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domingo, 3 de septiembre de 2023

Tener un poco de humanidad


España es el segundo país más longevo, después de Japón, con un promedio de vida de 82,1 años y donde el 34% de las personas mayores de 65 necesita ayuda.

¿Dónde están las políticas orientadas a las personas mayores? Por muy jóvenes que sean algunos de los que esto lean, todo se andará. Lo contrario, no llegar, no es deseable, así que, de llegar, llegar bien, con calidad de vida.

No olvidemos a nuestros dependientes ni a sus cuidadores y cuidadoras. Como dice una de estas, "la labor del cuidador es muy dura, incluso más que la hostelería, porque cuando trabajaba en esta, aunque sí es de las más duras, en el momento en que se acababa la jornada “desconectaba”, pero como cuidadora me ocupo las 24 horas diarias”.

Ahora más que nunca: humanidad

Mer Santiago

martes, 14 de marzo de 2023

CUIDADO CON LA HUELGA DE CUIDADOS

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que a muchos se les olvida anotar el adjetivo, yo voy a recordar a las mujeres que no pueden hacer la llamada "Huelga de Cuidados" porque de ellas dependen personas que tienen un horario inalterable durante los 365 diías del año. 

Personas que necesitan medicación, que deben ser aseadas, alimentadas, acompañadas...Sí, los cuidados son, aún hoy, tarea encomendada en su mayoría a las mujeres, pero afortunadamente ya hay hombres que también ejercen este trabajo. 

No hay que pensar sólo en el hogar. Ya no llama la atención ver por la calle mujeres y hombres dependientes con acompañantes masculinos, casi siempre personas inmigrantes.

En cualquier caso, sean hombres o mujeres, ¿tiene sentido una huelga de cuidados?¿Es necesario dejar de cuidar a personas que lo precisan para demostrar lo que es evidente? 

Se supone que quien tenga la posibilidad de hacer esta huelga es porque tiene un plan B. No quiero pensar que nadie marche de casa dejando a un bebé de meses solo, o a un anciano con demencia. No entiendo dónde está la reivindicación. 

Yo voy a la huelga, paso el día manifestándome, pidiendo derechos y exigiendo igualdad pero en casa dejo a alguien que no tiene el mismo derecho que yo.

Y las señoras banqueras, las damas televisivas, que parece que también se apuntan, ¿le dan libre ese día a su séquito de cuidadoras? La respuesta está en el viento, cantaba Bob Dylan.

Ahora más que nunca: humanidad

Mer Santiago

sábado, 6 de febrero de 2021

Humanidad de un director crítico. Centenario de Luis García Berlanga

"Plácido", una obra maestra
Luis García Berlanga nació en Valencia, en 1921, Su padre llegó a ser gobernador civil de Valencia en tiempo de la República. Su abuelo era un rico terrateniente de Camporrobles, Utiel. Después de la Guerra Civil, Berlanga estuvo un tiempo en la División Azul, junto al actor Luis Ciges y el poeta Dionisio Ridruejo.

Fue la entrañable “Bienvenido Mister Marshall“ en 1952, cuando el nombre de Berlanga se hizo popular en toda España. En los inicios de su obra cinematográfica se resaltaban con alegría y ternura los problemas de España de la posguerra y el subdesarrollo, aunque el sarcasmo posterior aún no había aparecido. 

La primera fase de su obra está influida fuertemente por el movimiento italiano del neorrealismo (algunas de sus películas recuerdan enormemente las primeras de De Sica o de Federico Fellini). En una segunda fase, el análisis de los años más oscuros de la dictadura de Franco y del Nacional Catolicismo son objeto de su atención, dirigiendo tal vez las mejores películas de su filmografía: “Plácido “ (1961), “El verdugo” (1963) o “¡Vivan los novios!” (1969). La tercera fase, quizá más esperpéntico, más ácida, más amarga, corresponden a los filmes que hizo en el tiempo de la Transición: “la escopeta nacional” (1978), la trilogía de “Patrimonio nacional” (1978), y por último, la ácida y desgarradora “París-Tombuctú”.

He aquí la maestría de un artista como fue Luis García Berlanga: su sentido del humor tan vitriólico, su espíritu humanista, su descarado erotismo, su comicidad a veces zafia, su preocupación política y social convierten sus obras cinematográficas en un motivo de risa (alguien ha dicho que Berlanga se reía por no llorar), una mirada muy humana sobre el español, una honda preocupación por el estado de su país España. Podríamos afirmar que es el amor y el dolor que sentía por España lo que vemos representado en la pantalla: corrupción, hipocresía, mentira, tráfico de influencias, enchufes y halagos, es lo que ocurría (¿ocurre todavía?) en las distintas Españas que él conoció. Salvo al principio, donde aún aparecía el optimismo, la amargura de la desesperanza, fue haciéndose cada vez más fuerte en sus películas, tal vez también por la influencia de su gran guionista Rafael Azcona, que colaboró con él durante muchos filmes.

Naturalmente a Luis García Berlanga le preocupaba también -y mucho- la religión, y en concreto, la religión en España. En sus películas hay muchos apuntes de corte anticlerical bastante razonables: los curas de “misa y olla”, la hipocresía religiosa. Afrontó directamente, y bajo la mirada atentamente vigilante de la censura oficial, la manipulación religiosa de la gente sencilla (un tema también muy querido por Federico Fellini) en la película “Los jueves, milagro“ que fue masacrada por los censores y cuyo resultado final no nos es dado ni imaginar. Ahí pone en solfa la cuestión de las apariciones de la Virgen que en la época en que se hizo en España estaban casi de moda. Los intereses económicos, la hipocresía, la manipulación de la gente sencilla que nos muestran ciertamente mezclados con su sentido del humor. 

Pero será en “Plácido”, (“¡Siente un pobre en su mesa!”) quizá su mejor película y que optó por el Oscar, donde abiertamente Berlanga ataca la institución de la caridad establecida y los sentimientos hipócritas religiosos que muchas veces surgen alrededor de las obras de caridad. Religión, dinero, moral burguesa, mala conciencia, caridad devaluada, hipocresía… Son los ingredientes puestos en un filtro muy crítico de esta gran película. Yo creo que esta película es obligatoria de ser vista por todos los miembros que quieren pertenecer a los grupos de Cáritas de nuestras parroquias. Sería un buen antídoto contra la falsa caridad.

AHORA MÁS QUE NUNCA: HUMANIDAD

José Luis Barrera

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...