jueves, 3 de septiembre de 2026

Ivan Illich y Valentina Borremans



Hoy hemos disfrutado de la charla de Enrique Gavilán. Puedes verla entera. Nosotros destacamos que tan importante como nuestro querido Ivan Illich es Valentina Borremans. Gavilán ha explicado que podría firmar como coautora


E igualmente colosal la aportación de ayer de Abel Novoa:


La semana que viene dos encuentros más:

este es el enlace para la inscripción
https://forms.gle/nzm5izVg5Dg34W6CA

4 videoconferencias, 4
Iván Illich, en la clínica, en el arte y en la vida
Miércoles 2 de septiembre. Jueves 3 de septiembre
Miércoles 9 de septiembre. Jueves 10 de septiembre
A las 19,00 h (hasta las 20,30 h). 45 min de presentación y 45 min de debate
En celebración del centenario del nacimiento de Iván Illich (el 4 de septiembre de 1926). Iván Illich demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma. https://ahoramqnunca.blogspot.com/2026/04/ivan-illich-en-el-centenario-de-su.html

Miércoles 2 de septiembre
Abel Novoa. “El dolor expropiado: Ivan Illich y la medicalización del sufrimiento”
El dolor crónico constituye un problema sanitario de alta prevalencia y elevado impacto en discapacidad, calidad de vida y sostenibilidad del sistema sanitario. El paradigma biomédico reduccionista, centrado en la lesión tisular y la supresión farmacológica del síntoma, ha mostrado importantes limitaciones explicativas y terapéuticas, favoreciendo fenómenos de iatrogenia clínica, social y cultural.
Abel Novoa Jurado. Doctor en medicina. Médico de familia. Magister en bioética. Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de la Región de Murcia (ADSP-RM) y expresidente de NoGracias. Interesado en la epistemología clínica, la bioética, la práctica generalista y los límites de la medicalización contemporánea. Autor de artículos y actividades docentes sobre atención primaria, filosofía del conocimiento médico, dolor crónico y pensamiento crítico en medicina. Participa habitualmente en iniciativas de análisis y defensa del sistema sanitario público, así como en actividades formativas y divulgativas dirigidas a profesionales sanitarios y ciudadanía.
https://www.nogracias.org/2018/12/10/medicalizacion-politicas-sanitarias-salud-autonomia-una-aproximacion-guiada-la-obra-ivan-illich-abel-novoa/

Jueves 3 de septiembre
Enrique Gavilán. "Iván Illich en la clínica"
Iván Illich (4 septiembre 1926—2 diciembre 2002). Librepensador fecundo y universal centró su ideario en la crítica a la industrialización, la burocracia y la profesionalización, y lo hizo en torno a tres argumentos: la contraproductividad, el humanismo radical y la convivencialidad.
La medicina y la sanidad fueron dianas perfectas de su minucioso análisis, dejándonos un legado impresionante que va más allá de su obra seminal "Némesis Médica". La iluminada y certera mirada de Iván nos permitió abrir los ojos ante la creciente medicalización de la sociedad, la mercantilización de la sanidad, el despotismo de la clase médica, la expropiación de la autonomía personal y los excesos de la tecnificación de la salud.
Sin embargo, para ser congruente con su propia propuesta, la crítica de Illich también debe ser sometida a crítica, actualización y debate, si de lo que se trata es de aprovechar su enorme empuje para lanzarnos a un futuro donde seguir disfrutando de la riqueza del encuentro con el paciente en un contexto clínico más amable, libre y consecuente.
Enrique Gavilán es médico de pueblo en el norte de Extremadura.
https://www.nogracias.org/2015/02/04/las-dos-muertes-de-ivan-illich/

Miércoles 9 de septiembre
Ana Uriarte Arteche. “A propósito de Ivan Illich. El arte de habitar-vivir”
El legado de Ivan Illich admite una aproximación desde un lugar no clínico, externo al mundo sanitario. Se proponen varios ejemplos de referentes iconográficos procedentes de las artes plásticas, algunos coetáneos del autor. La cultura es un ámbito que queda dentro de los intereses del propio Illich, quien se refiere a la iatrogénesis cultural como “dimensión que afecta la voluntad de sufrir la realidad”. El arte es un medio que expresa valores propios y trata de enfrentar la realidad.
Ana Uriarte Arteche. Trabajadora Social en equipos de valoración de dependencia del Colegio de Médicos de Bizkaia. Interesada en las prácticas narrativas del trabajo social, el impacto social del sistema sanitario y el arte contemporáneo.

