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domingo, 22 de octubre de 2023

“Sound of freedom”. Recomendable

I.- “Habéis oído que se dice…”

1.- Estoy sorprendido por el interés de ideologizar innecesaria e injustamente a esta película. Quieren desprestigiarla, quitarle efecto, llenarla de sospechas de intereses ideológicos y proselitistas…

2.- Seguramente escucharás por un lado y por otro, críticas (buenas y malas, como son todas las críticas) al productor (Eduardo Verastegui, también actor, político de derechas que hace campaña en México), al director (Alejandro Monteverde, que tiene a hacer cine social y de marcado carácter cristiano); al protagonista (Jim Caviezel, que trabajó de la mano de Mel Gibson, protagonizando el papel de Cristo en la película de “La pasión de Cristo”; al guión, al estudio que la hecho posible (“Ángel Studios”, el mismo que nos ha traído la muy sorprendente serie “The Chosen”) al resto del reparto, a la banda sonora… Acusan a esta película de ser “católica”.

3.- Por esto mismo, quizá te sorprenda que incluso encuentres burlas que apuntan a la ideología que está detrás, pero que en el fondo, como toda burla política (de un lado o de otro), no es más que gasolina que quiere hacer arder la pretensión de fondo, que es contar la una historia prohibida, un tabú, un tema espinoso, un tema oculto del que muchas personas con fuertes intereses ideológicos y económicos, no quieren afrontar y prefieren las distracciones de ponerle cartelitos como: “cine católico”, “cine de derechas”, “cine ñoño”… Pero resulta que no tiene que ver lo uno con lo otro, es decir: que a pesar de ser cine contundentemente católico, no por eso automáticamente debe ser cine “ñoño”, “proselitista”, o “manipulador”… Es posible que algunas de las personas que andan detrás del guión, de la producción, de la dirección sean de derechas… (vete tú a saber qué eso de ser de derechas o de izquierdas en EEUU, quizá algo muy diferente a como lo concebimos provincianamente en España); es posible que otros sean de izquierdas… (vale el mismo paréntesis anterior, pero a la inversa)… Sinceramente pienso que nada de eso puede discutir absolutamente nada a la historia que cuenta: su realismo, su verdad, su crueldad, su desgraciada identidad de ser una historia basada en hechos reales. ¡Desgraciadamente reales!

4.- Quizá también escuches que esta película ha tenido que sortear muchísimas dificultades para poder ser estrenada: ¡Han pasado ya cinco años desde que se rodó!, pero cuando un producto cultural “pone luz a las tinieblas” y destapa chollos de magnates, es preciso frenarla, ponerle “palos a las ruedas”, buscarle ilegalidades, hacer que tropiece en temas financieros, tratar de calumniarla para que cuando llegue a las pantallas, llegue “viciada” y fracase, o al menos que no triunfe tanto.

5.- Los que la analicen desde lo que es: un producto cinematográfico, estarán en todo su derecho de juzgarla como consideren oportuno y yo podré estar de acuerdo con ellos o discrepar en todo o en parte y me ayudarán a pensar, a formarme mejores juicios…, pero, por favor, que lo hagan sólo desde el punto de vista técnico, artístico, interpretativo… Es decir, es posible que esta película no sea una “obra maestra” cinematográficamente, que tenga lagunas, que su presupuesto no haya hecho posible elegir mejor reparto o buscar mejores efectos, o qué se yo… Pero eso es distinto.

Yo de eso, no voy a hablar, porque ni puedo (no tengo suficiente formación), ni quiero (no es lo mío).

Estoy totalmente de acuerdo con el crítico de cine del Diario de León, Gonzalo González Laiz, que dice, en su artículo titulado “Libres para juzgar”: “cuando uno ve la película, resulta que, o uno es muy ingenuo, o no hay lectura política posible, sino una entretenida película de denuncia que sólo ataca y puede molestar a pedófilos” (Diario de León, 18-X-23)

II.- “Pero yo os digo”:

1.- Que creo que estoy en condiciones de hacer una reflexión y ponerla en circulación para que entre en contraste con otras críticas y aporte elementos que posibiliten que la gente vaya al cine, que vea esta película y que después de verla y de reflexionarla (y rezarla), haga lo posible para sea trabajada por grupos de alumnos de colegios, institutos y universidades; para que sea materia de reflexión en grupos de catequistas, de profesores de religión y otros agentes de pastoral que trabajen con niños, adolescentes, jóvenes, adultos… Hay que hablar de esto. Hay que reflexionar sobre esto. Hay que rezar para que esta lacra desaparezca.

2.- Si vas buscando una película trepidante, que te tenga despierto, inquieto, expectante… un par de horas, esta es tu película. Puede ser que te guste la acción, el suspense… aquí lo encontrarás, te lo aseguro, pero además te llevarás más.

