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miércoles, 4 de junio de 2025

Las 'telecos' celebran el 'boom' de las videollamadas a mascotas

Antonio Lorenzo/El economista (aquí)

Las mascotas forman parte de la familia. La afirmación se presume incontestable para la práctica totalidad de los dueños de perros. Para corroborar esta tendencia, de especial visibilidad durante sus vacaciones, la marca O2 ha desvelado en un estudio que el 48% de los británicos realiza videollamadas a sus peludos, para así calmar la ansiedad propia de la separación, además con una frecuencia casi diaria. Ese porcentaje aumenta al 70% entre los miembros de la Generación Z, presumiblemente más permeable al estrés emocional que la separación provoca a los dueños de las mascotas.

La misma investigación del operador de Telefónica y Virgin Media pone de relieve que uno de cada tres tutores de animales prioriza llamar a sus amigos de cuatro patas antes que a sus padres y que el 40% de ellos ha rechazado viajes lejanos con tal de no confiar a nadie el cuidado de su mascota. La misma investigación apunta media docena de conclusiones dignas de asombro: Cuando están de vacaciones, las mascotas encabezan la lista de asuntos que más echan de menos los británicos (48%), por encima de la familia (28%) y de comodidades del hogar como su propia cama (45%).

La voz de su amo

En cuanto a las principales motivaciones para llamar a los amigos de cuatro patas (obviamente siempre con la ayuda de humanos), la mitad de los dueños (50%) cree que su mascota puede reconocer su voz por teléfono; La comunicación constante también beneficia a los propios dueños, ya que casi la misma proporción (48%) afirma sentirse menos nostálgico si puede hablar con su mascota durante las vacaciones, cifra que aumenta al 61% entre los miembros de la Generación Z. No sólo dependen de las videollamadas: uno de cada cinco dueños también revisa regularmente una cámara para mascotas cuando está fuera.

Casi las dos terceras partes de los encuestados (63%) admite que no les gusta dejar a su animal para irse de vacaciones al extranjero. Ante la curiosa dimensión de estos hallazgos, O2 ha contactado con un experto en comportamiento canino, de la Canine Instructor Academy, para compartir varios consejos sobre cómo los viajeros pueden aprovechar al máximo las videollamadas con tan peculiares interlocutores.

Por ejemplo, las autoridades en la cuestión recomiendan que al hablar con la mascota a través de la pantalla, conviene hacerlo de forma calmada y tranquilizadora. Ahora bien, "por mucho que algunos dueños se convenzan de que su perro entiende cada palabra, realmente no es así. Lo importante es el tono de voz. Los tonos excitados y agudos pueden alterar al perro, aumentando la probabilidad de que se ponga ansioso o frustrado cuando cuelgues".

Por lo anterior, conviene adoptar "un tono calmado y suave para mantener a tu mascota tranquila". Haz que lo que digas tenga sentido. Dedica tiempo a crear palabras y frases que signifiquen algo para tu mascota cuando las escuche, en vez de hablarle sólo en términos que tú entiendes, pero ella no. Los especialistas proponen a los perrunos no llamar con demasiada frecuencia. "Aunque a ti te haga sentir mejor llamar cinco veces al día, para algunos perros es como si los abandonamos de nuevo cada vez que terminas la llamada, lo que puede inquietarlos". Además, el representante de la misma asociación de instructores caninos invita a interesarse sobre cómo reacciona el perro después de cada llamada. "Si lo dejas con alguien que sostiene el teléfono, esa persona puede contarte cómo se desenvuelve el animal tras la llamada".

Reproducir sonidos familiares también es una práctica acertada en esas circunstancias: "Acostumbra a tu mascota a una pieza musical o canción favorita durante unas semanas antes de dejarla sola por períodos largos, especialmente poniéndola cuando el perro esté relajado, masticando o descansando, y déjala de fondo cuando llames. Esto puede ayudar a gestionar la emoción o confusión del perro durante la llamada", apuntan las mismas fuentes.

Ahora bien, la videollamada no siempre es adecuada para todos los perros. Algunos animales pueden confundirse al escuchar la voz de sus dueños sin poder encontrarles ni olerles, sin duda su sentido más desarrollado. Las videollamadas representan el mejor sucedáneo de contacto con las mascotas cuando los animales no pueden viajar con uno por el mundo, no solo por la escasez de oferta hotelera que admita animales sino por las dificultades propias del desplazamiento.

