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viernes, 12 de diciembre de 2025

Rosa Añel: Mamografias. Por un uso adecuado

¿De verdad prevenir es mejor que curar?

En la entrevista “Mamografías. Por un uso adecuado”, Rosa Añel, Médica de familia y editora del Blog Sano y salvo, desmonta, con calma y rigor, uno de los mantras más repetidos en salud: “Más vale prevenir que curar”. 

El corazón de la entrevista gira en torno a las mamografías, muy de actualidad tras el “escándalo de los cribados” y de la no comunicación de los resultados de las mamografías a miles de mujeres en Andalucía. 

Es importante diferenciar entre una prueba de cribado y una prueba diagnóstica. El diagnóstico se aplica a personas con síntomas y alta probabilidad de tener una enfermedad, es decir, en situaciones en las que la prudencia indica que es necesario descartar enfermedad. El cribado o screening se dirige a personas sin síntomas, muchas de las cuales nunca desarrollarán la enfermedad, y ahí reside su ambivalencia y la explicación de por qué, si no se aplica adecuadamente, puede causar más mal que bien.

Frente a la idea de que “cuantas más pruebas, mejor”, la entrevista invita a hacerse algunas preguntas incómodas pero necesarias: ¿qué beneficios reales aportan los programas de cribado? ¿qué daños pueden causar? ¿qué información reciben las mujeres antes de someterse a una mamografía? ¿por qué es tan importante el consejo de tu médica de familia? 

Las pruebas de detección precoz no son inocuas: pueden etiquetar de “enfermas” a personas sanas. Sin embargo, la creencia popular sobre sus bondades es tal que conduce al pensamiento mágico, llegando a creer que someterse a mamografías periódicas evitará tener cáncer de mama. El halo de protección de la prevención no deja ver sus posibles riesgos. Es el caso del sobrediagnóstico, donde el principal problema es la cascada de intervenciones posterior a un “hallazgo” mamográfico: comunicación de un resultado “no concluyente”, necesidad de nuevas pruebas de imagen, biopsias… que en muchos casos se podrían haber evitado y, sin embargo, pueden terminar incluso recibiendo tratamiento sin ser necesario. En el otro extremo tenemos el problema de que, con frecuencia, las personas de mayor riesgo son la que menos atención reciben.

¿Qué hacer, entonces, para evitar pasarnos de largo (sobre-prevención) o quedarnos cortos (infra-prevención)? La recomendación de Añel es tratar de disponer de la mejor información en cada caso. Para conseguirlo, lo mejor es seguir el consejo de tu médica o médico de familia, el profesional más cualificado para hacerte “el traje a medida”. No se puede comparar el caso de una mujer con antecedentes familiares de cáncer de mama con una mujer sin factores de riesgo. La actitud y las recomendaciones van a ser totalmente diferentes. 

Desde el arranque, Añel subraya que en el ámbito sanitario ninguna intervención está libre de riesgos, y que ningún daño es más prevenible, ni más lamentable, que el derivado de haber hecho algo que era innecesario. De ahí la importancia de evaluar muy bien, según las características de cada paciente, qué es lo más adecuado.

Una conversación imprescindible para cualquiera que quiera hablar de “hacerse o  no hacerse pruebas” y reivindicar algo tan sencillo y necesario como el derecho a una decisión informada.

jueves, 22 de mayo de 2025

Mujer parturienta no es mujer enferma


Ibone Olza

Tenemos un problema importante con la atención al parto en este país. No somos los únicos: como lleva años denunciando la OMS, el problema es global y se resume en abuso, falta de respeto y maltrato a las embarazadas, parturientas y recién nacidos. En dos palabras, según Naciones Unidas: violencia obstétrica. El problema con la atención al parto es parte de la violencia que soportamos las mujeres en el sistema patriarcal; el termino violencia obstétrica acuñado por las activistas latinoamericanas nos ha ayudado a nombrarlo. Aunque levante muchas ampollas, la Unión Europea aboga por su uso ya que permite visibilizar que se trata de una violencia estructural y de género.

