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lunes, 16 de junio de 2025

LA LEY DEL SILENCIO de Elia Kazan

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Dignidad humana, conciencia, traición y redención.


Aunque realizada hace ya casi setenta años, la película “La ley del silencio” (Estados Unidos, 1955) dirigida por Elia Kazan es una obra inolvidable y que estaría en el ranking de las 10 mejores películas americanas. Sin embargo, es una de las películas más controvertidas de la historia del cine: por el transfondo ideológico que contiene, unos la defienden, otros, la rechazan.

Se trata de el filme de Elia Kazan originalmente titulado “On the waterfront” (En los muelles”). Se estrenó en 1955. Marlon Brando, su actor principal, había salido de la prestigiosa escuela de actores que dirigía el mismo Elia Kazan, el “Actor´s studio” de Nueva York. Brando reafirmaba así, una carrera que había comenzado con “Un tranvía llamado deseo”, y que remataría después, con “¡Viva Zapata!”, ambas dirigidas por el cineasta de origen armenio. Además de los que aparecen en esta película, de esta escuela legendaria de interpretación, salieron, Paul Newman, James Dean, Robert de Niro, Steve McQueen, Marilyn, Monroe, etc..

El cine de Elia Kazan, siempre se ha distinguido por su intensa atención a la actualidad político social del momento, en un país tan contradictorio como los Estados Unidos. En su haber, tiene, además de los citadas películas tan importantes como ”América, America” “Pánico en las calles”, “Mar de hierba”, “Al este del Eden”, “Esplendor en la hierba”… “La ley del silencio” tiene también un gran aliciente. Su música está compuesta por Leonard Bernstein, (“West side Story” fue su segunda y última composición para el cine) que más tarde convirtió en una suite.

Unos artículos aparecidos en un periódico de Nueva York, denunciaban cómo la mafia, se había infiltrado en los sindicatos de los muelles de Nueva York. Dieron origen al guion de la película.

En los artículos dichos se hablaba también de un sacerdote católico, que era el párroco, que atendía pastoralmente a los portuarios, en su gran labor pastoral y social. En la película es el padre Barry, que interpretaría magistralmente Karl Malden, también alumno del Actor´s Studio, al igual que la coprotagonista, Eva Marie Saint, precisamente en su primer papel de actriz.

Yo era un crío cuando vi esta película y me impresionó mucho la figura de aquel cura; me asombraba que fuera vestido de Clergyman. Aquel párroco, pese a la oposición de su joven vicario, blando y clerical, cedía los locales de su iglesia para que los obreros portuarios hiciesen sus asambleas, y no tuvo ningún miedo de enfrentarse a los jefes de los sindicatos, el valiente discurso que pronuncia ante el cadáver de uno de los estibadores asesinados, es de una actualidad apabullante, que escuchado hoy parece una homilía del llorado Papa Francisco. El discurso del Padre Barry es fundamental para el cambio de Terry Malloy y para romper la "Ley del silencio" que impera en los muelles. El padre Barry, a través de sermones y conversaciones, apela a la conciencia y a la dignidad moral de los trabajadores portuarios, instándolos a denunciar la corrupción y la injusticia. Su discurso se centra en la idea de que proteger a los criminales con el silencio -dice-, es una forma de complicidad y traición a los valores cristianos y humanos. ¡Cristo sigue crucificado en los muelles, en las casas miserables de los portuarios, en el sacrificio del obrero aplastado por una carga de la estiba!

“La ley del silencio”, pese a su pecado original, esta llena de verdadera poesía. Con un estilo del género negro, y con una fotografía contrastada en blanco y negro, la película es la historia de un personaje en busca de redención, que reivindica su individualidad, que desea huir de una situación injusta, que va tomando conciencia de la injusticia del mundo de los muelles de Nueva York, cómodo, si hubiera estado al lado de los gangsters. como lo estaba su hermano, seguidor e inmerso en esa ley del silencio que amordazaba las conciencias, y que lo logra despertar su conciencia a través del consejo del cura y del sentimiento del amor más puro que simboliza Eddie, la dulce muchacha que estudia en un colegio de monjas.

José Luis Barrera Calahorro

miércoles, 12 de marzo de 2025

Sobre la película Anora, los premios Oscars y otros silencios.

por José Luis Barrera Calahorro


La edición última de los premios Óscar, ha sido muy mediocre. Todos los productores, guionistas, directores y actores de las películas americanas, que tanto a veces nos gustan parecen estar “noqueados” por las enloquecidas bravatas de Trump. Esperábamos que en el escenario se hablara abiertamente de reivindicaciones y denuncias del mundo del cine, sobre lo que está pasando en su país; prácticamente todos pasaron por el escenario a recoger sus estatuillas, y soltando sus breves discursos, sin ningún compromiso político, ético y social. Decepcionante y siempre lo mismo: ellas, muy combativas en la defensa del feminismo, se pasearon por la alfombra roja vestidas con sus modelitos, convirtiéndose una vez más en mujeres-objeto.

Son las grandes contradicciones de la sociedad en la que vivimos.

Anora fue la película triunfadora, otras que parecían más favoritas (Emilia Pérez, The Brutalist, Cónclave). Por los demás, las películas restantes más premiadas no brillan especialmente este año por su calidad. Algunos largometrajes bien ponderados por la crítica oficial, han pasado sin pena ni gloria en esta decepcionante edición de los Óscars 2025.

Al día siguiente de salir vencedora en los premios Oscars, la película Anora del director Sean Baker autor de la excelente “The Florida Proyect”, pude verla en streaming. La verdad es que quedé aturdido por la nula calidad artística del filme. Pero sobre todo me perturbaron más los mensajes que se lanzaban desde las últimas tendencias y vacuos pensamientos que sobre la sociedad actual se vertían.

¿De qué va la película? Anora, es una “scort” (una bailarina erótica) y a la vez una joven prostituta de Brooklyn, que tiene la oportunidad de vivir una historia a lo Cenicienta cuando conoce al hijo de un oligarca ruso con quien impulsivamente se casa . Cuando la noticia del matrimonio llega a Rusia, su cuento de hadas se ve amenazado, ya que los padres parten hacia Nueva York para intentar conseguir la anulación del matrimonio.

Algunos han querido compararla con la historia que se cuenta en Pretty Woman, pero carece del encanto, la serenidad del relato, y su elegancia. La primera parte, que para mí es repetitiva y un tostón, nos cuenta muy crudamente las relaciones sexuales con ese novio rico que parece haber encontrado. Es prácticamente una ruidosa concatenación de escenas de porno blando, de consumo de drogas, de toda clase de excesos. Demasiado ruido y estrépito de imágenes y músicas en la primera parte.

