Mostrando entradas con la etiqueta POLÍTICA SOLIDARIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta POLÍTICA SOLIDARIA. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de noviembre de 2022

Homenaje a las víctimas de Qatar

Texto alternativo a los parlamentos de inauguración del mundial

Los obreros que mueren exhaustos, aplastados, en los áridos paisajes cataríes no tienen un poeta que les escriba versos.

Los parias que viajan miles de kilómetros arrastrando su hambre, vendiendo su piel seca a cambio del pan imprescindible, no tienen un poeta que les escriba versos.

Los sin nombre, arrojados al mundo como carne fresca para ser devorada por las fieras de los petrodólares, no tienen un poeta que les escriba versos.

Los esclavos que exige el mercado,

Los siervos, súbditos, vasallos, cautivos, que ahora reclama para sí el futbol,

No tienen, no, no tienen un poeta que les escriba versos.

Sus cuerpos, aniquilados bajo el sol de las horas infinitas, engrasan la maquinaria del poder.

En el mejor de los casos sus vidas pasan a ser cifras, en el peor de los casos, sus vidas no existieron nunca.

No. No hay materia en estos hombres y mujeres, oxidados por el sudor, que merezca un verso de algún poeta despistado, algún poeta que no se haya rendido a la evidencia de que todos los goles de un mundial no justifican la muerte de un sólo ser humano.

No, no, no hay un poeta que les escriba versos, porque la poesía hoy está de luto,

Porque el deporte perdió el norte,

Porque los gritos del campo ahogan los gritos del camposanto,

Porque el mundo se dio la vuelta hace tanto tiempo que ya no recordamos cuando proclamamos que los derechos humanos eran universales, 

que ya no recordamos cuando la vergüenza era una virtud, 

que ya no recordamos que lo que estaba mal, estaba mal y punto. 

Que ya no recordamos lo que significa jugar, simplemente jugar, ocio, no como negocio.

No, no hay un poeta que escriba versos porque el imperativo imperial de “pan y circo para el pueblo” se ha convertido en un ruido infernal en las pantallas planas. 

La poesía necesita la resistencia del alma, la poesía no da nunca el mundo por supuesto. 

Si unos cuantos levantan la mirada, 

si unos cuantos señalan alarmados que el emperador está desnudo, 

si unos cuantos dicen No con todas las consecuencias, 

 

entonces, el poema que dignifica a la humanidad tendrá, definitivamente, la oportunidad de ser escrito.

Un poema, construido con los materiales de la fraternidad. 

La fraternidad que obra el milagro, todos los milagros:

Que el trabajo sea trabajo, 

que el futbol sea futbol 

y la poesía sea definitivamente el lenguaje en el que puedan reconocerse los que luchan por un mundo más justo.

 Ahora más que nunca política solidaria

Moisés Mato

 

jueves, 23 de junio de 2022

jueves, 24 de febrero de 2022

Ante la muerte de dos inmigrantes en Valencia



Nota de Prensa de AVSA

Indignados por la indignidad

Jesús de la Llave Cuevas, miembro de la Junta Directiva de AVSA (Associació Valenciana Solidaritat amb l’África)




Recibíamos la semana pasada la noticia de la muerte de Abraham, inmigrante de Ghana que como consecuencia de un cáncer hepático fallecía entre los escombros de la antigua fábrica lechera abandonada junto a la rotonda del mirador, en la entrada Norte de Valencia.

Hoy nuevamente nos sorprende la noticia de la muerte de Richard, otro inmigrante Ghanés de 40 años que encontraron sin vida en ese mismo lugar que un pequeño grupo de inmigrantes utiliza como infravivienda para poder subsistir y pasar las noches.

La muerte nos puede sorprender a cualquiera en cualquier momento. No es eso lo que nos indigna. Lo que nos indigna es la indignidad con la que les ha sorprendido a esos hermanos africanos. ¿De verdad que no podemos hacer nada más por acoger, acompañar, promover e integrar a estas personas que vienen en busca de una vida mejor, tal y como lo hicieron muchos familiares nuestros no hace demasiados años?

Desde AVSA (Associació Valenciana per la Solidaritat amb l’África) tenemos como objetivo prioritario la atención a inmigrantes subsaharianos. A través de las casas y centros de acogida de Xátiva, Vallada, Aielo de Malferit y Valencia intentamos ofrecer unas condiciones de vida digna a cerca de 80 personas simultáneamente cada año. Pero esto es claramente insuficiente. Semanalmente vienen a solicitar ayuda y/o acogida entre 5 y 10 inmigrantes que se encuentran en situaciones extremas y no es posible de momento llegar a más por nuestra parte.

La pregunta ahora no sólo es qué más puede hacer la política migratoria municipal para evitar estas situaciones de vida y muerte indigna, sino ¿qué más puedo hacer yo? ¿Qué más podemos hacer las asociaciones y centros de acogida para brindar soluciones, en colaboración con las administraciones públicas, a este drama cotidiano que sólo parece indignar a algunos ante casos como los de estas últimas dos semanas?

Este próximo domingo, 27 de febrero, a las 12:00 de la mañana, convocados por un gran grupo de asociaciones y entidades cívicas nos concentraremos junto al CAI de la calle del Pozo para llorar la muerte de Abraham y Richard y para concienciar de que, lamentablemente, son muchos más los que se encuentran en situaciones indignas, sometidos al rigor de una Ley de extranjería discriminatoria y cruel, y al egoísmo de una sociedad que se pone de perfil para seguir entretenida viendo fútbol y series o jugando a videojuegos.



domingo, 13 de febrero de 2022

Litros de lejía

Lola Pavón

Si alguien está tratándose el estómago o la piel con el mejor tratamiento, pero al salir de sus consultas médicas y tras tomar su medicación se ve obligad@ a exponerse o a tomar un litro de lejía cada día, ¿creéis que se curará?

La respuesta es obvia, ¿verdad?

¿Y por qué no aplicamos la misma lógica a la salud mental?

Cuando en consulta veo a jóvenes que no encuentran trabajo, o los que encuentran les explotan. Y se ven atrapad@s en vidas que no les permiten avanzar ni proyectar nada.
Cuando veo que la gente no tiene tiempo más que para trabajar y para la logística del día a día.
Cuando veo que las relaciones se han convertido en una transacción donde los cuidados no aparecen, casi.
Cuando veo a las familias sin poder conciliar, haciendo malabares imposibles, que les desgastan y les consumen hasta la extenuación.
A peques tratad@s como si fueran cosas por un sistema que les ningunea continuamente.
A mujeres y niñ@s maltratados sin que se les proteja adecuadamente.
A mayores y personas con discapacidad arrinconad@s en residencias que les restan sus derechos más básicos.
A profesionales de sanidad, docencia, o servicios básicos agotad@s y maltratad@s.

…En fin, sé que no todo es así. Veo también muchas cosas buenas cada día. Y sé que hay mucha gente haciendo muchas cosas por mejorarlo todo. Contra viento y marea, en muchas ocasiones.

Pero cuando en consulta veo personas que, tratando de mejorar, viven entre litros y litros de lejía, sin poder hacer mucho para protegerse, porque no depende de ell@s, me entristezco.

