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sábado, 26 de abril de 2025

¿Prioriza la sanidad actual a los sanos o a los enfermos? - ENTREVISTA a Iona Heath

Manuela Contreras

Algunos aspectos destacables de una Entrevista a Iona Heath que conviene leer entera:

Necesitamos un mayor compromiso con la continuidad de la atención y priorizar a los enfermos por encima de los sanos. 

El contexto socioeconómico más amplio también es relevante, ya que la creciente concentración de la riqueza socava activamente la salud de quienes están en el lado perdedor.

La longitudinalidad de la atención se asocia con menor necesidad de servicios fuera de horario, de ingresos hospitalarios agudos y a disminución de la mortalidad.

Minna Johansson y sus colegas han señalado hasta qué punto la imposición de intervenciones preventivas para quienes están bien ha desviado la atención de las necesidades mucho más urgentes de quienes están enfermos y sufren. La atención primaria ha comenzado a asustar a los sanos y a descuidar a los enfermos.

Un número cada vez mayor de médicos tiene la sensación de que están haciendo poco más que promocionar medicamentos.

La Atención Primaria existe en la intersección de las verdades generales de la biología y de la sucesión de biografías individuales únicas. Y cuando los médicos pueden trabajar en este espacio y ajustar la atención y el tratamiento a la historia, el contexto, la esperanza y las aspiraciones particulares de cada paciente, entonces se sienten afortunados.

No puedo comentar la situación en España en relación con la eutanasia y la muerte asistida, ya que no tengo experiencia directa ni relevante. Me opongo a ambas en el Reino Unido porque las encuentro moralmente peligrosas y creo que es significativo que los discapacitados crónicos hayan hecho una campaña enérgica contra la legalización de tales medidas, porque pueden verse a sí mismos como objetivos de intervención, si no ahora, al menos en el futuro. 

Los seres humanos han sido seducidos por la eugenesia durante siglos.Para mí, el problema fundamental es que la medicina no sabe cuándo parar debido a ese miedo al fracaso, que lleva a un exceso de tratamientos que a menudo llega hasta el punto de la crueldad al final de la vida. La medicalización de la vida no se resuelve con la medicalización de la muerte.

La entrevista se puede DESCARGAR 

Se puede disponer de otros artículos de la autora

Muy interesante esta conferencia en Menorca
"Amor y muerte en tiempos de covid":

martes, 30 de abril de 2024

LA PARIDERA

La matrona Manuela Contreras muestra la "paridera",
detrás la psiquiatra Ibone Olza (Instituto
europeo de Salud mental perinatal) en un curso
celebrado en Casa Emaús (Madrid)
Foto: Óscar Quintela
Instituto Europeo de Salud Mental Perinatal

+ mujeres, 
Colectivo de Mujeres por la Igualdad en la Cultura
La Opinión de Murcia

En Úbeda existe una tradición alfarera centenaria y una familia popular que ha llevado el barro al terreno del arte. Juan Martínez Villacañas (Tito) fue su patriarca, y en el taller de su hijo Paco Tito se pueden contemplar piezas dignas de la escultura en mármol. Paco trabaja por vía de porre, que decía Leonardo: agrega y suma barro para dar a su obra el volumen deseado.

Entre estas piezas hay una que llamó poderosamente nuestra atención: la paridera. Colocada en el catálogo, Memoria de lo cotidiano, como uno más de los objetos de dormitorio (junto al water antiguo de sifón, el bacín, la bacinilla y la escupidera), la paridera era un objeto que servía para ayudar a dar a luz a las mujeres. Durante el parto, la parturienta se sentaba en una especie de maceta grande en la que se había sustraído un frontal para que la comadrona pudiese operar cómodamente a través de él y observar así el alumbramiento. Para mejorar la visibilidad y el manejo del bebé y de la madre, la paridera se colocaba sobre una mesa camilla, y sobre ella se sentaba la mujer.

Las primeras parideras vienen de los pueblos íberos que vivieron en el Alto Guadalquivir entre los siglos VII al I a. de C. Para Juan Pablo Tito, nieto del fundador de la dinastía, la 'paridera' se une a lo más ancestral y utilitario de la alfarería, y está dotada de un discurso poético y reivindicativo completamente actual. Se trata de un útil creado para auxiliar a las mujeres en el parto, fabricado en muchos puntos de la geografía cerámica española, afirma, que fue utilizado hasta mediados del siglo XX fundamentalmente en las zonas rurales, pues ofrece un soporte idóneo para mostrar, en palabras del alfarero, «la voluntad de servicio de la cerámica popular y a la vez reflexionar sobre el hecho existencial del nacimiento y el control del mismo, arrebatado a las mujeres desde una medicina patriarcal institucionalizada e institucionalizadora».

Cuando en marzo de 2019 el taller participó con esta pieza en el Madrid Design Festival (MDF), defendía que «la 'paridera' habla de la vinculación del ser humano con el barro desde su primer acto, el nacimiento, y de la sensibilidad del oficio alfarero para intentar mejorar cualquier actividad de las esenciales para nuestra especie: nacer, beber, comer, sanar y morir. La 'paridera' reclama el control por parte de las mujeres de aquello que solo ellas pueden y saben hacer: parir», convirtiéndose así en «un auténtico manifiesto de lo que deben significar las artes populares y de la defensa de los derechos que todo ser humano tiene sobre su propio cuerpo», reivindicaba.

Nos sorprende que no hayamos conocido hasta ahora una pieza tan original como esta, y nos hace recordar la quema de brujas, la persecución de las mujeres sabias que tenían conocimiento de hierbas y de medicina, de las que Paracelso, considerado el padre de la farmacología moderna, en el siglo XVI, confesaba haber aprendido mucho. Durante la Edad Media, el saber sobre las hierbas medicinales que ejercían las mujeres versaba sobre todos los campos de la salud, pero fue desapareciendo por la condena eclesiástica y la progresiva inquisitorialización de la medicina, que persiguió los focos de cultura farmacológica ajenos a ella y profesionalizó la profesión, arrebatando el poder a las comadronas.

En su libro Calibán y la bruja, Silvia Federici se preguntaba por qué ha merecido tan poco interés para los historiadores la caza de brujas, el asesinato de miles de mujeres en Europa y América; es más, ¿por qué se produjo esta matanza? Y va aún más allá: ¿cómo es que hubo tan poca respuesta por parte de los hombres, de los contemporáneos de estas mujeres?

Las mujeres, que en la Edad Media tenían cierto poder, se resistían a la explosión capitalista que comenzó con la colonización y el desarrollo consiguiente, protagonizada por la clase dominante europea. Para Federici, la quema de brujas fue un ataque a las mujeres por su resistencia a la difusión de las ideas capitalistas y por el poder que habían logrado gracias a su sexualidad, al control de la reproducción y a su capacidad de curar, devolviéndolas al espacio de lo doméstico e impidiendo su acceso a la escritura y a las universidades.


