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miércoles, 13 de junio de 2018

Los pediatras, clave para el equilibrio entre salud y exceso de bienestar

Según Mellado, presidenta de los pediatras, los indicadores de los niños en salud son “excelentes” y un ejemplo de ellos es el “índice de éxito” de la cobertura vacunal, con un 98 por ciento.
Mellado ha destacado que la nutrición y los hábitos de vida saludables han mejorado, por lo que ahora el objetivo es evitar “un exceso de bienestar” que se traduce en un menor contacto con la naturaleza y más sedentarismo.
Lograr el equilibrio es “labor del pediatra” quien, a juicio de la presidenta de la AEP, es la “persona clave para incidir en el comportamiento que determina la salud de un niño en el futuro porque “si tiene costumbres saludables va a ser un adulto sano”.
En este sentido, la presidenta del Comité Científico, la doctora Josefa Rivera, también ha incidido en la importancia de la relación “entre iguales”, es decir, de persona a persona, porque, ha advertido, “las actuales formas de relación generarán adultos con problemas de relación, con poca capacidad de negociar o discutir”, y es por lo que insisten en la necesidad de recuperar las viejas formas de relación.
Mellado también ha reclamado que los pediatras puedan atender a la población “hasta el final del crecimiento físico, madurativo y emocional”, es decir, hasta los 18 años, algo que con la carencia actual de profesionales es “imposible”.
El congreso aborda cuestiones como las nuevas competencias en bioética, empatía, inteligencia emocional o el autocuidado del profesional, cómo mejorar las competencias transversales o cómo aprender a negociar y a comunicar en un conflicto, como el que se derivaría de evitar las ablaciones en niñas de culturas africanas, lo que, según Rivera, se debe tratar de forma “sensible”.
Para la especialista, el aspecto positivo es que “cambiará en la medida en que se pueda colaborar en las relaciones internacionales”; asimismo, ha subrayado que aunque ya es ilegal en muchos países, está muy arraigado en su cultura y por eso hay que “insistir”, “explorar”, “ser sensible” y “recomendar”.
En el ámbito de la investigación, este foro dará cuenta de los últimos avances en la muerte súbita del lactante, en torno a la que, ha apuntado Mellado, “se van descubriendo pequeños items”.
Sin embargo, todavía se desconocen los factores responsables de este tipo de muertes que, según la AEP, afectan a un 0,4-0,5 por mil de los nacidos vivos.
Para la doctora Rivera, lo que es “fundamental” son los avances en genética porque ofrecen “un abanico brutal, para conocer enfermedades de origen genético, todas ellas minoritarias y raras”, aunque también ha incidido en la ayuda que va a proporcionar la inteligencia artificial y todos los datos que ofrecerá el Big Data para hacer un análisis que aporten líneas de futuro.
Otra de las enfermedades que preocupa a los pediatras es el incremento de la diabetes Melitus Grupo 1, con una prevalencia de 20 afectados por 100.000 habitantes en menores de 15 años, como ha explicado la presidenta de la Sociedad de Pediatría de Aragón, La Rioja y Soria y presidenta del Congreso, la doctora Gloria Bueno.
pediatría

viernes, 1 de abril de 2016

Así convencen las farmacéuticas a los médicos para que receten sus productos (elconfidencial.com)

