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martes, 17 de octubre de 2017
sábado, 1 de julio de 2017
miércoles, 26 de octubre de 2016
Una barbería hace un descuento a los niños que lean en voz alta mientras les cortan el pelo
La barbería Fuller Cut está dando un descuento de $2 dólares a cada niño que lea en voz alta a su barbero durante su corte de pelo. No parece mucho, pero esos minutos extra de lectura en un entorno diferente puede cambiar la forma en que los niños ven los libros en su vida cotidiana.
La barbería 'The Fuller Cut' fomenta la lectura de los pequeños. Si los niños leen en voz alta mientras les cortan el pelo, obtienen una remuneración de casi dos euros. La iniciativa está teniendo gran acogida por padres e hijos. Además, todos los libros tienen la misma temática y es dar una buena imagen de los afroamericanos. Los libros de esta peluquería tienen un tema específico. "Todos nuestros libros tienen una imagen positiva de los afroamericanos, ya sea astronautas, atletas o escritores", indicó Griffin.
La iniciativa tiene como fin: inspirar a los pequeños que acuden. "Si podemos hacer que los niños vuelvan a 'The fuller Cut' como adultos en la universidad y nos dicen:" leer aquí me hizo querer ser escritor o periodista", es realmente el objetivo final."Finalmente, el peluquero explicó que cuando los niños pequeños, que no saben leer, ven a un niño mayor con un libro. "Ellos lo imitan, que es lo importante".
La barbería 'The Fuller Cut' fomenta la lectura de los pequeños. Si los niños leen en voz alta mientras les cortan el pelo, obtienen una remuneración de casi dos euros. La iniciativa está teniendo gran acogida por padres e hijos. Además, todos los libros tienen la misma temática y es dar una buena imagen de los afroamericanos. Los libros de esta peluquería tienen un tema específico. "Todos nuestros libros tienen una imagen positiva de los afroamericanos, ya sea astronautas, atletas o escritores", indicó Griffin.
La iniciativa tiene como fin: inspirar a los pequeños que acuden. "Si podemos hacer que los niños vuelvan a 'The fuller Cut' como adultos en la universidad y nos dicen:" leer aquí me hizo querer ser escritor o periodista", es realmente el objetivo final."Finalmente, el peluquero explicó que cuando los niños pequeños, que no saben leer, ven a un niño mayor con un libro. "Ellos lo imitan, que es lo importante".
jueves, 6 de octubre de 2016
La huella cultural de los negros esclavos en España es indeleble
Rostros negros con una letra s herrada en una mejilla y la figura de un clavo en la otra, la marca indeleble en jeroglífico de esclavos. Subidos en los escalones de la catedral de Sevilla eran vendidos a gritos al mejor postor para realizar las labores más duras impuestas por la nobleza, los mercaderes y el clero, que compraba a las mujeres como concubinas. España fue un centro esclavista desde el siglo XIV hasta principios del XIX. Africanos del oeste y del interior eran trasladados por miles en barcos que zarpaban desde el golfo de Guinea hasta Cádiz y Sevilla, dos ciudades en las que los negros llegaron a alcanzar en algunas épocas el 10% de la población, si es que la esclavitud podía incluirse en ese concepto.
El documental tituladoGurumbé, canciones de tu memoria negra, dirigido por Miguel Ángel Rosales, rescata ahora toda aquella historia y la influencia que los africanos ejercieron en la cultura de esta parte andaluza. "La forma de llamar a la tierra pisando el suelo del flamenco viene de África. Pero no solo eso, también las maneras de hacer las fiestas, los ritmos, los gestos", apunta Rosales. Toda la herencia cultural de aquellos esclavos se recoge en esta película, que se estrenará en España en la Seminci de Valladolid en tres semanas. Aparecen en el filme imágenes de senegaleses descalzos danzando sobre la arena Atlántica, chocando las manos contra las piernas, cogiéndose de las faldas al ritmo de la piel del tambor en escenas que se asemejan indubitablemente a las de una señora bailando en un tablao de Jerez o al enérgico zapateado flamenco de la bailaora Yinka Graves.
CONSECUENCIAS DEL PRESENTE
“Fueron parte de la cultura porque los forzamos a estar aquí. Hubo esclavitud, colonización y ahora emigración. Hay que romper esa barrera de separación entre África y el sur de Europa que se ha creado sin entender que tenemos valores e historia compartida”, reflexiona Miguel Rosales, director del documentalGurumbé, canciones de tu memoria negra, con la intención de que el público sienta en el presente, en el ámbito político y cultural, las herencias y consecuencias de la esclavitud negra en España.
La película, de Intermedia Producciones y filmada en España, Portugal, México y Senegal, ya ha sido seleccionada para el Festival Film África de Londres, la Mostra Internacional de Cinema de São Paulo, el Festival de Cine Kunta-Kinte en Medellín y la Barcelona Planet Film Festival, entre otros.
No hay gran huella en los libros de texto españoles sobre la presencia negra en España y Portugal en estos siglos, cuando la península abasteció de esclavos al resto de Europa y posteriormente se enriqueció con su mercadeo en los países de Latinoamérica. "Esto es parte de la historia silenciada. No el resultado de una casualidad sino de un ocultamiento intencionado por el estigma que supone ser el centro esclavista más importante del mundo", considera Isidoro Moreno, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Sevilla.
Es una historia callada, que oculta las vidas cotidianas de hombres y mujeres anónimos que encontraron fundamentalmente en la música, los cantes y los bailes la mejor forma de resistir a la opresión de sus amos, el consuelo a la soledad, y que dejaron la impronta de sus ritmos en las bulerías, las alegrías o los tanguillos del flamenco. "No somos el resultado de las tres culturas. Somos cinco culturas junto a la gitana y la negroafricana y es importante recuperar esa memoria histórica", apunta Moreno, que cuenta que a Sevilla se le denominó el tablero de ajedrez por aquella presencia negra entre los blancos.
Pero sus ritmos fueron más lejos. “La manera de hacer los contratiempos y las síncopas vino con ellos. Tuvieron una influencia importantísima en el barroco europeo, y fue una de las grandes revoluciones de la historia de la música”, declara en el documental Fahmi Alqhai, reconocido violagambista y director del Festival de Música Antigua de Sevilla. Luego, cuando Cristóbal Colón abrió las rutas con América, esos esclavos pasaron los ritmos de África a Andalucía y de allí a Latinoamérica, una región clave para el enriquecimiento de los españoles mediante la esclavitud, que generó fondos blanqueados con inversión en la industria textil o la construcción del ensanche urbano de Barcelona y el madrileño barrio de Salamanca, según aparece en el documental. “María Cristina de Borbón, con su marido, creó una sociedad instrumental en París para dedicarse a la trata", asegura en la película José Antonio Piqueras, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Jaume I.
El extramuro de Sevilla fue una zona fulgurante de encuentros de negros liberados o rechazados por edad o enfermedad al tener prohibida la estancia nocturna dentro de la ciudad. Fue ahí, donde un obispo, de forma excepcional, levantó a finales del siglo XIV un asilo para atenderlos. Surgió entonces una perseguida hermandad de negros que aún se mantiene en Sevilla, llamada ahora Los Negritos. “Es la hermandad de la Semana Santa más antigua de las que existen en la actualidad”, asegura Moreno, que ilustra también los fuertes vínculos de la entidad con Latinoamérica y cómo, por ejemplo, familiares de Antonio Machín han sido miembros de esta histórica hermandad, que tiene frente a su capilla una estatua del cantante.
Pero no solo en la música dejaron huella cultural. Los esclavos trabajaban en minas, en el campo, y muchos de ellos en la ciudad, en talleres de pintores donde aprendían de pigmentos y disolventes con sus dueños. El afroandaluz Juan de Pareja, esclavo de Velázquez y protagonista de uno de sus cuadros, llegó a ser un reconocido artista tras ser liberado por el pintor sevillano. “También tuvo esclavos Murillo, y muchos de ellos trabajaron en la iconografía barroca de la ciudad”, añade Rosales, que indica que esta población aparece muy poco representada visualmente “por la irrelevancia tan grande en la sociedad”. No obstante, quedan algunas obras como La cena de Emaús (La mulata), de Velázquez; Tres niños, de Murillo; o unos negros bailando ataviados con mantoncillos, flores en la cabeza y castañuelas en el cuadro Carro del aire, de Domingo Martínez (Sevilla 1688-1749), que testimonian ese pasado.
