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sábado, 25 de octubre de 2025

¿Por qué hay que salvar la razón?

Edward Munch, (12 de diciembre de 1863, 23 de enero de 1944): “Desnudo llorando”.

"Para que interese salvar la razón habrá que comprobar no solo que estaba perdida sino que merece la pena salvarla". (Pág. 12).-”Dios salve la razón”. Javier Prades. (introducción).

¿Merece la pena seguir cuerdo cuando la persona es azotada una y otra vez? ¿Es necesaria la tortura de la lucidez cuando se sufre la impotencia de ver como se escapa la vida?

Situación: la persona se halla desmembrada, con los nervios destrozados en un continuo dolor mordiente, sus pensamientos girando en torno a un final, esperando que este no se acerque, sino que se aleje lo máximo posible. Mientras, el ser se volatiliza en frases inconexas, sin fraseo alguno para poder hilvanar un hilo conductor.

Tirada al suelo, pisoteada, vejada, acercándose a un punto de inflexión irremediable, que marcará un antes y un después en la persona, esta no se reconoce.

En la era de la globalización se produce la aniquilación de todos los sentimientos y pensamientos, en aras de una sociedad emotiva, emocionalmente afectada.

La realidad es que la persona está inmersa en una sociedad fría, pues todo sentimiento, al transformarse en emoción, se puede traducir en frialdad, al ser bombardeada su zona afectiva, sensitiva, como ocurre en la actualidad, por los “mass media”.

Se hace callo en el corazón, el cual duele más que las imágenes o noticias con que quieren forzarnos a ser “sensibles-insensibles”, al acercarnos, tan constantemente, las imágenes de las sufrientes realidades ajenas.

Al ser bombardeada de continuo por los “mass media”, a través de noticias muy emotivas y sensacionalistas, la capacidad de reacción se ve limitada, hasta el punto de que pueda quedar más afectado el ser humano por la muerte de un perro, que por la de otro ser humano.

Cuando nos muestran las imágenes de desgracias ajenas, normalmente pensamos: que injusticia, que vidas truncadas. Por miedo, el siguiente pensamiento deriva en: esto no deseo que me suceda a mí.

Una lágrima, prefigura emoción, retorcemos el rictus en señal de desaprobación, de desilusión, de desagrado, de incredulidad ante lo que se nos muestra: la barbarie que los seres humanos podemos provocar más, el miedo que provoca la cercanía de una muerte nos sobrecoge. No nos engañemos, cabe la posibilidad del: “aléjese de mí esa breva” (miedo al fantasma del contagio); que no sea mi muerte, ni la de un ser querido. Que se aleje esa situación, que no se acerque.

Mientras tanto, la persona duda de ser la figura primigenia y principal de la Creación. Esta, que es potencialmente un ser social, con predisposición a comunicarse, es, a su vez, única, irrepetible y, la principal figura de este mundo; pero, la sociedad o lo que se intenta imponer desde las instituciones que velan por el bienestar común, parece que se han olvidado de esta realidad.

Se intenta que las personas pasemos a ser parte del engranaje social, parte de una cadena de montaje, hecho este, que nos trae al recuerdo una palabra que no gusta nada: “uniformidad” y que, en cambio, es la única posible para reflejar a las personas, en su conjunto, en este momento. Caemos una y otra vez en los mismos atuendos que pensamos, nos diferencian externamente del resto de la comunidad; por imitación muchos utilizan un atuendo similar, con el mismo propósito: ser distintos, originales, pero necesitamos estar dentro de los cánones de la actualidad.

No somos objetos, por lo tanto, no podemos ser tratados como tales. Mientras, el tufillo rancio que desprende la posmodernidad, obliga a repensar la originalidad del ser humano, el cual posee en su interior una inmanencia imposible de destruir. Dicha inmanencia potencial obliga a que uno se pregunte dónde se halla cuando se le reclama que se posicione, única manera de comportarse como tal persona.

>>la parte consciente de la persona, debe ser recuperada, es decir, ordenada<<,

Emerge una nueva figura de persona: “la educanda”, o persona que quiere dejarse “educar”, que reclama su lugar en el mundo. Esta persona está comenzando un proceso, en el cual, va previsualizando los contornos de las fronteras de su continente. Mientras tanto aprende a “ser”. A medida que conocemos nuestros límites, podremos ir realizando y reconociendo lo que sí podemos realizar, lo que nuestro yo contiene. Agazapado bajo las máscaras que la sociedad le sugería, trabaja su interior, con el fin de deshacerse de ellas. Nuestro yo es una potente herramienta para transformar el mundo y encontrar el lugar que pertenece a la persona.

El hogar es el espacio de intimidad donde la persona se encuentra a sí misma; ahí, en ese espacio se enrabieta y busca, a su vez, su descanso, su reencuentro consigo misma. Lugar íntimo y velado para recuperar la fuerza necesaria para continuar en esta vida. El pensar es su razón de ser, de vivir, de entenderse y entender el mundo que la rodea. Queda atrás su formación, la cual ha sido elaborada siguiendo modelos preestablecidos. La formación no busca lo inmanente del sujeto. Su objetivo es la uniformidad.

La persona busca entonces refugio en una “educación”, en puntos reales de apoyo, imperecederos en el tiempo, donde la “razón” hizo “hogar”. Valores inmanentes al ser humano, inmutables a través del paso del tiempo. Dichos valores siempre han estado ahí, mas, es vergonzoso comprobar la ceguera y rapidez con que se pretende “formar” a una persona, sin tener en cuenta su irrepetibilidad. De esta forma se pretende que llegue a ese mundo, artificioso y homogéneo, a base de estereotipos homogeneizadores creados por las propias personas.

Este hecho no permite que aquello que nos es inherente, implícito e intransferible en cada ser humano, en cada persona, sea potenciado y sacado a la luz.


Menciono a Vincente Van Gogh, (30 de marzo de 1853, 29 de julio de 1890). Este no permitió que se le formara, no por ser transgresor, ya que un transgresor es predecible, sino porque en su yo más íntimo, buscaba su razón de existir. La fuerza de su don natural, inmanente, latía con tal coraje en su ser embravecido, que se alejó de todo convencionalismo, de toda formación. Sin saberlo realmente, de esta forma consiguió poder realizar aquello que su interior le pedía: un método para relacionarse con el mundo.


