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domingo, 1 de febrero de 2026

EXPLOTACIÓN LABORAL, INFANCIA Y PARQUES DE ATRACCIONES

Hace años trabajé en un centro educativo, donde el 90% del alumnado era migrante, aprendí geografía, nombres de platos típicos y costumbres de una docena de países, y aprendí también a escuchar la vida de los migrantes en nuestro país, con sus alegrías y sus penas.

Probablemente no hemos reflexionado lo suficiente, sobre cómo la explotación laboral (de migrantes y no migrantes), afecta a las familias, a la juventud, a la infancia... Padres muy cansados, física y psicológicamente, llegan muy tarde a casa. A las espaldas cargan el estrés, las prisas, las humillaciones... Y con ese estado emocional, y después de jornadas eternas, la vuelta a casa, y el encuentro con los hijos, demasiadas veces acaba en gritos, conflictos, e incluso violencia.

La culpa, suele venir después, Y después de la culpa, el intento de compensar. Donde hubo un exceso de gritos, que haya un exceso de fiesta, como no se tiene tiempo para jugar, preguntar, ni escuchar en el día a día, que haya al menos una ocasión súper especial, donde celebrar por todo lo alto... Parques de atracciones, grandes viajes, compras desorbitadas y caprichos una vez al año, conviven con la triste realidad de no podernos dar los buenos días cada mañana, acostarnos sin un beso muchas noches, y no poder pagar a tiempo las facturas de muchos meses.

Y mientras muchas familias repiten estos patrones, y muchos profes vemos claramente cómo no funcionan, ni unos ni otros, ni familias, ni profes, ni juntos ni por separado, hablamos de lo importante: de un sistema laboral que oprime, asfixia, genera violencia, rompe parejas, destroza familias, malogra la infancia...

Un sistema, que está encantado con que nuestra respuesta sean las “compensaciones”, las familias siguen rompiéndose, y el sistema sigue haciendo caja y se sigue haciendo fuerte.

Ahora más que nunca: SOLIDARIDAD

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

viernes, 24 de febrero de 2023

TANTO TIENES, TANTO VALES

Según el Real Decreto, de obligado cumplimiento, 164/2019, de 22 de marzo, todas las personas en situación de vulnerabilidad tienen derecho a abrir una cuenta bancaria. Un derecho reconocido por las instituciones pero que muchas veces es vulnerado.

Hace pocos meses pude hacerme consciente, una vez más, del desprecio que sufren “los de abajo”. Acompañando a una amiga a hacerse una cuenta en Torrelaguna, un pueblo de Madrid, con la normativa europea de una mano, y el teléfono de un abogado amigo que nos asesoraba en el proceso de la otra, llamamos a la puerta del primer banco, en el que nos echaron con cajas destempladas, malos modos y maneras, y mintiendo abiertamente al negar un derecho que nosotras conocíamos.

Tras insistir, protestar y querer poner una reclamación, intentaron meternos miedo, amenazándonos con el cierre automático de la cuenta una vez abierta, con el riesgo de ver el dinero bloqueado.

Nos “invitan” a preguntar en el banco de enfrente, y allí recibimos el mismo trato: rechazo y humillación cuando exigimos nuestro derecho.

Personas sin recursos de cualquier nacionalidad tienen derecho a abrir una cuenta, los bancos lo saben, y aunque no pierden nada con estas cuentas, dejan de ganar comisiones, que en estas situaciones están prohibidas.

Tras pelear, y vivir varias conversaciones desagradables, conseguimos nuestro objetivo. Y de paso abrir mejor los ojos a la realidad de la banca, que a pequeña y gran escala, aplasta al pequeño, y regala sonrisas, alfombras rojas y todo tipo de facilidades a los grandes.

Ahora más que nunca: Honradez

Nuria Sánchez Díaz de Isla

jueves, 24 de marzo de 2022

LA ESCUELA TIENE FUTURO… SI ENCUENTRA QUIEN SE ATREVA A AMAR…

Carmen Nava, el confinamiento en
casa alquilada de 35 m2
Hemos recibido mucho amor, hemos sido testigos de mucha generosidad, ahora nos toca a nosotros dar algo de lo que durante años hemos recibido.

SI EL AMOR QUE SE DA, TIENE ESPECIALMENTE EN CUENTA A LOS ÚLTIMOS

A los más pobres, a los que sistemáticamente la escuela pisa. ¡Cuantas reuniones de profes en los que se crítica a las familias más pobres, a las migrantes, por no ir a reuniones, cuando se está trabajando, por dormirse en ellas, cuando su trabajo es agotador, por traer bollería industrial en vez de fruta, mucho más barata, por no aportar en las campañas de solidaridad, aunque su vida entera sea solidaridad..!

CON UN AMOR DE PROMOCIÓN

Es necesario dar la palabra a los pobres, devolvérsela, después de quitársela tantas veces con pequeñas y grandes humillaciones. La escuela desprecia a los niños pobres, algunos de ellos extremadamente silenciosos, se les tacha de ausentes, poco participativos, raros, uraños… cuando su principal dificultad es su pobreza. No participan porque desde muy pronto han aprendido a callar.
No todo vale para ellos. Necesitan lo mejor. El mejor inglés en la escuela, porque nunca se podrán pagar un viaje en verano a Inglaterra. La mejor literatura, porque no tienen libros en casa, y necesitan leer, hablar, exponer, defenderse…

UN AMOR QUE SE PREOCUPA POR TODOS Y POR TODO

Como decía Milani: “todo nos importa”. Nos importa el precio de los libros de texto, el de la luz y el de la vivienda, importa lo que gana la profesora, la conserje y la limpiadora, importa lo que el alumnado hace fuera del cole, la vida que vive a la tarde, el barrio en el que vive, y sus principales problemas, importa y mucho quién gobierna, y cómo y por qué consiguió ser el más votado…Y cada vez que estos temas dejen de importarnos… Más esclavos seremos.