Igual conviene aclarar que violencia obstétrica no significa que los obstetras dañen intencionadamente a las mujeres. Más bien señala una violencia inherente en un modelo heredado y misógino de atención al parto que trata a las mujeres como contenedoras del valioso “producto” (así se llama al bebé en obstetricia) y las tiene poco o nada en cuenta. Como cuando nos colocan en la peor postura posible para dar a luz, nos impiden movernos o estar acompañadas en un momento crítico de nuestra vida sexual, se ríen de nuestros planes de parto o, peor aún, nos violentan de muy diversas maneras. El parto no es una enfermedad ni la parturienta una paciente, pero no por eso hay que saltarse la Ley de Autonomía del Paciente. Si introducir cualquier cosa en la vagina de una mujer sin su consentimiento es una violación ¿cómo es posible que aún se realicen tantísimos tactos vaginales a las parturientas sin su consentimiento explícito e informado? ¿Por qué a estas alturas del siglo no se permite la presencia del acompañante elegido en todas las cesáreas?

La violencia obstétrica la pueden ejercer todos los profesionales sanitarios que atienden a las embarazadas pero, precisamente porque es estructural, también ellos la pueden padecer. ¿Cuántas profesionales de la matronería y la obstetricia han abandonado el paritorio para no ser cómplices de esa violencia, cuántas han sufrido acoso por trabajar de acuerdo a la evidencia científica siendo tachadas de hippies o incluso sancionadas por cosas tan saludables como permitir que las mujeres paran en la postura que les da la gana? La violencia obstétrica daña a todas las partes implicadas y se perpetua en las facultades y espacios formativos.

Erradicarla no va a ser sencillo, pero no parece que criminalizar algunas intervenciones sea la solución. Ninguna intervención es violenta en sí misma. Tan grave es hacer una cesárea sin consentimiento, como fue el caso de Nahia, como no hacerla a tiempo. No es pues, cuestión de dictaminar que prácticas son violentas y hay que demonizar y cuales no, sino de ir más allá y ver las cifras yel contexto.

La complejidad de la obstetricia moderna es enorme. El problema de atender el embarazo y el parto como si de una enfermedad se tratara, conocido como medicalización, se agrava en un contexto de medicina defensiva, donde hay más condenas por cesáreas no hechas que por “inne-cesáreas”. Claro que eso no justifica las sangrantes tasas de cesáreas ni las clamorosas desigualdades entre comunidades autónomas, pero sirve como botón de muestra para ilustrar la complejidad del asunto y porqué la prioridad es adoptar políticas públicas más que legislar.

Urgente es cumplir las leyes que ya tenemos y los dictámenes internacionales al respecto, como la resolución de Naciones Unidas que tres años después sigue sin ejecutarse. En ella, además de recordar la necesidad de reparar e indemnizar a las víctimas, la relatora de la ONU instó a España a realizar estudios sobre la violencia obstétrica que sirvan para orientar las políticas públicas (¡imprescindibles las cifras y la transparencia en la obstetricia!), así como a capacitar tanto a sanitarios como al personal judicial y al encargado de velar por el cumplimiento de la ley. Necesitamos formar a las profesionales para que sean exquisitas en el trato y atención que dan a madres y bebés.

Para ello no basta con la evidencia científica, que ya aportó la Estrategia de Atención al Parto Normal y que debería ser de obligado cumplimiento, ni parece que la vía punitiva sea la más adecuada. Mejor priorizar la formación y apostar por un enfoque restaurativo, que escuche a las mujeres y ofrezca un espacio seguro que permita la práctica reflexiva de los profesionales. Para que puedan transformar su atención, por un parto y nacimiento libres de violencia.



domingo, 4 de mayo de 2025

GESTAR; Bien, Verdad, Belleza. Un libro de Ibone Olza

El libro del año (el mío, claro) es este: Gestar, de Ibone Olza  (Vergara 2024) . Es un ir brotando -flor a flor- las experiencias de manera magistral a través de palabras certeras a veces cálidas, a veces duras. Feminismo del bueno, radical. Se quiera gestar una nueva vida o una revolución social, Gestar es un libro sugerente. Seis capítulos bien equilibrados despliegan aspectos del Gestar.