Menciono también a Viktor Frankl, (26 de marzo de 1905, 2 de septiembre de 1997) el cual, se dejó formar. Habiendo estudiado según un plan clásico de formación, adaptado a las diversas áreas de las especialidades que engloba la psiquiatría, conocidas hasta entonces, encuentra al hombre en su humanidad, en un lugar insospechado e inimaginable para él, antes de que la uniformidad hubiese hecho acto de presencia en los años que se fraguó la Segunda Guerra Mundial. El mundo entero fue empujado al límite de sus fuerzas. Él, como judío y como persona, en un campo de concentración.

Una paradoja, pues, donde muchos encontraron los males que los destruyeron como personas y, salió a relucir lo peor de ellos mismos, él y otros muchos, pudieron llegar a encontrar su ser, su razón y “fin último”.

Su formación fue derruida por el nazismo, al igual que la de los judíos que tuvieron que sufrir la misma situación que él. Vilipendiado como ser humano, degradado a ser un número. Lo que parecía que era el aniquilamiento de su persona, permitió salir a la luz, a través del sufrimiento, al ser que busca, al ser que se supera en busca de su realidad, al ser que encuentra el sentido de su vida, desnudo, donde ya no queda nada de valor humano para mostrar.

Viktor Frankl, emerge del nihilismo, para encontrar la razón de su existencia, de su vida; la razón por la cual merece la pena estar en este mundo. No quiere esto decir que no siguiera sufriendo; sino que sabía el “para qué” sufría.

Murillo, (1 de enero de 1618, 3 de abril de 1682): “Cristo Crucificado”.


Menciono, por último, al Crucificado, “Jesús Nazareno Rey de los Judíos”, leyenda que figuraba en la parte superior de la cruz donde fue clavado, y que ordenó escribir, cínicamente, la persona que pasó a la historia por su lavatorio de manos, prefigurando el relativismo, Poncio Pilato. 

Desde esa cruz, desnudo, con los brazos abiertos, aniquilado como ser humano, un ser humano donde se encarnan todos los posibles sufrimientos, ya sean morales, físicos, psicológicos, existenciales … En Él, la depravación del sufrimiento se está cebando, ( está escrito en presente, ya que sigue sucediendo cuando emitimos una blasfemia contra el Espíritu: cada vez que lo negamos como Hijo de Dios, cada vez que nuestra confianza decae y, “desesperamos” de que suceda lo que suceda entra dentro del “para qué”, de un bien superior ).

Desgarrado, ante nuestros ojos por todos los sufrimientos morales y físicos que puedan ser imaginables. Despreciado por el mundo, sufre la muerte física. Pero, aunque su vida física, tal y como la conocemos en este mundo había sido destruida, Él reaparece en su plenitud, con un Cuerpo Inmortal, en unión con el Creador, demostrando que el camino acaba de comenzar.

Si la persona, abrumada por el caos, derrotada, deja de luchar, cae en manos de la depravación que fomenta el Acusador, de aquello que nos reconcome: nuestras promesas incumplidas, nuestros miedos, nuestras infidelidades a nuestras propias promesas, nuestras miserias que se vuelven para restregarse ante nuestras caras, nuestros rostros mancillados por lo que hemos omitido y que quisiéramos no haber omitido: un silencio que dejamos transcurrir cuando debieramos haber hablado, una palabra dicha fuera de lugar, sin que podamos remediarlo.

Es el momento que, con nuestro ser decrépito, el Acusador aprovechará para la defecación de la depravación: volver a escuchar su letanía de susurros diciéndonos una y otra vez: ¿cómo tendré que demostrarte que nunca llegarás a deshacerte de mí?

Théodore Géricault: “La balsa de la Medusa”.

Para finalizar, un recuerdo: el cuadro, “La balsa de la Medusa”. Fue pintado por Théodore Géricault (26 de septiembre de 1791, 26 de enero de 1824). Según consta, dicha balsa fue construída apresuradamente por los tripulantes de la fragata de la marina francesa que se denominaba así, cuando encalló frente a la costa de Mauritania.

En el cuadro se puede apreciar a unos hombres fuertes, llenos de vigor. La realidad era que cuando fueron rescatados después de 13 días, estaban hambrientos, deshidratados, sufriendo síntomas de locura. El vigor y su fortaleza se encontraba en su interior. Deseo de vivir.

Israel Durán




miércoles, 25 de diciembre de 2024

Déjame que te cuente

El viernes 8 de noviembre, la asociación “Red Madre”, organizó una cena-gala benéfica, para recaudar fondos para las madres que quieren seguir adelante con su embarazo.

Como asociación provida a nivel nacional, Red Madre ha conseguido que muchas mujeres hayan podido salir adelante con su proyecto familiar propio e individual. Recibieron apoyo en todo el proceso desde que decidieron ser inicio de vida. Ser progenitoras con hijos vivos o con hijos que no pudieron seguir con su proceso natural de desarrollo. Una mujer, aunque haya perdido a su hijo, no deja de ser madre; a veces la problemática de mayor envergadura suele ser esa: el cómo atender a una madre que ha perdido a su hijo.

Por desgracia, existen problemáticas familiares, laborales, sociales, incluso psicológicas en muchos casos, que llegan hasta el extremo de que una mujer, puede quedar excluida socialmente, en una situación de vulnerabilidad, lo cual se presenta como un problema social muy grave. Cada una, cada madre, es una persona individual que precisa de un apoyo personalizado y, que tiene cabida en esta “red-madre”, en donde puede encontrar apoyo y ayuda.

La idea de Red Madre es que deben salir adelante por sí mismas, muy fuertes y con ganas de proteger al neonato o nasciturus que esperan o del cual ya son madres y, al cual no pueden atender con el esmero que quisieran, por causas varias. Esto no siempre lo puede llevar a cabo la madre sola, en una sociedad cada vez más egoísta e individualista, donde por desgracia aún hay muchas carencias de medios; teniendo en muchos casos que dar en adopción o en acogida a su niño.

La gran labor es que ellas, las mujeres gestantes, se den cuenta de la importancia de la actitud que han adoptado, al decidir seguir adelante con un curso que la naturaleza ha inaugurado. Son inicio. El instinto maternal es natural, así como saber ofrecer amor a un hijo. Son cosas que no se aprenden, son congénitas al ser humano. El ser humano está diseñado para amar. Si el ser humano no es capaz de ofrecer el amor que lleva dentro, sea por la causa que sea, se encuentra enfrentado a sí mismo. No poder seguir adelante con un proceso de inicio y maduración es ir contra natura. Ser generador de vida es seguir los pasos naturales para los cuales estamos preparados y diseñados como seres humanos.