UN AMOR, QUE TOMA PARTIDO

Nuestra presencia en el mundo, decía Freire, implica elección y decisión, no es una presencia neutra. Tomar partido significa romper tantos y tantos acuerdos que se construyen pisando al débil. Optar por romper la comodidad, por dejar de ser corporativista, por defender a una familia cuando tenga razón, en vez de a un compañero, por optar por las familias, en vez de por las editoriales, optar por la verdad y la justicia en vez de por la mediocridad.

UN AMOR POLÍTICO

Pues no se puede amar al pobre sin querer acabar con las leyes que le aplastan. Amamos a nuestros niños de aula, pero no hemos hecho nada, para que durante el confinamiento pudiesen salir a la calle, volver a jugar en los parques, poder tocar a un amigo, o jugar a la pelota… Amamos a niños concretos, pero nuestra indiferencia ante las condiciones laborales de sus padres les condena y les aplasta. Es una trampa pensar que tenemos libertad, y que podemos saltarnos la burocracia cerrando la puerta de nuestra clase. Hasta que no abramos esa puerta de par en par, y nos planteemos transformar todo un sistema educativo, político y económico injusto, viviremos asfixiados y asfixiando.

CAPAZ DE LUCHAR POR LO QUE AMA.

Porque cada vez que no damos un paso adelante, lo damos hacia atrás. O luchamos por lo que creemos, o lo perdemos, nos vendemos.

HASTA TRANSFORMARSE Y TRANSFORMAR

Necesitamos tomarnos en serio nuestra propia formación, plantear en nosotros mismos el cambio que queremos, necesitamos romper las inercias, cortar con las ataduras que nos inmovilizan, plantearnos en serio una “conversión” personal. Para eso necesitaremos amigos, compañeros de viaje, equipo. Y al mismo tiempo, no después, plantearnos la transformación de una realidad injusta, plantearnos la revolución que la escuela necesita

LA ESCUELA TIENE FUTURO, ¡TIENE FUTURO!  …SI ENCUENTRA QUIEN SE ATREVA A AMAR

Ahora más que nunca: AMOR POLÍTICO

Nuria Sánchez

*El pasado fin de semana 19 y 20 de marzo de 2022 en la Casa Emaús, se celebró un curso sobre los DESAFÍOS DE LA EDUCACIÓN, donde familias y educadores estuvimos dialogando sobre la escuela, la vida, la política y el amor. 

viernes, 2 de julio de 2021

CUANDO LA SOLIDARIDAD SE PONE EN MARCHA


En Madrid, unas cuantas mujeres, luchadoras y decididas, decidieron ponerse a trabajar juntas, encontrarse, hablar de lo que les pasa, y luchar contra la injusticia que sufren ellas mismas, y muchas otras compañeras. Así nació un proyecto social y teatral muy especial. LAS LATINAS SON, de la compañía Teatro Sin Papeles. Formado por mujeres latinas, que vienen de distintos mundos, la educación, el trabajo social, el trabajo de limpieza y cuidados, el teatro…

En Pamplona, otras cuantas mujeres, luchadoras y decididas, decidieron ponerse a trabajar juntas, encontrarse, hablar de lo que les pasa, y luchar contra la injusticia que sufren ellas mismas, y muchas otras compañeras. Así nació otro proyecto hermoso CUIDADORAS Y TRABAJADORAS DEL HOGAR EN NUESTRA LUCHA, formado por mujeres de Perú, Colombia, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Argentina, Ecuador y España que comparten el deseo de acabar con la injusticia que se vive en este sector.

El pasado lunes 28 y martes 29 de junio estos dos grupos de mujeres se encontraron. El encuentro fue posible gracias al trabajo gratuito y a la solidaridad, con presupuesto cero, sin subvenciones ni financiación.

Se hizo un fondo común donde cada una aportó lo que pudo y quiso, para poder pagar la gasolina del viaje de Madrid a Pamplona. Se preparó comida desde un montón de casas para poder compartir mesa y conversación con platos de diferentes partes del mundo (tortillas de patata, arroz, ensaladilla, pollo, empanadas de queso, causa rellena...) Y a la hora de dormir se abrieron las propias casas para poder acoger a las invitadas.

El resultado fueron unas jornadas de teatro, diálogo, convivencia, trabajo, encuentro, organización colectiva y denuncia increíbles.

Donde resonaron los problemas que viven las mujeres migrantes y las cuidadoras y trabajadoras del hogar, y las posibilidades que se abren cuando se trabaja en equipo y desde la SOLIDARIDAD.

Durante todo el encuentro se respiró generosidad, compromiso, compañerismo, deseo de superación personal y transformación social...

Este ha sido un paso más en el camino de Las Latinas Son y Cuidadoras y Trabajadoras del Hogar en Nuestra Lucha. Un paso importante, que se ha dado sin la presencia de los medios de comunicación, ¿demasiado ocupados tal vez en cosas más lucrativas? ¿demasiado despreocupados de los problemas y las luchas de los de abajo?

