sábado, 26 de noviembre de 2022

Final de la vida: todas las miradas. Dodecálogo teórico y práctico. (SIAP MENORCA 2022)

La muerte, como la vida, es asunto personal, familiar y social más que médico. Por ello, la presencia del sistema sanitario y de sus profesionales en el proceso del vivir y morir es sólo para ayudar a mantener y mejorar la calidad de dicho proceso. Es decir, el sistema sanitario y sus profesionales pueden cambiar y prevenir ciertos sufrimientos y algunas causas de muerte, pero es imposible que eviten todo sufrimiento y toda muerte.

Así, y puesto que la muerte es inevitable, ¿qué se puede esperar del sistema sanitario y de sus profesionales si actúan prudentemente al final de la vida?

1.- Que respeten el principio de la libertad personal, y más estando enfermo (lo que la legislación denomina autonomía del paciente: primum, patientiam autonomiam), respecto a todos los aspectos que le sean importantes, incluso el derecho a “no saber” y a cambiar de opinión, sin estigmatizar ni juzgar y, cuando sea necesario, deliberando en común para entender sus planteamientos. Este acatar respetuoso y sensato tiene que darse ante todo paciente, sin infantilizaciones, y en todo lugar, también en las residencias/asilos y en las urgencias atestadas de ancianos graves, a sabiendas de que a veces tomar decisiones apropiadas en estas situaciones es “caminar humildemente en la cuerda floja” con su inevitable incertidumbre. 

2.- Que sepan “estar al lado”, especialmente respetando tiempos y silencios, con una escucha total (sin pensar en las respuestas) pues así se facilita el acompañar respetuoso, como “agentes del paciente”. Cada paciente es singular en la experiencia trascendente de enfrentarse a la muerte, y sus miedos y respuestas suelen ser personales y únicos pues hay quien teme tanto y más a la discapacidad como al dolor, por ejemplo.

3.- Que sigan siempre los principios éticos básicos, como el fin no justifica los medios y primero no dañar, de forma que hagan todo lo que hay que hacer y nada de lo que no hay que hacer, y por tanto vean el “hacer lo imposible” como lo que es, exceso y encarnizamiento terapéutico cruel e inútil. Como ejemplo, evitar la quimioterapia y/o la prescripción de estatinas “hasta la tumba”, pues conforme se acerca el final decrece la importancia de la ciencia-técnica (lo objetivo) y se incrementa la importancia de la humanidad-compañía (lo subjetivo).

4.- Que no medicalicen ni el vivir ni el morir pues todo ello se puede hacer “bien”, con amor, alegría y rebeldía, por ejemplo con las artes por acompañante en el morir: la música, la poesía, la pintura, etc, sin la participación de ningún profesional sanitario. Por ello, que acepten su ignorancia científica en torno a la muerte y su papel secundario en el proceso del final de la vida y en el sufrimiento como experiencia vital. En este sentido, para no medicalizar ni el morir del paciente ni el duelo en allegados y amigos, que apoyen las redes familiares y comunitarias de cada paciente y familia, pues muchas veces se ignoran y/o minusvaloran. Y en sentido opuesto, que reconozcan duelos negados, como el perinatal, doloroso en sí pero agravado por el vacío con que se niega.

5.- Que reconozcan sus límites y se coordinen apropiadamente para no añadir cargas burocráticas y organizativas a la experiencia única del morir, en lo personal y familiar. Esta experiencia única suele reflejar la cosmovisión y espiritualidad de la cultura en que se ha desarrollado la vida del paciente. La coordinación es a veces escasa y penosa, como demuestran algunas muertes en las ambulancias.

6.- Que difundan el registro de las voluntades anticipadas (y que las respeten llegado el caso) abriendo así la posibilidad de conversar sobre la muerte, lo que ayuda a borrar una falsa imagen terrible de la misma y facilita que surjan cuestiones y situaciones que consuelan y que hubieran seguido ocultas e ignoradas sin dichas conversaciones. En el mismo sentido, el estudio de las experiencias cercanas a la muerte.

7.- Que sepan valorar el impacto de los condicionantes sociales y del conjunto de la organización social con su desigualdad creciente, siempre y también al final de la vida pues no mueren igual ni en los mismos lugares los pobres y los ricos (más bien empobrecidos y enriquecidos).

