miércoles, 15 de julio de 2026

Rajoy, los jugadores “NO FRANCESES" de la selección FRANCESA, y el ANTIRRACISMO estúpido

José R. Loayssa

Rajoy ha demostrado de nuevo su carácter reaccionario y su estupidez con su artículo en el que descalificaba la Francesidad (Francité) de los componentes de la selección francesa. Una estupidez no solamente por su rechazo a la evidente multiculturalidad francesa sino por su inoportunidad política. La reacción crítica de la ultraderecha francesa y española no debería entenderse solamente como oportunismo político, sino como parte de una estrategia que pone el acento no en los rasgos étnico-culturales de las poblaciones migrantes (aunque de forma implícita estén presentes), sino en su nivel y características socio-económicas.

Pero también el episodio sirve para poner de manifiesto la torpeza intelectual de antirracismo “moralista”, que simplifica el fenómeno migratorio y sus implicaciones. Precisamente han alardeado de la multiculturalidad de las selecciones de los países desarrollados, como ejemplo de lo positivo de la inmigración. No me parece que la presencia desproporcionadamente alta en el ámbito deportivo de personas de las minorías culturales, sea expresión de una integración "sana" de estas. Mas bien al contrario, lo lógico es que su porcentaje se situara en torno al que tienen en el conjunto del país, con correcciones relacionadas con la edad media por ejemplo.

Incluyo dos fotografías una es la selección francesa, otra el comité organizador de un congreso médico en Paris (nota). El contraste llama la atención y la sobre representación de la minorías en deportes es un dato más de su marginación y del fracaso de la integración de las poblaciones migrantes, no un dato a glorificar.

Nota. En algunos países en determinadas profesiones de nivel elevado encontramos una presencia considerable de personas provenientes del Sur Global, por ejemplo médicos en el Reino Unido y los EE.UU. Eso no es un reflejo de la integración de minorías sino un “extractivismo de talento” que hace que las personas más calificadas “migren” y con ello debiliten el progreso de sus países. Un fenómeno de los procesos migratorios que vivimos.


LA EPISIOTOMÍA CREA MÁS PROBLEMAS DE LOS QUE RESUELVE

 

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos) y
Mercedes Pérez-Fernández (especialista en Medicina Interna y médica rural jubilada) Equipo CESCA, Madrid, España.
jjgervas@gmail.com mpf1945@gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas @juangrvas.bsky.social

NOTA

Este texto es la actualización del capítulo 34 del libro de los autores “El encarnizamiento médico con las mujeres. 50 intervenciones sanitarias excesivas y cómo evitarlas”. Los libros del lince. Barcelona. 2016.

El libro está descatalogado y fuera de ventas.

Los autores han actualizado este capítulo en homenaje a Michael Klein, (quien demostró la inutilidad y peligrosidad de la episiotomía) en ocasión de su muerte, el 10 de junio de 2026.

Aquí su obituario: https://everloved.com/life-of/michael-c-klein/obituary/

SITUACIÓN CLÍNICA: Sara ha tenido su segundo hijo. Un parto vaginal sin ningún problema, en el hospital de Teruel. Ahora sólo se queja de “los puntos”. A veces piensa, mientras cambia de posición para aliviar las molestias,: “¿No me había dicho la matrona que esta vez me iba a librar de los malditos puntos?”.

PREGUNTA: ¿Es útil la episiotomía?

RESPUESTA: En general es inútil, y perjudicial si se emplea sistemáticamente.

COMENTARIO:

La mujer como problema

Desde antiguo se ha visto a la mujer como un problema. Bien se expresa en la mayoría de las religiones en las que la mujer es pecadora y causa del pecado. Es decir, la mujer es quien lleva al varón a pecar. Tales religiones tienen una larga letanía que se repite mecánicamente, ahora en voz queda pero antes en alta voz.