La vida y la muerte son las primeras realidades que toda persona debería tener presente. “Nadie viene al mundo sin una función. Nadie se quedará en este mundo sin haber realizado dicha labor antes de morir (aunque no haya podido nacer”). Todo nuestro paso por este mundo es amor, desde la llegada a la partida. En nuestra mano está el cómo ocupar ese tiempo, dando amor o, por el contrario, negándolo (es más fácil y gratificante dar amor que negarlo).

No seguir adelante con el embarazo daña a la mujer, fisiológicamente y alguna vez psíquicamente; la mujer puede ser vulnerable y no solo porque la decisión final es de ella, sino también por la responsabilidad que supone ser de hecho y, que muchas veces no se sienten o sintieron apoyadas, con la confianza necesaria que debíamos transmitir desde nuestra sociedad, para ser inicio, camino de vida. Ese es uno de los grandes logros de Red Madre en su apoyo a las mujeres. Mujeres que se sienten solas, ante la desesperación de no poder ser madres y seguir conciliando vida laboral y vida social.

Nuestro país está a la cola de Europa en ayudas sociales para la integración familiar y social. Existe un desfase entre lo que se gasta en apoyar a las madres potenciales y las ayudas que, paulatinamente, van creciendo para que estas madres no puedan ejercer de hecho; para no seguir adelante con el proceso de gestación. La merma de ayudas para que una mujer pueda continuar con dicho proceso de gestación es significativa. La gran aportación económica que se realiza en deshacer el instinto creador de vida, se puede considerar obscena.

Todo acto contra la dignidad humana comienza con una pregunta tan simple como esta: ¿colaboro a ser camino de vida o por el contrario soy el comienzo de un camino de angustia ?

Esa es la pregunta que se deberían hacer nuestros gobernantes, no las mujeres embarazadas. Ellas son a las que hay que cuidar para que nunca se tengan que hacer esta pregunta.

Adopten la postura que adopten, son ante todo Mujeres, Madres, Progenitoras, con mayúsculas y no debiéramos dejar que se sintieran solas ante la desesperación de tener que elegir, pues, la situación de abandono es muy grande ante una decisión u otra.

Las facilidades se aúnan en negativo, para dejarse llevar por lo que nos ofrecen y publicitan desde los mass media; aún así, grupos de personas como las que forman el equipo de Red Madre, ayudan a aliviar esa soledad, esa vulnerabilidad. Desde dicha asociación se presta apoyo, todo el que se necesita para reorganizar la vida de la mujer que se ha desestructurado por tener que elegir. ¿ Se acuerdan de la película “La decisión de Sophie” ?.

No dejemos que nunca una “madre” tenga que tomar una decisión semejante ya que la desgarra interiormente. Una sociedad que posiciona en dicha dicotomía a la mujer, no es una sociedad de bienestar. Acuérdense de la película que les he sugerido, ¿deseamos esa sociedad? Dicha sociedad que se nos muestra sin ambages, es una sociedad corrupta, degenerada, egocéntrica e individualista, donde la empatía, ese sentimiento mediante el cual nos identificamos con alguien y, compartimos sus sentimientos, nos conforma como seres sociales y sociables. Desaparece la empatía, en aras de una sociedad psicópata, donde la indiferencia y la falta de sentimientos, inmuniza a sus conciudadanos.

La política familiar en España, desde hace unas décadas, parece ser proclive a que nuestra sociedad envejezca, convirtiéndose, gracias a un inaudito y desproporcionado esfuerzo, en una política de gobierno decadente. Incita a la progresiva desvalorización de la mujer, al convertirla en un objeto, aunque sus políticas inclusivas intenten maquillarlo.

Ser mujer y ser fiel a su naturaleza de ser dadoras de vida, no es tarea fácil cuando las instituciones la conducen e incitan desde los medios de comunicación a que se conviertan en objetos (estereotipos camuflados); que tengan que decidir si compro un abrigo o compro otro, si me calzo con “Bimba y Lola” o me calzo unas zapatillas del mercadillo. No, la vida no va de eso, no es así, ni es un objeto sobre lo que la mujer debe decidir; es carne propia, sangre propia.

Que puedan decidir si continuar con el embarazo, siendo madres de hecho o, por el contrario, deben dejar esa posibilidad de traer al mundo una nueva vida para más tarde, no es una decisión intrascendente. Tomen la decisión que tomen, ésta no las priva, en ningún momento, de la magnitud del calificativo madre.

Ser madre no es una opción: es un derecho que no se le puede negar a ninguna mujer. No es tampoco una obligación. No es una cuestión de economía familiar, sino de economía social, donde las instituciones tendrían que estar apoyando; donde una mujer pueda desarrollar todas sus inquietudes y no tener que pensar en su futuro con angustia. De su futuro, una sociedad progresista, tendría que ocuparse, facilitando lo necesario ante una situación de tal magnitud.

Ser madre es devolver al ser humano su categoría de ser humano único e irrepetible.

Como tal derecho las políticas de familia deberían dirigirse hacia ese punto: fomentar el apoyo necesario a las mujeres más vulnerables. No se trata de quedar excluidas socialmente, sino de ser mimadas socialmente y apoyadas en su camino inicial de ser dadoras de vida.

La muerte no es un juego. La historia está plagada de errores, obstáculos que no se salvaron para ser inicio, dar comienzo a un nuevo camino. La mujer que no puede seguir adelante con su embarazo puede quedar muy deteriorada a niveles anímicos y físicos. Quizá alguna mujer no pueda tener más hijos. Pero esa necesidad de cariño y necesidad de ser mujer, no lo puede solucionar la sociedad que incita a que se minusvalore su gran potencial.

Intrínsecamente a ser madre, la mujer está predispuesta para la crianza; criar y regalar cariño a ese recién nacido. Si frustramos esa cualidad, frustramos también la realización de ella como persona generadora de vida, familia, sociedad. Sin sociedad nos sobran todos aquellos que quieren dirigirnos, los llamados dirigentes políticos. Si no hay sociedad, familia, vida, estos dirigentes “no” existirían, y yo tampoco.

Juan Israel Durán Riobó.

Vigo, 15 de noviembre del 2024

miércoles, 20 de noviembre de 2024

Presencia

Sentirse vivo para saber que uno está aquí. En un mundo donde no importa para ningún ser definido, a priori, pero que se hace necesario para todas las personas que precisan de nuestra presencia, para realizar la suya en su yo más íntimo.

Realizarse, implica compromiso. Vivir en el tiempo presente, vivir en la realidad; vivir en la realidad no nos permite escondernos en lugares ni opiniones frugales, no nos permite escondernos en lo políticamente correcto.