8.- Que conozcan y traten de evitar también ante el proceso de morir el cumplimiento inexorable de la Ley de Cuidados Inversos (reciben menos atención quienes más la precisan, y esto se intensifica al girar a lo privado el sistema sanitario). Por ejemplo, con la inclusión de la variable “clase socio-económica” y/o nivel de educación formal en los informes oficiales sobre eutanasia para poder valorar el acceso diferencial a la misma.

9.- Que acepten que, para las personas sanas y enfermas, la vida es un bien de valor cambiante y que vale la pena vivir cuando el valor de la vida justifica los inconvenientes del vivir; por ello en algunos casos el suicidio es una opción y no consecuencia de ninguna enfermedad (lo que no suele evitar el impacto y sufrimiento en familiares y amigos). Esa valoración vital personal explica decisiones a respetar cumpliendo la legislación como, llegado el caso, la solicitud de eutanasia.

10.- Que reivindiquen una atención primaria fuerte, capaz de ofrecer longitudinalidad y continuidad, con profesionales de cabecera en equipos a los que se les facilite e incentive el ofrecer a domicilio atención paliativa de calidad, y también la prestación de la eutanasia. Profesionales de primaria que puedan compaginar la vida personal y familiar con su trabajo, también para que sea posible, por ejemplo, morir en casa de la mano de profesionales de cabecera en días y horas no laborales.

11.- Que se respeten los tiempos y rituales en el final de la vida, rechazando normas que van contra la humanidad y la solidaridad, como muchas de las que han imperado (y asombrosamente siguen imperando en algunos hospitales y residencias de ancianos) en la pandemia covid19 y llevaron a morir en soledad, sin una mano amiga que tomar/tocar, y a no celebrar los ritos funerarios habituales. En ese sentido, que sean conscientes del poder creciente de las funerarias, en procedimientos y precios, pues ello puede complicar el proceso del duelo.

12.- Que introduzcan en todos sus actos atisbos de esperanza y, si cabe y procede, incluso alegría pues el morir puede ser también saludable, un proceso que culmine una vida digna que haya valido la pena vivir.

Nota

Este texto resume las intervenciones en el Seminario de Innovación en Atención Primaria, en Menorca (España), sobre “El final de la vida: todas las miradas” #siapMenorca cuyas ponencias (8 casos clínicos, 5 ponencias sociales y 9 ponencias clínicas) están en acceso libre y gratuito en: (aquí)

En el #siapMenorca hubo 430 inscripciones en total, y 283 participantes presenciales.
El debate virtual por correo-e sobre los resúmenes de las ponencias comenzó el 1 de septiembre de 2022 y el encuentro y debate presencial tuvo lugar en el Lazareto de Maó (Menorca) los días 30 de septiembre y 1 de octubre de 2022.

El grupo contó con una mayoría de mujeres, 76%. Las 22 ponencias contaron con 25 ponentes, el 76% mujeres.
En el debate virtual hubo un total 811 intervenciones (incluyendo respuestas de ponentes), el 60% de mujeres.

En el encuentro presencial en el Lazareto (Maó) fue también mayoritaria la presencia femenina, el 78%. En el debate presencial, de 6 horas y media (otras tantas para las ponencias), hubo un total de 198 intervenciones, incluyendo respuestas de ponentes, el 71% de mujeres.

Este texto es producción colaborativa entre todos los inscritos.
El Comité Organizador estuvo formado por Txema Coll Benejam, Elena Muñoz Seco, Rosa Duro Robles, Alfonso Villegas Rey, Arnau Rosselló, Teresa Mateu Gelabert, Esther Limon Ramirez, Aina Perelló Bratescu, Jaume Ramon Fuster, Francisco Espin Ureña, Lidia Ferrer Luna, Eva Roldan Fullana, Mercedes Pérez Fernández y Juan Gérvas.

Se aportaron fotografias para colaborar a la reflexión compartida

domingo, 20 de noviembre de 2022

Homenaje a las víctimas de Qatar

Texto alternativo a los parlamentos de inauguración del mundial

Los obreros que mueren exhaustos, aplastados, en los áridos paisajes cataríes no tienen un poeta que les escriba versos.

Los parias que viajan miles de kilómetros arrastrando su hambre, vendiendo su piel seca a cambio del pan imprescindible, no tienen un poeta que les escriba versos.

Los sin nombre, arrojados al mundo como carne fresca para ser devorada por las fieras de los petrodólares, no tienen un poeta que les escriba versos.

Los esclavos que exige el mercado,

Los siervos, súbditos, vasallos, cautivos, que ahora reclama para sí el futbol,

No tienen, no, no tienen un poeta que les escriba versos.