El embarazo esté atravesado por el miedo que, lamentablemente, para las mujeres viene desde niñas porque el cuerpo, especialmente femenino, es un enemigo que hay que domesticar, mediante pequeñas y grandes cosas como la alimentación, la depilación y hasta la cirugía. Señala que es dramático que se viva el embarazo a veces como una enfermedad y en otras ocasiones como una circunstancia que no debe modificar la vida laboral hasta el último minuto. El embarazo es un proceso delicado que debe cuidarse y disfrutarse. Los cambios son de tal calibre que se ha acuñado la palabra matrescencia pare evocar los cambios de la adolescencia.


Concebir es un acto esencialmente cooperativo. Los espermatozoides nadan en equipo. El óvulo parece que baila con ellos y elige uno. Habla la psiquiatra Ibone Olza del componente naturalmente placentero de la concepción: “Nos habríamos extinguido hace tiempo si la reproducción no fuera enormemente placentera”. Explica diferentes circunstancias en que las células se ayudan unas a otros. 


Gestar es una experiencia colosal..En esta etapa se da un mutuo enriquecimiento entre la madre y el bebé. Continúa la cooperación incluso intergeneracional: cuando una mujer está gestando en su vientre ya están ahí los óvulos de la que será madre muchos años después. Una parte de nuestras células ha estado el útero de nuestra abuela materna. La autora alude a otras culturas y observa que por otros lares no se menosprecia la placenta como entre nosotros. Propone honrar la placenta, que hasta tiene forma de árbol, está creada colaborativamente y nos pone sobre la pista de que debe cuidarse también el alumbramiento. 


Gestar para otros, problema ético y médico. La actual y polémica llamada reproducción asistida (tienen razón las que prefieren llamarla explotación reproductiva) tiene un problema ético. La mirada de la autora es claramente comprometida desde el punto de vista social y critica la paradoja de que a la edad en que sería mas lógico reproducir apenas se pueda por razones económicas y años después se proponga la eufemísticamente llamada reproducción asistida. Es espeluznante: a la mejor edad para reproducir no puedes por razones económicas pero puedes obtener un ingreso por donación de óvulos, y cuando económicamente puedes gestar tienes que explotar a otras porque biológicamente ya no puedes. Además de un problema ético es un problema médico porque no es bueno ni para el bebé ni para la madre. Ahora tenemos claro que lo mejor es planear vínculo y cuidar el vínculo. Para la criatura, su madre es la que lo gesta, no sabe de contratos. Quitar a esa criatura la experiencia de ser amado por la mujer que le gesta (¡las animan a no vincularse al bebé, a llevarlo "como una incubadora”!) tiene consecuencias graves. Con todo esta crítica no es una condena de las personas que entran en ello, más bien lo es de la estructura socioeconómica.


En el capítulo titulado Obstare critica la excesiva medicalización del proceso y las formas concretas de trato. No ve razonable la obsesión por el peso ni que haya que pesarse en consulta en vez de en casa. Muchas mujeres se sienten tratadas como “portadoras” de un “producto”. Ibone propone unas gafas violetas que permitan ver una forma de trato infantilizado que es injusto. La violencia obstétrica -explica- es algo estructural. Se amenaza con frecuencia desde la institución con tratamientos que científicamente son discutibles. Entre otras muchas formas de violencia alude también a algunos dichos cono “mujer legrada, mujer preñada”. No elude temas polémicos como la eugenesia que se esconde tras la desaparición de los niños con síndrome de down.


Procrear es una experiencia hermosa si no se interviene donde no se debe. Si se usa el sentido común, la experiencia histórica y la de otras culturas. Si se incorpora la mejor ciencia actual y no cae en las redes de intervenciones que pretendan hacer un negocio. “Somos mamíferas” -repite Ibone- y el proceso natural está bien diseñado. A veces es una experiencia que se complica por el estrés que puede generar la vida laboral o la medicalización. Ya se sabe que el estrés tiene consecuencias. Por contra en esta etapa la madre puede ser especialmente creativa en muchos sentidos. Plantea también cuestiones abiertas en estos momentos como qué grado de conciencia tienen los bebés. 