La mayoría de las líneas aéreas europeas (Iberia, Air France, KLM, Lufthansa) limitan a 8 kilos, incluyendo el transportín o bolsa de transporte, el peso máximo del perro para viajar en cabina. con sobrecoste de entre 25 y 150 euros, según el destino. En ese sentido, el Ministerio de Transporte italiano ha anunciado recientemente que la Autoridad de Aviación Civil (ENAC) ya permite viajar a los perros grandes en cabina. De esa forma, Italia se sitúa en la vanguardia mundial en adoptar este tipo de normativa pet friendly (amigable con las mascotas).

martes, 13 de febrero de 2024

PERRHIJOS

Juan Manuel de Prada
Leo en estos días un reportaje donde se proclama la consolidación de un nuevo «modelo de familia multiespecie», donde los niños son sustituidos por mascotas, muy especialmente por perros. En España, el número de perros (9,3 millones) supera holgadamente el de niños menores de quince años (apenas 6,7 millones); y en algunos lugares, como Madrid, los perros triplican a los niños. Inevitablemente, este ‘modelo de familia multiespecie’ está favoreciendo fenómenos jurídicos y sociales que hasta hace poco nos parecerían más bien ocurrencias propias de un esperpento: las parejas que se divorcian firman convenios de ‘custodia compartida’ sobre sus perros; los testamentos los incluyen en lugar predominante; y se organizan grotescos velatorios para despedirlos.

Evelyn Waugh escribió una sátira feroz titulada Los seres queridos, cuyo protagonista se emplea en una empresa dedicada a brindar servicios funerarios de primera calidad para mascotas: enterramientos de canarios, embalsamamiento de perritos, cremación de gatitos cuyas cenizas son después arrojadas al aire desde una avioneta, etcétera. Y, en los aniversarios de la muerte de sus mascotas, los clientes reciben en casa una ridícula tarjeta, muy jubilosamente decorada, en la que pueden leer que su mascota está feliz en el cielo, meneando la cola. Menos partidario de la sátira que del exabrupto, Léon Bloy compara las tumbas de un cementerio de pobres, «incultas, abandonadas por completo, áridas como la ceniza», con las tumbas de un cementerio de perros que los ricos han erigido en una isla del Sena, para enterrar allí a sus mascotas domésticas, con tumbas de mármol, monumentos suntuosos y epitafios ridículos. Y Bloy se pregunta entonces «si la tontería, decididamente, no es más odiosa que la misma maldad»; y también si es «el resultado de una idolatría demoníaca o de una imbecilidad trascendental».

Tal vez sea el resultado de una combinación de ambas. Puesto a catalogar las diversas expresiones del amor humano, C. S. Lewis se detenía a analizar la naturaleza del afecto que a veces profesamos a los animales, mediante el cual subsanamos «la atrofia del instinto que nuestra inteligencia impone, nuestra excesiva autoconciencia, las innumerables complicaciones de nuestra situación, la incapacidad de vivir en el presente». Pero, con frecuencia, ese afecto encubre otras intenciones: «Si usted necesita que le necesiten –prosigue Lewis–, y en su familia, muy justamente, declinan necesitarle a usted, un animal es obviamente el sucedáneo. Puede usted tenerle toda su vida necesitado de usted. Puede mantenerle en la infancia permanentemente, reducirlo a una perpetua invalidez, separarlo de todo lo que un auténtico animal desea y, en compensación, crearle la necesidad de pequeños caprichos que sólo usted puede ofrecerle». De este modo, la mascota se convierte en el sumidero de nuestro egoísmo, en ese simulacro de hijo que no se queja, que no lanza reproches, que no nos amonesta, que no nos suelta de vez en cuando una terrible verdad. Lewis no llega a designar la forma de depravación que anida al fondo de este afecto egoísta a los animales, aunque se atreve a proponer que «quienes encuentran en ellos un consuelo frente a las exigencias de las relaciones humanas deberían examinar sus verdaderas razones».

Mucho menos contemporizador que C. S. Lewis, Joseph Roth, en La cripta de los capuchinos, se atreve a lanzar una reflexión incómoda: «Siempre me ha parecido que los hombres que aman a los animales emplean en ellos una parte del amor que debieran dar a los seres humanos; y me di cuenta de lo justa que era esta apreciación cuando comprobé casualmente que los alemanes del Tercer Reich amaban a los perros lobos, a los pastores alemanes. ¡Pobres ovejas!, me dije». Una apreciación que hoy se vuelve mucho más nítida y enojosa que en la época del Tercer Reich. Pues nuestra generación, que encumbra a sus mascotas a la categoría de hijos (unos hijos que no pueden interpelarnos, que no pueden sacarnos los colores, que no pueden acusarnos, que no pueden escupirnos en la cara), asume que la vida humana ha dejado de ser inviolable, asume que no todos los seres humanos son dignos de protección, ni en todas las etapas de su vida. Como nos recuerda Chesterton, tras el ideal de tratar a los animales como si fuesen seres humanos, se esconde el secreto anhelo de tratar a los seres humanos como si fuesen animales.