Sus cuerpos, aniquilados bajo el sol de las horas infinitas, engrasan la maquinaria del poder.

En el mejor de los casos sus vidas pasan a ser cifras, en el peor de los casos, sus vidas no existieron nunca.

No. No hay materia en estos hombres y mujeres, oxidados por el sudor, que merezca un verso de algún poeta despistado, algún poeta que no se haya rendido a la evidencia de que todos los goles de un mundial no justifican la muerte de un sólo ser humano.

No, no, no hay un poeta que les escriba versos, porque la poesía hoy está de luto,

Porque el deporte perdió el norte,

Porque los gritos del campo ahogan los gritos del camposanto,

Porque el mundo se dio la vuelta hace tanto tiempo que ya no recordamos cuando proclamamos que los derechos humanos eran universales, 

que ya no recordamos cuando la vergüenza era una virtud, 

que ya no recordamos que lo que estaba mal, estaba mal y punto. 

Que ya no recordamos lo que significa jugar, simplemente jugar, ocio, no como negocio.

No, no hay un poeta que escriba versos porque el imperativo imperial de “pan y circo para el pueblo” se ha convertido en un ruido infernal en las pantallas planas. 

La poesía necesita la resistencia del alma, la poesía no da nunca el mundo por supuesto. 

Si unos cuantos levantan la mirada, 

si unos cuantos señalan alarmados que el emperador está desnudo, 

si unos cuantos dicen No con todas las consecuencias, 

 

entonces, el poema que dignifica a la humanidad tendrá, definitivamente, la oportunidad de ser escrito.

Un poema, construido con los materiales de la fraternidad. 

La fraternidad que obra el milagro, todos los milagros:

Que el trabajo sea trabajo, 

que el futbol sea futbol 

y la poesía sea definitivamente el lenguaje en el que puedan reconocerse los que luchan por un mundo más justo.

 Ahora más que nunca política solidaria

Moisés Mato

 

sábado, 19 de noviembre de 2022

Rafael Díaz-Salazar: Los empobrecidos no votan

Isidoro Parra/El viejo topo (aquí)

Rafael Díaz-Salazar es profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense y profesor invitado en universidades de Brasil, México y El Salvador. Con motivo de una conferencia en el Foro Gogoa de Pamplona sobre la reanimación de la política, Isidoro Parra lo ha entrevistado

¿Qué nos está pasando con la política, Rafael?

Está bastante desfallecida. Lo afirmo con dolor, porque desde la adolescencia la vivo con mucha intensidad. Sin una buena acción política no podemos impulsar los cambios sociales y ecológicos que son necesarios. Hay que reanimar la política a través de la reconstrucción de la democracia y para ello hay que analizar el malestar democrático.

¿A qué se refiere con esa expresión de “malestar democrático”?

Antes de explicarlo, quiero hacer un elogio de la democracia como un estado antagónico a la dictadura. Quienes vivimos en el franquismo, hemos gozado mucho con la democracia a pesar de sus imperfecciones y carencias. Lo que sucede es que la democracia actual tiene gravísimas enfermedades que no son percibidas por las élites políticas y mediáticas enredadas en disputas que ya no interesan a casi nadie. El 15-M fue una gran expresión del malestar democrático. No se deseaba un régimen autoritario de izquierda, sino una democracia radical. En las acampadas y manifestaciones del 15-M se proclamaba “Lo llaman democracia y no lo es”.

El papa Francisco en el primer Encuentro Mundial de Movimientos Populares afirmó que las democracias actuales “están secuestradas”. ¿Por quiénes?, pues por los poderes económicos, mediáticos y empresariales que actúan para que las democracias reproduzcan la acumulación de capital y los privilegios sociales que tienen lugar en países democráticos y no cambien las relaciones de explotación y exclusión social. Por eso, este papa ha dicho que sin otra lógica económica distinta a la del capitalismo imperante -“una economía que mata”, según él- la democracia no dará prioridad a los problemas de quienes más sufren la injusticia.

Un factor desencadenante del desfallecimiento de la política es la experiencia de amplios sectores sociales de que la democracia es buena para las libertades civiles, pero no es capaz de cambiar sustancialmente las condiciones materiales de vida de quienes sufren precariedad social y laboral. Perciben que la democracia refuerza a quienes viven bien. En los últimos años creció la esperanza del “sí se puede”; sin embargo, ahora predomina el “no se puede”. Esto explica el voto de clases populares a partidos de derecha y el crecimiento de la abstención en las elecciones.