Por ejemplo: · La mujer es mentirosa. · La mujer es lasciva. · La mujer arrastra al varón a la perdición. · La mujer es mala. · La mujer es peligrosa. · La mujer, la pata quebrada y encerrada. · La mujer es rencorosa. · La mujer es sucia. · La mujer es enemiga de la mujer. · La mujer es tonta. · La mujer no sabe lo que quiere. · La mujer es diabólica. · La mujer es perversa. · La mujer es destructora. · La mujer es malvada. · La mujer emplea sus encantos para seducir y manipular a los varones. · La mujer es débil. · La mujer es siempre inmadura. · La mujer nunca está contenta ni satisfecha. · La mujer es irracional. · La mujer es ambiciosa. · La mujer es dominante.

La mujer es un problema en esta sociedad patriarcal en la que todavía vivimos. No es extraño que el parto también sea un problema, siendo un acto femenino y exclusivo de la mujer.

El parto en su momento

La evolución ha llevado a que las mujeres tengan caderas anchas, lo que incrementa el diámetro del canal del parto y facilita el mismo. También ha llevado a un parto en el momento apropiado; es decir, 1/ cuando los requerimientos metabólicos del feto se satisfacen mejor con la leche materna que con el intercambio placentario y 2/ cuando el tamaño de la cabeza es el máximo para el canal de parto y todavía los huesos craneales del feto no están completamente osificados y se hallan separados entre sí por espacios de tejido fibroso que forman las suturas y fontanelas.

Durante el parto, el cráneo y la cara son deformables y las suturas y fontanelas del cráneo admiten una mecánica de superposición entre los huesos, lo que posibilita el paso de la cabeza fetal a través del canal de parto; esta plasticidad es clave para un parto normal.

En general, el parto en las mujeres es complicado por comparación con los de las hembras de grandes simios; en las primeras dura de media nueve horas, y dos en las segundas. Es el precio que paga la especie humana por andar sobre las extremidades posteriores.

Este parto complicado explica que desde la Prehistoria hayan existido comadronas, mujeres solidarias y con capacidad para "ayudar" a la mujer parturienta.

El parto es peligroso sólo en algunas situaciones muy específicas, como placenta previa y otras.

De cómo se transformó el parto en un proceso patológico

A principios del siglo XX, en los años veinte, en Estados Unidos se transformó todo parto en patológico. El ginecólogo “responsable”, Joseph DeLee, de Chicago, logró impacto mundial con su artículo, en 1920: "The Prophylactic Forceps Operation"

https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0002937802001175

https://embryo.asu.edu/pages/prophylactic-forceps-operation-1920-joseph-bolivar-delee

También publicó un libro que se convirtió en la “biblia” de la obstetricia, “Principles and Practice of Obstetrics” (“Principios y práctica de la obstetricia”).

La hospitalización y medicalización del parto se logró creando las ideas de que 1/ el parto es siempre peligroso en el sentido de que sólo sabemos que ha sido “normal” cuando ha terminado y no se ha complicado y 2/ los especialistas en ginecología y obstetricia tenían la solución preventiva con las nuevas técnicas, con la anestesia, los forceps y la episiotomía.

Esta medicalización de un proceso fisiológico fue expresión de una “ola” que, cien años después, se ha transformado en tsunami, la de la “prevención” sin límites mezclada con la omnipotencia de la tecnología sanitaria.

El parto devino en patológico por definición para justificar la existencia de una especialidad que dominaba dichas técnicas. Por consecuencia, se eliminaba de la atención al parto a matronas y médicos generales que no las dominaban (y eran responsables de la alta mortalidad materna).

Ciertamente, la mortalidad materna y perinatal en Estados Unidos era intolerable, pero relacionada principalmente con la pobreza, la desigualdad, la falta de higiene y otros determinantes sociales.

Por no comentar que la medicalización previa del parto había incrementado la mortalidad por la fiebre puerperal transmitida muchas veces por los propios profesionales.

El parto no era (ni es) patológico, la situación de la mujer sí.

Suecia como ejemplo

Se cree que la disminución de la mortalidad materna en los países occidentales después de la década de 1920 está asociada principalmente con el surgimiento de la atención obstétrica moderna (la de Joseph DeLee), mientras que se ha propuesto que las políticas de salud pública y la disminución de la pobreza y la desnutrición asociada con la pobreza fueron de importancia relativamente menor.

