domingo, 15 de febrero de 2026

INDIVIDUO VERSUS PERSONA

La sociedad de consumo promueve reiteradamente el individualismo y, por tanto, que las personas no se agrupen en organizaciones de cooperación, pero sí en agrupaciones de consumo masivo en el que no piensen ni se comuniquen entre sí de manera humanizadora.

Lo frecuente es que no se hable de personas y grupos comunitarios, pero sí se hable de individuos y masas, colegas, camaradas, colectivos, espectadores, fans..., con lo que se cultiva ser gregarios. La palabra INDIVIDUO significa lo que no se puede dividir, que es indivisible, con lo que se prescinde de la naturaleza social que tiene la persona y que la define bien la Gaudium et Spes (nº 12): “Dios no creó el hombre en solitario. Desde el principio los hizo hombre y mujer (Gn 1, 27). Esta sociedad de hombre y mujer es la expresión primera de la comunión entre personas humanas. El hombre es, en efecto, por su íntima naturaleza, un ser social, y no puede vivir ni desplegar sus cualidades sin relacionarse con los demás”.

Los planes educativos potencian el individualismo y tienen de base la idea de que este aumenta la libertad de la persona frente a los demás, percibidos como amenaza (competitividad). Incluso en ambientes creyentes se ha afirmado “cada uno en su casa y Dios en la de todos”, lo que se opone a las enseñanzas de Jesús de que no se puede amar a Dios si no se ama y acoge a las personas.

El individualismo en los planes educativos lleva a que se explique la teoría de la evolución solo desde Darwin, “El origen de las especies”, y que se ignore la teoría de Kropotkin, “El apoyo mutuo”, y sus seguidores. Por ejemplo se ignora las teorías de Peter Wohlleben, autor de “La venida secreta de los árboles”, sobre la cooperación en el bosque. Así de su entrevista en La Vanguardia (18/11/2017) cito: “Los (árboles) adultos forman ese espeso techo sobre el bosque y solo dejan pasar un tres por ciento de luz para que los pequeños no crezcan demasiado rápido, es lo que los expertos forestales desde hace generaciones llaman educación... Mediante sustancias odoríferas se comunican. Cuando se aproxima un peligro, la acacia avisa a sus congéneres emitiendo etileno, un gas de aviso... envían avisos mediante señales eléctricas a través de las raíces y de las redes de hongos, que son como nuestro sistema nervioso”.

No hay vida humana sin socialización. Además de ser engendrados biológicamente, tenemos que ser engendrados socialmente para aprender a hablar, a comunicarnos, a usar un montón de utensilios y herramientas, aprender idiomas, pertenecer a grupos sociales que nos facilitan comunicarnos, pensar, investigar, sanar, tener cultura y conocimientos... Así escribe el paleontólogo Yves Copens del grupo descubridor de Lucy: “Si uno de nuestros pequeños creciera al margen de la sociedad, quedaría inerme, ni siquiera conseguiría caminar sobre sus patas posteriores, no aprendería nada. Fue necesaria toda la evolución del universo, de la vida y del hombre para que pudiéramos adquirir esta frágil libertad que hoy nos concede la dignidad y la responsabilidad que tenemos”.

No nos humanizamos por el aislamiento, sino por el encuentro, la escucha, el diálogo, el intercambio cultural con los demás, bien sea directamente, bien sea a través de sus diversas producciones culturales. Luego viene nuestro trabajo específico humano de asimilación y reflexión sobre lo recibido y lo vivido en el camino de la vida con los hermanos.

Las capacidades humanas van más allá de lo que ahora ya hemos alcanzado. El camino de humanización parte de servir a los demás según la máxima de Jesús “Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hech. 20,35). Tesis que de otro modo corrobora el Antropólogo Social Marcel Maus con su escrito El ensayo sobre el don, en base a los estudios etnográficos de Malinowski en la Polinesia, donde constata que hay un primer deber de dar, en segundo lugar de recibir y en tercero de devolver.

