domingo, 5 de octubre de 2025

Rosa Magallón, catedrática: “La universidad debería formar buenos médicos generalistas, no ser una academia para aprobar el MIR”

Alberto Pardos y Rosa Magallón preguntándose en un
Seminario de Innovación Primaria (SIAP) por qué hubo
exceso de mortalidad en la Pandemia COVID 19

Pablo Linde/El País

Rosa Magallón se convirtió en abril en la quinta catedrática de Medicina de Familia de España, la primera mujer. Nacida en Zaragoza hace 65 años, se declara “muy contenta” y se felicita por empoderar a sus “colegas femeninas”. Unas semanas después de asumir su nuevo cargo, charla con EL PAÍS por videoconferencia.

Pregunta. Enhorabuena.
Respuesta: Gracias. Cuesta mucho todo y en algunas especialidades, y siendo mujer, más. 
P. ¿Por qué?
R. Las facultades están siempre unidas a un hospital, y eso dificulta el acceso de la Medicina de Familia a la Universidad. Y hay quien piensa que la vida inteligente solo está en los hospitales. 
P. ¿Cómo se explica que hasta 2025 no haya habido una mujer catedrática en una profesión tan feminizada?
R. Seguimos estando menos empoderadas que los hombres a la hora de asumir aspectos inherentes a nuestra profesión. Las competencias de un médico de familia son la asistencia, la investigación, la docencia y las actividades comunitarias, pero se lo come todo la asistencia. Esto pasa también en los hospitales, aunque allí tienen una visión más amplia de que en sus competencias también entra la investigación y la docencia. Y luego está el tema de la conciliación. Yo en mi carrera tengo un periodo de 10 años en el cual no hice nada más que consulta y dedicarme a la crianza. Eso en hombres de mi edad es distinto, probablemente en esa década hubieran tenido más tiempo para compaginar estas actividades. 
P. ¿Cuál es el papel de la Medicina de Familia en la universidad?
R. Nosotros tenemos una asignatura optativa en la Universidad de Zaragoza desde el año 2006, y obligatoria desde el año 2010. Pero es insuficiente. Nos llamamos Obstetricia, Ginecología y Medicina de Familia porque no conseguimos tener una asignatura de seis créditos. Tenemos asignados tres y tenemos que compaginar asignaturas con otras. En otros sitios la comparten con Salud Pública. Nuestra visibilidad es muy limitada, muchísimo más de la que nos corresponde, porque el 40% de los que van a salir de la carrera serán médicos de familia. Y los estudiantes llegan a quinto sin ninguna formación clínica más allá del hospital, con una visión muy hospitalocentrista. Cuando la descubren, dicen que la medicina de familia es muy difícil porque tienen que coordinar todo.
P. Están acostumbrados a segmentar la salud en compartimentos, como si fueran estancos, y no lo son.
R. Sí, te pongo un ejemplo: en los casos clínicos, con ocho o diez alumnos, les presento un caso hipotético de un paciente con tos. Y me dicen: ¿pero de qué asignatura es? Y yo les digo: el paciente no te viene a consulta diciendo que tiene tos de cardiología. Es un ejemplo de que estamos dando una formación microespecializada y no generalista.
P. ¿Cómo repercute esto después en la asistencia, en el sistema?
P. La universidad debería formar buenos médicos generalistas, no ser una academia para aprobar el MIR, que es en lo que se ha convertido a menudo. Al terminar la carrera tienen que saber manejar una lumbalgia, diagnosticar una cefalea. No tienen por qué saber cuál es la última prótesis de titanio para la rodilla, pero sí saber explorarla. La especialización vía MIR en España es muy potente e igualitaria, pero la de grado ha sido muy penosa. En el mundo hay 200 departamentos de Medicina Familiar y en España, cero. 
P. ¿Qué va a hacer desde su cátedra para enmendarlo?
R. Ahora mi papel es poner en valor la Medicina de Familia, decir que el hospital y la fascinación tecnológica están muy bien, pero tenemos que hacer ver la importancia de la Medicina de Familia, los factores biopsicosociales de las enfermedades; una visión holística que a muchos estudiantes, cuando la conocen, les hace recordar por qué quisieron ser médicos.