Pero el patrón de mortalidad materna antes del surgimiento de la tecnología ginecológica moderna no era uniforme en todos los países occidentales. En los Países Bajos, Noruega y Suecia, a principios del siglo XX se registraron bajas tasas de mortalidad materna, que se atribuían a una amplia colaboración entre médicos y parteras locales altamente competentes.

Entre 1900 y 1904, Suecia registró una mortalidad materna anual de 230 por cada 100 000 nacidos vivos, mientras que la tasa en Inglaterra y Gales fue de 440 por cada 100 000. En 1900, Estados Unidos registró entre 520 y 850 muertes maternas por cada 100 000 nacidos vivos.

La formación rigurosa de las matronas suecas les dio enorme prestigio social, similar al de maestros. De esta forma, las jóvenes suecas vieron en la profesión una oportunidad que aprovecharon, casi con independencia de clase social. Ello llamaba la atención a los visitantes extranjeros tanto como los excelentes resultados.

Por otra parte, no fue fácil para las matronas suecas el “hacerse” un lugar entre las comadronas populares y los médicos, pero lo lograron por su profesionalidad y, al final del siglo XIX, atendían a domicilio casi el 85% de los partos (10% eran atendidos por comadronas en domicilios y 5% por médicos en hospitales).

Otros países, como Dinamarca, Holanda y Noruega lograron éxito semejante tomando decisiones similares.

https://actasanitaria.com/el-parto-mortalidad-materna-y-encarnizamiento-medico/

https://ajph.aphapublications.org/doi/full/10.2105/AJPH.94.8.1312

https://web.archive.org/web/20141006045538/https://actasanitaria.com/el-parto-mortalidad-materna-y-encarnizamiento-medico/

Contraintuitivo pero cierto, la episiotomía conlleva más y peores desgarros

Para cualquiera es obvio que la enorme cabeza del feto pasa a duras penas por el estrecho canal del parto, y que más de una vez desgarra el suelo pélvico de la madre. Parece lógico cortar y hacer una episiotomía para ampliar la salida del canal y evitar desgarros con cicatrices y lesiones de uretra, recto y de la propia vagina. Así, "los puntos" se han convertido en la molestia más molesta del postparto y puerperio; "los puntos" es la sutura para reparar la herida quirúrgica que es la episiotomía.

Lamentablemente, es tan cierto que la episiotomía mejora el resultado del parto como que la Tierra sea plana o que la Tierra sea el centro del Universo. Es contraintuitivo pero falso. De la misma forma que la Tierra no es plana y no es el centro del Universo, la episiotomía no mejora el parto y, de hecho, lo empeora.

El poderoso influjo de los especialistas, que se juegan poder y dinero con sus técnicas, convenció a la sociedad, a los profesionales (matronas y médicos generales incluidos) y a las mujeres de que la episiotomía era segura y una mejor opción ante el "parto salvaje".

Michael Klein, médico de familia canadiense, tuvo su primer contacto con partos sin episiotomía en Etiopía, en los sesenta del siglo XX, en medio de la pobreza del subdesarrollo. En el mundo desarrollado los ginecólogos-obstetras habían impuesto su paradigma.

En 1984 se publicó el primer ensayo clínico que demostraba la inutilidad y peligrosidad de la episiotomía, hecho por matronas en el Reino Unido, que obtuvo poco eco. El impacto lo tuvo Michael Klein, que tardó 10 años entre diseñar el estudio y lograr su publicación en 1993. Naturalmente, tuvo dificultades para lograr la ayuda económica para desarrollar el ensayo clínico y tuvo dificultades para publicar los resultados pues era increíble que la episiotomía provocara más daños que el simple devenir natural.

Síntesis

La episiotomía se asocia a mayores desgarros, mayores lesiones, mayor daño rectal y uretral, alteraciones del piso pélvico y dispareunia. El remedio es peor que la enfermedad. Se precisaría episiotomía en casos excepcionales, si alguno.

