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jueves, 17 de julio de 2025

José R. Loayssa, La pandemia covid19 en Atención Primaria - Revisión a los 5 años









Hace algunos meses (Marzo 2025) se cumplieron 5 años desde que la OMS decretó el estado de emergencia que fue seguido poco después por la adopción de medidas sin precedentes por parte de gobiernos y autoridades sanitarias. Doctutor dedica este número de Verano 2025 a ese aniversario, repasando lo sucedido y su impacto en la Atención Primaria. Para ello contamos con una serie de colaboraciones que son el resultado de los debates mantenidos en el seno del Siap-Covid.

El Grupo Siap-Covid fue creado el 24 de marzo del 2020
 y en él han participado más de 300 profesionales. Su interesante naturaleza como grupo abierto y participativo nos ha permitido mantener una actitud crítica frente a la gestión de la Pandemia y construir una visión alternativa no dogmática y en la que han cabido visiones diferentes y en última instancia complementarias. Algo que en nuestro país desgraciadamente se ha echado de menos tras la traumática experiencia de la pandemia.

Como señalan Isabel Buezo y Rosa Añel en su artículo “Dureza de una crisis sanitaria: la Pandemia desde atención primaria” a fecha de hoy no se ha llevado a cabo una evaluación crítica de lo sucedido que nos permita evitar los mismos errores en el futuro. En su artículo las autoras repasan cómo se vivió la crisis sanitaria en los centros de salud y sus implicaciones y señalan cómo los acontecimientos y las reacciones a estos afectaron negativamente a la formación de los residentes en los centros de salud. Las autoras describen como se produjo una crisis de cuidados y un abandono de una concepción holística de la salud, centrándose en una sola enfermedad con un enfoque marcadamente biologicista, sin que la dimensión psicológica y social entrara en la ecuación.

La Pandemia planteó un desafío ético sin precedentes frente al que muchos profesionales no estuvieron a la altura. No fue el caso de Roberto Colino un médico de pueblo (El Carpio de Tajo, en Toledo) comprometido con el bienestar de sus pacientes. Su narrativa «Historias de la Pandemia: Un médico de pueblo y un asilo en confinamiento eterno« ofrece una visión desgarradora sobre lo que vivieron ancianos y médicos como Roberto. Este relato nos lleva al centro de la frustración de sus protagonistas a la vez que nos ha serviso para hacer unas consideraciones sobre la ética en situaciones como la pandemia, que pensamos son válidas más allá de circunstancias tan inusuales.




En la colaboración titulada «Impacto de la Pandemia y su gestión en Médicos de Familia y Centros de Salud. Consecuencias y Remedios« sus autores, José R Loayssa y Alberto Pardos, plantean que en la pandemia, la Atención Primaria y sus profesionales fueron colocados en un nivel secundario y de seguimiento pasivo de las instrucciones y protocolos que se elaboraban desde los niveles superiores, experimentando un funcionamiento interno con tendencias poco participativas y que deberían haberse plateado fórmulas para combatir el impacto negativo de esa pasividad y la ausencia de implicación tanto a nivel individual como de equipo. El artículo concluye que tras esta experiencia es más necesario que nunca subrayar la necesidad de reformar la autonomía y el “poder” de la Atención Primaria mediante cambios de calado en la política sanitaria, pero también mediante intervenciones formativas y facilitadoras de su funcionamiento organizativo.

domingo, 6 de agosto de 2023

La salud en la adolescencia y las tareas de los servicios de salud

  • J.R. Loayssa/I. Echagüe
La adolescencia comienza con los cambios físicos de la pubertad y finaliza cuando el individuo es un adulto. Es un periodo de cambios en los que la persona pasa de la dependencia a la independencia y atraviesa una crisis de identidad que se expresa en vivencias no siempre agradables y en comportamientos conflictivos. 

El desarrollo de la identidad comprende la maduración sexual que incide en la necesidad de separación de los padres, una separación que va en paralelo al reforzamiento de su relación con iguales. 

La familia debe reajustar su dinámica y funcionamiento y se debe producir una mayor autonomía de padres e hijos. 

En la adolescencia aparecen una serie de problemas de salud entre los que destacan los comportamientos de riesgo y otros trastornos como los relacionados con la sexualidad (embarazo, enfermedades de transmisión sexual), abuso de substancias y los problemas emocionales que a veces se manifiestan como depresión y otras como trastornos alimentarios. 

Los adolescentes tienen necesidades de salud importantes y a la vez experimentan dificultades para conseguir ayuda apropiada. Los profesionales de salud deben establecer relaciones de confianza con adolescentes (que necesitan confidencialidad) y adoptar estrategias para sortear las dificultades de la entrevista sobre todo con el adolescente poco comunicativo. 

Pero también se necesita un trabajo con los padres dirigido a que mantengan su rol pero adaptado a las nuevas circunstancias y a que afronten sus retos personales y entrevistas conjuntas para entender e incidir en la dinámica familiar. Todo ello requiere preparar a los profesionales y organizar los dispositivos asistenciales.


miércoles, 19 de abril de 2023

ESTUDIO DE UNO DE LOS GRANDES ENTRE LOS GRANDES, PETER GOTZSCHE.

José R. Loayssa

Se ha publicado una revisión sistemática de los efectos secundarios de las Vacunas. Los puntos más importantes señalados por los autores son los siguientes:
- Muchos de los estudios revisados son de baja calidad y las revistas donde se publicaron no señalaron sus limitaciones y errores.
- Las vacunas con vectores de adenovirus aumentaron el riesgo de trombosis venosa y trombocitopenia. .
- Las vacunas basadas en ARNm aumentaron el riesgo de miocarditis sobre todo en hombres jovenes, con una mortalidad de alrededor de 1-2 por cada 200 casos.
- Se encuentran evidencias de daños neurológicos graves, que incluyen la parálisis de Bell, el síndrome de Guillain-Barré, el trastorno miasténico y el accidente cerebrovascular, que probablemente se deban a una reacción autoinmune a las vacunas de ARNm y vector adenoviral.
- Los daños graves, es decir, aquellos que impiden las actividades diarias, fueron ignorados en los ensayos clínicos previos a la autorización.
- Los daños severos fueron muy comunes en personas vacunadas con refuerzos y en un estudio de vacunación de personas previamente infectadas (es decir, aquellas con inmunidad adquirida de forma natural).
- Los reguladores de medicamentos y otras autoridades han sido muy lentos en el seguimiento de las señales de daños graves que han aparecido.
- Dadas las dificultades para acceder a los datos reglamentarios, las ofuscaciones y la falta de información documentada, los autores creen que es probable que las vacunas contra el covid-19 causen otros daños graves además de los descubiertos hasta ahora.
- Las recomendaciones para toda la población sobre la vacunación contra el covid y los refuerzos ignoran el probable balance costo - beneficio negativo en grupos de bajo riesgo, como niños y personas que ya se recuperaron del covid-19 (inmunidad natural).

lunes, 9 de enero de 2023

Una web científica basada en evidencias


José R. Loayssa

Queríamos contaros las últimas novedades del repositorio www.covid19evidencias.com

La primera es que ya tenemos un número de artículos que consideramos suficiente para difundir más. hemos creado una cuenta en Twitter con el nombre covid19evidencias y os pedimos que nos enlaces para aumentar nuestra visibilidad. A ser posible retuitear todo lo que podáis.

