Mostrando entradas con la etiqueta RADIO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RADIO. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de marzo de 2026

Desigualdad y paternalismo, gasolina para la xenofobia

Ayer vi por primera vez en mi barrio que una vecina pedía limosna, junto a una farmacia, a uno de los muchachos jóvenes del centro de migrantes. Algo nuevo.

Los que me conocen (o leen) saben que no pido yo que los emigrantes sean tratados como esclavos.  Hacía ellos quiero toda la humanidad: sanidad, educacion, etc. Trato humano siempre.

La petición de limosna no me resultó extraña.  Una persona marginada durante años va adquiriendo un aspecto peculiar. Un muchacho joven, aunque esté en el centro de inmigrantes, seguramente tiene un buen estado de salud y ahora una buena alimentación. De color sí, pobre sí, pero le pidieron limosna  

En mi barrio habitualmente la gente no pide limosna. Salen a pedir a otros lugares más céntricos. Las parroquias de barrio, que son la mayoría por otra parte, no tienen personas pidiendo limosna a la puerta. Todo un signo.

Las personas del barrio trabajan normalmente y algunas lo hacen en tiendas de ropa más caras que donde compran la de sus hijos. Han vivido que los educadores del centro de migrantes acuden a comprarles ropa en esas tiendas en las que trabajan y donde normalmente no compran la ropa de sus hijos. Viven (hagan o no sesudos analisis) que sus hijos visten 'peor"  

Saben también que en el centro para migrantes hubo antes otra institución. Saben que estos chicos tienen más espacio que sus hijos y mejores espacios comunes.

Algunos dicen que esta forma de pensar es peligrosa. Pero a mí me parece esencial debatir esto.

La gente de barrio no es racista. Basta ver cómo se comportan con sus compañeros de trabajo cuándo son de otro país o raza. No es racista pero tiene esta vivencia.

Los inmigrantes no vienen por necesidad de las personas de los barrios. Son traídos por el sistema al servicio de las clases altas para que hagan los trabajos que las personas de barrio rechazan con razón (internas, limpiadoras sin contrato o contrato abusivo etc) 

Pues en estos entornos sube Vox. No me gusta pero lo entiendo. Los paternalismos con algunos generan esto. El humanismo y el socialismo exigen verdadera justicia.

Ahora más que nunca: Verdadero socialismo

Eugenio A. Rodríguez

viernes, 12 de diciembre de 2025

Rosa Añel: Mamografias. Por un uso adecuado

¿De verdad prevenir es mejor que curar?

En la entrevista “Mamografías. Por un uso adecuado”, Rosa Añel, Médica de familia y editora del Blog Sano y salvo, desmonta, con calma y rigor, uno de los mantras más repetidos en salud: “Más vale prevenir que curar”. 

El corazón de la entrevista gira en torno a las mamografías, muy de actualidad tras el “escándalo de los cribados” y de la no comunicación de los resultados de las mamografías a miles de mujeres en Andalucía. 

Es importante diferenciar entre una prueba de cribado y una prueba diagnóstica. El diagnóstico se aplica a personas con síntomas y alta probabilidad de tener una enfermedad, es decir, en situaciones en las que la prudencia indica que es necesario descartar enfermedad. El cribado o screening se dirige a personas sin síntomas, muchas de las cuales nunca desarrollarán la enfermedad, y ahí reside su ambivalencia y la explicación de por qué, si no se aplica adecuadamente, puede causar más mal que bien.

Frente a la idea de que “cuantas más pruebas, mejor”, la entrevista invita a hacerse algunas preguntas incómodas pero necesarias: ¿qué beneficios reales aportan los programas de cribado? ¿qué daños pueden causar? ¿qué información reciben las mujeres antes de someterse a una mamografía? ¿por qué es tan importante el consejo de tu médica de familia? 

Las pruebas de detección precoz no son inocuas: pueden etiquetar de “enfermas” a personas sanas. Sin embargo, la creencia popular sobre sus bondades es tal que conduce al pensamiento mágico, llegando a creer que someterse a mamografías periódicas evitará tener cáncer de mama. El halo de protección de la prevención no deja ver sus posibles riesgos. Es el caso del sobrediagnóstico, donde el principal problema es la cascada de intervenciones posterior a un “hallazgo” mamográfico: comunicación de un resultado “no concluyente”, necesidad de nuevas pruebas de imagen, biopsias… que en muchos casos se podrían haber evitado y, sin embargo, pueden terminar incluso recibiendo tratamiento sin ser necesario. En el otro extremo tenemos el problema de que, con frecuencia, las personas de mayor riesgo son la que menos atención reciben.