Jueves 10 de septiembre
Mariano Hernández Monsalve y Pilar Balanza. "Ivan Illich: psiquiatría, salud mental y sociedad". Aunque Ivan Illich apenas se ocupó directamente de las cuestiones específicas de la salud mental ni de la psiquiatría, lo cierto es que lo nuclear de su discurso, de sus apreciaciones y prospecciones parecerían haber sido escritas para estas” borrosas” disciplinas y prácticas profesionales, donde las iatrogenias y las expropiaciones han tenido tanta relevancia. Y además, a día de hoy, las nuevas propuestas en torno a los procesos de “recuperación personal”, donde la iniciativa y protagonismo de los propios afectados - están adquiriendo tanta pujanza ( ej , actividad de los “escuchadores de voces”, los GAM-grupos de ayuda mutua, y el movimiento “en primera persona” en términos generales) el discurso y las propuestas de Ivan Illich resuenan como de máxima actualidad en el área de la psiquiatría y la salud mental.
Mariano Hernández Monsalve. Psiquiatra, fue activo en el movimiento asociativo de la salud mental comunitaria en Madrid, y en los procesos de Reforma Psiquiátrica y de la Salud Mental en España y fue responsable de diversos equipos de salud comunitaria en Madrid. Profesor en el master de psicoterapia-perspectiva integradora de la U. de Alcalá de Henares, y en el de Rehabilitación Psicosocial de U. Jaume I de Castellón), y director del curso internacional anual de esquizofrenia y otras psicosis (actual 30ª edición )
Pilar Balanza. Psicóloga clínica. Trabajadora de los servicios públicos de salud mental en diferentes dispositivos. Docente en diferentes programas tanto en el servicio Murciano de salud, cómo en formación universitaria y en la Escuela de Terapia Familiar. Colaboradora con diferentes grupos relacionados con el activismo en salud mental y derechos humanos.
https://fubipa.org.ar/wp-
content/uploads/2023/02/Psicopatologia_y_Recuperacion_Personal.pdf
https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v37n131/10.pdf

sábado, 29 de agosto de 2026

Ceuta y Melilla, una reivindicación ficticia


José Palazón/facebook

Marruecos no tiene petroleo ni gas. El trato diferente de las fuerzas de seguridad marroquíes en Ceuta y Melilla pone en evidencia que Marruecos mantiene la reivindicación de ambas ciudades de manera ficticia, y que lo que realmente busca es crear una dependencia política y prebendas económicas de España, y Europa, mediante el chantaje utilizando la cuestión migratoria para ello. 

Los "invasores" de Ceuta no han manifestado aún ninguna reividicación de soberanía. Los "invasores" no portaban ningún tipo de armas con el fin de invadir el territorio. Muchos de los "invasores" "desertaron" voluntariamente. 

Por lo tanto el grupo de "invasores" que quedan en Ceuta son víctimas de las estrategias políticas de chantaje a España que se vienen efectuando desde Marruecos, al igual que son víctimas la población española. 

Estas acciones en el lado español hacen que la ultraderecha utilice el desastre humanitario que sufren los "invasores" que quedan y el cabreo de parte de los españoles que "no les gusta el nuevo paisaje" para radicalizar a la gente, crear odio, difundir todo tipo de bulos etc. Este es, sobretodo, el principal problema que se tiene en España. 

Así Marruecos desestabiliza la política y a los gobiernos de turno españoles, así se crea el miedo, el conflicto queda así servido y la sumisión asegurada.

domingo, 23 de agosto de 2026

ANIVERSARIOS



El año inicialmente abarcaba desde el inicio de una primavera hasta el comienzo de otra como se ve en el nombre de los meses: séptimo (septiembre), octavo (octubre), noveno (noviembre) y décimo (diciembre). Así, marzo (comienzo de la primavera) era el primer mes del año. En la cultura judía, de la que somos herederos, el primer mes del año es “Nisán” y en él celebran la Pascua el día 14 (luna llena pues el mes comenzaba con la luna) como relata el libro del Éxodo 12, 1-11. En la Pascua los judíos celebran que Dios los liberó de la esclavitud en Egipto para ser un pueblo libre, el pueblo de la Alianza. La fiesta venía de la época nómada en el paso del invierno a la primavera cuando invocaban la protección de Dios para salir a los pastos de las montañas. El Faraón, como opresor que es, no les deja ir a celebrar al desierto esta fiesta (Ex. 5, 1-18) y les impone duros trabajos para que no piensen en fiestas.

