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sábado, 23 de agosto de 2025

Ante la muerte de Michel Odent. Artículos de Ibone Olza y Danatal Educación Perinatal

Nunca fue candidato al premio Nobel de Medicina pero yo soñé muchas veces con que se lo dieran. La aportación de Michel Odent a la salud de la humanidad ha sido inmensa. Más que por sus descubrimientos, por ser pionero en hacernos repensar la atención al parto y nacimiento desde lugares inéditos, planteando hipótesis y cuestiones fundamentales.

Recuerdo nítidamente la primera vez que le escuché allá por el 97 en la Facultad de Medicina de Zaragoza. Yo no sabía quien era pero ese día estaba de guardia y mis queridas amigas de Via Láctea me recomendaron que pasara a escucharle así, que entré y me senté al fondo del aula discretamente deseando que no sonara el busca. Describió la fisiología del parto en una clase magistral, no me llamaron y terminé llorando. De golpe entendí lo que era un parto, me di cuenta de que en toda la carrera de medicina no me lo habían explicado y comprendí que mi primer parto, apenas un año antes, nos había sido robado. Al acabar le hice la misma pregunta que me han hecho luego a mi miles de madres: ¿qué consecuencias tendrá para mi hijo el que su nacimiento fuera por cesárea urgente? El me tranquilizó y me animó, haciéndome ver que a nivel individual las repercusiones son más fáciles de reparar. El problema el lo veía sobre todo a nivel global, cuando una mayoría de bebés nazcan así y los más vulnerables no tengan oportunidad de reparación.

Más allá de lo que me supuso a nivel personal como madre, creo que está el impacto que Odent tuvo en mi como médica. Me hizo comprender que el parto era dirigido por el cerebro maternal, que apagaba o encendía algunos circuitos a lo largo del proceso, y que había toda una conducta fisiológica en el parto y, por lo tanto, también una psicología del parto fisiológico. Su pensamiento me llevó a investigar los efectos de la oxitocina exógena primero, de las alteraciones neurobiológicas perinatales después y de la psicología del parto más tarde.

Artículo completo: Celebrando la obra de Michel Odent


El legado del obstetra Michel Odent

Danatal Educación Perinatal

Hoy despedimos con gratitud y respeto a Michel Odent, pionero, obstetra, filósofo del nacimiento y eterno defensor de la vida en su estado más puro.

Nos enseñó que el bebé es un mamífero, que la madre sabe, que el amor tiene raíces biológicas y que la forma en que nacemos moldea no solo individuos, sino sociedades enteras.

Su voz rompió paradigmas médicos y nos recordó que parir es un acto profundamente humano, natural y sagrado. Con él aprendimos que para cambiar el mundo es necesario cambiar la manera en que traemos a nuestros hijos a la vida.

Gracias, Michel, por recordarnos la fuerza de la fisiología, la ternura de la oxitocina y la urgencia de proteger la intimidad del nacimiento.

Gracias por tu legado de ciencia y amor, que seguirá iluminando a madres, padres, profesionales y bebés de todo el mundo.

Hoy decimos adiós al hombre, pero no a sus palabras, que quedarán como semillas en cada parto respetado, en cada piel con piel, en cada abrazo mamífero que inaugura la vida.

jueves, 22 de mayo de 2025

Mujer parturienta no es mujer enferma


Ibone Olza

Tenemos un problema importante con la atención al parto en este país. No somos los únicos: como lleva años denunciando la OMS, el problema es global y se resume en abuso, falta de respeto y maltrato a las embarazadas, parturientas y recién nacidos. En dos palabras, según Naciones Unidas: violencia obstétrica. El problema con la atención al parto es parte de la violencia que soportamos las mujeres en el sistema patriarcal; el termino violencia obstétrica acuñado por las activistas latinoamericanas nos ha ayudado a nombrarlo. Aunque levante muchas ampollas, la Unión Europea aboga por su uso ya que permite visibilizar que se trata de una violencia estructural y de género.

Igual conviene aclarar que violencia obstétrica no significa que los obstetras dañen intencionadamente a las mujeres. Más bien señala una violencia inherente en un modelo heredado y misógino de atención al parto que trata a las mujeres como contenedoras del valioso “producto” (así se llama al bebé en obstetricia) y las tiene poco o nada en cuenta. Como cuando nos colocan en la peor postura posible para dar a luz, nos impiden movernos o estar acompañadas en un momento crítico de nuestra vida sexual, se ríen de nuestros planes de parto o, peor aún, nos violentan de muy diversas maneras. El parto no es una enfermedad ni la parturienta una paciente, pero no por eso hay que saltarse la Ley de Autonomía del Paciente. Si introducir cualquier cosa en la vagina de una mujer sin su consentimiento es una violación ¿cómo es posible que aún se realicen tantísimos tactos vaginales a las parturientas sin su consentimiento explícito e informado? ¿Por qué a estas alturas del siglo no se permite la presencia del acompañante elegido en todas las cesáreas?

La violencia obstétrica la pueden ejercer todos los profesionales sanitarios que atienden a las embarazadas pero, precisamente porque es estructural, también ellos la pueden padecer. ¿Cuántas profesionales de la matronería y la obstetricia han abandonado el paritorio para no ser cómplices de esa violencia, cuántas han sufrido acoso por trabajar de acuerdo a la evidencia científica siendo tachadas de hippies o incluso sancionadas por cosas tan saludables como permitir que las mujeres paran en la postura que les da la gana? La violencia obstétrica daña a todas las partes implicadas y se perpetua en las facultades y espacios formativos.

Erradicarla no va a ser sencillo, pero no parece que criminalizar algunas intervenciones sea la solución. Ninguna intervención es violenta en sí misma. Tan grave es hacer una cesárea sin consentimiento, como fue el caso de Nahia, como no hacerla a tiempo. No es pues, cuestión de dictaminar que prácticas son violentas y hay que demonizar y cuales no, sino de ir más allá y ver las cifras yel contexto.