En literatura, además de hacerse presentes los personajes de negros en las comedias del siglo de oro, el protagonista fue un esclavo liberado conocido como Juan Latino que llegó a ser catedrático de Latín de la Universidad de Granada. Se casó con con una mujer blanca, según las investigaciones de la profesora de esta Universidad, Aurelia Martín, que lleva 20 años estudiando la esclavitud. "Fue el primer afroeuropeo que escribió en latín clásico", asegura Martín. Queda por reescribir el presente con la historia de los suyos.
domingo, 31 de julio de 2016
Así fue como el valiente bibliotecario de Tombuctú salvó casi 400 mil manuscritos
El 25 de enero de 2013, quince yihadistas entraron en la biblioteca del Instituto Ahmed Baba, en Tombuctú (República de Malí), tomaron más de 4.000 manuscritos -muchos de ellos de los siglos XIV y XV-, los sacaron al patio, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego. En pocos minutos el trabajo de algunos de los más grandes eruditos y científicos de la ciudad, tratados sobre matemáticas, física, química, música, poesía o astronomía, conservados durante siglos a pesar de los ladrones, de las invasiones, las inundaciones o los insectos, fue consumido por las llamas. La noticia de esta tragedia conmocionó a Abdel Kader Haidara, académico y fundador de la biblioteca Amma Haidara, así que temiendo que volviera a repetirse decidió salvaguardar el resto del legado almacenado en Tombuctú.

Gracias a la la labor de Haidara, Tombuctú contaba con cerca de 45 bibliotecas, desde pequeños archivos privados hasta colecciones de más 10.000 volúmenes, un total de casi 400.000 manuscritos, algunos de ellos piezas de la literatura medieval únicas en el mundo, que ahora estaban en peligro a causa de Al Qaeda. Aunque públicamente los yihadistas confirmaron que no iba a dañar los manuscritos, Haidara no confiaba en esas promesas, ya que muchos de esos documentos, de carácter científico o artístico, desafiaban la visión islamista pura que los extremistas defendían con la yihad.
Así las cosas, Haidara puso en marcha un plan para proteger ese tesoro: era necesario sacar los manuscritos de los grandes edificios y dispersarlos por toda la ciudad, por las casas de cualquier persona. Y había que hacerlo en secreto. Nadie, aparte de los bibliotecarios y colaboradores más directos podía saber lo que iba a ocurrir, ni siquiera sus familias.

Haidara empezó reclutando a su sobrino, Mohammed Touré, que había trabajado con él desde los 12 años. Ambos constituyeron un equipo de la más absoluta confianza formado por bibliotecarios, archiveros, secretarias, guías turísticos y algún que otro familiar. Los voluntarios por todas las tiendas de Tombuctú comprando con la mayor discreción posibles baúles de metal. Cuando se agotaron, tras conseguir entre 50 y 80 baúles, compraron también todos los baúles de madera. Una vez vacía Tombuctú de baúles, fueron a comprar más a la localidad de Mopti. Así, en secreto, acumularon unos 2.500 baúles y, también en secreto, los trasladaron a las grandes bibliotecas de la ciudad para comenzar la evacuación.
Una tarde a finales de abril, tras el ocaso para no llamar la atención de la policía, Haidara, Touré y varios voluntarios más se reunieron frente la biblioteca Amma Haidara para empezar a mover los manuscritos. Como los rebeldes habían cortado la electricidad en Tombuctú los bibliotecarios se vieron obligados a orientarse en la oscuridad de la sala usando linternas, una medida de precaución además para no llamar la atención. Guiados por el vigilante nocturno, entre susurros, llegaron a la sala principal y comenzaron a vaciar cada estantería a tiendas, paralizándose de miedo cada vez que escuchaban un ruido sospechoso. Para aprovechar bien los baúles era necesario un mínimo de planificación, ya que el volumen de los manuscritos puede ser muy variable, desde miniaturas hasta enciclopedias de gran tamaño. Debido a las condiciones en que se estaba llevando a cabo el traslado, no fue posible contar con los requisitos mínimos para proteger los documentos.
Cuando terminaron de llenar los baúles sellaron los cofres con candados, cerraron la puerta de la biblioteca y corrieron hacia sus casas por los callejones oscuros de Tombuctú, manteniendo un ojo avizor para no encontrarse con ninguna patrulla. A la noche siguiente regresaron a la biblioteca, envolvieron las estanterías en mantas, las cargaron en carros y se las llevaron también.
Haidara estaba convencido de que los manuscritos no estarían a salvo en Tombuctú, así que tomó la determinación de trasladarlos a Bamako, a casi mil kilómetros de distancia al sur de Mali. Un transporte de semejante envergadura, sin embargo, no iba a ser fácil ni barato. Sería necesario contratar a cientos de mensajeros, a conductores de camiones, a taxis y a todo tipo de vehículos de cuatro ruedas, la mayoría familia de los propios bibliotecarios para garantizar su lealtad; sería necesario dinero para sobornos, para gasolina, para posibles reparaciones de los vehículos. Haidara partía con un presupuesto inicial de 12.000 dólares, de una subvención que tenía para estudiar inglés en la Universidad de Oxford entre 2012 y 2013. Entonces el bibliotecario recurrió a la comunidad internacional y logró recaudar aproximadamente un millón de dólares para su causa, con aportaciones del Centro Juma Al Maid de Dubai, la Fundación del Príncipe Claus de Holanda, la Lotería Nacional Holandesa o incluso una campaña de crowdfunding por Internet.

Pero la odisea no había terminado aquí ni mucho menos. A lo largo del camino Haidara y los suyos tuvieron que hacer frente a todo tipo de controles, patrullas, milicias y grupos armados. En una ocasión un helicóptero francés casi abate uno de los barcos pensando que estaban haciendo contrabando de armas. La sorpresa fue mayúscula cuando las cajas fueron abiertas y dentro solo había papel. Una parte del transporte también fue interceptada por milicias de bandidos y fue necesario entregar un suculento rescate para liberarlos. En total, 30 viajes hasta que la mayor parte de los documentos estuvieron a salvo en Bamako, desde donde Haidara coordinó el transporte de cientos de vehículos por tierra y agua usando varios teléfonos.
Lo más sorprendente de toda esta compleja y rudimentaria operación de logística es que ni un solo cajón, ni siquiera un solo manuscrito, se perdió por el camino. Las únicas bajas fueron los 4.200 manuscritos que fueron reducidos a ceniza en la biblioteca del Instituto Ahmed Baba. Con su perseverancia y su valentía, el bibliotecario Abdel Kader Haidara había conseguido salvar casi 400.000 manuscritos.


Gracias a la la labor de Haidara, Tombuctú contaba con cerca de 45 bibliotecas, desde pequeños archivos privados hasta colecciones de más 10.000 volúmenes, un total de casi 400.000 manuscritos, algunos de ellos piezas de la literatura medieval únicas en el mundo, que ahora estaban en peligro a causa de Al Qaeda. Aunque públicamente los yihadistas confirmaron que no iba a dañar los manuscritos, Haidara no confiaba en esas promesas, ya que muchos de esos documentos, de carácter científico o artístico, desafiaban la visión islamista pura que los extremistas defendían con la yihad.
Así las cosas, Haidara puso en marcha un plan para proteger ese tesoro: era necesario sacar los manuscritos de los grandes edificios y dispersarlos por toda la ciudad, por las casas de cualquier persona. Y había que hacerlo en secreto. Nadie, aparte de los bibliotecarios y colaboradores más directos podía saber lo que iba a ocurrir, ni siquiera sus familias.