Los seres humanos para comunicarnos y hacer memoria en nuestro vivir y convivir necesitamos concretar espacios temporales. Del año, ahora medido por una vuelta completa de la tierra alrededor del sol, hacemos tiempos más breves: cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno), cada una dividida en tres meses (doce en el año). El mes lunar se divide en cuatro fases, es decir, semanas, cada una de siete días y el día va de un amanecer al siguiente (una vuelta de la tierra sobre su eje). El día también lo dividimos en períodos más cortos. Con esto podemos situar los acontecimientos (la historia) en minutos, horas, días, semanas, meses, estaciones, años, lustros, centurias...

Esta periodización nos hace datar los momentos concretos de nuestro vivir, tanto para conmemorar lo ya pasado como para proyectar el futuro a construir teniendo un marco común que favorece la cooperación con los que caminan con nosotros. Así vamos haciendo la historia personal engarzada en la historia compartida con los demás, pues como dice el refrán “un palo solo no hace un cercado”. La cooperación para ser realmente humanizadora tiene que tener como horizonte la fraternidad de toda la humanidad, pues los horizontes parciales generan enfrentamientos debido a los intereses partidarios de cada colectivo.

Es un hecho bastante común que las personas celebremos los aniversarios de los acontecimientos de la historia personal como el nacimiento (los 50 años), las bodas (de plata, de oro)... De hechos sociales como inicio de la democracia, acuerdo de paz, éxito deportivo o de otra índole, acceso al poder de tal partido o persona, muerte de ciertas personas relevantes... de fenómenos naturales como terremotos, volcanes, eclipses, nevadas...

Celebrar aniversarios nos llevan fácilmente a creer que es el tiempo el que pasa a nuestro lado e incluso corre cada vez más rápido, pero en realidad somos nosotros los que pasamos, que vamos gastando el tiempo de vida en este mundo, ¡y sin saber cuánto nos queda! Por ello no debemos retardar el bien que podamos realizar para no encontrarnos con las manos vacías al final de la vida. La vida es un regalo para cumplir una misión que, si uno no la hace, quedará sin hacer y otro llevará más carga.

Conmemorar acontecimientos propios tiene el peligro de hacernos autorreferenciales, ponernos en el centro y que los demás giren de alguna manera alrededor de nosotros y, por tanto, ocupemos el lugar principal y queden los secundarios para los demás. Tampoco debemos olvidar que celebrar tiene aspectos positivos pues es un hecho social de compartir para crear una realidad de amistad y alegría que hace familia, comunidad y sociedad. Celebrar los hechos de la vida nos hace salir fuera de nosotros e ir al encuentro de los demás con el fin de tejer redes de colaboración y solidaridad. Para afianzar los aspectos positivos es necesario que uno trabaje sobre si mismo para dejar de ocupar el primer lugar, y así avance la justicia y fraternidad en la humanidad mediante una actitud de servicio a los necesitados para que el bien crezca.

Hay un acontecimiento a celebrar, el día del santo/a, que en si no es autorreferencial pues la referencia es el santo/a, y que hoy está en bastante desuso, pues en esta sociedad se tiene poco en cuenta los deberes sociales y el compromiso cara el bien. Celebrar el santo invita a mirar a una persona que hizo el bien, que cumplió su misión y entregó su vida a la causa del Reino de Dios y su justicia. Así nos sirven de espejo, de ejemplo y estímulo para cumplir nuestra tarea, a la vez que le pedimos una ayuda. Me contaron que un señor, José, pidió un sermón en el día de su santo; el predicador glosaba las virtudes de San José y terminaba cada una de ellas con, “y ved vosotros lo que va de José a... José”.

Ahora más que nunca: Solidaridad
Antón Negro

martes, 18 de agosto de 2026

Medicina gráfica: cuando los cómics dibujan lo que doctores y pacientes no consiguen decir

Tommaso Koch/El Pais

Los médicos, y el resto del mundo, lo llamaban por lo que era: cáncer de páncreas. Pero, cuando se lo diagnosticaron a la madre de Alfonso Casas, hijo y progenitora se inventaron una historia. Un inquilino molesto, “El Bicho”, se había instalado sin permiso en el cuerpo de ella. Se resistía a marcharse, se portaba cada vez peor y reclamaba más espacio. Empezó a ponerse agresivo. Finalmente, el cuento no terminó como querían: El Bicho se adueñó del piso entero, cambió la cerradura y obligó a la anfitriona a irse. Tiempo después, el artista encontró en un libro un papelito doblado. Aún se podían leer lugar y fecha: Hospital Universitario Miguel Servet. Sala de Espera de Oncología. 23/11/2024. “Aquella fue la única cita a la que no pudiste acudir”, escribe Casas en su último cómic. Porque, cuando se quedó solo, el hijo acudió de nuevo a las historias. Contó la que habían sufrido y compartido. Y la que ahora trata de vivir él, sin ella. Llenó las viñetas de los mismos monstruos y fantasmas que poblaban su cabeza. Y lo tituló, simplemente, Rosa.