Es el resultado de una imbecilidad trascendental, pero también de una idolatría demoníaca. Y es el emblema de una época sin futuro, condenada al basurero de la Historia; que, por supuesto, tendrá el atildado aspecto de aquel cementerio de mascotas que sublevaba a Bloy. Pues la abyección gusta de expresarse mediante la cursilería.

lunes, 18 de diciembre de 2023

incitato, un caballo como cónsul

Abel G. M
Periodista especializado en historia, paleontología y mascotas

El emperador Calígula pasó a la historia por su carácter déspota y cruel, pero también por sus numerosas extravagancias. Una de las más famosas atañe a su caballo preferido, Incitato, al que se dice que quiso nombrar cónsul y sacerdote.

Calígula, uno de los emperadores romanos con peor fama, era conocido por su carácter errático y déspota, que finalmente lo llevó a ser asesinado. Tras su muerte se escribieron numerosas historias sobre sus caprichos y locuras; una de las más famosas, si nos fiamos de las fuentes romanas, sería su intención de convertir a un caballo en cónsul, una de las máximas magistraturas romanas.

El animal en cuestión se llamaba Incitato y era el caballo preferido del emperador, que sentía verdadera devoción por él. Tomaba parte en las carreras de caballos y Calígula dormía a su lado la noche anterior a una competición; para que descansase bien se decretaba un silencio general -por lo general, la noche en Roma era muy ruidosa- e incumplirlo suponía la pena de muerte. En la única ocasión en la que Incitato perdió una carrera, Calígula ordenó ejecutar al auriga (el conductor del carro) lo más lentamente posible para alargar su sufrimiento.

El historiador Dion Casio describe algunos de los lujos de los que disfrutaba el animal, como una alimentación a base de copos de avena, marisco y pollo; mantos de púrpura y joyería; una villa con sirvientes dedicados exclusivamente a su cuidado; y unas caballerizas de mármol con pesebres de marfil. En ocasiones el caballo comía en la misma mesa que el emperador y cuando este hacía brindis en su honor, los demás comensales debían seguirle el juego si no querían acabar muertos.

El emperador amaba a su caballo con la misma intensidad que despreciaba a los senadores romanos, a los que mostraba su desdén en cada ocasión que podía. Según el historiador Suetonio, en sendas ocasiones anunció su intención de nombrar a Incitato sacerdote y cónsul, posiblemente para ridiculizar a los senadores y demostrarles que su papel y dignidad le importaban bien poco y que un caballo podía desempeñar perfectamente las mismas funciones que ellos.
Actualmente se duda de la veracidad de esta anécdota, ya que ambos historiadores, Suetonio y Dion Casio, vivieron tiempo después de la muerte del emperador y pudieron haberse visto influenciados por la mala opinión que dejó. También puede ser que esta historia fuera una broma del propio Calígula, que tenía un extraño sentido del humor, y que la hubieran tomado en serio ya que el emperador era famoso por su carácter extravagante y la anécdota encajaba perfectamente con él. Fuera cierto o no, no tuvo tiempo de poner en práctica estos planes, ya que fue asesinado por su propia guardia pretoriana, instigada por algunos senadores.

domingo, 11 de septiembre de 2022

170 euros en la "pediatra" de la gallina y el sentido común que llega de Tanzania

Paz Padilla, humorista de renombre, se da cuenta de la estupidez que muchas veces cometemos en cosas tan sencillas y de sentido común que complicamos por no actuar con normalidad y pensando en los que no tienen nada. 

