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miércoles, 21 de enero de 2026

El orgullo de limpiar culos

Diario de un sanitario/facebook

Hoy volvió a sonar, con esa media sonrisa de superioridad:
«En el fondo, lo que haces es limpiar culos para ganarte la vida».
No es la primera vez. Ni la décima.
Por eso lo digo fuerte y sin bajar la mirada:
SÍ. Limpio culos.
Corto uñas de los pies que parecen fósiles de otra era. Desenredo cabellos que guardan meses de olvido. Visto cuerpos que ya no obedecen. Ducho personas que llevan demasiado tiempo sin sentir el consuelo del agua tibia. Les doy de comer cucharada a cucharada cuando las manos les tiemblan tanto que la comida termina en la barbilla. Hago todo eso y otras cien cosas que no caben en un tuit.
Y lo hago por personas que siguen siendo personas, aunque su cuerpo ya no les deje serlo como antes.
Pero claro, seguid reduciendo doce horas de empatía, técnica, paciencia y cariño a solo «limpiar culos». Es fácil. Provoca una risita rápida y barata.
Estoy harta del desprecio que esconden esas palabras.
No todos valemos para todo.
Yo, por ejemplo, jamás podría pasarme la vida sentada frente a una pantalla haciendo que unos pocos acumulen millones mientras otros pierden el techo. No podría vender humo con una sonrisa perfecta ni mentir por un bonus de fin de año. Y sin embargo, esos trabajos suelen venir con sueldos altos y palmadas en la espalda.
El mío, en cambio, parece quedar en el último escalón solo porque a veces incluye el culo de un adulto mayor.
A los que les parece tan gracioso: de corazón espero que nunca necesitéis que alguien os limpie el vuestro.
Lo deseo de verdad.
Pero la vida no pregunta opinión.
Un día puede llegar un ictus, una caída, una enfermedad degenerativa, la vejez implacable… y de repente estaréis en esa cama, vulnerables, dependiendo de unas manos ajenas.
Y os lo prometo: cuando ese día llegue, una de nosotras estará ahí.
Os limpiaremos con cuidado, con respeto, con profesionalidad.
Os hablaremos con cariño, os haremos reír si podemos, os miraremos a los ojos y nunca, jamás, os haremos sentir menos.
Dejaremos la habitación oliendo a limpio y la dignidad intacta.
Así que, por favor, dejad de usar «limpiaculos» como burla o como insulto.
Porque el día que estéis ahí tumbados, con el corazón acelerado y el orgullo herido, rogando en silencio que os traten como seres humanos y no como un estorbo…
en ese preciso instante entenderéis quiénes son los héroes de verdad.
Con la cabeza alta, los guantes bien puestos y el corazón en su sitio,

Una auxiliar de enfermería orgullosa de limpiar culos y de devolver dignidad,
turno tras turno.

jueves, 8 de abril de 2021

Trabajadoras esenciales exigen condiciones laborales en Huelva

Ana Pinto
Nuestra compañera Fátima tenía un contrato laboral y fue abandonada por empresarios e instituciones. Tenía 37 años cuando murió de cáncer en diciembre sin más acompañamiento que la solidaridad de sus compañeras jornaleras. Ella era una jornalera marroquí contratada bajo la regulación de la orden Gecco de contratación en origen. Su historia es una evidencia más de que los convenios y los acuerdos son vulnerados sistemáticamente, dejando, en este caso, a una trabajadora contratada sin baja laboral que la proteja en tiempos de enfermedad.

Su caso, por desgracia, no es único. Las vulneraciones de derechos en el campo son vox populi. Trabajo a destajo sin días de descanso, viviendas sin medidas de seguridad ni higiene en plena pandemia, agresiones verbales y amenazas por parte de los empresarios, trabajadoras sin contratos, contratos con salarios por debajo de convenio y un sinfín de ilegalidades y vulneraciones. Así es como se cuida a las personas que trabajan en el campo en España, siendo éste un trabajo esencial.

Me llamo Ana Pinto y pertenezco al colectivo de Jornaleras de Huelva en Lucha. Tras años trabajando como jornalera, decidimos auto-organizarnos para luchar por los derechos de todas las personas que trabajábamos en el campo y por una vida digna. Las inspecciones laborales y los planes enfocados a mejorar la situación son claramente insuficientes. Mientras las instituciones dicen que aquí está todo bien, nosotras vemos día a día cómo se vulneran los derechos de las trabajadoras.

Por eso, quiero pedirte tu firma para exigir un plan de monitoreo y control que de verdad proteja los derechos humanos, civiles y laborales de quienes trabajamos en el campo. Queremos pedirle a Yolanda Díaz que nos escuche y ponga en marcha el plan que proponemos.