Nos espantamos con la mutilación genital femenina, pero no con la que se realiza “en casa”, la episiotomía.

España registra actualmente una tasa global de episiotomías cercana al 28%, superando la recomendación de la OMS (que sugiere un límite del 10%). En Navarra o Baleares la tasa baja del 15%, pero su frecuencia sube en comunidades como Castilla-La Mancha (33%). En la Comunidad de Madrid, el 18%. En Europa las tasas más bajas, en torno al 5%, se dan en Dinamarca, Islandia y Suecia.

En resumen: la episiotomía de rutina produce más daños que beneficios y es epítome del encarnizamiento médico con la mujer pero se sigue realizando con frecuencia.

https://web.archive.org/web/20231224200107/https://www.espaciosanitario.com/opinion/el-mirador/episiotomia-como-ejemplo-del-encarnizamiento-contra-la-mujer-cuando-las-creencias-tropiezan-con-la-ciencia_1077811_102.html

¿QUÉ HACER?

Exigir un parto “humanizado” y científico en el que no se decidan técnicas por rutina. Difundir el daño que provoca la episiotomía. Mantener un suelo pélvico “sano”, con ejercicios apropiados.

PARA TERMINAR:

En 1984 las autoras del primer ensayo clínico sobre episiotomía proponían un uso "prudente" de la técnica, pero tuvieron poco impacto. Michael Klein lo consiguió y lo relató en un texto que debería ser de obligada lectura en las escuelas de enfermería y en las facultades de medicina: "Studying episiotomy: when beliefs conflict with science" [Al investigar la episotomía, las creencias chocaron con la ciencia]

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/7595267

https://www.elpartoesnuestro.es/sites/default/files/public/blog/20140723ParirSinCiencia/studying_episiotomy_ed.pdf

Desde 2014 la duda ha sido si ni siquiera promover la episiotomía selectiva e ir a una política activa contra la episiotomía en general, por sus daños (con resultados prácticos de una tasa menor del 2%)

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4142063/

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5402639/

¿Por qué disminuyó la mortalidad materna a mediados del siglo XX?

La mortalidad materna no disminuyó por llevar el parto al hospital, ni por considerarlo siempre “potencialmente peligroso”, ni por pasarlo a manos de médicos obstetras-ginecólogos, ni por introducir intervenciones varias para “prevenir” las complicaciones que la “Naturaleza” no había sabido evitar mediante el uso rutinario de la anestesia, del forceps, de la episiotomía y de la extracción manual precoz de la placenta. De hecho, tales medidas indiscriminadas aumentaron en mucho la mortalidad materna.

La mortalidad materna disminuyó bruscamente, en apenas 20 años, por la confluencia de varios factores; entre ellos:

  1.  Las mejoras en la asepsia y antisepsia, que evitaron la fiebre puerperal.

  2.  La introducción de las sulfamidas (y después del la penicilina y otros antibióticos) que permitió tratar la fiebre puerperal.

  3.  Las mejoras en las transfusiones de sangre, que se necesitaron menos al permitir la expulsión espontánea de la placenta.

  4.  Las mejoras en la anestesia, que evitaron la mortalidad que conllevaba por sí misma, así como la restricción a su uso universal.

  5.  Las mejoras en la organización de la atención prenatal, y de la atención al parto y puerperio (en muchos casos en paritorios sin relación física con hospitales)

  6.  La disminución del tamaño de las familias, con menos hijos por mujer (se sumó posteriormente el control con los anticonceptivos), y mujeres con mejor educación formal, junto al menor número de embarazos de riesgo, como en adolescentes.

  7.  La disminución de la virulencia del estreptococo (germen más frecuente como causa de la fiebre puerperal).

Desde luego, las mejoras en el suministro y depuración de agua, en la vivienda y en la nutrición tuvieron también inmenso impacto.