Por otro lado, queríamos comentaros que la web hasta ahora se nutre solamente de trabajo voluntario, incluso el informático nos ayuda gratuitamente en sus ratos libres, pero tenemos algunos gastos menores como el registro del dominio, cuota anual, alguna reunión extra de Zoom y poco más. Para ello queríamos pediros contribuciones pequeñas tipo 5-10€ al año para repartir estos gastos que hasta ahora ha adelantado el informático que ha hecho las gestiones de registro. Los que esteis dispuestos por favor escribir al correo apoyanos@covid19evidencias.com

Puede verse una charla coloquio (en vídeo) con los autores presentados por Juan Gérvas https://ahoramqnunca.blogspot.com/2022/10/comunicacion-cientifica-y-periodistica.html

miércoles, 14 de septiembre de 2022

La vacunación Covid-19 es un factor de riesgo mayor de infección en pacientes con Enfermedad Crítica.

Jose R. Loayssa


En una reconocida revista de virología se ha publicado una carta al editor muy significativa. La escribe un cirujano cardiovascular japonés. Estimulado por la experiencia de atención a sus pacientes, entre los que encuentra una llamativa proporción de casos que experimentan, tras la intervención quirúrgica, infecciones resistentes frente a las que se comportan como inmunodeprimidos. Los casos corresponden a pacientes vacunados con vacunas Covid ARNm o vectorizadas por Adenovirus. 


Esto le lleva a un revisión de la cuestión y sus conclusiones son contundentes : la vacunación con vacunas genéticas constituye un riesgo mayor de infección grave en pacientes con enfermedades críticas. Repasa la ya descrita inmunodefiencia provocada por la vacunas Covid y propone adoptar medidas para proteger a los pacientes de los efectos ligados a ese proceso durante la atención clínica.

http://covid19evidencias.com/doku.php?id=start 

lunes, 29 de agosto de 2022

Menor probabilidad de Muerte y Hospitalización con las vacunas, ¿otra Mentira?

Se ha publicado un nuevo y potente estudio, el primero que de forma clara y contundente muestra que vacunarse podría aumentar la gravedad y letalidad de la infección por Covid. Un trabajo demoledor que debería reconsiderar la estrategia de vacunación impuesta.

Cuando se demostró que las vacunas no protegían contra la infección y el contagio, los gobiernos y sus secuaces decían que había que seguir vacunándose porque protegía de enfermedad grave y muerte. Una afirmación no fundamentada que se repetía una y otra vez para intentar que apareciera como verdad indiscutible.

El estudio publicado ahora, presenta resultados consistentes compatibles con la posibilidad de que esta efectividad sea negativa, coincidiendo con el hecho de que la variante Omicron se hace predominante, pero la efectividad de la vacuna ya aparecía como negativa desde unos meses antes en relación a la probabilidad de hospitalización y muerte y en relación con la probabilidad de infectarse desde unos meses antes. Es decir que es un estudio que aporta indicios solidos de que las vacunas no solo aumentan las infecciones sino también las hospitalizaciones y muertes POR Covid (no solamente la mortalidad por todas las causas).

Estudio observacional retrospectivo de los casos, hospitalizaciones y muertes en el Reino Unido durante la Pandemia, Se analizan variables como la etnia, la deprivación, disparidades en la vacunación y la patología previa). Se analizan 22.000.000 de infecciones, 900.000 hospitalizaciones y 175.000 muertes durante toda la Pandemia.

Se observa en el periodo desde el 28 de febrero al 1 de mayo (segunda parte de la onda omicrom) un aumento significativo de la tasa de letalidad por caso y un aumento del riesgo de hospitalización si se compara con las 12 semanas previas. En ese periodo observan también un incremento significativo de la proporción de casos y hospitalizaciones entre los mayores de 50 años (en los que la tercera dosis (booster) se habia recomendado y administrado) y de muertes entre los mayores de 75 años. En la población de este estudio (>18 años), se produce un debilitamiento de la efectividad de la vacuna durante la onda delta un debilitamiento que se convierte en efectividad negativa en términos de hospitalización y muerte desde (empeoramiento del pronostico) desde finales de diciembre coincidiendo con la onda de Omicron. Ya antes la tasa de infección era superior entre los vacunados que entre los no vacunados, Como se dice más arriba, son los vacunados con tres dosis los que presentan una mayor probabilidad de infectarse frente a los no vacunados, pero también frente a los vacunados con dos dosis. Pero además, estos hechos estaban asociado a un aumento de la probabilidad de hospitalización y muertes en vacunados con dos dosis que en no-vacunados desde Octubre del 2021 y a un aumento de esas mismas variables en los vacunados con tres dosis frente a vacunados con dos dosis y no vacunados desde febrero del 2022.

Otro hallazgo significativo es que contrariamente a lo que se ha afirmado, las tasas de hospitalizaciones y muertes aumentan en el Reino Unido durante la onda Omicron, con respecto al periodo en el que predominaban otras variantes. Esto permite sospechar que se utilizó la supuesta benignidad de Omicron para desmantelar gran parte de las restricciones absurdas que se habían implementado, y disminuir la propaganda aterrorizante que recibía la población, pero intentado evitar el cuestionamiento de la estrategia seguida. Estos hallazgos no deberían resultar tan sorprendentes desde el momento que sabemos que los fenómenos ligados a la “impronta inmunitaria” y sus consecuencias.
https://covid19evidencias.com/doku.php?id=start

sábado, 6 de agosto de 2022

Vacunas Covid Génicas; se detecta un aumento de la frecuencia de Herpes Zóster.

INTERFERENCIA INMUNITARIA . 
Tras las vacunas Covid Génicas se detecta un aumento de la frecuencia de Herpes Zóster.

Se ha venido documentado desde prácticamente el inicio de la vacunación la aparición asociada de casos de cuadros de Herpes Zóster y de síndrome de Ramsay Hunt (cuadro grave afectación del VII par craneal por el virus varicela Zoster). 

El Herpes Zóster representa una reactivación de un virus latente que se reactiva cuando se produce una disminución de la inmunidad. Este estudio compara la tasa de aparición de Herpes Zoster en una cohorte de 1.095.086 individuos vacunados con la que sufrían 16.96. 018 no vacunados emparejados por edad y sexo para mitigar las variables de confusión. 

Estiman que el riesgo relativo de una reactivación del Virus del Herpes Zóster prácticamente se duplica (pasa del 0,11 % al 0,2%). Propone posibles mecanismos que explican este efecto secundario que implica una interferencia de la Vacuna Covid con la inmunidad frente a otras enfermedades.

Este trabajo pone de relieve que los efectos secundarios de las vacunas Covid son amplios y que indican mecanismos patogénicos preocupantes. La reactivación de un virus latente pone de relieve que las vacunas génicas frente a la Covid interfiere con la inmunidad de las personas que las reciben. El alcance de esta interferencia a largo plazo no se conoce. Especialmente preocupante es la posible interferencia en la protección frente al cáncer que el sistema inmunitario realiza ya que se encarga de protegernos de la extensión de mutaciones cancerígenas que se producen de forma continuada.
https://covid19evidencias.com/doku.php?id=start

Ahora más que nunca: Verdad

José R. Loayssa

domingo, 24 de julio de 2022

VIENTO SUR y la PANDEMIA. La CEGUERA de los MENTECATOS.

