Alberto Pardos
Tras la resaca por el triunfo de España en el mundial de fútbol quería rescatar algunos de los motivos que me han provocado mayor alegría.
Primero, el buen juego y la merecida victoria de nuestra selección masculina, que al igual que la femenina, ha llegado a lo más alto del fútbol mundial.
En segundo lugar, la forma de jugar en equipo, sin protagonismos, generosamente, comenzando por el excelente trabajo de Luis de la Fuente y los valores que ha inculcado en esta nueva generación de futbolistas, algunos muy jóvenes.
El desafío no solamente fue técnico-futbolístico, requirió resistir los “errores” arbitrales, el juego sucio de la selección argentina durante el partido y su agresivo mal perder. En todo momento, nuestros jugadores estuvieron bien focalizados y no respondieron a las provocaciones. Ni siquiera los medios hicieron sangre tras el primer gol anulado en la final, al que los comentaristas de televisión justificaron amablemente como una “falta que solamente ha visto el árbitro” cuando podrían haber dicho que era un gol robado que se suma a los robados a otros equipos que se enfrentaron a la selección argentina y a sus apoyos descarados en la FIFA.
No me da menos alegría, que los genocidas Ben Gvir & Netanyahu que apoyaban a Argentina, no por Mesi, sino por Milei, se hayan quedado con un palmo de narices. A la vez, una miríada de pueblos atacados por el imperialismo sionista, en primer lugar la población palestina, se vieron reconfortados con el triunfo de la Roja y el tropiezo de Argentina (que pese a su mal juego, podría haberle funcionado el apoyo arbitral y haber resultado en una desgracia para nuestro país y para el deporte).
Ferrán Torres, que había sido muy criticado durante tiempo, fue el autor del gol de la victoria española. Dijo que Dios hacía justicia. Así ha sido en esta ocasión.
El juego integrador y elegante de nuestro equipo ha unido a los patriotas de la derecha y a los inclusivos de la izquierda... De hecho, cualquier persona decente en el planeta ha dejado de sentirse huérfana de buenas noticias en un mundo en continua escalada bélica y recorte de derechos-libertades, identificándose con la deportividad de la selección española...
Incluso el infame Trump, en esta ocasión resultó solo divertidamente ridiculo en su afán por ser ganador del mundial junto a nuestra selección.
El prestigio internacional de nuestro país se ha visto reforzado. El juego sucio neutralizado. El mal, redimido. El Universo es un lugar un poquito mejor tras el mundial de fútbol 2026.

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