La humilde paridera nos remite a los tiempos en los que las mujeres controlaban el saber sobre el cuerpo, un saber que, por suerte, las mujeres han reconquistado, siendo hoy la medicina una de las profesiones más feminizadas: el 66,8% de los diplomados en medicina en el año 2019 eran mujeres, el 67,5% en el 2018. Esperemos que, poco a poco, su incorporación traiga consigo formas más humanizadas de tratamiento.



miércoles, 3 de abril de 2024

La gestión del covid19 en la infancia - Isabel Canales (pediatra)/Manuela contreras (matrona) . Texto y vídeo

Isabel Canales/ Manuela Contreras

Las medidas adoptadas durante la pandemia Covid19 impactaron de manera muy importante sobre la infancia y la adolescencia. mLas tomadas en nuestro medio no tuvieron parangón con otros países europeos. Evaluar y debatir con serenidad al respecto sigue siendo una asignatura pendiente. En esta sesión repasamos cronologicamente los principales acontecimientos vividos durante la misma en relación a este grupo de edad. Hechos, noticias, decisiones adoptadas, evidencias científicas y especialmente las consecuencias que todo ello supuso para los menores sin que apenas escucháramos sus voces.

Queriendo entender cómo ocurrió todo lo anterior, abordamos cuatro aspectos importantes que influyeron en las familias para que, o bien aceptáramos el relato oficial, o bien no exigiéramos otras formas de proceder con los niños/as y adolescentes: El estado de conmoción y miedo avivado, la cultura preventiva falaz e interesada del “cuanto más mejor”, la falta de asociacionismo o el haber convertido a los profesores en “policías” y haber aumentado su carga burocrática,fueron algunos de ellos.

Creemos imprescindible la evaluación de lo acontecido, la recuperación de un debate que que posibilite aprender sobre lo sucedido. para no repetir en situaciones similares lo que hizo daño, para no legislar como se está empezando a hacer ya, sin revisar socialmente las decisiones tomadas, las evidencias disponibles y las consecuencias derivadas de las mismas. 

Hace falta fortalecer la sociedad y sus recursos para afrontar estas difíciles situaciones de otra manera. una sociedad moderna construye una cultura mucho más respetuosa con toda la infancia, especialmente con la más empobrecida. Una sociedad avanzada promueve una cultura sanitaria basada en el “primum non nocere” o en el “menos es más. sin miedo a la evaluación y al debate.

martes, 21 de noviembre de 2023

PARTO VERTICAL, UN PARTO PROTAGONIZADO


Juan Gérvas/X https://twitter.com/JuanGrvas

Parto vertical, la reconquista de una práctica milenaria andina.
La embarazada es la protagonista de su parto, ella lleva la batuta.
Durante años se ha impuesto la medicina occidental, el parto en horizontal.

La posición tradicional ancestral para el parto vertical, una opción con mayores ventajas que la posición horizontal y de litotomía.
#siapCusco

Mayor eficacia de las contracciones uterinas. Mejor oxigenación fetal. Menor necesidad de analgesia y oxitocina. Menor tasa de episiotomía.

El parto en diferentes posiciones a través de la ciencia, la historia y la cultura

RESUMEN

Las diferentes posiciones adoptadas por las mujeres durante el parto han constituido hitos importantes a través de la historia, algunos de los cuales no están totalmente resueltos. En los últimos tiempos, con el desarrollo de la ciencia, la asistencia al parto se ha estado realizando en un medio hospitalario y con personal especializado y de esta manera, la mayoría de las mujeres occidentales tienen sus partos en la llamada posición dorsal, la que supone permite al médico controlar mejor el estado del feto, asegurando así un parto seguro, fundamentalmente para garantizar su bienestar, por lo que se ha dicho que se ha cambiado la tradicional forma de parir, dominada por la movilidad y verticalidad, a la pasividad y horizontalidad. En este artículo se realiza una revisión sobre las principales posiciones de la gestante en el trabajo de parto y el parto a través de la historia, sustentadas por criterios científicos, históricos y culturales, en los que la costumbre ha tenido gran influencia en muchas partes del mundo. 

El Respeto por las Tradiciones Salva Vidas en los Andes Peruanos

https://lac.unfpa.org/es/news/el-respeto-por-las-tradiciones-salva-vidas-en-los-andes-peruanos

En la atención al embarazo, parto y puerperio, en la Amazonía y en los Andes con frecuencia se dan tres violencias: 
La violencia del acceso negado 
La violencia obstétrica 
La violencia cultural 
Por consecuencia, tasas de mortalidad materna intolerables. #siapCusco

Nuestra aportación #siapCusco
Encuentro entre culturas: parteras tradicionales, mujeres, embarazos y partos:

TALLER "NACER Y MORIR" - Manuela Contreras

viernes, 23 de junio de 2023

La autonomía del paciente en la práctica clínica. Seis cuestiones de fondo

En mayo de 2003 entró en vigor la Ley de Autonomía del Paciente[1] y veinte años después celebramos un Seminario de Innovación en Atención Primaria (SIAP) sobre  “Pasos firmes en la autonomía del paciente. En la consulta y siempre con zapatos de paciente”[2]. El trabajo se desarrolló primero por correo electrónico, desde el 3 de mayo sobre los resúmenes de las ponencias, y finalmente en un encuentro presencial los días 2 y 3 de junio de 2023. Hubo 159 inscripciones (mayoritariamente de médicas/residentes de medicina de familia), 23 ponencias y en total 541 intervenciones. ¿Qué podríamos destacar de un SIAP que tuvo por objetivo debatir “sobre la autonomía como uno de los pilares de la ética, y sus aspectos prácticos en el día a día”?

Algunas cuestiones de fondo:

 

1.- Los derechos de los pacientes son obligaciones para los profesionales. Los pacientes son sujetos de derecho que están sometidos al orden jurídico, con sus obligaciones y derechos. Más que “conceder”, el respeto y la promoción de la autonomía del paciente “cumple” con las obligaciones que se derivan de dicha autonomía en el día a día de la atención clínica. Ello implica múltiples valores clínicos, desde reconocer la dignidad que tiene toda persona por serlo a legitimar la discrepancia sin menoscabo de la confianza, desde el derecho a saber (contra el “pacto de silencio”) al derecho a no querer saber. Se refleja en una atención en que brilla benevolencia, comprensión, delicadeza, dulzura, humanidad, sensibilidad, ternura y tolerancia. En los despachos de los centros de salud y urgencias, en las habitaciones de los hospitales y en los domicilios de los pacientes habría que entrar “pidiendo permiso”, “descalzos” en el sentido de que se entra en un espacio sagrado en el que se expone el cuerpo y el alma de quien sufre, que espera un trato exquisito, compasivo y piadoso de quien le atiende. Dicho respeto puede expresarse con ritos y símbolos, como la cortesía en la recepción de pie en la puerta de la consulta, el pedir permiso en caso de presencia de residente-estudiante, el mirar a los ojos, un ambiente de respeto o unas flores naturales en un jarrón sobre la mesa. Se trata de recorrer acompañando en la toma de decisiones, adaptando las propuestas a cada caso y situación, con respeto también a los cambios e indecisiones pues no es fácil convivir con la enfermedad y el sufrimiento.