De un tiempo a esta parte la industria farmacéutica parecía intocable. Sí, se habían cometido irregularidades, pero la mayoría de la población seguía pensando que, al fin y al cabo, los medicamentos hacían nuestra vida mejor. Ya no es así. Médicos de renombre como Ben GoldacreAllen Frances o Peter C. Gøtzsche han escrito libros sobre las prácticas sucias de las farmacéuticas, a las que acusan sin tapujos de causar más muertes que los cárteles de la droga.
Estos libros han tenido un importante impacto mediático pero, nos guste o no, para que una denuncia sea compartida por la mayor parte de la ciudadanía tiene que llegar al medio de masas por excelencia: la televisión. El pasado domingo el cómico John Oliver –que podría pasar por el Jordi Évole estadounidense– dedico su late show (Last Week Tonight) a denunciar las siniestras prácticas de las farmacéuticas en EEUU y, en concreto, a la forma en que estas presionan a los médicos para que receten sus productos.
El 70% de los estadounidenses están tomando un medicamento con receta y más de la mitad toman dos, lo que conlleva un gasto de 2.000 euros de media por persona al año
En Europa, desde 1994, está prohibido anunciar medicinas que se venden con receta. Las compañías pueden promocionar sus productos entre los médicos, pero con límites. Los doctores tienen prohibido recibir a cambio regalos, primas, promesas de incentivos económicos y en especie, así como más de 10 muestras gratuitas de producto por medicamento y año. 
Nada de esto ocurre en EEUU, que afronta un gravísimo problema de sobremedicación. Como ha explicado Oliver en su programa, el 70% de los estadounidenses están tomando un medicamento con receta y más de la mitad toman dos, lo que conlleva un gasto de 2.000 euros de media por persona al año. Estos medicamentos en muchos casos no sólo son innecesarios, sino que además son peligrosos. Según investigaciones de Peter C. Gøtzsche, la prescripción de medicamentos causa cerca de 200.000 defunciones en EEUU todos los años.
Bombardeo publicitario
Como asegura Oliver, en EEUU es imposible escapar de los anuncios de fármacos. “Ahora bien –puntualiza–, los medicamentos no son como cualquier producto, pues necesitas que alguien te dé permiso para tomarlos y es por lo que todos los anuncios acaban siempre con la misma frase: pregunta a tu médico”.
Las compañías farmacéuticas, explica el cómico metido a periodista, saben que los médicos tienen el poder real a la hora de recetar sus medicamentos; por eso, frente a los 4.000 millones de dólares que gastan al año en anunciar sus fármacos al gran público, emplean 24.000 millones para promocionar sus productos entre los profesionales sanitarios.
9 de cada 10 grandes farmacéuticas gastan más en 'marketing' que en investigación
Un análisis realizado en 2013 por la BBC aseguraba que 9 de cada 10 grandes farmacéuticas gastan más en marketing que en investigación. “Las compañías farmacéuticas son como los novios del instituto –sentencia Oliver–. Están mucho más preocupados por meterse dentro de ti que por ser efectivos una vez que lo logren”.
Como reconocía en una entrevista Raymond Gilmartin, exdirector ejecutivo de Merck, “el precio de los medicamentos no está determinado por los costes de investigación. Lo que lo determina, en su lugar, es el valor que tienen en cuanto a su capacidad de evitar y tratar una enfermedad o dolencia concreta”. En definitiva, los medicamentos valen lo que la sociedad está dispuesta a pagar por ellos. Por eso el marketing es tan importante: es necesario convencer a médicos y pacientes de que se debe usar determinado fármaco. Y en ello vuelcan las farmacéuticas todos sus esfuerzos.
Oliver asegura que es muy difícil averiguar cómo se gasta todo ese dinero dedicado a marketing, pues se hace todo de forma opaca, y sólo se vislumbran pequeños detalles sobre determinados casos, años después de que ocurran. En 2012 el Gobierno estadounidense resolvió el caso de Advir, un medicamento para paliar el asma en niños que fue acusado de marketingirresponsable, así que pudimos ver, por primera vez, el vídeo de la presentación del medicamento en 2001, en una convención comercial.
El cómico bromea con el hecho de que la presentación del medicamento parece un espectáculo como los que se realizan antes de los partidos de la NBA, pero lo más grave es lo que le dice a los médicos el representante de la compañía farmacéutica: “Hay gente en esta habitación que va a ganar una increíble suma de dinero vendiendo Advir, y sabéis quienes sois”.
La sobremedicación se está convirtiendo en un gran problema de salud pública. (Corbis).
La salud es lo último que importa
En España, desde 2001, los médicos de la Seguridad Social no pueden recetar marcas concretas, tan sólo el principio activo, lo que limita bastante la actividad de los visitadores médicos. Pero en EEEU vale todo. Oliver es enormemente duro con los representantes comerciales de las farmacéuticas, que, asegura, no tienen ni idea de lo que están vendiendo. En el programa un visitador explica cómo fue su primera sesión de formación: “Estaba en una habitación con 21 compañeros de clase y dos profesores, y era el único que tenía formación científica. De hecho, el primer día explique a mi clase y a los profesores el proceso básico por el que dos neuronas se comunican”.
“Así que, esencialmente, los representantes de las farmacéuticas son como los personajes de Anatomía de Grey: jóvenes, atractivos y sin idea de medicina”, bromea Oliver.
No puedes darle a la gente medicamentos potencialmente peligrosos y ver qué pasa; eres una compañía del Fortune 500, no un camello en una 'rave'
Es de esperar que muchos médicos sepan que los visitadores sólo quieren vender sus productos y les preocupa poco la conveniencia y efectividad de estos, pero muchos otros se dejan llevar. Así se sincera otra representante farmacéutica en el programa: "Tenía un médico que siempre me presentaba el historial de los pacientes difíciles y me decía ‘Kathleen, he probado esto, lo otro, qué me recomiendas para ajustarlo’. Me quedaba pensando, ‘qué haces preguntándome lo que tienes que prescribir, tú eres el médico'”.
El comportamiento de muchas farmacéuticas en EEUU se parece mucho al del crimen organizado. En un vídeo del programa, un visitador médico explica que su compañía pagaba a las farmacias para saber perfectamente lo que estaba recetando cada doctor y si estaban firmando muchas recetas de los competidores se lo hacían saber.
Con este nivel de presión no es de extrañar que las farmacéuticas hayan traspasado varias veces la línea roja presionando a los doctores para que recetaran medicamentos para usos que no estaban aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Es lo que ocurrió con Seroquel, un medicamento de AstraZeneca: un antipsicótico con peligrosos efectos secundarios que sólo debía usarse para tratar la esquizofrenia o el trastorno bipolar y se recetó para tratar el insomnio, la depresión y la demencia. “No puedes darle a la gente medicamentos potencialmente peligrosos y ver qué pasa, eres una compañía del Fortune 500, no un camello en una rave”, bromea Oliver. Pero el asunto no tiene ninguna gracia.
AstraZeneca negó que hubiera actuado con mala praxis, pero pagó 500 millones de dólares para cerrar el caso. No es un comportamiento aislado. Como denunció Oliver en su programa, la mayor parte de las grandes farmacéuticas ha pagado cantidades similares para llegar a acuerdos judiciales. Johnson & Johnson tuvo que pagar 2.200 millones, Eli Lilly 1.400 millones, Voice 2.300 millones y GSK pagó la cifra record de 3.000 millones de dólares para zanjar el caso en el que se les acusaba, entre otras cosas, de promocionar su antidepresivo Wellbutrin para usos no aprobados como tratar las canas y la disfunción sexual.
Corrupción entre los médicos
Debido a este tipo de prácticas no es de extrañar que muchos médicos honrados se nieguen a recibir a los visitadores médicos, pero las compañías tienen otros recursos: como pagar a otros médicos para que convenzan a sus compañeros. “Suena ridículo”, asegura Oliver, “pero no tan ridículo como el título que les proponen utilizan para elevar su ego”. Como explicó Angie Maher, una informante de una compañía farmacéutica, en un informativo de la CNN, “las farmacéuticas le dicen a los médicos que su compañía les ha identificado como un líder de opinión y les proponen ser líderes de opinión de su farmacéutica. La mayoría de las veces dicen que sí”.
Desde principios de año una nueva cláusula en la Affordable Care Act permite a todos los ciudadanos estadounidenses mirar en una página web qué gratificaciones dan las farmacéuticas a los médicos
Como explicaba el psiquiatra Allen Frances El Confidencial, muchos médicos le bailan el agua a las farmacéuticas sin ser conscientes de ello: “Esta colosal industria está lavando el cerebro a todo el mundo para que tomen pastillas, aunque no las necesiten”. Y el doctor Jerry Avorn, profesor de la Harvard Medical School, que ha participado en el programa de Oliver, apuntala esta idea: “En muchos casos el contenido y el guion que preparan las farmacéuticas para que los médicos impartan en sus conferencias (que ellas están pagando) está camuflado como algo que no han hecho directamente las farmacéuticas. Pero no es cierto”.
Debido a la intensificación de las críticas, la industria farmacéutica en EEUU está tratando de lavar su imagen. Las compañías aseguran que ya no pagan “líderes de opinión” y que se están reformando, y los políticos, que hasta la fecha no habían movido un dedo, parecen ahora dispuestos a presionar a las farmacéuticas.
La senadora demócrata Elizabeth Warren anunció el pasado mes un nuevo proyecto de ley, la Medical Innovation Act, que asegura solucionará dos grandes problemas: la disminución de la inversión pública en la investigación médica y las prácticas ilegales de las grandes farmacéuticas. La ley, que se está debatiendo ya en el senado, pretende usar el dinero de las multas impuestas a las grandes farmacéuticas por sus prácticas ilegales para financiar proyectos de investigación de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Esta no es la única iniciativa del Gobierno estadounidense para limitar el poder de las farmacéuticas. Desde principios de año una nueva cláusula en la Affordable Care Act permite a todos los ciudadanos mirar en una página web qué gratificaciones dan las farmacéuticas a los médicos. De momento sólo cubre las dadivas obtenidas en los cinco últimos meses de 2013, pero ahora todos los estadounidenses pueden saber si su médico es honrado o, como denunciaba ProPublica, gana un millón de dólares al año por dar charlas promocionales.
Habrá que esperar para ver si la iniciativa tiene éxito, pero como aseguraba Gøtzsche es necesario un gran esfuerzo político y ciudadano para que las cosas cambien: “La situación en la que estamos ahora es similar a la que vive un pueblo cuando ha permitido a la mafia ser tan poderosa que ha logrado comprar a todo el mundo, incluidos los políticos, el alcalde y la policía. En una situación así es increíblemente difícil dar marcha atrás”.

martes, 19 de enero de 2016

La Industria Farmacéutica es un Crimen Organizado

Cuando un científico se atreve a criticar a la industria farmacéutica, enseguida se le critica porque no la conoce bien. Pero al médico danés Peter C. Gøtzsche es difícil pillarle por este flanco. Durante 30 años, Gøtzsche ha trabajado en ensayos clínicos y regulación de medicamentos para varias farmacéuticas y ha publicado más de setenta artículos científicos en las Big Five, las cinco principales revistas científicas. Y es por esto por lo que afirma con rotundidad que la industria farmacéutica está corrompida hasta la médula, extorsiona a médicos y políticos, y mantiene enormes beneficios a fuerza de medicar innecesariamente a la población.

A continuación veamos un vídeo sobre el médico danés y su explicación sobre la industria Farmacéutica y el crimen organizado. 
https://youtu.be/KZIhpYXOFgg

domingo, 14 de junio de 2015

El mayor experto en Sida de Harvard habla sobre el preservativo

Edward Green afirma que promocionando el preservativo se provoca una “mayor tasa de contagios”; la realidad enmascara intereses de multinacionales, organismos internacionales y gobiernos
Edward Green, el máximo experto en Sida de la universidad de Harvard, afirma que existe “una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”.
El experto alerta sobre la causa de este fenómeno con el conocido “comportamiento desinhibido”: “Cuando se usa alguna tecnología para reducir un riesgo, como el preservativo, a menudo se pierden los beneficios asumiendo un mayor riesgo que si uno no usara esa tecnología”.
 