“Dicen que cuando conviertes algo en una historia, vive para siempre. Dibujar es mi manera de entenderme a mí y al mundo. Pensé que, si hasta ahora me había ayudado con la vida, quizá podría suceder con la muerte”, señala el creador.

La japonesa Hilnama también recurrió a los lápices ante la enfermedad: el manga Tengo cáncer terminal, pero estoy bien la retrata ya desde la portada como una conejita con maleta, tablet, sonda en las venas y bomba de infusión. El reciente Respira, de Àurea Muñoz Pérez y Judith Crehuet, muestra la ansiedad en viñetas, y El paréntesis fue la forma en que Élodie Durand resumió, y diseñó, la epilepsia que la atacó a raíz de un tumor. “Escribí para no olvidar, para seguir adelante, para dejar de hablar de ello y para compartir, de forma más amplia, las reflexiones sobre la memoria, la identidad y la familia”, explica la autora.

La experiencia de lidiar con el VIH, alucinaciones, el alzhéimer o el párkinson también tiene sus cómics. Porque los historietistas y sus seres queridos los sufren, igual que los demás. La diferencia es que los artistas pueden dibujar su dolor. Y cada vez más hospitales, universidades e investigaciones reconocen su poder: expresar en viñetas algo que suele dejar sin palabras. Útil para paciente y doctor, para familiares y, en el fondo, para cualquiera. Incluso catártico, a veces. Sin olvidar el placer lector. Tanto que ha surgido una corriente internacional que reivindica este subgénero: Medicina Gráfica.

¿Cómo empezó? Todas las respuestas conducen al mismo nombre: Ian Williams. “Creé el término en 2007, por accidente y porque sonaba bien”, se ríe este médico de familia británico. Cuenta que andaba terminando un máster en Humanidad Médica y buscaba una excusa para procrastinar. Se puso a escribir reseñas online de tebeos sobre asuntos sanitarios, pero empezó a sumar lectores y preguntas. Especialmente, una: ¿qué significaban esas dos palabras que daban nombre a su web? Williams descubrió que no bastaba con idear la expresión Medicina gráfica. También debía definirla. “Es cualquier cosa que sucede en la intersección entre cómic y salud”, aclara.

Tres años después, se celebró una primera conferencia, en Londres. Con tal éxito que la noche acabó con los asistentes organizando, entre copas, la segunda. “Fue un día mágico, cambió mi vida”, agrega Williams. Los congresos mundiales dedicados a medicina gráfica ya superan la decena, y países como España hasta tienen los suyos propios. Hace años surgió la organización italiana. La europea acaba de nacer. El propio impulsor constata que su ocurrencia se ha convertido en un “movimiento”.

Lo componen esencialmente sanitarios, dibujantes y profesionales que juntan los dos oficios. Pero, en cuanto a las obras, Williams defiende el enfoque más inclusivo posible: incluye memorias gráficas sobre enfermedades, tebeos educativos para estudiantes o pacientes, manuales y trabajos académicos dibujados, tiras sobre salud, reportajes en viñetas o talleres que cuenten con elementos de cómic, entre otras formas de expresión. El médico ve con buenos ojos incluso los relatos personales que no hayan pasado por un filtro científico, aunque no necesariamente puedan llamarse Medicina Gráfica. Antivacunas y conspiranoicos figuran entre las pocas personas non gratas del club. Sus obras solo se admiten para enseñar lo que no hay que hacer.


SemGraf, la asociación española, amplía incluso el foco original: abarca ilustraciones e infografías. De su empuje ha brotado hasta una editorial ad hoc, Saludarte. Y la organización lleva revisadas más de 350 patografías gráficas ―cómics sobre una persona enferma creados por ella misma o alguien cercano―, en el recuento de su impulsora, la doctora y artista Mónica Lalanda, que también ha lanzado el primer máster de Medicina Gráfica. Ella valora mucho Y si sale mal, de los hermanos Franco Benito, No solo tiembla, de Ramón Ricart, o El duelo, de Paula Cheshire, entre otros. Y la organización, en general, otorga su reconocimiento a los tebeos que considera capaces de ayudar, aparte de entretener y explicar con rigor. “Nuestra colección empieza a ser una referencia para otros estudios”, presume Rafael Marrón Tundidor, presidente de SemGraf, en una pausa de su turno hospitalario en Urgencias.