 

2.- Sin autonomía del profesional no es posible la autonomía del paciente. Por ejemplo, es común la formación profesional sesgada sobre vacunas de forma que resulta difícil el debate sereno acerca del uso apropiado de estos medicamentos y muy fácil el descalificar y rechazar a los pacientes que tienen dudas al respecto. Lo mismo sucede, en otro ejemplo, con el conocimiento necesario para transmitir información en la toma de decisiones teniendo en cuenta el riesgo absoluto y relativo y la reducción del riesgo;si hay profesionales sanitarios que son casi analfabetos estadísticos sus pacientes quedarán huérfanos en su autonomía ante pruebas preventivas, diagnósticas y terapéuticas de incierto balance daños/beneficios[3]. Con sólida formación y buenas relaciones con otros profesionales, es más fácil tener coraje para discrepar en caso necesario de los superiores y sus expertos, y de sus normas, guías y protocolos, lo que es la garantía de información adecuada al paciente, ya que solo así podrá ejercer el consentimiento de forma libre, sobre todo en las decisiones de casos de especial complejidad e incertidumbre. Es clave ese coraje, también, para saber decir “no sé”, “no tengo idea”, “la ciencia no tiene respuesta”, lo que llamamos “ética de la ignorancia”[4]. La negación de la ignorancia y la intolerancia a la incertidumbre, por parte del profesional, impiden que el paciente pueda tomar decisiones informadas y prudentes, con la consiguiente pérdida de autonomía y el posible daño (iatrogenia)[5] generado por una Medicina Defensiva que es más bien “ofensiva”, ya que ofende al ejercer un poder científico y social en provecho propio. En el mismo sentido de humildad conviene reconocer que los profesionales “se gastan” en el ejercicio clínico y que se requieren tiempos y actividades de “recarga”, más imprescindibles, si cabe, en trabajos como guardias de 24 horas o cuando se han atendido consultas de alta carga emocional (por ejemplo, paciente que llora, o petición/valoración de eutanasia), o si hay sobrecarga en la actividad diaria. Por ese “gastarse” es imprescindible el autoconocimiento del propio profesional, de las propias emociones y del propio cuerpo (“médico, cúrate a ti mismo”).

 

3.- La autonomía del paciente concreto requiere una aproximación que tenga en cuenta las violencias estructurales sociales. Aunque no lo parezca, todo encuentro paciente-profesional es un encuentro público, en el sentido de representación que se ajusta a parámetros mediados por la cultura, los hábitos, el momento, la organización sanitaria, la situación, los sesgos ideológicos y la sociedad. Además, cada encuentro es parte de una cadena histórica de cuidados sanitarios, con sus costumbres, improntas y normas, que vienen del pasado y se proyectan en el futuro. En mucho es la rutina que, por ejemplo, lleva a aceptar como “normal” que la cita con el especialista focal en el hospital conlleve largos traslados y tiempos de espera que tienden a infinito si se comparan con la duración del propio encuentro. También parece normal en España un papel excesivo de la familia, que a veces pretende imponer su voluntad, por ejemplo con el citado “pacto de silencio” o determinando el momento de la sedación terminal. Entre las violencias estructurales, las consecuentes al mercado, a la economía capitalista que genera e incrementa la desigualdad social y al tiempo convierte en “consumidores de salud” a los sanos. También las provocadas por las situaciones de pérdida de libertad, por ejemplo condena en la cárcel donde la pena se confunde muchas veces con la pérdida de todo derecho, entre ellos el de la autonomía como paciente y el de la intimidad como persona; o el ingreso en una residencia (de ancianos o para discapacitados) que también disminuye la libertad pero no debería limitar la autonomía por más que la pasada pandemia covid19 haya demostrado que en muchos casos se abusó en todos los sentidos. Falta un impulso legislativo y social que ponga en valor los cuidados “informales”, ejercidos fundamentalmente por mujeres, que permitan la vida autónoma en el propio domicilio y en otros entornos no institucionalizados. Las barreras estructurales entre el sistema sanitario, sociosanitario, judicial y policial agrandan la desigualdad, la inequidad y la injusticia social y disminuyen la autonomía personal y familiar. No basa con tener un sistema hiper-garantista pues para ponerlo en práctica se precisa un decidido apoyo constante polìtico y social que haga realidad una sociedad democrática. Por último, la violencia de un sistema sanitario que está muchas veces organizado pensando más en los profesionales que en los pacientes (en el Mayo francés de 1968 el lema de los sociólogos críticos fue “los pacientes son el combustible del sistema sanitario”), y como ejemplo el acceso a la historia clínica electrónica, cada vez por más profesionales y por más cuestiones, o las formas de pago que implican “convencer” al paciente (por ejemplo incentivos por objetivos en vacunaciòn contra la gripe), o los programas que, con sus citas y controles, convierten casi en una profesión el ser paciente crónico.

 

4.- La autonomía del paciente no existe si no hay tiempo para el paciente pues el tiempo es clave para la toma de decisiones informadas[6]. Es tiempo no tanto en cantidad como en calidad ya que es tiempo para la escucha activa, la deliberación y el diálogo. “La escucha es la principal habilidad profesional y es una tarea activa. Hace falta escuchar lo que se dice y lo que no se dice, “escuchar” el lenguaje no verbal y respetar los silencios. Escuchar también atentamente, con toda nuestra presencia, que incluye el contacto visual y la actitud corporal; escuchar con interés genuino y con empatía, sin hacer otras tareas a la vez. La percepción de ser escuchado depende más de la calidad de la escucha que de la duración de la misma, y tiene efecto terapéutico”[7]. La autonomía es imposible sin información comprensible, sin un proceso deliberativo basado en el diálogo y la escucha respetuosa. Es más, conviene recordar que quien tiene un problema tiene, muchas veces, su solución (si se le escucha). Y en todo caso, “si te escucho, te entiendo, y si te entiendo, no te censuro y te respeto” y, aunque muchas veces hablamos “idiomas” distintos, podemos llegar a construir y compartir “paisajes”[8]. Estos paisajes son interpretaciones comunes entre pacientes, familias y comunidades y profesionales para comprenderse mutuamente y generar una imagen compartida que ayude a hacer “vivibles” las adversidades, las enfermedades-accidentes y el enfrentarse a la muerte. Dichos “paisajes” son imaginarios, en la mente de profesionales y pacientes, familiares y comunidades y en mucho se reflejan en el registro en la historia clínica, que debería contar con la aprobación del paciente, al menos en el sentido de conformidad con el relato registrado. En su construcción es clave el conocer a fondo la comunidad, como bien comprenden, por ejemplo, muchos agentes comunitarios. Conocer las condiciones materiales y comunitarias en que se desenvuelven los pacientes ayuda a comprenderlos, a respetar su autonomía y a no responder con medicamentos a problemas sociales, de ahí la importancia de “empotrarse” en las comunidades que se atienden.