Me parece observar que piensa que éste es un fenómeno que está sucediendo en muchos países.

Así es. El malestar democrático explica el crecimiento de la abstención y la desafección política, especialmente de los jóvenes, el precariado y las personas que habitan en barrios con empobrecimiento y exclusión social. En las últimas elecciones legislativas en Francia, la abstención ha sido del 53%. No ha votado ni la mitad de la población. Los mapas de la abstención por barrios y pueblos en diversos países muestran que los empobrecidos y los jóvenes precarizados no votan. Quienes sufren exclusión social se sienten a años luz de la política imperante. Estamos en un momento de una democracia de muy baja intensidad y necesitamos una democracia de alta intensidad.

¿Hay hueco para la esperanza?

Sí. En la sociedad civil hay sectores sociales que tienen una pulsión democrática radical grande. Lo que sucede es que existe una profunda escisión entre los profesionales de la política, las instituciones de la “democracia establecida”, según la expresión de Aranguren, y esos sectores. Es significativo que el papa Francisco haya afirmado que los movimientos sociales populares son quienes mejor pueden revitalizar las democracias. Necesitamos nuevas relaciones entre instituciones, partidos y movimientos para reanimar la política.

Por otro lado, la esperanza nunca se debe basar en el optimismo. Me considero un pesimista con esperanza. La fuente de la esperanza nace de las causas sociales por las que merece comprometer la vida más allá de los éxitos o fracasos. La lucha por la dignidad de los humillados y ofendidos, utilizando el lenguaje de Dostoievski, nos debería vacunar contra el pesimismo que lleva a la inacción. También deberíamos nutrirnos con las religiones de liberación o las cosmovisiones ateas centradas en la esperanza en medio de las noches oscuras de la historia.

En la conferencia en el Foro GOGOA se ha referido a diferentes formas de concebir la democracia. ¿Cuáles son?

He hablado de tres: la democracia delegada, la democracia conflictual y la democracia participativa. Estos tres modelos deberían ser complementarios, pero nos hemos quedado en el modelo más débil que es la democracia delegada, hasta el punto de que llegamos a creer que es la única existente.

La democracia delegada se basa en libertades cívicas básicas como la libertad de expresión, de asociación, de manifestación y la separación de poderes. La gente la identifica sobre todo con el voto a candidatos de partidos en periodos electorales. Una vez elegidos diputados y senadores, delegamos en ellos nuestra voluntad política y renunciamos a un activismo político, salvo críticas o apoyos puntuales. Frente a este comportamiento propio de un infantilismo político, la ciudadanía democrática adulta desea cogobierno y autogobierno desde la sociedad civil. No existe innovación política e institucional para dar cauce a este anhelo de democracia radical. Esto provoca una fuerte frustración política.

Frente a este modelo, propugno la democracia conflictual. Parto del hecho de que la riqueza, el poder y el prestigio son los tres factores que determinan la estratificación social. A lo largo de la historia y en la actualidad suelen estar concentrados en grupos minoritarios de la sociedad. La democracia, si es fiel a su etimología de “demos” (pueblo) y “kratos” (gobierno), ha de impulsar un poder/gobierno de las clases y grupos sociales que tienen menos poder, menos riqueza y menos prestigio. La democracia ha de ser, ante todo, un sistema de máxima distribución del poder, la riqueza y el prestigio. Cuanto más repartido y socializado está el poder, hay más democracia. Cuanto más concentrado el poder, menos democracia, aunque haya sufragio universal y parlamentos. Cuanto más concentrada está la riqueza, menos democracia. Cuanto más distribuida, más democracia.

Este proceso democrático de desempoderar y desenriquecer a unos para empoderar y enriquecer a otros genera inexorablemente conflicto social y grupos de presión para impedirlo o impulsarlo. Considero que sin multiplicar conflictos sociales no violentos, es imposible una democracia distribuidora de los bienes anhelados para instaurar el máximo de justicia y libertad entendida como avance de la “no dominación”.

Acceder al Gobierno del Estado, aunque sea por mayoría absoluta, no significa en modo alguno tener el poder. Los poderes más determinantes están fuera de los Parlamentos. Los gobiernos suelen renunciar a someterlos al gobierno del pueblo.

Me he referido también en la conferencia a la democracia participativa, concebida como democracia multidimensional.

¿Puede explicarnos esta concepción?

Desde mi punto de vista, la democracia de alta intensidad tiene cinco dimensiones. Ha de ser institucional, económica, laboral, social y cultural. Si sólo se limita a la política institucional, es una democracia amputada.

