sábado, 31 de octubre de 2026

ARGENTINA SIN BEBÉS

Las mujeres ya no quieren tener hijos. Y los números lo evidencian. En 2014 nacieron en Argentina 777.000 chicos. En 2024 fueron 413.000. Una caída del 47 % en diez años. La cifra más baja desde 1948. La tasa global de fecundidad se ubicó en torno a 1,5 hijos por mujer, lejos del 2,1 necesario para reemplazar la población. En la Ciudad de Buenos Aires el desplome fue todavía más brutal, de más de 43.000 nacimientos anuales a menos de 25.000. Casi la mitad.

Y quiero aclarar que no es una crisis económica pasajera. Es un cambio cultural profundo. Cada vez más mujeres eligen no ser madres, o postergar la maternidad hasta que el reloj biológico ya no da margen. Carrera, independencia, vivienda inalcanzable, incertidumbre permanente y un relato social que presenta a los hijos como un freno al desarrollo personal.

Y el resultado está a la vista, menos cunas, menos carritos en las veredas y jardines de infantes que empiezan a quedarse vacíos.

El nivel inicial ya lo está sintiendo con fuerza. La matrícula de jardines cayó cerca del 20 % desde su pico. En la Provincia de Buenos Aires pasaron de 622.000 inscriptos en 2024 a 579.000 en 2025. En la Ciudad cerraron cerca de 80 salas de nivel inicial y fusionaron más de 120 cursos por falta de alumnos. Colegios privados históricos del Gran Buenos Aires bajaron la persiana. Jardines de décadas de trayectoria anuncian el cierre porque ya no juntan la matrícula mínima. Y las proyecciones son claras, hacia 2027 no hará falta construir ni una sola sala nueva para cubrir al 100 % de los chicos de 3 a 5 años. La capacidad instalada alcanza y sobra.

Mientras tanto, el sistema sigue formando maestros y profesores como si nada hubiera cambiado. En la última década los egresados de los profesorados crecieron un 54 %. Pasaron de 44.000 a casi 68.000 por año. La matrícula escolar total, en cambio, apenas subió un 1 %. Resultado, cada vez más docentes para cada vez menos alumnos. Muchos están estudiando al divino botón. Se forman para un sistema educativo que se achica por la base y que, en pocos años, va a necesitar menos cargos de los que hoy se están formando.

No es que “falten docentes” en abstracto. Es que sobran en algunos niveles y especialidades, mientras las aulas de los más chicos se vacían.

La paradoja es perfecta, se sigue produciendo una oferta docente pensada para una Argentina que ya no existe, la de las camadas numerosas. Esa Argentina se terminó.

El problema no se reduce a “falta de políticas de natalidad”. Va más hondo. Tiene que ver con el modelo de vida que se volvió deseable. Un adulto sin ataduras, flexible, siempre disponible, siempre actualizado. Tener hijos aparece, en ese esquema, como un costo emocional, económico y de tiempo demasiado alto. Y cuando el costo percibido supera el deseo, el deseo se apaga.
España, Italia, Corea del Sur ya transitaron este camino. 

Nosotros lo estamos transitando ahora, con una velocidad que asusta. La generación que no nació entre 2015 y 2025 no va a aparecer mágicamente en 2040. Las escuelas que hoy fusionan salas van a cerrar turnos. Los institutos de formación docente van a seguir egresando profesionales para un mercado que se contrae. Y el país va a envejecer más rápido de lo que cualquiera quiere admitir.

Argentina sin bebés no es un titular exagerado. Es la fotografía actual. Y la foto se va a poner cada vez más nítida.

Julio César Cháves

viernes, 30 de octubre de 2026

EL PSOE CONTRA EL TRABAJO



Los modelos de relación entre la gestión política y las estructuras económicas son discutidos y discutibles. Hay quien propone planes quinquenales, hay quien propone motosierra. Hay colectivismo y liberalismo, y sus variantes.

Pasan cosas tan curiosas como que en tiempos de Franco el Estado fabricaba coches y las empresas privadas hacían autopistas.

En tiempos de Franco sobre las red estatal ferroviaria circulaban los trenes Talgo que eran en buena medida privados.

Lo que no es normal es menospreciar los trabajadores. Y pasa.

Ryanair intentó quitar al copiloto. Y fracasó. Lo mismo es momento de poner copiloto en los trenes. No lo sabemos, lo que sí sabemos es que hay que estudiar los temas y ser creativos. Un ejecutivo de alto nivel Ignacio López Arriortúa decía que había que empezar a respetar a los trabajadores. "Al señor trabajador decía". Y apostillaba que sobre la limpieza quien más sabe es la señora de la limpieza. Y fue el jefazo de General Motors.

No creemos que en España haya en las próximas elecciones una propuesta política que ponga el trabajo en el lugar que merece.

Pero lo proponemos sí. El fallecimiento de un maquinista que había hecho propuestas políticas a través de Izquierda española es un hecho que debe hacernos pensar.