 

5.- La autonomía es una autonomía solidaria. Es decir, que, de acuerdo con los desarrollos éticos actuales globales, no se trata de “la soberanía del consumidor” al estilo anglosajón, de un libre albedrío para actuar en la búsqueda del beneficio egoísta, sino de un ejercicio deliberativo que potencie las condiciones de vida personales y sociales mediante la solidaridad y corresponsabilidad con los “otros” hacia la construcción de una sociedad más cohesionada, equitativa y democrática[9]. El paciente es al tiempo el paciente presente y “los otros”. En ese sentido, cabe ejercer una “ética de la negativa” por parte de los profesionales[10], por ejemplo ante un paciente que pide antibióticos para una infección respiratoria alta probablemente vírica, tipo catarro. Trabajar con la ética de la negativa supone decir “no” de forma apropiada y justificada, con suavidad y cortesía, ante las solicitudes excesivas de pacientes y familiares, compañeros y superiores. Conviene saber decir “no”, sin acritud, y con la tolerancia apropiada al acto clínico, a la necesaria amabilidad imprescindible para mantener la buena relación profesional-paciente. Decir no, incluye la capacidad para acompañar sin necesidad de recetar, aconsejar o "hacer" nada, una manera de ser y estar junto a la persona que acude a la consulta.  Es importante distinguir entre “autonomía del paciente” (que se asocia a mejores resultados en salud[11]) y “satisfacción del paciente” (que se asocia a más hospitalizaciones, aumento de la medicación, incremento del gasto y mayor mortalidad[12]). Decir no, incluye la capacidad para acompañar sin necesidad de recetar, aconsejar o "hacer" nada, una manera de ser y estar junto a la persona que acude a la consulta. Es importante distinguir entre “autonomía del paciente” (que se socia a mejores resultados en salud 11 ) y “satisfacción del paciente” (que se asocia a más hospitalizaciones, aumento de la medicación, incremento del gasto y mayor mortalidad 12 ).

6.- Se precisa investigación y docencia continuada sobre la autonomía del paciente, especialmente en situaciones en que sabemos que hay problemas. Por ejemplo, acerca de la legibilidad de “consentimientos informados” en caso de técnicas de riesgo, o de su ausencia en intervenciones consideradas erróneamente “de rutina” como la vacunación. También en el caso de la ancianidad pues se tiende a negar la toma de decisiones autónomas como si los años supusieran una degradación cognitiva per se. Lo mismo en la infancia y adolescencia, que se suelen ver como inmadurez en todos los casos cuando son personas que pueden participar apropiadamente con su propia progresiva autonomía. Se precisa investigación y docencia, también, para delimitar el impacto de la clase social en la autonomía del paciente ya que es de esperar una mayor dificultad para construir los “paisajes” antes aludidos cuando chocan las culturas de profesionales y pacientes (con sus propias actitudes, creencias, historias, lenguajes, prácticas, rituales y valores). Es también necesaria la investigación y docencia sobre la participación de pacientes en investigación, por ejemplo en los ensayos clínicos, ya que conocemos poco acerca del proceso de aceptación y de la mejor forma de superar un consentimiento que muchas veces es más firmado que informado. Por último, investigación y docencia sobre la autonomía al final de la vida, sobre el proceso de atención y sobre la cuestión vivencial, la atención clínica desde las emociones, los mejores cursos de acción ante la sedación terminal y la eutanasia, etc.


martes, 16 de mayo de 2023

Talleres infantiles sobre nacimiento y muerte son premiados - Manuela Contreras

El sábado 13 de Mayo se celebró en San Vicente de la Barquera (Cantabria) el día internacional de la enfermería. Manuela Contreras García recogió el premio de investigación Sor Clara que otorga el Colegio Enfermería de Cantabria, por el proyecto de investigación https://www.humv.es/2023/02/06/la-matrona-de-valdecilla-manuela-contreras-premiada-por-el-colegio-de-enfermeria-de-cantabria/. Estas fueron sus palabras:









viernes, 4 de noviembre de 2022

¿Faltan médicos en España?

 
Magnífico resumen de las ponencias en : 

Manuela Contreras

Urge desterrar este bulo para poder pensar en sacar a la sanidad pública, y más aún a la atención primaria, de su estado moribundo. Profesionales y pacientes necesitamos dialogar sobre esto. Por eso os animamos a difundir este acto y a asistir a esta charla ZOOM con Juan S y Beatriz González. Médico y economista respectivamente, que llevan años estudiando este tema, alertando a las autoridades políticas y haciendo propuestas de solución.

En este enlace tenéis la convocatoria a esta conferencia-diálogo: https://saludineroap.blogspot.com/2022/11/sesion-zoom-faltan-medicos-en-espana.html

A continuación, algunas reflexiones y enlaces al blog de Juan Simó

España se encuentra por encima de la media de los países de la OCDE en tasa anual de graduados de medicina (aquí).

No faltan médicos, lo que falta es aquella bolsa de "petróleo barato" formada entre mediados de los 70 y finales de los 80 del pasado siglo. Aquella famosa bolsa de más de 20.000 médicos parados que aceptaban cualquier caspa laboral que se les ofreciera por el menor de los salarios y que sirvió para llevar plácidamente a cabo una tosca gestión del personal médico durante aquellos años y los siguientes hasta los primeros de este siglo (aquí)

El superbulo de la falta de médicos sigue siendo regado por nuestros políticos. Es un perfecto burladero, al menos de momento les está sirviendo, detrás del que esconder su pésima gestión del personal llevada a cabo en las últimas décadas (aquí)

Hemos perdido a miles de médicos españoles que han emigrado con lo que eso supone, además, de pérdida de miles de millones de euros empleados en su formación. Pese a esa emigración, dos fuentes oficiales, la EPA y la EPSC, demuestran que en España nos encontramos en máximos históricos de médicos colegiados no jubilados (la EPSC) y de médicos en labores asistenciales (la EPA). ¿Faltan médicos o falta "petróleo barato"? ¿Qué pasará cuando nos demos cuenta de que en verdad "sobran" médicos en España? ¿Quién cerrará el grifo de la producción que ahora se pretende abrir y que dará fruto, como muy pronto, en 10 u 11 años? ¿La universidad pública? ¿La privada? El Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina debería estar alerta de la difusión política de este superbulo si no quieren convertirse en "petróleo barato" en pocos años (aquí)

Al bulo-carro de la "falta de médicos" como "problema de Estado" se sube ahora hasta la medicina privada pues la existencia de una "bolsa de petróleo barato" le conviene tanto a galgos como a podencos. El "petróleo barato" volverá en pocos años y una parte creciente de los recién licenciados españoles, bien formados, ex-erasmus y con idiomas, emigrarán y nutrirán de médicos aquellos países del mundo desarrollado que tienen menos médicos que España; es decir, casi todos como han mostrado siempre los datos de la OCDE. …Los políticos van lanzados a crear "petróleo barato": más plazas para estudiar medicina, acelerar el proceso de homologación de médicos extracomunitarios mediante criterios de homologación más laxos, cuando no a contratarlos directamente sin homologar o sin especialidad alguna. Sin embargo, en los hospitales privados sí "encuentran" médicos (aquí).