Ahora bien, la democracia multidimensional requiere que la mayor parte de las personas de un país estén dispuestas a participar social y políticamente para construir democracia expansiva de alta intensidad desde la sociedad civil. El gran problema que tenemos en las democracias no es la ausencia de programas de transformación, sino la falta de sujetos sociales que los apoyen.

La democracia política participativa necesita la constitución de asambleas ciudadanas sectoriales como ámbitos de elaboración política programática. A través de estas asambleas se debe impulsar un proceso de escucha por parte de los partidos políticos e ir al establecimiento de “programas contrato” para asegurar que lo prometido en las campañas se cumple. Tenemos que impulsar mítines de ciudadanos organizados a políticos profesionales.

Me parece que si aspiramos a crear una política basada en la interacción permanente entre instituciones del Estado y movimientos de la sociedad civil, como proponía Gramsci, necesitamos establecer relaciones entre asambleas o plataformas ciudadanas sectoriales y comisiones parlamentarias.

Pienso que para impulsar la democracia política participativa tenemos que aprender mucho de los referéndum democráticos periódicos que se realizan en Suiza. Ahora bien, ¿hay suficientes ciudadanos dispuestos a tener este comportamientopolítico? No seamos cínicos responsabilizando exclusivamente a partidos y diputados de los males de la democracia y del desfallecimiento de la política.

La democracia política ha de impulsar la democracia económica. Si las personas no experimentan el “demos-kratos” (el gobierno del pueblo) en la vida cotidiana y en las transformaciones de las condiciones materiales y culturales de existencia, seguirá creciendo la desafección política.

¿Qué necesitamos para ir construyendo democracia económica?

Impulsar la justicia fiscal y perseguir el fraude en este ámbito con la creación de un potente CNI (Centro Nacional de Inteligencia) contra delitos financieros.

Instaurar una banca pública estatal y bancos públicos autonómicos para apoyar la inversión para el empleo e impedir los abusos de la banca privada.

Nacionalizar los sectores productivos estratégicos, especialmente en el sector de las energías. La pobreza energética es la mayor negación de la democracia.

Acabar con la obscena brecha salarial mediante el establecimiento de sueldos suelo y sueldos techo.

En una democracia de alta intensidad las leyes dependen de decisiones sobre a qué sectores empoderar y enriquecer y a cuáles desempoderar y desenriquecer. De nuevo, lo inevitable de la democracia conflictualno violenta. Aprendamos de Gandhi.

¿Qué propone para impulsar la democracia laboral?

En este ámbito hay que distinguir entre parados, trabajadores precarizados y trabajadores con condiciones de trabajo decente. También entre empresas estatales, empresas privadas y empresas de economía social solidaria.

Una justa relación entre democracia y trabajo requiere impulsar la renta básica de ciudadanía y una nueva formación activa para el empleo. El papa Francisco defiende el salario universal garantizado. Necesitamos reforzar el modelo de economía social solidaria. Respecto al precariado, lo fundamental es una nueva acción sindical en este sector. Hay que cambiar radicalmente el actual modelo de sindicalismo.

El gobierno del pueblo, eso es la democracia, sobre el destino de las plusvalías empresariales es imprescindible. No podemos permitir que prosiga la libertad neoliberal que convierte a los trabajadores en mercancías que se pueden comprar o dejar de comprar en función de las expectativas de beneficios. El destino común de los bienes ha de tener prioridad sobre la propiedad privada. Soy cristiano y provengo de la tradición evangélica de los bienes en común.

Tengo muy claro que las plusvalías se han de destinar a la creación de empleos. Este principio debería incorporarse a la actualización de la Constitución.

La cogestión en las empresas es un requisito para la democracia laboral.

Me parece que el objetivo por el que hemos de luchar es trabajar menos para trabajar todos para vivir mejor con menos a escala planetaria.

¿Nos puede decir algo sobre lo que ha llamado democracia social?

Voy a destacar el desafío fundamental que tiene que asumir este tipo de democracia: la vivienda. Es terrible que se haya interiorizado como algo natural que el precio de la vivienda lo determine el mercado, que las grandes empresas constructoras influyan más en la política de vivienda que los ciudadanos que necesitan viviendas a precios decentes. El yugo que el acceso a la vivienda soportan muchas personas, especialmente jóvenes, deslegitima la democracia.

La vivienda es un bien social básico que debe ser garantizado por los poderes públicos desempoderando y desenriqueciendo a quienes han hecho de la vivienda un negocio millonario. Insisto: fuera la vivienda de las leyes de hierro del mercado inmobiliario.