Cuantas vidas han salvado las vacunas no lo sabemos, pero 20.000.000 es inverosímil. Sin embargo, Viento Sur le da absoluto crédito, una consecuencia de su carencia de pensamiento crítico independiente en este tema. Viento Sur ha sido una de la revistas que mayor miseria moral e intelectual ha mostrado durante la Pandemia. Su unilateralidad ha sido absoluta. Ningún articulo mínimamente crítico de la ortodoxia Covid ha podido verse en sus páginas. La primera pregunta que se nos ocurre es por qué han rehuido cualquier debate e incluir voces alternativas. 

Hay varias razones, una de ellas es la incapacidad de la mayoría de su Consejo Editorial de entender algo tan complicado como la Biomedicina y la Salud Pública. No se sentían capaces de defender las cerradas posturas que han mantenido en todo momento en un debate público. Ahora cuando se prolonga la epidemia y las vacunas se demuestran fallidas y peligrosas (especialmente las génicas) salen en su defensa. Reseña un articulo de una de las revistas mas ligadas a la Big-Pharma. No íbamos a esperar que Viento Sur publicará otras contribuciones en el mismo tema pero mucho menos triunfalistas, como un articulo que afirmaba que las vacunas podrían salvar hasta 3 personas cada 100.000 pero producir al menos dos muertes accesorias en esa población (https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9087123/).

El articulo citado en Viento Sur es una modelización matemática. Si alguno conoce a los miembros del consejo editorial que incluyeron el articulo en cuestión, preguntarle cual es la virtualidad y los riesgos de los modelos matemáticos, seguramente no tendrán ideas claras (si las tienen les invito a una polémica), porque su postura está basada en el seguimiento acrítico de los “expertos” oficiales de los gobiernos. Recordar que la modelización matemática no pretende analizar y comparar eventos que tienen lugar, datos reales, sino unos resultados hipotéticos ya sea en el futuro (predicciones) o que hubieran ocurrido si en vez de actuar como se hizo se hubiera adoptado otra estrategia y medidas. 

En el caso de este articulo lo que podría haber ocurrido si no se hubiera vacunado. Claro esta que la comparación es entre vacunar como o se ha hecho (por cierto con cualquier vacuna) o no hacerlo, pero es que cabe otras posibilidades, por ejemplo: ¿Cual habría sido el resultado si en vez de vacunación universal se hubiera recurrido a una vacunación selectiva de la población de riesgo?. Los modelos matemáticos se basan en presunciones siempre muy discutibles por ejemplo, que la tasa de letalidad de la población al virus no se habría modificado a pesar de que la primeras ondas, antes de la vacunación, podrían haber eliminado a los mas susceptibles de infectarse y morir. 

También los modelos se caracterizan por su incapacidad de tomar en cuenta la evolución de factores no incluidos en ellos, que son ingentes y muchos impredecibles (un ejemplo podría ser en este caso la variación genética del virus). 

De hecho, como hace notar “ The Guardian” vemos notables disparidades incluso en modelos “oficiales” https://www.theguardian.com/.../covid-vaccines-saved... . Pero en este caso el modelo es especialmente simplificador y chocante, por cuanto hace cálculos basándose en el exceso de mortalidad, defendiendo que es el modo correcto de analizar el impacto de la Pandemia. Lo curioso es que el exceso de mortalidad también puede deberse a la propia vacuna o a las medidas que se han tomado para combatirla como los confinamientos.

Los exegetas del artículo de Lancet deberían recordar además que se trata de un modelo matemático del Imperial College, una institución responsable de los modelados mas insensatos no solo sobre la Covid 19 (sus modelos en esta enfermedad han sido recibidos con criticas y últimamente con sarcasmo), sino que en su curriculum tienen modelos que llevaron a acabar sin justificación con 20 millones de vacas en el Reino Unido. 

Los modelos tienen su lugar (deben ser continuamente ajustados) pero en el caso de las vacunas medir su impacto en la prevención de desenlaces graves e incluso fatales se necesitan ensayos clínicos randomizados. La pregunta es porque no se han llevado a cabo y porque se desmantelaron rápidamente los ensayos pivotales de las vacunas. También hay que preguntarse cual la razón por la que se emborronan todos los datos que serían útiles para evitar un análisis costo- beneficio serio.

Viento Sur representa en grados extremos la postura de sectores de la izquierda llamada radical. Es una cuestión abierta las razones de su seguidismo al sanitarismo autoritario, de su apuesta por es tecnocratismo seudocientífico. Podría ser un desliz, un punto ciego, o por el contrario la expresión de tendencias profundas. Me inclino por lo segundo. 

Se trata de corrientes que nacen de una confrontación con el estalinismo de la III internacional. No es un fenómeno extraño que los que nacen de una confrontación con un enemigo poderoso, asuman en su interior rasgos perversos de ese enemigo perverso. Creo que no es la primera vez que la corriente política muestra cierta dificultad para los debates abiertos, oscilan entre el monolitismo o las rupturas y escisiones dramáticas. 

En segundo lugar, hay que tomar en cuenta su composición, una generación de viejos luchadores empeñados en mantener una herencia política (facilita actitudes conservadoras) para los que los nuevos retos del capitalismo digital no forma parte de sus “genes”. Estos conviven con nuevos militantes de la clase media con mala conciencia,de mentalidad ONG y tendencia a razonar en términos del principio de la moralización. Un grave handicap en el grave momento histórico que vivimos que muestra más de las debilidades generales de la izquierda que esta comprometiendo su papel para agrupar a las clases populares que cada vez están más atraídas por la extrema derecha que proclama defender sus intereses y no principios aparentemente nobles.
https://vientosur.info/las-vacunas-para-la-covid-19-han.../

Ahora más que nunca: Verdad

José R. Loayssa 

jueves, 12 de mayo de 2022

DESPUES DE OMICRON Endemia. ¿PERO QUE ENDEMIA?


Jose R. Loayssa

Una cuestión clave para el futuro de al pandemia cual es el resultado de la inmunidad producida por la infección natural en individuos ya vacunados. Si esta infección es capaz de proporcionar una inmunidad de calidad equivalente a la infección en personas que no han sufrido la infección previa, el futuro de la Pandemia se despeja, es decir que veremos ondas periódicas de carácter predominantemente estacional con una repercusión en términos de enfermedad grave y muerte escasa. Pero que sucedería si a causa de la denominada fijación a antígenos (AF) o pecado original antigénico (POA) la inmunidad de los vacunados incluso después de una infección natural no fuera a largo plaza tan efectiva como la inmunidad adquirida por infección en personas que no estaban vacunadas en el momento de esa infección. La endemización de la COVID-19 se acompañaría de más consecuencias que en si este fenómeno no se produjera, e incluso podría ser substancialmente mucho mayor. Veríamos en cada onda morir a muchos vacunados a pesar de que ya hubieran sufrido infecciones previas.