El ejemplo sueco demuestra que la atención prudente a domicilio por matronas competentes logra un impacto en salud por encima de los determinantes sociales. Y no es el único ejemplo. Lo mismo demostró una matrona estadounidense, Mary Breckinridge, entre 1925 y 1937, quien con métodos “europeos” logró bajar la mortalidad de mujeres pobres en Kentucky hasta menos de la décima parte (60-70 contra 800-900) de la mortalidad de mujeres ricas atendidas en hospitales por médicos obstetras-ginecólogos en zonas limítrofes (Lexington).

No cabe duda, el encarnizamiento médico y el exceso “preventivo” en el parto pueden ser mortales.

¡Pobres mujeres!


domingo, 12 de julio de 2026

¿ES EL CRISTIANISMO UNA RELIGIÓN?

La pregunta no tiene respuesta sencilla. Antes se necesita saber que se entiende por religión, pues de eso depende la respuesta. Otra opción es comenzar por definir lo que se entiende por religión.

Si por religión se entiende un conjunto estructurado de normas morales y reglas de conducta, el cristianismo no es una religión como se deduce de la afirmación de Jesús: “El sábado ha sido instituido para el hombre y no el hombre para el sábado” (Mc 2,27). O la de León XIV en Barcelona en el estadio de Montjuic a Carmina: “El mismo Evangelio, si lo leemos como un libro de indicaciones, de mandamientos y de deberes, corre el riesgo de causarnos mucho desánimo y frustración”.

También si por religión se entiende que las personas deben apartarse del mundo y de la vida real, que se debe construir un muro de separación entre lo religioso y lo profano, pues en este caso el cristianismo tampoco sería una religión, pues en el evangelio de Juan (17,15.18) Jesús afirma en la conocida como oración sacerdotal: “No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno (...) Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo”.

Además el cristianismo incorpora palabras de la vida cotidiana, es decir profanas, de origen griego o latino para acciones fundamentales de la vida cristiana como son evangelio (buena noticia), obispo (guardián), presbítero (más viejo), presbiterio (lugar de los más viejos), diácono (siervo), eucaristía (acción de gracias), iglesia (asamblea), católico (universal), ministro (servidor), ministerios (servicios), basílica (de basileus = rey, lugar de gobierno del rey), catedral (cátedra = lugar donde se enseña)...

El misterio de la Encarnación implica que nada humano es ajeno para un seguidor de Jesús, pues confesamos que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Por ello afirma la G.S. 22 “El misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado... (Cristo) manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocación”.

Las personas necesitan una ética y unas leyes para organizar la convivencia social y saber cómo comportarse en las diversas situaciones. Por ello las asociaciones y los grupos humanos tienen estatutos y reglamentos de régimen interno. Incluso una banda de ladrones tiene normas: no matarse ni robarse entre sí y respetar los acuerdos. Las leyes deben ser accesibles y tener carácter universal. Pero la fe cristiana no se rige por leyes y normas y por ello Pablo de Tarso le hace una crítica radical a la Ley en la carta a los Gálatas, aunque reconoce que tuvo una función de ayuda mientras no se llegó a la fe: “De manera que la Ley ha sido nuestro pedagogo hasta Cristo, para ser justificados por la fe. Mas, una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el pedagogo” (Gal 3, 24-25).

La fe cristiana tampoco es una ideología como afirma Benedicto XVI: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva” (DCE nº 1). Ser cristiano es tener una relación amorosa con el Dios Trinitario, pues dice la 1ª carta de S. Juan (4,8): “Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”. Y la comenta San Agustín: “Ama y haz lo que quieras: si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor; si perdonas, perdonarás con amor”. En esa relación amorosa se acoge la Gracia que nos facilita ser más humanos, sabiendo que Dios nos espera con los brazos abiertos como enseña la parábola del Padre Bueno (Lc 15,11ss). Si por religión se entiende laligazón con Dios amor, entonces sí el cristianismo es religión.