Pero un paso que nos invita a seguir creciendo, aprendiendo, apoyarnos mutuamente, organizarnos, dar la cara. 
La tarea es mucha y la sociedad necesita que el trabajo y la lucha crezcan y continúen. Gracias y Adelante.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díez de la Isla

domingo, 6 de junio de 2021

VERGÜENZA DE FALSO SOCIALISMO

Algunas noticias esta semana nos hacen pensar, y mucho…

Por una parte llegaba la propuesta de protocolo del Ministerio para el próximo curso en los colegios. Mucho que dialogar sobre el tema, pero un hecho especialmente hiriente: que se siga proponiendo la semipresencialidad a partir de los cursos superiores de ESO. En el mismo documento que lanza el Ministerio se reconoce el daño que hace esta semipresencialidad, especialmente al alumnado con más dificultades. No ir al colegio a diario, o ir menos horas de las establecidas, admiten que genera una “brecha académica”, cosa que les debe preocupar poco porque lo siguen proponiendo. Sin valorar siquiera que ha habido comunidades enteras, como la Navarra, que ha tenido presencialidad total sin mayor incidencia del virus. Injusto e ineficaz, pero se vuelve a proponer un año más.

Desde los despachos ministeriales y los chalets con piscina, a lo mejor no se percibe tan claramente que hay chicos de 14, 15 y 16 años, que no pueden pagar un profesor particular, que tienen en la escuela el único medio de enriquecerse culturalmente, viven en habitaciones compartidas o en entornos hostiles, donde quedarse solo en casa puede suponer más violencia física, psicológica o sexual.

Por otra parte, llega la subida del precio de la luz, como si no resultase un verdadero milagro ya llegar a fin de mes para muchas familias. Si resulta ya insultante la medida, más insultante resulta aún, la respuesta “feminista” de la ministra Carmen Calvo. Cuando un periodista le habla de las famosas franjas horarias, se atreve a decir que el verdadero “temazo”, no es cuándo se pone la lavadora, sino quién la pone. Alardear de “feminismo”, no sirve para esconder tantas vergüenzas.

Así trata este gobierno a niños y familias. Peor aún trata a nuestros hermanos migrantes. Más allá de la foto propagandística de Pedro Sánchez con aquel primer barco migrante el “Aquarius”, su política migratoria se podría resumir así: mano dura al migrante para que acabe aceptando ser mano de obra esclava.

¿Qué tipo de gobierno tenemos?

Se autoproclama de izquierdas y socialista, pero ni huele lo que vive la gente sencilla, del pueblo, de abajo.

AHORA MÁS QUE NUNCA. VERDAD EN POLÍTICA

Nuria Sánchez

viernes, 19 de marzo de 2021

DISTOPÍA Y TRABAJO DOMÉSTICO Y DE CUIDADOS

En los últimos años se han puesto de moda las DISTOPÍAS, libros, series y películas que hablan de mundos terribles y crueles: “Los Juegos del Hambre”, “Divergente”, “Black Mirror” o “El cuento de la Criada”, son algunos ejemplos de esto. Historias de ficción, que demasiadas veces recuerdan a nuestra realidad cotidiana.

Fijémonos en nuestro país, y miremos por una parte la realidad de la migración y por otra la de los trabajos de cuidado. Veremos:

- Una sociedad española envejecida, con más mascotas que niños.

- Con muchos ancianos y ancianas a los que su familia no puede cuidar, por la realidad sociolaboral que se impone, o directamente no quiere cuidar por lo que eso supone.

- Una realidad de gente joven y fuerte en países empobrecidos, a los que se les niega un futuro para vivir en su tierra.

- Miles de desplazamientos de personas jóvenes a nuestra tierra. Migraciones “forzosas”, pues no se puede hablar de voluntariedad cuando falta lo básico para vivir. Personas que dejan atrás familia, corazón, paisajes, olores y sabores.

- Una ley de extranjería que condena a la invisibilidad y la explotación a los recién llegados pobres. Se extiende el miedo, y con él el silencio, y se acepta cualquier cosa porque se necesita sobrevivir, y se dejan de exigir derechos básicos, y llega la vulnerabilidad.

Y se acaba aceptando como solución social al cuidado de nuestros mayores que mujeres jóvenes trabajen en condiciones de explotación (dinamitando los derechos laborales de estas mujeres en lo referente a salario, seguridad social, vacaciones, horas de trabajo y descanso diario y semanal...).

Y como resultado final, vemos como nuestra sociedad se va convirtiendo en uno de esos mundos distópicos, donde para el bienestar de unos pocos se condena a muchos, a través tanto de leyes injustas como del silencio, la inconsciencia o la ignorancia de la realidad de la mayoría.

¿Empezamos a hacer algo para cambiarlo?

Una sociedad en que padecemos (más o menos) estas situaciones tenemos que seguir dialogando y comprometiéndonos para responder a los problemas existentes.

Las que se han hecho conscientes de esta situación, pueden hacerlo público, denunciarlo, colaborar con las personas que lo sufren y trabajar para cambiar una realidad de injusticia institucionalizada.

Las personas que se están beneficiando de esa explotación, tienen que romper con la dinámica de deshumanización en la que están directamente implicados.

Y así podremos conseguir que nuestra sociedad se parezca cada día un poco menos a esas terribles distopías.