Haidara empezó reclutando a su sobrino, Mohammed Touré, que había trabajado con él desde los 12 años. Ambos constituyeron un equipo de la más absoluta confianza formado por bibliotecarios, archiveros, secretarias, guías turísticos y algún que otro familiar. Los voluntarios por todas las tiendas de Tombuctú comprando con la mayor discreción posibles baúles de metal. Cuando se agotaron, tras conseguir entre 50 y 80 baúles, compraron también todos los baúles de madera. Una vez vacía Tombuctú de baúles, fueron a comprar más a la localidad de Mopti. Así, en secreto, acumularon unos 2.500 baúles y, también en secreto, los trasladaron a las grandes bibliotecas de la ciudad para comenzar la evacuación.
Una tarde a finales de abril, tras el ocaso para no llamar la atención de la policía, Haidara, Touré y varios voluntarios más se reunieron frente la biblioteca Amma Haidara para empezar a mover los manuscritos. Como los rebeldes habían cortado la electricidad en Tombuctú los bibliotecarios se vieron obligados a orientarse en la oscuridad de la sala usando linternas, una medida de precaución además para no llamar la atención. Guiados por el vigilante nocturno, entre susurros, llegaron a la sala principal y comenzaron a vaciar cada estantería a tiendas, paralizándose de miedo cada vez que escuchaban un ruido sospechoso. Para aprovechar bien los baúles era necesario un mínimo de planificación, ya que el volumen de los manuscritos puede ser muy variable, desde miniaturas hasta enciclopedias de gran tamaño. Debido a las condiciones en que se estaba llevando a cabo el traslado, no fue posible contar con los requisitos mínimos para proteger los documentos.
Cuando terminaron de llenar los baúles sellaron los cofres con candados, cerraron la puerta de la biblioteca y corrieron hacia sus casas por los callejones oscuros de Tombuctú, manteniendo un ojo avizor para no encontrarse con ninguna patrulla. A la noche siguiente regresaron a la biblioteca, envolvieron las estanterías en mantas, las cargaron en carros y se las llevaron también.
Haidara estaba convencido de que los manuscritos no estarían a salvo en Tombuctú, así que tomó la determinación de trasladarlos a Bamako, a casi mil kilómetros de distancia al sur de Mali. Un transporte de semejante envergadura, sin embargo, no iba a ser fácil ni barato. Sería necesario contratar a cientos de mensajeros, a conductores de camiones, a taxis y a todo tipo de vehículos de cuatro ruedas, la mayoría familia de los propios bibliotecarios para garantizar su lealtad; sería necesario dinero para sobornos, para gasolina, para posibles reparaciones de los vehículos. Haidara partía con un presupuesto inicial de 12.000 dólares, de una subvención que tenía para estudiar inglés en la Universidad de Oxford entre 2012 y 2013. Entonces el bibliotecario recurrió a la comunidad internacional y logró recaudar aproximadamente un millón de dólares para su causa, con aportaciones del Centro Juma Al Maid de Dubai, la Fundación del Príncipe Claus de Holanda, la Lotería Nacional Holandesa o incluso una campaña de crowdfunding por Internet.

Pero la odisea no había terminado aquí ni mucho menos. A lo largo del camino Haidara y los suyos tuvieron que hacer frente a todo tipo de controles, patrullas, milicias y grupos armados. En una ocasión un helicóptero francés casi abate uno de los barcos pensando que estaban haciendo contrabando de armas. La sorpresa fue mayúscula cuando las cajas fueron abiertas y dentro solo había papel. Una parte del transporte también fue interceptada por milicias de bandidos y fue necesario entregar un suculento rescate para liberarlos. En total, 30 viajes hasta que la mayor parte de los documentos estuvieron a salvo en Bamako, desde donde Haidara coordinó el transporte de cientos de vehículos por tierra y agua usando varios teléfonos.
Lo más sorprendente de toda esta compleja y rudimentaria operación de logística es que ni un solo cajón, ni siquiera un solo manuscrito, se perdió por el camino. Las únicas bajas fueron los 4.200 manuscritos que fueron reducidos a ceniza en la biblioteca del Instituto Ahmed Baba. Con su perseverancia y su valentía, el bibliotecario Abdel Kader Haidara había conseguido salvar casi 400.000 manuscritos.

lunes, 11 de abril de 2016
lunes, 1 de febrero de 2016
“Si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”
Simon Estes, bajo-barítono, nieto de esclavos.Cumplo 78 años. Nací en Centerville, Iowa, viví muchos años en Zurich y ahora soy catedrático en la Universidad de Iowa. Casado, tengo tres hijas. Todos deberíamos aprender a vivir juntos con amor, paz y compasión. Hay que tener el valor de perdonar. Hoy vivo para servir a Dios y a los niños.

Su abuelo era esclavo.
Lo vendieron por 500 dólares. Mis tres hermanas y yo nacimos en una casita de cuatro metros cuadrados, sin electricidad ni agua ni lavabo.
¿Padre analfabeto?
No se nos permitía ir a las piscinas en las que nadaban los blancos, ni sentarnos en la platea en el cine, y no había justicia para nosotros. Pero mi madre decía que debía rezar por las personas que me discriminaban.
A veces hay que rebelarse y no solo rezar.
A mi padre lo ingresamos por un fuerte dolor en el abdomen pero el médico diagnosticó problemas de corazón. Cuando pedí consultar con un cardiólogo se enfadó muchísimo: “¿Dónde ha aprendido usted esa palabra? Su padre es un viejo y va a morirse de todos modos”. Al día siguiente murió tras grandes sufrimientos y la autopsia reveló que lo mató una apendicitis.
¡Qué rabia!
“No odies a este médico por lo que le ha hecho a tu padre, reza por él –me dijo mi madre–. Nunca odies a quien te daña, porque si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”. Me resultó muy difícil pero la obedecí.
Denunciar no es odiar.
Era el año 1961, ni se me pasó por la cabeza. Sobrevivir nos ocupaba la vida. Pero aunque fuéramos pobres siempre fuimos felices. En casa teníamos un viejo piano que mi madre tocaba.
¿Qué decidió estudiar?
Psicología, hasta que un profesor me oyó cantar en el coro y me dijo que tenía voz de cantante de ópera. Yo no había oído una ópera en mi vida y me prestó unos discos. “Señor Kellis, esta cosa me gusta”, le dije al día siguiente, y acabé en una escuela de música en Nueva York. En 1965 empezó mi carrera en la ópera de Berlín.
¿Aprendieron a valorarle en EE.UU.?
Vivía en Nueva York, había actuado en Berlín, París, Viena, Londres, Madrid... Recuerdo que de nuevo llamé a mi madre llorando: “Madre, no me dejan cantar en las óperas de mi propio país”. Y mi madre volvió a repetirme: “Pues arrodíllate y reza por esas personas. Nunca te conviertas en una persona amarga, sigue siendo humilde y acabarás triunfando”. Obedecí.
Y cantó en la Metropolitan Opera.
Sí, en todas las operas de EE.UU. Pero el único país que me pagó lo mismo que a mis compañeros fue España.
¿Y sus compañeros no señalaban esa discriminación?
No, he cantado con Pavarotti y Plácido Domingo compartiendo protagonismo y ellos cobraban muchísimo más que yo. Pero Placido siempre me invitó a cantar y me pagaba un poco más de lo habitual.
La suya es una historia increíble.
He cantado 102 papeles diferentes con 115 orquesta del mundo en 84 teatros líricos distintos de todos los continentes salvo en la Antártida.
Se negó a cantar en Sudáfrica.
A causa del apartheid. Entonces me ofrecieron una enorme suma de dinero y les dije que cantaría si la mitad del público eran negros y me concedían una entrevista televisada con el presidente Botha.
Es usted un hombre de principios, qué gusto.
Los principios son mucho más importantes que el dinero. Cuando Mandela subió al poder fui el primer negro que cantó allí en la ópera.
Ha cantado usted para reyes, seis presidentes norteamericanos y varios Nobel…
Cuando pienso en mi pasado no puedo créemelo, y todo gracias a que mi padre y mi madre me enseñaron a amar, a ser fuerte, a ser honrado y seguir siendo siempre humilde.