El verdadero "problema de Estado" en la sanidad pública española es que la pandemia la ha dejado hecha unos zorros, especialmente a la atención primaria. Los datos oficiales nos ofrecen una nueva perspectiva. Compararemos el crecimiento del número de médicos y de enfermeros en atención especializada y en los equipos de atención primaria desde 2004 hasta 2020. Haremos lo propio con el crecimiento del número de médicos en los hospitales del SNS y en los hospitales privados desde 2010 hasta 2020. Los resultados no dejan de sorprender y muestran que hay quien sí "encuentra" médicos en España (aquí).

jueves, 6 de octubre de 2022

CUIDAR Y AMAR A VALENTINA. Manuela (Emma) Contreras entrevista a Matilde Pérez


Manuela (Emma) Contreras García

Entrevista a Matilde.

Nos cuenta la experiencia familiar de cuidar a su hija hasta que murió, con cerca de un año de vida.

Para hacer posible que a los cuidados paliativos peritanales y pediátricos tengan acceso todas las familias que lo necesiten

Matilde Pérez. Nos cuenta la experiencia de su familia en el cuidado de Valentina, primera paciente que atendió el programa «Cuenta conmigo» de la Fundació Enriqueta Villavecchia en el Hospital de Sant Pau. Madre también de Hugo y Blanca, Matilde es una entusiasta de la Bioética médica, miembro del Grupo de Trabajo Familia (PEDPAL) y activista por los cuidados paliativos pediátricos.
https://www.xlsemanal.com/conocer/20171219/emotivo-ejemplo-valentina.html

lunes, 26 de septiembre de 2022

Encuentro-asamblea de la Red el Hueco de mi vientre



El pasado fin de semana ha celebrado su encuentro-asamblea la "Red El hueco de mi vientre". Esta asociación pretende vivir solidariamente el dolor y el amor que se producen cuando se puerde un bebé en la étapa perinatal de la vida.

En el fin de semana han resonado algunas experiencias que se pueden articular en torno a las palabras:
Trabajo en equipo,
ambiente de servicio,
alegría en el servicio,
agradecimiento,
entusiamos,
iniciativa,
compromiso,
responsabilidad,
vértigo,
recarga,
aprender de otros,
simbiosis, 
la fuerza del común y de lo pequeño, 
sentirse en casa


Tienes bastante información en su web
https://www.redelhuecodemivientre.es/
 
El encuentro se celebró en la Casa Emaús de Torremocha de Jarama (Madrid). Una casa dedicada a la Solidaridad https://www.casaemaus.es/
 


 


lunes, 20 de junio de 2022

Atención primaria en España: dónde estamos y a dónde queremos ir

Una propuesta del Seminario de Innovación en Atención Primaria celebrado en Toledo, en su fase presencial, los días 10 y 11 de junio de 2022
http://equipocesca.org/atencion-primaria-en-espana-donde-estamos-y-a-donde-queremos-ir/

Dónde estamos

En el actual contexto político internacional de predominio neoliberal los servicios de los especialistas focales de hospitales y clínicas especializadas parecen responder mejor a las expectativas y demandas de tecnología, biometría y salud de las clases sociales media y alta y a la creencia en una medicina brillante y cuasi-milagrosa, consumista y basada en diagnósticos precisos e intervenciones puntuales, que “devuelve” y potencia la salud de quienes se supone que saben cuidar de sí mismos, en un marco ajeno a los determinantes sociales. Una medicina que responde a la visión individualista y tecnológica como ha demostrado la respuesta sanitaria a la pandemia covid19, que “da buenas noticias”, centrada en una prevención exhaustiva que todo mal evita.

En contraposición, predomina la idea de que los servicios de atención primaria y comunitaria prestados básicamente por generalistas, medicina y enfermería de familia, deben limitarse esencialmente a pacientes sin capacidad de “cuidar de su salud”, por deterioro senil, escasa educación formal o por otros factores que obligan a su atención por profesionales que cuidan y ayudan a sobrevivir sin dar el protagonismo que merecen los determinantes sociales ni las “condiciones de vida”.

La reforma de 1984 apenas ha recibido soporte político y presupuestos adecuados, y tras casi cuarenta años la atención primaria proyecta una imagen de desolación que ahuyenta a los propios profesionales y a determinados grupos de pacientes. Es cierto que hay centros de salud ejemplares, quizá cientos (como muestra, San Pablo en Zaragoza, Cudillero en Asturias, La Mina y El Raval en Barcelona, Daroca en Madrid, Camarenilla y Arcicollar en Toledo y Almanjáyar en Granada), pero no se promueve ni estimula el aprender de ellos, el “benchmarking” que los señale como referencia de que es posible desarrollar atención primaria de calidad con el modelo público de 1984.

Los errores iniciales han impactado sin corrección alguna pues se sigue pretendiendo responder a necesidades distintas con escaso presupuesto y un modelo uniforme y rígido que no ha potenciado la longitudinalidad, el valor básico de la atención primaria, ni la polivalencia, la capacidad de respuesta inmediata y resolutiva que da prestigio y atrae a los mejores profesionales y ciudadanía. Tampoco se ha cumplido la Ley General de Sanidad de 1986, especialmente en lo que se refiere a la universalización del derecho a la atención y la desaparición de las mutualidades (acceso directo a especialistas focales de entidades privadas de seguros, pagado con presupuesto público, para el funcionariado civil y militar).

A esto hay que añadir la falta de iniciativas para desarrollar la vertiente comunitaria de la atención primaria, hecho que ha imposibilitado la integración o, al menos, coordinación de los recursos territoriales (activos comunitarios de salud) desde una perspectiva intersectorial y, por tanto, transversal.