Las causas de la muerte de las personas, y todos vamos a morir, no permite que vivamos la vida como un videojuego; ahora me matan pero en la siguiente partida estoy vivo , con más conocimiento de mis herramientas del juego, o, por el contrario mato y en la siguiente partida vuelve a aparecer el muerto, vivito y coleando.

Por desgracia, las personas no podemos cambiar el tiempo que nos toca vivir, no podemos dar marcha atrás, ni debemos cerrar los ojos ni pasar de largo ante aquellas desgracias que acaecen a nuestro alrededor. ¿ Podemos negar la evidencia ?, podemos.

¿Podemos engañarnos a nosotros mismos pensando que estamos haciendo lo correcto ? Podemos. También podemos, hipócritamente, negar lo que es considerado como “verdad”; hipócritamente podemos hacerlo, pero a eso se le llama “posverdad”, o, para ser más coherentes y menos hipócritas, “relativismo”, para no liarnos con eufemismos.

Ante las maneras de relativizar las cosas, del bueno si pero no, del buenismo y no querer quedar mal con nadie, de no querer pasar un mal trago por ser realistas y consecuente con sus decisiones y postura adoptada, ... únicamente uno es responsable.

La responsabilidad implica ponerse en una postura, adoptar una postura, no adaptarse, el que se adapta es maleable, es un líquido que adquiere la forma de la ideología que profese. También camaleonicamente puede camuflarse cobardemente entre la maraña de gentes y diferentes formas de entender la pseudo-sociedad.

El que adopta se hace transparente, sabe lo que no tiene y adopta una postura para tener la coherencia precisa para decirlo. Se mantiene firme. El no querer asumir responsabilidades, el no querer dar la cara y no querer dar ejemplo de coherencia, el no querer salir del anonimato, produce problemas de salud anímica, ya que uno puede ser más o menos ilustrado; lo que no puede es ser mentiroso. Y, no puede mentirse a sí mismo, a riesgo de perder su dignidad.

Sin un compromiso uno puede llegar a perder su objetivo o finalidad en este presente continuo que nos solicita que nos impliquemos más y más en cada tarea que hagamos. El compromiso es necesario. Sin él, uno puede llegar a hacerse daño.

Asimismo, debido a la falta de confianza en uno, en su persona se hace daño para escapar de una vida vacía, sin sentido.

La falta de confianza es una falta de saber sufrir, o la frustración de no hacer o no conseguir aquello que me apetece. Aprender a escuchar la palabra “NO”, desde infantes, y las consecuencias que de recibir una negativa conlleva, la ayuda necesaria para prepararnos para un futuro donde seremos tratados, muchas veces como personas prescindibles.

Saber asimilar una respuesta negativa es un trabajo que se debe empezar a preparar lo antes posible. El que un muchacho de veinte años se frustre por no conseguir su objetivo inmediato y decida que su vida no tiene sentido, es culpa de la sociedad que lo ha enseñado a escapar del dolor. ... “hoy se priva al dolor de toda posibilidad de expresión. Está condenado a enmudecer. La sociedad paliativa no permite dar vida al dolor ni expresar lingüísticamente convirtiéndolo en una pasión... Olvidamos que el dolor purifica, que opera una catarsis ...” (1)

Llegar a dicha situación de desesperación es muy fácil, pues nada compromete a uno en este mundo. No hay ancla. No hay punto de apoyo. Vacío. Fluido. No existe la pertenencia ni el desarraigo, pues no hay pertenencia ni pertenencias de las cuales deshacerse.

Israel Durán

1.- Byung-Chul Han, “La sociedad paliativa. El dolor hoy”. ( Pág. 7 de 77 ).

martes, 30 de julio de 2024

París 2024 Indiferencia o Deferencia

La mejor ofensa es la indiferencia y esta inauguración de las olimpiadas, ha manifestado como La Iglesia, “lo que representa el cristianismo y la herencia de cristo”, no deja indiferente a nadie. No se puede hablar de cultura europea, dentro de las humanidades, sin tener en cuenta que toda ella se fundamenta en dicha herencia.

Hace unos días, no muy lejos de donde resido, al igual que ha sucedido en otras muchas zonas del mundo, un coche provocó un accidente con otro coche, ocurriendo la muerte del segundo conductor. El primero pidió perdón en el acto. Ahora las autoridades tendrán que disponer del susodicho causante del daño irreparable. ¿Llega con pedir perdón? Debemos tener en cuenta que el conductor estaba bajo los efectos de sustancias nocivas, verbigracia: alcohol y drogas. ¿Con pedir perdón se repara el daño causado a la familia del fallecido? o, ¿se devuelve la vida al fallecido?

Desde grupos minoritarios se exige respeto y tolerancia. Me parece fantástico siempre y cuando sigamos la máxima de: “llevaré mi libertad hasta donde comienza la de la persona que tengo a mi lado”, de lo contrario yo me quedo sin armas y argumentos para defender esa disposición de ánimo que exijo para mí; es más, la situación pasa de respeto por la libertad a insulto a la libertad (libertinaje), de solidaridad a insolidaridad (egocentrismo), de sociedad abierta al encuentro a microsociedad cerrada para individuos proclives a mis conceptos e ideas (ideologías).

Como hijo, me siento ofendido por la burda representación realizada en la inauguración de los Juegos Olímpicos de París, más, la acción ya se ha llevado a cabo. Como cristiano, “heredero de Cristo”, pretendo realizar las cosas con un mínimo de decoro manifestando abiertamente mi desagrado con la frivolidad, falta de respeto a mi libertad, a mis creencias, … a un Misterio que me sostiene y da forma a mi vida, y que llega a mí a través de la Iglesia Cristiana. Únicamente seré tolerante si manifiesto y reconozco la intolerancia. Hemos asistido este fin de semana a una farsa burda, zafia y burla de la tolerancia, basada en el libertinaje, siempre irresponsable e irrespetuoso.

San Juan Pablo II manifestaba: "Tenemos que defender la verdad a toda costa, aunque volvamos a ser solamente doce".

Ahora más que nunca: Tolerancia
Juan Israel Durán Riobó

miércoles, 18 de octubre de 2023

SOBRE LA BONDAD

Todo reino dividido contra sí mismo quedará desolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no se sostendrá. (Mat 12,25)


En esto consisten muchas de las patologías que encierra la mente humana. Yo pienso esto, pero hago lo otro. Yo quiero sentir esto, porque sé que es bueno para mí y para otros, pero no soy capaz de sentirlo . Por encima, los deseos se superponen y destruyen mi calma, mi sensación de bienestar.