Edward Green es un médico antropólogo con más de 30 años de experiencia en países en desarrollo, investigación, comunicación y cambio de comportamiento y educación para la salud. Su experiencia incluye el Sida y enfermedades de transmisión sexual, planificación familiar, atención primaria de la salud materna y salud infantil y los programas de cáncer. Ha publicado cinco libros y es autor de más de 250 estudios e informes técnicos. Próximamente publicará Sida e ideología donde denuncia cómo la industria recibe millones de dólares en concepto de la promoción el uso del preservativo, medicamentos y tratamientos para el Sida y donde afirma que el cambio de comportamiento es la solución.
 
El diagnóstico manipulado del Sida
En África el diagnóstico de la enfermedad del Sida a un paciente se realiza a través de los síntomas –bajas defensas, enfermedades oportunistas, etcétera-. Este tipo de diagnóstico es del todo impreciso. Multitud de expertos y científicos han denunciado que a través de esta práctica se diagnostica como Sida lo que simplemente es hambre.
 Esto constituye una estrategia manipuladora para cambiar el nombre a los problemas. Se hace pasar por el drama del Sida lo que es hambre en un Tercer Mundo víctima de un capitalismo salvaje. Esta estrategia genera millones de inversiones públicas que abaratan los medicamentos y benefician a los grandes grupos farmacéuticos.
El modelo de la lucha contra el Sida en África se enfoca desde Occidente a través del envío de fármacos y la distribución de preservativos frente a una educación sexual integral y las mejoras sanitarias y alimentarias de la población.
El modelo de Uganda, el más exitoso
Edward Green opina que el modelo en la lucha contra el Sida sigue siendo el escogido por Uganda que en los años 80 inició una campaña que fomentaba la monogamia entre parejas bajo el lema “quédate con tu pareja o sé fiel”. Green constata como en el país africano los programas “han intentado modificar los comportamientos sexuales a un nivel más profundo”.
Según la OMS, Uganda tiene el descenso más espectacular de infectados por el Sida ya que pasó de tener 1.100.000 enfermos en 2001 a 940.000 en 2007, pero si constatamos el porcentaje de los últimos 17 años pasa de casi un 14% a un 5,4%. En África Uganda consta de un contingente numeroso de cristianos en su población y no ha basado su estrategia en la lucha contra el Sida en el uso del preservativo sino en el rescate de la familia tradicional africana.
 
Los fallos del preservativo
El Hospital de Badalona, pionero en España en repartir píldoras del día después, confirmó los datos del Hospital del Mar de Barcelona que explicaban que el 80% de las usuarias de la píldora admitían haber sufrido fallos en el preservativo.
En el Hospital del Mar de Barcelona 7 de cada 10 chicas que pidieron la píldora postcoital entre 1994 y 2002 reconocieron que se les había “roto el preservativo”. Miquel Ángel Checa del Servicio de Ginecología y Obstetricia del centro sanitario publicó un estudio recogiendo estos datos en la publicación Contraception, de las 5.656 mujeres que pidieron la píldora, 4.524 explicaron que el profiláctico les falló.
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domingo, 19 de abril de 2015

¡EL CÁNCER Y EL DESEO!

Eugenio Rodríguez Martín
Sacerdote Diocesano de Canarias.

NO ESTOY DE ACUERDO. Tengo leucemia (o sea cáncer) y conocí MUCHOS enfermos que esa tarjeta no les retrata. Camilo Sánchez es el más conocido... Pero también mi madre, o personas de la frater (Asociación de discapacitados cristianos) Puedes tener cáncer y desear algo más que una sola cosa... Por ejemplo: el calor de la amistad, que avancé la ciencia, que dejemos a Jesús estar más presente en la vida, que avance La Paz, que los niños no mueran de hambre, que a los trabajadores de los hoteles no se les explote, que no haya señoritos, que no haya corrupción, que la ciencia avancé para todos, que se escuche más música y se lea más, que las familias no se rompan el día de repartir la herencia, que las personas crezcan y se promocionen cada día más libres, menos consumistas, más austeras, más alegres, que no haya explotación, que disfrutemos de la naturaleza, se conozca la historia, se valoré el trabajo y no el capital, las religiones caminen hacia la unidad en la verdad.... Hay más no? No, un enfermo no es un egoísta. Ser persona es ser generoso. Muchos lo han sido. Los pobres... La mayoría...