¿Es esta incapacidad de alcanzar una inmunidad potente, duradera y efectiva después una infección natural en una proporción por determinar de la población vacunada, una especulación sin ninguna base?. Creo que desde luego no se puede asegurar que sea un proceso que se de con gran frecuencia pero tampoco que sea imposible que se dé. La cuestión en todo caso sería su alcance. Los indicios cada vez más abundantes de que los vacunados se pueden contagiar y enfermar (en principio con enfermedad leve) en mayor proporción que los no vacunados apunta en una dirección preocupante. De momento no parece que los vacunados que se infecten sufran cuadros severos, pero esto puede ser algo transitorio y sobre todo ante nuevas variantes podría ocurrir como consecuencia de POA- AF.

En un reciente informe de la vigilancia vacunal en el Reino Unido se ha encontrado que los anticuerpos frente a la proteina N de los infectados que habían sido previamente vacunados declinaban más rápidamente que los mismos anticuerpos en personas que habían pasado la infección sin estar vacunadas. https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/1027644/Weekly_Flu_and_COVID-19_report_w42_v2.pdf. Aclaramos que la proteina N es una proteína de de la nucleocapside del virus que tiene capacidad inmunógena. La cuestión podría de relieve que la infección genera inmunidad frente al virus completo y no solamente frente a la proteína de superficie (proteina S)- Parece ser que la proteína N genera anticuerpos que se activan de forma energina inmediatamente después de la infección del virus, pero los anticuerpos frente a la proteína S, podrían precisar en un vacunado cantidades de proteína S que solo están presentes cuando el virus empieza a causar daño celular.. Eso explicaría que los vacunados trasmitan más la infección que los no vacunados que se re-infectan (hallazgo que también parece cada día más establecido). La cuestión verdaderamente preocupante sería si las vacunas dificultan (como el hallazgo de un decline rápido de los anticuerpos anti proteína N) un inmunidad de base amplia si hay una infección con posterioridad a la inyección vacunal.

martes, 8 de marzo de 2022

Covid19 endémico: ¿Cómo la gripe o todo lo contrario?


Juan Simó/José R. Loayssa

Una ola gigantesca

Con más del 80% de la población vacunada, una sexta ola gigantesca ha duplicado en apenas 12 semanas los casos de covid19 notificados por el Ministerio de Sanidad que ya superan los 11 millones esta primera semana de marzo. Poco descubrimos si decimos que las vacunas no acabarán con la pandemia pero, a falta de ensayos clínicos controlados que lo demuestren, los datos del mundo real ofrecen indicios suficientemente consistentes de su contribución a disminuir el riesgo de muerte y hospitalización en los pacientes de mayor riesgo. Pensamos que la población española ya infectada en algún momento de la pandemia se encuentra entre los 26 y 30 millones, lo que significaría que la inmunidad natural sería muy amplia entre la población.
La invisibilidad de la inmunidad natural

Pese a la indudable capacidad protectora de la inmunidad natural (aquí), las referencias institucionales (EEUU CDC, Europa CDC, OMS) han sido renuentes a reconocer su papel. Actitud que hicieron suya muchos gobiernos y medios. Quizá actuaran así para que la gente prefiriera vacunarse antes que contagiarse. Pero consiguieron justo lo contrario: mayor desconfianza y más combustible para la llama conspiranoica. Bastaba con explicarlo: la gente no es tan estúpida y lo hubiera entendido. La creciente inmunidad natural entre la población no puede seguir siendo ignorada (aquí, aquí, aquí). Hasta el Wall Street Journal titula así un reciente editorial: «El alto costo de menospreciar la inmunidad natural al covid«, con el subtítulo: «Las vacunas se desperdiciaron en aquellos que no las necesitaban, y las personas que no representaban ningún riesgo perdieron sus trabajos» (aquí).

En transición hacia la endemicidad

Que el nuevo coronavirus camine hacia la endemicidad no se debe a que el transcurrir del tiempo haya atenuado su gravedad para que nosotros volvamos a la normalidad. Efectivamente, lo más probable es que prosperen aquellas nuevas variantes más transmisibles y a la vez menos patogénicas. Pero esto no implica una predestinación, ligada al paso del tiempo, a que tal cosa ocurra. Y menos, en aquellos virus, como el nuevo coronavirus, cuya mayor parte de la transmisión ocurre desde dos días antes de los síntomas y antes de que pueda agravarse la enfermedad. Hasta cierto punto, la aparición de ómicron, más transmisible pero menos patogénico que delta, podría considerarse una suerte para nosotros porque no estaba escrito que necesariamente ocurriera así. De hecho, se han publicado estudios que muestran que delta podría haber sido más patogénica que su precedente alfa (aquí) y, una vez hospitalizado, el paciente infectado por delta también mostraba una peor evolución (aquí).

Afirmar hoy que el nuevo coronavirus será endémico es una obviedad. La endemización era casi la única salida posible pues la erradicación del virus, con estas vacunas, no ha sido nunca una meta realista. Algunos lo tenían ya claro desde el primer minuto del plan de vacunación en enero de 2021 (aquí y aquí). Pero al decir que el virus será endémico, decimos poco sobre cuánto tiempo transcurrirá hasta entonces, cuánta será la morbi-mortalidad durante la transición a endemia y, sobre todo, qué carga de morbi-mortalidad soportará en la endemia la población más vulnerable a la infección (aquí). Y dado que el nuevo coronavirus será endémico, el mantenimiento poblacional de la inmunidad dependerá más de la presencia del virus que de la vacunación universal periódica (aquí, aquí, aquí), lo que no se contradice con que se pueda juzgar conveniente, tras su estudio, un refuerzo anual a grupos de muy alto riesgo (aquí, aquí, aquí).

Pero hablar de “gripalización” y usar la palabra endemia como excusa para no hacer casi nada es muy mala idea. Esta actitud, entre indolente y negligente, descansa sobre la errónea idea de que los virus siempre y sin excepción evolucionan con el tiempo para volverse más benignos. Si fuera así, la gripe sería cada año más leve y no es así. Una enfermedad puede ser endémicamente generalizada y mortal (aquí). La cuestión, pues, no es tan simple. Aparecerán nuevas variantes y es posible –quizá improbable, pero posible– que prevalezca una tan o más transmisible que ómicron pero más patogénica. Algo más habrá que hacer que “aprender” a vivir con el virus. Una covid19 ya endémizada no será inofensiva por necesidad, y menos lo será en la transición a endemia, fase que ahora iniciamos y que todavía nos deparará más de una ola.
Confiemos en nuestro sistema inmunitario

