Alberto Pardos
El domingo 19 de julio, nuestra selección masculina de fútbol se proclamó campeona del mundo gracias a un alarde de buen juego, compañerismo y saber sortear las provocaciones y el juego sucio (permitido por los árbitros-FIFA) de la selección argentina (que había ganado limpiamente a Inglaterra). Hoy nuestro país está torpemente dividido por la cuestión de Ceuta.
La crisis de Ceuta es un asunto complejo por lo que a menudo se cae en análisis parciales y sesgados según nuestras sensibilidades cognitivas y preferencias políticas. Hay personas que ponen el foco en la inmigración, otras personas tratan de ver cuestiones geoestratégicas, pero la mayoría se queda en la instrumentalización político-partidista: cada partido utiliza lo sucedido para justificar su ideología y sus propuestas electorales (también Meloni y Trump). Pero la crisis de Ceuta, al igual que el mundial de fútbol, requiere generosidad interpretativa y un diálogo respetuoso transversal para beneficio de la sociedad española y los distintos actores implicados.
La crisis de Ceuta es un asunto complejo por lo que a menudo se cae en análisis parciales y sesgados según nuestras sensibilidades cognitivas y preferencias políticas. Hay personas que ponen el foco en la inmigración, otras personas tratan de ver cuestiones geoestratégicas, pero la mayoría se queda en la instrumentalización político-partidista: cada partido utiliza lo sucedido para justificar su ideología y sus propuestas electorales (también Meloni y Trump). Pero la crisis de Ceuta, al igual que el mundial de fútbol, requiere generosidad interpretativa y un diálogo respetuoso transversal para beneficio de la sociedad española y los distintos actores implicados.
Vivimos tiempos convulsos en los que cambian las alianzas y los estrechos de Ormuz, Malaca, Bab el-Madeb, Bósforo y por supuesto Gibraltar adquieren un enorme interés económico y geoestratégico.
EEUU, nuestro tradicional “socio-protector” europeo, convertido en extorsionador, ha establecido nuevas alianzas con el proyecto de Gran Israel y con el Gran Marruecos moviendo hilos y alterando la legalidad internacional de manera más o menos explícita.
La crisis de Ceuta tiene una dimensión geoestratégica anunciada por el senado estadounidense que en abril de 2026 aprobó reconocer a Ceuta y Melilla como territorios de Marruecos.
La crisis presenta una dimensión humanitaria ya que las mayoría de las personas que entraron a Ceuta son gente pobre que han sido instrumentalizados por el gobierno sátrapa de Mohamed VI a quién no ha preocupado la muerte de un centenar de personas. Pero también entraron agentes de inteligencia marroquíes, algunos yihadistas y muchísimos menores no acompañados.
La derecha de España y del mundo se han apresurado a culpar a las políticas de Sánchez como responsables de una crisis estrictamente migratoria. Israel y sus tentáculos han señalado que esto era un castigo por la actitud de España frente al genocidio sionista en Gaza y los abusos en Cisjordania, Líbano, Siria... El propio Trump había amenazado con reprimendas a la díscola España por no apoyar sus planes en Irán y por gastar poco en sus empresas de armas y para ello había utilizado el ejemplo de Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que por cierto nos fueron arrebatadas por EEUU antes de que gobernara Sánchez.
La población ceutí, cohesionada por una cultura de respeto entre diversas procedencias y religiones, se organizó para proteger sus espacios, cerrando tiendas y negocios entretanto recibían la necesaria seguridad por parte de las desbordadas fuerzas de seguridad del estado. No faltó la solidaridad con las personas que llegaron, ni los aprovechados que les cobraban grandes sumas por dormir en garajes...
Los medios se apresuraron a comunicarnos que la crisis se había “solucionado” con el cierre del espacio Schengen y el apoyo de la traidora y corrupta Ursula von der Leyen que ha felicitado a Sánchez prometiendo más dinero para que Marruecos "siga protegiendo eficazmente” nuestras fronteras... de sí mismo. ¿se ve la jugada maestra?
Todos los partidos parecen haber ganado con este incidente, pero está muy lejos de haberse resuelto como pretende el gobierno. Los medios marroquíes señalaron que ya se había llegado a un acuerdo de cesión a medio plazo, algo que conoceremos cuando sea inevitable y en cualquier caso, la dinámica de corrupción entre Marruecos y la UE, incluyendo políticos españoles de todos los partidos y grandes empresas, continuará para perjuicio de la sociedad española y sobretodo de la comunidad ceutí.
La buena noticia es que al igual que en el mundial de fútbol la derecha patriota y la izquierda inclusiva se alegraron por el triunfo de nuestra selección, ahora podemos hacer algo juntos frente a un claro enemigo exterior que el gobierno insiste en vendernos como "socio estratégico fiable" y un enemigo interior que es la corrupción y la falta de diálogo respecto a la inmigración y la seguridad.
Las fronteras de los países pueden ser coladeros o murallas, pero también pueden ser membranas inteligentes como las de las células, que dejan pasar los nutrientes pero impiden el paso excesivo de productos tóxicos que pudieran matar a la célula y dañar al organismo.
Las posiciones criminalizadoras de la inmigración, al igual que las buenistas (que defienden la entrada de todo el mundo sin ningún control ni consideración geoestratégica) debieran dar paso a una actividad de diálogo virtuoso e inteligente más allá de eslóganes polarizadores que favorecen el estado actual de corrupción en contra de los intereses de la sociedad. La división de la ciudadanía es un aliciente buscado por nuestros enemigos en la que no hace falta que caigamos. Según una encuesta, el 89% de los españoles considera que el gobierno de Marruecos ha estado implicado en este incidente y seguro que un porcentaje mayor está en contra de que sus acciones de cabildeo agresivo le sirvan para quedarse con la final del mundial de futbol de 2030. La gente sensata no desea una guerra con sus vecinos, pero tampoco la intimidación continua o el saqueo. Si aceptamos que hacen falta emigrantes para algunos trabajos, es menos problemático que vengan de Iberoamérica, de la República Saharaui o de Argelia que de Marruecos porque en caso de conflicto abierto, los marroquís serán instrumentalizados por su tiránico gobierno que los controla dentro y fuera de su país. Si queremos cultivar la buena vecindad, no hace falta que sigamos financiando proyectos que nos hacen la competencia, podríamos favorecer la cultura y los valores democráticos...
La dinámica de partidos es muy compleja y está muy condicionada por la injerencia desde fuera de nuestro país: EEUU, UE, Israel, Marruecos, BlackRock,... y desde dentro (empresas españolas que operan en Marruecos) pero la sociedad civil no recibe ni sobornos ni amenazas y podría ejercer una presión efectiva hacia nuestros políticos y empresarios para que no se desvíen del interés general.
La dinámica de partidos es muy compleja y está muy condicionada por la injerencia desde fuera de nuestro país: EEUU, UE, Israel, Marruecos, BlackRock,... y desde dentro (empresas españolas que operan en Marruecos) pero la sociedad civil no recibe ni sobornos ni amenazas y podría ejercer una presión efectiva hacia nuestros políticos y empresarios para que no se desvíen del interés general.
Así es que esta crisis es una oportunidad para superar contradicciones y que las personas de izquierda hablen con las personas de derecha sobre convivencia, seguridad y prosperidad compartida frente a la amenaza del expansionismo marroquí y de la dejadez y corrupción.
¡No dejemos pasar esta oportunidad!
¿Qué propones para avanzar en ese diálogo transversal?
Agradezco tus propuestas y comentarios
¡No dejemos pasar esta oportunidad!
¿Qué propones para avanzar en ese diálogo transversal?
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