Mientras, la película no es capaz de darnos a conocer, aunque sea poco a poco el carácter de su protagonista, el proceso interior de Nora que parece haberse enamorado de alguien, cuya intenciones se nos ocultan. Sólo se ven sus intenciones de darse un “pelotazo” con el dinero del coprotagonista. En fin, ella quiere aprovecharse de la ocasión de tener un novio muy rico y él de poder satisfacerse sexualmente con una mujer muy hermosa. También, se nos ocultan las verdaderas intenciones y la personalidad de su amante -oh, guionistas tramposos!-, solamente se hace hincapié en el mucho dinero que tiene. Igualmente, no se muestra ninguna crítica, ni denuncia de la situación penosa de esas mujeres, prostitutas, con la de miserias,  explotación y humillaciones que, sin lugar a dudas sufren.

En su segunda parte, Anora abandona su ritmo alocado, de fiestas y juergas, y cambia de tonalidad y ritmo, inclinándose hacia la comicidad y el humor, con la aparición de personajes que mueven a la risa y casi se convierte en una comedia de humor negro. Igualmente, ella aparecen las pistas de lo que va a ser su no tan sorprendente desenlace.

José Luis Barrera Calahorro 8 de marzo de 2025

miércoles, 21 de febrero de 2024

Días perfectos (Japón, Alemania 2023) de Wim Wenders.

La dicha de la obra bien hecha

¿Qué quehacer es más grande: construir una catedral o limpiar retretes públicos? ¿Donde se encuentra la verdadera felicidad: en la barahúnda y el estrépito de la vida que actualmente sufrimos o en el callado anonimato de una vida que cumple sus días en el silencio y la rutina? De todo y de un modo muy concreto y muy bello, nos habla esta última película que el gran cineasta alemán ha realizado, producida enteramente en Japón.

El director y autor de París, Texas, El amigo americano, Cielo sobre Berlín, de nuevo, nos expone desde su hermoso humanismo, el punto de vista desde el que siempre contempla al ser humano. La película es un canto a la sencillez, a la intimidad, a la vida, casi oculta de muchos hombres que conforman su felicidad a la realización del trabajo diario, aunque éste sea para mucha gente, un trabajo ingrato, humillante, e incluso denigrante, como puede ser limpiar la suciedad que generamos los demás. Trabajo ingrato pero necesario. En cierto modo, el personaje de la película nos indica sin aspavientos ni hipérboles que la felicidad es posible alcanzarla incluso en las más pequeñas cosas.

Hirayama parece totalmente satisfecho con su sencilla vida de limpiador de retretes en Tokio. Fuera de su estructurada rutina diaria, disfruta de su pasión por la música y los libros. Le encantan los árboles y les hace fotos. Una serie de encuentros inesperados revelan poco a poco más de su pasado

Y posee una vida espiritual y profunda, que con sensibilidad capta la belleza de las cosas que a su alrededor ocurren. El gran valor de este filme es que nos indica un camino para muchos de nosotros, que andamos ahítos, de tanto ruido exterior e interior, de tanto estruendo mediático, de tantas tantos cambios e innovaciones, que la misma vida actual nos impone. Captar la sencilla belleza de las plantas, hojas y flores, jugar, casi anónimamente, al juego de los de las tres en raya, o fotografiar la luz que se escapa y entrecruza entre las hojas de los árboles (una afición que es común en la cultura japonesa).

Es una película por tanto minimalista, es decir, con un argumento muy breve y que precisamente se repite a lo largo de la película y que sin embargo no fatiga en ningún momento. Pero nunca es lo mismo, siempre sucede algún pequeño percance que renueva y que da sentido al día per las experiencias diarias que la vida le ofrece y que él alimenta con sus lecturas de Faulkner y la audición de los viejos «casettes» de música de los años sesenta, y las las fotos que toma con su pequeña cámara de instantes que le ofrece la belleza de la naturaleza. La omnipresencia del actor Takuma Takasi con una interpretación sobria, ajustadísima, transmite el mensaje que en toda su pureza quiere transmitir: es posible hallar la felicidad y ver la belleza hasta en las cosas mas insignificantes.

José Luis Barrera Calahorro

                                                                                                                                                                    

jueves, 8 de febrero de 2024

DUBLINESES/LOS MUERTOS. (LAS PELICULAS QUE AMO)

John Huston dirigió esta película en 1987 basada en un relato del escritor James Joyce. Se considera como una de las mejores películas de la historia del cine, pero no es una película “colosal” de gran presupuesto, sino “humilde”, trasparente a primera vista, sencilla. Fue la ultima película dirigida por el gran prolífico maestro y autor de “Chinatown” , “El halcón maltés”, “El tesoro de Sierra Madre”... Algunas secuencias de la película que aquí se comentan las dirigió ya muy enfermo, con máscara de oxígeno y sentado en su silla de ruedas.

Las señoritas Morkan, dos hermanas solteronas y ya mayores organizan, en Dublin y en 1902, una fiesta anual, con motivo de la Epifanía. Allí acude lo más selecto de la sociedad dublinesa, entre ellos Gabriel Connroy, sobrino de las anfitrionas y su bella esposa Gerta. La velada discurre muy bien así como la cena posterior. Cuando ya se están despidiendo, Gabriel que quiere mucho a su esposa observa como ésta queda extasiada y conmocionada escuchando una bella canción de amor irlandesa. Después ya en casa, ella le confiesa un intimo secreto… en ese momento la película se transforma en una reflexión sobre el amor, la nostalgia, la vida y la muerte, que seria también lo que seguramente John Huston sentía y pensaba en los últimos meses de su vida.

“Dublineses/Los muertos” es pues una película testamentaría y por ende llena de melancólica sabiduría. Pero es una obra de arte magistral y de una belleza incomparable. Necesita la paciente complicidad del espectador por cuanto no es un film al uso, comercial, espectacular, sino que sigue un relato casi intimista, minimalista, con contados decorados e interpretado por un magnífico grupo de actores poco conocidos y que actúan con un verismo admirable: son auténticos seres humanos que transparentan humanidad por los cuatro costados.

Y, para sorpresa agradable, su final, esa secuencia donde el tiempo parece detenerse y el corazón se abre a la contemplación: la canción popular irlandesa y que evoca un amor juvenil, la serena y estoica reflexión sobre los seres que han vivido con nosotros y que ya no están.

Casi como un epílogo, “Dublineses/Los muertos” finaliza con una larga reflexión dicha en voz en “off” por Gabriel, donde se expresa la nostalgia de los seres queridos desaparecidos, la inmensa grandeza del ser humano llamado a desparecer, el sentimiento de la caducidad de la vida, la necesidad de disfrutar de ésta aprovechar el tiempo que se nos da, mientras la cara nos muestra la muerte de una de las ancianas que organizaron la fiesta y unas vistas del cementerio cubierto por la sabana blanca de la nieve mientras cae ésta blandamente. Así escuchando el monólogo de Gabriel, una dulce tristeza invade el corazón del espectador:

“Pues. uno a uno, todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en la plena euforia de una pasión, que irse apagando y marchitarse tristemente con la edad (…) Cae la nieve. Cae sobre ese solitario cementerio en el que Michael Furey yace enterrado. Cae lánguidamente en todo el Universo y lánguidamente cae, como en el descenso de su último final, sobre todos los vivos y los muertos.”