Vean el video y saquen sus propias conclusiones.

domingo, 4 de abril de 2021

Escuelas de lujo, aplicaciones de citas o taxis para perros: el gran negocio de humanizar las mascotas

Antonia Laborde/EL PAIS
El gasto anual en animales de compañías en Estados Unidos roza los 100.000 millones de dólares anuales, el doble que hace tan sólo una década

Stich tiene tres años y vive en Nueva York. Su educación cuesta 200 dólares (169 euros) semanales y su alimentación, 60 dólares al mes (50 euros). Todos los días a las 19.00 lo pasa a buscar alguien al que se le paga para que lo pasee, y tiene más juguetes que los que tuvo su padre de niño. Stich es el perro de George Tsoy, de 22 años, y su compañera de piso. “Es nuestro pequeño hijo, lo tratamos como a una persona de verdad”, comenta Tsoy, de visita en Washington. El mercado de mascotas está en efervescencia. Estados Unidos es el país que más desembolsa per capita en el cuidado de sus compañeros domésticos. En 2020, el gasto total rozó los 100.000 millones de dólares (85.000 millones de euros), el doble que hace una década, en gran parte debido a los mileniales, que lideran esta suerte de humanización de las mascotas.

Casi la mitad de los estadounidenses destina alrededor de 3.400 dólares anuales en atender las necesidades de sus perros, según una encuesta de Rover, la mayor red mundial de cuidadores y paseadores de estos animales. Otros gastan más. Mucho más. Entre las excentricidades que tienen a la locomotora del consumismo a toda máquina figuran aplicaciones de citas, televisión o servicio de taxis. Todo para perros. Nueve de cada 10 dueños consideran a sus mascotas como parte de la familia, revela el informe La humanización de las mascotas (2019). En este escenario aparecen cada vez más empresas que organizan desde bodas y cumpleaños, hasta la ceremonia judía del bark mitzvah.

Ana Clara Muñoz, de 30 años, cursa una especialidad en psiquiatría para mascotas en la clínica veterinaria de la Universidad de Carolina del Norte, donde dan un diagnóstico médico al perro, a veces recetan antidepresivos y ansiolíticos, y elaboran un plan de modificación conductual. Muñoz sostiene que la “humanización” de los perros ha mejorado la salud de estos, debido al excelente cuidado que reciben, pero que puede ser negativa cuando se les obliga a hacer cosas que los alteran, como, por ejemplo, una sesión de fotos. “Los mileniales nos estamos esperando más a tener hijos ahora que tanto mujeres como hombres trabajan, y tener una mascota cumple la necesidad de cuidar a un ser. Además, el gasto de tener un perro es muchísimo menor al de tener un hijo”, apunta la veterinaria que atiende principalmente jóvenes, pero también jubilados que ya no viven con sus hijos y ahora tienen “perrhijos”.



Grandes marcas

En los pasillos de una sucursal de Petco, la segunda cadena de tiendas de mascotas más grande de EE UU, en la capital del país, venden comidas de “calidad humana” que van desde preparados de venado y calabaza, hasta un paquete de snacks de brisket (pecho de vaca) a 29,95 dólares los 140 gramos. También mascarillas para la pandemia, chubasqueros o botas para el frío por 60 dólares. Este tipo de vestuario está pensado para el público masivo, pero la oferta de lujo también se abre paso. Diseñadores de renombre fabrican ropa y accesorios para perros. Louis Vuitton, por ejemplo, ofrece un collar de cuero con placa por 345 dólares. La correa, por 480 dólares, se vende por separado.




El dependiente de la tienda de Petco comenta que durante la pandemia ha visto dispararse la venta de sus productos en línea. El auge responde a los hábitos de compra de los mileniales —o padres de mascotas, como varios se autodefinen—. La venta de accesorios registró un alza de un 21% en 2020, alcanzando casi 800 millones de dólares, cuatro veces la tasa de crecimiento de 2019, según el informe Suplementos para mascotas en EE UU. La mitad de los suscritos a empresas de productos para mascotas en línea tiene menos de 40 años. “Mi mamá tenía 18 años cuando tuvo su primer hijo y yo tengo 22 y no creo que tenga hijos hasta los 40. Queremos asumir una pequeña responsabilidad por alguien, pero no tanta como una persona”, explica Tsoy.

Manuela Tironi, de 28 años, se mudó desde Chile a Washington justo antes de que se desatara la pandemia. Con un trabajo de media jornada, el aburrimiento la impulsó a bucear en el mundo de los paseadores y cuidadores de perros. Se creó un perfil en Rover y en seis meses sus ganancias mensuales rozan los 2.000 dólares, superando su salario de abogada en su país de origen (donde el coste de vida es significativamente menor). Sus amistades que se dedican únicamente a este negocio ganan 3.800 dólares al mes, comenta por teléfono.