A dónde queremos ir

El objetivo final es conseguir una atención primaria y comunitaria atractiva y resolutiva que capte a profesionales sobresalientes (en el sentido científico y técnico pero sobre todo humano) para responder con mirada longitudinal y competencias polivalentes a los problemas de salud de pacientes, familias y comunidades, contando con su participación para mejor paliar los efectos de los determinantes de salud, tanto dentro como fuera de las consultas.

Para aproximarnos a este objetivo consideramos conveniente:

Destacar las fortalezas de la atención primaria y comunitaria española y tomar ejemplo de los numerosos centros y equipos que han puesto en marcha iniciativas de excelencia asistencial, docente e investigadora.

Promover iniciativas de análisis crítico del modelo instaurado en los años 80 que tengan en cuenta los diferentes contextos poblacionales (rural/urbano), socioeconómicos y culturales para hacer aflorar nuevas perspectivas estratégicas, organizativas y de actividades de promoción de la salud, prevención y asistenciales reparadoras con los recursos propios de la atención primaria y comunitaria. Es imprescindible pasar de la cultura de la queja a otra propositiva e innovadora.

Para salir del pozo lo primero es dejar de cavar y para ello hay que cambiar la narrativa y recuperar los relatos de grandes referentes nacionales en lo que respecta a los elementos conceptuales básicos de la atención primaria y comunitaria, como la longitudinalidad y la respuesta polivalente a los problemas. En España contamos con múltiples ejemplos que deberíamos utilizar como puntos de referencia pese a ser habitualmente poco conocidos, como el proyecto liderado por el recientemente fallecido Lorenzo Arribas en el centro de salud de La Chana (Granada) y su “unidad clínica de atención familiar”.

Devolver al “Sistema Nacional de Salud” el sentido de “Servicio Nacional de Salud” y ofrecer atención primaria a toda la población (funcionariado e inmigrantes sin papeles incluidos) bajo control/regulación gubernamental y de potenciar aquellos aspectos que mejoren la eficiencia y la equidad, con servicios ajustados a necesidades y sin (o con bajos) copagos que reviertan en lo posible la Ley de Cuidados Inversos.

Encontrar nuevas fórmulas de relación laboral profesional con el sistema público que promuevan su mayor independencia en la prestación de servicios. Tenemos ejemplos claros en diversos países europeos, como Dinamarca, Noruega y Países Bajos con potentes sistemas sanitarios públicos y cupos en atención primaria.

Garantizar el primer contacto y la longitudinalidad en la atención a los problemas de salud a lo largo de la vida (centrada en las expectativas y creencias de personas, familias y comunidades), mediante la prestación de servicios apropiados, de alta calidad y cerca del paciente (hacer el 100% de lo que hay que hacer y no hacer el 100% de lo que no hay que hacer), capaz de coordinar los servicios de especialistas focales y sociosanitarios cuando sean necesarios.

Exigir la implantación de la atención primaria en las facultades de ciencias de la salud, como campo de conocimiento con estructura académica propia y pilar básico que ha de impregnar la formación a lo largo del grado.

Poner en marcha inminentes acciones correctoras para no incrementar el riesgo de irreversibilidad de los problemas.

NOTA

Este texto es producto del Seminario de Innovación en Atención Primaria (SIAP) celebrado en su fase presencial en Toledo (España) los días 10 y 11 de junio de 2022, que estuvo precedido por un debate virtual durante el mes previo

http://equipocesca.org/etica-de-las-pequenas-cosas-del-dia-a-dia-en-la-clinica-seminario-de-innovacion-en-atencion-primaria-numero-44-en-toledo-espana-presencial-los-dias-10-y-11-de-junio-de-2022/

El tema general fue “ética de las pequeñas cosas”, y este texto es un producto colectivo que surgió a partir de la presentación de Amando Martín Zurro (médico de familia, profesor y responsable de planes estratégicos de formación en atención primaria) “Evolución de la Atención Primaria y Comunitaria en España. De las expectativas de los años 80 a la situación crítica actual”

http://equipocesca.org/resumenes-de-las-ponencias-en-el-seminario-sobre-etica-de-las-pequenas-cosas-celebrado-en-toledo-en-su-fase-presencial-los-dias-9-y-10-de-junio-de-2022/

martes, 14 de junio de 2022

COVID E INFANCIA. ¿PODEMOS APRENDER?

Isabel Canales (pediatra) y Manuela Contreras (matrona y miembro de la plataforma escuela y covid).

Resumimos en estas líneas nuestra visión y estudio de lo acontecido en relación a la pandemia covid y la infancia y sus consecuencias (más ampliamente recogido en uno de los capítulos, del libro “Una pandemia sin ciencia ni ética”, de J. R. Loayssa  y A. Petruccelli, mayo 2022).

1. Se pudo hacer un mejor balance riesgos-beneficios

En los diferentes momentos de la pandemia muchas cosas se han dicho y hecho en relación a la infancia y adolescencia. Repasar cronológicamente todo ello, no desde lo que sabemos ahora sino desde las dudas y también el conocimiento que había en cada momento, es posible. Si bien es cierto que inicialmente la incertidumbre dominaba la escena, se iban acumulando datos, testimonios y evidencia que señalaban la idoneidad de revisar, incluso corregir algunos protocolos e informaciones ampliamente extendidas.

Cuando todavía caminábamos entre sombras y uno de los mensajes más extendidos sobre los más jóvenes era el falso “hipercontagiadores” o el “son muy resilientes”; cuando en los inicios del confinamiento las primeras voces se alzaban alertando sobre las posibles consecuencias sobre infancia y, además de una invisibilización general de los más jóvenes, se repetía “ no hay evidencia que hable del daño de las medidas sobre los niños”; antes de que los primeros datos cercanos al respecto aparecieran, la filósofa Marina Garcés, entre otros, expresaba lo siguiente respecto al impacto del confinamiento sobre los niños ( abril 2020): “Los hay que están viviendo unas pequeñas vacaciones con sus padres. Los hay que están metidos en verdaderos infiernos” (1). La evidencia científica necesitaba tiempo para construirse pero confinamiento y vida en libertad no son ni eran equiparables. Disciplinas como la filosofía, la sociología, la ética ponían luz sobre todo ello pero no parecían ser tenidas en cuenta.