sábado, 1 de noviembre de 2014

EL TDAH NO EXISTE

No existe. El TDAH es un diagnóstico que carece de entidad clínica, y la medicación, lejos de ser propiamente un tratamiento es, en realidad, un dopaje». Esta es la sentencia de Marino Pérez, especialista en Psicología Clínica y catedrático de Psicopatología y Técnicas de Intervención en la Universidad de Oviedo, además de coautor, junto a Fernando García de Vinuesa y Héctor González Pardo de «Volviendo a la normalidad», un libro donde dedican 363 páginas a desmitificar de forma demoledora y con todo tipo de referencias bibliográficas el Trastorno por Déficit de Atención con y sin hiperactividad y el Trastorno Bipolar infantil. Lo que sí que existe, y es a su juicio muy preocupante, es el fenómeno de la «patologización de problemas normales de la infancia, convertidos en supuestos diagnósticos a medicar».
—En «Volviendo a la normalidad», ustedes ponen el dedo en la llaga, al asegurar que el llamado Trastorno por Déficit de Atención, con o sin Hiperactividad (TDAH), no existe.
—El TDAH es un diagnóstico, cada vez más popularizado, que carece de entidad clínica. Para empezar, no se establece sobre criterios objetivos que permitan diferenciar el comportamiento normal del supuestamente patológico, sino que se basa en apreciaciones subjetivas, en estimaciones de los padres del tipo de si «a menudo» el niño se distrae y se mueve mucho. Más que nada, el diagnóstico es tautológico. Si un padre preguntara al clínico por qué su hijo es tan desatento e inquieto, probablemente le respondería porque tiene TDAH, y si le preguntara ahora cómo sabe que tiene TDAH, le diría porque es desatento e inquieto. Por lo demás, insisto, no existe ninguna condición neurobiológica ni genética indenficada, y sí muchas familias donde no se asume que la educación de los niños es más difícil de lo que se pensaba.
—¿Quiere decir que no hay ninguna prueba médica que lo demuestre?
—No. No existen pruebas clínicas ni de neuroimagen (como TC, RM, PET, etc) ni neurofisiológicas (EEG, ERP) o test psicológicos que de forma específica sirvan para el diagnóstico. Lo que nosotros decimos en esta obra, con toda seguridad, es que no hay ningún biomarcador que distinga a los niños TDAH. No se niega que tengan problemas, pero son niños, que tienen curiosidad y quieren atender a lo que sea, moverse... A sentarse es algo que hay que aprender. No existe ninguna alteración en el cerebro.
—Pero los expertos en TDAH afirman que este trastorno mental/psiquiátrico del neurodesarrollo conlleva ciertas particularidades cerebrales, y niveles anormales de sustancias neurotransmisoras...
—Pudiera haber diferencias en el cerebro, como es distinto el cerebro de un músico al de otro que no lo es. Incluso el de un pianista a un violinista. Pero esa diferencia del cerebro no es la causa. El cerebro es plástico y puede variar su estructura y su funcionamiento dependiendo de las exigencias y condiciones de vida. Un ejemplo muy famoso es del hipocampo cerebral de los taxistas de Londres. Cuantos más años de profesionalidad, más alterada es esa estructura cerebral. ¿Por qué? Porque está relacionada con el recuerdo y la memoria espacial, como es requerido para ser taxista en una ciudad de 25.000 calles como Londres. Lo que se pueda observar diferencial en el cerebro de quien sea, en este caso de niños a los que se diagnostica TDAH, no explica que esa sea la causa del supuesto trastorno, si no que los niños sean más activos e inquietos. Pero algunos padres se agarran o podrían estar interesados en encontrar una diferencia cerebral en los niños que les justifique o exima de responsabilidad en lo que le pasa al niño. Insisto, no hay ningún clínico ni ninguna prueba de neuroimagen que pueda validar un diagnóstico, como no hay evidencia que demuestre que los niveles cerebrales de dopamina o noradrelina sean anormales en niños con este diagnóstico.
—Ustedes también recogen en su obra que muchos clínicos, y hasta laboratorios farmacéuticos, que reconocen que no hay biomarcadores específicos.
—Cualquiera que esté al tanto de las investigaciones no puede dejar de reconocer que en realidad no hay biomarcadores específicos por los que se pueda diagnosticar ese TDAH como una entidad clínica diferencia. En España hay multitud de expertos en el tema que después de defender que es un trastorno bioneurológico, reconocen que no hay bases neurológicas establecidas para el diagnóstico. Y sin embargo mantienen ese discurso. Casualmente, suelen ser personas con conflictos de intereses reconocidos y declarados, que han recibido y está recibiendo ayudas y subvenciones y todo tipo de privilegios de diversos laboratorios. Es decir, muy a menudo los defensores del TDAH mantienen esa retórica a pesar de que no hay evidencia, por un conflicto de intereses que les lleva a sesgar la información por el lado de lo que desean que hubiera en base a los intereses de hacer pasar el trastorno como si fuera una enfermedad que hubiera que medicar.
—La realidad es que el TDAH se acaba de reconocer en la flamente Ley orgánica para la mejora educativa (LOMCE).
—Las instancias políticas, empezando por el Parlamento Europeo, con su «libro blanco» sobre el TDAH, y terminando por su inclusión en la Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), puede que estén dando carta de naturaleza a algo cuya naturaleza, valga la redundancia, está por determinar y que, de hecho, es controvertida. Se está reclamando que se hagan las dotaciones adecuadas que contempla la ley como son ayudas, subvenciones, e incluso rebajas para la adquisición de los libros de texto, ventajas para acceder a becas, quien sabe si hasta para acceder a la Universidad. Mientras, los lobbies de la industria farmacéutica se estarán frotando las manos, viendo como los políticos «trabajan» a su favor. Los políticos creerán que han hecho lo políticamente correcto pero, de acuerdo con lo dicho, sería incorrecto científicamente.
—Usted augura que, a partir de este reconocimiento, habrá muchos interesados en que el niño reciba un diagnostico formal de TDAH.
—Si. Esto mismo que ha pasado en España, de que la Ley otorgue cobertura legal al TDAH, se vio con anterioridad en 1997 en Quebec (Canadá). Allí hicieron un estudio de seguimiento de diagnósticos durante los 14 años siguientes y se encontró que en esa provincia canadiense en concreto, y a diferencia del resto de Canadá, había aumentado exponencialmente el número de niños medicados. Un crecimiento que no se observó en otras enfermedades propiamente infantiles como el asma, donde el porcentaje se mantuvo el resto del tiempo. Además, los niños que tomaban medicación de forma continuada tenían un rendimiento más bajo a largo plazo. Y tenían a su vez otros comportamientos y otras alteraciones como ansiedad y depresión.
—Los efectos secundarios de la medicación es algo que ustedes también citan en esta obra, al señalar que los padres no son muy conscientes de los mismos.
—La utilidad de la medicación, hasta donde lo es, no se debe a que esté corrigiendo supuestos desequilibrios neuroquímicos causantes del problema, como se da a entender, sino a que el propio efecto psicoactivo de la droga estimulante puede aumentar la atención o concentración, como también lo hacen el café o las bebidas tipo Red Bull. La medicación para el TDAH no es, en rigor, un tratamiento específico, sino un dopaje: es la administración de fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento. En cuanto a la salud, estas anfetaminas lo que producen es un efecto inmediato (si es continuado) de aumento de la presión sanguínea y cardiaca, que les puede llevar a tener a la larga más riesgos cardiovasculares. Tampoco les debería sorprender su efecto sobre el retraso del crecimiento. La cuestión es saber que pasa tras años de medicación.
—Si el TDAH no es un cuadro clínico, pero sí un problema de conducta, ¿qué pueden hacer los padres afectados?
—Lo dificil hoy en día es que los padres puedan tener una atención más continuada y sosegada con los niños. Pero la atención y la actividad se pueden aprender, y mejorar. Hay estudios hechos y publicados en la versión americana de Mente y Cerebro con niños pequeños abocados o candidatos a recibir el diagnóstico. Se les enseñaba a los padres a realizar diversas tareas con esos pequeños, con el objeto de educar la atención y su impulsividad. Y se ha comprobado que con estas actividades consistentes en juegos tipo «Simon dice», donde uno tiene que esperar a responder cuando se le pide algo, se ha logrado que los niños mejoren y controlen la impulsividad o los comportamientos que les abocaba al TDAH.
—Mientras tanto, usted señala que las asociaciones de afectados tienen publicidad en sus webs de los laboratorios farmacéuticos implicados en la fabricación de los medicamentos.
—Si usted echa un vistazo a alguna de ellas lo podrá comprobar por usted misma. En mi opinión, las asociaciones de padres y afectados por el TDAH, si no quieren hacerle el juego a otros intereses, debieran tener prohibido en sus estatutos recibir financiación de los fabricantes de medicación, y utilizar como divulgación sus explicaciones y panfletos. Es como si ponemos al lobo a cuidar de las ovejas. Aunque los laboratorios reciban cuantiosas multas por la inapropiada promoción de sus preparados y afirmaciones engañosas acerca de su eficacia, como los 56.5 millones de dólares que tendrá que pagar el principal fabricante de medicamentos para el TDAH, no será nada comparado con los 1.200 millones de dólares que tiene previsto ganar en 2017 con uno de ellos. De estas cosas también hay que hablar cuando se habla de TDAH.
—¿Recomendaría usted alguna lectura a padres preocupados?


—A los padres de niños diagnosticados con TDAH les aconsejaría, sobre todo, que no aceptaran guías cuyos autores y asesores tengan conflictos de intereses con las industrias farmacéuticas. Que busquen guías independientes que cuenten la verdad de lo que se sabe del TDAH y de las implicaciones que tiene la medicación. En España el Boletín de Información Farmacoterapéutica de Navarra ha editado una que se titula Atentos al Déficit de Atención (TDAH) entre la naturaleza incierta y la prescripción hiperactiva. Es una guía que puede ser muy útil para que los padres sepan a qué atenerse o que esperar de los fármacos. Y que ellos decidan.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Allen Frances: Convertimos problemas cotidianos en trastornos mentales

Allen Frances (Nueva York, 1942) dirigió durante años el Manual Diagnóstico y Estadístico (DSM), en el que se definen y describen las diferentes patologías mentales. Este manual, considerado la biblia de los psiquiatras, es revisado periódicamente para adaptarlo a los avances del conocimiento científico. El doctor Frances dirigió el equipo que redactó el DSM IV, a la que siguió una quinta revisión que amplió considerablemente el número de entidades patológicas. En su libro ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014) hace autocrítica y cuestiona que el considerado como principal referente académico de la psiquiatría colabore en la creciente medicalización de la vida.

Pregunta. En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué? 
Respuesta. Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación. 

P. ¿Todos vamos a ser considerados enfermos mentales? 
R. Algo así. Hace seis años coincidí con amigos y colegas que habían participado en la última revisión y les vi tan entusiasmados que no pude por menos que recurrir a la ironía: habéis ampliado tanto la lista de patologías, les dije, que yo mismo me reconozco en muchos de esos trastornos. Con frecuencia me olvido de las cosas, de modo que seguramente tengo una predemencia; de cuando en cuando como mucho, así que probablemente tengo el síndrome del comedor compulsivo, y puesto que al morir mi mujer, la tristeza me duró más de una semana y aún me duele, debo haber caído en una depresión. Es absurdo. Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales. 