José Luis Barrera Calahorro

martes, 30 de enero de 2024

DOCTOR ZHIVAGO, DE DAVID LEAN


Estas navidades pasadas tuve la ocasión de ver y disfrutar “El doctor Zhivago” una película magistral que brilla especialmente en medio de tanta mediocridad a la que nos quieren acostumbrar las plataformas de cine en los nuevos formatos que ofrece hoy la televisión digital. Por eso, voy a iniciar unos comentarios sobre películas que yo he visto recientemente y que me gustaría que formaran parte de una serie que se titularía “LAS PELÍCULAS QUE YO AMO”

Y la primera es “Doctor Zhivago” Una gran producción europea dirigida por David Lean, de 1965, que tuve ocasión de ver en la tarde del pasado día de Navidad. De entrada, hay que decir que esta película exige ser vista en la pantalla gigante de una sala de cine, y como no es posible ahora, nos conformamos por el momento con admirarla en el formato doméstico de nuestro televisor de gran pantalla.
En su tiempo yo leí la gran novela de Boris Pasternak -que no se pudo editar en Rusia-, en la que se basa la película. Lo hice con gran fruición, al igual que al ver su magistral adaptación al cine. Algunos críticos de cine observaron que traicionaba el espíritu de la novela, pero yo, cada vez que la contemplo, le encuentro detalles y matices nuevos y los diferentes movimientos de masas (manifestaciones, el deambular de los fugitivos, las tropas perdidas en la nieve) no poseen el duro y frio tratamiento digital.

Las aventuras y desventuras del médico y poeta Yuri Zhivago (interpretado por el egipcio Omar Sharif de un modo algo deficiente) en medio de la revolución bolchevique, sus amores arrastrados por el vendaval de la guerra y la feroz dictadura comunista, se nos narran ambientados en el entorno bellísimo de una naturaleza hermosa y cruel a la vez: las vastas llanuras nevadas de la estepa, los inmensos bosques de pinos y abedules, los campos florecidos de amarillos narcisos sirven de telón de fondo de las diferentes situaciones en las que vive este pobre poeta lírico, reprimido por la represiva censura del Partido.

Además de muchos otros temas, en “Doctor Zhivago” se nos representan los difíciles dilemas éticos en los que se mueve la conciencia de su protagonista. ¿cómo seguir viviendo entre la vida conyugal con Tonya (Geraldine Chaplin) y su familia y el amor maravilloso que enciende en su corazón la sencilla costurera Lara y que se convierte en fuente de su inspiración poética? ¿Cómo renunciar a la intimidad y belleza de su poesía y escribir según las pautas del ramplón realismo estético comunista? Esa situación dialéctica entre las dos mujeres de su vida equivale a la tradición (su matrimonio con Tonya, una mujer bastante sosa con una unión conyugal que parece de conveniencia y aceptada con poca convicción) y su pasión por Lara una mujer del pueblo, valiente, que ha sido engañada y envilecida por su cínico amante Komarovsky.

Secuencias inolvidables: el entierro de la madre de Yuri, cuando niño y la balalaika (¡al fondo se ve el Moncayo nevado!); la manifestación y posterior represión por el ejercito zarista; cuando el Doctor Zhivago se pierde en el bosque y se encuentra con Strelnikov ;el encuentro de los dos amantes en la casa de campo…

David Lean, el maestro director ingles se sirve de los recursos, para indicar la coyuntura moral en la que viven los protagonistas, de la luz. -¡los claroscuros de la revolución!- a él, el médico, siempre en primeros planos ensombrecidos con una luces y sombras casi expresionistas y a ella, Lara, con una luz que encendida que arrebola su bellísimo rostro, destacando donde sus maravillosos ojos azules y y su cabello de fino oro.

José Luis Barrera Calahorra

domingo, 10 de abril de 2022

Un héroe (Irán, 2020) de Asghar Farhadi.

El complejo camino de la fidelidad a la conciencia.

Lo mejor: Su honda preocupación moral.
Lo peor: que por no ser cine comercial, pase desapercibida.


Viendo la última película del director iraní Asghar Farhadi me acordaba de aquellas películas entrañables de Frank Capra (¡Qué bello es vivir!, Caballero sin espada) donde también aparecían unos héroes a los que después de muchos vicisitudes y problemas se premiaba su heroísmo con un final feliz de película típicamente americano. En esta película, no es así: los tiempos han cambiado y ahora los héroes lo tienen muy crudo y difícil. No sé si por eso carecemos, hoy día y en nuestra sociedad, de verdaderos líderes o héroes que nos muevan a construir un mundo mejor. Y es difícil no solo por la ausencia de éstos sino porque la misma sociedad se ha tornado escéptica, incrédula. Los mismos medios de comunicación no son ajenos a esto.

”Un héroe” es una película dirigida por el director persa Asghar Farhadi, uno de los grandes directores contemporáneos importantes en el panorama actual del cine de autor. Tiene en su haber películas de gran éxito y resonancia como son la oscarizada “Nadar y Simin, una separación”, ”El viajante”, “A propósito de Ely“ ,”La vida de los demás”(¡rodada en España!). Su cine siempre enfoca asuntos tan actuales e importantes como pueden ser el divorcio, la obsesión y el engaño, el aborto. Ahora este su último filme nos coloca ante el nudo gordiano de qué es la verdad o la mentira y si la bondad o la maldad dependen o están a merced de lo que diga la sociedad y los medios de comunicación. El protagonista, Shiraz, ha sido encarcelado por no poder pagar una deuda que contrajo para hacer un negocio que fracasó y le dan un permiso de dos días que él emplea para poder convencer a su avalista que retire la denuncia y así poder devolverle, trabajando, el dinero que le debe. La casualidad hace que se encuentre un sobre con ocho monedas de oro pero, en vez de emplearlas para pagar su deuda, decide devolverlas a su dueña. Este hecho le convierte en un héroe casi popular, aupado por la televisión y las redes sociales. Pero pronto, prejuicios familiares y obstáculos burocráticos volverán todas las expectativas creadas contra él.

La exaltación de la bondad y recta conciencia del protagonista se quiebran por los errores naturales y lógicos que éste comete y se ven a la mitad del largometraje arruinadas por las trabas burocráticas (un tema repetido en las películas de este cineasta) y por zancadillas que su propia familia realiza. Muy arduo y muy cuesta arriba es el camino del seguimiento de lo que su propia conciencia le dicta.

¿Quién es bueno y quién es malo en esta sociedad en la que vivimos?, ¿Es importante seguir el dictado de la conciencia hasta el final?, ¿quien marca el baremo de lo que es correcto y lo que es heroico?, ¿se puede distinguir entre la verdad y la mentira a través de las redes sociales?… Magníficamente interpretada, con unos diálogos naturales y densos, “Un héroe” es una película sumamente interesante y que incita un verdadero un debate sobre la moralidad del ser humano.

