miércoles, 19 de junio de 2019

Zara condenada por despedir a otra trabajadora que denunció tras encadenar docenas de contratos

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia acaba de condenar a Inditex a readmitir o indemnizar a una empleada que previamente había denunciado a la empresa en los juzgados de lo laboral. Este trabajadora de Zara encadenó 57 contratos temporales, 28 a través de ETT, en dos años y cuatro meses. Un "fraude en la contratación" que la Justicia también probó en varios otros casos sin que la empresa de Amancio Ortega haya modificado su apuesta por la precariedad.


La empleada ya había ganado en la magistratura de Trabajo. Ahora la Justicia le vuelve dar la razón, aunque no admite la violación de derechos fundamentales por discriminación que alegaba. El grupo de Amancio Ortega tendrá, eso si, que pagarle 3.424 euros de indemnización o readmitirla, según la sentencia que detalla Economía Digital.

Lo cierto es que este caso de una trabajadora de la tienda deAs Cancelas  es similar a la política de  "fraude en la contratación", que los sindicatos gallegos llevan años denunciando . Por ejemplo, el año pasado UGT lanzó una campaña alegando, precisamente, que Inditex encadenaba contratos temporales ilegamente durante años y, cuando las trabajadoras finalmente se atrevían a reclamar ser indefinidas, el grupo simplemente las despedía. 
e acuerdo a la versión sindical, si las operarias iban un paso más allá denunciando los hechos ante la Justicia, la compañía simplemente admitía el despido improcedente, pagaba la indemnización -unos pocos miles de euros, en la mayoría de los casos- pero no readmitía a la denunciante. Tan solo la substituía por otra joven, que empezaba, como todas, encandenando contratos a través de ETT.  

Gracias a la acción sindicalla Justicia forzó a la firma de Arteixo a readmitir a cinco  trabajadorasel pasado noviembre. Vista esta nueva sentencia parece que, pese a las protestas de los sindicatos, la política de Inditex sigue siendo la misma. 

"Inditex también firma acuerdos internacionales de cumplimiento de normativa laboral en los distintos países. Queda claro que es todo fachada, a su buque insignia, ZARA, le da igual todo esto", concluyó en su día UGT. 

POLÍTICA DE SILENCIO
La compañía téxtil nunca ha respondido a las críticas de los sindicatos y tampoco comenta las sentencias laborales cuando los medios le piden su opinión, como hizo en reiteradas ocasiones Galiciapress.