¿También ha hablado de la democracia cultural?

Me parece fundamental. Para impulsarla tenemos que enfrentarnos a la pobreza escolar como factor decisivo de reproducción de la desigualdad. Como afirma Cáritas en sus informes FOESSA, la pobreza es algo que se hereda, especialmente cuando los hijos de los empobrecidos sufren el fracaso escolar. Se requiere una discriminación positiva para una inversión muy fuerte en recursos humanos y económicos para impulsar la democracia cultural en la educación. Las Comunidades de Aprendizaje nos muestran cómo revertir la situación a la que me refiero.

Los poderes imperantes suministran mucho opio del pueblo que ya no es religioso. Esto debilita el empoderamiento de los sectores populares. Tenemos que reinventar las Universidades Populares, multiplicar educadores sociales y animadores culturales que impulsen una cultura emancipadora en barrios y pueblos. Sin fábricas de ciudadanía es imposible la democracia participativa.

Quiero llamar la atención sobre los males, muchas veces imperceptibles, de la obesidad audiovisual y digital que nos está enfermando, aunque millones gocen con ella. Hay un reto importante: ¿cómo generar una contracultura contra el imperialismo digital? La democracia está perdida si sigue creciendo el homo digitalis. Permítame que sea una voz que grita en el desierto y alerta fundamentándose en neurocientíficos y pensadores políticos. Más vale que acabemos con la ideología de los nativos digitales, que es una estupidez antieducativa, y criemos nativos ecologistas.

Para construir democracia de alta intensidad, tenemos que superar las relaciones virtuales y reforzar las conversaciones democráticas presenciales para constituir asambleas ciudadanas.

Rafael, ¿quiere transmitir algo más?

Quisiera plantear brevemente dos temas: si no impulsamos desde un nuevo internacionalismo una democracia global social y económica, nos convertiremos en habitantes de lo que denomino “demonazismos”. La respuesta occidental a las migraciones ayuda a comprender este término. Vivimos en democracias en países que son islas de bienestar rodeadas de océanos de pobreza. Sólo deseamos a los migrantes que puedan cubrir los puestos de trabajo que rechazan nuestros conciudadanos. Para el resto, aplicamos políticas represivas militaristas. Estamos ante nuevas formas de exterminio que generan nuevos campos de concentración en África, Asia y América Latina.

El segundo tema es el ecológico. No nos dejemos engañar por el capitalismo verde que requiere un extractivismo nocivo en los países del Sur. Vayamos pensando en una transición a un ecologismo postcapitalista.

miércoles, 16 de noviembre de 2022

La Iglesia puede resultar molesta

Varias personas me han preguntado: ¿por qué hay tanta aversión a la Iglesia y a los católicos en la mayoría de los medios de comunicación? ¿Y por qué de personas con poder? En otra ocasión, cuando hablaba sobre los medios de comunicación me dijeron: “Mira, el ABC defiende la Iglesia”, y me salió de inmediato la respuesta: “No, el ABC defiende que la Iglesia es de derechas, que no es lo mismo”.

Parece lógico que la Iglesia y sus miembros resulten molestos para quien quiera mandar y abusar de los ciudadanos, o implantar la moral y el derecho que más le convenga a sus intereses. En este caso su actitud ante la Iglesia y los Católicos será o ben desacreditarla por diversos medios o bien llevarla a su molino atrapándola con prebendas. Es la técnica del “palo y la zanahoria”. Por ejemplo en mi 1º año de estudio da sociología un profesor dijo en clase: “si yo fuese quien mandara, juntaba a todos los curas en un monte y abría la veda”. ¿Por qué sería? ... También es frecuente encontrar aduladores del poder, y algunos hasta dispuestos a hacerles el trabajo sucio. (Por falta de espacio no trataré la cuestión de que la Iglesia también es santa y pecadora)

A los poderosos les va mejor que sólo se reconozca el derecho positivo hecho por los gobiernos y los parlamentos por mayorías ocasionales. Que la Iglesia y otros grupos defiendan la existencia de un derecho natural y unos derechos humanos es una dificultad para la implantación de “su” derecho. Pero para los descartados, pobres, marginados... la existencia de un derecho objetivo, natural, es de vital importancia para que no los instrumentalicen para conseguir el poder. La actual represión en Nicaragua recuerda esta histórica lección olvidada por los que apoyaron a los sandinistas: el poder que se alcanza con las armas, se defiende con las armas.