P. Pero muchos centros de salud están saturados, algunos colegas se quejan de una carga asistencial asfixiante, de demasiada burocracia, no parece un panorama que incentive la vocación.
R. Bueno, yo he trabajado prácticamente toda mi vida en el medio urbano, en un barrio con un nivel socioeconómico medio-bajo, con buena presión asistencial. Y he tenido una vida profesional muy satisfactoria. A mí los pacientes me han enseñado latín. Siempre digo que somos unos voyeurs de la vida. Uno de los factores más importantes de la medicina familiar es tener siempre los mismos pacientes. Hay artículos brutales que han puesto en evidencia que la longitudinalidad[el mantener el mismo médico a lo largo de la vida] disminuye la morbimortalidad. Hay ensayos clínicos con muchísimo dinero que muestran que un fármaco oncológico aumenta unos meses la esperanza de vida, que están muy bien, y no se tiene en cuenta la longitudinalidad. 
P. ¿Por qué cree que no se actúa en consecuencia y las administraciones no cuidan más la Atención Primaria?
R. Hay que recuperar el valor esencial. La Primaria no es la puerta al sistema. Nosotros no somos porteros de nadie. En todo caso, como diría Verónica Casas, somos la entrada, la salida, el centro y los laterales. Pero no vende, no salimos tanto en los medios como el ensayo oncológico. Pero luego a los pacientes les preguntan y lo que quieren es tener siempre al mismo médico y la misma enfermera. Ellos son conscientes de la importancia.
P. ¿Por qué están sus colegas tan quemados?
R. Hemos vivido en la cultura de la queja, tenemos que empezar a abandonarla. Luego vas a los estudiantes, les preguntas y, aunque salen más tarde que los compañeros, no se cambiarían. Es verdad que tenemos motivos para quejarnos, pero no porque no estemos satisfechos con la especialidad.
P. Quizás es difícil el equilibrio entre reivindicar mejores condiciones en la Atención Primaria y no espantar vocaciones de médicos jóvenes.
R. También te digo que si tienes que ver a un paciente 20 minutos, lo ves. No somos una cadena de montaje de coches. Si llega una paciente que te dice que la acaban de violar, cierras la consulta y no pasa nada. Los cinco minutos por paciente es una media. Otro problema es que nuestros compañeros del hospital no saben lo que hacemos en los centros de salud, porque ellos no vienen si les pasa algo. Yo roté en un hospital, pero ellos no rotan por los centros de salud, aunque en muchos programas docentes ya está incluida la rotación obligatoria. Y deberían venir, porque tienen una ignorancia que no es malintencionada, pero que existe. Como en todas las especialidades, hay buenos y malos profesionales. Yo tengo pacientes que vienen del cardiólogo diciendo que le suba la pastilla que le receté. Le pregunto si le han auscultado y me dicen que no. El 80% de los cardiólogos no se levantan a explorar. No vale solo el papel y las pruebas complementarias, para eso ya tenemos la inteligencia artificial. Hay que tocar al paciente: si vas al digestivo te tiene que tocar la tripa, si vas al urólogo te tiene que meter el dedo en el culo, ¿si no, cómo sabe qué tienes?
P. Su tesis doctoral fue sobre epidemiología de la salud mental, que ahora está muy de actualidad.
R. Sí, me lo pasé pipa. Fue un diseño por el cual validamos un cuestionario de detección de ansiedad y depresión en Atención Primaria. Era muy joven y me iba en autobús por los pueblos, con 4.000 pesetas de financiación.
R. En esta sociedad estamos generando jóvenes estupendos, majísimos, pero en los cuales la salud es un bien de consumo y tienen una capacidad de frustración muy escasa. Estamos generando enfermedades que no lo son, son solo variantes de la normalidad. Se confunden emociones con problemas, no se saben gestionar y se visibilizan con problemas de salud mental. Queremos que alguien nos solucione la vida. Esto tiene que ver con la educación, con la educación sanitaria, en el autocuidado, el autoconocimiento. En quinto de Medicina les paso un test de screening y el 75% de mis alumnos puntúan positivo para ansiedad, depresión o ambos. Los jueves les digo que se vayan a emborrachar, a tomar pinchos, a disfrutar de la vida.

viernes, 3 de octubre de 2025

¿Qué pasa tras un aborto?