En este gran libro que une ciencia y experiencia la autora se inspira en muchos otros científicos pero sin resultar cargante. El texto resulta ágil y atractivo aunque se traslucen los conocimientos de gran nivel de que goza la autora. Uno de los más impactantes para el lector no experto es la explicación científica de la hipeméresis (los vómitos) y detalla cómo tiene una base hormonal y no tiene nada que ver que una deficiencia psicológica. 


En este momento histórico cuando hasta forma parte del título de un ministerio “el reto demográfico” es momento de plantearse unas cuestiones que afectan al futuro de la humanidad, al mejor desarrollo de los niños y al cuidado de todas las mujeres, de todas las madres, de sus parejas, de su vida laboral, de su vida política, de su salud, de su esperanza. Gestar una nueva vida, una acción pequeña o una revolución es una experiencia que es fuente de esperanza. No nos lo pueden robar.


Ahora más que nunca: Verdad en Salud


Eugenio A. Rodríguez.   [Aquí entrevista de radio con autora]

martes, 14 de marzo de 2023

CUIDADO CON LA HUELGA DE CUIDADOS

En este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que a muchos se les olvida anotar el adjetivo, yo voy a recordar a las mujeres que no pueden hacer la llamada "Huelga de Cuidados" porque de ellas dependen personas que tienen un horario inalterable durante los 365 diías del año. 

Personas que necesitan medicación, que deben ser aseadas, alimentadas, acompañadas...Sí, los cuidados son, aún hoy, tarea encomendada en su mayoría a las mujeres, pero afortunadamente ya hay hombres que también ejercen este trabajo. 

No hay que pensar sólo en el hogar. Ya no llama la atención ver por la calle mujeres y hombres dependientes con acompañantes masculinos, casi siempre personas inmigrantes.

En cualquier caso, sean hombres o mujeres, ¿tiene sentido una huelga de cuidados?¿Es necesario dejar de cuidar a personas que lo precisan para demostrar lo que es evidente? 

Se supone que quien tenga la posibilidad de hacer esta huelga es porque tiene un plan B. No quiero pensar que nadie marche de casa dejando a un bebé de meses solo, o a un anciano con demencia. No entiendo dónde está la reivindicación. 

Yo voy a la huelga, paso el día manifestándome, pidiendo derechos y exigiendo igualdad pero en casa dejo a alguien que no tiene el mismo derecho que yo.

Y las señoras banqueras, las damas televisivas, que parece que también se apuntan, ¿le dan libre ese día a su séquito de cuidadoras? La respuesta está en el viento, cantaba Bob Dylan.

Ahora más que nunca: humanidad

Mer Santiago

miércoles, 8 de marzo de 2023

Mujer Trabajadora.




Mis abuelas siempre trabajaron.
Y no llevando la casa, que también.
Sino vendiéndose por dinero.

Mi madre trabajó pronto.
Con 14 años ya limpiaba calderas industriales.

Mis hermanas no han sido menos. Con 14 años ya plancheaba hamburguesas mi Sonia en el Come Come a 50 grados de agosto cordobés.

Como yo. A mis 13 años servía en la terraza del Come Come esas mismas hamburguesas.

Como mi tío Rafalín, subido en un taburete a sus ocho años para alcanzar a lavar los vasos en el bar donde trabajaba.

Esa ha sido nuestra igualdad.
Y esa también es nuestra lucha por la dignidad.

Ayer. Y hoy.

Antonio Granadilla

sábado, 17 de julio de 2021

Negando la violencia obstétrica. Respuesta de El Parto es Nuestro al Comunicado del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos

Teresa Escudero

https://www.elpartoesnuestro.es/blog/2021/07/15/respuesta-al-comunicado-del-consejo-general-de-colegios-oficiales-de-medicos-sobre-el-termino-violencia-obstetrica

Aquí tenéis la respuesta de El Parto es Nuestro. Quien quiera leerla íntegra, se puede acceder desde el enlace. Yo os quiero contar también cómo me siento, como médica, como mujer y como madre.

Como médica me siento avergonzada. Negar que exista violencia obstétrica en España es como negar que existe violencia de género, o que existe violencia con un componente homófobo.