La complejidad de la obstetricia moderna es enorme. El problema de atender el embarazo y el parto como si de una enfermedad se tratara, conocido como medicalización, se agrava en un contexto de medicina defensiva, donde hay más condenas por cesáreas no hechas que por “inne-cesáreas”. Claro que eso no justifica las sangrantes tasas de cesáreas ni las clamorosas desigualdades entre comunidades autónomas, pero sirve como botón de muestra para ilustrar la complejidad del asunto y porqué la prioridad es adoptar políticas públicas más que legislar.

Urgente es cumplir las leyes que ya tenemos y los dictámenes internacionales al respecto, como la resolución de Naciones Unidas que tres años después sigue sin ejecutarse. En ella, además de recordar la necesidad de reparar e indemnizar a las víctimas, la relatora de la ONU instó a España a realizar estudios sobre la violencia obstétrica que sirvan para orientar las políticas públicas (¡imprescindibles las cifras y la transparencia en la obstetricia!), así como a capacitar tanto a sanitarios como al personal judicial y al encargado de velar por el cumplimiento de la ley. Necesitamos formar a las profesionales para que sean exquisitas en el trato y atención que dan a madres y bebés.

Para ello no basta con la evidencia científica, que ya aportó la Estrategia de Atención al Parto Normal y que debería ser de obligado cumplimiento, ni parece que la vía punitiva sea la más adecuada. Mejor priorizar la formación y apostar por un enfoque restaurativo, que escuche a las mujeres y ofrezca un espacio seguro que permita la práctica reflexiva de los profesionales. Para que puedan transformar su atención, por un parto y nacimiento libres de violencia.



domingo, 4 de mayo de 2025

GESTAR; Bien, Verdad, Belleza. Un libro de Ibone Olza

El libro del año (el mío, claro) es este: Gestar, de Ibone Olza  (Vergara 2024) . Es un ir brotando -flor a flor- las experiencias de manera magistral a través de palabras certeras a veces cálidas, a veces duras. Feminismo del bueno, radical. Se quiera gestar una nueva vida o una revolución social, Gestar es un libro sugerente. Seis capítulos bien equilibrados despliegan aspectos del Gestar.


El embarazo esté atravesado por el miedo que, lamentablemente, para las mujeres viene desde niñas porque el cuerpo, especialmente femenino, es un enemigo que hay que domesticar, mediante pequeñas y grandes cosas como la alimentación, la depilación y hasta la cirugía. Señala que es dramático que se viva el embarazo a veces como una enfermedad y en otras ocasiones como una circunstancia que no debe modificar la vida laboral hasta el último minuto. El embarazo es un proceso delicado que debe cuidarse y disfrutarse. Los cambios son de tal calibre que se ha acuñado la palabra matrescencia pare evocar los cambios de la adolescencia.


Concebir es un acto esencialmente cooperativo. Los espermatozoides nadan en equipo. El óvulo parece que baila con ellos y elige uno. Habla la psiquiatra Ibone Olza del componente naturalmente placentero de la concepción: “Nos habríamos extinguido hace tiempo si la reproducción no fuera enormemente placentera”. Explica diferentes circunstancias en que las células se ayudan unas a otros. 


Gestar es una experiencia colosal..En esta etapa se da un mutuo enriquecimiento entre la madre y el bebé. Continúa la cooperación incluso intergeneracional: cuando una mujer está gestando en su vientre ya están ahí los óvulos de la que será madre muchos años después. Una parte de nuestras células ha estado el útero de nuestra abuela materna. La autora alude a otras culturas y observa que por otros lares no se menosprecia la placenta como entre nosotros. Propone honrar la placenta, que hasta tiene forma de árbol, está creada colaborativamente y nos pone sobre la pista de que debe cuidarse también el alumbramiento. 


Gestar para otros, problema ético y médico. La actual y polémica llamada reproducción asistida (tienen razón las que prefieren llamarla explotación reproductiva) tiene un problema ético. La mirada de la autora es claramente comprometida desde el punto de vista social y critica la paradoja de que a la edad en que sería mas lógico reproducir apenas se pueda por razones económicas y años después se proponga la eufemísticamente llamada reproducción asistida. Es espeluznante: a la mejor edad para reproducir no puedes por razones económicas pero puedes obtener un ingreso por donación de óvulos, y cuando económicamente puedes gestar tienes que explotar a otras porque biológicamente ya no puedes. Además de un problema ético es un problema médico porque no es bueno ni para el bebé ni para la madre. Ahora tenemos claro que lo mejor es planear vínculo y cuidar el vínculo. Para la criatura, su madre es la que lo gesta, no sabe de contratos. Quitar a esa criatura la experiencia de ser amado por la mujer que le gesta (¡las animan a no vincularse al bebé, a llevarlo "como una incubadora”!) tiene consecuencias graves. Con todo esta crítica no es una condena de las personas que entran en ello, más bien lo es de la estructura socioeconómica.


En el capítulo titulado Obstare critica la excesiva medicalización del proceso y las formas concretas de trato. No ve razonable la obsesión por el peso ni que haya que pesarse en consulta en vez de en casa. Muchas mujeres se sienten tratadas como “portadoras” de un “producto”. Ibone propone unas gafas violetas que permitan ver una forma de trato infantilizado que es injusto. La violencia obstétrica -explica- es algo estructural. Se amenaza con frecuencia desde la institución con tratamientos que científicamente son discutibles. Entre otras muchas formas de violencia alude también a algunos dichos cono “mujer legrada, mujer preñada”. No elude temas polémicos como la eugenesia que se esconde tras la desaparición de los niños con síndrome de down.