La realidad de que el individualismo no nos lleva a ser más humanos se nos revela en el Dios que es Trinidad según enseña la fe cristiana. Dios es familia en plena comunión que nos crea a su imagen y semejanza, nos llaman a caminar en la solidaridad. Recordemos las enseñanzas de Jesús de Nazaret como: “Amaos unos a otros como yo os amé”, o, “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. En el diálogo con el joven rico cuando éste afirma que los mandamientos ya los cumple... le presenta otra meta, “ve y vende lo que tienes, dáselo a los pobres y luego ven y sígueme”.

Ahora más que nunca: SOLIDARIDAD

Antón Negro (sacerdote y sociólogo)

sábado, 7 de febrero de 2026

Minneapolis 2026: La resistencia se canta

por Zuzanna Gawron

Más que una protesta, la 'Singing Resistance' es el tejido social que sustituye al Estado allí donde solo queda el miedo.

Minneapolis, febrero de 2026. El aire es gélido, pero el frío ya no trae silencio. Tras las muertes de Renée Good y Alex Pretti —ciudadanos de 37 años abatidos por agentes federales—, algo se ha quebrado en el alma del Norte. La ciudad, que atesora una tradición coral de más de 130 años, ha decidido que su mejor defensa no es el grito, sino la armonía.

Frente a los hoteles donde se hospedan las patrullas fronterizas, miles de personas no lanzan ya únicamente consignas, sino canciones. "Bajad las armas / venid a cantar", entonan ante agentes que, por primera vez, parecen no saber cómo reaccionar ante una masa que les invita, mediante el arte, a la deserción. Este "cerco de amor" ha levantado una infraestructura de solidaridad silenciosa: mientras el discurso oficial de Washington predica la división, en las calles de las Ciudades Gemelas se practica un apoyo mutuo que cubre desde la comida hasta el refugio.

Lo confirman testimonios como el que estremeció al Senado de los EE. UU. allí, Marimar Martínez, superviviente de cinco disparos de la Border Patrol, convirtió su dolor en un mandato ético. Su frase ante la Cámara Alta —"El silencio ya no es una opción"— ha dejado de ser un lema individual para transformarse en una partitura colectiva.

Bajo ese impulso, lo que en redes sociales se conoce como Singing Resistance es ya un movimiento orgánico que resuena con fuerza en ciudades como Winnipeg o Denver. Esta expansión demuestra que la armonía no es un adorno estético, sino una forma de resiliencia política capaz de cruzar fronteras

En una era de individualismo extremo, estas voces unísonas nos ofrecen una clave que el análisis político suele olvidar: cuando el Estado elige vulnerar los derechos humanos, el pueblo no solo responde marchando. Responde proveyendo, cuidando y, sobre todo, cantando con una voz que ninguna bala podrá silenciar.

domingo, 1 de febrero de 2026

EXPLOTACIÓN LABORAL, INFANCIA Y PARQUES DE ATRACCIONES

Hace años trabajé en un centro educativo, donde el 90% del alumnado era migrante, aprendí geografía, nombres de platos típicos y costumbres de una docena de países, y aprendí también a escuchar la vida de los migrantes en nuestro país, con sus alegrías y sus penas.

Probablemente no hemos reflexionado lo suficiente, sobre cómo la explotación laboral (de migrantes y no migrantes), afecta a las familias, a la juventud, a la infancia... Padres muy cansados, física y psicológicamente, llegan muy tarde a casa. A las espaldas cargan el estrés, las prisas, las humillaciones... Y con ese estado emocional, y después de jornadas eternas, la vuelta a casa, y el encuentro con los hijos, demasiadas veces acaba en gritos, conflictos, e incluso violencia.

La culpa, suele venir después, Y después de la culpa, el intento de compensar. Donde hubo un exceso de gritos, que haya un exceso de fiesta, como no se tiene tiempo para jugar, preguntar, ni escuchar en el día a día, que haya al menos una ocasión súper especial, donde celebrar por todo lo alto... Parques de atracciones, grandes viajes, compras desorbitadas y caprichos una vez al año, conviven con la triste realidad de no podernos dar los buenos días cada mañana, acostarnos sin un beso muchas noches, y no poder pagar a tiempo las facturas de muchos meses.

Y mientras muchas familias repiten estos patrones, y muchos profes vemos claramente cómo no funcionan, ni unos ni otros, ni familias, ni profes, ni juntos ni por separado, hablamos de lo importante: de un sistema laboral que oprime, asfixia, genera violencia, rompe parejas, destroza familias, malogra la infancia...