Parece que el racismo está reviviendo.
Hoy ya no te linchan ni te cuelgan, pero los negros, entre otras injusticias, seguimos cobrando menos que los blancos como ocurre con las mujeres. La manera de luchar contra eso es a través de la educación: cuando las personas se forman saben comunicarse y cómo luchar para defender sus derechos, por eso siempre he donado la mitad de mis ingresos para que jóvenes sin recursos puedan ir a la universidad.
¿Sufrió discriminación en la universidad?
En el instituto era el único negro de mi clase. Un día mis amigos blancos me propusieron ir al cine con ellos. Entramos y yo me fui directo arriba, junto a los lavabos, que es donde se sentaban los negros, pero mis amigos insistieron en que fuera con ellos. Entonces el director me chilló. “¿Dónde te crees que vas?”, y mis amigos, niños ricos de Centerville, le dijeron que o callaba o harían que lo despidieran.
¿Los jóvenes tienen menos prejuicios?
Sí. A partir de entonces mis amigos negros también se sentaron abajo.
¿Qué ha entendido del ser humano?
El amor es la mayor fuerza que tenemos, pero le sigue el odio muy de cerca. El ser humano nunca ha vivido en paz. Nos enfrascamos en guerras y sólo cuando ya hay miles de muertos los líderes se sientan a negociar.
Absurdo, sí.
Al final todo tiene que ver con el control y la posición de fuerza. Los líderes envían a la gente a morir mientras ellos se quedan en sus despachos. Solo el amor puede acabar con eso.

Su abuelo era esclavo.
Lo vendieron por 500 dólares. Mis tres hermanas y yo nacimos en una casita de cuatro metros cuadrados, sin electricidad ni agua ni lavabo.
¿Padre analfabeto?
Sí, trabajaba en una mina de carbón. Y yo a los 11 años ya era limpiabotas. Tuve que fregar lavabos, suelos y ventanas para pagarme la universidad. A menudo no tenía suficiente dinero para comer, pero nunca le dije a nadie que tenía hambre.
Arreciaba la discriminación en EE.UU.No se nos permitía ir a las piscinas en las que nadaban los blancos, ni sentarnos en la platea en el cine, y no había justicia para nosotros. Pero mi madre decía que debía rezar por las personas que me discriminaban.
A veces hay que rebelarse y no solo rezar.
A mi padre lo ingresamos por un fuerte dolor en el abdomen pero el médico diagnosticó problemas de corazón. Cuando pedí consultar con un cardiólogo se enfadó muchísimo: “¿Dónde ha aprendido usted esa palabra? Su padre es un viejo y va a morirse de todos modos”. Al día siguiente murió tras grandes sufrimientos y la autopsia reveló que lo mató una apendicitis.
¡Qué rabia!
“No odies a este médico por lo que le ha hecho a tu padre, reza por él –me dijo mi madre–. Nunca odies a quien te daña, porque si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”. Me resultó muy difícil pero la obedecí.
Denunciar no es odiar.
Era el año 1961, ni se me pasó por la cabeza. Sobrevivir nos ocupaba la vida. Pero aunque fuéramos pobres siempre fuimos felices. En casa teníamos un viejo piano que mi madre tocaba.
¿Qué decidió estudiar?
Psicología, hasta que un profesor me oyó cantar en el coro y me dijo que tenía voz de cantante de ópera. Yo no había oído una ópera en mi vida y me prestó unos discos. “Señor Kellis, esta cosa me gusta”, le dije al día siguiente, y acabé en una escuela de música en Nueva York. En 1965 empezó mi carrera en la ópera de Berlín.
¿Aprendieron a valorarle en EE.UU.?
Vivía en Nueva York, había actuado en Berlín, París, Viena, Londres, Madrid... Recuerdo que de nuevo llamé a mi madre llorando: “Madre, no me dejan cantar en las óperas de mi propio país”. Y mi madre volvió a repetirme: “Pues arrodíllate y reza por esas personas. Nunca te conviertas en una persona amarga, sigue siendo humilde y acabarás triunfando”. Obedecí.
Y cantó en la Metropolitan Opera.
Sí, en todas las operas de EE.UU. Pero el único país que me pagó lo mismo que a mis compañeros fue España.
¿Y sus compañeros no señalaban esa discriminación?
No, he cantado con Pavarotti y Plácido Domingo compartiendo protagonismo y ellos cobraban muchísimo más que yo. Pero Placido siempre me invitó a cantar y me pagaba un poco más de lo habitual.
La suya es una historia increíble.
He cantado 102 papeles diferentes con 115 orquesta del mundo en 84 teatros líricos distintos de todos los continentes salvo en la Antártida.
Se negó a cantar en Sudáfrica.
A causa del apartheid. Entonces me ofrecieron una enorme suma de dinero y les dije que cantaría si la mitad del público eran negros y me concedían una entrevista televisada con el presidente Botha.
Es usted un hombre de principios, qué gusto.
Los principios son mucho más importantes que el dinero. Cuando Mandela subió al poder fui el primer negro que cantó allí en la ópera.
Ha cantado usted para reyes, seis presidentes norteamericanos y varios Nobel…
Cuando pienso en mi pasado no puedo créemelo, y todo gracias a que mi padre y mi madre me enseñaron a amar, a ser fuerte, a ser honrado y seguir siendo siempre humilde.
Parece que el racismo está reviviendo.
Hoy ya no te linchan ni te cuelgan, pero los negros, entre otras injusticias, seguimos cobrando menos que los blancos como ocurre con las mujeres. La manera de luchar contra eso es a través de la educación: cuando las personas se forman saben comunicarse y cómo luchar para defender sus derechos, por eso siempre he donado la mitad de mis ingresos para que jóvenes sin recursos puedan ir a la universidad.
¿Sufrió discriminación en la universidad?
En el instituto era el único negro de mi clase. Un día mis amigos blancos me propusieron ir al cine con ellos. Entramos y yo me fui directo arriba, junto a los lavabos, que es donde se sentaban los negros, pero mis amigos insistieron en que fuera con ellos. Entonces el director me chilló. “¿Dónde te crees que vas?”, y mis amigos, niños ricos de Centerville, le dijeron que o callaba o harían que lo despidieran.
¿Los jóvenes tienen menos prejuicios?
Sí. A partir de entonces mis amigos negros también se sentaron abajo.
¿Qué ha entendido del ser humano?
El amor es la mayor fuerza que tenemos, pero le sigue el odio muy de cerca. El ser humano nunca ha vivido en paz. Nos enfrascamos en guerras y sólo cuando ya hay miles de muertos los líderes se sientan a negociar.
Absurdo, sí.
Al final todo tiene que ver con el control y la posición de fuerza. Los líderes envían a la gente a morir mientras ellos se quedan en sus despachos. Solo el amor puede acabar con eso.
viernes, 2 de enero de 2015
¿Es lo mismo decir prostituta que prostituida?
Trata de personas: las palabras no son inocentes ni impunes
Margarita Zerda
La prostitución crece día a día. Menos de la cuarta parte de un segundo. Es lo que tarda el cerebro humano en encontrar la palabra adecuada para expresar una idea y transformarla en lenguaje hablado, según científicos de la Universidad Pompeu Fabra (España). Y con esa velocidad emitimos la palabra, auténtico puente entre nuestra mente y la de otras personas. El lenguaje es el instrumento de la inteligencia, decía Álex Grijelmo. Porque cada concepto representa una parte del mundo. ¿Qué mundo represento cuando digo “gata”, “puta”, “loca”, “prosti”, “zorra”? ¿Es el mismo que cuando digo “prostituida”, “víctima”, “mujer en situación de prostitución”? Atenti: podemos estar revictimizando a las víctimas hasta con las palabras, el tono, la calificación que hacemos.
