domingo, 12 de julio de 2026

¿ES EL CRISTIANISMO UNA RELIGIÓN?

La pregunta no tiene respuesta sencilla. Antes se necesita saber que se entiende por religión, pues de eso depende la respuesta. Otra opción es comenzar por definir lo que se entiende por religión.

Si por religión se entiende un conjunto estructurado de normas morales y reglas de conducta, el cristianismo no es una religión como se deduce de la afirmación de Jesús: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27). O la de León XIV en Barcelona en el estadio de Montjuic a Carmina: “El mismo Evangelio, si lo leemos como un libro de indicaciones, de mandamientos y de deberes, corre el riesgo de causarnos mucho desánimo y frustración”.

También si por religión se entiende que las personas deben apartarse del mundo y de la vida real, que se debe construir un muro de separación entre lo religioso y lo profano, pues en este caso el cristianismo tampoco sería una religión, pues en el evangelio de Juan (17,15.18) Jesús afirma en la conocida como oración sacerdotal: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno (...) Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo”.

Además el cristianismo incorpora palabras de la vida cotidiana, es decir profanas, de origen griego o latino para acciones fundamentales de la vida cristiana como son evangelio (buena noticia), obispo (guardián), presbítero (más viejo), presbiterio (lugar de los más viejos), diácono (siervo), eucaristía (acción de gracias), iglesia (asamblea), católico (universal), ministro (servidor), ministerios (servicios), basílica (de basileus = rey, lugar de gobierno del rey), catedral (cátedra = lugar donde se enseña)...

El misterio de la Encarnación implica que nada humano es ajeno para un seguidor de Jesús, pues confesamos que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Por ello afirma la G.S. 22 “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado... (Cristo) manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”.

Las personas necesitan una ética y unas leyes para organizar la convivencia social y saber cómo comportarse en las diversas situaciones. Por ello las asociaciones y los grupos humanos tienen estatutos y reglamentos de régimen interno. Incluso una banda de ladrones tiene normas: no matarse ni robarse entre sí y respetar los acuerdos. Las leyes deben ser accesibles y tener carácter universal. Pero la fe cristiana no se rige por leyes y normas y por ello Pablo de Tarso le hace una crítica radical a la Ley en la carta a los Gálatas, aunque reconoce que tuvo una función de ayuda mientras no se llegó a la fe: “De manera que la Ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo” (Gal 3, 24-25).

La fe cristiana tampoco es una ideología como afirma Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE nº 1). Ser cristiano es tener una relación amorosa con el Dios Trinitario, pues dice la 1ª carta de S. Juan (4,8): “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Y la comenta San Agustín: “Ama y haz lo que quieras: si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”. En esa relación amorosa se acoge la Gracia que nos facilita ser más humanos, sabiendo que Dios nos espera con los brazos abiertos como enseña la parábola del Padre Bueno (Lc 15,11ss). Si por religión se entiende laligazón con Dios amor, entonces sí el cristianismo es religión.

Estoy de acuerdo con los que dicen, como me dijo un no creyente, que ser cristiano es una alegría, que nos remite a ser bienaventurados, dichosos. Por ello el cristianismo resulta ser un estilo de vida con una relación (re-ligazón) especial con Jesucristo que nos dio su mismo Espíritu para que el amor sea la clave de todas las relaciones humanas, que nos lleven a ser un pueblo, una comunidad de hijos de Dios y amigos de Jesús, como Él nos llama en el evangelio (Jn 15,15). Ser cristiano es acoger el amor incondicional de Dios manifestado en Cristo Jesús que transforma la vida y nos hace capaces de perdonar a quien nos hizo mal, como nos muestran tantos hechos históricos en España y en el mundo.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Antón Negro

martes, 7 de julio de 2026

Salvador López Arnal: Ecomunismo de Ariel Petruccelli

 


 
EPÍLOGO

En términos históricos, la sociedad capitalista es una absoluta rareza. Es la única de las sociedades humanas conocidas que posee un mecanismo intrínseco y sistémico de aumento permanente de la productividad, lo que se traduce en innovaciones tecnológicas y organizativas casi constantes y en un crecimiento del tamaño de la economía de manera general. Este dinamismo beneficia a determinados actores y perjudica a otros, pero no es controlado por ninguno de ellos. Los grandes magnates deben obedecer las exigencias del sistema, a costa de quedar rezagados o perecer. Esta dinámica ha permitido superar muchas limitaciones históricas: en términos de cantidad de población humana, porcentaje de la población dedicada a tareas agrícolas, esperanza de vida, etc. Sin embargo, ya se ha superado el límite en el que las consecuencias positivas (que siempre estuvieron acompañadas por aspectos negativos) eran palpables. Ahora estas comienzan a eclipsarse mien- tras los resultados negativos se acrecientan. La esperanza de vida ya casi no crece, pero las enfermedades mentales y distintos tipos de cáncer se disparan. Inundados de vehículos, el transporte se ha tornado un caos que consume horas y horas de tiempo, quita la vida en accidentes a miles de personas cada año y ha conseguido que el aire se vuelva casi irrespirable: ya hay paí- ses en los que se vende oxígeno. Rodeados de tecnologías fabulosas que su- puestamente harían todo más fácil, la inmensa mayoría casi no dispone de tiempo libre. El cada vez más dudoso “confort” de una parte de la humani- dad se paga con la explotación y la expoliación de otra parte, y con la de- predación general de la naturaleza. Las “redes sociales” generan pingües ganancias a sus accionistas, pero sus usuarios (la inmensa mayoría de la población) padecen cada vez más de soledad, estrés y ansiedad. Los bienes indispensables no llegan a toda la población, pero los superfluos y los dañinos la inundan. Abrumada por torrentes de información, la ciudadanía carece de todo criterio discernible para tomar decisiones sensatas sobre casi nada. Las tecnologías “inteligentes” se expanden, pero la capacidad de raciocinio promedio parece disminuir. Y entre tanto ni el hambre ni la pobreza ni las guerras han desaparecido: más bien tienden a aumentar. Es un espectácu- lo siniestro dar clases en escuelas en las que todos los estudiantes poseen su respectivo teléfono móvil, mientras que posiblemente la mitad de ellos tenga  algún grado de desnutrición.