Se publicaban los primeros datos. A principios de abril 2020, la Fundación para la Ayuda de Niños y Adolescentes en Riesgo ANAR destacaba que “muchos niños y adolescentes están sufriendo más violencia y desprotección que nunca” y, como hecho insólito, subrayaban dentro de las agresiones extrafamiliares las producidas por los vecinos (1,7%), entre otros (2). También en abril 2020, una editorial publicada en The Lancet alertaba sobre los más de 154 millones de niños que se habían quedado sin escuela en América Latina y Caribe, de los cuales 85 millones se beneficiaban de programas de alimentación en la escuela y eran 10 millones de niños para los que aquella comida suponía una de las fuentes más fiables de nutrición (3). ¿Era ésta una realidad “lejana”? La pobreza infantil se encontraba cerca del 30% ya antes de la llegada del coronavirus a nuestro país, y afectaba a 2,2 millones de niños, niñas y adolescentes, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) para 2019. Dependiendo de las fuentes, entre medio millón y un millón de niños y adolescentes carecían de ordenador en su casa, en la era de la escuela digital (4). La plataforma de Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental en la Infancia y Adolescencia, publicaba en Abril de 2020 un informe en el que analizaba estudios científicos referidos al impacto en la salud mental de otras pandemias y las medidas tomadas en las mismas como cuarentenas y aislamientos. Advirtiendo que un 30% de los niños, niñas y adolescentes podrían presentar síntomas de estrés post-traumático por las medidas impuestas en la gestión de la COVID-19 (5).

Tras las primeras semanas del confinamiento conocíamos asimismo los primeros estudios cercanos sobre las consecuencias del mismo en la infancia. El estudio de la Universidad del País Vasco “Las voces de los niños y de las niñas en situación de confinamiento por el Covid-19” (6), apuntaba a un impacto negativo a diversos niveles: académico, físico, social y emocional. OPIK, entre otros, en su informe “La salud de la infancia confinada” (7), con más de 11.000 encuestas realizadas en todo el Estado destacaba: “el 25% de la población no tiene espacio exterior al que salir en su vivienda”,” el 25% de los niños está más de 6 horas delante de pantallas”,” el 20% de la población infantil no está realizando apenas ejercicio físico” y todo ello era más acusado en los hogares vulnerables cuyas viviendas presentaban más humedades, ruido, tabaco y falta de luz solar que el resto.

Y aun así estuvieron 42 días sin poder salir de casa, sin parangón con ninguna otra edad y con muchos de los países europeos. Era necesario pronunciarse sobre las medidas y sus consecuencias, porque entre otras nos jugábamos su Salud Mental. La Sociedad Francesa de Pediatría (8) lo hizo en Mayo 2020: “Queremos tranquilizar a los padres...La Covid19 en los niños es una enfermedad benigna en la casi totalidad de los casos. Hay muchos más beneficios que riesgos en recuperar la vida colectiva”. En nuestro medio hubo escasas alusiones oficiales al respecto hasta Junio, cuando la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria y Save the Children destacaban en su informe “La nueva normalidad educativa y de ocio” (9): “el riesgo sin precedentes que el cierre de los centros educativos había supuesto en términos de protección a la infancia y derecho a la educación”, siendo esto especialmente grave en los niños y niñas más vulnerables. Entre los numerosos datos que se aportaban destaca “el alumnado en situación de vulnerabilidad tiene 4 veces más probabilidades de repetir curso que el resto de sus compañeros a mismo nivel de conocimientos”.

Tras aquel verano se abrieron las aulas pero los protocolos sustituyeron en demasiadas ocasiones al sentido común. Y a finales de curso los hechos y la evidencia científica revelaban el gran impacto de medidas como los cierres de escuelas o los confinamientos en la salud mental (10) y aprendizaje (11) de la infancia y juventud. Hasta el punto que algunos investigadores (10) instaban a los gobiernos a tener en cuenta las consecuencias negativas para la salud pública antes de adoptar medidas restrictivas en la infancia. La Asociación Española de Pediatría alertó en junio de 2021(12) que las urgencias pediátricas por problemas psiquiátricos habían crecido un 50%, los ingresos en unidades de psiquiatría infantil se habían multiplicado por cuatro, y por dos los trastornos de conductas alimentarias. Algunas familias y pediatras (13) se preguntaban si el próximo curso dejaríamos a los niños ser niños, y nos sorprendía que aún se pudieran escuchar eslóganes como “los niños son héroes”-dicho por la ministra de educación (14)-, “resilientes” o “se adaptan bien”, porque temíamos que colaborara a esconder estas dramáticas consecuencias y prolongar, al siguiente curso, algunas de las medidas de los protocolos educativos que no contaban con un adecuado balance riesgo- beneficio, como así sucedió. En el curso 2021/22 se continuaron aplicando medidas desproporcionadas durante meses en las escuelas, como el confinamiento de toda una aula con un único caso positivo, la sectorización de los patios o el uso de mascarilla hasta realizando deporte al aire libre.

En demasiadas ocasiones se vivía un ambiente de criminalización que no seguía más que la lógica y el discurso mediático imperante. Les hemos llamado de todo: hipercontagiadores, irresponsables, egoístas…, al principio sin evidencia y después en contra de la misma, sin la más mínima ética y respeto. Seguíamos sin preguntarles a ellos, ¿en cuántas aulas hubo y hay espacio para la escucha, para el análisis, para las disculpas por lo que les hemos hecho? Es importante escuchar su voces porque los niños en esta pandemia pueden estar haciendo un sobreesfuerzo, para encajar las medidas impuestas, que les ha podido alejar de sus propias necesidades. El dolor no visto no es fácilmente reparado. Si no cuidamos el espacio para sus preguntas y sus voces, podríamos estar gestando un estado de falta de debate, de aprendizaje; la simplificación de cuestiones complejas y acabar señalando y castigando a todos los que opinen diferente en la infancia y después en la edad adulta (16).

2. Nos duele “medicalizar” o “patologizar” a la infancia y juventud. No deberíamos ocultar las causas del deterioro de su salud mental y desarrollo.

Hay experiencias imprescindibles en la vida y periodos críticos para vivirlas. ¿Es difícil que entendamos esto los adultos? ¿Es posible olvidar tan rápido el primer beso, o las ganas de darlo; la primera vez que alguien tocaba nuestras manos de una manera nueva y absolutamente inolvidable; aquella sensación mágica de hacer amigas para siempre o las ganas de cambiar el mundo de arriba abajo que nos atravesaban a esa edad? Es cierto que posteriormente algunas de las amigas para toda la vida dejarán de serlo; habrá besos que superen con creces aquel primero; primeras manos genuinas que se encuentran pasado el ecuador de la vida; e ideas y compañeros de viaje que mudarán también, a veces con dolor y otras con alivio. Pero aunque la vida además de desgarros nos siga regalando inesperados momentos de intensidad, la concentración de experiencias del “despertar a la vida” que se dan en esos primeros años será algo irrepetible que dejará una huella para siempre. Y no deberíamos olvidarlo.

Niños, adolescentes y jóvenes gritan sin ningún tipo de guion la necesidad imperiosa de contacto, amor y vida que traemos todos. De cómo los adultos seamos capaces de proteger y no bloquear ninguna de estas necesidades vitales dependerá, en gran medida, la vida de los más pequeños.