Por Verónica Toller,
especial para ANALISIS DIGITAL “Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”, decía Wittgenstein (Tractatus logico-philosophicus). Y es que sí: la dimensión espiritual del hombre es la de su lengua. “Los matices de la realidad se perciben con palabras que los distinguen. No es lo mismo "bonito", que "hermoso", "bello", "atractivo”. Los argentinos disponemos de una galería de verbos sinónimos de "sobornar": untar, morder, cometear”, aclaró más recientemente Pedro Luis Barcia, el entrerriano que es Presidente de la Academia Argentina de Educación y antes lo fue de la Academia de Letras. Lo que veo en el mundo lo interpreto en mi razón buscando su ser, su esencia; cuando la encuentro, la transformo en un “concepto” y la emito con mi voz como “término”. Por ejemplo, si conceptualicé un “instrumento para sentarse” puedo usar el término “silla”. ¿Qué conceptualizo cuando veo una mujer parada en la esquina, de noche, con faldas bien cortas y mucho rimmel? ¿Cuál es mi idea de lo sucedido cuando leo en las noticias “operativo en un prostíbulo”? El lenguaje califica. Las palabras dan forma al mundo. Pienso en palabras. El lenguaje es depósito de la conciencia. Por eso, el despojo lingüístico es una forma de sometimiento humano, a la par que determinados términos suenan como juicios o como castigos. Lenguaje y ocultamiento Hay palabras que enmascaran realidades y palabras que sentencian, dañan, ofenden. «La trata de personas es un fenómeno complejo y multidimensional, en el que intervienen no solo poderosas redes delictivas, sino también los prejuicios y los valores culturalmente arraigados que, de alguna manera, facilitan –y muchas veces hasta justifican- el accionar de los actores involucrados”, afirma una publicación de UNICEF y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación de mayo de 2012 (“Trata de personas. Una forma de esclavitud moderna. Un fenómeno mundial que afecta principalmente a niños, niñas y adolescentes”. Argentina). Es lo que ocurre cuando se habla de «wiskerías», chicas «coperas», «alternadoras», «casas de tolerancia»: palabras que ponen máscaras. Un lenguaje hecho especialmente para ocultar. Es lo que ocurre, por ejemplo, con limpieza étnica, escudo humano, flexibilización laboral, crecimiento cero, guerra preventiva, pre-embrión. Así, sería útil desenmarañar el entramado de voces con las que calificamos y señalamos, incluso involuntariamente, y vamos tejiendo un mundo que no representa la realidad. En vez de decir...digamos... 1 – “Prostitución infantil” - corresponde hablar de “niños y niñas víctimas de la prostitución”. EL “Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía” (ONU, 2000) indica, entre otros términos, que “la denominada prostitución infantil” es la utilización de un niño en actividades sexuales a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución. Por eso, son “niños prostituidos o explotados sexualmente”, que no es lo mismo. Ídem, “pornografía infantil”. 2 – “Propietarios de un boliche” – corresponde “proxenetas, explotadores, tratantes”. 3 – “Chicas de vida alegre…”- corresponde “mujeres explotadas o prostituidas”. No hay nada de alegre en la vida del prostíbulo. 4 - “Locas, gatas, lo hacen porque les gusta, mujeres de vida fácil” – volver a leer el punto 3. Son «personas en situación de prostitución» o “víctimas de explotación sexual” o “víctimas de trata de personas”. 5 – “Trabajadoras de la noche”. El trabajo es un medio de dignificación de la persona y nunca de explotación. “La prostitución no es un trabajo”, sentenció en octubre de 2012 la magistrada cordobesa María de los Ángeles Palacio de Arato, jueza de Control, Niñez, Juventud, y Penal Juvenil y Faltas de Río Segundo. Antes, en junio de 2010, en Buenos Aires, la jurista Catharine Mackinnon, asesora de la Corte Penal Internacional en cuestiones de Género, dijo lo mismo durante el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género organizado recientemente por la UBA: “la prostitución no es trabajo, más bien es una práctica de violación serial”. Agregó que “en todas partes, la gente prostituida suele ser muy pobre y en general nadie sale de la pobreza por prostituirse. El dinero coacciona el sexo en la prostitución, que representa una violación serial". En la misma ocasión, Francesca Filippi, responsable del Centro Antiviolencia en la provincia de Roma que gestiona su asociación Differenza Donna, sostuvo: “la prostitución no es una elección. Differenza Donna no acepta ni remotamente la concepción de elegir libremente ser prostituta –dijo a Artemisa Noticias-; esto no existe porque consideramos que ésta no es una elección, es decir, nos parece difícil entender por qué entre las opciones de vida de una mujer debería de encontrarse ésta”. Así, cuando leemos en la prensa que “las jóvenes decidieron volver a trabajar luego del operativo policial”, sepamos que ni es un trabajo ni es una elección: se vuelve al prostíbulo por miedo, por amenazas de los tratantes o por encierro de la vida, situación de vulnerabilidad que no deja otra salida. Cuando no hay más que una opción, no existe la elección ni la libertad. 6 - “Las jóvenes buscaban volver a trabajar / Ejercían la prostitución como salida laboral” – ver de nuevo el punto 5. 7 – “La prostitución es la profesión más antigua del mundo” – No es una profesión. La frase se utiliza para justificar la venta de personas o la compra, aunque sea por 15 minutos. 8 – “Cliente” - es también un “prostituyente”, causante de trata y de explotación sexual. 9 - “Intermediarios” – no: son “victimarios, delincuentes, proxenetas, explotadores sexuales, tratantes”. 10 - “Prostitución clandestina” – no: es mafia, delito, ilegalidad. 11 - “Servicio sexual, sexoservidoras” (como las llaman en México) – no. Servir a los demás es una donación, una virtud, que nada tiene que ver con el negocio prostibulario ni con la trata. Lenguaje masculinizante y mentiras familieras «Una palabra bien elegida puede economizar no solo cien palabras, sino cien pensamientos», decía Henri Poincaré, célebre matemático francés del siglo 19. Novalis, el poeta y filósofo alemán, puntualizaba: «Las palabras son la configuración acústica de las ideas». Necesitamos replantearnos ciertas expresiones que conllevan una visión machista de la relación varón-mujer, y visualizan a esta como objeto poseíble. No son solo los varones los que lo emplean: también las mujeres hablan de esta forma. Por ejemplo, “soy tuya”, “sos mía”, “penetración” como sinónimo del acto sexual (la mujer también participa y no penetra: no pueden ser sinónimos); “poseer” a la mujer, “debutar” en el prostíbulo, hacer una “fiesta de despedida de solteros”. Lo mismo sucede con la expresión “mujer pública”: es lenguaje sexista, ya que no tiene el mismo tenor que cuando decimos “hombre público”. O “una zorra”, muy distinto al concepto de “es un zorro” aplicado al varón. Otras expresiones descalificantes y machistas: “están porque quieren”, “nadie las obliga”, “se pueden ir cuando quieran”, “es una forma fácil de hacer dinero”, “no les gusta trabajar”, “sin prostíbulos, habría un montón de violadores en la calle”. Por otro lado, desde adentro del sistema prostibulario y de trata, se emplea un diccionario que oculta las relaciones de sojuzgamiento e intenta convencer a las víctimas de que se encuentran en una nueva “familia”. Así, en México, por ejemplo, se dice: • Padrote, madrota – el o la proxeneta, regente del prostíbulo. • Marido - es el domina a mujeres. Puede haber un marido de tres o más. • Cuñadas, carnalas – las otras mujeres que hay en el prostíbulo • Madrina - la mujer que paga por una chica a los captadores, la que la hace entrar al prostíbulo, etc. Cambiando paradigmas La necesidad de producir un cambio de mirada y de conceptos en torno a este tema no es algo en lo que seamos originales. Cabe citar aquí los esfuerzos de www.periodismosocial.com, donde se pueden encontrar varios de estos términos y sus referencias. O la tarea sostenida de la Red Par, que reúne a 190 periodistas en nuestro país y que publicó en 2008 y 2010 el “Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres”, traducido ya a varios idiomas. «Consideramos que el papel que nos cabe, como profesionales comprometidos/as con la realidad, reside en la necesidad de modificarla a partir de una lectura crítica y fundada –dice el Decálogo-. Otra premisa