Lo peor es que esas personas creen que es culpa suya, que no se cuidan lo suficiente, que es por no esforzarse o por no ponerle ganas. Y no, en muchos casos, es que están tragando litros y litros de lejía por un sistema poco humano o maltratante. Y muchas veces es muy complejo poder dejar de estar expuest@ a esos contextos.

Recientemente fue el día de la Lucha Mundial contra la Depresión, y mi reflexión va en este sentido.

¿No creéis que quizás la clave está en lograr unos contextos que generen condiciones de vida dignas y saludables?

Los tratamientos, sin tener en cuenta la necesidad de intervención en los contextos de vida, se quedan muy muy cortos en muchas ocasiones y mi acompañamiento en esos casos va muy en la línea de “el problema no está en ti, demasiado que estás siendo capaz de sostener eso que estás viviendo, que es absolutamente terrible”. Y desde ahí ver si la persona puede ir saliendo o alejándose de ahí. Pero no siempre es fácil.

Sin pretender ser pesimista, espero que podamos identificar las “lejías varias” y combatirlas, porque sin eso no podremos remediar que en torno a un 20% de la población sufra de depresión (entendible perfectamente) o que se produzcan 11 suicidios al día (mas que muertes por Covid al día).

miércoles, 1 de diciembre de 2021

SÍNTESIS DEL SEMINARIO DE INNOVACIÓN EN ATENCIÓN PRIMARIA «COVID19: DEL ESTADO DE ALARMA AL ESTADO DE SOLIDARIDAD»


-Zaragoza (España). 19 y 20 de noviembre 2021-

INTRODUCCIÓN

En tiempos históricos, excepcionales, se pretenden comportamientos heroicos. Pero lo que se precisa son simples comportamientos cívicos ya que, ante hechos extraordinarios, es fundamental el sencillo heroísmo de la vida diaria que se expresa como sentido común y tranquilidad (en estas situaciones es clave hacer lo que se debe, lo que la sociedad espera de cada cual).

Lamentablemente, frente a la situación extraordinaria que ha generado la pandemia covid19, provocada por el SARS-CoV-2, ha habido mucho de desmesura y no siempre ha prevalecido el sentido común y la tranquilidad y por ello, ante el consiguiente desasosiego profesional y social, ha habido respuestas “de base” varias. Entre ellas, las asociaciones vecinales de apoyo ante la soledad y la pobreza, el Parto es Nuestro ante el incremento de la violencia obstétrica asociada a protocolos sin fundamento científico (que llevaron a, por ejemplo, cesáreas innecesarias), etc.

También, el Seminario de Innovación en Atención Primaria “Covid19: del estado de alarma al de solidaridad”, organizado por el Equipo CESCA, en el que 326 profesionales, estudiantes y legos de varios países han participado virtualmente desde marzo de 2020 hasta la actualidad. Este Seminario ha tenido una fase presencial en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza los días 19 y 20 de noviembre de 2021, con apoyo de la Delegación de Estudiantes y de la Red Española de Atención Primaria y participación presencial de 88 profesionales, estudiantes y legos.

PUNTOS CLAVE

En síntesis, podemos destacar las siguientes cuestiones del debate presencial (fuertemente influido por el debate virtual previo):