lunes, 10 de junio de 2019

El patriotismo de los millonarios

Manuel Rivas/El País
A Amancio Ortega habría que medirlo, en justicia, con otros grandes acaudalados españoles. No se les ve competir en donaciones
UN GRUPO de grandes millonarios españoles, agrupados en la asociación Riqueza Responsable, se ha dirigido a los miembros del Congreso recientemente constituido y al presidente Sánchez para que acuerden una subida de impuestos. “Les pedimos que se opongan a cualquier legislación que exacerbe aún más la desigualdad”, afirman en el manifiesto enviado a los diputados. También critican la eliminación del impuesto de sucesiones, acordada ya en muchas autonomías. Consideran inmoral y lesivo para el país el “transferir legados masivos a los herederos” sin ninguna contribución al erario público.
Una noticia así sería inverosímil, ni siquiera como broma en la revista Mongolia y publicada el Día de los Santos Inocentes. Pero algo semejante ocurrió de verdad en un lugar del mundo llamado Estados Unidos. Al comienzo del mandato de Trump, cuando el multimillonario presidente puso en marcha la reforma para ampliar las ventajas fiscales a los más ricos, además del previsible rechazo de la oposición demócrata, se produjo este insólito movimiento denominado Responsible Wealth (Riqueza Responsable), al que se sumaron 400 millonarios. Estos altos ejecutivos consideraban que la salud económica del país no pasaba por “dar un respiro impositivo a quienes tienen mucho”. La alternativa era invertir en mejores servicios públicos y en la formación de la gente. En consecuencia, lo que correspondía a los intereses de la nación no era una rebaja de impuestos, sino un incremento.
Esa petición de subida de impuestos por parte de gente adinerada había tenido un precedente ejemplar en plena tempestad económica, en el año 2010. Cuarenta personas, dueñas de grandes fortunas, que se presentaron como Millonarios Patriotas por la Fortaleza Fiscal, reclamaron el fin de los privilegios tributarios implantados en el periodo presidencial de George Bush. Yo desconfío por principio de la gente que alardea de ser “políticamente incorrecta”. Ese suele ser el escudo de bravucones mediáticos que se pasan el día vapuleando a la gente más vulnerable. Ser machista o xenófobo no es ser “políticamente incorrecto”. Son averías groseras del pensamiento. Que un grupo significativo de millonarios, empresarios y ejecutivos españoles defendiese el patriotismo fiscal, esa sí que sería una espléndida y sísmica “incorrección” en el sistema actual, donde tantos políticos de garboso patriotismo ignoran o se callan que el principal problema del país es el enorme fraude fiscal. La suma de beneficios ocultos y la evasión ilegal de capitales. Muchos miles de millones de euros.
El gesto de donar equipamiento médico avanzado para la sanidad pública por parte de la fundación de Amancio Ortega, el hombre más rico de España y flamante casero de Amazon en Estados Unidos, ¿respondería a esa denominación de Riqueza Responsable? La donación, por importe de más de 300 millones de euros, motivó la más encendida polémica en los últimos días de la pasada campaña electoral. Y creo que la de más enjundia. El asunto va más allá de la morbosa tentación de adelantar la fecha del juicio final para poner en la balanza de san Miguel al señor Ortega. El detonante fue la denuncia pública de Isa Serra, candidata de Unidas Podemos: la sanidad pública no puede aceptar donaciones, y además finalistas, sino financiarse con los impuestos. A Isa Serra le llovieron piedras. Incluso la popular Andrea Levy le lanzó una piedra por chavista. Qué chévere. El caso es que Isa Serra tenía razón, pero a otros tampoco les faltaba.
Los ricos pagan pocos impuestos en España. Y cuanto más ricos, menos. Es una realidad que no van a reconocer. Y dudo que se organicen a la manera Riqueza Responsable o Millonarios Patriotas. Eso sí que sería una revolución. Si los pobres no pueden hacer la revolución, que la hagan los ricos. Debe de ser una aventura más interesante que romperse la crisma en deportes de riesgo. Volviendo a los impuestos, la diferencial con países semejantes no es tanto el tipo de tributación, sino toda la maraña que permite incentivos, deducciones, exenciones y mecanismos de escaqueo donde se luce la ingeniería del escapismo.
No son incompatibles las donaciones con el patriotismo fiscal. A Amancio Ortega, en este caso, habría que medirlo, en justicia, con los otros grandes millonarios españoles. Se benefician igualmente de un sistema fiscal muy indulgente, pero no se les ve competir en donaciones. Estarán preparando la revolución. 

El día que Domitila Barrios cuestionó los feminismos de élite en la ONU

En 1975 Domitila Barrios irrumpió en la testera de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU con una fuerza irrebatible y una transversal, hasta entonces, invisibilizada por los feminismos hegemónicos: los conflictos de clase.

Domitila Barrios

En la Tribuna aprendí mucho también. Y en primer lugar, aprendí a valorizar más la sabiduría de mi pueblo. Allí, cada cual que se presentaba al micrófono decía: “Yo soy licenciada, represento a tal organización”… Y blá-bláblá, echaba su intervención. “Yo soy maestra”, “Yo soy abogada”, “yo soy periodista”, decía otra. Y blá-blá-blá, empezaba a dar su opinión.
Entonces yo me decía: “Aquí hay licenciadas, abogadas, maestras, periodistas que van a hablar. Y yo… ¿cómo me voy a meter?” Y me sentía un poco acomplejada, acobardada. E incluso no me animaba a hablar. Cuando por primera vez me presenté al micrófono frente a tantos títulos, como cenicienta me presenté y dije: “Bueno, yo soy la esposa de un trabajador minero de Bolivia”.