La presentación explosiva de ómicron ha evidenciado que ni la inmunidad derivada de la vacunación ni la inducida por la infección previa bloquean sustancialmente ni la transmisión ni la re-infección respectivamente, aunque sí protegen contra la enfermedad grave, la hospitalización y la muerte (aquí). Esto significa que la inmunidad que previene la gravedad decae más lentamente que la que previene la infección (el contagio), lo que pone el foco en el papel presumiblemente relevante que tendría la inmunidad de memoria. La conclusión es clara, sin vacunas esterilizantes y una vez superada la pauta vacunal completa en más del 90% de la población diana, el camino de salida nos lo señala la inmunidad de memoria celular y humoral derivadas tanto de la infección natural como de la vacunación. La inmunidad celular (inducida por la vacuna o por infección previa) mantiene prácticamente intacta su potencial eficacia coadyuvante en la reducción de la gravedad clínica tras una primoinfección (o reinfección) por las principales variantes del nuevo coronavirus, incluida ómicron (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí). Algo similar ocurre con la inmunidad humoral de memoria mediada por células B que responde con anticuerpos neutralizantes en sujetos con infección previa, vacunados o no, ante un nuevo contacto con el virus, incluida la variante ómicron (aquí). Dentro de la inmunidad de memoria, la literatura científica apuesta más por la celular que por la humoral, especialmente por su mayor duración (aquí). Se ha comprobado que supervivientes del SARS –enfermedad causada por el SARS-CoV-1– poseen células T de memoria de larga duración reactivas a la proteína N de este virus 17 años después del brote de SARS de 2003; células T que también mostraron una fuerte reactividad cruzada con la proteína N del SARS-CoV-2 (aquí). También se comprobó que supervivientes a la gripe pandémica de 1918 poseían en 2008 (90 años después) anticuerpos neutralizantes altamente funcionales contra este virus singularmente virulento y que, por lo tanto, los seres humanos pueden mantener células B de memoria circulantes contra los virus durante muchas décadas después de la exposición, hasta bien entrada la décima década de la vida (aquí). Pero, además de confiar en la inmunitaria providencia debemos hacer algo más.

¿Qué más debemos hacer?


Primero, debemos abandonar la indolente equiparación entre “gripalización” e inacción. Segundo, debemos mejorar los datos y su transparencia para una investigación epidemiológica de calidad. Tercero, debemos distinguir entre el ingreso hospitalario por covid19 del covid incidental. Cuarto, debemos investigar los niveles reales de morbi-mortalidad que produce la actual variante ómicron. Quinto, la efectividad vacunal en la reducción de enfermedad grave, ingreso hospitalario y muerte hay que estudiarla y presentarla según exista o no antecedente de infección previa. Sexto, debemos hacer un estudio de seroprevalencia de base poblacional para saber en qué punto de la transición pandemia-endemia nos encontramos. Séptimo, debemos dejar de tratar a los niños en la escuela como si fueran bombas víricas. Octavo, debemos invertir en mejorar las vacunas para que protejan frente a una gama más amplia de variantes y que, además de reducir la gravedad clínica y la muerte, reduzcan la transmisión viral. Noveno, debemos desarrollar sistemas que sirvan para reducir la circulación del virus en lugares cerrados mediante ventilación y filtración del aire. Por último, y no menos importante, debemos reforzar nuestra sanidad pública, en especial nuestra atención primaria.

1. Gripalización ≠ inacción

Durante los próximos años hasta su definitiva endemización el nuevo coronavirus probablemente será “la nueva gripe” con olas epidémicas, al menos, durante los inviernos. El haragán dirá: como el virus será “la nueva gripe”, basta que hagamos con él lo mismo que hacíamos hasta ahora con la gripe: vigilancia al estilo gripal, contar casos, estimar muertos, publicarlo y poco más. Y ese es el problema, hacer como hacemos con la gripe. Si hacemos sólo eso no iremos bien. ¿Por qué? Porque el virus no es todavía endémico y, por tanto, su dinámica será bastante imprevisible como lo ha sido hasta ahora, aunque cada vez menos. ¿Predijo alguien la mera aparición de la ola veraniega de 2021? Aunque era previsible la ola invernal de la que estamos ahora saliendo, ¿predijo alguien su gigantesco tamaño? ¿Es probable que tengamos otra ola este próximo julio ligada al incremento de la movilidad e interacción social asociadas al final del curso académico, al inicio vacacional general y a festividades locales varias? ¿Es probable que tengamos en las próximas navidades una ola similar a esta sexta aunque no sea tan enorme? La respuesta a ambas preguntas es sí. Y es sí por mucho que el virus se esté endemizando. Y es sí porque todavía hay muchos millones de españoles que no han tenido contacto natural con el virus. Habrá que decidir, entonces, qué hacer y qué no hacer, prepararnos para ello y no esperar a que ocurra para decidir a la desesperada porque “no se podía saber”. No, no, no, ya son dos años: ya «se puede saber». Y hay que tenerlo en cuenta porque ambos son periodos vacacionales, y el sistema afrontará dichas olas mermado de efectivos, como ocurrió en el pasado verano y en las pasadas navidades. Si no hacemos nada más que lo que hacemos con la gripe se repetirá la saturación en urgencias y centros de salud.

2. Gripalización ≠ apagón de datos

La «gripalización» no puede significar la ausencia de datos que permitan de forma transparente una investigación epidemiológica de calidad para navegar la salida pandémica sin ir a la deriva (aquí). Tres ejemplos ahora cruciales: a) discernir entre el ingreso hospitalario real por covid19 del incidental, b) determinar la auténtica patogenicidad de ómicron en el mundo real, y c) conocer los riesgos de enfermedad grave, ingreso y muerte según el estado vacunal y el antecedente de infección previa por SARS-CoV-2.

3. Discernir entre ingreso por covid19 y el «covid incidental»

La inmensa mayor parte de los casos de ómicron cursan con un cuadro similar a un catarro de vías altas. Pero es que, además, sabemos que muchos casos, más que en las anteriores variantes, cursan de modo asintomático (aquí). Además, esta sexta ola ha sido tan importante en número de casos que muchos han sido diagnosticados casualmente en el hospital, incluso asintomáticos, al ingresar por otra causa pues a todos se les hace una PCR al ingreso. Es lo que se conoce como “covid19 incidente” que ha podido significar entre el 15 y el 30% de los casos ingresados en los hospitales (aquí, aquí, aquí). En un estudio estadounidense el «covid incidente» se estimó en un 26% entre marzo de 2020 y agosto de 2021 (aquí). Es probable que en la ola ómicron esta cota se haya superado. El consejero madrileño de sanidad ofrece una cifra del 41% para la Comunidad de Madrid (aquí).

4. Niveles probables de enfermedad y muerte con ómicron

Por otra parte, esta sexta ola en España empezó siendo mayoritariamente delta y a continuación se añadió la aparición explosiva de ómicron que terminó dominándola. Necesitamos pues, discernir claramente los casos que precisaron ingreso en planta, en UCI y fallecieron según la variante responsable de los mismos, delta u ómicron. Por ejemplo, en Portugal se comparó el riesgo de enfermedad grave entre pacientes diagnosticados entre el 1 y el 29 del pasado diciembre según fueran delta (n=9.397) u ómicron (n=6.581), ajustando por factores pronósticos (sexo, edad, infección previa y estado de vacunación). Fueron hospitalizados el 1,6% del grupo delta y el 0,2% del grupo ómicron. Se notificaron un total de 26 fallecidos, todos en pacientes con infección delta. La duración del ingreso hospitalario para los pacientes ómicron fue 4 días menor que para los pacientes delta, ajustando también por factores de confusión (aquí). 