Ahora más que nunca: Verdad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

lunes, 15 de marzo de 2021

SE BUSCA PISO DE NO MÁS DE 600 EUROS

Para alquilar a una familia con niños pequeños, mileurista, en los que padre y madre saltan de la explotación al paro y del paro a la explotación.

Se busca y no se encuentra. Pues los pisos, sin grandes lujos, ya rondan los 800 euros, y las habitaciones, con gastos incluídos los 350.
Se busca entre personas de buena voluntad, progres, sindicalistas, filántropos. No se encuentra. Se busca entre cristianos y personas de iglesia. Sigue sin encontrarse.

Estamos a favor de la familia, pero no somos conscientes de las rupturas que se producen por el estrés de no poder pagar una vivienda o tener que vivir en una sóla habitación de unos pocos metros cuadrados.

Estamos por la vida y la natalidad, ignorando las condiciones que llevan a muchas parejas a renunciar a ser padres de nuevo.

Estamos contra el aborto, sin plantearnos las causas laborales y económicas que conducen a él en muchos casos.

Y así, sin quererlo, o sin querer reconocerlo, se promueve lo que no se aprueba.

Los precios del alquiler en nuestra ciudad siguen subiendo. Los marca el mercado, no la conciencia de la gente de buena voluntad o de tantas personas cristianas.

Sueño, rezo y espero para que en la iglesia y en la sociedad se hable de esto, con tal fuerza, que se transformen corazones y voluntades.

Y sea posible encontrar, de nuevo, un piso digno, por no más de 600 euros.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

jueves, 4 de marzo de 2021

CARIDAD CRISTIANA y TRABAJO DOMÉSTICO. EL ESCÁNDALO DE LOS PEQUEÑOS.

Hay cosas que parece que no cambian. Ni con la nueva, ni con la vieja normalidad. Parecen males endémicos, problemas irresolubles, fatalidades imposibles de transformar, cuando lo que pasa es que no hay voluntad para cambiarlas. Las condiciones laborales de miles de hombres y mujeres que están trabajando en hogares en limpieza y cuidados, son un ejemplo de esto. 


Gobierno tras gobierno, de uno y otro color, van aceptando que haya trabajadores de segunda, sin derecho al paro, con jornadas de explotación, sin contrato ni seguridad social en su inmensa mayoría… Son fundamentalmente mujeres migrantes, muchas de ellas sin papeles, que cuidan casas, niños y mayores, entregando tiempo, salud y cariño a lo que decimos que es para nosotros lo más importante, y lo hacen en condiciones infrahumanas.

Los pasados días 26 de febrero y 3 de marzo, la asociación Encuentro y Solidaridad, organizó unos talleres sobre Los Derechos Laborales en el Trabajo Doméstico, con la colaboración de Rafael Paredes, abogado con 20 años de experiencia en extranjería, y muchas horas de trabajo gratuito y solidario a las espaldas.

Los talleres sirvieron para aclarar ideas, resolver dudas, encontrarse y escucharse, robar a las múltiples preocupaciones alguna sonrisa y ofrecerse entre las asistentes mutuo apoyo y solidaridad.

Pudimos conocer lo que dice la ley de lo que debería ser el trabajo doméstico: un trabajo con contrato y seguridad social, percibiendo un mínimo de 950 euros mensuales en 14 pagas, con 10 horas mínimas de descanso entre jornada y jornada, con 36 horas seguidas de descanso semanal, y no más de 8 horas de jornada diaria, aunque se pueda contemplar algunas horas a mayores de presencia (en ningún caso más de 20 horas de presencia semanales). Con 14 festivos al año y 30 días naturales de vacaciones.

Y pudimos comprobar también, con rabia, indignación y tristeza, lo alejada que está la realidad de la “legalidad”: Mujeres trabajando 140 horas semanales, a las que en muchas ocasiones se les habla con desprecio, hasta se les impide salir o ver a sus familiares “para evitar contagios”, que ni cotizan en la seguridad social, ni se les respetan festivos o vacaciones, y menos aún pagas extraordinarias, llegando a cobrar 700 euros por jornadas no completas, sino completísimas.

Mujeres que afirman que trabajan mucho y muy duro, pero que no les falta la compañía de Papá Dios. Y ya en la intimidad, te cuentan que son familias cristianas, unas de rosario y misa diaria, otras de este o aquel movimiento, las que descaradamente les explotan y hacen llorar de rabia e impotencia.

Imposible no recordar la palabra del Evangelio, en Mateo 18,6: "Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría... "

Que estos hechos dejen de darse en nuestra comunidad, es tarea de todos. Una tarea entusiasmante, la de que brille el amor de Dios, y la caridad cristiana, empezando, por ejemplo, por combatir la explotación en el trabajo doméstico.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

jueves, 11 de febrero de 2021

ENCERRADAS


Antes de la pandemia pocas personas sabían lo que era el “síndrome de la cabaña”, ese que se ha hecho tan popular en conversaciones y medios de comunicación y que han sufrido muchos niños y adultos tras el confinamiento.

Este síndrome no es nuevo, ya se sufría por distintos profesionales, en submarinos, bases petroleras y... ¡trabajo doméstico!

Lo de los submarinos, y las bases petroleras parece obvio, pero lo del trabajo doméstico, para la inmensa mayoría de la gente resultará extraño. Déjenme que les cuente:

En nuestra ciudad, hay cientos de mujeres que trabajan donde viven y viven donde trabajan, son las internas. Mujeres migrantes, que cuidan personas mayores, y lo hacen las 24 horas del día.