¿Qué hacer, entonces, para evitar pasarnos de largo (sobre-prevención) o quedarnos cortos (infra-prevención)? La recomendación de Añel es tratar de disponer de la mejor información en cada caso. Para conseguirlo, lo mejor es seguir el consejo de tu médica o médico de familia, el profesional más cualificado para hacerte “el traje a medida”. No se puede comparar el caso de una mujer con antecedentes familiares de cáncer de mama con una mujer sin factores de riesgo. La actitud y las recomendaciones van a ser totalmente diferentes. 

Desde el arranque, Añel subraya que en el ámbito sanitario ninguna intervención está libre de riesgos, y que ningún daño es más prevenible, ni más lamentable, que el derivado de haber hecho algo que era innecesario. De ahí la importancia de evaluar muy bien, según las características de cada paciente, qué es lo más adecuado.

Una conversación imprescindible para cualquiera que quiera hablar de “hacerse o  no hacerse pruebas” y reivindicar algo tan sencillo y necesario como el derecho a una decisión informada.

jueves, 15 de mayo de 2025

NO SE DICE...



No se dice fea a la niña 
aunque te lo parezca, 

ni al niño.

Cada época tiene sus gustos.

No sé si se dice guapa.

O guapo.


No se recuerda al niño 

que tiene las orejas grandes,

aunque te lo parezca,

ya lo sabe.

Ni a la niña.


No se dice diferente al diferente, 

ni se ríe uno de ellos.

Ni de uno mismo.

Ni se comenta por detrás.


No se dice al anciano 

que le falta tal habilidad,

ni se comenta.

Tampoco hace falta decirle

que está joven, 

sabe que no es verdad.

Puede uno ponerse al lado 

porque puede necesitar una mano,

se apoyará si lo necesita,

o no, como él quiera. 


Tampoco hace falta decírselo a la anciana.

Mentir ¿para qué? 

Hay sí, variadas formas de belleza,

Las de pago no me gustan

Son una forma de mentira.


No se dice cojo al cojo 

aunque lo esté,

ya le duelen la vida y sus carreras.

Menos todavía a la coja

todavía sufre más,

aunque la quieran.


No se dice al ciego 

lo que se está perdiendo 

cuando hablas de colores,

basta que se lo cuentes

cuando quiera.


No se habla bajito junto al sordo, 

ni se sale uno de la habitación 

para hablar del enfermo,

ni se escenifica que no está malo,

él lo sabe y también miente, o no,

según te vea.


No se dice hijo al perro

porque no lo es,

“de la familia” tampoco.

El amor tiene que ser libre

Y hasta salvaje.

Libres e iguales 

A todo ser humano quiero.


De mascotas nada,

mientras haya hambre

¿Acuarios y zoos?

¡Vaya invento!

No es su sitio.

Para ellos una cárcel,

para la humanidad

un despropósito, un derroche,

Para la casa común, 

un maltrato que no merece.


No se dicen medias verdades,

Como a toda mentira odio.

Como mentira camuflada

Odio y asco.

Odiamos el mal

como odia el pueblo, de verdad.


No se dicen tópicos,

Otra forma de mentira camuflada.


Muchas veces es mejor callar

Y entonces ¡ojo a los subtítulos en la cara!


Entonces…

No se mira con pena cuando se escucha,

ni con superioridad,

ni con ironía en la mirada.

Menos aún con suspicacia,

ni al vacío.

ni al suelo.

A los ojos,

A los ojos hasta que duela el alma.


No se dice lo primero que viene a la boca,

aunque te quedes tranquilo,

aunque te quedes contento.

No se dice “no se dice”, mejor se calla.

Es mejor corregir al pensamiento,

darle espuela si lo necesita,

Y encontrar otro contento

tan misterioso

como verdadero.


No se dice “yo haría”

si no lo vas a hacer tú,

si es un consejo desde fuera,

mejor te callas.

Actos sí, experiencias también.

Colaboración, sí, claro.

Siempre. Y contentos todos,

todos contentos.