P. Con la colaboración de la industria farmacéutica... 
R. Por supuesto. Gracias a que se les permitió hacer publicidad de sus productos, las farmacéuticas están engañando al público haciendo creer que los problemas se resuelven con píldoras. Pero no es así. Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar. 

P. ¿Qué propone para frenar esta tendencia? 
R. Controlar mejor a la industria y educar de nuevo a los médicos y a la sociedad, que acepta de forma muy acrítica las facilidades que se le ofrecen para medicarse, lo que está provocando además la aparición de un mercado clandestino de fármacos psiquiátricos muy peligroso. En mi país, el 30% de los estudiantes universitarios y el 10% de los de secundaria compran fármacos en el mercado ilegal. Hay un tipo de narcóticos que crean mucha adicción y pueden dar lugar a casos de sobredosis y muerte. En estos momentos hay ya más muertes por abuso de medicamentos que por consumo de drogas. 

P. En 2009, un estudio realizado en Holanda encontró que el 34% de los niños de entre 5 y 15 años eran tratados de hiperactividad y déficit de atención. ¿Es creíble que uno de cada tres niños sea hiperactivo? 
R. Claro que no. La incidencia real está en torno al 2%-3% de la población infantil y sin embargo, en EE.UU. están diagnosticados como tal el 11% de los niños y en el caso de los adolescentes varones, el 20%, y la mitad son tratados con fármacos. Otro dato sorprendente: entre los niños en tratamiento, hay más de 10.000 que tienen ¡menos de tres años! Eso es algo salvaje, despiadado. Los mejores expertos, aquellos que honestamente han ayudado a definir la patología, están horrorizados. Se ha perdido el control. 

P. ¿Y hay tanto síndrome de Asperger como indican las estadísticas sobre tratamientos psiquiátricos? 
R. Ese fue uno de los dos nuevos trastornos que incorporamos en el DSM IV y al poco tiempo el diagnóstico de autismo se triplicó. Lo mismo ocurrió con la hiperactividad. Nosotros calculamos que con los nuevos criterios, los diagnósticos aumentarían en un 15%, pero se produjo un cambio brusco a partir de 1997, cuando las farmacéuticas lanzaron al mercado fármacos nuevos y muy caros y además pudieron hacer publicidad. El diagnóstico se multiplicó por 40. 

P. La influencia de las farmacéuticas es evidente, pero un psiquiatra difícilmente prescribirá psicoestimulantes a un niño sin unos padres angustiados que corren a su consulta porque el profesor les ha dicho que el niño no progresa adecuadamente, y temen que pierda oportunidades de competir en la vida. ¿Hasta qué punto influyen estos factores culturales? 
R. Sobre esto he de decir tres cosas. Primero, no hay evidencia a largo plazo de que la medicación contribuya a mejorar los resultados escolares. A corto plazo, puede calmar al niño, incluso ayudar a que se centre mejor en sus tareas. Pero a largo plazo no ha demostrado esos beneficios. Segundo, estamos haciendo un experimento a gran escala con estos niños, porque no sabemos qué efectos adversos pueden tener con el tiempo esos fármacos. Igual que no se nos ocurre recetar testosterona a un niño para que rinda más en el fútbol, tampoco tiene sentido tratar de mejorar el rendimiento escolar con fármacos. Tercero, tenemos que aceptar que hay diferencias entre los niños y que no todos caben en un molde de normalidad que cada vez hacemos más estrecho. Es muy importante que los padres protejan a sus hijos, pero del exceso de medicación. 

P. ¿En la medicalización de la vida, no influye también la cultura hedonista que busca el bienestar a cualquier precio? 
R. Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren. 

P. Y ser etiquetado como alguien que sufre un trastorno mental, ¿no tiene también consecuencias? 
R. Muchas, y de hecho cada semana recibo correos de padres cuyos hijos han sido diagnosticados de un trastorno mental y están desesperados por el perjuicio que les causa la etiqueta. Es muy fácil hacer un diagnóstico erróneo, pero muy difícil revertir los daños que ello conlleva. Tanto en lo social como por los efectos adversos que puede tener el tratamiento. Afortunadamente, está creciendo una corriente crítica con estas prácticas. El próximo paso es concienciar a la gente de que demasiada medicina es mala para la salud. 

P. No va a ser fácil...
R. Cierto, pero el cambio cultural es posible. Tenemos un magnífico ejemplo: hace 25 años, en EE.UU. el 65% de la población fumaba. Ahora, lo hace menos del 20%. Es uno de los mayores avances en salud de la historia reciente, y se ha conseguido por un cambio cultural. Las tabacaleras gastaban enormes sumas de dinero en desinformar. Lo mismo que ocurre ahora con ciertos medicamentos psiquiátricos. Costó mucho hacer prosperar la evidencia científica sobre el tabaco, pero cuando se consiguió, el cambio fue muy rápido. 

P. En los últimos años las autoridades sanitarias han tomado medidas para reducir la presión de los laboratorios sobre los médicos. Pero ahora se han dado cuenta de que pueden influir sobre el médico generando demanda en el paciente. 
R. Hay estudios que demuestran que cuando un paciente pide un medicamento, hay 20 veces más posibilidades de que se lo prescriban que si se deja simplemente a decisión del médico. En Australia, algunos laboratorios requerían para el puesto de visitador médico a personas muy agraciadas, porque habían comprobado que los guapos entraban con más facilidad en las consultas. Hasta ese punto hemos llegado. Ahora hemos de trabajar para lograr un cambio de actitud en la gente. 

P. ¿En qué sentido? 
R. Que en vez de ir al médico en busca de la píldora mágica para cualquier cosa, tengamos una actitud más precavida. Que lo normal sea que el paciente interrogue al médico cada vez que le receta algo. Preguntar por qué se lo prescribe, qué beneficios aporta, qué efectos adversos tendrá, si hay otras alternativas. Si el paciente muestra una actitud resistente, es más probable que los fármacos que le receten estén justificados. 

P. Y también tendrán que cambiar hábitos. 
R. Sí, y déjeme decirle un problema que he observado. ¡Tienen que cambiar los hábitos de sueño! Sufren ustedes una falta grave de sueño y eso provoca ansiedad e irritabilidad. Cenar a las 10 de la noche e ir a dormir a las 12 o la una tenía sentido cuando hacían la siesta. El cerebro elimina toxinas por la noche. La gente que duerme poco tiene problemas, tanto físicos como psíquicos.

Autor:   Milagros Pérez Oliva

viernes, 28 de marzo de 2014

HOSPITAL QUE PUEDE HACER PENSAR

Aquí va mis conclusiones después de un mes de hospital acompañando a mi padre:
- Me he encontrado con señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos encantadoras, alegres, serviciales, delicadas, volcadas en el enfermo... Me he encontrado señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos huidizos, bordes, tipo sargento, desganados...
Conclusión primera: en todos los sitios hay de todo.
- He visto familias que se reconcilian gracias a la enfermedad de un padre y familias que se pelean por la enfermedad de un padre.
Conclusión segunda: La enfermedad, el dolor, el sufrimiento, pueden vivirse como algo que une o como algo que divide.
- He presenciado cómo aparatitos muy pequeños de nombres impronunciables salvan vidas.
Conclusión tercera: la técnica es una maravilla. El ser humano que la desarrolla también puede serlo.
- Me he cruzado con embarazadas de muchos meses que subían cuatro plantas por las escaleras, porque sólo hay un ascensor disponible para un hospital por el que a diario pasan miles de personas.
Conclusión cuarta: el "walking is good" del Ayuntamiento de Valladolid algunos lo hacen obligados.
- He asistido a inicios de amistad entre enfermos que coinciden en una habitación unos cuantos días. Otros pasan sin más.
Conclusión quinta: puedes hacer amigos en muchas situaciones en la vida. También puedes pasar sin más por muchas situaciones de la vida.
- He observado a personas que hacen piruetas con su trabajo, sus preocupaciones, sus familias, para ir al hospital a dar una palabra de ánimo, un beso, un relevo al que está de guardia.
Conclusión sexta: Si alguien piensa que "todo el mundo va a lo suyo" es porque no ha ido a un hospital con los ojos abiertos.
- He notado cómo hay personas que quieren conocer con claridad lo que les pasa a ellos mismos o a sus familiares. Otras en cambio prefieren no saberlo todo.
Conclusión séptima: tenemos formas diferentes de afrontar las cosas. El problema viene cuando yo quiero que tú afrontes las cosas a mi manera.
- Sólo he tomado un café en la cafetería del Clínico de Valladolid.
Conclusión octava: el café de la cafetería del Clínico es malísimo.
Gracias a todos los que os habéis interesado en este tiempo!!!