Ahora más que nunca: ser fiel a la conciencia.


Jose Luis Barrera Calahorro 15 de marzo de 2022

sábado, 12 de marzo de 2022

GUERRA Y PAZ EN EL CINE “Esta tierra es mía” / ”La gran ilusión”


Cuando esto escribo, llevamos ya un montón de días de sufrimiento, dolor y preocupación por lo que está pasando en Ucrania. Veo que todo el mundo (excepto algunos cínicos políticos/as) nos sentimos solidarios. ¿Qué podemos hacer? Todos se están moviendo. Yo, además de buscar formas de solidaridad, en estos días, por la noche, he revisitado algunas películas sobre el tema de la guerra que son a la vez un canto a la paz.

Es verdad que hay muchísimas películas bélicas que se han hecho a lo largo de la historia del cine; ¡y las que vendrán! Algunas tratan los conflictos bélicos como si fuera una narración de aventuras, buscan entretener, lo cual cuando lo piensas en vivo, como ahora, no hace mucha gracia. Otras películas contienen un mensaje tan angustioso y desesperanzado que hay que tener mucho valor para soportar su visionado. 


Las dos películas que yo recomendaría y que he visto estos días han sido dirigidas por el mismo director el francés, Jean Renoir. Una, es “Esta tierra es mía” (1942), aunque es una obra menor del cineasta hijo del famoso pintor impresionista es admirable porque llega al hondo del corazón. ¿Quien no se emociona en aquella secuencia final, viendo al pobre y pusilánime maestro de escuela despidiéndose de sus alumnos en su última clase, leyéndoles la Declaración de los Derechos Humanos, mientras a la puerta del aula le esperan los soldados nazis para llevarlo a un campo de concentración? 


Otra película, una obra maestra del cine de todos los tiempos, es “La gran ilusión” (1937). Un mensaje de amor, solidaridad y paz para toda la humanidad, que apuesta por la posibilidad de concordia y armonía entre todos los pueblos. Una obra sobre la camaradería y las relaciones humanas que retrata el día a día de unos prisioneros franceses en un campo de concentración alemán durante la Primera Guerra Mundial o Gran Guerra. Algún espectador le pueda parecer algo ingenua: la relación entre los dos altos mandos enfrentados no puede ser más caballerosa y humana. La relación de los prisioneros con sus guardianes es más que correcta: pero ahí está gran parte del mensaje: la paz es posible, el diálogo entre los que se ven implicados en una guerra es el principio de la paz. Es una película sobre la guerra donde no aparecen ni tanques ni trincheras y solamente aparecen dos muertos. A Renoir le interesa más la relación fraterna entre las distintas clases sociales que las de la jerarquía militar.


Ahora más que nunca: PAZ


José Luis Barrera Calahorro.


martes, 22 de febrero de 2022

DRIVE MY CAR La verdad oculta de la vida interior

Drive my car

(Japón, 2021) de Ryûsuke Hamaguchi

Lo mejor: que te atrapa su clima envolvente.
Lo peor: que su duración desanime a más de un espectador.

Aclamada en los muchos e importantes festivales de cine, con cuatro nominaciones a los Oscar, (incluyendo mejor película y dirección), esta película japonesa “Drive my car/ Conduce mi coche” del japonés Ryûsuke Hamaguchi ha sido considerada como tal vez una de las mejores películas de la década. En efecto, es una cinta que es una obra maestra indiscutible. Un drama de larga duración cuyas tres horas pasan en un respiro y te van lentamente engullendo en ese ambiente de profunda reflexión e interiorización que es toda la película.

Yusuke Kafuku es un actor y director de teatro que ha sufrido recientemente un gran drama personal del que no ha sido capaz de recuperarse: ha perdido a su esposa de la que estaba profundamente enamorado, pero ha sido incapaz de echarle en cara la infidelidad, precisamente con el que será después el actor principal de su próxima obra teatral. Intentando olvidar y levantarse de la postración existencial que sufre, el actor y director de teatro, acepta montar la obra "Tío Vania" de Andrei Chejov en un festival de Hiroshima. Pero tiene un grave problema de salud: después de un pequeño accidente se le declara un glaucoma en el ojo que le da total inseguridad a la hora de conducir por lo que los traslados del hotel al teatro tendrá que hacerlos en su coche conducido por Misaki, una joven reservada que le han asignado como chófer. A medida que pasan los trayectos, la sinceridad creciente de sus conversaciones les obliga a enfrentarse a su pasado.

Ese coche rojo que aparece a lo largo de todo el filme es la parábola de las vidas de estos personajes que buscan una dirección, alguien que los transporte por las carreteras tan inhóspitas de la vida. Esos personajes que parecen cerrados en sí mismos inaccesibles y que abren su corazón cuando encuentran su sentido y dirección y el calor de la compañía justa que les ayude a entender su propio mundo su interior. Sólo cuando se escucha sin pedir nada cambio emerge la solidaridad que surge de la nada en los personajes que parecen transfigurarse al encontrarse con el otro. La escena final en la nieve es un claro exponente de lo dicho anteriormente. “Cuando se carece de verdadera vida, se vive de espejismos” se dice en “Tío Vania”. Estos espejismos que son los personajes que encuentran esa verdadera vida cuando se abren a los demás.

Ahora más que nunca: Vida interior

Jose Luis Barrera Calahorro 22 de febrero de 2022

miércoles, 23 de junio de 2021

UN BARRIO EN NUEVA YORK


Washinton Heights. EEUU, 2021 de Jon M. Chu.

Todos tras sus sueños.

Comedia musical. Bailes. 143 minutos. ****

Desde luego, esta película es la que hacía falta en nuestros cines que poco a poco van recuperando una vida normal en la exhibición de películas. Es una respuesta acertadísima a este panorama de tristeza y desolación que nos ha dejado la maldita pandemia. Una película musical llena de alegría que quizás sea una de las mejores de estos últimos años. “Un barrio en Nueva York” como buena película musical es, por tanto y también, una película coral, donde participan muchos personajes que se interrelacionan y que tienen en común su deseo de alcanzar sus sueños (“sus sueñitos” como dicen ellos). El principal es Usnavi , un joven muy simpático que regenta un pequeño chiringuito y que sueña con regresar a su patria querida, la República Dominicana junto, con su abuela que lo ha criado. Ésta, la abuela Claudia, es una anciana sabia y descacharrante, que desempeña el rol de abuela para muchos de los vecinos del barrio,. También está la esquiva joven Vanessa, de quien Usnavi está perdidamente enamorado y Nina, una vieja amiga de Usnavi que regresa al barrio después de mucho tiempo, que lleva a sus padres las malas noticias de su fracaso en la universidad. Éstos habían realizado muchos sacrificios para que ella tuviera unos estudios que ellos no pudieron tener.