La diplomacia suele ser mentira.

El amor… a veces es palabra

a veces es silencio.


Al pan no se le dice duro 

aunque lo esté.

El amigo no es amargo

Aunque duela.


El pan,

como al amigo,

se acaricia,

no se aprieta.


Si perdió la humedad el pan,

o el amor primero el amigo,

se moja bien,

o se le da calor, 

lo que convenga,

lo que el amor mande

lo que el amor sugiera.


El agua no se tira,

el café no se deja,

el yogur -como todo-

se rebaña.

Los gustos 

(pequeños o grandes da igual) 

se embridan

porque parlotean de amor

pero esclavizan

aunque no lo parezca.


La naturaleza se cuida,

el trabajo se venera.

Al compartir,

lo de menos es la cosa,

lo más es la vida,

el coloquio.

Escuchar la vida

compartir la mesa,

Mejor si es pobre, 

por más humana, 

y por ello más verdadera.


Cierto:

las palabras

y los silencios

son delicado sacramento.


En todo tiempo

manejarlas es delicado,

un arte del corazón,

de las manos y el cerebro.


No soy yo poeta,

ya no estoy a tiempo,

y no quiero.

Amar quiero 

y puedo

aunque no sepa,

juntos -desde abajo- aprendemos

Desde arriba no,

Eso ya lo sabemos.


Ahora más que nunca: Verdadero socialismo, Solidaridad


Eugenio A. Rodríguez

viernes, 21 de junio de 2024

José Manuel Naredo: "La crítica agotada"


En mi opinión de aficionado "La crítica agotada" de José Manuel Naredo es un gran libro de economía política. Llama en primerísimo lugar la atención el sentido autocrítico. Entiende Naredo que los críticos estamos agotados. Estamos como Sísifo llevado una gran piedra  a lo alto de la montaña para ver cómo cae una y otra vez. Estamos ante el  permanente fracaso de la revolución. La frustración está servida.

A partir de ahí se despliegan una serie de lúcidas reflexiones que atacan sin piedad la "modorra intelectual". La expresión es tan brillante que se explica sola.

Naredo es estadístico pero parece haber aprendido entre números a sacar el bisturí entre las palabras y descubre los noconceptos. Palabras altisonantes que nos engañan y tras los cuales está la ideología dominante que nos arrastra. En vez de conceptos (que aluden a la concepción) los llama noconceptos, o sea que no alumbran nada.

Hace propuestas continuamente. Me llama la atención que proponga que no haya Consejerías o ministerios de "Medio ambiente" que luego apenas tienen competencias. Quiere meter el "medio ambiente" en las políticas reales, en las políticas de cada día.

A José Manuel Naredo se le nota que escucha a otros, que está en continuo diálogo e investigación. Recuerda simposiums, congresos, etc y cita autores que han hecho grandes descubrimientos conceptuales. Citando a Valero explica "la curva del Notario", es decir, la desproporción en el reparto de beneficios, por ejemplo en la construcción de viviendas. Constata que la riqueza más fácil de adquirir, quizá la más absurda es la del notario. Se pregunta por el peso de la Curva del Notario en toda la economía.

Explica como las Cumbres del Habitat han ido a peor. Van detrás de las Cumbres de la Tierra. ¿Cuál es el problema?  En las cumbres primeras (como Estocolmo)  se tuvo una visión más política y se ponía la responsabilidad en los estados. Con el paso de los años la responsabilidad fue pasando a las empresas y Ong. El cambio es serio. De la vida institucional que afecta a todos se pasó a poner la transformación en manos de actividades en las que unos participan y otros no.

Otro término que estudia con su fina mirada es "desarrollo sostenible". Dice de él que es un "término burladero". No hay que saber mucho de toros para entender la lucidez de la mirada. También explica que hay "términos fetiche" que te atrapan y ahí señala "decrecimiento". 

Otra explicación de gran calado se refiere a algo de más estricta ciencia económica. Contra la gran mayoría de gurues de la economía actual, explica que "Capitalismo no es modo de producción sino de adquisición".

sábado, 8 de junio de 2024

CARITAS EN LA ENCRUCIJADA

Cada persona y, más importante, cada institución vive en la encrucijada. Es cierto que muchas veces las personas y las instituciones vivimos anclados en la inercia pero eso quizá no sea más que una triste forma de ir a la muerte. Más o menos conscientes, las personas y las instituciones vivimos en la encrucijada. Es más, revisar, mejorar, decidir, imaginar nuevas salidas puede ser uno de los grandes placeres de la vida. Lo otro, la cómoda inercia quizá no sea más que una forma mas o menos superficial de morir, de agostarse, de esterilizarse.