Un sistema, que está encantado con que nuestra respuesta sean las “compensaciones”, las familias siguen rompiéndose, y el sistema sigue haciendo caja y se sigue haciendo fuerte.

Ahora más que nunca: SOLIDARIDAD

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

miércoles, 28 de enero de 2026

Accidentes en una sociedad consumista



Si algún día llegáramos a vivir una sociedad comunitaria, amable y libre también habría accidentes. Sí, claro que habría accidentes. ¿Más, menos o igual? Date un momento para pensarlo si estas leyendo este escrito… Me parece que habría menos. Y menos despilfarro. Y menos derroche. Y menos dinero. Y menos… Pero también habría más. Más eficacia en el trabajo (o sea más trabajo en sentido de las leyes físicas), también más descanso, más solidaridad, más alegría. No solo allá lejos en la infancia nuestros mejores momentos fueron hacer cualquier cosa con otros. Eso pasa en la adultez también. Alguien dijo “el trabajo de los niños es jugar, el juego de los mayores es trabajar”.

El capitalismo ha logrado envilecer muchas cosas y una de ellas ha sido someter a los niños al consumismo. Todavía me río cuando cuento que a un niño que entre todos los tíos (el primer sobrino) le compraron un peluche que no cabía por la puerta (y entró por la ventana de una casa de planta baja en un pueblo pequeño de Salamanca) se llevaron la sorpresa de que Rubén prefería la caja. La caja hizo de casa, de barco y de todo lo imaginable. Al peluche solo le faltó llorar.

En familia y amistad cualquier juego es divertido. Es el sistema el que ha inventado, promovido y logrado hacer creer a muchos que para sonreír hace falta pagar. Y ahí se ha disparatado el turismo. Estoy cansado de ver vagar aburridos a los turistas por Las Palmas de GC. He visto que Salamanca se ha convertido en un auténtico parque temático. Todo caras largas. Pero me acerco al Parque de Cemento (el nombre ya lo dice todo) o a la cancha deportiva del barrio de al lado y veo chicos y chicas alegres simplemente jugando. La infancia no necesita a sus padres para ir a museos y menos a campos de futbol a cientos de kilómetros. Hay vida, cultura y deporte mucho más cerca. Resulta que -por ejemplo- lo que más contamina la ciudad de Barcelona son los cruceros. El consumismo (y no el ser humano) es el que perjudica al medio ambiente.

¿Cómo es posible que puedan volar con descuento las familias (o no familias) que van de Las Palmas a Madrid al teatro, al futbol, a pasar el fin de semana? ¿De dónde viene esta obsesión por entender que moverse es descansar? Mi hipótesis es que es la recompensa por dejarse explotar el resto del tiempo. Sí, lo he visto, personas que llevan una vida laboral cargada de tensiones y explotación que creen que la solución de eso es una simple compensación: “A mi me gusta que me sirvan”. Pero eso no arregla realmente nada. Solo alimenta al monstruo. No somos partidarios de clausurar a nadie en su pueblo. Libertad total. Pero libertad real. No llamemos libertad al toque de corneta del capitalismo.

Una vez preguntaron a Juan Pablo II qué hacía en su tiempo libre y contestó que todo su tiempo es libre. Eso hace pensar. Luego me fui fijando en que a los grandes mandatarios en sus viajes a veces (otras veces no) les preparaban visitas turísticas. A Juan Pablo II nada.

Imagino la difícil tarea de consolar a los que perdieron a alguien en accidentes. Saber que la culpa la tiene el capitalismo o el ministerio de Fomento, o los que se enriquecieron con las obras no creo que sirva de consuelo. Imagino que los más difíciles de consolar son aquellos que emprendieron viaje por algo innecesario. Será duro para aquellos que hasta desaconsejaron tal viaje. De lo ocurrido no sirve de nada culpabilizarse pero una sociedad adulta sí debe reflexionar sobre si moverse responde a una necesidad real o a una necesidad inducida por los que hacen negocio.