Lo cierto es que la coherencia es básica. Cuando los sentimientos son contradictorios, los pensamientos no son claros, los deseos se adueñan de uno y se obstruye toda posibilidad de encontrar la calma interior que toda persona precisa para estar a gusto consigo misma, sabiendo que en todo momento está haciendo lo que cree correcto. Al sentirnos en dicha calma, transmitimos también una sensación o halo de tranquilidad, consiguiendo que los que están en nuestro entorno se beneficien.

Hoy se habla mucho de “persona tóxica", en cambio se habla poco de “persona vitamina” o benefactora, que nos ayuda con su conocimiento a formarnos como “persona” digna de tal calificativo. Personas que nos ayudan con una mirada, una sonrisa, un gesto de apoyo…

Está bien que se reconozca y se denomine por su nombre la maldad, pero, ¿acaso no es también necesario hablar de la bondad? Pues sí, y más que necesario.

Muchas personas no reconocemos la bondad que actúa sobre nosotros. Si reconocemos y denominamos la maldad, por su nombre, también hay que reconocer la bondad, o al final se acabará cambiando el nombre de "sociedad de bienestar" por el de "sociedad de malestar", y por desgracia el sentimiento de una "sociedad muerta", prevalecerá sobre el sentimiento de una "sociedad viva", cuyo fin, como sociedad, es la felicidad de sus miembros.

La bondad es la gran olvidada en nuestra cultura actual, o tal vez, la gran desterrada sea la palabra "magnanimidad"; en una sociedad tan competitiva que no quiere reconocer más que los méritos propios por miedo a ser tachados de simples, humildes (en algunos sectores se habla de tales personas como seres retrógrados).

Hay que ser muy humilde para reconocer que a uno se lo han dado todo y, que por lo tanto no posee más que los méritos propios de haber sabido beneficiarse de saber utilizar la materia prima que se le proporciona, las herramientas adecuadas para trabajarla y, las facultades innatas con que fue provisto para desenvolverse en este mundo.
No negaré que, en muchos casos, dichas facultades han sido cultivadas y potenciadas a motu proprio. Regalo de la “sociedad viva” a cada individuo. Pero, ¿que soy capaz de aportar a esta sociedad?, ¿acaso es más la escultura que el escultor?

Ahora más que nunca: coherencia

Juan Israel Durán Riobó

lunes, 29 de mayo de 2023

Prioridades en la vida

Desde hace unos meses estamos asistiendo a una serie de artículos que hablan de los beneficios de la eutanasia como un logro de avance y crecimiento en humanidad ante el dolor. ¿Por qué? ¿Existe acaso una campaña que trata de hablar de dicha acción antinatural, para que se hable de ella, haciendo publicidad, apareciendo así, una puerta que , en mi opinión nunca debió existir, queriendo hacernos creer que es una práctica sana y normalizada?

Hay que recordar que un crecimiento que degrada por deterioro de las condiciones de vida , no es desarrollo. El desarrollo tecnológico, por desgracia, no siempre va de la mano del desarrollo humano.

Hay varios pasos a dar antes de permitir una acción tan drástica como es la muerte voluntaria, o el suicidio asistido: los cuidados paliativos.

Éstos, son una puerta que no se ha dejado abrir de par en par y, se mantiene entreabierta. El partido comunista portugués, lo recuerda una y otra vez ante los intentos, hasta ahora infructuosos , de que se apruebe en su país dicha ley de eutanasia. Literalmente, mencionan que lo que el país necesita es una mejor salud pública.

Las personas no queremos sentir dolor , y en ese campo hay un vacío muy grande cuando estamos hablando de que se acerca la muerte, ya sea por una enfermedad terminal degenerativa o por un proceso natural de envejecimiento.

¿Por qué?, mientras países como Portugal se niegan y vetan una y otra vez la ley de eutanasia, ¿ se sigue promocionando una ley antinatural para la psicología de la persona ? ya que es un sentimiento de desear la muerte, sentimiento, que, aunque existe, es todo lo contrario al sentimiento de vida, innato en todo ser humano para preservación del mismo.

Dicho ser humano desea ante todo vivir, sin dolor sobre todo, pero sentimos dolor, y no una vez, sino muchas veces.

El dolor también lo podríamos enfocar como una catarsis personal: ¿qué he hecho o qué estoy haciendo con mi vida?

Bienvenida sea una medicina que nos libera del dolor sin ensañamiento terapéutico.

Ahora más que nunca. Verdad en política

Israel Durán

lunes, 1 de marzo de 2021

Cuidados Paliativos

Sin saber cómo, "pero parece que la sociedad" lo reclama, la asociación federal de derecho a morir dignamente, guiados por unos iluminados, o siendo ellos mismos dichos iluminados, se han propuesto eliminar de plano los “Cuidados Paliativos” en España.

De ahora en adelante, según ellos quieren hacernos creer: ya no será necesario un estudio médico previo para aceptar una petición de eutanasia; les vale con una petición firmada, sin tener en cuenta la carga emocional que pueda sufrir el solicitante; pues si uno está bajo una depresión o sufre algún otro tipo de enfermedad mental, u otra patología irreversible: ELA, cáncer metastásico, Alzheimer, etc; ya no serán necesarios los Cuidados Paliativos. Su solución pasa por una petición de eutanasia.

Lógicamente se han dado, y se darán, muchas situaciones socioeconómicas donde los pacientes prefieran dejar de vivir antes de ser una carga para sus familias. Pero me pregunto: ¿no es precisamente esa la función de la Seguridad Social?, ¿no fue creada para ayudar a Vivir Dignamente y solucionar las peticiones de “Ayuda” , que los ciudadanos sin unos medios económicos no podemos sufragarnos, para paliar una enfermedad?.

Pues a día de hoy se nos dice que NO. En un país donde los médicos aún no tienen una “especialidad médica en Cuidados Paliativos”, se les exige que sí la tengan en el proceso de realizar eutanasias.

Hasta ahora se suponía que el galeno, médico, hacía un juramento hipocrático, “Salvar la Vida de sus Pacientes” ante todo, (que nadie confunda salvar la vida con ensañamiento terapéutico), pues, los Cuidados Paliativos, están precisamente para que, realmente uno pueda morir dignamente, sin dolor, y sin sentirse una carga emocional y económica para sus parientes.