Caritas está en la encrucijada. Percibimos todos y dice así la Memoria de 2023 “que la pobreza se cronifica”. Ese fue uno de los mensajes centrales el pasado lunes en la Rueda de prensa ofrecida por la institución, precisamente en una de las parroquias en que colaboro, Virgen de la Vega. Pero la pregunta es evidente: si ya hemos celebrado nuestro 75 aniversario ¿qué hemos hecho y qué no para evitar que se cronifique la pobreza? ¿Acaso solo hicimos algo por paliar sus efectos y nada para afrontar sus causas? No solo el dios Hércules estuvo ante la encrucijada, también nosotros.


Un Secretario general de Cáritas de los años ochenta del siglo pasado, el ingeniero y teólogo, Luis González Carvajal ya se hacía esta pregunta. E iba más allá cuando decía que no basta con enseñar a pescar sino que también hay que preguntarse si el rio es para los pescadores. Tenía razón, de poco sirve enseñar a pescar si los pescadores dependen de los propietarios del rio. Algo similar dijo el lunes el director de Caritas diocesana, Gonzalo Marrero: “Gobierno de Canarias en los últimos veinte años no ha hecho nada eficiente en materia de vivienda”. Él mismo y la secretaria general, Cayi Suárez, insistieron en que hoy hay un gran porcentaje de trabajadores que, teniendo trabajo, no llegan a fin de mes. O sea, tener empleo no siempre te saca de la pobreza.


Al día siguiente, en otro foro diocesano, la escuela sociopolítica, el profesor Joaquín Arriola, que es colaborador del Informe Foessa (un estudio sociológico dependiente de Caritas) reconocía que hay mucha pobretología (estudios sobre la pobreza) y ninguna ricología (estudios sobre los ricos). Tiene razón. El Foessa declara discretamente en su propia web el cambio de enfoque que hizo en los noventa. Muy discutible a mi juicio. 


La Cáritas de hoy está en la encrucijada del análisis de las causas que generan los problemas y no quedarse en relato de los problemas. Cuando no se analizan las causas de los problemas es imposible resolverlos. Quedaría la opción de entender que la tarea de Caritas es, sin más, aliviar. Caso de ser así tampoco sería poco pero debe saberse. La sinceridad y la trasparencia también están en la encrucijada.


Benedicto XVI dio la sorpresa de dedicar a la Caridad su primera encíclica: “Dios es amor”. Todos esperábamos un documento que girase más bien sobre la Verdad. Años después vincularía la Caridad con la Verdad en uno de los grandes documentos, si no el mejor, de Doctrina Social de la Iglesia: Caritas in Veritate. Pero el primero fue sobre el Amor. Hay quien dice que la razón de ello era la desazón que le producía precisamente el burocratismo de la Caritas alemana. Sin embargo no he oído ni una sola vez citar seriamente en los diálogos de Caritas estos documentos que me parecen luminosos y más que fecundos en esta encrucijada.


La semana pasada como miembro de Caritas firmé un cheque de 900 euros para que una familia de emigrantes en situación de desamparo, más o menos irregular, pudiera pagar dos meses de una habitación (sí, una) a un propietario de origen nórdico (de un país de esos que están siempre dándonos lecciones). O sea, que los poquitos euros que alguna viuda ha entregado a Cáritas han pasado de un bolsillo pobre a un bolsillo rico.


Recuerdo con cariño la Caritas de un barrio pobre de Las Palmas que se tomó en serio colaborar poniendo su tiempo y su cuerpo (no los euros que quizá no tenía) a que no hubiera desahucios. Ellos y nosotros siempre estamos en la encrucijada. Todos tenemos la encrucijada de la eficacia delante de nosotros. ¿Qué es lo eficaz? ¿El reparto de alimentos? ¿Las limosnas? ¿Los trabajos precarios? ¿Las leyes? Una cosa es segura: sin debate, sin revisión, no hay eficacia.



Margarita Mediavilla: NO NORMAL