Ahora más que nunca: VERDADERO SOCIALISMO

Eugenio A. Rodríguez Martín

lunes, 26 de enero de 2026

A VUELTAS CON EL TIEMPO

Muchos consideran que los mitos son un hecho del pasado de la humanidad, que no tienen cabida en estos “tiempos”, pero no es así pues los mitos son realidades actuales y no me refiero solo a figuras de gran trascendencia pública, porque el pensamiento mítico es una forma de conocimiento, de comunicación y de enfrentar esa realidad que llamamos “tiempo”.

A veces pregunto cuándo comienza el año y la respuesta común es el 1 de enero. También responden así los estudiantes, pero para ellos el año (curso) empieza en septiembre y finaliza en julio. Lo mismo sucede para los jugadores de deportes populares como el fútbol, baloncesto... mientras que para pilotos, atletas, tenistas... comienza en enero. Para los romanos el año comenzaba en marzo y finalizaba en febrero, de ahí que el séptimo, octavo, noveno y décimo mes sean septiembre, octubre, noviembre y diciembre. A los que eran quinto y sexto mes dos emperadores les cambiaron el nombre y le añadieron un día que quitaron al último mes, que quedó en 28, y así promovieron el llamado culto a la personalidad; se deduce que eran Julio César y Octavio Augusto. Para los judíos el año comienza en primavera con el mes de Nisán y el día 14 (luna llena) celebran la Pascua como vemos en el libro del Éxodo cap. 12, versículos 1 al 11.

Si le preguntamos por el comienzo del año a un musulmán devoto responderá que comienza con el mes de Muharram, que no tiene correspondencia exacta con ninguno de nuestros meses, pues su calendario consta de 12 meses lunares y, por tanto, su año dura unos 354 o 355 días (cada 33 años musulmanes se corresponde con 32 gregorianos). Así su famoso mes del Ramadán, el noveno, va rotando poco a poco por las diversas estaciones solares.

Hoy el mundo tiene en la base un calendario cristiano. El año empieza en el inicio del invierno y dura una vuelta completa de la tierra alrededor del sol, que son 365 días, 5 horas 48 minutos y 45,10 segundos. Por eso hay años bisiestos de 366 días. Es el calendario gregoriano (del Papa Gregorio XIII) que reformó el juliano (de Julio César) para adaptarlo al equinocio astronómico por llevar ya este un desfase de 10 días, según calculó la Universidad de Salamanca por petición papal. Del juliano jueves 4 de octubre de 1582 se pasó al gregoriano viernes 15 de octubre de 1582. Así Santa Teresa de Jesús murió el 4 de octubre y la enterraron el día siguiente, que fue el 15 del mismo mes y año.

El año, en vez de una vuelta completa alrededor del sol, podría ir de equinocio a equinocio o de solsticio a solsticio, de máxima cercanía a máxima cercanía o de máxima lejanía a máxima lejanía. Una vuelta completa alrededor del sol varía de los 88 días en Mercurio a los 60266 (165 años) en Neptuno... según lo que dura un día en la tierra, pero lo que dura una vuelta sobre sí mismo es diferente en cada planeta.

Hoy la vida de las sociedades está marcada por el reloj mecánico. Un invento de los monjes benedictinos en el siglo X para organizar el tiempo con la conciencia de que la vida es para Dios (Padre) y las personas (hermanos) según la máxima de Ora et Labora. De servir al Señor y a la comunidad, el artefacto fue degenerando para servir al capital con la máxima de time is money.... Es interesante leer lo que escribe sobre esto el estadounidense Jeremy Rifkin en el libro El sueño europeo (Paidós 2004. p. 139 a 149).

Al que cumple 30 años acostumbro decirle “bienvenido a la cuarta década de tu vida”. Este me responde que es la tercera la que comienza y hay que aclararle que la década de los 0 a los 10 años también la vivió. Si al que llega a los 60 le dices “bienvenido a la séptima década” es fácil que casi le dé un infarto.

Si me preguntan cuántos años tengo, respondo que lo no sé. Sí sé los que gasté, pero no los que me quedan y que seguiré gastando hasta que sea mi “paso”. Se gasta sin saber si ya están agotados como ilustra el libro más sabio, el evangelio. Tenemos el ejemplo del hombre que tuvo una gran cosecha y se le acabó la vida sin prepararse para rendir cuentas de ella (Lc. 12, 16-21). Los años que acostumbramos a decir que tenemos ya no existen, se gastaron, y de ellos solo podemos sacar enseñanzas y guardar recuerdos para no tropezar dos veces en la misma piedra.