El término Violencia Obstétrica no es un "invento" de El Parto es Nuestro, ni de las mujeres que la han sufrido (si alguien duda de lo que han sufrido las mujeres, le invito a darse una vuelta por la parte de Relatos, en la web de El Parto es Nuestro: https://www.elpartoesnuestro.es/relatos

El término Violencia Obstétrica es el que utiliza tanto la Organización Mundial de la Salud como la Organización de Naciones Unidas para referirse a la violencia que sufren las mujeres en el contexto de la atención a su embarazo, parto y puerperio. Y ésta violencia existe en España. Por desgracia.

La actitud negacionista del Comunicado del CGCOM es vergonzosa por la poca empatía que demuestra con las mujeres que la han sufrido, por el empeño en proteger a los profesionales que, simplemente, NO ESTÁN HACIENDO BIEN SU TRABAJO... y por la falta de apoyo de otros profesionales que intentan hacer mejorar las cosas y se encuentran con muchísimas trabas en los servicios a los que pertenecen.

Quiero que conste que todas las socias de El Parto es Nuestro, muchas de ellas profesionales sanitarias, sabemos que hay muchísimas matronas, ginecólogos y ginecólogas, pediatras... que están luchando cada día por mejorar la atención a madres y bebés, que luchan día tras días por que las intervenciones sean mínimas y basadas en la evidencia científica. Sabemos que en muchos casos son también los profesionales víctimas de esa violencia institucionalizada ante la que no pueden hacer nada, o muy poco.

Desde aquí, como médica, quiero alzar la voz por todas esas amigas matronas, enfermeras, ginecólogas, pediatras, que han llorado en mi hombro por situaciones de violencia que han vivido en hospitales españoles, y de otros países (por desgracia la Violencia Obstétrica está generalizada, como bien nos relata la OMS, y es un auténtico problema en muchos países del mundo, no sólo en España).

Como médica, EXIJO al CGCOM que deje esa posición negacionista, que no permite ni siquiera cuestionar a los profesionales que no están cumpliendo con los estándares de calidad. Desde luego que no son la mayoría, pero son más de los que sería deseable, ya que en nuestra profesión, la medicina, la empatía y el centrarnos en el paciente deberían ser una parte FUNDAMENTAL de la práxis. Es estupendo que seamos uno de los países con menos mortalidad infantil perinatal. Es terrorífico que se practiquen más del doble de cesáreas recomendadas por la OMS. Es terrorífico que haya diferencias brutales entre comunidades, que una mujer extremeña tenga el doble de riesgo de acabar su parto en una cesárea, que una mujer vasca. Es terrorífico que nuestros niveles de episiotomías también superen con mucho las recomendaciones de la OMS.

Y es terrorífico porque muchas mujeres tienen cicatrices por operaciones que simplemente NO ESTABAN INDICADAS. No puedo comprender que éste tipo de actuación no se considere violencia. ¿Operar a alguien que NO LO NECESITA, no es violencia?

En cuanto a las violencias más sutiles, casi mejor no hablamos. Porque todas las mujeres nos sentimos vulnerables en la consulta del ginecólogo, y más cuando estamos embarazadas. Y si ante esa vulnerabilidad lo que recibimos son malos modos, caras largas, desinformación e infantilización, sí, señores del CGCOM, nos sentimos violentadas... Sensibles que somos... Como mujer que afortunadamente no ha vivido esa violencia, agradezco a todos los profesionales con los que me he encontrado su empatía y su calidez, en especial a mis matronas y a las ginecólogas que me atendieron cuando me embaracé de mi hijo y cuando dí a luz en el Hospital de Torrejón.

Negar la violencia implica que no creemos a la persona que nos cuenta que ha sido violentada. Señores del CGCOM, ¿de verdad no creen ningún testimonio de las mujeres que han sufrido Violencia Obstétrica? No me lo quiero creer. Necesito pensar que o no los han leído, o no los han escuchado... O simplemente como "las cosas siempre se han hecho así", ya están en parte anestesiados. Como mujer, me dan ganas de gritar, "hermana, yo sí te creo" a todas esas mujeres, a muchas de ellas las he acompañado como profesional, he llorado con ellas y me he enfadado con ellas... Y sí, también las he ayudado a poner reclamaciones, ¡porque hay cosas que no se pueden ni se deben tolerar!