Procrear es una experiencia hermosa si no se interviene donde no se debe. Si se usa el sentido común, la experiencia histórica y la de otras culturas. Si se incorpora la mejor ciencia actual y no cae en las redes de intervenciones que pretendan hacer un negocio. “Somos mamíferas” -repite Ibone- y el proceso natural está bien diseñado. A veces es una experiencia que se complica por el estrés que puede generar la vida laboral o la medicalización. Ya se sabe que el estrés tiene consecuencias. Por contra en esta etapa la madre puede ser especialmente creativa en muchos sentidos. Plantea también cuestiones abiertas en estos momentos como qué grado de conciencia tienen los bebés. 


En este gran libro que une ciencia y experiencia la autora se inspira en muchos otros científicos pero sin resultar cargante. El texto resulta ágil y atractivo aunque se traslucen los conocimientos de gran nivel de que goza la autora. Uno de los más impactantes para el lector no experto es la explicación científica de la hipeméresis (los vómitos) y detalla cómo tiene una base hormonal y no tiene nada que ver que una deficiencia psicológica. 


En este momento histórico cuando hasta forma parte del título de un ministerio “el reto demográfico” es momento de plantearse unas cuestiones que afectan al futuro de la humanidad, al mejor desarrollo de los niños y al cuidado de todas las mujeres, de todas las madres, de sus parejas, de su vida laboral, de su vida política, de su salud, de su esperanza. Gestar una nueva vida, una acción pequeña o una revolución es una experiencia que es fuente de esperanza. No nos lo pueden robar.


Ahora más que nunca: Verdad en Salud


Eugenio A. Rodríguez.   [Aquí entrevista de radio con autora]

miércoles, 19 de febrero de 2025

20 años del libro Nacer por cesárea

Ibone Olza

“Soñábamos con parir a nuestros hijos mucho antes de estar embarazadas. Tal vez desde el día en que nos vino la primera regla, o puede que antes. «Ya eres mujer», nos dijeron. Y, en el fondo, sabíamos que esa sentencia encerraba un tesoro, una fuerza, una promesa: un día podríamos dar a luz. E, inevitablemente, la fantasía: parir, amar, procrear, amamantar. Imágenes que llevamos en el inconsciente desde muy jóvenes, desde niñas.

Crecimos, aprendimos, vivimos y, en determinado momento, amamos. Deseábamos un hijo, o tal vez no. Nos embarazamos. Nos sorprendimos. Engordamos, nos redondeamos, nuestro cuerpo se desparramó...y volvimos a soñar. Soñamos con parir: parir con amor, parir rápido, en cuclillas o acostadas, en casa o en el hospital, con nuestro marido o con nuestra hermana, gritando o en silencio, bajo la luz de los focos o en la penumbra de las velas. Aullando de dolor o anestesiadas.

Con miedo o con risa. Todas soñamos con el parto, con mil partos diferentes, pero siempre, al final, con un abrazo, con un bebé que lloraba y era nuestro bebé, con nuestras lágrimas al ver su cara y olerlo al fin.

Sin embargo, casi ninguna de nosotras imaginó nunca que su hijo nacería por cesárea. Las mujeres solemos tener pocas dudas sobre nuestra capacidad para parir. Podemos temer el dolor en el parto, o que algo malo le pase al bebé, pero a muy pocas se nos ocurre imaginar que el bebé no podrá salir por la vagina y que, en vez de eso, tendrá que salir por la tripa.

No imaginábamos que sería por cesárea. Nunca soñamos con despertar solas en un quirófano, heladas de frío. Con la tripa vacía y cosida, atontadas por el dolor o los sedantes, esperando a que se acercase la enfermera para poder preguntar: «¿Y mi hijo? ¿Y mi hija? ¿Dónde está? ¿Cómo fue todo?». Esforzándonos por salir del sueño sin imágenes de la anestesia, intentando no volver a caer en él. «¿Dónde está? ¿Y mi pareja? ¿Cuándo los podré ver? ¿Puedo beber agua?». Y por dentro, una herida indescriptible, un dolor ciego, sordo, que no sabemos dónde está ni qué es. Un dolor que no identificamos, que nunca antes habíamos experimentado. «Será la herida». Es la herida. La herida emocional.”

En 2005 publicamos este libro: "Nacer por cesárea. Evitar cesárea innecesarias, vivir cesáreas respetuosas" coescrito entre el obstetra Enrique Lebrero y yo. La primera edición llevaba un prólogo de Casilda Rodrigáñez, del que extraigo:

Creo que estamos en un momento de recuperación de la maternidad; y ello requiere crear un cultura nueva de la maternidad que reconozca que la ‘dirección’ del proceso de una maternidad la lleva el propio cuerpo: el cuerpo entendido no como un aséptico contenedor sino como unidad psicosomática en donde lo fisiológico, lo sexual y lo emocional de la mujer van unidos. Nuestros cuerpos saben parir, y el útero se puede abrir «suave y lentamente, sin calambres», como dice Leboyer en su libro El Parto: crónica de un viaje. La medicina, para saber estar en su sitio, para conocer el lugar que debe ocupar en la maternidad, debiera darle la mano a la sexología; y así entender qué es un parto, cómo funciona su fisiología, de qué depende de que encuentre su ritmo y que el proceso se desarrolle de modo placentero, amable:

En vez de contraerse ‘en bloque y brutalmente’,
el útero lo hace lenta, progresivamente y casi con dulzura
cuando la contracción llega a su punto límite
observamos cómo, después de una pausa que, aun siendo breve,
no deja de ser muy nítida, el útero se relaja,
y lo hace con la misma lentitud extrema, la misma progresividad
con una nueva pausa en total reposo.
Esta lentitud, que solo tiene parangón en los movimientos
voluntariamente lentos del tai-chi-chuan, determina
que las contracciones, vistas en conjunto, se asemejen a la respiración lenta, profunda y completamente sosegada de un niño
cuando duerme y disfruta de un reposo sin par.
(...)
Los primeros planos que muestran el vientre de la mujer
no dejan lugar a dudas en cuanto a la realidad de estas contracciones.
A su vez, los primeros planos de su cara mientras sigue avanzando en ‘su trabajo’ expresan con elocuencia que, esa joven mujer, en lugar de ‘retorcerse de dolor’ avanza lentamente hacia el ‘éxtasis’.