Estamos seguras que te gustará revisar: ¡Celebramos a Domitila Barrios compartiendo sus memorias!

Con un temor, todavía, ¿no? Y me animé a plantear los problemas que estaban siendo discutidos en ahí. Porque esa era mi obligación. Y los he planteado para que todo el mundo nos escuche a través de la Tribuna.
Esto me llevó a tener una discusión con la Betty Friedman, que es la gran líder feminista de Estados Unidos. Ella y su grupo habían propuesto algunos puntos de enmienda al “plan mundial de acción”. Pero eran planteamientos sobre todo feministas y nosotras no concordamos con ellos porque no abordaban algunos problemas que son fundamentales para nosotras, las latinoamericanas.
La Friedman nos invitó a seguirla. Pidió que nosotras dejáramos nuestra “actividad belicista”, que estábamos siendo “manejadas por los hombres”, que “solamente en política” pensábamos e incluso ignorábamos por completo los asuntos femeninos, “como hace la delegación boliviana, por ejemplo” —dijo ella.
Entonces yo pedí la palabra. Pero no me la dieron. Y bueno, yo me paré y dije:
Perdonen ustedes que esta Tribuna yo la convierta en un mercado. Pero fui mencionada y tengo que defenderme. Miren que he sido invitada a la Tribuna para hablar sobre los derechos de la mujer y en la invitación que me mandaron estaba también el documento aprobado por las Naciones Unidas y que es su carta magna, donde se reconoce a la mujer el derecho a participar, a organizarse. Y Bolivia firmó esta carta, pero en la realidad no la aplica sino la burguesía.
Y así, seguía yo exponiendo. Y una señora, que era la presidente de una delegación mexicana, se acercó a mí.


Ella quería aplicarme a su manera el lema de la Tribuna del Año Internacional de la Mujer que era “Igualdad, desarrollo y paz”. Y me decía:
Hablaremos de nosotras, señora… Nosotras somos mujeres. Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo. Por un momento, olvídese de las masacres. Ya hemos hablado bastante de esto. Ya la hemos escuchado bastante. Hablaremos de nosotras… de usted y de mí… de la mujer, pues.
Entonces le dije:
Muy bien, hablaremos de las dos. Pero, si me permite, voy a empezar. Señora, hace una semana que yo la conozco a usted. Cada mañana usted llega con un traje diferente; y sin embargo, yo no. Cada día llega usted pintada y peinada como quien tiene tiempo de pasar en una peluquería bien elegante y puede gastar buena plata en eso; y, sin embargo, yo no. Yo veo que usted tiene cada tarde un chófer en un carro esperándola a la puerta de este local para recogerla a su casa; y, sin embargo, yo no. Y para presentarse aquí como se presenta, estoy segura de que usted vive en una vivienda bien elegante, en un barrio también elegante, ¿no? Y, sin embargo, nosotras las mujeres de los mineros, tenemos solamente una pequeña vivienda prestada y cuando se muere nuestro esposo o se enferma o lo retiran de la empresa, tenemos noventa días para abandonar la vivienda y estamos en la calle. Ahora, señora, dígame: ¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Tengo yo algo semejante a su situación de usted? Entonces, ¿de qué igualdad vamos a hablar entre nosotras? ¿Si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo somos tan diferentes? Nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?’