También resulta un incordio la solidez de las enseñanzas de la Iglesia, como decía un catedrático de informática en una universidad. Esto puede verse examinado el fundamento científico-técnico de sus afirmaciones, el origen y fundación de las universidades, la evolución histórica de la ciencia y técnica, y el prestigio de instituciones académico-científicas de centros eclesiales de formación a nivel mundial.

Mención aparte merece la Academia Pontificia de las Ciencias en la que hay científicos de China, Taiwan, Israel, USA, España... y varios premios Nóbel. Ahora la preside el científico agrícola alemán Joachim Von Vraun, Luterano, que dijo tras ser nombrado: “Me complace el nombramiento del Papa Francisco y la colaboración con aproximadamente 80 académicos de alto perfil de todo el mundo. Como temas particularmente importantes a ser tratados por la academia, veo la conexión entre la pobreza, la desigualdad y la injusticia en nuestro mundo, así como la destrucción de los recursos naturales. Debemos encontrar nuevas soluciones para estos problemas”

¿Quién puede negar base científica a la afirmación eclesial que el embrión es una vida distinta de la de los padres? Es cierto que en su ADN hay genes de la madre y del padre, pero es distinto del de otro ser humano.

La Iglesia celebra Santiago el 25 de julio, patrón de España y Galicia. En las Misas se escucha este Evangelio: “Sabéis que los jefes de las naciones las gobiernan como señores absolutos, y los grandes las oprimen con su poder. Pero no ha de ser así entre vosotros” (Mt. 20, 24s). En la 1ª lectura las autoridades judías le recuerdan a Pedro la prohibición de hablar en el nombre de Jesús, pero el responde: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”(Hech. 5,29). Lógico, por tanto, que a los que quieran mandar y disponer a su capricho de la voluntad de los demás les resulten especialmente molestas estas enseñanzas bíblicas de la Iglesia.

Para la Iglesia la norma última de comportamiento y moralidad es la propia conciencia, defendiendo su libertad radical. Así lo expresa en su Catecismo nº 1782: “El hombre tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales. ‘No debe ser obligado a actuar contra su conciencia. Ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, sobre todo en materia religiosa’ (DH 3)”. Y añade en el 1790: “La persona humana debe obedecer siempre el juicio cierto de su conciencia. Si obrase deliberadamente contra este último, se condenaría a sí mismo”. De ahí que un obispo le dijese a un sacerdote: “pues siga su conciencia” ante la objeción de este de que “en conciencia no podía hacer” lo que le pedía.

Por tanto, en la medida en la que la Iglesia sea más fiel al Evangelio, más molesta será para los poderosos y sus medios de “información”, y consecuentemente más criticada y perseguida será si no se somete.

Ahora más que nunca: Verdad

Antón Negro

sábado, 12 de noviembre de 2022

Medicina Basada en la Indefensión Aprendida


federicorelimpio.com

El concepto de indefensión aprendida es científico, basado en datos experimentales. De modo resumido: si a un animal (humano o no) se le castiga con severidad, privándole de cualquier modo de evitar el daño, el vertebrado aprende que nada de lo que haga le servirá para evitar el dolor. Así, el aprendizaje le lleva a sufrir sin intentar escapar ni oponerse.

Supongamos ahora una situación laboral en la que se niega al trabajador la capacidad de controlar su medio. Por ejemplo, sometiéndolo a una sobrecarga de trabajo cambiante, según la demanda del momento. O, si el trabajador trata al ciudadano, se le restringen los tiempos de atención mientras se le mantienen todas las exigencias de responsabilidad. Y se le imponen, además, unas evaluaciones donde se cuestionan los méritos y se recalcan los objetivos incumplidos. Recordando, en tantos casos, que la renovación del contrato depende de un «buen comportamiento». Y, por si todo esto fuera poco, se le expone a un clima de agresiones contra el que nada puede, sino esperar que el golpe sea llevadero. Creo que está claro de qué profesión se trata.

Admito la posibilidad de toparme con la sonrisa despectiva de cierto perfil de lector. Y, en cierto sentido, es comprensible: todas las profesiones tienen sus gajes. Con todo, permítanme exponer algo que la Medicina tiene de peculiar. Para ello, es preciso conocer antes las inquietantes consecuencias de la indefensión aprendida. Cito textualmente:

«Las personas que caen en este estado interpretan que su conducta no tiene efecto alguno sobre el entorno y ‘aprenden’ a no hacer nada, aunque lo estén pasando muy mal».