El modo de dilatación del útero que nos relata Leboyer abre un camino de esperanza para las mujeres, al tiempo que constituye un reto para todos y todas las profesionales que trabajan en torno a la maternidad.


El libro se reeditó en 2013 con Obstare, se tradujo al portugués y al italiano, y ha seguido rulando de madre a madre. Creo que no exagero si digo que ha contribuido a que muchas madres puedan nombrar la violencia obstétrica que sufrieron en sus cesáreas, a sanar la herida emocional, a que otras muchas lograran partos gloriosos después de cesáreas, y a que las cesáreas en general se hagan de forma un poquito más cuidadosa, aunque aun queda muchísimo por hacer para lograr que todas sean respetadas.

PD: El libro está ahora disponible en formato electrónico en kindle.

viernes, 18 de octubre de 2024

El cáncer de mama no es rosa, es un marrón

Ilustración de Mónica Lalanda sobre el mismo tema



Adios Cancerito

Ibone Olza/iboneolza.org

El cáncer de mama no es rosa, es un marrón. Mañana es 19 de octubre, el Día Mundial contra el cáncer de mama, y yo me sumo a la campaña de las maravillosas teta & teta: "19 de octubre marrón". Para visibilizar el marrón han creado este corto imprescindible: “El cáncer de mama no es rosa, es un marrón muy grande


Me identifico plenamente con el 19 de octubre marrón: porque muchas de las campañas rosas que veo para visibilizar el cáncer de mama me parecen terribles, cursis e hipócritas. Como esa penosa iniciativa para vender más botellas de plástico ¡rosa! rellenas de agua para solidarizarse con las mujeres que tienen cáncer de mama, por citar un ejemplo…Es el colmo, decir que se va a apoyar a las victimas mientras se pretende seguir contaminando tierra y mar con más plásticos que generan más y más disruptores endocrinos que entre otras muchas cosas facilitan el cáncer y agotan acuíferos.

¡Ay el cáncer!

No creo que podamos saber por qué viene cuándo viene, (más allá de toda la evidencia sobre cómo afecta a nuestros cuerpos la contaminación, los pesticidas, los disruptores endocrinos, el tabaco y el alcohol o el estrés). No creo tampoco que el cáncer venga a enseñarnos nada ni traiga un mensaje oculto que tengamos que descifrar que no hubiéramos descifrado de no haber tenido un cáncer. Pero como mi manera de vivir la vida tiene mucho que ver con lo mucho que me gusta aprender e intentar comprender y estudiar, sí que he intentado ver que podía aprender en este tramo de mi vida.

A mi me ha ayudado mucho compartirlo y por eso aprovecho para escribir esta entrada ahora, porque quería daros las gracias por el apoyo y cariño que he recibido desde que hice público mi cáncer de mama: ha sido infinito. Abrumador, precioso y maravilloso. Tantos mensajes, mimos, acompañamiento y regalos. Tanta escucha. Especialmente de las amigas que tuvieron cáncer antes que yo, benditas seáis.

Ojalá todas las mujeres que atraviesan un cáncer de mama tengan el mismo apoyo que yo he tenido (y ese 1% de hombres que también sufren cáncer de mamá, no olvidemos). Ojalá todas las personas que sufren cualquier tipo de cáncer tengan el mismo apoyo. (Hay personas que me han contado que tienen otros cánceres y que sienten que el de mama es el cáncer estrella, y piden con razón que sus otros cánceres reciban la misma atención que el de mama).

Mi cáncer de mama creo que ya no está en mí, y por eso me despido de él y le digo: ¡adiós cancerito! Entonces una amiga me dice que no le llame cancerito, que no lo minimice, que ha sido y es una enfermedad grave. Tiene razón, pero a la vez yo siento que he sido muy afortunada que se haya pillado tan tempranamente (benditas autoexploraciones) y de que no me hayan tenido que amputar la mama ni darme quimioterapia. Ha sido un cancerito. Aunque tiene razón mi amiga, he tendido a minimizarlo a veces. Como cuándo me he sentido impostora porque estando de baja por enfermedad me encontraba bien. Hay que ver cómo las gasta la autoexigencia y la capitalista que llevo en mi. ¡Cuánto me ha costado aceptar la baja!

Pero no ha sido ninguna broma, y definitivamente siento que marca un antes y un después en mi vida. Antes del cáncer, durante, después del cáncer, ahora.

Una de las cosas que más me ha ayudado ha sido la huerta. Me acostumbré a pasar muchas horas en ella y resultó que era donde mejor me hallaba. Horas quitando hierbas de rápido crecimiento para dejar que crecieran las lechugas o los puerros me hacían pensar que lo que yo hacía con la tierra era muy similar a lo que el tratamiento hacía con mi cuerpo: quitar las células de rápido crecimiento para permitir que el resto siga con su vida. Decidí no llamarlas malas hierbas. Me sorprendió la paz que me daba tocar la tierra, incluso acariciar las lombrices. Así que el cáncer ha acelerado la decisión que ya había tomado antes de venirme a vivir a un pequeño pueblo del norte. Cuanto más rato he pasado en la huerta y en el pueblo más inevitable ha sido el pasar de las redes sociales y del teléfono móvil. ¡Qué liberación! Mi vida social es ahora mucho menos virtual y mucho más oxitocínica.

Ahora que ya ha pasado mis prioridades obvias son dos: que no vuelva y no tener otro cáncer. La triste realidad es que ya se estima que el cáncer nos va acabar tocando a prácticamente a una de cada dos personas en algún momento de nuestras vidas. Los boletos aumentan con la edad. Y es posible que te toquen varios cánceres, además. Un rollo.