Pilar Gómez Ulla Astray/facebook

Es doloroso cómo Vox y PP rebuscan unos votos del supuesto "mundo cristiano". Y cómo otros pueden caer en banalizar esta experiencia y silenciar duelos y dudas.

No hay ningún síndrome post aborto reconocido por la comunidad científica. No todas las mujeres sufren tras un aborto, y las que lo hacen, no presentan tal "síndrome".
Tanto la investigación como la clínica nos dicen que puede haber procesos dolorosos antes, durante y después.

Hay mujeres, quizá bastantes, que viven duelo, un proceso natural tras una pérdida. Y porque están en duelo, requieren ser acompañadas y cuidadas. Puede haber también duelo en las parejas y otros seres queridos, y nunca el silencio o la negación ayuda en el dolor.

Hay mujeres, menos, que tienen trauma. A veces hay trauma por la dificultad de una decisión que puede ser difícil, ambigua, donde una puede sentirse en lucha consigo misma. Puede haber trauma porque se decide abortar en un contexto de violencia, sea violencia de género, o familiar, sanitaria, laboral, económica. Tantas violencias... He acompañado duelos por abortos muy poco "voluntarios". Y porque hay trauma, necesitan reparación y acompañamiento.

Hay mujeres que piensan haberse equivocado, o incluso se arrepienten de su decisión. El proceso de revisar la decisión tomada puede continuar tras la interrupción, y es personal, intransferible y delicado. No es nada extraño que en encrucijadas tan complejas, se tengan dudas o se elijan caminos que luego se revelen equivocados. También estas mujeres precisan ser escuchadas, cuidadas y respetadas.

Hay otras mujeres a quienes no les ocurre nada de esto tras un aborto. ¡A ver si ahora vamos a pasar de negar estos duelos a imponerlos por decreto!

La polarización dificulta diálogos y reflexiones necesarias. La crispación causa más dolor a las mujeres y provoca soledad.
Tras algunos abortos hay violencias, shock y miedo que restan libertad. No ayudan los slogans y la simplificación.
Sí ayuda un adecuado apoyo sociosanitario y transformar estructuras injustas que dificultan la maternidad.
Ayuda acompañar desde el amor.
Y todo esto a nivel personal, sanitario y social

miércoles, 1 de octubre de 2025

El conflicto entre la salud y la industria farmacéutica



He asistido recientemente a una reunión de personal sanitario de diferentes ámbitos en la que he participado con un gran placer: el Seminario de innovación en atención primaria, dedicado en esta edición al papel de la industria.

En estas reuniones a veces pensamos que somos una especie de secta o un grupo minoritario pero allí mismo se ha experimentado que no es así. Empezando porque la reunión se ha celebrado en Madrid en la sede de la Organización Médica Colegial (OMC) de España Han participado personas que en algún momento han tenido importantes cargos públicos y muchas otras que han sido asesores A nivel científico era evidente la calidez y humanismo hermanados con un alto nivel, no solo que se manejaran las grandes revistas en diferentes idiomas sino la argumentación racional y dialogante.

Sin ningún tipo de extremismo pero con todo amor a la verdad se ha ido poniendo de manifiesto el enorme peso que la industria farmacéutica tiene en la vida sanitaria. No todos sabemos que la industria farmacéutica hace enormes inversiones en marketing y tiene intensa relación con el llamado "regulador", es decir la Administración pública que toma las decisiones políticas. Me pregunto cuanta gente sabe que las farmacéuticas gastan más en marketing que en I+D o en producción de medicamentos.

Me ha parecido especialmente relevante la presencia de Fernando Lamata, que fue secretario de Estado de sanidad y explicaba que se gasta mucho más dinero del necesario en medicación porque los beneficios de la industria farmacéutica están muy por encima de los costes de fabricación y de los beneficios razonables de cualquier empresa.