Washington Heights es un barrio que está al noroeste de la isla de Manhattan, muy próximo al Bronx, donde la vida comienza bien temprano y, donde vemos a los niños jugar y bañarse en los aspersores de la calle y escuchamos todos los ruidos del barrio que se convierte en una auténtica sinfonía musical llena de color. Hay muchos momentos del filme que recuerdan algunas escenas de “West side story” el célebre musical cuya nueva versión está apunto de estrenar Steven Spielberg. La cámara, después de esta breve introducción sigue a nuestro protagonista y que es también el narrador y nos va mostrando una nutrida comunidad de personajes que forman un amplio abanico de la cultura latina -puertorriqueños, dominicanos, mexicanos o cubanos entre muchos-.

Con gran acierto “Un barrio en Nueva York” nos muestra a este grupo de jóvenes latinoamericanos trabajadores y honrados (no es una película de mafias ni “malages”, como a veces insisten machaconamente este tipo de cintas), y que tratan de abrirse camino y alcanzar sus sueños en un país que muchas veces no ha sido muy acogedor. Otros, quizá sintiéndose fracasados, sueñan con regresar a sus países de origen. Pero todos están unidos por unos lazos de amor, amistad, solidaridad y orgullo que provoca la resistencia a que ese barrio condenado a desaparecer esté totalmente vivo.

He aquí pues una película alegre y divertida, que está llena de fe en la vida y optimismo: es lo que ahora nos hace tanta falta. Un musical casi perfecto que podría militarizar este género en otro tiempo tan lleno de éxito. No se lo pierdan. 

Ahora más que nunca: diversidad 

José Luis Barrera Calahorro, 22 de junio de 2021.

martes, 4 de mayo de 2021

Una joven prometedora (Gran Bretaña, 2019) de Emerald Fennell. Un cuento feminista cruel.

“Una joven prometedora” constituye sin lugar a dudas una grata sorpresa para el espectador, aún cuando el filme, jugando entre las bromas y las veras contenga una reflexión y un mensaje muy amargos. La película es la historia de una venganza, tema muy usual en el cine pero que en su tratamiento esta película lo hace sorprendiendo constantemente al espectador, casi jugando con él, provocándole una risa que después congela con sus aportaciones siniestras. Todo contado además con un buen ritmo narrativo, que da a la película un aire de intriga que sorprende constantemente al espectador.

Aún cuando la película se guarda muchas veces algunas cartas bajo la manga, sus intenciones y denuncias se nos muestra ya en la primera secuencia, antes de los primeros títulos de crédito en los primeros planos de la película, en la secuencia inicial. Un plano medio que nos muestra. de cintura para abajo los cuerpos de unos hombres bailando y a una joven (la protagonista) vestida y maquillada provocativamente y medio borracha. Después…

Como el cine bueno siempre responde a las interrogantes que la sociedad plantea, y ahora hay una cuestión muy digna de fijarse en ella que es la situación de la mujer y su lucha por encontrar el lugar que siempre se le ha buscado, esta película es un claro exponente de ciertas posturas de fuerte intransigencia de los movimientos feministas más radicales. Esa sed de venganza contra los hombres (donde éstos siempre aparecen cono malos o tontos), ese ejecutar la justicia por la mano, ese plan diabólico de devolver mal por mal, se plasma en la cinta de un modo matemático, de manera que lo que comenzaba como un film de comedia negra casi termina como uno de terror. La cinta se constituye entonces en uno de los manifiestos más extremosos del movimiento “#Me Too”, y es casi una propuesta terrorista del feminismo.

El riesgo de una película como ésta, que se mueve entre la comedia y el llamado thriller, estriba en que al director (aquí, directora) se le vaya la mano a veces en la caracterización de los personajes, así como en la credibilidad de sus conductas. Y en algunos momentos esta película cae en ese defecto: la protagonista, una Carey Mulligan, que pasa de una sonrisa angelical al gesto más siniestro, está muy acertada en su interpretación, pero en algunos momentos gesticula demasiado. En la última parte de la película la credibilidad de lo que va aconteciendo es cada vez más débil, de modo que da la sensación de que todo está preparado para ese final casi apoteósico que busca desconcertar al propio espectador. Pero quizá sean defectos perdonables por el conjunto conseguido de toda la película.

Ahora, mas que nunca: Igualdad

José Luis Barrera Calahorro.

sábado, 3 de abril de 2021

NOMADLAND (Estados Unidos, 2020) de Chloé Zhao. Más allá de los límites

“Nomadland” (=Tierra de nómadas) es una película dirigida por la cineasta chino-norteamericana Chloé Zhao que ganó el León de Oro en el último festival de Venecia y es la mejor situada ahora para los próximos Oscars. Cuenta la historia de una mujer, interpretada por Frances McDormand, que inicia una vida itinerante a bordo de su caravana tras ver cómo lo perdía todo como consecuencia de una recesión económica. Estos vagabundos o nómadas del siglo XXI, se reúnen con cierta frecuencia para realizar encuentros donde además de intercambiar bienes, se conocen y ayudan mutuamente. Parece ser que este modo de vida es bastante frecuente en los Estados Unidos, siguiendo la tradición de los pioneros que fueron avanzando de este a oeste hasta ocupar este grandioso país de América.

El filme tiene muchos momentos que parecen puro reportaje. Vemos lugares de trabajo (el almacén de Amazon, restaurantes de carretera, campings…) así como un gran número de gente nómada y real que se interpreta a sí mismos, con encuentros, incidencias y percances que no parecen ensayados. Los grandes paisajes muchos de ellos nevados y contemplados al atardecer, corroboran esa sensación de verdad y realidad que nos presenta esta espléndida película.

La mirada que vierte su directora sobre los personajes de esta historia es una mirada llena de amor hacia los más pobres y hacia los excluidos y los presenta en el fondo como verdaderos héroes esforzándose por su supervivencia y tratando de encontrar su lugar en el mundo. A la vez un gran hálito de sentido de la trascendencia se nos muestra muchas veces a través de pequeños y sencillos objetos (un plato, un mechero, una rueda pinchada) que parecen vivir ya la eternidad a la que los mismos personajes se sienten llamados. El filme entonces se llena de una gran poesía, planteando en todo momento unas situaciones llenas de lirismo cómo puede ser la escena del diálogo con el joven adolescente que se ha ido de casa.

Su protagonista, con su presencia continua en pantalla, incita al espectador a entrar en un relato en primera persona que deriva en testimonio de una forma de vida que, aunque parece frustrante, está sin embargo llena de sentido y de los grandes valores que hacen al ser humano crecer: la esperanza, la solidaridad, la generosidad, la fraternidad, la confianza en la Providencia, y la conciencia de la limitación. Estos nómadas, todos con heridas íntimas, centran en el viaje lo que ellos desean: no poseen una casa, sus furgonetas, tiendas y caravanas son su hogar. Entonces la vida humana es como un camino en donde todos aquí y allá si podrán encontrar. “Nos vemos en el camino” dice uno de ellos, en un camino que habría que escribir con mayúscula. Hay escenas memorables, como es el dialogo con el líder de los nómadas, que cuenta su tragedia de haber perdido un hijo y la hermosa alternativa que adopta ante eso, o el homenaje en la hoguera nocturna a una compañera ya muerta. “Nomadland“ está dedicada “a todos los que partieron”.