  • Es imprescindible el cumplimiento del básico primum non nocere, el “primero no hacer daño”. Es clave tener en cuenta que toda intervención sanitaria puede dañar por más que sea bien intencionada.
  • Pueden dañar los medicamentos (vacunas incluidas), los consejos sobre comportamientos, las medidas no farmacológicas como las mascarillas y confinamientos, los cierre escolares, las intervenciones diagnósticas, los “pasaportes/certificados covid19”, etc, y, sobre todo, puede causarse mayor daño a grupos vulnerables (de dinámicas cambiantes).
  • Todas las propuestas de intervención y de no intervención deberían llevar un plan de evaluación que considere tanto posibles beneficios como posibles daños. Por ejemplo, sobre los comentados “pasaportes/certificados covid19”, para viajes y usos diario, es imprescindible un plan que incluya el debate para evitar la razón instrumental (el contestar sólo a dos preguntas, “¿Se puede hacer técnicamente?” y “¿Cumple sus propósitos?” olvidando la reflexión ética acerca de “¿Cuáles son sus consecuencias?”) pues tales pasaportes/certificados, entre otros efectos adversos, legitiman la respuesta tecnológica y el control social digital.
  • En la pandemia es fundamental una epidemiología básica capaz de responder a preguntas esenciales tipo: 1/ ¿qué?, 2/ ¿quién?, 3/ ¿cuándo? y 4/ ¿dónde? Hemos vivido y seguimos viviendo en un mar de datos que, irónicamente, no permiten conocer cuestiones básicas, como la mortalidad covid por ocupaciones (tipos de trabajo).
  • En noviembre de 2021 seguimos en la niebla epidemiológica ya que carecemos de información suficiente, por ejemplo, para determinar en la infancia-adolescencia la razón de letalidad de la infección (la proporción de muertes entre todas las personas infectadas) y la razón de  letalidad de los casos (la proporción de muertes entre los casos confirmados).
  • Conocer la letalidad real de la infección en los niños es fundamental para sopesar las ventajas e inconvenientes de su vacunación. En España, si consideramos la presumible gran infradetección de casos en los niños (mucho mayor que en adultos), la letalidad real podría ser de 1 por 100.000 o inferior. Precisamos estudios de seroprevalencia y de inmunidad celular.
  • En otros ejemplos, la falta de estudios de “casos” en lo que respecta a la mortalidad en centros socio-sanitarios, las carencias de estudios en poblaciones invisibles entre invisibles como prostitutas, etc.
  • Como problema general, la incapacidad para transformar en conocimiento el sufrimiento de los “casos personales” (que llaman anécdotas) por la preponderancia de la visión cuantitativa sobre la cualitativa. Bien se demuestra en la covid19 persistente, donde la narrativa de los pacientes se ha estrellado contra la soberbia de una medicina que desprecia los “síntomas médicamente inexplicables”.
  • La necesaria visión global general al considerar beneficios y daños. Son beneficios y daños los cambios a corto y largo plazo del estado de salud de personas, comunidades y poblaciones, en un amplio sentido.
  • Por ejemplo, es beneficio el soporte con los ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) al consecuente desempleo generado por las normas de confinamiento, “pasaporte/certificado covid19”, toque de queda y otras, y es dañino el incremento de la inflación como consecuencia de los gastos y el derroche por la pandemia, pues tal incremento repercute en la capacidad de compra, especialmente de personas y familias de menor nivel económico.
  • Es beneficio la demostración de la potencia de los lazos comunitarios en situaciones extremas, y es daño el incremento con la pandemia de la violencia machista y contra infancia y ancianidad.
  • En otro ejemplo, es beneficio la probable disminución a corto plazo de los contagios por covid19 por las vacunas, y puede ser daño el incremento de contagios por cambios en la conducta de las personas vacunadas.
  • En el sentido social, es beneficio el implantar decididamente el Escudo Social desarrollado por el Gobierno de España (con sus debilidades, lamentablemente) y es daño el desarrollo de prácticas autoritarias aceptadas por la población. Etc.
  • Es necesario ver la pandemia como sindemia; es decir, como el encuentro del nuevo coronavirus con una sociedad enferma (sobreuso de medicamentos, obesidad generalizada, desigualdad socioeconómica, marginación de grupos varios, medicina patriarcal, expropiación de la salud, vulnerabilidad omnipresente, etc.).
  • Gran parte de las dificultades durante la pandemia se deben a problemas estructurales, básicamente a la escasa inversión en programas y organizaciones que protejan a la infancia y las familias, a la salud y la enseñanza, al desempleo y la vejez, a grupos específicos (personas en situación de dependencia, en las cárceles, etc.) y a la población general.
  • Por ejemplo, el incremento de la pobreza (especialmente por su impacto en la infancia), con dificultades de todo tipo para acceder a las escasas ayudas previstas; también la privatización y falta de regularización de las residencias sociosanitarias.
  • En otro ejemplo, el abandono de la atención primaria y de la atención hospitalaria públicas cuyos problemas se han agudizado con la pandemia y llevado a un incremento de las pólizas de aseguramiento privado.
  • Clave en la pandemia, la escasa inversión y desarrollo previo de la salud pública con falta de métodos de vigilancia y una capacidad insuficiente para llevar a cabo las necesarias investigaciones de casos a gran escala.
  • La misma sociedad que genera problemas estructurales al aceptar la baja inversión en lo público, genera desasosiego y malestar en personas, familias y comunidades.
  • Una economía capitalista, movida por el beneficio empresarial y no por el bienestar común, crea una sociedad insatisfecha, abrumada por el miedo a los inconvenientes de la vida.
  • Esta sociedad insatisfecha busca en los medicamentos y terapias psi un alivio vicariante, y en la exigencia de seguridad a toda costa una forma de consuelo ante el devenir vital de trabajos precarios y mal pagados, de vidas sincopadas y desarraigadas, de destino final viviendo y muriendo en los, muchas veces, mal gestionados centros socio-sanitarios.
  • El rechazo al sufrimiento, las enfermedades y la muerte lleva a la búsqueda del “riesgo cero”, que se espera conseguir con una prevención omnipotente (“pornoprevención”).
  • Cuando fracasa dicha prevención se intenta explicar culpando al enfermo (que fuma o consume otras drogas, se alimenta de comida basura-chatarra, no hace ejercicio físico, vive con ansiedad, tiene un pésimo estilo de vida, etc.) y transformando la enfermedad en justo castigo del pecado.
  • Todo ello lo ha favorecido en la pandemia un lenguaje militarizado que impone soluciones simples, con sus metáforas cargadas de arrogancia e ignorancia, como “es una guerra”, “quédate en casa”, “aplanar la curva”, “la vacuna es la solución”, “ahora no es tiempo de discrepar”, etc.
  • De ahí el salto a la criminalización de quienes se juzgan culpables, como ha puesto de relieve la pandemia: criminalización de la infancia, presentada como vehículo de contagio, criminalización de inmigrantes como portadores del SARS-CoV-2, criminalización de la juventud por su contagiante bullicio y ocio, criminalización de no-vacunados como culpables de los nuevos contagios y de las mutaciones víricas, etc.
  • Criminalización que en su lógica conlleva penalizaciones y uso de la policía (y hasta del ejército), como en Singapur al negar tratamientos a los no vacunados covid19, en Austria a su confinamiento selectivo, en Australia a reclusión en campos de concentración de contagiados y contactos y en casi todos los países a prohibir a los no vacunados covid19 el desplazamiento en transportes públicos, el ingreso en bares y restaurantes, y la participación en eventos varios, e incluso el trabajar (en Italia en general, y en varios países a los profesionales sanitarios no vacunados).
  • Las penalizaciones buscan el acatamiento de medidas autoritarias simples que pueden derivar en normas dictatoriales justificadas siempre “por la salud”, con un paternalismo salubrista que pretende vidas ejemplares ignorando que “todos los caminos de la virtud conducen al nazismo”.
  • Se precisan respuestas científicas en el sentido propio del término, bien lejos de la simplicidad de la “dictadura de los expertos” que ha focalizado en la pura biología los complejos problemas de la sindemia.
  • Ni siquiera ha habido transparencia acerca de los debates de tales expertos, ni de su trabajo con los políticos, pero tampoco ha habido escucha de otras áreas científicas, como la sociología y la antropología, ni de campos más generales, como la filosofía y la pedagogía.
  • Además, es imprescindible sumar las experiencias y saberes de quienes sufren la pandemia en carne propia, desde la infancia a la ancianidad, desde los marginados a los desempleados, desde los adolescentes en casas de acogida a las personas sin techo, desde los profesionales clínicos sanitarios a los “trabajadores esenciales” (limpieza, cuidados, etc.) pues sus conocimientos añaden perspectivas que ayudan en la toma de decisiones “heroicas” (como hemos señalado, de sentido común, con tranquilidad).
  • Queda, además, toda la tarea de evaluación para identificar aciertos y errores, pedir perdón si ha habido daños evitables, repararlos en lo posible y tomar decisiones que mejoren las respuestas ante próximas pandemias.
  • Habría que evitar la simplificación de protocolos ingenuos y cambiantes, a veces carentes de fundamento científico y en general aplicados con un rigor excesivo que lleva a ignorar las peculiaridades de personas, familias y comunidades y con ello ponen en peligro la seguridad del paciente.
  • Al respecto, existen centros de salud de atención primaria con capacidad auto-organizativa de forma que adaptaron/adaptan los protocolos y normas a las necesidades de sus pacientes y comunidades, y convendría emplear su ejemplo para benchmarking (modelo de buenas prácticas).
  • Respecto a las vacunas covid19 se pusieron excesivas esperanzas en su impacto para lograr “volver a la nueva normalidad”.
  • En la práctica, las cosas no están resultando sencillas, tanto por problemas en los ensayos clínicos de las vacunas, especialmente respecto a la transparencia y el acceso a los datos brutos, como por los efectos adversos y sobre todo por la pérdida de inmunidad al cabo de pocos meses. Ello ha hecho imperativo el añadir una dosis de recuerdo y provocado debates enconados acerca de la efectividad vacunal, con la consiguiente reticencia a la vacunación y a la re-vacunación.
  • En la Universidad los problemas se centraron especialmente en torno a la docencia, con una estructura que no estaba preparada para la actividad virtual, y con unas prácticas perdidas por más que sean esenciales en Medicina. En cierta forma la Universidad no ha propiciado debates, dentro y fuera de su estructura, acerca de asuntos científicos y sociales de la pandemia. Por ello no es extraño la falta de Proyectos de Fin de Grado sobre dichas cuestiones. Es urgente la necesidad de cambio tanto en forma como en fondo en lo que respecta a la formación académica en general y especialmente a la formación universitaria.

CONCLUSIONES

La pandemia ha supuesto el encuentro de un nuevo virus, el SARS-CoV-2, con una sociedad enferma, en el sentido de desigual e infeliz.