3.- Porque, si además te gusta el cine con valores espirituales y humanos, si te gusta que el cine te interpele, te renueva por dentro, te conmueva el corazón y te ayude a conocer los grandes desafíos y retos del mundo en el que vivimos… entonces, no lo dudes: ESTA ES LA PELICULA QUE DEBES VER Y RECOMENDAR.

4.- Si eres responsable de una parroquia, de una delegación Cristiana, si acompañas a un grupo de jóvenes, si tienes algo que ver con la pastoral juvenil o universitaria, si trabajas en pastoral penitenciaria o en las oficinas de defensa del menor; si eres catequista de niños o adolescentes, si eres profesor de religión, si eres sacerdote, religioso, padre de familia... aquí tienes un estupendo material para:
a.- Abrir los ojos.
b.- Educar el corazón.
c.- Rastrear la presencia de lo religioso y lo espiritual en el alma de los protagonistas y en los diálogos impactantes que nos regala el guión.
d.- Detectar el pecado estructural y sus secuelas…
e.- REZAR, dar gracias, pedid perdón…
f.- y mucho más…

Si me permites ser propagandista, VETE A VERLA, RECOMIÉNDALA, HAZ UNA FICHA DE TRABAJO PARA HACER FÓRUM DESPUÉS… Aprovecha esta magnífica oportunidad que nos viene dada justo ahora, en los inicios de este curso.

No pierdas la oportunidad de asomarte a un abismo real de nuestro mundo (uno de tantos), y de contribuir con ello a su erradicación.

No cabe acusar de exageración a lo que esta película plantea, cuando la esclavitud actual (sobre todo de niños y mujeres) es numéricamente mayor que cuando estaba permitida por las leyes. El artículo de Wiquipedia, por no ir más lejos, es tremendo.

Ah, y perdonadme la fantochada de haber hecho propia la famosa fórmula que Jesús usa en el Evangelio: “Habéis oído que se dijo… pero yo os digo”. No quería ser más que un uso de estilo… Por supuesto que lo que yo os digo, puede ser tirado a la papelera. Faltaría más.

Policarpo Díaz.

Sacerdote diocesano de Salamanca.

 

viernes, 25 de agosto de 2023

BESOS, CANCIONES, RUBIALES Y OTROS ABUSOS Y LA LIBERTAD




“… puede usted besarla en la mano
O puede darle un beso de hermano
Asi la besará cuando quiera
Pero un beso de amor
No se lo dan a cualquiera”
Miguel Molina. El beso (1947)

Miguel Molina, tiene todo un tratado sobre el beso, en el famoso pasodoble, que tantas veces hemos cantado y bailado en las verbenas populares. Dice esta clásica canción “de verbena”, hablando de los diversos “besos”, “que un beso de amor, no se lo das a cualquiera”. El beso entrañable que inmortalizó Gustav Klimt, no puede ser un beso no consentido. La Oreja de Van Gogh, en la preciosa balada titulada “Rosas” (2003), también lo deja claro: “Me pediste que te diera un beso. Con lo baratos que salen mi amor ¿Qué te cuesta callarme con uno de esos?” De cajón. Evidente querido Rubiales. Un desastre de beso. Un beso que es un delito.

Y sobre todo si esa persona “no quiere”, “no lo desea” “no lo espera”… Queda claro que el beso de Rubiales es un intento fallido de beso de amor (o beso íntimo, o beso pasional, o beso erótico…), dado a destiempo, sin pudor, sin rubor… y sobre todo ¡sin licencia!, es decir, sin que la persona besada (la jugadora Jennifer Hermoso) lo permita, lo desee y lo admita. A eso se le llama “acoso”. Con todas las letras. Y más si viene de tu “jefazo”. Además (gracias a Dios, diría yo), en público, con todas las cámaras del país y de medio mundo enfocando, con cientos de periodistas como testigos… Vaya “patinazo”… Ni Pepe Gotera y Otilio harían una chapuza más desastrosa. Tan sólo superado, si me lo permiten citar, por aquel “beso de Judas”, que lejos de ser un gesto de ternura, respeto y amor hacia Jesús de Nazaret, resultó ser una contraseña para “prenderlo, juzgarlo, condenarlo y ejecutarlo”.

Más allá o más acá de todas las consecuencias que ese “beso de Rubiales” haya podido traer (dimisión o no dimisión; cese, juicio, críticas, burlas, “beso hasta en la sopa” aunque ahora -en medio de esta semana de ola de calor- mejor hay que decir “hasta en el gazpacho”, opiniones, artículos, crónicas, reportajes, entrevistas, posicionamientos públicos e políticos, presidentes de equipos, jugadores, analistas… en la prensa escrita, en la radio, en la tele, en las redes… ¡una pesadez!) , yo quiero reflexionar en alto sobre LOS BESOS NO DESEADOS QUE NO SE DAN EN PÚBLICO, NI A PERSONAS FAMOSAS…, los besos que ocurren en el anonimato, en la humillación de la víctima, en la angustia de quien se siente explotado(a), humillado(a), acosado(a), arrasado(a)… Todos sabemos que no son pocos. Y no sólo besos en la boca, sino manoseos intimidatorios, magreos asquerosos y violaciones indignas. Y todo un catálogo de prácticas, propio del arsenal de un depredador, que comienza por la boca (insultos, descalificaciones, vejaciones verbales), y termina con las retorcidas y variadas prácticas del psicópata.