“Hay un aumento generalizado de la incidencia de problemas de salud mental tanto reales como autopercibidos y una disminución del prejuicio y el tabú para hablar de ellos. El peculiar lenguaje del cómic, donde no hay reglas para describir emociones, donde puedes jugar con colores, luces y sombras, onomatopeyas, metáforas, metonimias, coexistencia de lo que se dice y lo que se piensa y un largo etcétera lo hacen perfecto para expresar sufrimiento”, reflexiona Lalanda. Ella misma relató en viñetas los abortos de repetición que debió afrontar, así como la llegada de la menopausia. Y acaba de lanzar Vivir hasta el final, creado con Daniel Ramos, médico de cuidados paliativos. El último trabajo ilustrado de Marrón se titula Inés y las bacterias. Y el propio Williams está elaborando un tebeo sobre un doctor que sufre un cáncer: él mismo.


“Dibujar mis emociones convertidas en monstruos es mi forma de darles un espacio, de escuchar lo que tienen que decirme. Pero también me sirve para separar su voz de la mía, para no confundirla. Nuestros monstruos tienen mucho que contarnos, aunque no suele ser una conversación fácil y buscamos continuamente la forma de aplazarla. Mis últimos cómics son esa conversación hecha viñetas”, agrega Alfonso Casas. En un momento de Rosa, un fantasma le obliga a decir en alto que su madre ya no está. Solo así, el protagonista consigue no ahogarse. Bea Lema llegó a dibujar a su madre justo mientras intentaba hundirse en el mar. Y retrató a los demonios sentados alrededor de su familia en El cuerpo de Cristo, Premio Nacional de Cómic de 2024. Durand recuperó en El paréntesis los “dibujos rápidos” que realizó durante su convalecencia y le reconectaron consigo misma. Y en el arranque de Una posibilidad, de Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou, ella está tumbada tras dar a luz. La cuna a su lado, sin embargo, está vacía. E incluso cuando la pequeña Laia vuelve, un abismo empieza a delinearse debajo de la pareja.

En el tebeo de Durán y Giner Bou, las primeras explicaciones que reciben sobre los problemas de su hija están impartidas por batas sin rostro. Críticas parecidas, más o menos explícitas, vuelven en la mayoría de estas obras. “Los humanos tenemos mayor capacidad para retener el contenido visual que lo que leemos u oímos. Los conceptos que intentamos transmitir los sanitarios son complejos, con asimetría de información y con una gran componente emocional. La formación de los médicos en comunicación es un déficit histórico: aprendemos a bofetadas, con la realidad. Cuando le estás dando una noticia complicada a un paciente, a menudo sale de la consulta diciendo: ‘No me he enterado de nada, me bloqueé’. A veces estamos haciendo un pequeño esquema en la consulta, y se los llevan, para recordar mejor”, apunta Marrón Tundidor.

Tanto Lalanda como Williams se suman a la autocrítica. El inglés cree que poner el foco sobre ello enriquece el debate, y con suerte la comunicación de los futuros profesionales. Y la española añade: “El médico solo ve a los pacientes en la consulta, pero el cómic le abre la posibilidad de observar cómo es la vida si se sufre un herpes, una depresión o un dolor crónico. Aporta contexto, coloca la enfermedad en la rutina”.

En cada entrega de su manga, Hilnama contó aspectos y fases distintas del día a día con cáncer terminal. La incertidumbre, los altibajos, el dolor de su pareja, las pruebas, los efectos de la quimioterapia. Apuntó las frases que nunca querría haber escuchado, como “Tú tranquila, ¿vale?” o “al marido de mi tía también se lo detectaron…”, y las que le sentaron bien, como “si estás mal, no te lo guardes” o “si hay algo que quieras que haga, o dejes de hacer, dímelo sin cortarte”. A medida que el impacto de la obra crecía, la dibujante explica en un capítulo que recurrió a la supervisión de dos médicos. Incluso siendo ella la enferma, dibujar tan delicado tema desde sus “conocimientos del montón” le parecía “una irresponsabilidad”. Y Durand también verificó muy a fondo toda la información científica de El paréntesis. Aun así, la francesa subraya la importancia de la narrativa, más allá de (auto)terapias: “La historia tenía que valerse por sí misma, sin mí”. Por eso llamó a la protagonista Judith, su segundo nombre, ordenó lo mejor que pudo la memoria y dejó pasar años antes de sentarse a diseñar lo que había vivido.
“Es la forma de explicármelo a mí y luego a los demás”, contaba hace años Miguel Gallardo, sobre Algo extraño me pasó camino de casa. No hay tebeo que ahora sirva para explicar la ausencia del historietista. Ni siquiera el suyo propio. Pero quien lo lea podrá recordarlo. Y, tal vez, encontrar alivio o identificación ante sufrimientos semejantes. “Dibujar Rosa fue catarsis y refugio. Me hizo comprenderme a mí mismo en un momento en el que había estado en ‘piloto automático’ por no ser capaz de procesar lo que estaba ocurriendo. Volver a sus páginas me hace sentir que sí estuve presente, y me reconforta. Pasar por un duelo no me hace ningún experto en la materia, pero si este cómic consigue que los lectores se sientan acompañados y entendidos en una situación parecida, es todo lo que puedo desear”, apunta Casas. Lalanda agrega: “Sueño con que algún día prescribamos cómics que ayuden a pacientes a navegar aguas similares”. Para curar, por supuesto, están médicos y fármacos. Pero los tebeos, quizás, puedan dibujar otro auxilio.