Así, ante la pandemia, las respuestas políticas y de salud pública están agudizando las contradicciones sociales, especialmente al declarar anatema la discrepancia y el debate. Las respuestas simples a problemas complejos eluden los matices (que generan riqueza mental y libertad) y facilitan la difusión de ideas totalitarias de final incierto.

Es hora de generar dinámicas que permitan la participación popular y profesional para cambiar una sociedad que acepta sumisa graves daños, presentes y futuros, en la pandemia y en general (crisis climática, violencias estructurales, etc.).

NOTAS

En los SIAP no hay brecha de género, en el SIAPcovid19, tampoco.

Está demostrado que en las reuniones científicas y profesionales las mujeres participan menos en los debates, aunque haya igualdad de sexos entre ponentes (aquí y aquí). Al parecer, si es varón el primero que hace preguntas o comentarios en un debate todavía baja más la participación femenina. Por eso hace años que analizamos la participación por género en los Seminarios de Innovación en Atención Primaria (SIAP), en los que no se demuestra tal brecha.

Datos del SIAPcovid19 presencial:

  • En el #siap2021, de «Seminario covid19: del estado de alarma al estado de solidaridad» hubo 165 inscripciones, el 101 de mujeres (61%).
  • Hemos tenido 12 ponencias, y en el mes de debate virtual (on-line) de los resúmenes de las mismas hemos tenido 155 comentarios-respuestas a las preguntas que iban en dichos resúmenes, de ellas 107 de mujeres (69%).
  • Sólo dos debates virtuales fueron iniciados por varones, y en ellos hubo en total 18 comentarios-respuestas, 8 de mujeres (44%).
  • En el debate presencial en Zaragoza hemos tenido las 12 ponencias, en una reunión que ha ocupado en total 690 minutos (once horas y media, en dos días), y de ellos 91 se han dedicado a «cafés-descansos».
  • Los 599 minutos de reunión en sí se reparten entre 329 min para ponentes y 270 minutos para debate con asistentes.
  • Para las 12 ponencias hemos contado con 17 ponentes, siendo 10 mujeres (el 59%).
  • La asistencia ha variado entre un máximo de 101 y un mínimo de 72 personas; si elegimos un punto medio comprobado de asistencia, de 88 personas, hubo 35 varones y 53 mujeres (60%).
  • Por parte de la audiencia hubo 105 preguntas-comentarios, 55 de mujeres (52%).
  • En 7 casos (del debate de las 12 ponencias) inició el debate un varón, y hubo un total de 67 intervenciones en estos casos, 32 de mujeres (48%).
  • En total los ponentes respondieron oralmente en 54 ocasiones.
  • En resumen, ha habido un total de 260 intervenciones en el total del Seminario (virtual y presencial), siendo 157 de mujeres (60%) sobre una audiencia en torno también al 60%.
  • El ámbito virtual coincide con mayor participación femenina.
  • Cuando la primera intervención es de un varón ciertamente baja un poco la participación femenina, tanto en lo virtual como en lo presencial.

Respecto a cuentas

Ponentes y participantes no han pagado inscripción alguna y no han recibido remuneración alguna, y han cubierto de su bolsillo viajes, alojamiento y manutención. El uso del aula de la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza ha sido gratuito, por la participación de la Delegación de Estudiantes. La Red Española de Atención Primaria (REAP) ha dado apoyo haciéndose cargo de los 620 euros que ha costado contar con una bedela el sábado (día en que suele estar cerrada la Facultad); ese dinero proviene de las cuotas voluntarias de los miembros de la REAP, para el fomento de la investigación. Creemos que estos datos deberían darse y exigirse en toda actividad científica y/o profesional para evitar la brecha de género (aquí).

martes, 5 de octubre de 2021

Iglesia ante la gestión Covid en España

El Covid sí entendió de Clases

Iglesia ante la gestión Covid en España


¿Qué dice la Iglesia ante el Covid? ¿Dónde estaba Dios? ¿Por qué ha sucedido? ¿Qué se puede esperar? ¿Cómo actuar ahora? ¿Dónde mirar? ¿Qué voces seguir?


La Iglesia no sabe todo de nada pero tampoco ignora todo de nada. Viene de lejos, la forman personas con todo tipo de experiencias y profesiones, atesora sabiduría y criterio. Tampoco tiene una visión monocolor, más bien poliédrica. Después de tantos meses ¿qué puede decir la Iglesia y especialmente la llamada Doctrina Social de la Iglesia (DSI)? Es imposible tratarlo todo pero no por ello caeremos en la tentación de no decir nada. Señalemos algunas sugerencias de reflexión. Los criterios básicos que seguimos no van a ser directamente aludidos en este artículo pero son su telón de fondo y pueden consultarse en el Compendio de la DSI de acceso gratuito en internet: Bien común, Destino universal de los bienes, subsidiaridad, participación y solidaridad.


La primera verdad son los hechos. La primera afirmación desde la Iglesia quizá sea que los hechos son los hechos, que es importante analizarlos, cuantificarlos, conocerlos bien, saber las causas. No podemos decir si tal cosa está bien o está mal si no la conocemos a fondo. La primera enseñanza de toda esta pandemia es que el análisis es muy importante. Veo con perplejidad como pudimos tomarnos a broma que se suspendía el Mobile World Congress y no darnos cuenta de que era señal inequívoca de que el coronavirus era cosa seria; si las multinacionales perdían ese momentazo era lógico deducir que estábamos ante un problema; que la vicepresidenta saliera a decir que no había problema sanitario no sé si debería habernos puesto más aún en la pista. Los chinos del barrio madrileño de Usera y los alumnos asiáticos de las universidades españolas llevaban mascarilla desde el mes de enero de 2020; y bromeábamos porque pensábamos que eso solo pasaba en países pobres pero no debería causar alarma en una sociedad anestesiada por el bienestar. Conclusión desde la DSI: Lo primero es conocer realmente los hechos. Si no se conocen no se pueden valorar.


viernes, 15 de enero de 2021

Educación social: Se nos va de las manos

 


   Al lanzarla, el arco le susurra a la flecha “tu libertad es la mía”. En esta cita de Rabindranath Tagore, filósofo, dramaturgo y poeta bengalí, se recoge el sentido profundo de la educación social. El arco: una generación que mira el mundo que habita y se propone transformarlo para que quienes llegarán más adelante (la flecha) emprendan retos diferentes y continúen, a través las camadas venideras, lanzando un mensaje de esperanza, superación y aprendizaje en un ciclo que no termina y que siempre es diferente. Es la transformación constante del mundo a través de la transmisión de los errores y los aciertos y, sobre todo, la sabiduría que cada generación extrae de ellos. Es compartir el fuego, es “impulsar lo que no se controla” hacia el futuro, mientras se lucha por crear en el presente las condiciones para que ese futuro sea posible. Es ser el arco y ser la tierra, donde otros puedan florecer. 

    Estas comparaciones me sirven para hablar de la belleza de mi profesión. Pero no buscan sólo ser bonitas: todas hacen referencia a una tarea que implica las manos; tacto y precisión, firmeza y cuidado. Todas las tareas de mis comparaciones son oficios manuales que requieren conocimiento, experiencia y compromiso personal. No le confiaríamos un arco a cualquiera... ¿Verdad? 