Más que pasar los años, somos nosotros los que “pasamos” por la vida hacia el “paso” a la morada definitiva, en la que se nos hará y haremos la evaluación de si humanizamos o pusimos el corazón en las cosas materiales que ya no nos acompañarán. Volviendo al libro sabio: “Pues, ¿de qué le sirve al hombre haber ganado el mundo entero, si él mismo se pierde o se arruina?” (Lc. 9, 25).

Ahora más que nunca: libertad

Antón Negro

lunes, 19 de enero de 2026

Accidente y más que accidente

Inmersos en la tragedia no resulta fácil decir que este accidente es mucho más que un accidente. La palabra accidente nos suena a inevitable. Y “accidentes” anteriores y la experiencia habitual nos hace sospechar que es mucho más. Hoy se responsabiliza hasta el exceso a las personas de los “accidentes” personales. Los de salud por ejemplo. Que si no se cuidaba, que si se veía venir. Pero los accidentes colectivos, los accidentes que se originan en una suma de decenas de decisiones a veces se nos intenta hacer creer que fueron muy difícilmente evitables. El caso es que a los individuos se nos obliga a trámites muchas veces excesivos en las ITVs etc.

Cuando el trágico “accidente” de Spanair me sorprendió la portada del diario El Mundo apuntando a la crisis económica de la empresa como causante del “accidente”. Por entonces las compañías aéreas daban periódicos y al día siguiente Spanair dejo de dar el periódico El Mundo. Esas cosas no se perdonan. ¿Exageraba el periódico? No le pareció eso a buena parte de la ciudadanía. El periódico no negaba que concurrieran algunas circunstancias fatales, simplemente afirmaba el peso de los aspectos socioeconómicos en que estaba inmensa la compañía.

En este caso he visto en redes sociales que una doctora muy sensata ha publicado las noticias de prensa en que se venía advirtiendo de que esto podía ocurrir. Nos recuerda hoy Mónica Lalanda que en un post del 10 de septiembre del 25 dijo en X que “los maquinistas de los AVEs avisan de su preocupación: los trenes vibran y habría que disminuir la velocidad y los trenes pesan demasiado y hay un gran deterioro en las vías”. Recientemente respecto de la tragedia valenciana ha dicho Antonio Muñoz Molina: “No se dio la voz de alarma porque se acercaba un puente largo y no se quería perjudicar a la hostelería”.

El sistema económico capitalista alardea de eficaz pero no lo es. Lo que sí hace bien es responder a la demanda de los adinerados aunque sea de cosas superfluas porque no busca resolver necesidades sino hacer negocio. Cuando llegan los problemas los mismos partidarios de privatizar los beneficios son partidarios de socializar las pérdidas. Los incrementos en las cuentas de resultados de las empresas y de algunos particulares están en la raíz del deterioro de las infraestructuras. Parece razonable afirmar que tras la pandemia se ha dado un incremento de las comunicaciones de tal calibre que ha presionado todo.

Los responsables políticos y muchos otros actores sociales esto lo saben pero el extendido mantra de “no alarmar a la población” se convierte en la norma numero uno de todos. Algún día se vera el alto grado de paternalismo que hay en ello pero en estos momentos esto es difícilmente cuestionable.

Habrá quien piense que hablar hoy de esta manera y no limitarse al respeto por el dolor de las víctimas es una falta de sensibilidad. No lo creo. Quizá sea una forma de sensibilidad mayor, más consciente, más responsable. Decir esto no significa que no creamos que hay que analizar bien lo ocurrido. Todo lo contrario. Creemos que debe irse al fondo de la cuestión, sin dejar a un lado las estructuras económicas del mercado ni la responsabilidad del Estado y cada persona.

Ahora más que nunca: Verdad

Eugenio A. Rodríguez



INDIVIDUO VERSUS PERSONA

La sociedad de consumo promueve reiteradamente el individualismo y, por tanto, que las personas no se agrupen en organizaciones de cooperaci...