Esos dineros los pagamos todos y por tanto se cumple el clásico principio de "privatización de beneficios, socialización de pérdidas"

Quizá el tema más duro que se ha tratado, cuando el silencio cortaba el ambiente, se refería a los problemas que planteaban algunos pacientes por excesos de medicamentos. Hay que reconocer el valor de Patricia Vitaller para explicar que el uso de los antidepresivos con frecuencia genera problemas en los usuarios en toda su vida sexual, entendida está en sentido amplio. Contaba el sentimiento de menosprecio y humillación que ella misma había vivido en más de ocasión. Para colmo el farmacólogo y profesor Joan Ramon Laporte explicaba la ineficacia real de estos medicamentos.

Otro de los temas interesantes que se ha planteado es que el modelo sanitario vive un dilema ante el modelo tecnocrático el que lo pone todo en manos de la técnica y el modelo aparentemente contrario, populista. Entre ambos modelos solo es posible encontrar, a través de pequeños pasos, una gestión verdaderamente democrática..

En la organización del acto ha tenido un gran papel Acceso Justo al Medicamento. Un pequeño elenco de lo tratado puedes leer en la crónica realizada por algunos de los organizadores (aquí)

Ahora más que nunca: Verdad

Eugenio A. Rodríguez Martín

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martes, 30 de septiembre de 2025

BOICOT POR PALESTINA: omeprazol, atorvastatina, pantoprazol

 

Consejo para pacientes
No deje la medicación
Es cambiarla, no dejarla


Juan Gérvas

Teva es una empresa israelí corrupta y corruptura, cuya actividad daña en todos los países (es una potente multinacional), además de especialmente en Palestina por su apoyo al genocidio y el apartheid.

Además, en España hay manipulación del mercado y los medicamentos genéricos valen el doble que en Suecia
-las principales industrias de genéricos se han convertido en multinacionales y se comportan como tales y, o les obligamos a bajar los precios o acabaremos pagando los genéricos como si fueran medicamentos de patente (de hecho en muchos casos ya está sucediendo).
En HW4PS (Health Workers For Palestine, Spain) hemos iniciado hoy una campaña de acción directa, de boitot a los 3 medicamentos de superventas de Teva en España, en solidaridad con Palestina

Tenemos los datos de ventas de Teva en España en 2024, y hemos escogido sus tres superventas para un boicot específico

A partir de información, acción. Ventas de Teva en España, boicot a los tres productos más vendidos.

Boicot (acción directa) a Teva. Dirigida contra sus 3 "superventas". 1/ omeprazol, 2/ atorvastatina, 3/ pantoprazol.
Campaña selectiva, 3 productos, boicot a Teva, Tevagen, Davur, Belmac y Ratiopharm.
https://hw4p.es/blog/boicot-accion-directa-a-teva-dirigida-contra-sus-3-superventas-1-omeprazol-2-atorvastatina-3-pantoprazol

En nuestra página hay una "mina" de datos y conocimiento sobre Teva, de acceso gratuito (claro)
https://hw4p.es/boicot/farmaceutica/teva

domingo, 28 de septiembre de 2025

ÉXODO, MIGRACIONES


Dentro de la Biblia, el libro más traducido y vendido de la humanidad, después del Génesis está el Éxodo, nombre que equivale a Migración, libro que narra la constitución de un pueblo en Alianza con Yavé en el Sinaí. Y en el 5º libro, el Deuteronomio, aparece el Credo Histórico que debe recitar ante el sacerdote el cabeza de una familia judía en la celebración para la presentación de los primeros frutos del año: “Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante... Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre” (Dt. 26,5-6). Errante equivale a migrante.

Abraham es de Ur de Caldea, entre el Tigris y el Eufrates en el actual Irak no lejos de Irán y allí recibe la llamada a emigrar: “Vete de tu tierra, y de tu patria, y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré” (Gen. 12, 1). Sus bisnietos venden a un hermano, José, a unos traficantes que lo llevan a Egipto, donde fue vendido a Putifar, eunuco del Faraón y capitán de sus guardias. Logra ganar la confianza de este con su buen trabajo...el Faraón le hace virrey... y luego es capaz de socorrer a sus hermanos cuando había sequía y hambre en Canaán. Está magníficamente relatado en el libro del Génesis en los capítulos del 37 al 50.