Parece que hay mucha prisa en cumplir una voluntad de morir, mediante la susodicha petición, sin haber hecho un estudio previo, y sin tener en cuenta los motivos que llevan a solicitarla. El deseo de muerte es patológico y se contrapone al deseo de vida; es antinatural y está condicionado por agentes externos .

Debemos darnos la oportunidad de solicitar unos CUIDADOS PALIATIVOS dignos para nuestra sociedad antes de dar un paso irreversible hacia la muerte,Pues en este mundo solo estaremos una vez.

Ahora más que nunca: Dignidad

Israel Durán

martes, 26 de enero de 2021

Prometeo

 «Prometeo fue atado a una roca y su hígado era devorado por un águila» (Dión de Prusa). 

Hasta ahí todo bien, el titán estaba sujeto por cadenas a una roca para así ser escarmiento de todo aquel que se rebelaba contra los dioses. 

El águila que le devoraba el hígado debería ser nuestra conciencia. 

Según tengo entendido hay un precioso cuento, relatado por Carlos Díaz, en el cual el águila, para duplicar su vida, se retira a su morada para cambiar el plumaje y arrancarse las garras con el pico. De este modo le vuelven a crecer y se hacen fuertes para poder seguir consiguiendo alimento para subsistir. 


¿Quiénes son nuestros dioses? Todos tenemos nuestros diosecillos, camuflados muchas veces camaleónicamente entre engañosas buenas intenciones, por algo somos humanos.

Distinguir a nuestros dioses no es tarea tan fácil. Algunos, los más avezados, podrán replicar que, si a los cincuenta no sabes quiénes son tus dioses, mal vamos. Y no. No voy tan mal. Esos avezados deberían saber que, al igual que Prometeo es un mito, es un mito también el estar de vuelta de todo y, cuando una persona se encuentra tan ufanamente situada, es el momento del ‘águila’.

Yo confieso que cada vez que mi conciencia me trae a la mente un episodio escondido, de esos que barremos debajo de la alfombra, me siento miserable, un dios escondido que se rebela. Si soy capaz de profundizar un poco en mis actos, descubro dioses que no sabía que habitasen en mí. Me escandalizo de mí mismo, mi poquedad me avergüenza: verme tan endiosado y buscar ofuscadamente justificarme.

Recurro a Gregorio Luri para proseguir: «La búsqueda de comodidades viene acompañada de un desmedido afán de vanagloria y orgullo, el hígado se nos aumenta cuando somos alabados y se nos encoge cuando nos censuran». «Cuando Heracles rompió las cadenas de Prometeo y mató el águila, en realidad estaba liberando al titán de su vanidad y de su ambición desordenada».

Me descubro una y otra vez observando mi ombligo, fuente de alimento cuando fue preciso. Mas cada ser humano tiene su propio ombligo, y si únicamente miramos lo propio de uno, estaremos predispuestos a golpearnos unos a otros de continuo, pues no levantamos la cabeza. El ombligo es una señal inequívoca de que hemos necesitado de otra persona para ser alimentados y estar en este mundo; mas, una vez que se ha cortado, ya no tiene utilidad, es una cicatriz que nos recuerda un tiempo pasado. Ahora nos autoalimentamos, somos independientes en ese aspecto, y a la vez dependientes.

Dependemos en primer término del aire para seguir viviendo, mas no podemos considerarnos autosuficientes. Nunca lo seremos. El alimento que recibimos procede del trabajo de otros. De alguna manera siempre estaremos encadenados a esta roca, mundo, sutilmente engañándonos, pensando que somos autosuficientes e independientes, o, por el contrario, agarrándonos a ella para sentir que realmente estamos inmersos y sujetos a un elemento sólido y auténtico.

Nos dice Manuel Villegas Besora en El error de Prometeo: «… (fue) olvidar o no tener en cuenta que el ser humano no se regula de forma espontánea o natural, sino que precisa de un orden social interiorizado a través de la conciencia moral». Se nos ha regalado la vida fisiológica, mas «la dimensión moral no es una dotación originaria del ser humano, sino que debe ser añadida a su naturaleza primigenia».

Quisiera hacer notar nuestra dependencia a todos los niveles: fisiológicos, anímicos, espirituales, que se transforman en eslabones de la cadena que forma la humanidad. El ser humano postrado en una cama está ayudando a que otro ser humano salga de sí mismo para llegar a él, olvidando su ombligo y fijándose en el del postrado.

Podemos considerar dos tipos de cadenas. Las cadenas que nos hacen mejores personas y las que nos inutilizan como tales. Los dioses, de los que he comentado algo, no dejan de ser malas cadenas.

Ahora más que nunca: Solidaridad 

Israel Durán 

martes, 29 de diciembre de 2020

Silencio

¿Qué decir cuando una persona está físicamente sana y su parte anímica precisa de sustancias químicas que lo estimulen para poder hacer una vida ordenada?

¿Qué imagen nos formamos desde fuera de dicha persona?

¿Qué decir cuando esa persona se bloquea y es incapaz de hablar?

Empatía

Por desconocimiento, los seres humanos “sanos” , critican ciertos tipos de silencio de otros seres humanos.

Su actitud, sus respuestas entrecortadas, … si llegan a producirse, da pie a que los más avezados, por falta de conocimiento de lo que está sucediendo en el interior de dicha persona, emitan juicios, … y no del todo favorables, en algunas ocasiones; otras, en cambio, sí lo son, congraciándose o identificándose con dicho ser, sin decirlo, poniéndose en sus zapatos e intentando ayudarle. Todo ello debido a un sentimiento de magnanimidad, el cual solo se halla en personas de espíritu grande, despegadas de toda materialidad y protagonismo, cuyo único interés personal, radica en ayudar a quien tiene enfrente y que se realice como persona. Esas personas existen.

Este hecho tiene mucha importancia, pues aunque es un camino a recorrer solo, siempre será mejor hacer dicho camino si recibimos ayuda. Las crisis solo las puede superar el que las sufre, los demás, por mucho que digan o hagan , no pueden superarlas en piel ajena; por mucho que nos desespere ver cometer errores que sabemos no llevan a ningún lugar. Como siempre ha sucedido los cambios cuestan y, más aún a ciertas edades.

El que a una persona joven le diagnostiquen una patología mental, no suele ser plato de buen gusto. Si añadimos a la patología que nos diagnostican, que uno está en lo mejor de su vida, en los años de formación, transición de la adolescencia superada, a la edad juvenil, para pasar a la edad adulta, de los dieciocho a los treinta años, imagínense.