    En el día a día, la intervención socioeducativa es un conjunto de tareas destinadas a generar espacios de valor y de valores educativos en pro de la vida en común, el espíritu y pensamiento crítico, la justicia y la solidaridad. Ya no como virtudes morales, sino como elementos clave de la supervivencia de la raza humana hasta la fecha. Estas tareas, se dividen en tres grandes grupos: 

    En primer lugar, la intervención directa con participantes (o generación de contextos con los y las protagonistas de las transformaciones que las educadoras sólo intuimos). 

    Por otro lado, diálogos de equipo (es obvio que los valores, prácticas y estilos que se promueven deben ser discutidos con rigor y estar presentes en el ambiente y esto requiere dedicación y revisión permanente) 

    Y, finalmente, revisión de procesos (rendición de cuentas a la institución que ampara estas tareas, registro documental que permita la memoria colectiva, evaluación de aprendizajes, etc) 

    En la actualidad la educación social que, según lo dicho más arriba, debería ser un bien común, está casi en su totalidad circunscrita a paliar la injusticia social. A parchear con limosna y/o entretenimiento situaciones sistémicas de pobreza, exclusión y otras violencias. En otras palabras, la educación social se vive como una asistencia para pobres y excluíd@s, para que se integren, para que se saquen el graduado, para que encuentren trabajo en Amazon, para que no de guerra y produzcan, como todos. Pero ese es otro tema. No podemos ocuparnos de este vicio flagrante de nuestra profesión porque estamos muy ocupadas; tenemos las manos en otra cosa: la burocracia. 

    La burocratización (entendida como el papeleo al servicio de la autobombo y no del registro profesional ni de la creación de memoria colectiva) de la intervención educativa ha provocado que la educación social “se nos vaya de las manos”. Educadoras y educadores no podemos pararnos a pensar para qué (y para quién) sirve realmente lo que estamos haciendo porque nos pasamos la mitad de nuestra jornada rellenando informes que nadie va a leer con interés, produciendo documentación con verdades a medias para legitimar un determinado flujo de recursos que no es adecuado ni suficiente y redactando objetivos que no desafían a nadie porque no son el fruto de ninguna búsqueda colectiva con participantes. Estamos muy ocupadas haciendo nuestra parte de la cadena para mantener este absurdo. 

    La educación social hoy está financiada por organismos públicos y privados: desde el Ministerio de Trabajo hasta Coca Cola. Más allá de sus intenciones filantrópicas o la responsabilidad social corporativa (y sus consecuentes desgravaciones en el fisco), en el caso de las privadas; más allá de la necesaria supervisión del cómo y en qué se emplean los recursos de la bolsa común, en el caso de los organismos públicos; más allá, en definitiva, de cuestionar las razones por las que los financiadores deciden poner dinero al servicio de determinados proyectos de intervención social, nos topamos con la siguiente cadena: su dinero, su interés, su objetivo. 

    Por tanto, si el Ministerio de Trabajo, considera que lo importante de un proyecto educativo con jóvenes es que formen parte de forma eficaz y ajustada del engranaje del mercado laboral, premiará en sus concursos a aquellas entidades (privadas de mayor o menor envergadura, pero con un gran músculo gestor, lo que supone una cantidad de recursos que deja fuera del juego a entidades pequeñas y a pie de calle como Asociaciones de Barrio, Juveniles, etc) cuyos programas tengan entre sus objetivos principales la empleabilidad. Hasta aquí es hacer política. Al servicio del mercado laboral y no del bien común, pero se le llama decisión política. Sin embargo es a la financiación de las entidades privadas o sus fundaciones algo a lo que no sé cómo llamar…¿estratégica inversión de capitales en márketing?; ¿producción de consumidores fidelizados a su marca por una experiencia personal, biográfica, de alta activación emocional?. No ahondaré en esta cuestión, pero el hecho de que transnacionales cuyo objetivo es sacar el máximo beneficio al menor coste posible estén financiando proyectos educativos debería ser incluso aún más preocupante, ya que los mecanismo de rendición de cuentas y depuración de responsabilidades de estas trasnacionales son mucho más vagos y laxos. Una vez más: quien paga, manda. 

    Además de las consecuencias éticas, en la contingencia del día a día, el resultado es que en las organizaciones dedicadas a la educación social, el tiempo que se dedica a tareas de gestión (para la captación de fondos o para la justificación de gastos) es cada vez mayor. Esto, a su vez, tiene dos consecuencias: Por un lado, educador@s, que deberían ser agentes de cambio, se limitan a cumplir con lo que se les pide para huir de la precariedad y quedan con las manos atadas al teclado y alejados del trato y el acompañamiento de las personas para las que realmente trabajan y de la reflexión colectiva y organizada como profesionales que sería tan necesaria ante un panorama como el actual. Por otro, la educación social, incluso la intervención socioeducativa más urgente por lo alarmante de algunas situaciones, se convierten en una feria de imágenes de niñas racializadas sonrientes, números que han de cuadrar, logos y sellos de calidad +500. Y en esta feria de concursos, licitaciones y sorteos sólo las grandes organizaciones con una gran cuerpo gestor y de marketing, tienen opciones de competir. Sí: competir. Abaratando el coste, precarizando a la plantilla, y reduciendo los recursos que deberían estar destinados a la implementación de los programas en pro del objetivo educativo. 

    En esta situación, un ambiente de resignación, de “no se puede hacer más”, de impotencia, de cansancio y de frustración se apodera de nosotras, educadoras, referentes, y nos vuelve dóciles para seguir reproduciendo el sistema que no sana las heridas, sino las perpetúa. Esto no está ocurriendo sólo con la educación e intervención social por estar casi completamente externalizada y sometida al juego de los concursos, sino que también está ocurriendo con la educación formal pública, como se recoge es este articulo de Andreu Navarra en El País, https://elpais.com/educacion/2021-01-04/educacion-burocracia-y-espectaculo.html

    Entonces, ¿Cómo se sale de este círculo vicioso? ¿Cómo recuperamos nuestra profesión, su dignidad y su capacidad de transformar el mundo e imaginar colectivamente un futuro mejor para todos? Probemos lo que ha funcionado siempre en la Historia y la Prehistoria de nuestra especie: es urgente que nos busquemos para aliarnos. Es urgente volver a la tierra y sembrar. Si somos necesarias para mantener despierta la pesadilla de Sísifo , eso quiere decir que también tenemos poder para terminarla. Aunque aún no sepamos cómo, está en nuestras manos.

Ahora más que nunca: Política solidaria

Garazi García Ortega

domingo, 27 de diciembre de 2020

Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales


Juna Gérvas/Mercedes Fernández
Las pandemias no son problemas sanitarios sino sociales, como casi todas las cuestiones en torno a las enfermedades infecciosas (en el buen entendido de que la medicina en su amplio sentido de salud pública es más cuestión política que clínica). Es decir, por ejemplo, para acabar con el cólera lo que se necesita no son antibióticos y vacunas sino decisiones políticas que aseguren el suministro de agua potable y la depuración de las aguas residuales. Así, además, se evitará el cólera y otras muchas enfermedades que se transmiten por el agua.

sábado, 14 de noviembre de 2020

Ambigüedad moral de la “GRAN” recogida de alimentos



Se publicita que el objetivo que pretenden los Bancos de Alimentos es cubrir las necesidades puntuales de alimentos de personas que no tienen para alimentarse.