viernes, 21 de febrero de 2014

Monja y Médico Teresa Forcades: “Las compañías farmacéuticas cometen crímenes y han sido condenadas en los tribunales”

TERCERA PARTE

Los ciudadanos estamos indefensos en medio de una maquinaria tan poderosa. ¿Nadie se organiza frente a las grandes corporaciones?
También está el tema de las asociaciones de afectados. Seguiré con el ejemplo del caso Vioxx. Durante el juicio, Merck aportó testigos, enfermos que contaron al juez que antes no podían salir de casa, pero que con el antiinflamatorio Vioxx su vida había cambiado. El problema es que los testigos estaban sobornados por Merck.
Si no se llega a descubrir, el juez habría podido pronunciar una resolución muy diferente. Fíjate que hablamos de empresas que tienen beneficios superiores al presupuesto del Gobierno de un país importante. El desequilibrio, la capacidad de presionar, el control de los medios de comunicación, de la opinión pública…, tenemos que ser conscientes.
¿Cuál es la solución?
Pasa por la reivindicación del espacio público. Durante los últimos años se ha desprestigiado la medicina pública y la seguridad social, pero es necesario recordar que el Estado español ocupaba el séptimo lugar, en el año 2000, en el ranking que elabora la OMS entre los 197 países que la constituyen, a fin de determinar la calidad de los distintos sistemas sanitarios. Un resultado que no está nada mal. Alemania ocupaba el puesto vigésimo quinto, y Estados Unidos el trigésimo cuarto.
Está claro que la privatización de la salud no aumenta en modo alguno su eficacia. No tiene sentido desmantelar un sistema que funciona. Evidentemente, siempre se pueden mejorar cosas, pero no olvidemos que nuestro sistema sanitario estaba situado entre los mejores del mundo.
Debemos tomar conciencia de este desmantelamiento: hace veinte años, las revistas científicas más importantes no estaban controladas por esta industria. Hace veinte años, las facultades de Medicina eran más libres. Esto quiere decir que la alternativa es posible, y que debemos tomar conciencia de la peligrosidad y de la criminalidad del orden actual de las cosas.
Si hablamos de los medicamentos, ¿los genéricos son la mejor opción?
El genérico es un medicamento que ya no está protegido por una patente y por tanto, todos los laboratorios pueden comercializarlo bajo el nombre del componente químico del producto. Las patentes sirven para proteger la inversión de un laboratorio en el desarrollo de un medicamento, de alguna forma dan a la compañía farmacéutica las condiciones necesarias para compensar el gasto en investigación. La patente como concepto, aunque podríamos cuestionar la extensión de la propiedad intelectual, es positiva. Son los crímenes que cometen estas empresas lo que no debemos perder de vista.
Pero una compañía farmacéutica que tiene una patente puede impedir la venta de un medicamento importante para mucha gente.
La patente da a las compañías farmacéuticas el derecho a comercializar el medicamento en exclusiva durante veinte años. Y estas hacen de ello un mal uso, como hemos visto cuando hablaba de laboratorios que deciden no vender medicamentos en los países pobres porque no les resulta rentable.
Es el caso de los laboratorios Abbot, que desarrollaron un antirretroviral que no necesitaba refrigeración. Aunque podrían resultar muy útiles en los países africanos por las altas temperaturas y las frecuentes interrupciones del suministro eléctrico, se negaron a comercializarlo en África.
Precisamente en el continente donde, según los informes de la ONU del año 2003, más de treinta millones de personas estaban infectadas con el VIH, y esto solo en el África subsahariana. No puede ser: las patentes deben tener contrapartidas. Una cosa deberían ser las patentes en los países ricos y otra, permitir la producción de genéricos en los países pobres.
Seguramente lo peor de todo sea la impunidad. 
Cuando se han demostrado todos estos crímenes ante el juez, las empresas han tenido que pagar multas inferiores al beneficio que han obtenido con la comercialización del producto. Nadie ha pisado la cárcel por estos crímenes que han costado la vida a muchas personas que confiaban en el sistema sanitario. No deberíamos hablar de los crímenes de las compañías farmacéuticas, sino de los crímenes de las personas concretas, con nombres y apellidos, que están al frente de estas compañías.¿Podemos cambiar todo este montaje? ¡Nos va la salud!
Para mí siguen siendo válidas todas las propuestas que formuló el Comité de Expertos en el parlamento inglés en 2005. Son iniciativas que pueden implementarse ahora mismo, válidas y seguramente más urgentes ahora que hace siete años. Otro aspecto imprescindible sería que la OMS fuera realmente independiente porque hoy está muy lejos de serlo. Uno de los requisitos para poder colaborar como experto en esta organización internacional es no tener conflictos de intereses con la industria farmacéutica.Pues bien, en el caso de la gripe A, la OMS no fue capaz de mostrar a las autoridades los documentos firmados por los colaboradores donde reconocían su independencia respecto a la industria farmacéutica.Aquí también se mezcla la política.
Creo que uno de los problemas es que hemos pasado del multipartidismo al bipartidismo, siguiendo el modelo norteamericano de demócratas y republicanos. Pero la cuestión es que negocian entre ellos y hay temas que jamás se abordan. Fingen ser dos polos opuestos, pero todos tienen claro lo que no se debe tocar. Cuando realicé el estudio de las compañías farmacéuticas, me di cuenta de que la industria disponía en Estados Unidos de un número de lobbystas profesionales superior al número de congresistas.Esto significa que cada parlamentario tenía asignado a uno o más profesionales que se dedicaban a estudiar su historia y perfil. La tarea de estos lobbystas era influenciar a los congresistas para que votaran de acuerdo con los intereses de la industria. Además, debemos añadir que en ese mismo país, el 90 % de los congresistas son millonarios.
No sé cuál es la situación económica de nuestros representantes políticos, pero estoy segura de que sus rentas se sitúan por encima de la media. ¿Cómo nos puede representar un millonario o una persona que no está en nuestra misma escala social? Por eso me parece interesante lo que hacen países como Venezuela, que buscan una alternativa diferente a la nuestra.
Pero supongo que sois los que trabajáis en el campo sanitario quienes tenéis un reto mayor.
Hay mucho trabajo que hacer en cada hospital, en cada centro de salud. Y de hecho, hay mucha gente trabajando. Recientemente di una charla sobre medicalización a un grupo de enfermeras en Manresa (Barcelona) y dos de ellas me dijeron que el médico con el que trabajan no admitía a los representantes de la industria farmacéutica en su consulta.
Este es un ejemplo de la capacidad de maniobra que todos tenemos: puedes recibir a un representante o no hacerlo. Puedes recibirlo solo cuando te interesa o nunca. Puedo esforzarme en recetar genéricos o medicamentos fuera de todo este mercado. La aportación de cada uno, ni importa cuán pequeña sea, es importante.
Dices que has dado una charla sobre medicalización. ¿Qué es?
El término nace con la modernidad. En un primer momento, la intervención de la ciencia médica en la sociedad mejoraba la vida de las personas. Por ejemplo, a finales del siglo XIX, Italia tenía altos índices de malaria. A partir de un razonamiento médico, tomaron una serie de medidas higiénicas que salvaron muchas vidas: los médicos se dieron cuenta de que las fiebres de los ciudadanos eran producto de la malaria, que se transmitía a través de un insecto que vive en el agua estancada. Por lo tanto, lo que se debía hacer era secar los pantanos para eliminar al mosquito transmisor. Después vino el alcantarillado, fundamental para la salud de los ciudadanos, porque al no canalizar el agua, los niños que jugaban junto a las aguas fecales sufrían las consiguientes infecciones de tifus, cólera, salmonella…