Hay que hablar más del cáncer y con el cáncer. Hay que seguir hablándolo, contándolo, compartiendo, y sobre todo escuchando y ayudando a quienes lo están transitando ahora mismo o conviven con él desde hace tiempo.

Podría escribir un libro con todo lo que cancerito me enseñó pero no creo que lo haga. Gracias a todas. Adiós cancerito, adiós.

PD. Por aquí una foto mía en la huerta este verano con mi padre




lunes, 20 de mayo de 2024

A propósito de tres casos de administración de haloperidol en el parto


Ibone Olza/https://iboneolza.org

Pese a que en el 2021 lanzamos la campaña Haloperidol en el parto nunca más desde El Parto es Nuestro señalando los peligros que conlleva administrar haloperidol a mujeres de parto sigue pasando. Se sigue dando a mujeres de parto, sin informarles, junto a la meperidina, diciéndoles que sólo es un calmante, en muchos casos sin decirles que se les da el haloperidol además de la Dolantina (meperidina). (Aquí explicado con más detalle)

No sólo eso, desde entonces dos sentencias judiciales han avalado su uso, pese a que en un caso la bebé murió en el parto poco después de que a la madre se lo pincharan y en otro caso la madre perdió el útero. A esas dos madres que lo denunciaron los tribunales les han dicho que se puede dar haloperidol en el parto sin informarles. Es terrible y a mi el tema me desespera especialmente tras haber estado en esos dos juicios explicando porqué es una barbaridad pinchar media ampolla de haloperidol a una mujer que está de parto o con pródromos de parto. Llevo años denunciándolo pero da igual, en el juicio más reciente la jefa de obstetricia de una clínica privada madrileña dijo que lo siguen usando bastante y que no ven ningun problema con hacerlo. Me parece una forma especialmente grave de violencia obstétrica que estando de parto den un fármaco que te deja «drogada» (así lo describen muchas mujeres) sin siquiera decírtelo (estas dos mujeres se enteraron al reclamar su historia clínica mucho tiempo después del parto). Es una forma de sumisión química.

Os dejo aquí la comunicación que hice el viernes en el III Congreso Internacional sobre Violencia Obstétrica en la Universidad Jaime I. Se agradece difusión.

jueves, 11 de enero de 2024

Sobre Bertín Osborne, las donaciones de semen y la obligación de ejercer la paternidad

Ibone Olza

Me resulta muy llamativo el revuelo que ha causado las declaraciones de Bertín Osborne diciendo que no piensa ejercer de padre de su próximo hijo. Todo el mundo le ha criticado argumentando cosas como «cuando nace el crío y eres su padre, eres su padre» o que la paternidad no puede ser optativa.

Sin embargo a la mayoría de esas personas les parece perfecto que los hombres «donen» su semen de forma anónima y sean retribuidos por ello. Todo ello es un perfecto ejemplo de como el pensamiento adultocéntrico impera en nuestra sociedad.

Hagamos el ejercicio de ponernos en la piel del bebé. Si un día puede demostrar que un señor rico es su padre biológico tendrá derecho al reconocimiento de su paternidad, a una pensión y a su herencia como mínimo, además de saber quien son o fueron sus familiares por la rama paterna. Pero si por el contrario es hijo de un donante anónimo (incluso si es el mismo señor rico) no tendrá derecho a nada. Para que se vea más claramente: si Bertín Osborne dona su semen en una clínica a día de hoy los descendientes por esa vía no tendrán derecho a saber quien es su padre biológico, y si un día no muy lejano gracias a los bancos de ADN logran demostrar que su padre biológico es Bertín Osborne (o cualquier otro señor rico o pobre) lo mismo, NADA de NADA. ¿Por qué? Porque un contrato firmado por adultos previo a su concepción les privó de todos esos derechos. Me parece absolutamente discriminatorio desde el punto de vista del bebé. Injustificable.

Por eso no entiendo que escandalicen tanto las declaraciones de Bertín y preocupe tan poco la privación sistemática del derecho a la identidad de todos las personas concebidas con gametos (espermatozoides u óvulos) de donante anónimo. Desde luego que lo que hace Bertín en la portada del Hola me parece terriblemente machista pero creo que hay que ir un poco más allá en esa crítica, aunque escueza a todas las personas que no ven problema en que los adultos prioricen su deseo de reproducirse por encima del derecho a la identidad de sus futuros hijos. No entiendo que parezca tan terrible una renuncia pública a la paternidad de un hombre rico y famoso, -será que se le juzga por renunciar siendo rico- y no se cuestione el que se pueda decidir con absoluta facilidad privar a los descendientes de conocer o tener un padre con la excusa de la «donación». No sólo es el padre, es toda la rama ascendente paterna. Además de todas las cuestiones relacionadas con la herencia.

¿Por qué si un hombre renuncia a ejercer la paternidad se le tacha de irresponsable y si hace exactamente lo mismo dejando su semen en una clínica y firmando un papel a cambio de dinero se le considera generoso o solidario? ¿Qué es entonces la paternidad? ¿Las obligaciones que implica ser padre biológico son algo optativo o no, en qué quedamos? ¿Se puede renunciar al compromiso con los descendientes o no?

Las personas así concebidas cada vez lo tienen más claro y reclaman con fuerza el fin de las donaciones anónimas de semen y óvulos. En nuestro país se han asociado en AHID (Asociación de Hijas e Hijos de Donante Anónimo) y en torno a la cuenta NDA Drets (https://www.instagram.com/nda.drets/). En otros países ya llevan años grupos como Anonymous Us) Luchan para conseguir la abolición de la ley que garantiza el anonimato de las personas donantes de esperma y de óvulos en España. Y con ello contribuyen a visibilizar los enormes problemas derivados del inmenso negocio que rodea la reproducción asistida.

Desde aquí todo mi apoyo.

viernes, 31 de marzo de 2023

PSICOLOGÍA DEL EMBARAZO SUBROGADO - IBONE OLZA

IBONE OLZA

Extracto del capítulo 7 del libro Psicología del Embarazo, editorial Síntesis 2020.