Los casos de ansiedad, depresión, suicidio, así como el de consumo de drogas, juegos y pornografía (15) se han disparado en estos dos últimos años entre los más jóvenes, según diversos estudios, y la actual saturación de los servicios de Salud Mental infanto-juvenil así lo refleja. Se han anunciado en las últimas fechas y mediáticamente programas de detección de depresión en los más jóvenes. Y sin discutir la necesidad de acompañamiento de estos menores tanto en las consultas de Pediatría como en las Unidades de Salud Mental, y de mejora urgente de los recursos de Atención Primaria para ello, es llamativa la orientación exclusivamente médica, la ausencia de análisis de fondo social o de la mera hipótesis de su relación con lo vivido durante esta pandemia y el daño infligido. Si no leemos las razones estructurales, sociales y de fondo, el riesgo de psicologización, medicalización y patologización de la infancia y adolescencia podría ser enorme. ¿Más médicos, psicólogos y psiquiatras se traduce en mejores resultados en Salud Mental? El grueso de los determinantes de la Salud no dependen del sistema sanitario sino del contexto socioeconómico y político-normativo.

Decía Denis P Burkitt: “Si la gente está constantemente cayéndose por un acantilado puedes colocar ambulancias bajo el acantilado o construir una valla en la parte superior”. Además de poner ambulancias abajo, además de atender asistencialmente el dolor que están atravesando, ¿pondremos una valla para que no nos sigamos despeñando? Analizar lo hecho estos dos años de pandemia respecto a las medidas que afectaban a los más jóvenes, para aprender, para no repetir algunas cosas, para no creernos el “ era necesario hacerlo así sin duda” es básico si queremos reparar el daño producido, que en su caso parece claramente mayor al que decíamos querer evitar.

Si solo centramos la respuesta en lo asistencial, si solo ponemos ambulancias a los pies del acantilado, la gente seguirá cayéndose, los jóvenes seguirán cayéndose y ni hay ambulancias para tanta gente ni creemos que ésa sea la mejor respuesta, no al menos exclusivamente. Construyamos una valla potente entre tod@s. Estamos seguros que los más jóvenes están deseando ayudar. Su generosidad, su fuerza y sus ganas de construir un futuro mejor no se han puesto suficientemente en valor. Para ello, deberemos escucharlos. Escucharlos, no ocultar las causas de su malestar y atajarlas es valla y es ambulancia a la vez. Los necesitamos. Nos necesitamos.



1. Garcés M. El control social será uno de los grandes ganadores de la pandemia. 2020 Abr. Recuperado de: https://www.lamarea.com/2020/04/03/marina-garces-el-control-social-sera-uno-de-los-grandes-ganadores-de-la-pandemia/

2. La Fundación ANAR detecta 173 casos graves de violencia a niños en sus casas. 2020 Abr. Recuperado de:  https://www.lavanguardia.com/vida/20200401/48252385680/la-fundacion-anar-detecta-173-casos-graves-de-violencia-a-ninos-en-sus-casas.html?facet=amp

3. Editorial. Redefining vulnerability in the era of COVID 19. The Lancet. 2020 Apr; 395: 1089. doi: https://doi.org/10.1016/S0140-6736(20)30757-1

4. UNICEF. Impacto de la crisis por COVID-19 sobre los niños y niñas más vulnerables; 2020 Sept. Recuperado de:
https://cendocps.carm.es/documentacion/2020_Impacto_crisis_COVID19_ni%c3%b1os_vulnerables.pdf

5. Asociaciones de Psiquiatría y Psicología Clínica por la Salud Mental de la Infancia y Adolescencia de España. Salud Mental en la Infancia y la Adolescencia en la era del COVID-19; 2020 Abr. Recuperado de: https://www.sepypna.com/documentos/2020_InformeCOVID_final.pdf

6. Berasategui N, Idoiaga N, Dosil M, Eiguren A, Pikaza M, Ozamiz M. Las voces de los niños y de las niñas en situaciones de confinamiento por el COVID-19. Universidad del P.V; 2020. Recuperado de: https://web-argitalpena.adm.ehu.es/pdf/USP00202291.pdf

7. Grupo de Investigación en Determinantes Sociales de la Salud y Cambio Demográfico (OPIK), Universidad del País Vasco. et al. La salud de la infancia confinada: datos preliminares sobre el impacto del confinamiento en la salud de niños y niñas de 3 a 12 años; 2020 Abr. Recuperado de: https://www.ehu.eus/documents/3638427/0/La+salud+de+la+infancia+confinada/9c172950-548d-261f-e670-a48536d8fe36

8. Société Francaise de Pédiatrie. Enfants en collectivité et COVID-19 : Lettre aux parents et aux professionnels de l’enfance; 2020 My. Recuperado de: https://www.sfpediatrie.com/sites/www.sfpediatrie.com/files/medias/documents/lettre_aux_parents_version_definitive.pdf

9. Save the children y Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria. La nueva normalidad educativa y el ocio: vuelta a los centros educativos y comienzo de las actividades de verano; 2020 Jn 1. Recuperado de: https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2020-06/InformeLaNuevaNormalidadEducativaYDeOcio.pdf?utm_source=NotaPrensa&utm_medium=referral&utm_campaign=Coronavirus

10. Rajmil L, Hjern A, Boran P, et al. Impact of lockdown and school closure on children’s health and well-being during the first wave of COVID-19: a narrative review. BMJ Paediatrics Open. 2021 May;5:e001043. doi:10.1136/bmjpo-2021-001043

11. Wong J. Parents, experts worry about 'snowball effect' of literacy, development lags amid pandemic schooling. 2021 May. Recuperado de: https://www.cbc.ca/news/canada/literacy-young-learners-lag-1.6014533

12. elDiario.es. La pandemia arrasa la salud mental de los menores: crecen un 50% las urgencias pediátricas por problemas psiquiátricos, 2021 Jn. Recuperado de: https://escuelaycovid.es/la-pandemia-arrasa-la-salud-mental-de-los-menores-crecen-un-50-las-urgencias-pediatricas-por-problemas-psiquiatricos/

13. Escudero T. ¿Y este curso…dejaremos a los niños ser niños? Blog pediatra con apego. 2021 Ag. Recuperado de https://pediatriaconapego.com/y-este-curso-dejaremos-a-los-ninos-ser-ninos/

14. Escudero T. No quiero que mi hijo sea un héroe. Blog pediatra con apego. 2021 May. Recuperado de: https://pediatriaconapego.com/no-quiero-que-mi-hijo-sea-un-heroe/

15. Más drogas, alcohol, juegos y pornografía: las adicciones en jóvenes se doblan tras el covid. 2022 My. Recuperado de https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/drogas-alcohol-juego-20220511230350-ntvo.html

16. Loayssa JR y Petruccelli A. (2022). Una pandemia sin ciencia ni ética. Ed Salmón. https://www.edicioneselsalmon.com/2022/05/16/una-pandemia-sin-ciencia-ni-etica/

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