Pero años de “recogidas de alimentos” e incluso siglos ya, no han acabado con el hambre. Sí, hambre. Sabemos -entre otras cosas- por los colegios que hay muchos niños que sólo comen bien una vez al día. La alimentación sana es un auténtico lujo casi para la mayoría. Algo se está haciendo mal cuando las recogidas de alimentos, lejos de disminuir, van creciendo cada año. Cada vez hacen falta más voluntarios, más grandes superficies colaboradoras, y más y más kilos donados. La llamada a la sociedad busca conseguir un nuevo récord, superar el del año pasado.

Es loable la intención de paliar las necesidades más urgentes de quienes lo pasan mal. Pero “el infierno está lleno de buenas intenciones” se dice. Todos los que entregamos alimentos o tarjetas para alimentos sabemos que son sólo son parches. ¡Parches! Y ya son tantos los parches que apenas se ve el neumático. Y uno no puede dejar de preguntarse si habrá alguien (o alguienes) haciendo un negocio con los parches. Porque a la vista está que ahora las mascarillas sí que son un negocio.

Y volvemos con la eterna cantinela: si se quiere resolver el problema hay que ir a las causas de los problemas. Y es legítimo preguntarse: ¿las grandes recogidas de alimentos resuelven el problema o más bien lo ocultan? ¿Se parecerán a un antitérmico que baja la fiebre para que no se note el covid19? ¿Se parecerá a un inhalador que mejore nuestra sensación pero no solucione el problema? ¿Será insulina que baja la glucosa pero no cambia el modo de vida y alimentación? ¿Será gasolina en un depósito agujereado?

Las grandes recogidas sirven para tranquilizar la conciencia de los ciudadanos, sobre todo ante la gran fiesta del hiperconsumismo en que se ha convertido la navidad junto a los blacfraidei de turno. Depositamos un par de paquetes de arroz y uno de galletas, muchas veces por vergüenza de no hacerlo, y en la caja dejamos la solución al problema y nuestro cargo de conciencia.

También sirven estas promociones regaladas para engordar las arcas de los grandes supermercados. Ponen a su disposición decenas de miles de voluntarios que instan a los compradores a colaborar con la tarea. Una fantástica campaña publicitaria que incrementa sus ventas, además de mejorar su imagen -que reflejan en sus informes de Responsabilidad Social Empresarial- e incluso les reporta desgravaciones por donaciones a mayores. Redondo.

El resultado de todo ello es que se recogen muchos millones de kilos de alimentos, pero no se mueve ni un ápice la conciencia sobre las causas que provocan estas necesidades. Más bien lo contrario. No están organizadas para hacer pensar, para analizar, para cuestionar la realidad. Ponemos la tirita encima de la hemorragia y ahí se acabó nuestra contribución.

Por poner un ejemplo, ¿se imagina que ese fin de semana de recogida, le llegan 25 ó 30 millones de mensajes a los políticos de turno? A buen seguro que estaríamos poniendo las bases para detener esta injusta hemorragia social que es el hambre. ¿Y si exigimos auténticas soluciones llegadas las elecciones? ¿Y si exigimos tener datos y estudios reales de las causas de los problemas? ¿Y si se sube el salario mínimo y se establece un salario máximo?

Hay campañas que son una trampa. Son paternalistas, asistencialistas, y estigmatizantes para los que reciben los alimentos. Planteémonos seriamente exigir un cambio en las políticas, de las que derivan las causas de los problemas, pero que también tienen la posibilidad de ser la solución a los mismos… si hay voluntad.

Exijamos que el Gobierno de España reconozca el derecho a la alimentación dentro de la Constitución española. Ahora que andan enredados en cambiarla por asuntos menores, muy lejanos a la justicia social que dicen proclamar, que éste sea uno de los cambios fundamentales, como ya están haciendo otros países, ¿O no es lo más importante para cualquier sociedad?

También exijamos que ratifique el Acuerdo sobre de los Derechos de los Campesinos de la ONU, en el que nuestro Gobierno, supuestamente internacionalista, se abstuvo, frente a una inmensa mayoría de países que votaron a favor. Es necesario que se promuevan, con carácter de urgencia, leyes de aprovechamiento de los recursos alimentarios y contra el despilfarro.

Necesitamos nuevas formas de reparto de la riqueza que no sean paternalistas y sean justas. ¡Salario justo! ¡Pleno empleo!

Ahora más que nunca: Política solidaria

Eugenio A. Rodríguez

sábado, 24 de octubre de 2020

Caminos posibles en medio de tanto ruido

 
Se parte como voluntaria, con ideas de sacrificio, y se cae en una guerra que se parece a una guerra de mercenarios, con muchas crueldades de más y el sentido del respeto debido al enemigo de menos. Con estas palabras describe Simone Weil su turbación tras su breve participación en los inicios de la guerra civil española. A pesar de ser contraria a la guerra necesitaba “hacer algo” para enfrentarse al avance del fascismo en Europa y particularmente en España. Viaja a España, alentada por los ideales de la CNT y se enrola en el grupo de los de Durruti. Allí vivirá una intensa experiencia que pondrá a prueba sus convicciones. Descubre que los “idealistas” con los que se identificaba también podían cometer atrocidades. 

    Años después escribirá una carta a Georges Bernanos a partir de la conmoción que le produce su libro Los grandes cementerios bajo la luna. Weil sabe bien quien es Bernanos: un pensador situado ideológicamente en las antípodas de sus ideales y sin embargo, con el que se siente unido por el amor a la verdad: Usted es monárquico, discípulo de Drumont: ¿qué me importa? Usted me es más cercano, sin comparación, que mis camaradas de las milicias de Aragón, esos camaradas a los que, sin embargo, yo amaba. 

    En su libro, Bernanos, autor conservador, relata la quiebra de sus convicciones ideológicas cercanas al fascismo al ver como se desenvuelve en la práctica en los inicios de la guerra civil. Los fusilamientos y la arbitrariedad del levantamiento militar en Mallorca, dónde residía por entonces el autor francés, le causan una profunda conmoción. Denuncia, con enorme contundencia, el horror, la brutalidad de los “suyos” y la perversión de los sentimientos religiosos. No es el uso de la fuerza lo que me parece censurable, sino su mística: la religión de la fuerza puesta al servicio de un estado totalitario, de la dictadura de la Salvación Pública considerada no como un medio, sino como un fin. 

    Bernanos y Weil se mueven por profundas convicciones que los situaban en espacios ideológicos enfrentados y sin embargo los dos se revuelven contra la mentira que ampara toda violencia, y lo hacen con toda la energía de que son capaces. No eluden las consecuencias éticas de sus actos y no se justifican cobardemente. Los nuestros han derramado mucha sangre. Soy moralmente cómplice. Afirmará Weil quien confesará que los crímenes le horrorizaban pero no le sorprendían, pues percibía en sí misma la posibilidad de cometerlos. Por su parte Bernanos publica su alegato exponiéndose a la reprobación pública de sus “amigos”. Hannah Arendt dirá que los grandes cementerios bajo la luna es el panfleto más importante que jamás se ha escrito contra el fascismo. 