Estoy de acuerdo con los que dicen, como me dijo un no creyente, que ser cristiano es una alegría, que nos remite a ser bienaventurados, dichosos. Por ello el cristianismo resulta ser un estilo de vida con una relación (re-ligazón) especial con Jesucristo que nos dio su mismo Espíritu para que el amor sea la clave de todas las relaciones humanas, que nos lleven a ser un pueblo, una comunidad de hijos de Dios y amigos de Jesús, como Él nos llama en el evangelio (Jn 15,15). Ser cristiano es acoger el amor incondicional de Dios manifestado en Cristo Jesús que transforma la vida y nos hace capaces de perdonar a quien nos hizo mal, como nos muestran tantos hechos históricos en España y en el mundo.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Antón Negro

martes, 7 de julio de 2026

Salvador López Arnal: Ecomunismo de Ariel Petruccelli

 


 
EPÍLOGO

En términos históricos, la sociedad capitalista es una absoluta rareza. Es la única de las sociedades humanas conocidas que posee un mecanismo intrínseco y sistémico de aumento permanente de la productividad, lo que se traduce en innovaciones tecnológicas y organizativas casi constantes y en un crecimiento del tamaño de la economía de manera general. Este dinamismo beneficia a determinados actores y perjudica a otros, pero no es controlado por ninguno de ellos. Los grandes magnates deben obedecer las exigencias del sistema, a costa de quedar rezagados o perecer. Esta dinámica ha permitido superar muchas limitaciones históricas: en términos de cantidad de población humana, porcentaje de la población dedicada a tareas agrícolas, esperanza de vida, etc. Sin embargo, ya se ha superado el límite en el que las consecuencias positivas (que siempre estuvieron acompañadas por aspectos negativos) eran palpables. Ahora estas comienzan a eclipsarse mien- tras los resultados negativos se acrecientan. La esperanza de vida ya casi no crece, pero las enfermedades mentales y distintos tipos de cáncer se disparan. Inundados de vehículos, el transporte se ha tornado un caos que consume horas y horas de tiempo, quita la vida en accidentes a miles de personas cada año y ha conseguido que el aire se vuelva casi irrespirable: ya hay paí- ses en los que se vende oxígeno. Rodeados de tecnologías fabulosas que su- puestamente harían todo más fácil, la inmensa mayoría casi no dispone de tiempo libre. El cada vez más dudoso “confort” de una parte de la humani- dad se paga con la explotación y la expoliación de otra parte, y con la de- predación general de la naturaleza. Las “redes sociales” generan pingües ganancias a sus accionistas, pero sus usuarios (la inmensa mayoría de la población) padecen cada vez más de soledad, estrés y ansiedad. Los bienes indispensables no llegan a toda la población, pero los superfluos y los dañinos la inundan. Abrumada por torrentes de información, la ciudadanía carece de todo criterio discernible para tomar decisiones sensatas sobre casi nada. Las tecnologías “inteligentes” se expanden, pero la capacidad de raciocinio promedio parece disminuir. Y entre tanto ni el hambre ni la pobreza ni las guerras han desaparecido: más bien tienden a aumentar. Es un espectácu- lo siniestro dar clases en escuelas en las que todos los estudiantes poseen su respectivo teléfono móvil, mientras que posiblemente la mitad de ellos tenga  algún grado de desnutrición.

En parte esto se debe a la perversión publicitaria, pero también a que hoy en día resulta relativamente más barato producir objetos de alta tecnología que alimentos. Y la producción alimenticia se volverá cada vez más costosa a medida que el cambio climático vuelva in- cultivables antiguas zonas de labor, el precio de los hidrocarburos aumente debido a su escasez (y con ello todo lo que hace a la industria agraria) y la degradación de los suelos provocada por un uso depredador asociado al monocultivo, los fertilizantes químicos y los pesticidas alcance cotas irreversibles o casi irreversibles. La innovación permanente que caracteriza al capitalismo nunca tuvo como objetivo primero satisfacer necesidades humanas. Su objetivo fue siempre, y siempre lo será, la producción de plusvalor, la obtención de ganancias. Mientras la decisión de qué se produce y cómo se lo produce sea prerrogativa de los dueños del capital, todo lo que sea rentable será producido, sin importar si es necesario o superfluo, beneficioso o dañino, sustentable o insostenible. Solo la socialización de los medios de producción y la democratización real de las decisiones sobre qué producir y cómo hacerlo puede darnos la posibilidad de que se produzca lo verdaderamente necesario, saludable y beneficioso para la mayoría; y que se recompongan los ciclos naturales de los que depende la vida humana, pero a los que la locura capitalista está destruyendo. Si queremos dejar a nuestros hijos un mundo habitable con un mínimo de dignidad, entonces deberemos hacer una revo- lución ecomunista. Si pretendemos que la Tierra nos siga cobijando, habrá que tomar el cielo por asalto.