Algunas, las “afortunadas” tienen un par de horas libres al día y los fines de semana; otras, que corrieron peor suerte, pueden pasar hasta 5 días trabajando sin un mísero tiempo de descanso.

Algunas, las “afortunadas”, cuidan personas que pueden salir a la calle, lo que sirve para respirar aire fresco, pasear, tener una conversación con un vecino o algún compatriota… Otras, que corrieron peor suerte, cuidan personas que no salen de casa, y a ellas tampoco se les permite hacerlo.

Y así, en nuestra ciudad, existen mujeres, que viven su juventud “ENCERRADAS” día tras día, al cuidado de nuestros queridas tías, madres y abuelas.

Mujeres valientes y luchadoras que se sienten enloquecer, se angustian, se desesperan, sufren de taquicardias, insomnio… Y a pesar de que se consumen física, psicológica y emocionalmente, cada vez tienen más miedo de abandonar el lugar donde trabajan.

Su confinamiento hoy continúa, y no precisamente por culpa de la pandemia.

Son personas concretas las que imponen a las trabajadoras internas unas condiciones injustas e inhumanas.

Es un ambiente concreto el que defiende la idea de que los migrantes son personas de segunda, a nuestro servicio.

Es una legislación concreta la que condena a las personas en situación irregular a vivir y trabajar clandestinamente, sin derechos ni libertades, expuestas a todo tipo de explotación.

Necesitamos cambiar leyes, ambientes y corazones. Necesitamos una ciudad libre de mujeres “encerradas”.

Ahora más que nunca: Solidaridad

Nuria Sánchez Díaz de la Isla

sábado, 19 de diciembre de 2020

EL DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN DE NAVARRA VULNERA EL DERECHO A LA EDUCACIÓN

El 5 de octubre, un grupo de familias y educadores escribimos una carta al Departamento de Educación de Navarra, al defensor del pueblo y los medios de comunicación, exigiendo un cambio del protocolo COVID para las escuelas, para que el alumnado de primaria no se confine cada vez que haya un positivo en el aula.

El 9 de octubre fueron las familias del Colegio Cardenal Ilundain, doblemente confinadas en un mes, las que hicieron esta propuesta; el 20 de octubre, lo retomaron las APYMAS de Navarra en su reunión con el Consejero.

El tema se ha seguido dialogando en cada reunión del Comité Técnico de Coordinación de COVID-19 del Consejo Escolar de Navarra. El acta de la 5ª reunión de este Comité, de 19 de noviembre, recoge expresamente cómo se acepta el cambio de protocolo para el alumnado de primaria.

Las instituciones sanitarias y educativas afirman una y otra vez que la escuela es un lugar seguro, que los contagios no se producen dentro del aula, sino fuera de ella, y los estudios realizados afirman que el menor riesgo de transmisión se da entre los menores de 12 años.

A pesar de todo esto, la decisión de dejar de confinar masivamente al alumnado de primaria e infantil aún no se ha llegado a implementar en nuestra comunidad, a diferencia de lo que ha hecho por ejemplo Aragón. Lo que significa que se sigue privando del derecho de ir a la escuela, de relacionarse, jugar con otros niños y moverse libremente, a miles de alumnos y alumnas.

Ya durante el primer estado de alarma los niños tenían menos derecho que los perros a salir a la calle, y ahora, después de un confinamiento obligatorio de 40 días, y sin justificación científica que lo avale, les volvemos a mandar “a casa” cada vez que un compañero, con el que puede no haber tenido ningún tipo de contacto, da positivo.

Aulas enteras confinadas, además de suponer un trastorno para miles de familias que tienen que ver cómo conciliar vida laboral y cuidados, supone nuevamente un golpe brutal para la infancia. Aumentan los estudios que afirman lo pernicioso que es y ha sido el confinamiento para los menores, especialmente para los más pobres, pues no sólo existe brecha digital, que dificulta el seguimiento de tareas y clases online, sino cultural, social, y económica. “Quedarse en casa”, aunque para algunos niños sea como unas nuevas vacaciones, para otros es un auténtico infierno, de abandono, soledad, maltrato o abuso.

Los niños no votan, no se manifiestan, ni protestan públicamente, no escriben cartas al director… Pero sí sufren, y mucho, el desprecio de nuestras instituciones. Se dice de ellos que son “resilientes” y que se adaptan “mejor que nadie” a cualquier situación. Pero eso no puede ser excusa para tratarlos como les estamos tratando en esta pandemia.

Confinar aulas enteras en primaria “por protocolo”, no aporta ningún beneficio, y son importantes los daños que causa.

Por eso los abajo firmantes exigimos el cambio inmediato de esta medida y se ejecute desde ya la medida aceptada por unanimidad de todos los miembros del Comité Técnico de Coordinación de COVID-19 del Consejo Escolar de Navarra por la cual se establece que no es necesario el confinamiento de toda el aula en el caso de que uno de los alumnos haya dado positivo.