Muchas personas hemos visto cuadros con imágenes del niño Jesús y sus padres escapando a Egipto para refugiarse ante la amenaza de muerte del rey Herodes (Mt. 2,13). Los apóstoles emigraron de Israel a diversos lugares del Imperio Romano y fuera de él. San Pablo es otro ejemplo de judío errante con cuatro viajes apostólicos por diversos lugares partiendo de Jerusalén.

En la segunda mitad del siglo XIX salieron unos 50 millones de europeos para la emigración transoceánica, y en la primera mitad del siglo XXI estudios de la Comisión afirman que la Unión Europeo precisa alrededor de 60 millones de inmigrantes. Migrante es la humanidad desde los comienzos de su historia que comenzó en África. ¿Puede haber quien piense que se pueden paralizar las migraciones? Sería intentar ponerle puertas al campo.

Lo cierto es que las migraciones nos están cambiando y seguirán cambiándonos. Que sea para bien o para mal depende de todos y de cada uno de nosotros según la actitud que tomemos ante ellas con los diversos movimientos sociales que se pongan en marcha.

La Iglesia desde la Santa Sede lleva más de un siglo, 111 años, urgiéndonos todos los años a reflexionar y tomar postura humanitaria, de acogida y acompañamiento, ante los migrantes. Defiende el derecho a no tener que emigrar y poder vivir en paz y libertad en la propia tierra, donde se configuran las primeras experiencias vitales con sus mapas mentales. Al mismo tiempo defiende el derecho a emigrar para poder realizar el proyecto personal y familiar vital.

Los países que recibimos inmigrantes debemos ser conscientes que llegan personas dispuestas a trabajar ya, a las que no les pagamos su formación. ¿Cuánto coste supondría esa formación? Para calcularlo se podrían seguir estos dos libros:

-“Él planeta vacío” de Bricker e Ibbitson que en la p. 106 afirma que criar a un niño de clase media hasta los 19 años cuesta 250.000 $ y luego viene el coste de los estudios superiores, que son los que tienen más de la mitad de los inmigrantes legales que llegan a EEUU según un estudio de 2016 (p. 165).

-“La huida hacia Europa” de Stephen Smith en la p. 207 recuerda que formar a un médico en África costaba unos 155.000 € en 2005, pero en los países ricos costaría más del doble, y que bastante más de un tercio de los médicos africanos ejercen en los países de la OCDE. En los últimos 30 años entre el 35 y el 50 % de los universitarios africanos titulados abandonaron su país, o no regresaron al finalizar los estudios.

¿Cuánta sería la deuda que tendríamos contraída en los países ricos y ni siquiera reconocemos?

Finalizo con unas palabras del papa León XIV para la jornada de este año: “En un mundo oscurecido por guerras e injusticias, incluso allí donde todo parece perdido, los migrantes y refugiados se erigen como mensajeros de esperanza. Su valentía y tenacidad son un testimonio heroico de una fe que ve más allá de lo que nuestros ojos pueden ver y que les da la fuerza para desafiar la muerte en las diferentes rutas migratorios contemporáneas. También aquí es posible encontrar una clara analogía con la experiencia del pueblo de Israel errante por el desierto, que afronta todos los peligros confiando en la protección del Señor”

Ahora más que nunca: JUSTICIA

Antón Negro

martes, 23 de septiembre de 2025

La cuestionable receta de Rallo para el futuro de España

En los últimos años, un creciente grupo de economistas liberales ha aumentado su presencia e influencia en nuestro país sin que, en nuestra opinión, sus ideas y argumentos cuenten con suficiente contraste por especialistas de otras escuelas de pensamiento económico y político. Quienes escribimos este artículo, sin consideranos en absoluto especialistas, queremos contribuir a ese contraste, en la medida en que observamos cómo van calando algunas ideas simplistas, que tienen poca relación con el funcionamiento real de la economía, y que creemos necesario entrar a debatir.