Víctor Manuel San José tiene una preciosa canción de amor que si titula “A dónde irán los besos que guardamos, no damos”… (1994). Es una verdadera poesía que trata sobre “los besos” y “los abrazos” que se han quedado sin dar, los besos de aquellas parejas que iniciaron una relación y quedó cortada por la distancia, el tiempo y todo ese cúmulo de cajón de sastre al que llamamos “la vida es así”…

Yo, tirando de la ilustración de estas canciones de Miguel Molina y Víctor Manuel y aprovechando la coyuntura del acontecimiento que se ha hecho viral y social del famoso beso del “patán (remito al artículo de mi amigo J.M. Ferrera Cunquero en el periódico digital “La crónica de Salamanca” del 24 de agosto, ¡leanlo, por favor!) me pregunto:

¿Dónde irán los besos -abrazos, manoseos, relaciones sexuales, violaciones…) que se han dado sin permiso y sin luz y taquígrafos?, ¿dónde están esas relaciones sexuales cometidas sin desearlas en el más profundo anonimato, donde la única prueba es tu palabra contra la de tu agresor?... ¿Dónde se almacenan tantos episodios cotidianos de violencia de género, de homofobia, de mobbing (acoso laboral), de bullying (acoso escolar), de pederastia (acoso sexual al menor), de racismo… ¿O CUALQUIER TIPO Y FORMA DE ACOSO EN GENERAL A CUALQUIER SER HUMANO, personal o colectivamente?

Me temo, y sufro por ello, que muchas veces, las más, languidecen en el corazón solitario de la víctima y ahí se pudre para toda la vida, hasta la eternidad, que es la solución a todos los problemas. Sólo Dios sabe dónde van esos besos, esos abrazos, esos manoseos, esas violaciones no consentidas y no denunciadas y si denunciadas, no creídas.

Lo de Rubiales pasará… Se olvidará… Se recordará sólo de vez en cuando, pero como dice Ferreira Cunquero: “Pero una vez que te encabronas con el personaje, vuelves a visionar repetida la acción y caes en la cuenta de que tan despreciable hecho podría recordar a muchas, muchísimas mujeres víctimas de abusos a causa del dominio que da el poder, en cualquiera de los ámbitos sociales de la vida”.
Y como “consejos vendo que para mí no tengo (o no he tenido)”: termino con otras dos magníficas letras, de Amaral y Rozalén que nos invitan a la acción. Las canciones, (cuyos videos oficiales aconsejo visionar) “Salir corriendo” (de Amaral, 2002) y “La puerta violeta” (de Rozalén, 2017).

Amaral se hace (nos hace) muchas preguntas: ¿Cuántas lágrimas puedes guardar en tu vaso de cristal?... ¿Cuántos golpes dan las olas a lo largo del día en las rocas?, ¿Cuántos peces tienes que pescar para hacer un desierto del fondo del mar?, ¿Cuántas veces te ha hecho callar? ¿Cuánto tiempo crees que aguantarás? ¿Cuántas lágrimas vas a guardar en tu vaso de cristal?”. Para terminar, cantando con fuerza: “Si tienes miedo, si estás sufriendo, tienes que gritar y salir, salir corriendo. Si tienes miedo, si estás sufriendo tienes que gritar y salir, salir corriendo”.

Por su parte Rozalén entra dando voz a la víctima y a su angustia: “Tengo todo el cuerpo encadenado, las manos agrietadas, mil arrugas en la piel. Las fantasmas hablan en la nuca. Se reabre la herida y me sangra. Hay un jilguero en mi garganta que vuela con fuerza. Tengo la necesidad de girar la llave y no mirar atrás”. Pero finalmente nos cuenta un final precioso, de la angustia a la libertad: “Así que dibujé una puerta violeta en la pared. Y al entrar me liberé, como se despliega la vela de un barco. Desperté en un prado verde muy lejos de aquí. Corrí, grité, reí. Sé lo que no quiero. Ahora estoy a salvo”.Gracias a todos los que dan voz a las víctimas y las ayudan a hablar. Gracias a quienes las creen y las ponen en el centro. Gracias a todos los que abren las puertas de todos aquellos (as) que salen (salimos) corriendo. Contra gestos como el de Rubiales, seamos lúcidos para ver a los que no salen en las cámaras y de los que nadie habla.

Ahora más que nunca: Verdad

Policarpo Díaz Díaz. Sacerdote diocesano de Salamanca
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