5. Efectividad vacunal según antecedente de covid19 previo

También conviene conocer el riesgo de ingreso en planta, en UCI y de fallecimiento según estado vacunal y antecedente de infección previa por SARS-CoV-2, ajustando todo ello por factores pronósticos (al menos, sexo, edad, y comorbilidad más importante). Con una prevalencia creciente de inmunidad natural entre la población, su efecto protector no puede ser usurpado por las vacunas (aquí), por lo que el efecto protector vacunal en los sujetos vacunados ha de estudiarse y presentarse según éstos hayan tenido o no infección previa, sintomática o no, por el nuevo coronavirus.

6. Estudio de seroprevalencia

Es muy probable que los casos oficialmente notificados en España sean menos de la mitad que los reales, especialmente en niños y adolescentes. Sabemos que los casos de ingresos de hoy son los contagios de hace unas semanas. Pronosticar el curso de la pandemia exige estimaciones fiables de los niveles pasados y actuales de infección. Necesitamos saber en qué punto de la transición pandemia-endemia nos encontramos. Por ello, es necesario un estudio de seroprevalencia de base poblacional al terminar esta sexta ola pues, además, la inmunidad natural ha de ser menos ignorada y cobrar mayor protagonismo en las políticas sanitarias actuales y futuras (aquí).

7. Dejar de tratar a los niños en la escuela como si fueran bombas víricas


Los niños no son culpables del mantenimiento de la circulación viral ni de que no hayamos «vencido» al virus. Tampoco se comportan como «bombas víricas» aniquiladoras de abuelos y padres. Ahora mismo, cuando sabemos que la transmisión en la escuela y en el hogar se potencian entre ellas (aquí), la escuela es el ámbito donde perduran las medidas más restrictivas y donde se practican pruebas y restricciones ante situaciones en las que no se practican en otros ámbitos, incluido el sanitario (aquí). La escuela es el principal ámbito en donde necesitamos conocer la seroprevalencia de infección. Por ejemplo, datos recientes del Instituto Nacional de Estadística del Reino Unido revelan que los niños entre 8-11 años, cuya vacunación empezará el próximo abril (aquí), tenían a primeros del pasado febrero una tasa de anticuerpos contra el SARS-CoV-2 del 82% en Inglaterra, del 80% en Gales, del 72% en Irlanda del Norte y del 82% en Escocia (aquí). Con esta tasa de inmunidad natural presente en estos niños todavía no vacunados es difícil justificar su vacunación cuando sabemos, además, que los niños muestran tras la infección una seroconversión sostenida al menos hasta nueve meses después, con un título de anticuerpos superior al de los adultos (aquí).

8. Mejorar las vacunas

Si algo ha dejado claro esta sexta ola es que la vacunación masiva no detiene la transmisión comunitaria del virus. Igual que los sujetos no vacunados, los vacunados se contagian y contagian, entre sí, a los no vacunados y de los no vacunados. Esto ya ocurría con delta (aquí y aquí) pero ómicron se lo ha hecho ver al más obstinado defensor del vacúnate para “proteger a los demás”. Por lo tanto, necesitamos mejorar las vacunas para que protejan contra una más amplia gama de variantes y que, además de reducir la gravedad clínica y la muerte, reduzcan la transmisión viral. Y todo ello con una seguridad y un precio aceptables para su utilización mundial.

9. Mejorar la calidad del aire en recintos cerrados

Debemos disponer de mecanismos de renovación y filtrado del aire en recintos cerrados (aquí) con ayudas públicas para su investigación, desarrollo e implantación. Al respecto, poco se ha hecho incluso en países ricos (aquí). Urgen estas actuaciones en la escuela, en los centros sanitarios y, especialmente, en las residencias de ancianos donde tenemos pruebas de la presencia del SARS-CoV-2 en el aire de estas instalaciones donde residen personas de muy alto riesgo (aquí).

10. Reforzar nuestra sanidad pública

Los políticos han visto siempre la sanidad pública como un gasto, no como una inversión. Una sanidad pública mejor dotada y no esquilmada por los recortes realizados durante los peores años de la crisis de 2008 hubiera respondido mejor a las tensiones derivadas de la crisis pandémica, especialmente en el ámbito de la atención primaria, malherida tras la crisis de 2008 y rematada por la pandemia. Se necesita inversión multimillonaria en la atención primaria (en tecnología, en ladrillo y en personal), rediseño del modelo, introducción de nuevos perfiles profesionales, cambios de actitud, respeto máximo a sus atributos nucleares –especialmente la longitudinalidad– y, sobre todo, mayor autonomía profesional con rendición de cuentas (aquí).

Conclusión

En esta fase de transición no podemos aplicar de nuevo medidas drásticas como cierres de escuelas, cuarentenas exageradas, cribados masivos indiscriminados, pasaporte covid, restricción de actividades –o imposición de mascarillas– al aire libre, etc., algunas, además, con poca base científica. Se equivocan quienes piensan que la pandemia se cierra de hoy para mañana decretando su “gripalizacion»; es decir, actuando sobre la covid19 como hasta ahora actuábamos sobre la gripe. La endemización no nos ata de pies y manos. Estas propuestas pretenden orientar el tránsito de pandemia a endemia. Todas ellas son necesarias, algunas de necesidad inmediata, para no ir a la deriva ni conducir mirando siempre el retrovisor.

lunes, 21 de febrero de 2022

El Ensayo de Moderna no proporciona evidencia de que esa VACUNA prevenga la MUERTE por COVID-19.




Laporte lo dijo en su comparecencia en el Congreso, pero ya antes (y de nuevo) José Eizayaga me había puesto sobre la pista. La publicación de los resultados del ensayo clínico primario de la vacuna Moderna ponía de relieve que las mortalidad entre los que reciben la vacuna y los que no la reciben es prácticamente idéntica, a pesar de que los datos se refieren a los primeros 5 meses que es el periodo en el que la vacuna muestra mayor efectividad. Pero ese resultado no se le da relieve en el texto del articulo que presenta el ensayo. Para encontrar el numero de fallecidos en los grupos de vacunados y no-vacunados hay que ir al material suplementario. Los fallecimientos aparecen como una razón de abandono, de la discontinuación de la participación en la investigación. Cunaod debería ser un dato esencial a reflejar en los resultados y conclusiones del articulo aunque no constituyera el objetivo primario en el diseño del estudio.


Es un resultado muy revelador y que obliga a preguntarse porque las farmacéuticas, tanto Moderna como Pfizer, desmontaron los ensayos clínicos de las vacunas de manera precipitada. El número de muertes en el grupo que no recibió la vacuna no justificaba ésta suspensión por razones éticas, es decir porque se estuviera sometiendo a los no vacunados a un riesgo inasumible. Desmontar los ensayos impide definir si las vacunas protegen frente a la muerte y sobre todo cuantificar esta posible protección. Por qué las farmacéuticas de las vacunas estaban interesadas en evitar que esta información pudiera obtenerse, es la pregunta obligada.


Los gobiernos y “sus expertos” dicen que la prevención de la hospitalización y la muerte se ha producido en la práctica, al administrar las vacunas. Probar en la práctica es necesario una vez se ha “sacado todo el jugo” a los ensayos, pero esos datos tienen el inconveniente de que no son estudios controlados, es decir que las variables que pueden influir en la mortalidad de vacunados y no-vacunados son muchas, además de la efectividad de las vacunas. No sabemos si las poblaciones de vacunados y no-vacunados son comparables o no. Por ejemplo los no-vacunados podrían ser personas que aceptan más riesgos para su salud y, por lo tanto, pueden sufrir más eventos potencialmente mortales. Pero es que tampoco está garantizado que los criterios para definir la causa de la muerte sea el mismo en los dos grupos, como no lo está que la política de pruebas diagnósticas sea la misma, incluso como están las cosas no se puede descartar que los no-vacunados mueran por la falta de interés de los profesionales que les atienden. No estoy afirmando nada, estoy señalando variables “no controladas”.