Mª Elena García San Segundo. 08988684P
Claudio Fernández Quirones. 73481793P
Genny Jaldin Amusquivar. 73485537P
Samuel Valderrey Pérez 71135268V
Nuria Sánchez Díaz de Isla. 12769859Y
Deise Edith Calero Borja. 73435152Q
Gloria Bastida Albaladejo. 22998035J
Ildefonso Hervas Ruiz. 26493323Z
Yani Vargas Rosario. Y4981885F
Pilar Martínez Abadía 44614674X
Beatriz Martínez Abadía. 33428577D
Rosario Leyre Escobedo Romero 72805913B
Beatriz Ansa Alvarez. 44612512X
Pablo Blanco Del Moral. 72687492V
Maria del Carmen Ochoa Nieto. 72042380D
Rafael Escobedo Romero. 72691482M
Wendy de la Rosa. Y5143329Z
Gianella Oliva Acero. 73485549C
Fran Larumbe Zugasti. 44625101H
Amaia San Jose Esarte. 33439659M
Nancy Gloria Pinto Casas.Y7884508F
Génesis Fátima Aurora Carazas Pinto. Y7884739P
Gretty Santórum. 73114645-Z
Yoana Reguera Minguez. 33435179X
Patricia Ruiz Domínguez. 44622749n
Antonia Hervás Ruiz. 26485778J
Cristina Flores Sardiña. 33441902v
Úrsula León Castro. 44649827L
Nazim Vega Elías. 44649305A
Fernando López Galar. 72681997 
(Los firmantes son padres y/o profesores)

miércoles, 25 de noviembre de 2020

La LEY CELAÁ, desde los últimos



La LOMLOE o Ley Celaá ha reabierto en nuestro país el debate sobre la educación. Esta ley, planteada sin consenso, ni diálogo social suficiente, enfrenta una vez más a la sociedad española en temas como la educación especial, el tratamiento del castellano, el papel de la educación concertada, o la asignatura de religión entre otros.

Viene a sustituir a la LOMCE, ley que fue igualmente aprobada sin consenso ni diálogo, y sin dar respuesta real a los grandes problemas educativos de nuestro país.

La LOMLOE afirma: “La finalidad de esta ley no es otra que establecer un renovado ordenamiento legal que aumente las oportunidades educativas y formativas de toda la población, que contribuya a la mejora de los resultados educativos del alumnado, y satisfaga la demanda generalizada en la sociedad española de una educación de calidad para todos”.

En España crece a pasos agigantados la pobreza y la desigualdad social. Que se hable de OPORTUNIDADES y CALIDAD PARA TODOS, suena bien, muy bien. Hay una brecha enorme entre la infancia empobrecida de nuestro país, y la infancia rica en estímulos y recursos personales, sociales, económicos y educativos. Y la escuela en estos momentos, no consigue, ni a penas se plantea, una auténtica y real compensación de las dificultades socioeconómicas y culturales del alumnado. Esta ley, a pesar de las buenas palabras, tampoco lo hace.

Si de verdad quisieran poner a los últimos en primer lugar, se buscaría un GRAN PACTO POLÍTICO EN EDUCACIÓN, sin prisas, con diálogo, sin chapuzas, sin aprobar algo que está llamado a durar lo que dure un gobierno.

Si de verdad importase el aprendizaje de los más pobres, se intentaría la COLABORACIÓN DE TODO TIPO DE ESCUELAS, sin enfrentarlas, dotando tanto a las escuelas de titularidad estatal, como a las concertadas de los recursos suficientes para poder sostenerse sin fondos proveniente de las familias que pueda servir de segregación. Pagar no digo 600, sino 60 euros al mes, es impensable para muchas familias. Es cierto que esta cantidad de dinero dificulta la entrada de familias con dificultades económicas. Es verdad que hay escuelas concertadas con ánimo de lucro, pero también es verdad que las hay, y muchas, con ánimo de servicio, que de hecho son deficitarias sin este apoyo de las familias. Las escuelas concertadas con voluntad de servicio pueden ser una pieza fundamental para la equidad educativa. La asfixia estatal de estas escuelas es además de un grave error estratégico, un fuerte ataque a la libertad de enseñanza.

Si de verdad existiese en esta propuesta un afán solidario, se evitaría la interesada confusión entre escuela PÚBLICA y ESTATAL. La escuela pública es del pueblo, de las familias, de la sociedad, que puede y debe organizarse y crear sus propios colegios, con pluralidad de planteamientos y sensibilidades. El Estado, con sus escuelas, debe llegar donde la sociedad no llega, de manera subsidiaria, no al revés. La “mercantilización” de la educación no es una buena noticia para el pueblo, pero la “estatalización” tampoco lo es.

Si de verdad se quisiese “compensar” las dificultades del alumnado que ni visita museos, ni se puede pagar clases particulares, o viajes al extranjero, el acento central de la ley sería el de ofrecer una enseñanza que permita dominar la palabra, el conocimiento, las lenguas, la matemática, la historia, la ciencia… Dejando en un plano muy secundario el AFÁN IDEOLOGIZADOR y de modelaje del alumnado que impregna toda la ley.

Si de verdad hubiese voluntad de promoción integral de los más débiles, no habría problema en aceptar la RELIGIÓN, COMO UNA ASIGNATURA MÁS, asignatura optativa, que completa y enriquece la formación personal, que ayuda a entender la cultura que hemos heredado y que ayuda a profundizar en las grandes cuestiones humanas.

Si de verdad el objetivo fuese evitar el fracaso educativo del alumnado con más dificultades, no se hubiese hecho esta ley sin escuchar a los equipos docentes, al profesorado, que desea un pacto educativo. Y sin escuchar al propio alumnado, especialmente al que tiene más dificultades, y a sus familias, a quienes sobran buenas palabras y falsos debates, y necesitan compromiso real y efectivo, y acuerdos globales y estables que ayuden a crear una escuela verdaderamente solidaria.