“Pensé que como estaban todos encerrados no iban a requerir el servicio, pero sorprendentemente hay mucha demanda. La gente aquí viaja mucho y dejan a sus mascotas solas”, explica Tironi. Comenzó cobrando 13 dólares por un paseo de media hora y ahora ya va por 20, y cerró su perfil debido a la cantidad de clientes fijos que logró cosechar. Prácticamente todos son jóvenes. En Estados Unidos hay más hogares con mascotas que con menores de edad. Aproximadamente un tercio de esos dueños son mileniales, según la Asociación de Productos para Mascotas de EE UU (APPA, por sus siglas en inglés).

Además de paseos, Tironi ofrece cuidar a las mascotas por una noche (50 dólares) o hacerse cargo durante el día. Para los que no quieren contratar a un cuidador, existe la opción de las guarderías. Una de las más famosas en Washington es District Dogs. Los perros pueden llegar a las instalaciones en un “bus escolar de perros” y, de 9.00 a 19.00, participar de las clases de “buenos modales”, jugar con sus compañeros en las suites, relajarse en el spa o recibir una limpieza completa, desde recorte de uñas hasta vaciado de las glándulas anales. El coste mensual solo por el servicio de guardería es de 631 dólares. Ahora bien, si el dueño quiere darle una enseñanza menos convencional, hay colegios Montessori para perros como el Patrick’s Pet Care, cuyo coste mensual supera los 1.200 dólares.

El mayor desembolso anual de los dueños se va en veterinarios (426 dólares), seguido por la comida (259), según APPA. Pamela, de 65 años, compró a Teddy cuando era un cachorro, en octubre de 2019. El primer año desembolsó 1.000 dólares en el veterinario y otros 500 en cuatro sesiones de entrenamiento. Como el perro sufre de problemas intestinales, le compra comida especial, por un valor hasta tres veces superior a los alimentos corrientes. “Es muy costoso, pero es menos que lo que cuestan cuatro años en Harvard”, apunta entre risas en la calle. Su marido y ella no tuvieron hijos. “Este es nuestro hijo”, dice, apuntando al animal de pelo gris, perfectamente recortado e impecable, mientras espera que su dueña le compre, como hace cada día, una golosina canina.

Para ver interesantes gráficos (pinchar aquí)

lunes, 22 de agosto de 2016

“Tratar a un perro como un ser humano también es maltrato animal”

En la actualidad las mascotas han ocupado un gran espacio entre los seres humanos. Incluso, los perros y los gatos se han convertido en hijos y miembros de la familia. Tanto así, que el experto en caninos Cesar Millán considera que ese exceso de cariño se ha transformado en maltrato animal. 

César Millán dice que humanizar a los perros también es maltrato animal
El amor por los animales hace que las personas los traten como seres humanos y por eso se pueden ver restaurantes de lujo para perros, escuelas, fiestas de cumpleaños, clubes, peluquerías, almacenes de ropa y otros establecimientos dedicados a someter a los animales a actividades propias de las personas.
Cesar Millán explicó que si bien los dueños de los perros hacen esto porque quieren mucho a sus mascotas, eso no significa que sea un buen trato. Por el contrario, humanizar a los animales hace que pierdan su identidad, que se sientan frustrados, ansiosos e inseguros.
“No se están teniendo en cuenta las necesidades del animal. El ser humano se ha enfocado en ser profesional y no en tener familia. Por eso quieren llenar ese vacío con los animales. Pero los animales se sienten incompletos porque no son seres humanos y tienen otras necesidades físicas y psicológicas”, aseguró Millán en una entrevista con la revista mexicana Contenido
Millán también dijo que hace 50 años los problemas psicológicos de los perros no eran tan frecuentes porque eran tratados como animales y estaban en espacios grandes. Ahora viven dentro de una casa, aburridos y sin actividad física.
“Un perro de la calle se comporta mejor que uno que vive dentro de la casa. – Agregó Millán - Tiene ese reto de sobrevivir, de buscar alimento y desarrolla todas sus capacidades. El perro que vive en la casa no tiene trabajo, no camina más de 15 minutos, no tiene propósito”.
Esta problemática ya está siendo analizada por otros expertos como el estadounidense Gary Francione, abogado y especialista en derechos de los animales, quien considera que la humanización de los animales es moralmente negativa ya que les impone sufrimientos innecesarios. Francione considera que los dueños les imponen reglas humanas irrespetuosas que van desde los peinados hasta el maquillaje, y que atentan contra la identidad del animal.  
El debate ahora sobre el derecho de las animales consiste en averiguar quién vive más feliz: ¿El perro vagabundo que sigue libremente sus instintos, sin estar sometido a ninguna regla, o aquel que está en el sofá de una casa aislado del resto de sus congéneres?

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...