Negar un problema que existe no sirve para que el problema desaparezca.

Como médica, como mujer, como madre, y sí, también como socia de El Parto es Nuestro, exijo una rectificación y la aceptación del problema como primer paso para solucionarlo.

miércoles, 9 de junio de 2021

VACUNAS COVID19 EN MUJERES

Aunque defendemos el modelo biopsicosocial para valorar la complejidad del vivir -enfermar, en ocasiones, conocer lo estrictamente biológico, eso sí, desde una perspectiva de género, puede contribuir a desenmarañar alguna que otra dificultad encontrada en el camino, como el mayor riesgo de efectos secundarios graves en las mujeres jóvenes que reciben vacunas COVID19.

Disponemos de investigaciones que demuestran que las mujeres presentan un sistema inmune con sus propias especificidades. Generalmente producen más anticuerpos en respuesta a la infección natural y vacunación ( Klein y Flanagan, 2016).

Este hecho se objetiva en la infección por SARS-COV2 (Zeng et al, 2020), donde las mujeres producen más IgG que los hombres.

La revista Nature publicó en agosto del 2020 un estudio ( Sex differences in inmune responses that underline COVID-19 disease outcomes ),realizado en el hospital de Yale, en New Haven, que ofrece explicaciones biológicas de por qué los hombres son más propensos a padecer cuadros severos de COVID19. El déficit en la respuesta de linfocitos T sería el responsable de una peor evolución en hombres, mientras que los cuadros graves en mujeres se asociarían a un aumento en la concentración de citoquinas innatas.

En conjunto, estos datos sugieren que las vacunas y las terapias para aumentar la respuesta inmunitaria de las células T al SARS-CoV-2 podrían estar justificadas en hombres, mientras que las mujeres podrían beneficiarse de tratamientos que amortiguen la activación inmunitaria innata en las primeras etapas de la enfermedad.

Duygu Ucar, experta en ciencia computacional y regulación génica, ha participado en estudios en los que concluye que los sistemas inmunes de hombres y mujeres se modifican de distinta manera según envejecemos. Así, los linfocitos B y T disminuyen con la edad , en mayor intensidad, en hombres.

Además, subraya que el cromosoma X contiene la mayor cantidad de genes relacionados con la inmunidad en todo el genoma. Este hecho, sugiere, puede ser parcialmente responsable de la hipersensibilidad del sistema inmunológico, y de la mayor presencia de enfermedades autoinmunes en población femenina.

Pero no solo el sistema inmune responde de forma distinta según el sexo, también el metabolismo difiere en relación a factores fisiológicos como el grado de actividad de enzimas, el aclaramiento renal o la influencia de hormonas, entre otras, de manera que los efectos 2arios pueden aumentar si no se realiza el oportuno ajuste de dosis de los medicamentos. De hecho, las mujeres desarrollan efectos secundarios a los medicamentos con más frecuencia que los hombres (Obias- Manno et al, 2007).

Sería preciso tener en cuenta las posibles diferencias en la respuesta y eficacia de nuevas terapias y vacunas en función de su administración en hombres o mujeres (Tannenbaum et al, 2017). Sin embargo, realizar recomendaciones de dosificación según sexo sigue formando, desgraciadamente, parte de la ciencia ficción, pues la investigación continúa considerando, casi exclusivamente, el modelo masculino desde los estudios preclínicos en laboratorio.

De las 300 solicitudes de aprobación de fármacos evaluadas por la FDA entre 1995 y 2000, poco más de la mitad incluyeron análisis en relación a esta variable y un 20% destacó diferencias entre la población masculina y femenina en la farmacocinética de los mismos(Naveed, 2020).

En el día a día, escuchamos frecuentemente que el beneficio de la vacunación supera al riesgo, en un mensaje que se antoja universalizable . Pero ¿de qué riesgo hablamos? ¿El de quién?

