viernes, 8 de mayo de 2026
jueves, 30 de abril de 2026
martes, 28 de abril de 2026
Prioridades nacionales
¿Las mascotas de los españoles deben ser atendidas en la sanidad pública antes que las embarazadas que llegan en patera?
¿Si agresor español machista está triste porque su pareja lo abandonó tiene que ser atendido antes que la mujer nigeriana que él mismo violó? ¿Es eso prioridad nacional?
¿Para cuidar mi ciudad, o mi isla, o mi país enviamos todos los residuos químicos, electrónicos etc a África? ¿Eso es prioridad nacional?
Puede un joven de Las Palmas reservar una plaza universitaria sin aprovecharla y que niños de una familia hondureña no tengan escuela infantil? ¿Eso proponen?
¿Es prioridad nacional que los españoles tengan viajes pagados por el Inserso y los migrantes no puedan ir a los funerales por sus padres?
Claro que en algunos casos se da, de hecho, la prioridad nacional pero hay algo que hay siempre. Siempre hay prioridad para el que tiene. Prioridad para el que puede. La mascota del rico tiene lo que falta al niño del pobre. Existe la prioridad de clase, de origen social.
La justicia o es para todos o no es justicia. No enfrentemos a pobres de aquí con pobres de allá. Solidaridad.
jueves, 23 de abril de 2026
jueves, 16 de abril de 2026
lunes, 13 de abril de 2026
CONSUMIDORES
La profesión se dejó de poner en el DNI a mediados de los 80 del siglo pasado, pues esta dejaba de ser fundamental para la inserción de la persona en la sociedad. Entonces se comenzaba a tener que realizar diversos trabajos durante la vida con frecuentes períodos de paro. Antes cada uno ocupaba un lugar en la sociedad desempeñando una profesión, era su aportación al común, lo que demandaba un sentido de profesionalidad, había motivos para exigirse a uno mismo y que te exigieran.
En enero de 2026 la UE firmó el acuerdo comercial con MERCOSUR y los medios anunciaban un mercado de más de 700 millones de “consumidores”, no decían de “trabajadores, profesionales, ciudadanos...”. En el pasado así se presentaron los acuerdos comerciales de la UE con otros países, o cuando se incorporaba a la UE un nuevo país se decía que sumaba consumidores al club europeo.
La economía actual necesita a la población más como consumidora que como productora de bienes. Esto se ve en hechos como:
-Dar a los jóvenes 400 € al cumplir 18 años para gastarlos en bienes culturales (en cultura de consumidor).
-Las ayudas a la juventud para viajar casi gratis por España y Europa.
-Viajes del INSERSO para jubilados con alojamiento en hoteles, balnearios... en temporada baja.
-“Vales” de compra organizados por ayuntamientos y asociaciones de comerciantes para comprar en ámbitos y tiempos determinados.
-Bonos turísticos que ponen en marcha las autonomías.
-Concursos de los medios de comunicación que incentivan el consumismo.
Todo ello con el fin de “adiestrar” en el consumismo y sostener negocios para incrementar la economía.
Tratar a la persona como consumidora es una primera agresión a su conciencia que le dificulta interrogarse sobre quién es y lo que está llamada a ser en diálogo con la sociedad, para que no reflexione sobre sus responsabilidades en la historia personal, familiar, social, política, económica y cultural. Paso a paso le dirigen la conciencia para que no sea protagonista de la historia en solidaridad, constructora de una sociedad más justa con sus semejantes, hacedora de puentes de colaboración con el próximo, pero sí sea un ser pasivo con más necesidades de consumo cada día. La publicidad le descubre nuevas “necesidades que no sabía que tenía”.
La cultura consumista provoca que el ser humano sea alienado (alien-ado, viva ajeno a sí mismo) y, por tanto, sea parte de una muchedumbre que se reúne en espectáculos de consumo masivo en el que crezca el ser manada, el gregarismo o en apariencia aislado pero atrapado “en las redes sociales” en el sentido más despersonalizado. Lo aleja de la reflexión y del diálogo en un compromiso político para conseguir el bien común.
El consumismo mira los seres humanos desde la perspectiva material y biológica. Cuando Viktor Frankl tenía 13 años su profesora de Historia Natural explicó en clase la tesis de que la vida de los seres vivos, incluidos los humanos, no era más que un proceso de “oxidación y combustión”. Él le preguntó con pasión: “entonces, ¿qué sentido tiene la vida humana?” En el evangelio la primera tentación que sufre Jesús de Nazaret en el desierto viene a ser la del consumismo, el materialismo, y la respuesta de Jesús es “no solo de pan vive el hombre”, pues este es un ser cultural, simbólico y espiritual.
La persona está llamada a trascenderse, a ser libre eligiendo entre las posibilidades existentes o creadas en cada momento y, por lo menos, puede decidir que postura existencial tomar ante lo que sucede inevitablemente. Las elecciones hechas pueden ser conscientes o inconscientes, rutinarias o pensadas, personales o de la masa, dialogadas o cerradas en uno mismo, las de menos coste o las que más humanicen, las de la propaganda y medios de comunicación o de la propia conciencia en busca de la verdad.
No es bueno admitir la degradación de ser considerados consumidores cerrados en lo material y zoológico. Seamos personas de conciencia corresponsables del destino de la sociedad y creadoras de justicia, paz y solidaridad, las que hacen que la sociedad cada día sea más humanizada y fraternal a imagen del Dios Trinitario, Comunidad en perfecta solidaridad.
La dignidad personal nos llama a vivir con responsabilidad y libertad ante la propia conciencia, los demás, la historia y Dios. Necesitamos recursos para vivir, pero lo que define la persona no son los bienes materiales consumidos, sino su actitud existencial y los valores que asume en su vida diaria.
Antón Negro
jueves, 9 de abril de 2026
¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?
Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces.
Es penoso y duro acompañar a una persona que sufre queriendo morir y matarse. Y más lo es cuando no sabes cómo animarla; cómo sentarte a su lado; cómo decirle que la vida es hermosa y merece la pena cada nuevo día vivido.
En Granada, hace años, acompañé a una amiga.
Que tiempo atrás había intentado quitarse de en medio.
Y que ahora, otra vez, le venían aquellos pensamientos y aquellos sentimientos de desesperación, horror y sufrimiento.
Y de solo ver una desesperada y única salida a su tormento: quitarse de en medio.
Recuerdo que busqué recursos para ella; que buceé en Google y llamé a centros de diferentes dolencias mentales.
-Si no tiene nuestro trastorno, no podemos ingresarla con nosotros-
Recuerdo mi rabia y mi impotencia porque no encontré ningún recurso especializado a donde pudiera ir para tratarse su "no quiero seguir viviendo".
Por fortuna, ella acabó encontrándolo.
Asistió intensivamente.
Se implicó.
Conectó.
Se enganchó.
Y poco a poco logró ver algunas luces al final del túnel...
Luces como un propósito: un trabajo donde cuidar y servir a otros.
Luces como conexiones profundas y con sentido: un compañero a quien amar; unas sobrinas a quienes divertir y cuidar; una hermana con quien compartir...
Hasta hoy.
Donde hay más luz que oscuridad en su vida.
Duele recordar aquella desesperación.
Y duele leer cómo otros siguen viviendo esto.
A veces de tan injusta manera. Y con un final menos feliz que el nuestro.
Ahora más que nunca: Verdad en salud
Antonio Granadilla
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Juan Gérvas , médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de salud pública, universidad Jonhs Hopkins, Estados U...
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Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...






