jueves, 6 de agosto de 2026

Ceuta, migrantes, costes y beneficios


En lo acontecido en Ceuta hecho en falta un debate económico más bien simple: ¿quién se beneficia? Quién pierde?

Desconozco si hay estudios científicos rigurosos sobre quién paga los costes de las migraciones. Supongo que hay mucha gente indignada por los costes de tanta valla y tanto policía. Desde luego, el coste mayor es el coste humano, decenas de miles de personas. Marruecos tiene un problema demográfico y no deja de perder personas. No me gusta la expresión "capital humano" pero sirve para darse cuenta de que tienen capacidad de aportar. Pero me gustaría saber algo más del coste material de tanta valla, de tanto cemento, de tanta patrullera, de tantos servicios secretos, y de la enorme maraña burocrática que genera. Si además genera viajes de políticos y asesores, pues más coste. Y si va la prensa, se añade más coste aún, presumiblemente pagado por anunciantes privados o estatales, pero eso también nos interesa. 

Me gustaría que se cuantificara especialmente el coste policial. Una persona "de dentro" nos dijo en cierta ocasión que si supiéramos el sobrecoste laboral del despliegue de policías españoles en tareas de colaboración con las policías de países africanos fronterizos, estaríamos en contra. Una vez la prensa canaria publicó fotos de un helicóptero de la policía española en un barco rumbo a otro país.

Esos gastos se pagan con el IVA/IGIC de nuestros cafés, de nuestras compras del pan o de vivienda, o de ese abogado o gestor que no te queda más remedio que contratar. Esos gastos los pagamos todos, pero no todos por igual. Julián Gómez del Castillo decía que, más que todos, los pagaban más los pobres porque la fiscalidad real no es justa, dado el peso de los impuestos indirectos y las grandes exenciones a empresas y grandes fortunas. Tenía razón. O sea: pagan los pobres. Seguía un principio que se cumple frecuentemente, según el cual en la economía imperialista frecuentemente se daba "privatización de beneficios y socialización de pérdidas".

¿Y quién se beneficia en este caso? Hay quien dice que las migraciones benefician “a España". Pero no sé si es del todo exacto. En España ha crecido mucho el PIB y el empleo en los últimos años, cierto, pero de forma muy desigual. DNI español tiene también el que se muere de hambre en España, el que se muere antes de tiempo, el que muere de frío o de calor. Media España, aproximadamente no sale una semana de vacaciones. Hace nada, en un campamento celebrado por el Norte, una joven decía a otra que aprovechara el rato de playa, que no había más en todo el verano. La muchacha vive en Burgos, donde hay gente que puede ir, darse un paseo a la playa, y volver en el día. La emigración, creemos, a quien beneficia es a la burguesía, a los bienvivientes. A los que van de vacaciones.
A los pobres del mundo no beneficia, y a los de España habría que argumentar bien en qué. A los países emisores la emigración les roba su gente más preparada. Es una extracción. Un robo. El que llega, normalmente, llega formado, hecho adulto casi siempre.

A los trabajadores españoles menos cualificados tampoco les beneficia en el salario. Marx lo explicó con el concepto "ejército de reserva del proletariado". Para que a los basureros no haya que darles el salario que merecen (como el que lograron los basureros de Nueva York), nada mejor que tener gente deseando ese trabajo porque en sus países de origen cobrarían mucho menos.

Las operaciones del Estado, en Ceuta en este caso, tienen un coste, un coste alto, que beneficia más a los ricos que a los pobres, y que pagan más los pobres que los ricos. ¿Por qué no se habla de esto? ¿Qué van a hacer los sindicatos? ¿Qué va a hacer el llamado tercer sector?

Ahora más que nunca: VERDAD

Eugenio A. Rodríguez

sábado, 1 de agosto de 2026

Ceuta. Es tiempo de amar…

Santiago Agrelo (2018)

Santiago Agrelo

Lo que ha pasado en Ceuta durante esta semana, poco o nada tiene que ver con el drama -con la tragedia- de la inmigración clandestina.

Lo que se ha visto durante estos días, más que la evidencia de una necesidad padecida por los pobres, parece un movimiento provocado por intereses políticos; más que una historia de pobres en busca de pan, suena a enfrentamiento interesado entre poderosos -llámense partidos políticos, naciones, ideologías-.

En todo caso, esa humanidad en movimiento, decenas de miles de personas manipuladas y utilizadas, vuelven a ser, para el creyente, no ya materia de análisis político, ideológico o de partido, sino materia de compasión; esa multitud sólo puede ser destino de misericordia, como lo son para el creyente cristiano todos los esclavizados de nuestro mundo -los esclavos del alcohol, de las drogas, de la tecnología, del lujo, del poder...-.

Al creyente en Cristo, al discípulo de Jesús, para orientarse en un escenario que se presta a mil interpretaciones, le queda siempre la luz del evangelio, el amor del Hijo de Dios a los pobres, la pasión del Hijo del hombre por lo que él llamaba “la mies”, por los esclavos, por las ovejas sin pastor... por los utilizados, por los manipulados, por los vejados, por los hambrientos...

Al creyente en Cristo le queda siempre el mandato: "Dadles vosotros de comer"...

En el camino del ser humano, la diferencia entre los que se salvan y los que se pierden la establece la relación de cada uno de nosotros con el poder: el poder -ya sea económico, político, religioso, cultural, moral, legal...- siempre se opondrá a Cristo, siempre intentará matarlo y sellarlo en la sepultura…

El mundo del poder -o, si se quiere, el de la riqueza- siempre se opondrá al evangelio....

Y ese mundo, enemigo del evangelio y de los pobres, enemigo de Cristo y de Dios, está en los gobiernos y en los parlamentos, en la información y en las calles, en las parroquias y en los conventos... Ese mundo está en el corazón de las personas, y se ha domiciliado en nosotros de tal modo, que nos parece que es el único mundo razonable, el único posible, el único justo...

Y, desde ese mundo, a Jesús lo dejamos solo en su camino de loco que da su vida por los demás, solo en su forma de vida ofrecida como un pan, solo en su cruz...

Desde ese mundo, dejamos solo a Dios con su clemencia y su misericordia, con su justicia y su bondad...

Desde ese mundo, olvidamos el amor de Cristo, el amor de Dios manifestado en Cristo Jesús... olvidamos que, ser cristiano, no es otra cosa que hacer del amor de Dios una forma de vida.

Lo de esta semana en Ceuta es una instantánea del mundo en que vivimos... Ovejas sin pastor, o tal vez peor, ovejas pastoreadas por la muerte... -hubo decenas de muertos que no cuentan para nadie-.

Para el creyente, es siempre tiempo de dar la vida, de perderla, de regalarla... es siempre tiempo de amar…

Un abrazo de este hermano menor.

Ceuta, migrantes, costes y beneficios

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