Dicen que las trombosis son muy raras en las personas vacunadas. Sin embargo, ocurren fundamentalmente en mujeres jóvenes que también es rarísimo presenten una enfermedad grave que requiera ingreso en UCI si no se administrara la vacuna, ¿ quién ha pensado en el riesgo-beneficio de vacunación en estas mujeres? ¿ o acaso no es una desgracia que una mujer joven, sin riesgo de enfermedad grave por COVID 19, presente una trombosis o fallezca a consecuencia de una medida preventiva como una vacuna? ¿ se podría plantear la posibilidad de investigar la eficacia y la efectividad de una dosis menor de vacuna para reducir efectos 2arios graves en vez de cambiar a otra ?

El origen del problema es complejo. No siempre los conocimientos generados son llevados a la práctica. De hecho, tampoco los fármacos utilizados actualmente en la COVID19 se han estudiado de forma diferencial en función de su empleo en mujeres u hombres.

¿ Cuando dispondremos de una ciencia con perspectiva de género en una sociedad que grita, canta o se manifiesta a favor de la igualdad entre hombres y mujeres?

Ciencia con perspectiva de género, YA, por favor. ES URGENTEEEEE!

- Guan, WJ, ZY Ni, Y. Hu, WH Liang, CQ Ou, JX He, L. Liu, H. Shan, CL Lei, DSC Hui, B. Du, LJ Li, G. Zeng, KY Yuen, RC Chen , CL Tang, T. Wang, PY Chen, J. Xiang, SY Li, JL Wang, ZJ Liang, YX Peng, L. Wei, Y. Liu, YH Hu, P. Peng, JM Wang, JY Liu, Z. Chen, G. Li, ZJ Zheng, SQ Qiu, J. Luo, CJ Ye, SY Zhu y Zhong, NS, para el Grupo de expertos en tratamiento médico de China (2020). Características clínicas de la enfermedad por coronavirus 2019 en China. New England Journal of Medicine, 382 (18), 1708-1720.

- Klein, SL y Flanagan, KL (2016). Diferencias sexuales en las respuestas inmunitarias. Nature Reviews Immunology, 16 (10), 626–638.

 Liu, Y., LM Yan, L. Wan, TX Xiang, A. Le, JM Liu, M. Peiris, LLM Poon y Zhang, W. (2020). Dinámica viral en casos leves y graves de COVID-19. Lancet Infectious Diseases ,20, 656-657.

- Márquez, EJ, Trowbridge, J., Kuchel, GA, Banchereau, J. y Ucar, D. (2020). The letal sex gap: COVID-19. Inmun Aging , 17 (1), 1-8.

- Márquez, E. J., Chung, C. H., Marches, R., Rossi, R. J., Nehar-Belaid, D., Eroglu, A., ... & Ucar, D. (2020). Sexual-dimorphism in human immune system aging. Nature communications, 11(1), 1-17.

- Naveed, S.(2020). Do drugs work differently in men vs women?, mdLinx, https://www.mdlinx.com/internal-medicine/article/6162

- Obias-Manno, D., PE Scott, J. Kaczmarczyk, M. Miller, E. Pinnow, L. Lee-Bishop, M. Jones-London, K. Chapman, D. Kallgren y Uhl, K. (2007). La Oficina de Salud de la Mujer de la Administración de Alimentos y Medicamentos: Impacto de la ciencia en la política regulatoria. Journal of Womens Health, 16 (6), 807–817.

- Takahashi, T., Ellingson, MK, Wong, P. et al. (2020). Sex differences in inmune responses that underline COVID-19 disease outcomes. Nature, 588 (7837), 315–320.

- Tannenbaum, C., Day D. y Matera M. (2017). Edad y sexo en el desarrollo y las pruebas de fármacos para adultos. Investigación farmacológica, 121, 83–93.

- Zeng, F., Dai C., Cai P., Wang J., Xu L., Li J. , Hu G. y Wang L. (2020). Un estudio de comparación del anticuerpo IgG contra el SARS-CoV-2 entre pacientes COVID-19 masculinos y femeninos: una posible razón subyacente a un resultado diferente entre el género, medRxiv, https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2020.03.26.20040709

ANA DOSIO (Vocal de Investigación. Grupo de Inequidades Osatzen) 5/6/2021

Iván Illich, en el centenario de su nacimiento. Demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma.

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...