Actualmente hay un plan vigente llamado Prelsi Interfresa que está gestionado por las mismas empresas de la fresa. Siendo el Prelsi una herramienta de monitorización de lo que ocurre en los tajos pagada con dinero público, creemos que debería tener un carácter independiente y ser gestionado por entidades cuya responsabilidad e imagen no estén relacionadas con el negocio de los frutos rojos. Queremos que esta labor de monitoreo y vigilancia por los derechos de las trabajadoras sea llevada a cabo por organizaciones independientes y que las empresas de la fresa estén obligadas a permitir el acceso a los tajos y a las trabajadoras por parte de las organizaciones que velamos por los derechos de las jornaleras.

Con este plan, que aportaría transparencia a lo que ocurre en los tajos, daríamos un gran primer paso para parar los abusos y vulneraciones de derechos que sufren las personas que trabajan en los campos de Huelva.

Firma para pedirle a Yolanda Díaz que apruebe un plan de monitoreo y control que nos permita velar por la preservación de unas condiciones dignas para las trabajadoras esenciales.

Nosotras desde la auto-organización feminista y antirracista y el apoyo mutuo seguiremos creando redes y luchando por una vida y un trabajo dignos para todas las personas que trabajamos en el campo. Ayúdanos a tejer también redes con las instituciones para poder, de esta manera, crear soluciones más sólidas y sostenibles, para seguir trabajando por un mundo más justo. Con tu firma le mostraremos a Yolanda Díaz que somos muchas las que creemos indispensable mejorar las condiciones de las trabajadoras esenciales de los campos en España. Si quieres apoyarnos aún más entra en www.jornalerasenlucha.org




miércoles, 3 de marzo de 2021

Las Palmas de GC. Morir acompañado en las habitaciones 36 y 1 de la cuarta planta del Negrín

Se ve que querer es poder. Miles de personas han muerto en radical soledad como imponían unos protocolos que algunos supieron sortear. Esperamos que en futuras desgracias el poder tenga menos poder y los profesionales sean verdaderamente profesionales. A más poder, menos pueblo. A más pueblo, menos poder. Desde CanariasSolidaria nos alegramos de esta realidad y de su publicación.


Morir acompañado en las habitaciones 36 y 1 de la cuarta planta del Negrín

Odra Rodríguez Santana/Canarias7

78 familias han tenido la oportunidad de despedirse de sus seres queridos enfermos de covid antes de fallecer desde marzo de 2020

La pandemia lo ha cambiado todo. Las restricciones para prevenir el contagio de la Covid-19 se han ido incorporaron al día a día obligando a la población a modificar su vida laboral, su manera de relacionarse con la familia y los amigos, de comprar, hacer ejercicio, comer, entretenerse...a los más pequeños la forma de jugar o de asistir al colegio. Gestos tan preciados como el abrazo o el beso se convirtieron en un riesgo para la salud, también las reuniones tradicionales para velar y despedirnos de nuestros seres queridos. Nunca fue «tan desgarradora» la muerte de un familiar o un amigo como en los primeros meses de pandemia; la soledad del paciente durante su proceso en el hospital, aislado totalmente de su familia y su entorno, y la «tristeza irremediable» de hijos, hermanos y padres que no podían darles su último adiós. «Se nos rompía a todos el corazón al ver cómo los familiares no se podían despedir de su ser querido», Francisco Puñal Rueda, supervisor de Área Funcional (SAF) de Servicios Médicos del Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.

De este sentimiento nació la habitación 36 de la planta 4B derecha de hospitalización de casos covid. Y la habitación 1 en la misma planta pero en el ala izquierda donde se ingresa a los Críticos covid. Ambas, las primeras a la entrada de sus respectivos servicios, se han convertido en un punto de inflexión en estos meses de pandemia. Estos dos espacios se abrieron en un momento «difícil, de confusión, de miedos, de gran incertidumbre por un virus del que apenas sabíamos algo» para que los familiares pasaran unos últimos minutos con su ser querido con todas las medidas de seguridad necesarias, explica.

Thomas, su esposa Susanne, octogenarios alemanes, y sus hijos fueron los primeros inquilinos de la habitación 36. Fue el 22 de marzo de 2020. La pareja estaba de vacaciones en Gran Canaria y enfermó de covid. Él, fue ingresado en Críticos mientras que ella, permaneció en planta de hospitalización. Su familia viajó desde Alemania ante el delicado estado de salud de los progenitores. «Nos solicitaron que se les permitiera despedirse de l padre. Fue entonces cuando comenzamos a darnos cuenta de que era una situación con la que nos íbamos a encontrar más a menudo, por lo que era necesario ofrecer una solución» apunta Puñal Rueda.