En parte esto se debe a la perversión publicitaria, pero también a que hoy en día resulta relativamente más barato producir objetos de alta tecnología que alimentos. Y la producción alimenticia se volverá cada vez más costosa a medida que el cambio climático vuelva in- cultivables antiguas zonas de labor, el precio de los hidrocarburos aumente debido a su escasez (y con ello todo lo que hace a la industria agraria) y la degradación de los suelos provocada por un uso depredador asociado al monocultivo, los fertilizantes químicos y los pesticidas alcance cotas irreversibles o casi irreversibles. La innovación permanente que caracteriza al capitalismo nunca tuvo como objetivo primero satisfacer necesidades humanas. Su objetivo fue siempre, y siempre lo será, la producción de plusvalor, la obtención de ganancias. Mientras la decisión de qué se produce y cómo se lo produce sea prerrogativa de los dueños del capital, todo lo que sea rentable será producido, sin importar si es necesario o superfluo, beneficioso o dañino, sustentable o insostenible. Solo la socialización de los medios de producción y la democratización real de las decisiones sobre qué producir y cómo hacerlo puede darnos la posibilidad de que se produzca lo verdaderamente necesario, saludable y beneficioso para la mayoría; y que se recompongan los ciclos naturales de los que depende la vida humana, pero a los que la locura capitalista está destruyendo. Si queremos dejar a nuestros hijos un mundo habitable con un mínimo de dignidad, entonces deberemos hacer una revo- lución ecomunista. Si pretendemos que la Tierra nos siga cobijando, habrá que tomar el cielo por asalto.

domingo, 5 de julio de 2026

LAS PREGUNTAS COMO CAMINO


En filosofía son más esenciales las preguntas que las respuestas.
Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra alemán  (1883 - 1969)

La pregunta es la forma suprema de sabiduria.
Martin Heidegger, filósofo alemán  (1889 - 1976)

Cuando hemos llegado a ser capaces de formular la pregunta es que la respuesta está cerca.
Ralph Waldo Emerson, filósofo estadounidense  (1803 - 1882)

Cambiar de respuesta es evolución. Cambiar de pregunta es revolución.
Jorge Wagensberg, físico, museologo y profesor español (1948 - 2018)

Ahora más que nunca: VERDAD

Daniel García

jueves, 2 de julio de 2026

Turistas no son peregrinos

 

Santiago de Compostela, a la que el Camino situó en el mapa hace ya varios siglos, se está convirtiendo, como muchas otras ciudades de España, por otros motivos, en un parque temático en el que quedan totalmente desplazados sus habitantes, con políticas orientadas única y exclusivamente al turismo. Aludo muchas veces a esta ciudad, con ironía, como Santiago de Turistela o de Plastiquela, por la cantidad de negocios de recuerdos horteras a base de plásticos. 

Hay quien dice que siempre fue así. 

No, antes no era así. Ya hace tiempo que lo resumo en una frase: Del peregrino humilde y reflexivo del Año Santo, al turista maleducado y prepotente del Xacobeo. Para mi, este, en el año 1993, de la mano de la Xunta de Galicia, desvirtuó la esencia del Camino de Santiago. 

Nací y vivo en el último tramo del Camino, a cinco minutos de la Praza do Obradoiro, fin de traxecto. Recuerdo perfectamente a los peregrinos que bajaban por la rúa, silenciosos, solos, reflexivos...Nos merecían todo el respeto, así como sus creencias. Los recuerdo en la Catedral, casi en éxtasis, orando.  

Ahora soportamos sus gritos, sus cantos absurdos ocupando las aceras y recriminándote si les pides que te dejen pasar, o que moderen el tono. Es muy habitual que vengan envueltos en la bandera de España, cantando el "Que viva España" de un Manolo Escobar que imposible llegaran a conocer (son gente muy joven, curiosamente), lo que lleva a pensar que es algo que viven en sus casas. ¡Cualquiera diría que una horda de independentistas y separatistas gallegos los espera para decirles que no están en España!

Yo, que soy "paseadora" habitual de la Catedral (salvo en esta época) tengo visto  ya de todo allí dentro: zapatos abandonados, gente apoyada en las columnas comiendo, bebiendo, por supuesto hablando por el móvil, gente llamándose unos a los otros a gritos, basura...

No, esto no es peregrinar. 

Que razón tiene la filósofa Adela Cortina:

"Con los refugiados practicamos la xenofobia y con el turista la xenofilia porque tiene algo que darnos".

"Somos hospitalarios con el turista y recelosos con el refugiado porque no nos molesta el extranjero, nos repele la pobreza"

Ahora más que nunca: Solidaridad

Mer Santiago

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¿ES EL CRISTIANISMO UNA RELIGIÓN?

La pregunta no tiene respuesta sencilla. Antes se necesita saber que se entiende por religión, pues de eso depende la respuesta. Otra opción...