domingo, 9 de junio de 2019

¡Gracias, don Amancio¡

Carta abierta a Don Amancio Ortega:
Don Amancio, permítame que le muestre mi agradecimiento por su generosidad y filantropía, que estoy seguro no será solo mía sino de muchos de mis conciudadanos, en especial aquellos con mayor capacidad de crear y moldear opinión: por ejemplo de doña Pepa Bueno, con el “corazón partío” entre los pros y los contras de sus donaciones, o de don Íñigo Errejón, quien considera que “ si alguien quiere donar algo que ayuda a curar me parece bien”. Lo que viene a significar que  “don” Errejón es también favorable a que la gente acomodada regale lo que es sobre en el mantenimiento de la salud, ya sea una caja de cirpofloxacinos al borde de la caducidad, o un tomógrafo que algún rico compró para mirarse las vísceras.
Yo estoy seguro, don Amancio, que usted también compartiría ese agradecimiento a Bill Gates si éste decidiera donarle 300 millones de dólares para sus máquinas de confección en Asia, o si Warren Buffet le diera una limosnilla de 500 millones a ver si adecenta un poco los maniquíes, que parece que no le llega el presupuesto para ponerles cabezas…
En gesto insólito en el que demuestra su amplia visión estratégica de las necesidades de los sistemas sanitarios el Área Social de la Fundación de su digno nombre ha priorizado regalar al sistema público, en sus diferentes banderías y territorios, mamógrafos y aceleradores lineales de última generación, que usted sabe de muy buena tinta que es la necesidad más imperiosa del sistema sanitario español: podía haber dedicado ese dinero sobrante a aliviar algo la pobreza, o las condiciones de trabajo de muchos de sus trabajadores en países remotos, o dedicarlo a una Atención Primaria que se cae a pedazos, dejando a la vista sus múltiples desconchones. Pero ha resistido la tentación de caer en la fácil, en los continuos lamentos de los pedigüeños trasnochados, y ha optado con exquisito criterio por lo que de verdad importa, los modernos y relucientes aparatajes que venden bien en cualquier medio: ACELERADOR… ya la palabra lo dice todo: el bálsamo de Fierabrás frente al cáncer y el ritmo de avance ante el futuro.
Los más agoreros de sus críticos hablan de los beneficios indirectos que obtiene usted con sus donaciones en forma de exenciones fiscales con las que no pagar todo lo que debería cotizar derivado de ser uno de los cinco hombres más ricos del mundo…menudencias. Basta sacar el dato de lo que usted paga en impuestos para que todo el mundo se maree, comparando su elevada cantidad con la que nosotros, humildes y miserables ciudadanos cotizamos; al fin y al cabo es fácil desviar nuestra atención de lo que puede representar por ejemplo el 30% de 70.000 millones de euros, cantidad que ningún biennacido pretendería que usted pagara al erario público, lleno de malversadores y arribistas.
Los desagradecidos que le critican eluden hablar de la ingente generación de puestos de trabajo que usted solito produce al año; aunque las condiciones laborales sean a veces algo “rigurosas” es evidente que el fin justifica los medios.
Pero he de confesarle, don Amancio, que hay algo que sí me preocupa un poco en ésta su tendencia natural a dirigir el sistema sanitario ( no hay estrategia sanitaria sin fondos detrás, y usted sabe muy bien donde los pone): una razón que afecta a todos los desprendidos y generosos mecenas que donan altruistamente parte de sus excedentes: en concepto de qué, en representación de quien, se arrogan la potestad de orientar los sistemas sanitarios. De momento siento decirle que está usted aún lejos del Filántropo Mayor de la Galaxia, don Bill Gates, quien a través de su fundación, dirige desde hace años las prioridades sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, quien en buena medida sigue existiendo gracias a sus donaciones. Pero una vez en la cancha de juego, ¿aspira usted también a liderar nuestro sistema, tan necesitado de grandes timoneles que nos digan que tenemos que hacer, o simplemente busca la forma de contrarrestar la mala fama de las empresas que deslocalizan la producción a países donde la miseria hace rentable cualquier negocio?

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...