La práctica de que mujeres pobres gestaran bebés para mujeres o parejas de clases privilegiadas infértiles es más que antigua. En las últimas décadas, en torno a la industria reproductiva, se ha generalizado en algunos países como algo aceptable, nombrándose como subrogación o calificando todo el proceso de “técnica” de reproducción asistida. La práctica de que una mujer geste un bebé que criarán otros es en la actualidad legal en algunos países, con mayor o menos transparencia en lo que se refiere a la retribución que recibe la mujer que gesta, lo que recibe el calificativo de “altruista” o “comercial” según el caso. Las investigaciones sin embargo refieren que incluso cuando se califica de altruista rarísimamente es así. Por el contrario, la dificultad de encontrar mujeres que acepten dichos contratos en los países ricos ha generado toda una deslocalización de esta industria que ha florecido en países más pobres como Ucrania o los países del sudeste asiático, donde con frecuencia son las madres más empobrecidas las que gestan por dinero. Diversas asociaciones, investigadoras y activistas feministas vienen denunciando las abusivas condiciones de esos contratos y las prácticas que implican, calificando todo el proceso de explotación reproductiva (Guerra-Palmero 2017). La relatora de Naciones Unidad también ha expresado su preocupación por la posible trata de seres humanos recién nacidos.

En España la subrogación del embarazo se ha beneficiado de una laxitud regulatoria. En los medios de comunicación las personas o lobbies más interesadas en legalizar esta práctica la han retratado eufemísticamente como una técnica más de reproducción asistida o un ejemplo de altruismo y generosidad entre mujeres etc. Nada más lejos de la realidad, las investigaciones y el mencionado informe de la relatora de la ONU publicado en 2018 describen un panorama muy diferente, que equipara la práctica de gestar bebés para otros con la trata y el tráfico de recién nacido, describiendo todos los abusos que se pueden dar etc. Según dicho informe:

“las redes comerciales de gestación por sustitución trasladan a madres de alquiler de un país a otro, a veces cuando están embarazadas, para eludir la legislación nacional; en un caso, las autoridades tailandesas descubrieron y liberaron a 15 mujeres vietnamitas, a raíz de lo cual se presentaron cargos por trata de personas en el contexto de un plan de criadero de bebés”.

Lo que indica una realidad de explotación reproductiva que con la reciente pandemia por COVID aun ha quedado más visible, al quedar numerosos recién nacidos en países como Ucrania al cuidado de las clínicas durante meses.

Desde posicionamientos feministas se viene denunciando la gestación subrogada como una forma especialmente cruel de explotación reproductiva que vulnera los derechos de madres y recién nacidas. Aunque por razones de extensión no vamos a entrar en todos los matices y complejidad de la cuestión, remitiendo a otras fuentes, nos parece necesario visibilizar brevemente en este capítulo los aspectos que nos hacen calificar la gestación subrogada como situación de alto riesgo tanto para la gestante como para el bebé que nace. Mas allá del contexto, consideramos necesario en un libro de psicología del embarazo revisar las premisas que se pueden dar en esos embarazos, sintetizándolas en los siguientes puntos:

1/ El deseo de embarazo en la gestación subrogada. Las investigaciones muestran que las motivaciones que llevan a gestar para otros casi siempre pasan por una necesidad económica (Saravanan 2013). Es posible además que la motivación para la gestación venga de terceros, como puede ser la pareja, en contextos de violencia de género y/o explotación reproductiva, por no hablar de los casos más graves de trata de mujeres para gestación que se han reportado sobre todo en países del sudeste asiático.

2/ El proceso psíquico del embarazo en estos casos se verá enormemente dificultado, siendo a grandes rasgos posibles dos escenarios:
A) Si la gestante se vincula con el bebé que gesta, inevitablemente surgirá una profunda reacción de duelo tras el parto y separación de un bebé que se siente propio
B) Si la gestante logra distanciarse y no vincularse de un bebé que no siente como suyo, surge la pregunta de cómo afectará este distanciamiento materno a la salud del bebé que gesta. Las experiencias de adultos que vivieron durante el embarazo el rechazo materno pueden ayudarnos a pensar en las consecuencias de la subrogación para el bebé.

3/ El proceso neurobiológico y transformador del embarazo es de tal fuerza que, pese a esos posibles esfuerzos por la no vinculación, es probable que la ambivalencia sea aún mayor en estos embarazos, o que las mujeres puedan vivenciar un cambio en su propio sentir a lo largo del embarazo, con la tensión psíquica que todo ello puede conllevar. Un estudio cualitativo analizó las experiencias de madres iraníes en la subrogación (Ahmari Tehran et al. 2014). Todas las participantes afirmaron que intentaron no tener sentimientos maternales hacia el bebé en su útero, y todas se había preocupado enormemente por la salud del bebé. Las gestantes expresaban su miedo a que se complicara algo o a perderlo y no recibir los ingresos.

Tenía mucho miedo a que el bebé fuera retrasado, y entonces no lo fueran a querer y tuviera que quedármelo yo: ¿qué iba a ser de mi con un bebé retrasado?” Mucho miedo a perderlo en un aborto y no ganar el dinero. “No cubrieron todos mis gastos”

En el mismo estudio las mujeres nombraban la difícil situación que vivían con sus maridos y otros hijos anteriores:

“Mi marido dejó de tener relaciones conmigo…No me dijo porque, pero me imaginé que era por miedo a dañar al bebé. Me molestó mucho, pero me aguanté para no molestarle…”

“No supe que decirle a mi hija pequeña. Me preguntaba a menudo: Mamá: ¿me vas a traer un hermano o una hermana? No fui capaz de decirle nada”.

“Tenía miedo a que lo supiera el resto de la familia. Nosotros no teníamos más hijos por dinero, ¿qué iba a decir si me preguntaban? Mi marido me decía que les dijera que había sido un accidente…” (Ahmari Tehran et al. 2014).