domingo, 5 de julio de 2026

LAS PREGUNTAS COMO CAMINO


En filosofía son más esenciales las preguntas que las respuestas.
Karl Jaspers, filósofo y psiquiatra alemán  (1883 - 1969)

La pregunta es la forma suprema de sabiduria.
Martin Heidegger, filósofo alemán  (1889 - 1976)

Cuando hemos llegado a ser capaces de formular la pregunta es que la respuesta está cerca.
Ralph Waldo Emerson, filósofo estadounidense  (1803 - 1882)

Cambiar de respuesta es evolución. Cambiar de pregunta es revolución.
Jorge Wagensberg, físico, museologo y profesor español (1948 - 2018)

Ahora más que nunca: VERDAD

Daniel García

jueves, 2 de julio de 2026

Turistas no son peregrinos

 

Santiago de Compostela, a la que el Camino situó en el mapa hace ya varios siglos, se está convirtiendo, como muchas otras ciudades de España, por otros motivos, en un parque temático en el que quedan totalmente desplazados sus habitantes, con políticas orientadas única y exclusivamente al turismo. Aludo muchas veces a esta ciudad, con ironía, como Santiago de Turistela o de Plastiquela, por la cantidad de negocios de recuerdos horteras a base de plásticos. 

Hay quien dice que siempre fue así. 

No, antes no era así. Ya hace tiempo que lo resumo en una frase: Del peregrino humilde y reflexivo del Año Santo, al turista maleducado y prepotente del Xacobeo. Para mi, este, en el año 1993, de la mano de la Xunta de Galicia, desvirtuó la esencia del Camino de Santiago. 

Nací y vivo en el último tramo del Camino, a cinco minutos de la Praza do Obradoiro, fin de traxecto. Recuerdo perfectamente a los peregrinos que bajaban por la rúa, silenciosos, solos, reflexivos...Nos merecían todo el respeto, así como sus creencias. Los recuerdo en la Catedral, casi en éxtasis, orando.  

Ahora soportamos sus gritos, sus cantos absurdos ocupando las aceras y recriminándote si les pides que te dejen pasar, o que moderen el tono. Es muy habitual que vengan envueltos en la bandera de España, cantando el "Que viva España" de un Manolo Escobar que imposible llegaran a conocer (son gente muy joven, curiosamente), lo que lleva a pensar que es algo que viven en sus casas. ¡Cualquiera diría que una horda de independentistas y separatistas gallegos los espera para decirles que no están en España!

Yo, que soy "paseadora" habitual de la Catedral (salvo en esta época) tengo visto  ya de todo allí dentro: zapatos abandonados, gente apoyada en las columnas comiendo, bebiendo, por supuesto hablando por el móvil, gente llamándose unos a los otros a gritos, basura...

No, esto no es peregrinar. 

Que razón tiene la filósofa Adela Cortina:

"Con los refugiados practicamos la xenofobia y con el turista la xenofilia porque tiene algo que darnos".

"Somos hospitalarios con el turista y recelosos con el refugiado porque no nos molesta el extranjero, nos repele la pobreza"

Ahora más que nunca: Solidaridad

Mer Santiago

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martes, 30 de junio de 2026

Primeros pasos en la lucha por la vivienda


Las huelgas de inquilinos se sucedieron a principios del siglo XX en Bilbao, Barcelona, Sevilla y Tenerife. Las movilizaciones por el derecho a una vivienda digna se convirtieron en una reivindicación vinculada a la lucha obrera. El derecho a techo movió el siglo pasado a miles de personas en Europa y Latinoamérica.