Los ensayos clínicos son imprescindibles, aunque no creo que sean la única fuente de conocimiento científico y, de hecho, en algunos cuestiones y áreas no son ni siquiera la fuente más importante (por ejemplo en educación o psicoterapia). Pero para evaluar la efectividad de una intervención concreta no son sustituibles. Una pregunta es por qué no se han implementado más ensayos, por ejemplo para evaluar la vacuna a medio plazo en grupos etarios definidos, o para determinar si los refuerzos vacunales eran necesarios y en quien. Curiosa este lema de que hay que seguir la Ciencia mientras a ésta se le desarma.
https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa2113017

jueves, 10 de febrero de 2022

Las CONTRADICCIONES de los mal llamados “”NEGACIONISTAS”. ¿Es la Ivermectina efectiva? Siempre DESCONFIAR de los “MEDICAMENTOS MILAGROSOS”

¿Es sensato preconizar tratamientos masivos en una enfermedad de la que más del 99% de los afectados se recupera espontáneamente?  ¿estamos otra vez ante una adscripción emocional a una terapia?

Los defensores de la “Ortodoxia Covid” una y otra vez han recurrido a los argumentos sin rigor y a los datos sesgados e incluso falseados. Esto hacía particularmente importante que los sectores críticos, mucho más débiles y sin acceso a los medios de comunicación, no cayéramos en la tentación de criticar sin base. Esto no ha sido así, las voces críticas han caído incluso en contradicciones, por ejemplo: se señalaba que el virus era fabricado dentro de un plan establecido para inocular con vacunas con propiedades varías al margen de la producción de la inmunidad y decir al mismo tiempo que la vacuna habían sido desarrolladas de forma precipitada sin suficientes estudios era un poco chocante. ¿si habían preparado el virus no sería más lógico que hubieran al mismo tiempo desarrollado la vacuna, asegurándose que servía a sus fines pecuniarios o de manipulación de la genética o fisiología de las personas que las recibían?

Con la Ivermectina y otros tratamientos precoces, se está rozando continuamente la contradicción. Los mismos que afirman que la Covid 19 no es para más del 95% más virulenta que la gripe, insisten en tratamientos farmacológicos precoces, ¿se propone también tratar precozmente la gripe en la población de riesgo? Si la propuesta es tratar solamente los infectados con el SARS-COV 2 que presentan unos determinados riesgos, habría que hacer ensayos clínicos randomizados que incluyan esa población, con la suficiente muestra para proporcionar resultados significativos. 

Cuando se repasa los artículos de los defensores de la Ivermectina, se encuentran muchos estudios de una calidad cuestionable, en poblaciones de todo tipo y que dan resultados con una variabilidad que hace que recurrir a metanálisis sea muy peligroso, “mezclar peras con manzanas y chirimoyas” sirve para hacer un ensalada de frutas, pero no para producir evidencia científica.

La experiencia además nos debería llevar a exigir estudios independientes. Es muy criticable que los ensayos sobre fármacos, como las vacunas Covid, sean dirigidos, sin suficiente fiscalización, por las propias empresas que las van comercializar. Me siembra muchas dudas que los ensayos sobre la Ivermectina sean conducidos por personas que previamente son partidarios entusiastas de su utilización. Un estudio científico puede ser manipulado con facilidad, por lo que la actitud inicial debe ser crítica cuando la independencia del equipo investigador no está garantizada.

En estos momentos desde mi modesto punto de vista, y de personas con mucha mayor autoridad científica que yo, la ivermectina debe ser considerada una opción con algunos estudios prometedores pero nada más. Para utilizar un fármaco nuevo no basta con que posean un mecanismo de acción bioplausible, ni experimentos de laboratorio. 

Tampoco la observación de la evolución de grupos de pacientes sin grupo control adecuado, ni estudios “ecológicos” que analizan la evolución en una zona geográfica de una enfermedad en función del numero de dosis de un fármaco que se han administrado. Estos son indicios que deben servir para poner en marcha otros estudios más capaces de establecer una asociación causal.

A estas alturas no pienso que sea sensato el uso masivo de la ivermectina pero tampoco para prohibirla. Hay que proporcionar a los posibles receptores del fármaco información lo más contrastada y ecuánime posible. Lo que me entristece es que personas con las que comparto la crítica a la falta de rigor con la que se ha puesto en marcha una vacunación universal, afirmen que no hay dudas sobre la efectividad del empleo de la Ivermectina como antiviral en la Covid-19. Se defiende su utilización en unas personas con una patología sobre la que persisten muchas incógnitas y con unas pautas sobre las que existen poca experiencia previa. 

Es triste que mi postura, por muy errónea que pueda ser, fuera considerada fruto de una colaboración con la "Big Pharma", no interesada en fármacos baratos. Una acusación que se está repartiendo a diestro y siniestro. Tener un costo accesible es una virtud importante pero que no proporciona por si mismo efectividad clínica. No podemos caer en el error de los “covidortodoxos” que excomulgan al disidente sin piedad. El problema de los defensores de la Ivermectina no es tanto su apuesta sino que digan , en una cuestión científica, que no hay ninguna duda razonable sobre su efectividad y seguridad. Eso es un dogmatismo inaceptable.

Personalmente sigo apostando por el tratamiento precoz del Covid-19 basado en la mejoría de la respuesta inmunitaria innata y en promover conductas que disminuyan el peso de los factores de riesgo de mala evolución por ejemplo la dieta. No creo que los fármacos sean el centro de la lucha contra una enfermedad vírica, ni los baratos ni los caros, y su papel, que es en todo caso limitado y secundario, debe ser cuidadosamente definido. Creo que es insensato preconizar tratamientos masivos en una enfermedad de la que más del 99% de los afectados se recupera espontáneamente.

Ahora más que nunca: Equilibrio

José R. Loayssa
+INFO:
Ivermectin in COVID-19 Management: What is the current evidence? https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35043770/

martes, 1 de febrero de 2022

SENTIMENTALISMO HIPÓCRITA -EL TIEMPO COVID. La doble vara de medir

100 personas más fallecidas en Navarra sobre lo esperable según el promedio de los 5 años anteriores durante el año 2021. Cada año mueren en nuestra comunidad cerca de 6.000 personas, el pasado año un “exceso” de 100 muertes lamentables y dolorosas para las personas cercanas a estas. Nos preguntamos si es licito cuantificar las muertes concretas, medirlas y compararlas con otras muertes y con otros daños. Un biólogo “progre” de postín, nos dijo, cuando afirmamos que las muertes por Covid suponían entre el 2 y el 3% de las muertes del año 2020 en el Mundo: “sois inhumanos”.