4/ Los riesgos derivados del llamado “contrato”. Entre otros se han descrito prácticas lesivas como que si el bebé tiene problemas los que lo han encargado pueden pedir que se interrumpa el embarazo incluso si la gestante desea continuar con el mismo (Katz Rothman 2014).

5/ El riesgo de violencia obstétrica, entendiendo como tal que se programe el parto o cesárea sin indicación médica solo para que puedan estar presentes los que se quedarán con el recién nacido, la separación del bebé nada más nacer, y otras prácticas.

6/ En cuanto al posparto, el escenario es complicado. La vivencia del bebé es en muchos sentidos comparable a la del recién nacido cuya madre muere en el parto, especialmente en el contexto de la subrogación internacional donde el recién nacido ni siquiera llega a saber o conocer a quien le gestó. El bebé se encuentra así iniciando la vida con el duelo por la pérdida de la madre que lo ha gestado. Para la madre, tras da a luz la vivencia también puede ser de duelo, lo que previsiblemente, sumado a la dificultad social para visibilizar esos duelos, incremente el riesgo de depresiones, psicosis posparto e incluso muerte materna por suicidio (Olza, 2018).

REFERENCIAS

AHMARI TEHRAN, H., et al, 2014. Emotional Experiences in Surrogate Mothers: A Qualitative Study. Iranian Journal of Reproductive Medicine, July 01, vol. 12, no. 7, pp. 471-480 ISSN 1680-6433.

GUERRA-PALMERO, M.J., 2017. Contra La Llamada Gestación Subrogada. Derechos Humanos Y Justicia Global Versus Bioética Neoliberal. Gaceta Sanitaria, Nov, vol. 31, no. 6, pp. 535-538. Available from: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0213911117301462 CrossRef. ISSN 0213-9111. DOI 10.1016/j.gaceta.2017.05.009.

KATZ ROTHMAN, B., 2014. The Legacy of Patriarchy as Context for Surrogacy: Or Why are we Quibbling Over this?. The American Journal of Bioethics : AJOB, vol. 14, no. 5, pp. 36-37 ISSN 1536-0075. DOI 10.1080/15265161.2014.894820 [doi].

OLZA, I. 2018. Los aspectos médicos de la gestación subrogada desde una perspectiva de salud mental, holística y feminista. Dilemata, 28, 1-12.

SARAVANAN, S., 2013. An Ethnomethodological Approach to Examine Exploitation in the Context of Capacity, Trust and Experience of Commercial Surrogacy in India. Philosophy, Ethics, and Humanities in Medicine, vol. 8, no. 1, pp. 10. Available from: https://doi.org/10.1186/1747-5341-8-10 ISSN 1747-5341. DOI 10.1186/1747-5341-8-10.

martes, 25 de octubre de 2022

IBONE OLZA: PALABRA DE MADRE. Entrevista de Radio


 
Palabra de madre es un "ensayo íntimo" en el que una profesional de la salud DESAPRENDIÓ -con motivo de la violencia obstétrica que padeció en su propia experiencia- como madre. 

"La maternidad es un equipo, a veces hasta lloran por ti"

"La neurociencia actual ve que en el cerebro ocurre algo similar cuando llora otro niño que cuando llora el tuyo" 

"Nos sentimos más marginadas como madres que como mujeres". 

"Nos robaron el parto" 

"Campaña Que no os separen

"Las inneCesareas" 

"Saltarse un protocolo a veces es una obligación" 

"Los ginesaurios" 

"Descubrimos que también tenían dolor las que tenían partos aparentemente normales" 

'Lo traumático no es lo que nos sucede sino la falta de consuelo y acompañamiento" 

"Microquimerismos, las células del bebé colaboran en las cicatrices" 

"No se trata de domesticar a los hijos" 

"Inimba es el cordón umbilical, la capacidad de ver como personas a los asesinos porque también el asesino es hijo de una madre".

jueves, 17 de febrero de 2022

Presentación del libro "Duelo Perinatal". Con Ibone Olza, Pilar Gómez-Ulla y Emma Contreras


Ibone Olza

Duelo Perinatal es un libro necesario, imprescindible me atrevo a decir. Ojalá haya un ejemplar en cada paritorio y planta de maternidad de nuestro país, para que cada vez que la muerte llegue a esos lugares donde ingenuamente solemos pensar que sólo llega la vida los profesionales que se la encuentran puedan recurrir a este libro en su busqueda de consejo y palabras para acompañar, sostener y cuidar en uno de los tránsitos más difíciles: despedir a un bebé que apenas empezaba a vivir.

En la atención a la muerte gestacional o neonatal han sido las madres y sus familias las que han reclamado y liderado un cambio profundo en la atención. Las que reclamaron poder despedirse de sus bebés, abrazar sus cuerpecitos o inscribirles con nombre y apellidos en el libro de familia, porque se es parte de una familia mucho antes de nacer, igual que se da y recibe amor mucho antes de abandonar el vientre materno.

Las autoras de este libro han ido más allá y han pensando en todos los escenarios posibles. Le han puesto evidencia y ciencia, pero sobre todo han puesto amor en cada palabra. Asi ofrecen sus conocimientos, experiencias y palabras, para que los y las profesionales sepan qué decir, qué hacer, cómo sostener, sin miedo a meter la pata. Han pensando en todos los duelos, también en los que acontecen cuando una mujer decide finalizar la gestaciòn o dar a su bebe en adopción; o en los que acompañan la aceptacion de un mal pronóstico, de un bebé qu ellega con una discapcidad severa, o incluso el afortunadamente poco frecuente esecenario donde la que fallece es la madre.