La sangre bulle, las ideas se disparan, toda la fuerza que la naturaleza le regala se convierte en una fuga ( una salida accidental desde el interior de una persona truncada psíquicamente ) . Como en toda fuga , se pierde fuerza y se malgastan las energías. El circuito de la vida pierde presión, ilusión.

En algunos casos uno se obsesiona con una idea haciéndola central en su vida, pero fuera de la realidad en la cual se desenvuelven los demás seres humanos. Toda su fuerza vital la dirige en un sentido erróneo. Aún así, para el que está en dicha situación , es la única solución a lo que le está sucediendo y, no admite bajo ningún concepto el estar equivocándose. Para uno es muy difícil aceptar que su vida se haya truncado.

Lo primero es no aceptar lo que está sucediendo. ¿ Por qué tengo una tara, por qué me lo dices tú?. Estoy vivo. Físicamente nada me impide representar mi papel.

Cuesta dormir, cuesta tener que levantarse, cuesta tener horarios, cuesta estar sujeto en un solo punto del trabajo y relacionarse con los demás. Centrarse es muy difícil. Las ideas bullen, y se creen realizables por muy descabelladas que sean. Muchas veces uno se siente perseguido por fuerzas ocultas e intenta su “fuga”.

Se sufre sin ningún motivo físico. Comienza la angustia. El estómago se contrae. Se llora sin motivo. Se escucha lo que nadie escucha, se interpreta lo que se escucha como un ataque personal a uno mismo, o una alabanza. Se es centro del universo ya que además se ve, en algunas ocasiones, lo que nadie ve. Y uno se siente elegido para un plan especial que solo uno puede realizar. “Esto último es cierto para todo ser humano”, con patología o sin patología.

Lo que no es cierto es que uno tenga licencia para ir en sentido contrario en la autopista de la vida, saltándose uno las normas que deberían regular toda convivencia humana. Al igual que la máxima norma de tráfico, no escrita, es evitar cualquier accidente, la máxima de la libertad ciudadana nos dice : que nuestra libertad como persona termina donde comienza la de la otra persona que tenemos enfrente.

No se es capaz de analizar tanta incomprensión. Uno se desorienta sin ser consciente de ello. Si tiene un ego hasta entonces muy crecido, verá todo a través de un prisma de superioridad. Si su ego está bajo, se sentirá despreciable. Ambas sensaciones suelen combinarse, pasando de ser un superman a ser un don nadie.

Aún con todo esto, uno se resiste a admitir que algo falla. Sentimientos entrecruzados de sensaciones anómalas. ¿ Por qué ayer estaba sano y hoy no ?.

Dicha persona se halla con toda su fuerza interior para esforzarse en hacer un camino en el cual desarrollar su vida futura, su camino a seguir, dentro de todas las variables que se nos ofrecen en la sociedad en la cual nos desenvolvemos y, dentro del marco en el cual se nos ha inculcado que no debemos salirnos, para no estropear nuestro lindo papel y conseguir llegar a ser lo que se espera de nosotros, de cada individuo en particular.

El no conseguirlo, porque se nos dice mediante un diagnóstico que estamos limitados, produce un nuevo enmarcamiento para nuestro lindo papel, que ya no es tan lindo, como si lo arrugasen entre las manos con saña, lo estrujaran y lo tirasen a la papelera. Reciclar ese papel es un trabajo prometeico. Nadie puede hacerlo solo.

El mito de Prometeo ha tenido tres interpretaciones profundas a lo largo de la historia de la cultura occidental:

A)  Figura bienhechora, civilizadora, que hace posible el progreso de la humanidad e intenta igualar al hombre con los dioses.

B)  Prototipo romántico del rebelde que desafía a los dioses y a la naturaleza ( titanismo ).

C)  Figura funesta, ya que el conocimiento, la ciencia y la técnica arrancaron al hombre de su inocencia originaria y ha sido causa de desastres y sufrimiento.

Que cada uno saque sus conclusiones .

Ahora más que nunca: Diginidad 

Israel Durán 

´Más vale honra sin barcos que barcos sin honra´´.(1) 
Casto Secundino María Méndez Núñez, contraalmirante de la Real Armada Española. 

sábado, 5 de diciembre de 2020

Hay alternativa a la eutanasia

La aplicación de “tratamientos paliativos” cuyo objetivo prioritario es el alivio de los sintomas que provocan sufrimiento y deterioran la calidad de vida del enfermo en situación terminal, no es eutanasia, aunque se pudiera ocasionar indirectamente un adelanto del fallecimiento. La clave reside en la “intención que preside la conducta médica”. No es eutanasia por tanto, aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, aunque acorte la expectativa de vida del paciente como efecto secundario no buscado.

En dicho caso estaríamos hablando de “Ortotanasia”; dicho término se refiere a permitir que la muerte ocurra “en su tiempo cierto”, “ cuando deba ocurrir”, por lo tanto los profesionales de la salud están capacitados para otorgar al paciente todos los cuidados y tratamientos ( paliativos ) para disminuir el sufrimiento, pero sin alterar el curso de la enfermedad y, por lo tanto, el curso de la muerte.

Los pacientes en estado vegetativo, no padecen una enfermedad terminal y no necesitan máquinas para garantizar las funciones vitales. Dichos pacientes respiran espontáneamente, digieren de forma natural los alimentos, realizan otras funciones metabólicas y se encuentran en una situación estable. No pueden sin embargo alimentarse por sí mismos.

Aceptar la dependencia, los cuidados , exige humildad y generosidad ( estamos acostumbrados a ayudar pero no a ser ayudados ). Aceptando la ayuda contribuimos a que otras personas sean más compasivas y humanas ; mientras que empujando a la eutanasia fomentamos el endurecimiento interior, y la insensibilidad.

Hay alternativa a la eutanasia y, son los cuidados paliativos. Una de las metas principales de los mismos, es el control del dolor y de otros síntomas para que el paciente pueda permanecer lo más alerta y cómodo posible. Vienen siendo aquellas atenciones que se dan a un paciente con una enfermedad potencialmente mortal, en fase avanzada y al que no afectan los tratamientos curativos.

Debemos valorar el ejemplo que damos a los jóvenes sobre cómo tratamos a nuestros mayores que sufren. ¿Queremos transmitirles que vamos a librarnos lo antes posible de todo aquello que nos estorba ? ¿Cómo nos tratarán ellos a nosotros entonces?