“Nomadland” desprende una gran melancolía pero también una fuerte esperanza. Ese sol moribundo y rojizo en el horizonte nos indica la precariedad de la vida humana pero también su inmensa belleza, su gran dignidad. La frontera no es un muro sino una ventana a otro mundo. El viaje es entonces el estimulo de búsqueda, no para ver el mundo, sino para entrar en lo invisible. Como decía San Juan de la Cruz “Viajamos no para ver si no para no ver “.

AHORA MAS QUE NUNCA: Caminantes

José Luis Barrera Calahorro, 23 de marzo de 2021.

viernes, 12 de marzo de 2021

“El Chico” de Charles Chaplin.Una joya de cien años

¡Quién me iba a decir que 100 años después de realizada la película, la podríamos ver de nuevo en las salas de exhibición de cine! La película “El chico“ (“The kid”) de Charles Chaplin ahora podemos disfrutarla de nuevo los que ya la conocíamos y descubrirla con un gran placer también los espectadores más jóvenes. Ha sido objeto de una minuciosa restauración en imagen y el sonido de modo que casi parece un filme recién realizado.

Fue la primera película de largometraje que realizó Charles Chaplin después de tener en su haber un buen número de cortometrajes a cada cual más bueno. Son pequeñas joyas del cine: “El emigrante”, “Charlot boxeador “, “El peregrino“… después del chico realizaría obras maestras del cine como son “Tiempos modernos “,  “La quimera del oro “, “Luces de la ciudad” “El gran dictador”… hasta “Candilejas”.

Charles Chaplin realizaba sus películas siguiendo generalmente el esquema del melodrama muy al uso del cine mudo y “El chico” no es una excepción. De hecho, en 1971, él realizó una revisión donde quitó algunas escenas para darle más sobriedad. “El chico” cuenta la historia de un vagabundo (Charlot) que recoge a un bebé, hijo de una mujer que es expulsada de un Centro Hospitalario Benéfico por ser madre soltera. El filme tiene en este momento un apunte muy religioso con el paralelismo de la joven soltera rechazada que lleva en brazos a su hijo y una imagen insertada que nos muestra una estampa religiosa: Jesús también rechazado que lleva a los hombros la cruz. Como la madre no puede criar al bebé, lo deja dentro de un coche de lujo con la esperanza de que los dueños de él lo cuiden. Pero al final, el niño es abandonado en una esquina de una calle. Así que aquí llega el pequeño vagabundo que después de inesperadas y graciosas aventuras lo adoptará como hijo. La película después, en una elipsis de cinco años nos muestra a Charlot y el chico ganándose la vida de las formas más rocambolescas (reparando cristales de las ventanas que antes el niño ha roto de una pedrada) y siempre huyendo de la policía de la calle o enfrentándose a distintos energúmenos. 

El cine de Chaplin siempre tiene la mirada puesta en los débiles, en los pobres, en los que necesitan ayuda y pone en ridículo cuando no derrota a los fuertes, a los poderosos y a los que abusan de sus fuerzas.

El niño que interpretó al personaje infantil, Jackie Coogan, llegó a hacer muchas películas y ganar mucho dinero que sus padres malgastaron. No había todavía legislación sobre la protección a los actores infantiles. Cuando se hizo adulto, sin contratos y olvidado de todos, vivió alcoholizado y murió en la más absoluta pobreza. Charles Chaplin le ayudó en más de una ocasión. “El chico“, además de exhibirse en salas de cine, se ofrece también en alguna plataforma digital.

AHORA MÁS QUE NUNCA: COMPASIÓN

José Luis Barrera Calahorro

sábado, 20 de febrero de 2021

Noticias del gran mundo (EEUU, 2020) de Paul Greengrass

El poder subversivo de las narraciones de historias.


Después de acabada la Guerra Civil estadounidense, el veterano capitán Jefferson viaja de ciudad en ciudad leyendo los periódicos de noticias, hablando de historias que tienen lugar en cualquier rincón del mundo. Un día, en Texas el capitán se encuentra a Johanna, una niña de diez años, casi salvaje, secuestrada seis años atrás por la tribu india Kiowa, y que durante ese tiempo fue educada como uno de ellos. Johanna, en contra de su voluntad, debe ir a vivir a casa de sus tíos carnales.

Parece como si el cine del oeste, el western, se resistiese a morir. Guardando las características típicas de ese cine grandes espacios, sociedades que se forman, aparición de la violencia para solucionar problemas, etc. las películas que se hacen hoy abordan muy inteligentemente muchos temas y asuntos de la actualidad. Noticias del gran mundo es una potente narración en forma de western con muchas cargas de profundidad de reflexión sobre el mundo de hoy.

Habría que destacar en primer lugar los grandes valores formales de la película. Además de destacar la actuación de los dos principales intérpretes, la reconstrucción de los distintos ámbitos en que se desarrolla el filme está muy conseguida, realzada por una fotografía a veces luminosa, otras de tonalidad más oscura, que da el relieve de cada escena. Añádase la música del gran James Newton Howard y nos encontramos con una película del oeste de las de antes.

Salpicadas entre las secuencias de duro realismo se nos muestran también muchos momentos líricos, cargados de poesía visual como por ejemplo el camino de los indios que ovas, es expulsados y derrotados de sus tierras, o la visión de los bisontes despellejados, muertos sólo para aprovechar su piel, o la aparición súbita de una tormenta de arena, imagen de la soledad en la que se mueven los dos protagonistas.

El director del filme, Paul Greengrass lanza su mirada sobre aquellas sociedades en construcción que eran los Estados Unidos en el siglo XIX, pero alude igualmente a las sociedades, también salvajes por su economía liberal, de este en nuestro tiempo donde la destrucción de la naturaleza, los movimientos migratorios (esos indios a los que se les quita todo en nombre del progreso), la matanza de animales, la degradación moral y civil de la sociedad aparecen abiertamente en el filme. Solo cabe la rebelión y el protagonista del filme lo hace a través de algo que parece inocente pero que es muy subversivo: la narración de historias, cuentos y leyendas fuera de la versión de la historia oficial, a través de noticias sacadas de los periódicos que pueden hacer que los hombres embrutecidos por el miedo, la violencia, y la mentira puedan alzar la cabeza para tratar de conseguir un nuevo estatus de derechos humanos y de vida civilizada.

Noticias del gran mundo es una película de camino, donde el trayecto que recorren sus personajes no es solamente físico sino también psicológico y espiritual. La relación entre ellos va a creando además del hábito de la compañía, el amor y éste a la vez se convierte en responsabilidad y autorredención.