Cuando este mal se extiende entre los médicos, el resultado es doblemente perverso: por un lado, los galenos aprenden a escurrir el bulto, a la espera de que el jefe o el agresor potencial descarguen sus iras en otro compañero o compañera. Por el otro, los facultativos eluden el debate público, de modo que el abordaje de los problemas colectivos queda postergado sine die.

En cualquiera de las dos vertientes, perdemos todos. Pero pierde sobre todo el enfermo y su familia. Por lo tanto, la indefensión aprendida del médico no es solo un grave problema para él/ella y su familia, sino que la termina padeciendo toda la sociedad. Porque el papel del médico es irreemplazable.

No se insiste lo suficiente en que esta situación admite un tratamiento eficaz; hay datos científicos contundentes al respecto. Volviendo a la fuente que citaba antes:

«Habrá que proporcionar a cada uno los recursos y el clima propicio para revertir las frustrantes vivencias pasadas por ocasiones para experimentar, conocer y poner a prueba sus plenas potencialidades reales, siempre dentro de un ambiente favorable».

Creo no equivocarme si equiparo la situación anímica de la profesión médica en nuestro país a la indefensión aprendida. Con todo, la buena noticia es que el mal es reversible. Claro que, para ello, hay que replantear el contrato social que tiene este país con la Medicina.

CONTRA LA ESCLAVITUD: ASOCIACIÓN

NACE EN SALAMANCA LA ASOCIACIÓN IQBAL MASIH CONTRA LA ESCLAVITUD

En pleno siglo XXI sigue habiendo esclavitud. Sigue siendo necesaria la lucha por erradicarla. La esclavitud es un gran negocio. Por eso habrá grandes resistencias a acabar con ella. Nos alegra que surjan iniciativas que se pongan al servicio de la justicia.

"Asociación Iqbal Masih contra la esclavitud (AIMCE) / Iqbal Masih Association against Slavery (IMAAS)"

En este año que se cumplieron 27 años de aquella fatídica fecha y, fruto del trabajo y colaboración con distintas entidades y organizaciones, el pasado jueves 10 de noviembre se constituyó Salamanca la “Asociación Iqbal Masih contra la esclavitud (AIMCE) / Iqbal Masih Association against slavery (IMAAS)”, con el fin de tener una entidad jurídica que avale y sostenga el trabajo de esta causa en España.

Durante el acto de constitución pudo participar de manera telemática D. Ehsan Ullah Khan, activista pakistaní contra la esclavitud infantil, que ha conseguido sacar de la esclavitud a más de un millón de trabajadores de la industria del ladrillo en Pakistán y también la liberación del propio Iqbal Masih, desde cuya muerte está forzado a vivir en el exilio por las leyes de su país. Nos hizo entrega de su legado para que sigamos trabajando para erradicar laesclavitud infantil a través y hacer de la paz y la educación la bandera fundamental.

Por su parte, D. Enrique Cabero recordó su implicación en este tema cuando era Vicerrector en la Universidad de Salamanca y expresó cómo se trata de una lucha por la lucha social, algo fundamental para la dignidad y los derechos humanos, una oportunidad para iniciar acciones que permitan que la esclavitud pase a ser una palabra prácticamente desconocida, algo del pasado. Pero sigue existiendo la esclavitud y muchas veces más cerca de lo que pensamos.

Desde el Colegio Oficial de Graduados Sociales de Salamanca, el vicepresidente, D. José Luis Muñoz Ruano presentó la implicación de esta institución en esta causa y en la propia constitución de la asociación, entre cuyas actividades principales se encontrarán todas las destinadas a la diseminación de la vida y el legado de Iqbal Masih como ejemplo de sacrificio y creencia en la libertad y la paz, así como la creación y entrega del “Premio Iqbal Masih contra la esclavitud”.

Los asistentes al acto, presenciales y telemáticos, corroboraron la necesidad de esta asociación y apoyaron su constitución, acordando que entre sus fines se encuentran:

  • Luchar contra la esclavitud infantil así como otras formas de opresión y esclavitud.
  • Dar a conocer la figura de Iqbal Masih a la sociedad en general, especialmente en los espacios educativos de niños, adolescentes y jóvenes.
  • Generar paz a través de los mecanismos de la educación como herramienta para la libertad, el respeto de los derechos humanos, en especial de los niños, y contra la esclavitud.
  • Empoderamiento de los niños, que se oiga su voz y se les permita desarrollarse

Ceuta, cuentas y pago de facturas

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