Otro gran tema fue el aire. La gente vivía en casas sin ventilación, trabajaba en fábricas donde no entraba la luz del sol. Por lo tanto, la tuberculosis y las enfermedades pulmonares estaban a la orden del día. Estos ejemplos muestran la primera oleada de medicalización de la sociedad: cuanto más interviene la ciencia médica, la población goza de mejor salud. Hoy estamos ante una situación contraria: cuanto más progresa la ciencia médica, más enfermos estamos.
¿Qué quieres decir?
¿Cómo puede ser que el 90 % de los niños de una clase estén tomando medicamentos? ¿O que el 10 % de los niños estén diagnosticados de TDAH? ¿Por qué pasa? Hay que estudiar a fondo qué consecuencias tiene poner treinta vacunas a los niños antes de que cumplan los cinco años, habría que saber cómo afecta a su cerebro.
Date cuenta de que la vacuna de la triple vírica se pone de una vez, pero estamos introduciendo al mismo tiempo tres virus atenuados (virus vivos) en el cuerpo de un niño que tiene un sistema inmunitario que aún se está formando, con el agravante de los contaminantes.
¿Qué son los contaminantes?
La mayoría de las vacunas de las que disponemos se producen a partir de la infección de células de un animal. Concretamente, la vacuna de la gripe se suele fabricar infectando el embrión de un huevo. Se deja que crezca el embrión infectado y, en previsión de que pueda coger alguna infección dañina, le inyectan un antibiótico. Pues bien, abres el huevo, coges la pasta del interior, la troceas y la filtras para que te quede el material vírico.
La industria goza del derecho a no dar a conocer la fórmula entera, por lo que no conocemos todos los componentes. Para empezar, las aves y los pollos tienen enfermedades propias como la gripe aviar o las leucemias del pollo. Se han dado casos de personas con enfermedades derivadas de los contaminantes de estas vacunas. La vacuna de la gripe también se desarrolla a partir de células cancerosas de riñón de perro.
La cuestión es que introducimos el material genético de células cancerosas en el cuerpo de los niños, sin tener estudios a largo plazo sobre sus efectos. También se utilizan embriones humanos para cultivos, y algunos grupos con ganas de provocar escándalo, pero con base objetiva, afirmaron que inyectamos a los niños células de otros niños.
¿Y esto es seguro para nuestro cuerpo?
No sabemos qué consecuencias tiene todo esto en la genética, precisamente por lo que te comentaba, por esta falta de estudios a largo plazo. Hay vacunas que ponemos cuando los niños tienen apenas dos meses y su sistema inmunitario no está formado. Sobre la vacuna de la gripe tampoco hay suficientes estudios. No sabemos cómo afecta al cerebro de las personas mayores que reciben esta vacuna anualmente desde los sesenta y cinco años.
Durante mucho tiempo, las vacunas contenían aluminio, un componente asociado a las afectaciones neurológicas. Por lo tanto, por ejemplo, si te han estado inyectando esta vacuna durante diez años, puede ser que tu cerebro empiece a estar intoxicado con aluminio.
Decías que cuanto más avanza la medicina, más enfermos estamos. ¿Cómo es posible?
Cada vez estamos más preocupados por las enfermedades y tomamos más medicamentos, nos hacemos visitar más, nos sometemos a más pruebas, estamos más enfermos según las etiquetas oficiales. Otra cosa sería preguntarnos si estas etiquetas son excesivas. Por ejemplo, un poco de depresión en un adolescente. Es lo propio de la edad pero hoy nos dirían que el adolescente padece depresión juvenil y le recetarían un medicamento.
Quizá estamos menos enfermos que nuestros antepasados pero más obsesionados por la salud, lo que acaba convirtiéndose en una patología propia de nuestra época. Siempre estamos pendientes de analíticas, tenemos molestias aquí o allá, y la aberración más grande es que a veces los medicamentos llegan a lugares donde no hay comida.
¿A qué te refieres?
Nestlé llevó a cabo una campaña en África cuyo resultado fue una gran mortalidad infantil. Te explico: la empresa convenció a las mujeres africanas de que era mejor dar leche en polvo –la que ellos fabricaban– a sus hijos en vez de leche materna. A través de diferentes ONG, regalaron botes de leche en polvo, pero el problema fue que, para obtener la leche, se tenía que disolver el polvo en agua.
Como sabemos, en muchos lugares de África el agua no sale del grifo de casa. Por lo tanto, algunas mujeres dieron leche a sus hijos con agua contaminada y otras, para ahorrar, ponían una cucharada menos del preparado. El resultado fueron diarreas, muchas mortales, en los bebés por infecciones y por mala preparación del producto.
El 20 % de la población mundial gasta el 80 % de los recursos del mundo…
Y el 90 % de los recursos médicos se dedican a investigar las enfermedades que afectan al 10 % de la población.Médicos Sin Fronteras llevó a cabo una campaña sobre las enfermedades olvidadas, aquellas que afectan a la población de los países pobres: enfermedad del sueño, enfermedad de Chagas, malaria, etc. Aunque hay millones de personas afectadas, la investigación es mínima.
Precisamente parece que estamos cerca de la vacuna de la malaria.
Yo, más que sobre la vacuna, te hablaré del MMS, una solución que descubrió Jim Humble basada en dióxido de cloro. Sus promotores afirman que este producto acaba con la malaria. Una hermana del monasterio que es de Kenia se llevó este preparado a su pueblo y obtuvo muy buenos resultados.
Personas que merecen toda mi confianza me han hablado de este producto, y yo misma he tomado las dosis recomendadas para resfriados sin problemas. Además, es baratísimo. La idea de la vacuna, acostumbrar la población a ponerse una inyección de forma sistemática no me convence. Se parece demasiado al “soma” de Un mundo feliz de Aldous Huxley.
¿Este preparado MMS es una alternativa a la vacuna?
Habría que investigarlo a fondo. La información de la que dispongo es favorable, y me parece muy sospechoso que se haya prohibido su venta en algunos lugares y que se persiga a las personas que lo comercializan. Lo mismo podríamos decir del caso de una planta llamada stevia rebaudiana, en el tratamiento de la diabetes. ¿Por qué se prohíbe en lugar de investigar seriamente sus efectos?
¿Desaconsejas vacunarse?
Los padres deben saber que las vacunas infantiles no son obligatorias y que existe el derecho a ser selectivos: poner algunas sí y otras no. Ante esta pregunta aconsejaría leer al pediatra inglés Richard Halvorsen o que se informen en organizaciones como la Liga para la Libertad de Vacunación, que tiene una página web muy completa.¿Y qué dirías de la homeopatía y la medicina alternativa en general? ¿Se escapa de este negocio?
No creamos que todo lo que consideramos medicina alternativa escapa de este negocio, porque a menudo está diseñada por una industria que tiene unos intereses muy claros. Además, que se llame alternativa no significa que detrás no tenga a los grandes laboratorios, aunque dibujen florecitas en las cajas. Tanto en la medicina oficial como en las alternativas, hay personas serias y responsables a la vez que personas que solo se preocupan por sus intereses. ¿Qué hacer? Asumir que hay un riesgo y seguir la propia intuición a la hora de decidir. Es importante vivir la relación terapéutica desde la confianza en el profesional, pero sobre todo como un diálogo en el que el enfermo tiene la última palabra.
Principales conclusiones del Comité de Expertos del parlamento inglés, del año 2005, que Teresa Forcades resumió en su estudio sobre los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas y que todavía hoy suscribe completamente:
Informe: The influence of the Pharmaceutical Industry
22 de marzo de 2005