Para ilustrar la belleza, la potencia y el amor de este texto, nada mejor que este párrafo:
"En medio del dolor aparece a menudo una belleza inexplicable, un amor deslumbrante, especialmente cuando creamos un contexto seguro y amoroso. Los profesionales sensibles pueden sentirse emocionados y agradecidos por contemplar estos momentos sagrados, y si esto ocurre pueden compartir sus sentimientos con la familia: “qué valientes estáis siendo”, “cuánto amor estáis siendo capaces de darle en medio de este dolor”, “realmente haces un esfuerzo cada día por tus hijos”, “te tienes que sentir orgullosa de tu pareja y tu familia, cómo os estáis cuidando”… Poner el foco sobre lo hermoso puede fortalecerlo, siempre que se haga con sinceridad y verdadera admiración de las pequeñas cosas bellas. El recuerdo de estas palabras, del amor vivido en medio del dolor y de sus fortalezas será consolador."

I

miércoles, 6 de enero de 2021

Ser madre no es lo mismo que ser padre: la biología es políticamente incorrecta

En estos días en que se aprueba la igualación obligatoria de permiso laboral de padres y madres conviene leer el blog de ibone olza, con textos como este de marzo de 2018

Ibone Olza
La biología de la maternidad lleva camino de ser lo más políticamente incorrecto en estos tiempos. Decir, reconocer, que las mujeres gestamos, parimos, amamantamos, y que los bebés quieren estar con sus madres y en sus brazos significa exponerse a ser tachada de rancia o retrógrada o a recibir otros insultos y descalificaciones varias

Por eso a veces, como feminista apasionada de la neurobiología, me siento como el niño del cuento que señala que el emperador va desnudo. Es obvio que no es lo mismo ser madre que ser padre, es obvio que nuestra realidad biológica es profundamente diferente, pero ya casi nadie se atreve a decirlo. Queda mal. Y sin embargo hay que decirlo, y hay que empezar a reconocer las necesidades de los bebés, esos grandes olvidados. Y no, para un recién nacido o para un bebé de cinco meses no es lo mismo su madre que su padre. Les necesitará a ambos toda su vida, pero de formas y maneras muy diferentes, a distintos ritmos. Pero esto se quiere negar, ocultar, silenciar. Decir que el bebé necesita a su madre y quiere estar con ella es como digo lo más políticamente incorrecto que se puede decir ahora. Rompedor. Amenazante para este sistema que ha montado tremendo negocio precisamente a base de separar a los bebés de sus madres. Y sin embargo es así, los seres humanos, al principio de la vida necesitamos a la madre mucho más que al padre. Luego las cosas cambian: el rol paterno también tiene una neurobiología propia, y probablemente los padres sean necesarios e importantes para salir al mundo, tal vez sean imprescindibles, para explorar, para aprender, para que los pequeños empiecen a despegarse de la madre cuando empiezan a caminar y a hablar y salen ávidos de curiosidad al mundo cercano.

Por todo ello me declaro en contra de la propuesta de la PPiiNA, plataforma que aboga por unos permisos de maternidad y paternidad igualitarios, intransferibles y obligatorios. Les agradezco la intención: comparto profundamente su anhelo de una sociedad donde las mujeres no nos veamos discriminadas en el mercado laboral por la posibilidad de ser madres, menos aun por serlo. Pero no creo que su propuesta sea la manera de lograrlo. Más bien creo que , como dice Patricia Merino en este texto La maternidad como cuidado, «al patriarcado no se le podía haber ocurrido un modo mejor y más simple de abundar en la devaluación de la maternidad frente a la paternidad.»

Desde la PPiiNA tachan de desequilibrio el que el permiso de maternidad actualmente dure 16 semanas y el de paternidad. Pero no, no es un desequilibrio, es una diferencia. Las madres gestamos, parimos y podemos amamantar, los hombres no. Nuestro cuerpo se transforma con cada embarazo y así sigue durante meses o años. Los bebés necesitan contacto, cuerpo a cuerpo con la madre, mucha teta. A ser posible seis meses de lactancia exclusiva, y algunos años más combinada con otros alimentos. Las madres necesitamos, soñamos con, una sociedad que nos reconozca, que honre nuestra impagable función social. Es urgente. El principio materno universal es el de evitar el sufrimiento, no sólo el de nuestras criaturas, el de todos y todas.

Los hombres que desean compartir los cuidados de sus hijos ya lo están haciendo, de mil maneras, conozco muchos de ellos. Además obtienen un máximo reconocimiento social por ello, se les alaba y califica de padrazos. Con la propuesta de la PPiiNA, de llevarse a cabo, surgirían toda una serie de problemas añadidos. Si la madre no está con el padre, especialmente. Como ya está pasando con el delirante asunto (y dañino) de las custodias compartidas impuestas, ¡hay hombres que reclaman la custodia compartida desde el nacimiento! Pobres bebés.

Yo creo que si hablaramos de propuestas lo prioritario debería ser alargar la baja maternal a seis meses, mínimo. Asi al menos podríamos mantener la lactancia exclusiva el tiempo que recomienda la OMS, UNICEF y la Asociación Española de Pediatría. Y reconocer, apoyar, flexibilizar de mil maneras para poder ir a trabajar con nuestros bebés si queremos, cuando queramos. Ser creativos con las propuestas y soluciones. En cuanto a permiso parental, podría ser igualitario, tal vez, pero salvo las dos primeras semanas tras el nacimiento, el resto creo que tendría que ser a partir de los seis primeros meses, antes de los seis años. Que se lo pudieran coger cada vez que el bebé o niño pequeño lo necesita, cuando está malo, cuando empieza la escuela, cuando llega su hermano-a, etc…Es decir, en función de las necesidades y pasados los seis primeros meses, no antes. Sobre todo, creo que el permiso y la retribución tendrían que ser para quien cuida al bebé, incluso si es la abuela o la tía.

Seguro que me lloverán las críticas, pero, lo seguiré afirmando: ser madre y padre no es lo mismo, y todos los bebés quieren estar con sus madres o muy cerca de ellas.

+INFO:
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Iván Illich, en el centenario de su nacimiento. Demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma.

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...