NOTA
El mundillo de la Medicina Gráfica es sorprendente. Os invitamos a echar un vistazo al repositorio de títulos de novelas gráficas, organizados por especialidades y temas. Hay verdaderas joyas.

«Elegía primera», de Miguel Hernández (A Federico García Lorca, poeta)



[...]

"¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,

pero qué injustamente arrebatada!

No sabe andar despacio, y acuchilla

cuando menos se espera su turbia cuchillada.


Tú, el más firme edificio, destruido,

tú, el gavilán más alto, desplomado,

tú, el más grande rugido,

callado, y más callado, y más callado.


Caiga tu alegre sangre de granado,

como un derrumbamiento de martillos feroces,

sobre quien te detuvo mortalmente.

Salivazos y hoces

caigan sobre la mancha de su frente.


Muere un poeta y la creación se siente

herida y moribunda en las entrañas.

Un cósmico temblor de escalofríos

mueve temiblemente las montañas,

un resplandor de muerte la matriz de los ríos.


Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,

veo un bosque de ojos nunca enjutos,

avenidas de lágrimas y mantos:

y en torbellino de hojas y de vientos,

lutos tras otros lutos y otros lutos,

llantos tras otros llantos y otros llantos.


No aventarán, no arrastrarán tus huesos,

volcán de arrope, trueno de panales,

poeta entretejido, dulce, amargo,

que al calor de los besos

sentiste, entre dos largas hileras de puñales,

largo amor, muerte larga, fuego largo.


Por hacer a tu muerte compañía,

vienen poblando todos los rincones

del cielo y de la tierra bandadas de armonía,

relámpagos de azules vibraciones.

Crótalos granizados a montones,

batallones de flautas, panderos y gitanos,

ráfagas de abejorros y violines,

tormentas de guitarras y pianos,

irrupciones de trompas y clarines.


Pero el silencio puede más que tanto instrumento.


Silencioso, desierto, polvoriento

en la muerte desierta,

parece que tu lengua, que tu aliento,

los ha cerrado el golpe de una puerta.


Como si paseara con tu sombra,

paseo con la mía

por una tierra que el silencio alfombra,

que el ciprés apetece más sombría.


Rodea mi garganta tu agonía

como un hierro de horca

y pruebo una bebida funeraria.

Tú sabes, Federico García Lorca,

que soy de los que gozan una muerte diaria."


(en Vientos del pueblo, 1937)

sábado, 8 de agosto de 2026

Los españoles, campeones del Mundial ante Ceuta


Alberto Pardos

El domingo 19 de julio, nuestra selección masculina de fútbol se proclamó campeona del mundo gracias a un alarde de buen juego, compañerismo y saber sortear las provocaciones y el juego sucio (permitido por los árbitros-FIFA) de la selección argentina (que había ganado limpiamente a Inglaterra). Hoy nuestro país está torpemente dividido por la cuestión de Ceuta.

La crisis de Ceuta es un asunto complejo por lo que a menudo se cae en análisis parciales y sesgados según nuestras sensibilidades cognitivas y preferencias políticas. Hay personas que ponen el foco en la inmigración, otras personas tratan de ver cuestiones geoestratégicas, pero la mayoría se queda en la instrumentalización político-partidista: cada partido utiliza lo sucedido para justificar su ideología y sus propuestas electorales (también Meloni y Trump). Pero la crisis de Ceuta, al igual que el mundial de fútbol, requiere generosidad interpretativa y un diálogo respetuoso transversal para beneficio de la sociedad española y los distintos actores implicados.

Vivimos tiempos convulsos en los que cambian las alianzas y los estrechos de Ormuz, Malaca, Bab el-Madeb, Bósforo y por supuesto Gibraltar adquieren un enorme interés económico y geoestratégico.