Ahora más que nunca, responsabilidad

José Luis Barrera Calahorro, 15 de febrero de 2021

sábado, 6 de febrero de 2021

Humanidad de un director crítico. Centenario de Luis García Berlanga

"Plácido", una obra maestra
Luis García Berlanga nació en Valencia, en 1921, Su padre llegó a ser gobernador civil de Valencia en tiempo de la República. Su abuelo era un rico terrateniente de Camporrobles, Utiel. Después de la Guerra Civil, Berlanga estuvo un tiempo en la División Azul, junto al actor Luis Ciges y el poeta Dionisio Ridruejo.

Fue la entrañable “Bienvenido Mister Marshall“ en 1952, cuando el nombre de Berlanga se hizo popular en toda España. En los inicios de su obra cinematográfica se resaltaban con alegría y ternura los problemas de España de la posguerra y el subdesarrollo, aunque el sarcasmo posterior aún no había aparecido. 

La primera fase de su obra está influida fuertemente por el movimiento italiano del neorrealismo (algunas de sus películas recuerdan enormemente las primeras de De Sica o de Federico Fellini). En una segunda fase, el análisis de los años más oscuros de la dictadura de Franco y del Nacional Catolicismo son objeto de su atención, dirigiendo tal vez las mejores películas de su filmografía: “Plácido “ (1961), “El verdugo” (1963) o “¡Vivan los novios!” (1969). La tercera fase, quizá más esperpéntico, más ácida, más amarga, corresponden a los filmes que hizo en el tiempo de la Transición: “la escopeta nacional” (1978), la trilogía de “Patrimonio nacional” (1978), y por último, la ácida y desgarradora “París-Tombuctú”.

He aquí la maestría de un artista como fue Luis García Berlanga: su sentido del humor tan vitriólico, su espíritu humanista, su descarado erotismo, su comicidad a veces zafia, su preocupación política y social convierten sus obras cinematográficas en un motivo de risa (alguien ha dicho que Berlanga se reía por no llorar), una mirada muy humana sobre el español, una honda preocupación por el estado de su país España. Podríamos afirmar que es el amor y el dolor que sentía por España lo que vemos representado en la pantalla: corrupción, hipocresía, mentira, tráfico de influencias, enchufes y halagos, es lo que ocurría (¿ocurre todavía?) en las distintas Españas que él conoció. Salvo al principio, donde aún aparecía el optimismo, la amargura de la desesperanza, fue haciéndose cada vez más fuerte en sus películas, tal vez también por la influencia de su gran guionista Rafael Azcona, que colaboró con él durante muchos filmes.

Naturalmente a Luis García Berlanga le preocupaba también -y mucho- la religión, y en concreto, la religión en España. En sus películas hay muchos apuntes de corte anticlerical bastante razonables: los curas de “misa y olla”, la hipocresía religiosa. Afrontó directamente, y bajo la mirada atentamente vigilante de la censura oficial, la manipulación religiosa de la gente sencilla (un tema también muy querido por Federico Fellini) en la película “Los jueves, milagro“ que fue masacrada por los censores y cuyo resultado final no nos es dado ni imaginar. Ahí pone en solfa la cuestión de las apariciones de la Virgen que en la época en que se hizo en España estaban casi de moda. Los intereses económicos, la hipocresía, la manipulación de la gente sencilla que nos muestran ciertamente mezclados con su sentido del humor. 

Pero será en “Plácido”, (“¡Siente un pobre en su mesa!”) quizá su mejor película y que optó por el Oscar, donde abiertamente Berlanga ataca la institución de la caridad establecida y los sentimientos hipócritas religiosos que muchas veces surgen alrededor de las obras de caridad. Religión, dinero, moral burguesa, mala conciencia, caridad devaluada, hipocresía… Son los ingredientes puestos en un filtro muy crítico de esta gran película. Yo creo que esta película es obligatoria de ser vista por todos los miembros que quieren pertenecer a los grupos de Cáritas de nuestras parroquias. Sería un buen antídoto contra la falsa caridad.

AHORA MÁS QUE NUNCA: HUMANIDAD

José Luis Barrera

viernes, 15 de enero de 2021

El padre (Reino Unido, 2020) de Florian Heller. “Cuando seas viejo, otro te ceñirán”

Florián Heller, un famoso dramaturgo francés escribió y dirigió un drama teatral titulado El padre que tuvo un gran y resonante éxito en Francia hace diez años, ahora la ha convertido en una más que estimable película, sobre todo porque se acerca a una cuestión que por mor de esta maldita pandemia nos preocupa a todos: los ancianos, las personas mayores por las que todos debemos de tener sumo aprecio y máximo cuidado. Y a la vez nos muestra algo de lo que parece carecer la sociedad: la virtud de la piedad, que no es el hábito de rezar mucho y bien, sino la actitud de misericordia, compasión hacia los mayores y especialmente los padres.

El padre es un drama intensamente doloroso y al mismo tiempo profundamente humanista, que se acerca a la vejez del ser humano explicitado dramáticamente en el padecimiento del mal de Alzheimer. Lo hace con delicadeza y cariño pero también con la dureza y la crueldad de la verdad. Todo esto y más se nos muestra a través de la colaboración de sus grandes actores, especialmente del gran Anthony Hopkins, que pese a los muchos años que ya tiene, hace aquí una interpretación casi sublime, merecedora sin duda de un gran premio Óscar.

Con una puesta en escena muy sencilla y funcional pero al mismo tiempo muy rigurosa y clásica, El padre nos va a mostrando los distintos encuentros de un padre anciano aquejado de un incipiente Alzheimer, con su hija, con su cuidadora y también con su yerno. Estos encuentros se nos hace contemplar desde el punto de vista del padre cuya memoria cada vez está más averiada, de modo que el espectador parece al principio desorientarse al cambiarse rostros y roles de los personajes que le rodean, pues no ve lo que objetivamente aparece sino lo que los ojos del padre ven. Quizás sea un error del director abandonar este modo tan original narrativo para en su segunda mitad retornar a contar la película de un modo más convencional, pero sin duda El padre tiene otras cualidades (por ejemplo, los hermosos diálogos) que indultan ese fallo.

De todos modos, nos encontramos con una inmensa variedad de registros en la sublime actuación de Hopkins, a veces irritablemente cómico y sobre todo perdido en los islotes de su memoria, en medio de un tiempo que se le escapa (algo que se nos representa en su manía de mirar constantemente el reloj) a la vez que su propia ininteligibilidad de la vida. Contemplamos el sufrimiento inevitable de la hija (la actriz Olivia Colman, a la que hemos descubierto como Isabel II en la serie de televisión “The Crown“), que por un lado siente el deber de cuidar al padre y al mismo tiempo encontrar su propia felicidad, vivir su propia vida, el posicionamiento obtuso del yerno Contrasta también aquí la dulzura y exquisita profesionalidad de la cuidadora.