Israel Durán

Ahora más que nunca: Dignidad.

viernes, 30 de octubre de 2020

Cuidados paliativos



Al hablar de “Cuidados Paliativos “, estamos tratando del concepto de la atención al paciente, que incluye a profesionales de la salud y a voluntarios, que proporcionan apoyo médico, psicológico y espiritual a enfermos terminales y a sus seres queridos. Lo recomendable es iniciar los cuidados paliativos precozmente y no reservarlos para fases muy avanzadas, en las que los pacientes ya están casi moribundos. Dichos programas proporcionan servicios en varias situaciones: en el hogar, en centros de cuidados paliativos, en hospitales o en establecimientos capacitados para asistir enfermos.

Las familias de los pacientes son también un enfoque importante, y los servicios están diseñados para proporcionar la asistencia y el apoyo que necesitan. Es frecuente que, cuando se le propone a un paciente el traslado a una unidad especializada como ésta, dicho paciente lo interprete como un desahucio o abandono. Todo lo contrario. en estas unidades los médicos y los demás profesionales sanitarios están mejor preparados para centrarse en el control de los síntomas del paciente, maximizando el confort que pueda tener en los últimos meses de su vida.

Recientemente, la Organización Médica Colegial, ha apoyado el pronunciamiento del Comité Permanente de Médicos Europeos sobre la eutanasia <<el deber principal de un médico y el de su equipo respecto al cuidado de los pacientes terminales consiste en facilitar toda la gama de cuidados paliativos, y esto incluye aliviar p prevenir el sufrimiento, y dar al paciente la asistencia necesaria para proteger o mejorar su calidad de vida>>. Un adecuado programa de cuidados paliativos permite que la mayoría de los pacientes pasen las últimas semanas de su vida en casa, es lo deseable.

En España, existen “Equipos de Soporte de Atención Domiciliaria”. Su misión es apoyar, colaborar y dar soporte a los médicos de “ Atención Primaria” en su atención integral y continuada de pacientes terminales. Estos médicos, enfermeras y psicólogos, también realizan educación sanitaria de los pacientes, así como de los cuidadores y familiares, para mejorar la adaptación a la situación, prevenir la claudicación familiar y un duelo complicado.

Ahora más que nunca: solidaridad

Israel Durán

domingo, 25 de octubre de 2020

Sociedad del Cuidado, no del Descarte


Actualmente existe una alternativa viable a la muerte dolorosa y, deberían concentrarse los esfuerzos en la implementación de programas de tratamientos paliativos. Es lícito renunciar a unos tratamientos que supondría únicamente una prolongación penosa de la existencia, ya que en dicho caso estaríamos hablando de distanasia, una prolongación médicamente inútil de la agonía del paciente, sin perspectiva de cura; en fin, un ensañamiento terapeútico, una muerte penosa. 

Hablo de la Sociedad del Cuidado, no del Descarte, ya que el caso de Holanda es muy ilustrativo por ser dicho Estado el primero en haber legalizado dicho acto eutanásico y, es aquel en el cual se ha hecho, en un espacio de tiempo relativamente breve (en abril del 2002 se legalizó, aún no dos décadas), más evidente la llamada “pendiente resbaladiza” o “plano inclinado”, (empezar realizando eutanasias en casos excepcionales y acabar realizándose en pacientes que no han dado su consentimiento). 

Bert Keizer, escritor y geriatra holandés comenta al respecto en un artículo: <>. La eutanasia podría extenderse fácilmente a pacientes incompetentes y a otras poblaciones vulnerables. ¿Se está respetando la dignidad de estas personas en particular, especialmente si son frágiles y no tienen posibilidad de defensa o posibilidad de asegurar, económicamente, unos cuidados paliativos? 

La “Asociación Médica Mundial, considera contrarios a la ética tanto el suicidio con ayuda médica como la eutanasia, por lo que deben ser condenadas ambas situaciones por la profesión médica: “El médico debe recordar siempre la obligación de preservar la vida humana”. Dicho acto eutanásico es incompatible con el papel del médico sanador; sería difícil o imposible de controlar y, plantearía serios riesgos morales al médico y a su equipo, así como a la confianza depositada por la sociedad en dichos profesionales 

Ahora más que nunca: persona humana

Israel Durán

martes, 13 de octubre de 2020

¿Por qué ayudar a morir y no a vivir?



El 17 de abril del 2017, María Isabel Prieto Acuña escribía una carta al director que fue publicada en un periódico local de Vigo, lo siguiente: 

“Mi padre murió … el 23 de diciembre pasado, después de que la ELA fuese poco a poco encerrándolo en un cuerpo inerme. Fueron siete años en los que perdió toda la movilidad y, aunque poco a poco su cuerpo iba muriendo, su espíritu iba teniendo cada vez más vida. Él no podía moverse pero su sonrisa,su paz y su alegría nos movía a todos los de alrededor”. 

“Todos queremos mantener para siempre a los que queremos, por eso es triste tener que estar discutiendo la legalidad de poder acabar con la vida de cualquiera”. 

“Me indigna que seamos capaces de movilizarnos para hablar de muerte y no de vida”. 

Me uno al dolor de María Isabel, y aprovecho para plantear la siguiente cuestión a los lectores; intentando arrojar un poco de luz, en estos momentos donde el COVID19, está ocupando el centro de nuestras miradas, sin percatarnos, los menos avezados, de que en estos momentos se debate en el Congreso de los Diputados, la legalización de la “eutanasia” con sus enmiendas respectivas. 

¿Qué es la eutanasia? Significa el “bien morir”. Etimológicamente proviene del griego “eu” = bueno, “thánatos” = muerte. La Organización Mundial de la Salud la define como “ aquella acción del médico que provoca deliberadamente la muerte del paciente”. La finalidad de la eutanasia es acabar con una vida enferma, la muerte ha de ser el objetivo buscado, ha de estar en la intención de quien practica dicho acto eutanásico. Se realiza una acción ( administrar sustancias tóxicas mortales ), u omisión ( negar la alimentación, nutrición o asistencia médica debida ) sobre el enfermo. Se trata de un homicidio por compasión. Aprovecho para recordar que la Constitución Española reconoce el derecho a la vida de todos los seres humanos. Por lo tanto, no es lo mismo morirse o dejar morir, que matar o ayudar a otro a matarse. 

A día 9 de octubre del año en curso, el Comité de Bioética de España, el órgano asesor del Gobierno sobre las implicaciones éticas y sociales de la Biomedicina y las Ciencias de la Salud, ha emitido un informe del que extraigo lo siguiente: “Ni la eutanasia ni el suicidio asistido son signos de progreso, sino un retroceso de la civilización”. 

Ahora más que nunca: Solidaridad

Israel Durán

Margarita Mediavilla: NO NORMAL