Se organizó la habitación 1 de Críticos, la primera del pasillo de acceso a la planta, y se trasladó a Thomas, y a la familia se les facilitó Epis –se les ayuda a la ponérselos y a quitárselos- asesoramiento y apoyo de los profesionales del centro para cumplir con las normas de seguridad. Se les permitió permanecer durante 15 minutos con su padre y esposo, cuenta Puñal. «Creo que fue una de las mejores decisiones que se han tomado en el hospital. A pesar de lo estrictos protocolos hospitalarios logramos humanizar un poco ese momento tan complicado que les ha tocado vivir, hacer realidad esa última despedida y el duelo», señala Puñal, quien tiene un recuerdo «cariñoso» para aquellos pacientes y familiares que en un primer momento no pudieron despedirse porque los protocolos así lo establecían ante la alta contagiosidad del SARS-CoV-2.

Durante la primera oleada, entre el 1 de marzo y el 31 de junio, 17 pacientes y sus familiares solicitaron estar acompañados o acompañar a su ser querido en sus últimos momentos. En la segunda y tercera, desde el 1/8 hasta la fecha, lo han reclamado 61, según los datos del hospital. El proceso es sencillo: cuando el paciente se encuentra en situación terminal irreversible se acuerda con las familias una especie de cita, día y hora, para visitarlo en una de las dos habitaciones.

«Lograr que al menos el paciente no muera solo sino rodeado de las personas que le quieren es un paso muy importante que también nos ha ayudado mucho a los profesionales, porque era muy duro ver el sufrimiento de estas familias», insiste el supervisor de Área Funcional de Servicios Médicos.

lunes, 9 de mayo de 2016

Empresas contra la obsolescencia programada

Reparar un reloj Casio es más barato que comprar uno nuevo. Así lo acaba de certificar la Fundación Energía e Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada (Feniss), que ha querido premiar a la multinacional japonesa por fabricar objetos sin fecha de caducidad y de fácil reparación.
La fundación ha distinguido también la labor de otras siete empresas: la cooperativa de usuarios y viviendas SostreCívic, el estudio 4A+A Arquitectura Ambiental, la comercializadora de productos sostenibles Prososphera, las empresas de iluminación Aled Geeni y ATP iluminación, y el estudio creativo TAT_lab. Además, la compañía de importación, exportación y elaboración de pescado Scanfisk Seafood ha sido premiada por inventar y desarrollar un mueble refrigerado que funciona con energías renovables, cuya iluminación está fabricada sin obsolescencia programada y que recicla el agua sobrante.
Aunque de momento solo estas ocho empresas cuentan con el sello ISSOP (Innovación Sostenible sin Obsolescencia Programada), un certificado que exige elaborar productos de la máxima durabilidad que permita la tecnología, cualquier empresa puede pedir la distinción de forma gratuita, siempre que cumpla los requisitos. De hecho, ya son de 30 las compañías que la han solicitado.
Las condiciones para que una empresa obtenga el sello ISSOP son fabricar productos reparables cuyo coste de reparación sea inferior al del producto, que sean actualizables (que permitan incluir nuevas tecnologías sin necesidad de comprar uno nuevo cada poco tiempo), y que no incluyan ningún programa para que el fabricante tenga control remoto sobre el aparato.
Además, la garantía del producto fabricado debe ser superior a los dos años obligatorios por ley sin letra pequeña, y la filosofía de la empresa debe basarse en “la sostenibilidad, el respeto por el medio ambiente y por sus trabajadores y clientes, la solidaridad, el reparto de la riqueza y el reciclaje”.

Consecuencias de la obsolescencia programada

El objetivo de FENISS es frenar el abuso de los recursos naturales y el aumento de la basura electrónica. Según un reciente informe de la Universidad de as Naciones Unidas, en 2018 se generarán en todo el mundo unos 50 millones de toneladas de residuos electrónicos.
Desde la asociación denuncian que, dado que nuestro sistema de reciclado es incapaz de absorber basura a este ritmo, los residuos electrónicos se gestionan de forma ilegal, enviándose a países como Ghana, cuya población ha de convivir con kilómetros de desperdicios, a pesar de que existe un tratado internacional que prohíbe enviar residuos a países del tercer mundo. Así, la única forma de parar el despropósito, apuntan, es acabar con la sobreproducción generada por la obsolescencia programada.

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...