Fuente: Diagonal 20/03/2010

El problema de la vivienda ha sido un punto débil del capitalismo desde su expansión a finales del siglo XIX. Las ciudades eran incapaces de absorber la mano de obra que necesitaba su industria. Mientras el Estado se mantenía al margen de esta creciente problemática, las clases acomodadas supieron buscar rentabilidad a las necesidades de techo. La carencia de viviendas, por un lado, y una gran necesidad de las mismas por otro, se traducía en unos alquileres casi imposibles de asumir por las familias trabajadoras. Así se veían obligadas al hacinamiento y abocadas a una vida miserable.

No obstante, la vivienda no era una reivindicación tan presente como las condiciones laborales. No fue hasta principios del siglo XX cuando tuvieron lugar las primeras huelgas de inquilinos, experiencias que, además de visibilizar la problemática, la situaron en la esfera política y judicial.

A lo largo de esos años, se reprodujeron experiencias huelguistas en muchos puntos del Estado. Es el caso de Barakaldo y Sestao en 1905, donde unas 2.000 familias paralizaron casi por completo la actividad económica del Gran Bilbao durante casi un mes. Les siguió Sevilla en 1919, Barcelona en 1930 y Tenerife en 1933, entre otras. Lo mismo ocurrió en Budapest en 1907, Viena en 1911 y en muchas ciudades inglesas, entre 1911 y 1913. En 1915, en Glasgow, se llevó a cabo una de las más importantes huelgas con un seguimiento de hasta 20.000 personas. Esta negativa a pagar el alquiler tuvo como consecuencia que, por primera vez, la vivienda fuera tratada jurídicamente como un derecho social. Es el principio de la vivienda pública.

También se produjeron movilizaciones al otro lado del Atlántico. En 1907, en las principales ciudades argentinas, se extendió una huelga de inquilinos durante tres meses, que tuvo más de 140.000 participantes. Todas ellas son experiencias que, basadas en la organización de los trabajadores en fábricas y barrios, beben de ideas en época de expansión: las anarquistas y las socialistas.

Sin pagar el alquiler

Estas huelgas consistieron en dejar de pagar los alquileres colectivamente como forma de presión para una mejora de las condiciones de vida, reivindicando una rebaja de los precios de los alquileres y/o la construcción y el acceso a viviendas públicas. En todas ellas, además, se llevaron a cabo diferentes formas de acción directa para evitar los desalojos forzosos, mientras se generaban procesos de movilización de importantes magnitudes, que, por supuesto, eran respondidos con altos niveles represivos: centenares de desalojados y de detenidos –sobre todo líderes comunitarios sindicales– . En las movilizaciones destacó el papel de las mujeres, elemento clave en la lucha. Como actrices principales transformaron la percepción sobre sí mismas, así como su papel en la comunidad, organizándose y movilizándose políticamente a lo largo del proceso. De forma contraria a Glasgow, con mayor protagonismo socialista, en Sevilla y Tenerife los colectivos anarquistas, en concreto la CNT, tuvieron un gran peso. En Barakaldo y Sestao la huelga no sólo se desarrolló desde una posición autónoma al Partido Socialista, sino enfrentada. Finalmente, las peticiones de las ligas de inquilinos de rebaja del 50% de los precios de los alquileres, saneamientos anuales de las viviendas y reconocimiento de las asociaciones como interlocutores con las autoridades, no tuvieron ningún resultado positivo. Esto tuvo como efecto el boicot de los afectados a la huelga general que después convocó el Partido Socialista. Algo que dejó en evidencia la necesidad de este partido de tomar contacto con sus bases.

Más allá de los resultados inmediatos, se creó un movimiento de la clase obrera industrial que defendió sus condiciones de vida en la esfera del consumo. Sin duda, fueron luchas decisivas para vincular la fábrica con la comunidad y el Estado, superando los límites propios de las reivindicaciones salariales en el puesto de trabajo.

*Mercè Cortina es profesora de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco y doctoranda en Ciencias Políticas.

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