EEUU, nuestro tradicional “socio-protector” europeo, convertido en extorsionador, ha establecido nuevas alianzas con el proyecto de Gran Israel y con el Gran Marruecos moviendo hilos y alterando la legalidad internacional de manera más o menos explícita.

La crisis de Ceuta tiene una dimensión geoestratégica anunciada por el senado estadounidense que en abril de 2026 aprobó reconocer a Ceuta y Melilla como territorios de Marruecos.

La crisis presenta una dimensión humanitaria ya que las mayoría de las personas que entraron a Ceuta son gente pobre que han sido instrumentalizados por el gobierno sátrapa de Mohamed VI a quién no ha preocupado la muerte de un centenar de personas. Pero también entraron agentes de inteligencia marroquíes, algunos yihadistas y muchísimos menores no acompañados.

La derecha de España y del mundo se han apresurado a culpar a las políticas de Sánchez como responsables de una crisis estrictamente migratoria. Israel y sus tentáculos han señalado que esto era un castigo por la actitud de España frente al genocidio sionista en Gaza y los abusos en Cisjordania, Líbano, Siria... El propio Trump había amenazado con reprimendas a la díscola España por no apoyar sus planes en Irán y por gastar poco en sus empresas de armas y para ello había utilizado el ejemplo de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que por cierto nos fueron arrebatadas por EEUU antes de que gobernara Sánchez.

La población ceutí, cohesionada por una cultura de respeto entre diversas procedencias y religiones, se organizó para proteger sus espacios, cerrando tiendas y negocios entretanto recibían la necesaria seguridad por parte de las desbordadas fuerzas de seguridad del estado. No faltó la solidaridad con las personas que llegaron, ni los aprovechados que les cobraban grandes sumas por dormir en garajes...

Los medios se apresuraron a comunicarnos que la crisis se había “solucionado” con el cierre del espacio Schengen y el apoyo de la traidora y corrupta Ursula von der Leyen que ha felicitado a Sánchez prometiendo más dinero para que Marruecos "siga protegiendo eficazmente” nuestras fronteras... de sí mismo. ¿se ve la jugada maestra?

Todos los partidos parecen haber ganado con este incidente, pero está muy lejos de haberse resuelto como pretende el gobierno. Los medios marroquíes señalaron que ya se había llegado a un acuerdo de cesión a medio plazo, algo que conoceremos cuando sea inevitable y en cualquier caso, la dinámica de corrupción entre Marruecos y la UE, incluyendo políticos españoles de todos los partidos y grandes empresas, continuará para perjuicio de la sociedad española y sobretodo de la comunidad ceutí.

La buena noticia es que al igual que en el mundial de fútbol la derecha patriota y la izquierda inclusiva se alegraron por el triunfo de nuestra selección, ahora podemos hacer algo juntos frente a un claro enemigo exterior que el gobierno insiste en vendernos como "socio estratégico fiable" y un enemigo interior que es la corrupción y la falta de diálogo respecto a la inmigración y la seguridad.

Las fronteras de los países pueden ser coladeros o murallas, pero también pueden ser membranas inteligentes como las de las células, que dejan pasar los nutrientes pero impiden el paso excesivo de productos tóxicos que pudieran matar a la célula y dañar al organismo.

Las posiciones criminalizadoras de la inmigración, al igual que las buenistas (que defienden la entrada de todo el mundo sin ningún control ni consideración geoestratégica) debieran dar paso a una actividad de diálogo virtuoso e inteligente más allá de eslóganes polarizadores que favorecen el estado actual de corrupción en contra de los intereses de la sociedad. La división de la ciudadanía es un aliciente buscado por nuestros enemigos en la que no hace falta que caigamos. Según una encuesta, el 89% de los españoles considera que el gobierno de Marruecos ha estado implicado en este incidente y seguro que un porcentaje mayor está en contra de que sus acciones de cabildeo agresivo le sirvan para quedarse con la final del mundial de futbol de 2030. La gente sensata no desea una guerra con sus vecinos, pero tampoco la intimidación continua o el saqueo. Si aceptamos que hacen falta emigrantes para algunos trabajos, es menos problemático que vengan de Iberoamérica, de la República Saharaui o de Argelia que de Marruecos porque en caso de conflicto abierto, los marroquís serán instrumentalizados por su tiránico gobierno que los controla dentro y fuera de su país. Si queremos cultivar la buena vecindad, no hace falta que sigamos financiando proyectos que nos hacen la competencia, podríamos favorecer la cultura y los valores democráticos...
La dinámica de partidos es muy compleja y está muy condicionada por la injerencia desde fuera de nuestro país: EEUU, UE, Israel, Marruecos, BlackRock,... y desde dentro (empresas españolas que operan en Marruecos) pero la sociedad civil no recibe ni sobornos ni amenazas y podría ejercer una presión efectiva hacia nuestros políticos y empresarios para que no se desvíen del interés general.