importante para este trabajo es que las personas afectadas por estos delitos no sean convertidas nuevamente en víctimas –esta vez, de los medios de comunicación– en el momento de ser contadas sus historias». Recomienda la Red Par, por ejemplo, “explicar en nuestras coberturas los modos de captación de las mujeres, adolescentes y niñas. Dejaremos en claro así que la idea de consentimiento es una falacia, sea cual fuere la edad de las víctimas”. También, “al referirnos a una mujer, una adolescente, una niña o cualquier otra persona en situación de trata o de prostitución, tendremos presente que es la consecuencia de una red de complicidades y de responsabilidades que involucran el sistema político, judicial y policial (sistema prostituyente)”. La ONG “Infancia robada” ha generado, por su parte, espacios para dialogar con la prensa y enfocarse en la cuestión de los términos luego de sancionada la Ley de Trata. Otro instrumento útil es el de las “Recomendaciones éticas y de seguridad de la OMS para entrevistar a mujeres víctimas de la trata de personas”, donde se describen las complejas situaciones por las que atraviesa una víctima y la forma en que se le debe hablar, los respetos a sus silencios y el resguardo de su anonimato y seguridad. “Quienes se encuentran en esta situación, con frecuencia s e sienten atrapadas y sin una salida, residen ilegalmente en el país, están a merced de violencia y castigos, su libertad personal está restringida, enfrentan discriminación, tienen percepciones distorsionadas fruto de sus vivencias” y más, son algunas de las aclaraciones de la OMS. El lenguaje de la comprensión Las palabras no son inocentes ni impunes, dijo una vez Saramago. Tienen un ADN compuesto de ideas e interpretaciones; la idea o la intencionalidad de quien las creó o de quien las repite, recreándolas. Para Cervantes, no era la mano sino la comprensión de un hombre la que debía escribir. Podemos trasladar su consejo a nuestro tema y notar que no debería ser la lengua sino la comprensión del hombre la que hable en estos casos de vulneración y dolor humano. Palabras que con toda claridad diluciden y conceptualicen el crimen organizado, la explotación, la trata, el proxenetismo, la venta de carne humana. Y palabras que también con toda claridad diluciden el infierno de las víctimas. Pocas cosas nos hacen tan humanos como la palabra. Nos diferencia del resto de las especies, nos une, nos aleja, nos eleva, nos hunde, nos define. Hay Palabra que nos salva y palabras que nos condenan. Si muere la palabra, muere la posibilidad de llegar al otro y de llegar al fondo de nosotros mismos. Cómo ser humanos, cómo hacer justicia, sin la palabra. Podemos ser la voz de los que no tienen voz. O dar la espalda y cometer abandono de persona. “Cuida tus pensamientos -decía Gandhi-, porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán costumbres. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida".
Margarita Zerda
La prostitución crece día a día. Menos de la cuarta parte de un segundo. Es lo que tarda el cerebro humano en encontrar la palabra adecuada para expresar una idea y transformarla en lenguaje hablado, según científicos de la Universidad Pompeu Fabra (España). Y con esa velocidad emitimos la palabra, auténtico puente entre nuestra mente y la de otras personas. El lenguaje es el instrumento de la inteligencia, decía Álex Grijelmo. Porque cada concepto representa una parte del mundo. ¿Qué mundo represento cuando digo “gata”, “puta”, “loca”, “prosti”, “zorra”? ¿Es el mismo que cuando digo “prostituida”, “víctima”, “mujer en situación de prostitución”? Atenti: podemos estar revictimizando a las víctimas hasta con las palabras, el tono, la calificación que hacemos.
Por Verónica Toller,
especial para ANALISIS DIGITAL “Los límites de mi lengua son los límites de mi mundo”, decía Wittgenstein (Tractatus logico-philosophicus). Y es que sí: la dimensión espiritual del hombre es la de su lengua. “Los matices de la realidad se perciben con palabras que los distinguen. No es lo mismo "bonito", que "hermoso", "bello", "atractivo”. Los argentinos disponemos de una galería de verbos sinónimos de "sobornar": untar, morder, cometear”, aclaró más recientemente Pedro Luis Barcia, el entrerriano que es Presidente de la Academia Argentina de Educación y antes lo fue de la Academia de Letras. Lo que veo en el mundo lo interpreto en mi razón buscando su ser, su esencia; cuando la encuentro, la transformo en un “concepto” y la emito con mi voz como “término”. Por ejemplo, si conceptualicé un “instrumento para sentarse” puedo usar el término “silla”. ¿Qué conceptualizo cuando veo una mujer parada en la esquina, de noche, con faldas bien cortas y mucho rimmel? ¿Cuál es mi idea de lo sucedido cuando leo en las noticias “operativo en un prostíbulo”? El lenguaje califica. Las palabras dan forma al mundo. Pienso en palabras. El lenguaje es depósito de la conciencia. Por eso, el despojo lingüístico es una forma de sometimiento humano, a la par que determinados términos suenan como juicios o como castigos. Lenguaje y ocultamiento Hay palabras que enmascaran realidades y palabras que sentencian, dañan, ofenden. «La trata de personas es un fenómeno complejo y multidimensional, en el que intervienen no solo poderosas redes delictivas, sino también los prejuicios y los valores culturalmente arraigados que, de alguna manera, facilitan –y muchas veces hasta justifican- el accionar de los actores involucrados”, afirma una publicación de UNICEF y el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación de mayo de 2012 (“Trata de personas. Una forma de esclavitud moderna. Un fenómeno mundial que afecta principalmente a niños, niñas y adolescentes”. Argentina). Es lo que ocurre cuando se habla de «wiskerías», chicas «coperas», «alternadoras», «casas de tolerancia»: palabras que ponen máscaras. Un lenguaje hecho especialmente para ocultar. Es lo que ocurre, por ejemplo, con limpieza étnica, escudo humano, flexibilización laboral, crecimiento cero, guerra preventiva, pre-embrión. Así, sería útil desenmarañar el entramado de voces con las que calificamos y señalamos, incluso involuntariamente, y vamos tejiendo un mundo que no representa la realidad. En vez de decir...digamos... 1 – “Prostitución infantil” - corresponde hablar de “niños y niñas víctimas de la prostitución”. EL “Protocolo Facultativo de la Convención de los Derechos del Niño, relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía” (ONU, 2000) indica, entre otros términos, que “la denominada prostitución infantil” es la utilización de un niño en actividades sexuales a cambio de remuneración o de cualquier otra retribución. Por eso, son “niños prostituidos o explotados sexualmente”, que no es lo mismo. Ídem, “pornografía infantil”. 2 – “Propietarios de un boliche” – corresponde “proxenetas, explotadores, tratantes”. 3 – “Chicas de vida alegre…”- corresponde “mujeres explotadas o prostituidas”. No hay nada de alegre en la vida del prostíbulo. 4 - “Locas, gatas, lo hacen porque les gusta, mujeres de vida fácil” – volver a leer el punto 3. Son «personas en situación de prostitución» o “víctimas de explotación sexual” o “víctimas de trata de personas”. 5 – “Trabajadoras de la noche”. El trabajo es un medio de dignificación de la persona y nunca de explotación. “La prostitución no es un trabajo”, sentenció en octubre de 2012 la magistrada cordobesa María de los Ángeles Palacio de Arato, jueza de Control, Niñez, Juventud, y Penal Juvenil y Faltas de Río Segundo. Antes, en junio de 2010, en Buenos Aires, la jurista Catharine Mackinnon, asesora de la Corte Penal Internacional en cuestiones de Género, dijo lo mismo durante el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género organizado recientemente por la UBA: “la prostitución no es trabajo, más bien es una práctica de violación serial”. Agregó que “en todas partes, la gente prostituida suele ser muy pobre y en general nadie sale de la pobreza por prostituirse. El dinero coacciona el sexo en la prostitución, que representa una violación serial". En la misma ocasión, Francesca Filippi, responsable del Centro Antiviolencia en la provincia de Roma que gestiona su asociación Differenza Donna, sostuvo: “la prostitución no es una elección. Differenza Donna no acepta ni remotamente la concepción de elegir libremente ser prostituta –dijo a Artemisa Noticias-; esto no existe porque consideramos que ésta no es una elección, es decir, nos parece difícil entender por qué entre las opciones de vida de una mujer debería de encontrarse ésta”. Así, cuando leemos en la prensa que “las jóvenes decidieron volver a trabajar luego del operativo policial”, sepamos que ni es un trabajo ni es una elección: se vuelve al prostíbulo por miedo, por amenazas de los tratantes o por encierro de la vida, situación de vulnerabilidad que no deja otra salida. Cuando no hay más que una opción, no existe la elección ni la libertad. 