Una persona que viniera de otro planeta posiblemente no entendería, que en medio de la Pandemia del siglo, con los informativos televisivos empezando cada día con los casos, los hospitalizados, los ingresados en UCI, la cuenta de muertos, cuando nos decían que llegaba una nueva ola mortal cada pocas semanas, la "guadaña de la Parca" se haya llevado 100 vidas de más en nuestra comunidad. Eso sin entrar en la edad y estado de Salud de los fallecidos.

Pero es inevitable que los Gobiernos, instituciones sanitarias y los medios de comunicación recurran a ese tipo de “sentimentalismo hipócrita”: Salvar una vida “justifica todo, cualquier medida”, dicen los que mantienen las residencias de ancianos en condiciones muy mejorables, con hacinamiento y escasez de personal, una de las razones por las que la Pandemia de ha llevado a cientos de ancianos. Pero esas situaciones que generan muertos, generan muertos anónimos, no visibles en cada informativo, en cada periódico. No son muertes individualizables, son probabilísticas, no cuentan.

Por eso la idea de que los que criticamos la gestión de la Pandemia, intentemos comparar su impacto, recibe ese tipo de respuesta. Se niegan a ningún análisis costo-beneficio porque sus medidas son indefendibles desde el análisis riguroso. Tienen que recurrir a rechazar que las muertes se puedan meter en ningún balance, ni siquiera en el balance con otras muertes probablemente provocadas. 

Se trata de un rechazo implícito de las bases de la Salud Pública, de la posibilidad de enfoques poblacionales. Unos enfoques que aplican inmisericordes en otros casos, como cuando empujan a personas jóvenes a vacunarse por el "bien de todos". Se pide a individuos que afronten riesgos y la posibilidad, pequeña es verdad, de morir. Morir para salvar a otros, le llaman solidaridad. Las personas con riesgo especial de Covid tienen el derecho a reclamar ese sacrificio, pero si las personas de bajo riesgo se niegan a aceptar la vacunación, son egoístas. ¿No es esto un ejemplo de doble vara de medir?

Ahora más que nunca: Verdad

Jose R. Loayssa

lunes, 24 de enero de 2022

VACUNAR a los que ya han pasado el COVID es un Daño Potencial no justificado

Juan Gérvas y Mercedes Fernández. Médicos críticos con la gestión de la pandemia
Con-ciencia con Ciencia frente a tanta arbitrariedad


Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) publica Estudio que cuestiona la política de VACUNACION UNIVERSAL, aunque no lo reconoce expresamente.

Un estudio reciente publicado en una revista oficial del CDC analiza las infecciones y hospitalizaciones en cuatro grupos, un análisis poco habitual: 
-los vacunados con Covid Previo, 
-los No vacunados con Covid Previo, 
-los no-vacunados sin antecedentes de Covid y 
-los vacunados en los que no hay datos de una infección por Covid -19 anterior. 

Los datos son claros: la inmunidad infección natural Covid era superior a la de las vacunas incluso antes de que llegara Omicron.

Tasa de HOSPITALIZACIÓN por 1.000 casos
VACUNADOS SIN Antecedentes de Covid : 0,7 0/00
VACUNADOS CON antecedentes de Covid: 0,3 0/00
NO-VACUNADOS CON antecedentes de Covid 0,3 0/00
Por lo tanto la vacuna no disminuye la posibilidad de ser hospitalizado por COVID de los que ya han pasado la enfermedad.

La curva de la evolución de la tasa de Hospitalización es todavía más gráfica. Frente a los NO-vacunados sin antecedentes de COVID linea azul continua, el resto de curvas, substancialmente más bajas no muestran diferencias y los NO vacunados con Antecedentes de COVID se comportan mejor incluso que aquellos con tres dosis.


Es decir los que se han recuperado de la infección COVID no ganan nada vacunándose. (No hay análisis por edad/sexo y Comorbilidad y eso es un limite para conclusiones especificas por Subgrupos). Se les ha sometido a un riesgo y a posibles daños de forma gratuita. Esto ya se sabía desde hace un año pero ahora el CDC se entera. Es necesario pedir responsabilidades CIVILES Y PENALES. 
José R. Loayssa

jueves, 6 de enero de 2022

Omicron: ¿final de la Pandemia o un nuevo comienzo?

Se han lanzado de nuevo las campanas al vuelo. Esta vez se afirma desde muchas fuentes que Omicron es el final de la Pandemia y que va a representar el camino concreto que va a utilizar el Sars Cov-2 para convertirse en una enfermedad endémica. El problema central con las variantes es determinar cual es el motor que les facilita desplazar a variantes previas y convertirse en predominantes. Se podrían considerar básicamente dos. La primera es que las mutaciones le proporcionen mayor afinidad por el receptor celular que utilizan para infectar la célula, el AC2. Cualquier cambio estructural y espacial de la proteína Spike podría incrementar esta posibilidad, aunque la mejora de la afinidad por el receptor tiene un límite insuperable: a partir de cierto nivel la afinidad es muy difícil de mejorar. Otra cuestión sería cambiar de receptor celular que es mucho mas difícil por el salto evolutivo que implicaría. Quedaría otra posibilidad que es la enfermedad potenciada por anticuerpos que permite otras vías de penetración del virus (eso lo dejo para otras reflexión).

El articulo que adjunto es importante porque presenta indicios sólidos de que el agotamiento de la capacidad de mejora en la afinidad por el receptor provoca que el principal motor evolutivo del virus sea la presencia de anticuerpos, especialmente los vacunales. Este articulo confirma que existen indicios sólidos de que la sospecha de que las vacunas estaban favoreciendo la evolución del virus no eran especulaciones sin sentido. Por lo tanto, se nos presentaría un panorama de un nuevo recomienzo de ondas epidémicas, probablemente invernales con un impacto por determinar.

La afirmaciones de que Omicron es substancialmente más leve que Delta están justificadas parcialmente, pero su dimensión está por ver. Desde el momento en que Omicron tiene mayor capacidad de esquivar anticuerpos vacunales, pero también los adquiridos por infección natural, nos tenemos que preguntar en que medida el hecho de que un porcentaje de los que son diagnosticados de covid ahora son reinfecciones influye en su aparente levedad. Os recuerdo que en junio del 2020 se decía también que el virus estaba perdiendo virulencia. NO olvidemos que es una enfermedad con un impacto selectivo.

Eso en principio sería la vía natural de endemización, exposiciones sucesivas que generan cuadros leves y que van reforzando la inmunidad. Pero el problema es que sigue existiendo un porcentaje de la población con una enorme dificultad para construir una inmunidad fuerte. Esta inmunidad robusta solo vendría de infecciones en el pasado cuando su sistema inmunitario funcionaba con mejores prestaciones. Si seguimos vacunando con vacunas que producen anticuerpos defectivos a la totalidad de la población, estamos jugando con fuego, podríamos seguir afrontando ondas producidas por nuevas variantes cada vez con mayor capacidad de esquivar los anticuerpos poblacionales y estamos evitando que una parte de la población, con riesgo bajo de enfermedad base su inmunidad en la infección natural.

Ahora más que nunca: Verdad

¿DÓNDE PODEMOS LLEVARLA PA QUE NO QUIERA MORIR?

Es penoso y duro de vivir queriéndote morir cada día porque no ves luz ni sentido a nada de lo que haces. Es penoso y duro acompañar a una p...