Así es que esta crisis es una oportunidad para superar contradicciones y que las personas de izquierda hablen con las personas de derecha sobre convivencia, seguridad y prosperidad compartida frente a la amenaza del expansionismo marroquí y de la dejadez y corrupción.
¡No dejemos pasar esta oportunidad!
¿Qué propones para avanzar en ese diálogo transversal?
Agradezco tus propuestas y comentarios






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jueves, 6 de agosto de 2026

Ceuta, migrantes, costes y beneficios


En lo acontecido en Ceuta echo en falta un debate económico más bien simple: ¿quién se beneficia? Quién pierde?

Desconozco si hay estudios científicos rigurosos sobre quién paga los costes de las migraciones. Supongo que hay mucha gente indignada por los costes de tanta valla y tanto policía. Desde luego, el coste mayor es el coste humano, decenas de miles de personas. Marruecos tiene un problema demográfico y no deja de perder personas. No me gusta la expresión "capital humano" pero sirve para darse cuenta de que tienen capacidad de aportar. Pero me gustaría saber algo más del coste material de tanta valla, de tanto cemento, de tanta patrullera, de tantos servicios secretos, y de la enorme maraña burocrática que genera. Si además genera viajes de políticos y asesores, pues más coste. Y si va la prensa, se añade más coste aún, presumiblemente pagado por anunciantes privados o estatales, pero eso también nos interesa. 

Me gustaría que se cuantificara especialmente el coste policial. Una persona "de dentro" nos dijo en cierta ocasión que si supiéramos el sobrecoste laboral del despliegue de policías españoles en tareas de colaboración con las policías de países africanos fronterizos, estaríamos en contra. Una vez la prensa canaria publicó fotos de un helicóptero de la policía española en un barco rumbo a otro país.

Esos gastos se pagan con el IVA/IGIC de nuestros cafés, de nuestras compras del pan o de vivienda, o de ese abogado o gestor que no te queda más remedio que contratar. Esos gastos los pagamos todos, pero no todos por igual. Julián Gómez del Castillo decía que, más que todos, los pagaban más los pobres porque la fiscalidad real no es justa, dado el peso de los impuestos indirectos y las grandes exenciones a empresas y grandes fortunas. Tenía razón. O sea: pagan los pobres. Seguía un principio que se cumple frecuentemente, según el cual en la economía imperialista frecuentemente se daba "privatización de beneficios y socialización de pérdidas".

¿Y quién se beneficia en este caso? Hay quien dice que las migraciones benefician “a España". Pero no sé si es del todo exacto. En España ha crecido mucho el PIB y el empleo en los últimos años, cierto, pero de forma muy desigual. DNI español tiene también el que se muere de hambre en España, el que se muere antes de tiempo, el que muere de frío o de calor. Media España, aproximadamente no sale una semana de vacaciones. Hace nada, en un campamento celebrado por el Norte, una joven decía a otra que aprovechara el rato de playa, que no había más en todo el verano. La muchacha vive en Burgos, donde hay gente que puede ir, darse un paseo a la playa, y volver en el día. La emigración, creemos, a quien beneficia es a la burguesía, a los bienvivientes. A los que van de vacaciones.
A los pobres del mundo no beneficia, y a los de España habría que argumentar bien en qué. A los países emisores la emigración les roba su gente más preparada. Es una extracción. Un robo. El que llega, normalmente, llega formado, hecho adulto casi siempre.

A los trabajadores españoles menos cualificados tampoco les beneficia en el salario. Marx lo explicó con el concepto "ejército de reserva del proletariado". Para que a los basureros no haya que darles el salario que merecen (como el que lograron los basureros de Nueva York), nada mejor que tener gente deseando ese trabajo porque en sus países de origen cobrarían mucho menos.

Las operaciones del Estado, en Ceuta en este caso, tienen un coste, un coste alto, que beneficia más a los ricos que a los pobres, y que pagan más los pobres que los ricos. ¿Por qué no se habla de esto? ¿Qué van a hacer los sindicatos? ¿Qué va a hacer el llamado tercer sector?

Ahora más que nunca: VERDAD

Eugenio A. Rodríguez

Ivan Illich y Valentina Borremans

Hoy hemos disfrutado de la charla de Enrique Gavilán. Puedes verla entera. Nosotros destacamos que tan importante como nuestro querido Ivan ...