El sistema educativo, no es otra cosa que un subsistema al servicio del sistema económico, que busca más que promocionar integralmente, atender en cada momento las necesidades de éste. Es fácil imponer una ley educativa que hable de equidad, aunque si realmente se busca equidad y justicia, el verdadero desafío está una vez más en un sistema político y económico que actualmente aplasta a infancia y familias. Trabajo digno, vivienda digna, barrios dignos, transparencia y honradez política, son buenos puntos para empezar a trabajar por la justicia, si de verdad se quiere.

Ahora más que nunca: Verdad en política

Nuria Sánchez Díaz de Isla
Eugenio Rodríguez
Isabel García Blas

lunes, 12 de octubre de 2020

EUTANASIA PARA PARADOS, DESAHUCIADOS Y MUJERES PROSTITUIDAS

 



La crisis de la Covid 19 ha puesto en evidencia algunos de los grandes problemas de nuestra sociedad. GRANDES PROBLEMAS, viejos problemas, que ahora son visibles y palpables para todo el mundo.


Uno de ellos es el de la situación de nuestros mayores, solos, empobrecidos, recluídos en los morideros que son muchas residencias de mayores. El golpe más duro en esta pandemia se lo han llevado los mayores pobres, tanto en víctimas mortales, como en aislamiento, exclusión y tristeza. 


Para ello, el gobierno del PSOE y Unidas Podemos, ¿socialista? ¿de izquierdas? ha tenido la brillante idea de ofrecer para ancianos y enfermos la posibilidad de la Eutanasia. Saber escuchar el dolor de los últimos no es facilitar la muerte a quien pide morir porque vive en soledad, se siente una carga para otros familiares o sufre de manera insoportable. Ancianos y enfermos NO quieren morir, quieren dejar de sufrir y de vivir en condiciones indignas.


De un gobierno que repita hasta la saciedad que aquí “No se va a dejar a nadie atrás” se esperarían otro tipo de medidas políticas, económicas, psicosociales y sanitarias, que lleven a una mejora clara de la situación de enfermos y ancianos. El acceso universal a los cuidados paliativos, el apoyo real a los cuidadores principales, o las condiciones en las residencias de ancianos, son algunos puntos sencillos por los que poder empezar.


Pero la Eutanasia resulta fácil de regular, barata de aplicar, está barnizada con un tinte progresista y de defensa de derechos individuales, y además sirve de cortina de humo para ocultar el empobrecimiento creciente en nuestro país, y la falta de respuesta política eficaz ante ello.


Triste respuesta. Muy triste. Este gobierno, incapaz de resolver el problema de la vivienda, sin voluntad real de abolir la violencia física, psicológica y sexual que supone la prostitución, y sin atreverse a tomar medidas eficaces contra el paro y la explotación laboral, cualquier día propone también la eutanasia para parados, desahuciados y mujeres prostituídas.


Ahora más que nunca: Verdad en Política.


Nuria Sánchez Díaz de Isla



viernes, 2 de octubre de 2020

ESCUELAS ABIERTAS Y LLENAS. ESCUELAS ESENCIALES.

Tras 6 meses sin ir al colegio, y a las cuatro semanas del comienzo de curso 2.056 alumnos y alumnas permanecen confinados, lo que supone el 3,32% del total de alumnado de los ciclos de Infantil y Primaria.

Para algunos niños y niñas, volver a estar confinados no será una mala experiencia, tienen quien les cuide, les estimule y acompañe su aprendizaje, después de haber vivido un verano lleno de experiencias diferentes.

Para otra parte del alumnado, será un duro revés. Dejar de ir a la escuela es dejar de escuchar cuentos, encontrarse con amigos, abrirse a nuevos mundos, más allá de los que marcan las redes sociales o la tele en la que pasan el día enganchados a la espera que lleguen sus padres del trabajo.

Unos niños se confinan en una habitación, otros en una casa con jardín, unos tienen adultos disponibles y un montón de propuestas que hacen que el tiempo en casa sea un tiempo de aprendizaje, otros directamente están solos o mal acompañados. Hay quien se puede pedir vacaciones o un permiso para cuidar, hay quien sabe que pedir algo en el trabajo es sinónimo de perder el empleo.

Y por si fuese poco, la educación a distancia que se ofrece, en vez de compensar la brecha que genera el no ir al colegio, abre una brecha mayor.

Javier Remírez, el vicepresidente primero del Gobierno de Navarra, ha afirmado que “se está detectando que los contagios vienen de situaciones externas a los centros”. Los centros educativos son espacios seguros y tienen que seguir siéndolo, aunque evidentemente el riesgo cero no existe.

Si la convivencia escolar parece que no es un riesgo para la salud pública, sería importante replantear algunas medidas de nuestro actual protocolo, que limitan la presencia escolar a niños muy pequeños, parece que de manera injusta e innecesaria.

Cuando un alumno o alumna de la ESO da positivo, son los rastreadores los que valoran quiénes son sus contactos estrechos. ¿Por qué no se hace lo mismo con el alumnado de primaria? ¿Por qué se considera GRUPO ESTABLE DE CONVIVENCIA un alumnado que usa mascarilla, respeta las distancias, usa material individual y se lava las manos 5 veces al día?