    Otros pensadores, muchos de ellos extranjeros, escribían en ese tiempo sus posiciones, con agudas reflexiones sobre la maldad de un bando eludiendo toda autocrítica sobre el bando propio. Muchas de esas aportaciones tienen un valor indudable, pero a mi juicio, las de Weil y Bernanos, son de largo alcance. Sin duda abren caminos anchos entre las dinámicas de una polarización política muy forzada o la equidistancia desesperante que provoca en los que no se someten a ella. 

     Es posible que para avanzar por esos caminos nuevos haya que hacer un esfuerzo considerable para no dejarse llevar por la inmediatez de lo que nos ponen delante. La retórica hiperbólica de la política actual, amplificada por un sector mayoritario del periodismo actual, necesita del enfrentamiento creciente que a la postre genere vencidos y vencedores, sin calcular las consecuencias que eso tiene en la sociedad. Los aparatos políticos necesitan jugar en ese campo en momentos de crisis sistémica en los que no encuentran salidas que superen el corto plazo. Hace falta mucho ruido cuando hay delante una sociedad que se empobrece día a día.. No es casual que se active un frenético revisionismo histórico, que se apele a sentimentalismos patrióticos o que la actividad parlamentaria se infantilice a marchas forzadas. Cada uno activa los resortes que estima más eficaces entre sus afines. 

    Weil y Bernanos, desde posiciones contrapuestas, pusieron amor en la defensa de sus ideales. Y ese amor pasó la prueba de fuego que supone acoger la verdad aunque no nos guste. El amor a nuestros ideales como bien apunta Edith Stein nunca se debe oponer al amor a la verdad: No aceptéis como verdad nada que carezca de amor y no aceptéis como amor nada que carezca de verdad. 

    Ciertamente, desde ahí se abren caminos posibles y esperanzadores más allá de tanto ruido.

Ahora más que nunca Política solidaria
   
Moisés Mato
    

jueves, 22 de octubre de 2020

Bebés separados de sus madres y otros dolores que no duelen

Separar al hijo de la madre nada más pisar tierra después de un viaje en patera resulta cruel e inhumano. Como crueles e inhumanas son las políticas que aplastan la dignidad de las migrantes en origen, tránsito y destino. Es muy común en el tratamiento de las noticias sobre migrantes olvidarnos del contexto en que se producen. Los olvidos pueden ser más o menos involuntarios o más o menos condicionados por intereses económicos, políticos o ideológicos. 

Nos olvidamos que los movimientos migratorios se producen en una economía que mata y que explota: que les roba los recursos en origen y por tanto el trabajo. Que les humilla en el viaje con deudas impagables y que las esclavizan de por vida y tránsitos al borde de la muerte. Y finalmente una vez que cruzan fronteras (las mafias aprovechan que las madres con hijos no pueden ser deportadas) les mantenemos en la ilegalidad para ser explotados en la agricultura o en el servicio doméstico cuando no esclavizadas en la prostitución.

El blindaje de fronteras que nunca es absoluto, (porque hay que dejar pasar ese necesario flujo de mano de obra barata, o carne humana para la prostitución) provoca rutas cada vez más lejanas y peligrosas. Se calcula que el 30% de la mujeres que llegan embarazadas o con sus bebes han sido violadas por las propias mafias para traficar con el bebé o para extorsionar a la madre. Otras han sido violadas por las propias fuerzas de seguridad de nuestros países cipayos, a quienes pagamos para que nos vigilen las fronteras. Algunas han perdido a sus bebés en el desierto. Estas mujeres sufren violencia sistemática y continua durante el trayecto. Pueden permanecer meses e incluso años en el bosque a la espera de poder saltar la frontera. Sus bebés han padecido y seguirán padeciendo esos horrores, tanto o más que ellas: “Algunas veces me digo si mi hija no me va a odiar”, dice una de esas madres. Nos escandaliza que separen a las madres de sus bebés, pero nos preocupa mucho menos la vida que les espera....

A las madres que sirven en las casas o limpian los hoteles también hemos permitido que las separen de sus hijos. Una de ellas que me decía que después de 11 años no había dejado de llorar ni una sola noche la ausencia de sus hijos. Cuando al fin algunas logran reunirse con ellos, son completos desconocidos a los que se les ha desarraigado dos veces: primero de sus padres o de su madre, y luego de su tierra. Pero esas madres y esos hijos parece que nos duelen menos.

María del Val

Para saber más: 

https://elpais.com/politica/2016/09/02/actualidad/1472836765_371992.html

https://www.womenslinkworldwide.org/files/1350/los-derechos-de-las-mujeres-migrantes.pdf


lunes, 12 de octubre de 2020

EUTANASIA PARA PARADOS, DESAHUCIADOS Y MUJERES PROSTITUIDAS

 



La crisis de la Covid 19 ha puesto en evidencia algunos de los grandes problemas de nuestra sociedad. GRANDES PROBLEMAS, viejos problemas, que ahora son visibles y palpables para todo el mundo.


Uno de ellos es el de la situación de nuestros mayores, solos, empobrecidos, recluídos en los morideros que son muchas residencias de mayores. El golpe más duro en esta pandemia se lo han llevado los mayores pobres, tanto en víctimas mortales, como en aislamiento, exclusión y tristeza. 


Para ello, el gobierno del PSOE y Unidas Podemos, ¿socialista? ¿de izquierdas? ha tenido la brillante idea de ofrecer para ancianos y enfermos la posibilidad de la Eutanasia. Saber escuchar el dolor de los últimos no es facilitar la muerte a quien pide morir porque vive en soledad, se siente una carga para otros familiares o sufre de manera insoportable. Ancianos y enfermos NO quieren morir, quieren dejar de sufrir y de vivir en condiciones indignas.


De un gobierno que repita hasta la saciedad que aquí “No se va a dejar a nadie atrás” se esperarían otro tipo de medidas políticas, económicas, psicosociales y sanitarias, que lleven a una mejora clara de la situación de enfermos y ancianos. El acceso universal a los cuidados paliativos, el apoyo real a los cuidadores principales, o las condiciones en las residencias de ancianos, son algunos puntos sencillos por los que poder empezar.


Pero la Eutanasia resulta fácil de regular, barata de aplicar, está barnizada con un tinte progresista y de defensa de derechos individuales, y además sirve de cortina de humo para ocultar el empobrecimiento creciente en nuestro país, y la falta de respuesta política eficaz ante ello.


Triste respuesta. Muy triste. Este gobierno, incapaz de resolver el problema de la vivienda, sin voluntad real de abolir la violencia física, psicológica y sexual que supone la prostitución, y sin atreverse a tomar medidas eficaces contra el paro y la explotación laboral, cualquier día propone también la eutanasia para parados, desahuciados y mujeres prostituídas.


Ahora más que nunca: Verdad en Política.