Como ejemplo, analizamos aquí un reciente video del conocido economista y youtuber Juan Ramón Rallo, titulado “¿Qué hacer? España, el país más pesimista con su futuro”. En el mismo, Rallo se hace eco de una encuesta que reflejaría la alta inseguridad de buena parte de la población española respecto al futuro de su situación financiera. Según afirma, esta inseguridad es comprensible, a la vista de factores como “el estancamiento de los salarios, la inflación o las dudas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones”. Ante tal situación, Rallo destaca que un alto porcentaje de españoles no adopta la tendencia lógica de quienes temen por su situación financiera, que para él consiste en ahorrar más. Aunque reconoce que la mejora de la economía requiere cambios institucionales, considera que esto queda fuera del margen de acción individual y, por tanto, propone ahorrar para invertir, y conseguir con ello un mayor patrimonio personal. Así, dedica buena parte del video a analizar las posibles ganancias de invertir en bolsa, con ejemplos para quienes cobran en España el salario medio (28.000€) y mediano (20.000€). Para los primeros, calcula que podrían obtener en torno a 1,2 millones de euros, y 250.000€ para los segundos, en ambos casos invirtiendo durante 40 años un porcentaje del salario, y suponiendo una rentabilidad en la media histórica de dos grandes índices bursátiles. Dejando al margen la debilidad de algunos datos del video, como el bajísimo porcentaje de población que compone la muestra de la encuesta, o el hecho de que, en la misma, EE.UU. aparece solo 4 puntos por debajo de España, la receta de Rallo se dirige, en principio, al 50% de trabajadores que más cobran. Sin embargo, las ganancias calculadas solo tendrían ciertas garantías para quienes tengan la capacidad de invertir en una cartera diversificada de activos, y de mantenerla durante toda su vida laboral; ello, además, sin períodos de paro, y aguantando la inversión ante los derrumbes más o menos drásticos que periódicamente afectan a la bolsa. Asimismo, al ahorro mencionado deberíamos sumar el necesario para gastos no corrientes, como compra o reparación de automóviles o electrodomésticos, formación propia o de hijos, y cualquier otro tipo de gastos imprevistos. De este modo, los destinatarios reales de la receta de Rallo acabarían por reducirse a un pequeño grupo de los representados en las encuestas, quienes no tendrían generalmente motivos para estar entre los más preocupados.

Lejos de un análisis riguroso, Rallo hace aquí un análisis bastante simple, en lo que semeja un spot publicitario del banco que apadrina el video (aunque en este aparece un mensaje de descarga, advirtiendo que se trata de un video “educativo”). Entre otras carencias, es difícil justificar teóricamente una rentabilidad futura de la bolsa semejante a la de las últimas décadas. En la misma línea, al conocido economista liberal no parece preocuparle colaborar con el oligopolio bancario que tantas veces ha criticado, al que pocas ideas contribuyen más que poner el foco en la sostenibilidad de las pensiones. Es evidente que la banca tiene un interés económico directo en que la población desconfíe del sistema público de pensiones, ya que esto aumenta el atractivo de los productos financieros de ahorro privado.

Al tiempo que nos coloca productos de inversión, Rallo alimenta el discurso del “cada uno, a lo suyo” entre su importante audiencia, y atribuye la causa de problemas económicos tan variados a “una oligarquía política que no tiene intención de mejorar la situación”. Sin embargo, lejos de proponer una respuesta a lo que considera el origen del problema, no recomienda a sus seguidores, en gran parte jóvenes, que trabajen para que haya más democracia, o para mejorar el funcionamiento de las instituciones, ni tampoco que exijan mejores salarios a sus empleadores. Si la recomendación de Rallo tiene acogida, nos preguntamos entonces quiénes han de acometer las mejoras estructurales necesarias.

Es conocido su planteamiento político, que confía la organización social a la libertad de mercado. El problema de esta actitud no es solo moral, en el sentido de despreocuparse de los problemas de los demás, sino también práctico, pues la bolsa no es un juego libre, ni en el que todos pueden ganar, sino una herramienta facilitadora de la concentración de capital en un pequeño número de empresas dirigidas por una oligarquía financiera. Una sociedad donde cada uno busca su interés económico no es, como se atribuye erróneamente a Adam Smith, una sociedad mejor, sino peor, que en nada garantiza tampoco una mejor situación social o política.

Magdalena Pérez de Vallejo y Miguel Fernández Taboada, economistas.

DETERMINANTES SOCIALES EN SALUD

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BUROCRATIZACIÓN

  El sociólogo Max Weber a principios del siglo XX definía el estado moderno por su creciente burocratización, y un siglo después ese diagnó...