6 - “Las jóvenes buscaban volver a trabajar / Ejercían la prostitución como salida laboral” – ver de nuevo el punto 5. 7 – “La prostitución es la profesión más antigua del mundo” – No es una profesión. La frase se utiliza para justificar la venta de personas o la compra, aunque sea por 15 minutos. 8 – “Cliente” - es también un “prostituyente”, causante de trata y de explotación sexual. 9 - “Intermediarios” – no: son “victimarios, delincuentes, proxenetas, explotadores sexuales, tratantes”. 10 - “Prostitución clandestina” – no: es mafia, delito, ilegalidad. 11 - “Servicio sexual, sexoservidoras” (como las llaman en México) – no. Servir a los demás es una donación, una virtud, que nada tiene que ver con el negocio prostibulario ni con la trata. Lenguaje masculinizante y mentiras familieras «Una palabra bien elegida puede economizar no solo cien palabras, sino cien pensamientos», decía Henri Poincaré, célebre matemático francés del siglo 19. Novalis, el poeta y filósofo alemán, puntualizaba: «Las palabras son la configuración acústica de las ideas». Necesitamos replantearnos ciertas expresiones que conllevan una visión machista de la relación varón-mujer, y visualizan a esta como objeto poseíble. No son solo los varones los que lo emplean: también las mujeres hablan de esta forma. Por ejemplo, “soy tuya”, “sos mía”, “penetración” como sinónimo del acto sexual (la mujer también participa y no penetra: no pueden ser sinónimos); “poseer” a la mujer, “debutar” en el prostíbulo, hacer una “fiesta de despedida de solteros”. Lo mismo sucede con la expresión “mujer pública”: es lenguaje sexista, ya que no tiene el mismo tenor que cuando decimos “hombre público”. O “una zorra”, muy distinto al concepto de “es un zorro” aplicado al varón. Otras expresiones descalificantes y machistas: “están porque quieren”, “nadie las obliga”, “se pueden ir cuando quieran”, “es una forma fácil de hacer dinero”, “no les gusta trabajar”, “sin prostíbulos, habría un montón de violadores en la calle”. Por otro lado, desde adentro del sistema prostibulario y de trata, se emplea un diccionario que oculta las relaciones de sojuzgamiento e intenta convencer a las víctimas de que se encuentran en una nueva “familia”. Así, en México, por ejemplo, se dice: • Padrote, madrota – el o la proxeneta, regente del prostíbulo. • Marido - es el domina a mujeres. Puede haber un marido de tres o más. • Cuñadas, carnalas – las otras mujeres que hay en el prostíbulo • Madrina - la mujer que paga por una chica a los captadores, la que la hace entrar al prostíbulo, etc. Cambiando paradigmas La necesidad de producir un cambio de mirada y de conceptos en torno a este tema no es algo en lo que seamos originales. Cabe citar aquí los esfuerzos de www.periodismosocial.com, donde se pueden encontrar varios de estos términos y sus referencias. O la tarea sostenida de la Red Par, que reúne a 190 periodistas en nuestro país y que publicó en 2008 y 2010 el “Decálogo para el tratamiento periodístico de la violencia contra las mujeres”, traducido ya a varios idiomas. «Consideramos que el papel que nos cabe, como profesionales comprometidos/as con la realidad, reside en la necesidad de modificarla a partir de una lectura crítica y fundada –dice el Decálogo-. Otra premisa importante para este trabajo es que las personas afectadas por estos delitos no sean convertidas nuevamente en víctimas –esta vez, de los medios de comunicación– en el momento de ser contadas sus historias». Recomienda la Red Par, por ejemplo, “explicar en nuestras coberturas los modos de captación de las mujeres, adolescentes y niñas. Dejaremos en claro así que la idea de consentimiento es una falacia, sea cual fuere la edad de las víctimas”. También, “al referirnos a una mujer, una adolescente, una niña o cualquier otra persona en situación de trata o de prostitución, tendremos presente que es la consecuencia de una red de complicidades y de responsabilidades que involucran el sistema político, judicial y policial (sistema prostituyente)”. La ONG “Infancia robada” ha generado, por su parte, espacios para dialogar con la prensa y enfocarse en la cuestión de los términos luego de sancionada la Ley de Trata. Otro instrumento útil es el de las “Recomendaciones éticas y de seguridad de la OMS para entrevistar a mujeres víctimas de la trata de personas”, donde se describen las complejas situaciones por las que atraviesa una víctima y la forma en que se le debe hablar, los respetos a sus silencios y el resguardo de su anonimato y seguridad. “Quienes se encuentran en esta situación, con frecuencia s e sienten atrapadas y sin una salida, residen ilegalmente en el país, están a merced de violencia y castigos, su libertad personal está restringida, enfrentan discriminación, tienen percepciones distorsionadas fruto de sus vivencias” y más, son algunas de las aclaraciones de la OMS. El lenguaje de la comprensión Las palabras no son inocentes ni impunes, dijo una vez Saramago. Tienen un ADN compuesto de ideas e interpretaciones; la idea o la intencionalidad de quien las creó o de quien las repite, recreándolas. Para Cervantes, no era la mano sino la comprensión de un hombre la que debía escribir. Podemos trasladar su consejo a nuestro tema y notar que no debería ser la lengua sino la comprensión del hombre la que hable en estos casos de vulneración y dolor humano. Palabras que con toda claridad diluciden y conceptualicen el crimen organizado, la explotación, la trata, el proxenetismo, la venta de carne humana. Y palabras que también con toda claridad diluciden el infierno de las víctimas. Pocas cosas nos hacen tan humanos como la palabra. Nos diferencia del resto de las especies, nos une, nos aleja, nos eleva, nos hunde, nos define. Hay Palabra que nos salva y palabras que nos condenan. Si muere la palabra, muere la posibilidad de llegar al otro y de llegar al fondo de nosotros mismos. Cómo ser humanos, cómo hacer justicia, sin la palabra. Podemos ser la voz de los que no tienen voz. O dar la espalda y cometer abandono de persona. “Cuida tus pensamientos -decía Gandhi-, porque se volverán palabras. Cuida tus palabras porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se volverán costumbres. Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu vida".
miércoles, 6 de agosto de 2014
La inteligencia es básicamente social, según un estudio
Científicos de la Universidad de Illinois (EE.UU.) han demostrado que la inteligencia es básicamente social, tanto en su aspecto emocional como en el cognitivo. Es decir, que se estructura alrededor de las relaciones sociales. Para ello han analizado el cerebro de veteranos de la Guerra del Vietnam, con diversas lesiones cerebrales, y han hallado relaciones entre las regiones implicadas. Por Carlos Gómez Abajo.
Mediante el estudio de las lesiones y las capacidades de los veteranos estadounidenses de la Guerra de Vietnam que sufrieron heridas penetrantes en la cabeza durante la guerra, los científicos están abordando - y empezando a responder- viejas preguntas acerca de cómo funciona el cerebro. Los investigadores, de la Universidad de Illinois (EE.UU.), han encontrado que las regiones del cerebro que contribuyen a un funcionamiento social óptimo también son vitales para la inteligencia general y para la inteligencia emocional.
Este hallazgo refuerza la opinión de que la inteligencia general emerge del contexto emocional y social de la vida de cada uno. Los hallazgos aparecen en la revista Brain.
"Estamos tratando de entender la naturaleza de la inteligencia general y en qué medida nuestras capacidades intelectuales se basan en las habilidades cognitivas sociales", explica Aron Barbey, de la Universidad de Illinois, profesor de neurociencia, de psicología, y de ciencia de la expresión y de la audición. Barbey condujo el estudio con un equipo internacional de colaboradores.