House of Commons1. Los medicamentos de “yo-también” son un problema, pero la comisión no ha llegado a ningún acuerdo sobre este punto.2. Es preciso establecer un centro independiente para llevar a cabo los ensayos clínicos ya que el sistema actual está demasiado sesgado.3. La agresividad del marketing inmediato a la comercialización de un nuevo medicamento, el alud de información que se distribuye y el encubrimiento de esta información haciéndola pasar por educación médica contribuyen a que se receten medicamentos de forma inadecuada.4. La falsificación de artículos científicos y la ocultación de los resultados de los ensayos no favorables a la industria provocan la proliferación de recetas inadecuadas.
5. La culpa de las recetas inadecuadas no es solo de las compañías farmacéuticas, sino también de médicos y otros profesionales que no son lo suficientemente críticos, y se muestran demasiado dispuestos a aceptar los regalos de las compañías farmacéuticas y a dar por buena la información que éstas les suministran.
6. El marketing de la industria farmacéutica es implacable y ubicuo, y se dirige no solo a los profesionales, sino también a los pacientes y al público en general.
7. Debe elaborarse un folleto para los pacientes con información general y completa que indique cuál es el papel de los medicamentos en el tratamiento de las enfermedades.
8. La publicidad dirigida directamente a los pacientes es inadecuada e innecesaria en el Reino Unido. Esta publicidad tiene un alto contenido emocional (…).
9. La publicidad indirecta a través de campañas educativas no está lo suficientemente bien regulada.
10. A menudo, se desconoce qué tipo de apoyo reciben los grupos de pacientes por parte de las compañías farmacéuticas. Esta información tiene que ser pública.
11. La vigilancia de los medicamentos ya comercializados es insuficiente.
12. El Gobierno tiene que financiar el estudio de las alternativas terapéuticas no farmacológicas que la industria farmacéutica ignora porque no son rentables para ella.
13. Los médicos y otros profesionales con derecho a recetar tienen que asumir su parte de culpa por los problemas resultantes de la prescripción inadecuada de antidepresivos del tipo SSRI y de antiinflamatorios del tipo inhibidores COX-2. Estos medicamentos han sido recetados a gran escala de forma indiscriminada. Esto se debe, en parte, a la intensa actividad de promoción, especialmente, en el momento de su comercialización, pero también es consecuencia de haber mantenido en secreto información importante y de haber aceptado de forma poco crítica la propaganda de las compañías farmacéuticas. El marketing agresivo ha llegado a convencer a demasiados profesionales del hecho que pueden receptar impunemente. (…) No tenemos ningún mecanismo efectivo para moderar la explosión de recetas que acompaña la comercialización de un nuevo producto. Este es el período más importante para promocionar un nuevo medicamento, pero es preciso remarcar que es también el período en que menos cosas sabemos de sus efectos reales.
14. Recomendamos que el registro de ensayos clínicos lo mantenga un organismo independiente y que los resultados de todos los estudios –favorables y desfavorables– sean hechos públicos como condición previa a la comercialización.
15. Que se limite la cantidad de muestras gratuitas que reciben los profesionales que pueden recetar, especialmente durante los primeros seis meses de comercialización de un nuevo medicamento (…).
16. Es preciso que las evaluaciones de la agencia reguladora y la información y los criterios que ha utilizado para llevarlas a cabo sean públicos. Que se incluyan ciudadanos en las comisiones de estudio y se les ofrezca la formación y el apoyo suficientes para que puedan jugar un papel activo en la toma de decisiones.
17. Deben investigarse mejor los efectos secundarios. Los observados en los ensayos clínicos previos a la comercialización son insuficientes.
18. Que la agencia reguladora contrate más personal para monitorizar los nuevos medicamentos durante los primeros meses. Que todos los nuevos medicamentos sean reevaluados por la agencia reguladora de forma sistemática cinco años después de su entrada en el mercado.
19. Recomendamos que la agencia reguladora posea la misma autoridad para restringir los usos de un medicamento que la que tiene para autorizar su comercialización.
20. Recomendamos que se haga efectivo en todo el país el sistema de registro de los efectos secundarios, que se investiguen todos los casos y que ello se realice con transparencia y sin dar falsas seguridades.
21. Recomendamos que exista un proceso público siempre que un medicamento sea retirado del mercado debido a sus efectos secundarios.
22. El marketing excesivo alienta a recetar medicamentos de forma inadecuada. Las actuales estrategias para dar a conocer información no sesgada son insuficientes. Recomendamos que la agencia reguladora tenga derecho a veto sobre todo el material promocional de los nuevos productos farmacéuticos y que se limite el derecho a recetar nuevos medicamentos, durante los dos primeros años de su comercialización (…). Si al cabo de dos años no han existido señales de alarma en cuanto a efectos secundarios peligrosos, puede entonces ampliarse el derecho a recetarlos.
23. Recomendamos una mejor coordinación y prontitud en las tareas de investigación de las quejas de marketing ilegal. En caso de que sea preciso corregir la información engañosa, debe asegurarse que la corrección recibe tanta publicidad como recibió el engaño (…).
24. El mercado de genéricos es importante. Debe evitarse que las compañías farmacéuticas manipulen la legislación de patentes para alargarlas indebidamente.
25. Recomendamos que a los estudiantes de medicina se les enseñe a evaluar de forma crítica los resultados de los ensayos clínicos, a reconocer los efectos secundarios de los medicamentos y a relacionarse adecuadamente con los representantes de las farmacéuticas. Deben existir cursos de posgrado obligatorios para todos los profesionales con derecho a recetar para que estén al día. Deben regularse más estrictamente las prácticas de receta de los profesionales.
26. Recomendamos que las asociaciones profesionales mantengan un registro público de todos los regalos, dinero, honores y otros beneficios que estas asociaciones y cada uno de sus miembros reciban de parte de las compañías farmacéuticas. Cada miembro debería ser responsable de mantener actualizado dicho registro (…).
27. Que se endurezcan las normas relativas a las campañas de salud promocionadas por los laboratorios de modo que quede claro y sea explícito para todos que aquella campaña ha sido financiada por una compañía que tiene en ello intereses económicos directos.
28. Que los grupos de pacientes declaren sus fuentes de financiación y los favores que reciben y lo hagan público.
29. Que la incidencia, el coste y las implicaciones de las enfermedades causadas por los medicamentos sean investigadas de forma sistemática por el Departamento de Sanidad junto con la agencia reguladora de los medicamentos.
30. Que el Gobierno cree un nuevo programa que asegure el acceso a los medicamentos a todos los enfermos, que garantice adecuadamente la seguridad y la eficacia de estos medicamentos y su uso racional, y vele para que los tratamientos farmacológicos se estudien comparativamente con relación a los tratamientos no farmacológicos.
31. Que el sistema nacional de salud modifique su normativa y que los tratamientos no farmacológicos se consideren de igual categoría que los farmacológicos.
32. Que la responsabilidad de representar los intereses de la industria farmacéutica sea transferida al Departamento de Comercio e Industria para que el Departamento de Salud pueda dedicarse exclusivamente, como es su obligación, a la regulación de los medicamentos y a la promoción de la salud.

Esta entrevista está recogida en el libro Diálogos con Teresa Forcades, editado por Ediciones DAU (2013). Se reproduce con autorización del editor y de la autora.

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