Esta falta de confianza en el propio protocolo de prevención y su puesta en práctica en primaria, confina y priva de la escuela a cientos de niños, que no han tenido ningún tipo de contacto estrecho con un positivo.

Si en una clase de primaria, hay un positivo, el equipo educativo de ese curso puede colaborar con los rastreados a detectar quienes han sido sus contactos estrechos, (por almorzar cerca, sentarse al lado, o por imposibilidad de mantener las distancias de seguridad. Pero que en educación primaria la clase entera, preventivamente, quede confinada, parece una medida excesiva, que conlleva un daño objetivo a miles de niños que pueden ser confinados, no sólo una, sino varias veces durante un mismo curso.

Estamos de acuerdo con el planteamiento de Remírez al señalar que "la prioridad es el bienestar emocional y pedagógico" de los niños "y por supuesto la salud pública". Pero en desacuerdo en los confinamientos masivos e injustificados que conlleva considerar a las clases de primaria como Grupos Estables de Convivencia.

Ahora más que nunca: Dignidad para los últimos

Samuel Valderrey, Nuria Sánchez, Elena García, Livio Ledezma, Claudio Fernández, Genny Jaldin

domingo, 27 de septiembre de 2020

MUJERES INTERNAS Y FALSO CRISTIANISMO



           Mingote: "Al cielo iremos los de siempre"

Trabaja de lunes a lunes, sin apenas descanso, cocinando, limpiando y cuidando durante más de 140 horas a la semana, por 800, 1000, 1200 euros… No tiene espacio propio, come, duerme e intenta descansar en su lugar de trabajo. No tiene intimidad, cuando habla con su familia, o con alguna amiga lo hace siempre bajito, para no molestar a los señores, y para que no escuchen sus preocupaciones y sus desvelos.

Siente que es duro, muy duro, que ni su cuerpo ni su alma pueden aguantar más, aunque el mantra que escucha sistemáticamente de familiares y compatiotras es el contrario, el de “AGUANTA”, “TIENES QUE AGUANTAR”, de tal manera que se ha llegado a creer que es una “floja” si tira la toalla, si dice basta a tantas humillaciones.

Lo peor no es el duro trabajo físico y psicológico, es saber que hay familias, que por una triste cantidad de dinero, sienten que pueden comprar tu vida. Y decidir si un día sale o no de casa, o dónde va, o con quién está en su tiempo libre, y recibir amenazas de despido, insistir en que no se quieren escuchar quejas, ni oír hablar de otras condiciones laborales, sin permitir una lágrima o una cara triste, repitiendo como una cantinela que las condiciones están cerradas, si las quieres las tomas, y si no, ya habrá otra que haga el mismo trabajo por menos sueldo. Aunque suene feo, y de otros tiempos, en nuestra ciudad sigue habiendo esclavitud y gente que se aprovecha de esta esclavitud, tristemente también entre los cristianos.

Es la vida de las internas, sin papeles, sin derechos, aceptando cada vez peores condiciones, sacrificando los mejores años de sus vidas por sacar a los suyos adelante. Y que se encuentran atrapadas, vendidas, por la necesidad de dar de comer y pagar facturas. Están en las manos de familias, de clase media y alta en la mayoría de los casos, muy probablemente buenos compañeros de trabajo, amantísimos padres de sus hijos, amigos de sus amigos, y hasta devotos cristianos, pero incapaces de ver a la mujer que trabaja en su casa, cuidando a sus ancianos, como a una persona, con dignidad, sentimientos y vida propia más allá de su trabajo.

El 27 de septiembre la iglesia entera celebra el día del Migrante y el Refugiado. Mi oración este año, será por tantos cristianos, que ni se han dado cuenta que es el mismo Señor Jesús, escondido en la vida pobre de la mujer interna, el que está recibiendo los desprecios y las ofensas.

Por tantos migrantes que claman con angustia y esperanza: “Libérame Señor, como liberaste un día a tu pueblo”. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Ahora más que nunca: Dignidad para los últimos

Nuria Sánchez

miércoles, 15 de abril de 2020

Voluntad política


Esta crisis del coronavirus, nos demuestra una vez más, que lo importante para resolver un problema no es saber cómo resolverlo, ni tener todos los medios para hacerlo, sino tener voluntad: QUERER. 

Sería un buen ejercicio personal, buscar las diferencias entre la España del coronavirus que estamos viviendo y la anterior, en el ámbito social, educativo, sanitario… Y contrastar cómo se pasa por ejemplo de la humillación laboral, al aplauso mediático de las limpiadoras, o de la inconsciencia, a la preocupación por las diferencias sociales entre el alumnado…

 Pero si tuviese que escoger un hecho, uno sólo, creo que escogería cómo se pasa del desprecio y la violencia política e institucional hacia los migrantes, a la condescendencia interesada e hipócrita con ellos. El trabajo del campo en condiciones peores de las habituales, ha hecho que la clase política viese sencillo lo que antes parecía imposible: considerar al trabajador migrante, como trabajador, sin importar sus “papeles”.

Permisos de trabajo, homologaciones, y burocracias que parecen insalvables, son sencillamente superadas cuando hay voluntad política. Hasta los CIEs, donde miles de personas han estado encerradas sin cometer ningún delito, han abierto sus puertas…De esta situación, la sociedad, la gente sencilla, los que queremos vivir la solidaridad ¿aprenderemos?

 Ahora más que nunca: Política solidaria


 Nuria Sánchez Díez de la Isla