Intelecto y contexto social
Los estudios en psicología social indican que las funciones intelectuales humanas se originan en el contexto social de la vida cotidiana, explica Barbey en la nota de prensa de la universidad.
"Dependemos en una etapa temprana de nuestro desarrollo de las relaciones sociales: los que nos aman se preocupan por nosotros cuando de otro modo estaríamos indefensos", señala. La interdependencia social continúa en la edad adulta y sigue siendo importante durante toda la vida, afirma Barbey.
"Nuestros amigos y familiares nos avisan de cuando podríamos cometer malos errores y a veces nos rescatan cuando los hacemos", añade. "La idea es que la capacidad de establecer relaciones sociales y parade navegar por el mundo social no es secundaria a una capacidad cognitiva más general para la función intelectual, sino que puede ser a la inversa. La inteligencia puede originarse en el papel central de las relaciones en la vida humana y por lo tanto puede ser ligada a las capacidades sociales y emocionales ".
http://www.tendencias21.net/La-inteligencia-es-basicamente-social-segun-un-estudio_a36038.html
viernes, 23 de mayo de 2014
LAS PUTAS DE SAN JULIÁN
En "Las putas de San Julián", Rubén Mosquera pone en escena al mismo Bayer y recupera la historia de cinco mujeres de un prostíbulo que pese a las consecuencias a que se exponían con su actitud de resistencia, mostraron su fortaleza frente a miembros de un ejército desbordado y violento. El hecho que refiere Bayer en el Capítulo XV del tomo II de “La Patagonia rebelde” ocurrió en San Julián, provincia de Santa Cruz, el 17 de febrero de 1922 durante la denominada “Patagonia trágica”.
domingo, 4 de mayo de 2014
El olvidado origen del “Día de la Madre”
En 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las
madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora
proclama pacifista que mantiene su vigencia.
La proclama convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.
Las reacciones conservadoras lograron traducir aquella propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre que se ha generalizado en buena parte del mundo.
La proclama convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.
Las reacciones conservadoras lograron traducir aquella propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre que se ha generalizado en buena parte del mundo.
¡Levántense, mujeres de hoy!
¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo
haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que
los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos
no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a
matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo
que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la
paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión
hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean
entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra
devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’
La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no
limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.
Julia Ward, Proclama del Día de las Madres, 1870
miércoles, 23 de abril de 2014
domingo, 9 de marzo de 2014
POESÍA EN LA CÁRCEL DE MUJERES
Mira como crece la
ola
que a besos baña la
orilla
mira como las
caracolas
se esconden en la
arena fría.
Llora el mar y
despunta su espuma
por encima de la roca
y a golpes de días y días
forma el farallón de
vida.
en sus inhóspitas
rocas
la gaviota va y anida
en sus profundos
caudales
mejillones y peces anidan.
mira el mar y veras
vida
que a empuje de ola
fecunda
la inmensidad del mar
las playas y las
orillas.
crece como ola
inquieta
tú inocencia de mujer
llevando en tu
silueta
los arrullos de un
querer.
toda la gracia del
mundo
escondida en tú
cintura,
toda la fuerza del
mar
resurgiendo hacia la
luna.
Mira mujer ¡que gran
dicha!
llevar en tu corazón
la fuerza de los
mares
la vida y el amor.
martes, 4 de marzo de 2014
miércoles, 26 de febrero de 2014
domingo, 23 de febrero de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
sábado, 4 de enero de 2014
La última batalla feminista: el porno daña el cerebro masculino
R. I..
Madrid./La Razón
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Buscar sexo por internet, ver películas porno o navegar en la red en busca de fotos de mujeres desnudas es,
hoy en día, tan sencillo que se ha convertido en todo un hábito para
muchos hombres. Tanto que algunos expertos han lanzado una campaña para
concienciar de los efectos adictivos que tiene el exceso de esta práctica.
El pistoletazo de salida para este debate lo ha lanzado la escritora y activista feminista y política Naomi Wolf, quien alertó estos días en su blog de la CNN "Global Public Square" de lo que ella bautizó como "problema del porno".
Wolf, autora hace seis años del ensayo "El mito del porno", alertaba de que los terapeutas sexuales habían detectado una relación entre el notable incremento del consumo de pornografía entre los chicos jóvenes y el "aumento entre la impotencia y la eyaculación precoz entre esa misma población".
Ante estos datos, la conclusión de los expertos, recordaba Wolf, era clara: "La pornografía está desensibilizando sexualmente a los hombres".
El pistoletazo de salida para este debate lo ha lanzado la escritora y activista feminista y política Naomi Wolf, quien alertó estos días en su blog de la CNN "Global Public Square" de lo que ella bautizó como "problema del porno".
Wolf, autora hace seis años del ensayo "El mito del porno", alertaba de que los terapeutas sexuales habían detectado una relación entre el notable incremento del consumo de pornografía entre los chicos jóvenes y el "aumento entre la impotencia y la eyaculación precoz entre esa misma población".
Ante estos datos, la conclusión de los expertos, recordaba Wolf, era clara: "La pornografía está desensibilizando sexualmente a los hombres".
+info:
http://www.larazon.es/detalle_hemeroteca/noticias/LA_RAZON_387237/1911-la-ultima-batalla-feminista-el-porno-dana-el-cerebro-masculino#.UsfHJn3bBwB
sábado, 2 de noviembre de 2013
Poesía con efecto viral: una revolución de frases en Argentina
Una revolución de frases. Diferentes murales de fondos blancos y
letras negras se pueden observar en las calles de varias ciudades de Argentina.
Con escritos de cosas que suceden día a día: amores, desamores, estados
de ánimo y algunos hablan de sueños. "La poesía como parte del paisaje
urbano", es la premisa del movimiento Acción Poética (AP) que llegó a este país hace casi un año.
Este grupo nació hace 15 años en México y un día Fernando Ríos Kissner (49), de Tucumán, provincia del norte de Argentina, lo vio y no dudó en comenzarlo a hacer en sus tierras, así se convirtió en el coordinador general en el país de AP. "Una amiga me presentó a Armando Alanis Pulido, poeta mexicano y creador del movimiento. En lo personal me pareció maravilloso", cuenta Kissner. Y agrega: "Hace años trabajo junto a socios en gestión cultural. Y AP nos pareció una forma fantástica de compartir la experiencia de la palabra de manera masiva, por eso decidí traerlo a Tucumán".
La idea de pintar murales con frases e ir publicando las fotos en la red social de Facebook se ha masificado increíblemente, no sólo por más de 30 ciudades del país, sino que también por Latinoamérica. A lo que Kissner comenta: "Nunca pensé que esto podía convertirse en una revolución ni mucho menos. Lo interesante es por qué esto se reprodujo viralmente, creo que por una parte la necesidad de leer otras cosas en las paredes y luego el carácter de AP, un movimiento amable con sus vecinos".
Este grupo nació hace 15 años en México y un día Fernando Ríos Kissner (49), de Tucumán, provincia del norte de Argentina, lo vio y no dudó en comenzarlo a hacer en sus tierras, así se convirtió en el coordinador general en el país de AP. "Una amiga me presentó a Armando Alanis Pulido, poeta mexicano y creador del movimiento. En lo personal me pareció maravilloso", cuenta Kissner. Y agrega: "Hace años trabajo junto a socios en gestión cultural. Y AP nos pareció una forma fantástica de compartir la experiencia de la palabra de manera masiva, por eso decidí traerlo a Tucumán".
La idea de pintar murales con frases e ir publicando las fotos en la red social de Facebook se ha masificado increíblemente, no sólo por más de 30 ciudades del país, sino que también por Latinoamérica. A lo que Kissner comenta: "Nunca pensé que esto podía convertirse en una revolución ni mucho menos. Lo interesante es por qué esto se reprodujo viralmente, creo que por una parte la necesidad de leer otras cosas en las paredes y luego el carácter de AP, un movimiento amable con sus vecinos".
martes, 22 de octubre de 2013
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