El padre, en el fondo nos está hablando no solamente de la enfermedad y la vejez sino también de todo el periplo que es la vida humana representada en la pantalla como si fuera también la nuestra propia. Es una obra desoladoramente triste pero a la vez llena de la esperanza que da contemplar a la vida humana con ese cariño y respeto. El padre es una película, aunque triste, muy digna de ser vista. 

Ahora, más que nunca, piedad

José Luis Barrera Calahorro, 11 de enero de 2020.

jueves, 3 de diciembre de 2020

Woody Allen. “A propósito de nada” y “Rifkin`s Festival”. Un libro y una película.

Hace ya más de un mes que acabé de leer el libro escrito por el director de cine Woody Allen titulado «A propósito de nada».

Tiene un montón de páginas que se leen con bastante facilidad especialmente cuando cuenta el tiempo de su infancia y adolescencia y después, cuando ya «consagrado», se dedica sobre todo a escribir los guiones y rodar sus películas. Es muy interesante conocer el origen de sus filmes, las circunstancias del rodaje, la relación con los actores. Es bastante reiterativo cuando quiere convencernos de su poca cultura que desdice lógicamente el tópico de que Allen es un intelectual muy pedante. Desde luego da la sensación de que es un libro prácticamente inútil, que parece más bien escrito como una especie de "apología pro vita sua".

Aburre en algunos momentos cuando habla de muchos personajes del mundo del espectáculo de Broadway y que el lector español desconoce. Pero se hace cansino, muy cansino, cuando con páginas y páginas intenta explicar todo este lío de la acusación de violación de una de sus hijas o de hablarnos de lo desquiciada que estaba su pareja. (Contra lo que muchos piensan Woody Allen y Mia Farrow nunca estuvieron casados aunque convivieron algunos años).

«A propósito de nada» parece escrito pues para exculparse de algo que los mismos tribunales en su momento lo absolvieron. Pero a raíz del surgimiento del movimiento «Me Too» las acusaciones y persecuciones en Estados Unidos han convertido en Woody Allen en un apestado, pasto de las llamas del mundo del espectáculo. Yo creo que este libro escrito aún empeora su situación.

En verdad es que la forma de vida bastante amoral que proclama y el nihilismo radical que nos narra puede hacer al lector sospechar que podría haber algo de verdad. Si los jueces han hablado, conviene entonces aplicarle la presunción de inocencia. Tan nihilista como siempre con el cinismo que le caracteriza y el sarcasmo muchas veces de su humor, ahora Woody Allen ha presentado su última película "Rifking's festival" que es un filme ya menor, de escaso interés y reiterativo. Se repite hasta la saciedad, y sus chistes y sarcasmos no producen mucha risa. Está claro que es el canto del cisne para los cinéfilos que durante muchos años hemos disfrutado de su extensísima filmografía.

La última película de Woody Allen cuenta en un tono muy amable y muy autocomplaciente, la historia de un matrimonio estadounidense que acude al Festival de San Sebastián. La pareja queda prendada de la ciudad, así como de la belleza y encanto de España y la fantasía del mundo del cine. Ella tiene un affaire con un aclamado director de cine francés y él se enamora de una bella médica española residente en la ciudad. Es verdad que a los que les gusta mucho Woody Allen en todas sus películas y hasta en las más malas (esta es una de ellas) siempre hay momentos y secuencias de gran interés y divertidas. Aquí no son muchas y la conocida causticidad del director judío americano ha desaparecido prácticamente. La cinta es también un gran homenaje a las grandes películas de la historia del cine y que son favoritas del director.

No sabemos si esta va a ser su última película, dada la edad del director y también la situación precaria en que se encuentra en su propio país. El festival de Rifkin mezcla una vez más todos esos jaleos sentimentales, espejismos amorosos, las fracasos y frustraciones de la vida sentimental de la vida del director de Brooklin con la necesidad de crear que todo artista tiene y la experiencia de una vida instalada en el absurdo. Todo esto narrado con muy poca convicción y con menos inspiración, con algunas secuencias de muy poca altura, (la secuencia del pintor en su estudio interpretada por Sergio López) que no parecen salidas de la mano de Woody Allen.

José Luis Barrera Calahorro

jueves, 26 de noviembre de 2020

Una película que emociona: "El blues de Beale Street", porque el amor lo vence todo.

Esta película se estrenó en nuestros cines meses atrás del comienzo del confinamiento y ahora se puede ver en la plataforma Netflix. Es verdaderamente una preciosa joya del cine dónde el arte, el más puro romanticismo y la denuncia social se juntan.

Está basada en la novela de James Baldwin, un escritor de color y activista, y cuenta la historia de dos jóvenes negros neoyorquinos Fonny y Tish que intentan abrirse paso en una sociedad racista y competitiva. Se sitúa en los años 70 (que hermosa reconstrucción del Harlem de esa época). Ella queda embarazada justo cuando él acaba en la cárcel acusado de una violación que no ha cometido. La nueva madre tendrá que pasar todo su embarazo gracias al apoyo de su familia, mientras buscan desesperadamente testigos y pruebas para liberar a su prometido injustamente encarcelado.

Además de ser una película llena de un romanticismo nada cursi pues está entretejido con los hilos de la vida cotidiana, es también un manifiesto contra el apartheid, la discriminación, la desigualdad y la lucha de clases. Aun cuando el tema racial lo hemos visto tantas veces en el cine norteamericano, la película de Jenkins sabe arrancar con intensidad en el espectador la repulsa hacia unas situaciones que sufren los negros por causa de su color, pero también por la marginación y pobreza en la que viven. La historia que nos cuenta el filme nos pone por delante cómo el auténtico amor de una pareja se convierte en una verdadera resistencia a la presión social que padece la sociedad negra. En el filme se juntan problemas como es la acusación falsa de un inocente, la crisis familiar por causa del embarazo adolescente, la reacción hostil basada en una religiosidad integrista. Sin embargo, todas estas fuertes tensiones quedan muchas veces superadas por la actitud del intenso amor de la pareja protagonista.

El blues de Beales Street es una película conmovedora y de denuncia que despierta abiertamente nuestras emociones y hace que a la vez sintamos y percibamos una situación de injusticia qué nos hace reaccionar en medio de la rabia, el estupor y el desagrado. En la película, el amor se nos muestra como a tres niveles: el de una pareja, el amor en la familia y el amor de la solidaridad colectiva. Ante la situación lastimosa de los amantes no se busca la lágrima fácil ni poner paños calientes, ni tampoco cargar las tintas negras sobre los causantes de esta situación.

Es un gran homenaje a la bondad del corazón que a la par invita a la reflexión.

El blues de Beale Street (EEUU, 2019) de Barry Jenkins. 

AHORA MÁS QUE NUNCA: FRATERNIDAD

José Luis Barrera

El amor sencillo de la mano izquierda

Hay formas de amor -las pequeñas formas de amor- que pasan casi siempre desapercibidas. Son las que hace la gente sencilla, la gente pobre, ...