Nuria Sánchez Díaz de Isla



martes, 6 de octubre de 2020

Pandemia, confinamiento de la Política

 


Cada vez que en la política española aparece un tema importante sale el “mantra” de no politizar la cuestión. Algunos dicen que hay despolitizar la lucha contra el terrorismo, otros lo dicen de la educación, otros de las pensiones. Cada vez que sale algo importante dicen que hace falta un “pacto de Estado” al respecto. Dicen que ahí no entre la política. Quizá se refieren con ello a que no haya politiquería, puñales por la espalda, electoralismo o refriega partidista. Mejor sería -si es el caso- que se usaran esas palabras y no desprestigiara la palabra política.

Quizá al pueblo nos interese más que haya refriega. Uno muchas veces tiene la sensación de que bajo la superficie de las discusiones no hay más que una gran calma y un gran acuerdo. Lo mismo nos interesa más que afloren las diferencias, que se escuchen las posturas, que se vea qué es realmente lo mejor, lo más razonable, lo más científico.

Tomemos un ejemplo: la pandemia. El Gobierno no ha hecho más que pedir unidad. Pero no unidad de ellos con los últimos, eso no, han pedido que los demás nos unamos a ellos. ¿Y que ha habido en realidad? ¿Ha habido unidad o diferencias políticas ante la pandemia? Ha habido algunas diferencias pero lo mismo ha habido bastante acuerdo de fondo bajo la superficie agitada.

¿Es necesario pasar página respecto del hecho de haber ganado una moción de censura con la promesa de convocar elecciones? ¿Es necesario que la oposición también lo olvide y no lo recuerde? La oposición no lo recuerda.

¿Era necesario mentir reiteradamente como ha hecho el Dr. Simón afirmando que en España no sería grave? ¿que en España no sería eficaz la detección rápida de los infectados? ¿Era necesario que la oposición respetara medidas salvajes como el confinamiento de 24 horas para niños sin balcón? ¿para familias que viven en una sola habitación? ¿para enfermos crónicos? La oposición no se ha opuesto. ¿Es aceptable que la oposición no se oponga a que se trate mejor a las mascotas que a los niños? ¿es aceptable que la oposición no se oponga a confinar familias en 9 metros cuadrados? ¿es aceptable que la oposición no se oponga a que ancianos confinados pierdan las ganas de vivir y dejen de comer?

¿Era necesario que Sánchez e Iglesias se autodescartaran de las medidas de confinamiento? ¿Alguien del poder o la oposición ha compartido las vidas de los más aplastados?

¿Era necesario hacer buenos test (y reiterados) a los parlamentarios y gobierno y no al pueblo? Hubo test -cuando no había apenas test- para el Gobierno y para la oposición. ¿Era necesario no oponerse?

¿Era necesario decretar la alarma y no dar la opción de entregar viviendas vacías a familias sin vivienda? ¿Dónde estuvieron los sin vivienda? Si se trata de no salir de casa habría que preguntar por qué no usar las más de 2 millones de viviendas vacías. ¿Era necesario estar los medios reiterando todo el día contra los okupas y no con los sinVivienda? No negamos el amplio abanico de posibilidades de compensación a sus actuales propietarios desde la expropiación a la compensación. ¿Podría la oposición haber hecho propuestas sociales en esta línea más allá de nuevos negocios?

¿Era necesario el grado de confinamiento que impide hacer ejercicio que es una medida básica de salud que forma parte de cualquier “tratamiento”? En otro países se permitió. Y puede hacerse con todas las medidas de precaución o con horarios o cómo sea. ¿Puede explicar la oposición su silencio al respecto?

La muerte de los ancianos en las residencias se ha dado en autonomías de todos los colores. Solo el 5% de ancianos españoles viven en residencias pero el 50% de los fallecidos lo ha hecho en residencias. Han muerto los más pobres. Gobierno y oposición de acuerdo.

Gobierno y oposición de acuerdo en rechazar el uso de respiradores de las clínicas veterinarias. De acuerdo en que el traslado de pacientes entre autonomías fuera ínfimo. De acuerdo en el hospitalocentrismo desde hace décadas, de acuerdo en el menosprecio a la Atención Primaria. De acuerdo en el olvido de las otras enfermedades, como dijo alguien: No moriremos de COVID pero sí de todo lo demás. Gobierno y oposición -de hecho- de acuerdo en que aumenten las listas de espera. En mi ciudad, Las Palmas de GC, no pocos proponen utilizar el infrautilizado antiguo Hospital Militar y seguimos a la espera de que se rompa el acuerdo en no hacer nada o expliquen por qué no toman esa decisión.

Gobierno y oposición de acuerdo en no bajarse el sueldo, ni siquiera de forma simbólica. De acuerdo en repartir ayudas que no arreglan los problemas, de acuerdo en no cambiar un modelo económico consumista e insolidario.

Vuelta al cole. Otros países la comenzaron en abril. De forma paulatina. Por eso hoy en Holanda la mascarilla es obligatoria solo para mayores de 16 años. Aquí en las diferentes autonomías con diferentes gobiernos, todos de acuerdo: posponer el problema a septiembre.

¿Tiene el gobierno un plan para que las farmacéuticas no multipliquen sus beneficios? ¿para que no aumenten los precios? ¿Es la oposición aliada económica de los mismos negociantes: mascarillas, vacunas etc? ¿Alguien propone que se fabriquen por una empresa nacional cuando se sabe que la existencia de una fabrica estatal de medicamentos ha hecho en Brasil que todas las multinacionales bajen mucho sus precios? ¿Hay alguien en desacuerdo con la actual exageración de mascarillas hasta al aire libre y yendo solos? ¿No serán un nuevo negocio? ¿Tiene que ver algo el PNV en que la mayor fábrica en España (montada por chinos) sea en el País Vasco? ¿Dice algo la oposición?

¿La crisis va a significar que sigan al pie del cañón los riders, repartidores de butano, cuidadores, etc mientras buena parte de la burocracia se retira al teletrabajo? ¿Qué propone la oposición?

¿Se puede exigir bajada de sueldos a los funcionarios de alto rango, jueces, fiscales, consejo de Estado, expresidentes, políticos, asesores etc para evitar las consecuencias económicas de la crisis? ¿se pueden regular las tarifas de notarios, arquitectos y demás profesiones cuando tengan -y solo cuando tengan- determinado nivel de ingresos? ¿Qué propone la oposición?

Como somos “progresistas” y “humanistas” decretamos cierre de burdeles. Las víctimas se quedan sin ingreso y sin casa pero no pueden recibir el Ingreso Mínimo porque no cumplen las condiciones legales. ¿Y la oposición? De acuerdo.

¿Se pueden suprimir las subvenciones al campo cuando beneficien (y solo en ese caso) a los grandes propietarios? ¿las ayudas a los grandes centros comerciales, parques acuáticos etc? ¿Qué propone la oposición?

¿Se puede poner a las universidades a dotar de formas científicas de recopilación de datos de que carecemos en España? ¿Qué propone la oposición?

Es por ello que no creo que haya que despolitizar la vida política sino politizarla, descorromperla, inundarla de utopía, honradez, entusiasmo, revisión, petición de perdón, alegría, trabajo, austeridad. No hay que vaciarla, hay que llenarla. De sentido, de escucha, de compleción, de amor.

Ahora más que nunca: política solidaria

Eugenio A. Rodríguez

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...