Ahora más que nunca: VERDADERO SOCIALISMO

Eugenio A. Rodríguez




miércoles, 28 de octubre de 2026

Con las víctimas. Accidentes que son violencia estructural

Colectivo noviolencia

Un accidente es un accidente: algo inevitable. Un accidente después de ingerir sustancias tóxicas puede seguir siendo un accidente pero es más cosas. Es otra cosa. Hasta penalmente lo es.

Hoy nuestra solidaridad con las víctimas no impide condenar la violencia económica y política. De las responsabilidades políticas se habla y está bien que se hable. De solidaridad con las víctimas y de consuelo también se debe hablar y compartir espacios y símbolos.

Pero orillar la violencia económica es hasta violencia cultural. No se puede promover la movilidad hasta la extenuación tanto para trabajo como para turismo y pensar que no pasa nada. La Alta velocidad en España es un despropósito. Países más ricos no tienen tanta. Pero aquí estamos en manos de una élite económica que vive de sus propias burbujas, que hace negocio.

¿Es normal vivir en Valladolid e ir a diario a trabajar a Madrid? ¿Es normal el aumento del turismo en España? ¿Es normal la incorporación de empresas de trenes a competir sin calcular bien las consecuencias? La movilidad en tren se ha multiplicado por tres y la inversión en mantenimiento no. 

Estamos en un momento en que los estudios más sensatos sobre economía nos dicen que hay que cambiar el modelo energético. Lo que ocurre con la energía es violencia, lo que ocurre con la política es violencia. Y nos tememos que la raíz última de la violencia es económica. Se llama capitalismo. Los accidentes forman parte del negocio. Como en la guerra, con víctimas colaterales.

lunes, 26 de octubre de 2026

Así comprendí que no había ido allí a enseñar a pescar, sino a aprender como pescaban allí


Alberto Pardos

En 1994, viajé a la Amazonía ecuatoriana para participar y coordinar un proyecto de Salud y Desarrollo Comunitario. Salí un jueves de Zaragoza, arrancado de la alegría de las fiestas del Pilar, llegué a Quito el viernes y el sábado atravesamos las angostas carreteras de los Andes, para llegar, después de doce horas de incómodo recorrido, a la ínclita ciudad del Coca, en la confluencia de los ríos Napo (afluente principal del Amazonas), Coca y Payamino. El domingo, “descansé” visitando bajo un sol de justicia, el mercado de la destartalada “ciudad” donde tenía que pasar un año y medio. El lunes fui con un compañero del proyecto a una comunidad indígena próxima al Coca, donde daba un curso de cuatro días y en el que dormiríamos en el suelo de cemento de la casa comunitaria, junto a los promotores de salud. 

Como el curso era en lengua indígena, yo no tenía más entretenimiento que defenderme de los mosquitos y otros pequeños seres infernales que habitan la selva y pasar sed. Los indígenas no tienen costumbre de beber agua, toman chicha que es una bebida ligeramente alcohólica hecha de yuca fermentada con saliva, en un mismo bol para todos. La primera vez que me ofrecieron, la rechacé pensando que era leche de vaca, pero mis compañeros enseguida me aleccionaron, de que era políticamente muy incorrecto rechazarla, así es que pesar de que siempre me supo a “vómitos”, la tomé cada vez que me ofrecieron. 


El único momento de agrado, era al atardecer, que hacíamos un poco de deporte y nos dábamos un baño en alguno de los abundantes ríos de la zona. El siguiente curso, fue peor, puesto que no podía hacer deporte por una fuerte contusión, y además me había llenado las piernas y zonas de roce, de pequeños ácaros que viven bajo la piel, y que son muy pruriginosos.


Yo estaba acostumbrado a la soledad, a dormir en el suelo y a otras incomodidades. Había viajado solo, incluso por el desierto de Argelia, por el Atlas, por Anatolia, por países de influencia soviética antes de la caída del muro, salía mucho al campo y a la montaña y creía que tras dos años de experiencia hospitalaria y formación en medicina tropical y Salud Pública, estaba holgadamente preparado para afrontar ese reto. 

Pero allí estaba yo, desconcertado, recién llegado y contando el tiempo que me faltaba para volver a mi querida España. Ni la cooperación, que estaba llena de gentes hechas a sí mismas y muchos frikis, ni la selva, eran tan idílicos como había previsto. La convivencia, en un lugar pequeño, donde la vida y las emociones estaban a flor de piel, tampoco era fácil, a veces tenía la sensación de que el ambiente se podía cortar a machete. Mi trabajo no era mejor, mis opiniones apenas contaban, a pesar de que me enviaban desde España con la previsión de asumir en breve tiempo la coordinación, ninguno de los coordinadores que tuvo el proyecto pintó nada, porque había una curiosa estructura de poder que los suplantaba y que había provocado la salida de muchos profesionales quemados. Mi desesperanza era tal que pensando en mi vuelta, llegué a mirar el calendario del reloj en dos ocasiones ¡en un mismo minuto! Los días no pasaban, tampoco los minutos, el tiempo se había detenido en el mismísimo infierno.

Cuatro larguísimos y dolorosos meses tardé en comenzar a asimilar mi situación e intentar cambiarla con un poco de acierto. Me junté con otras personas “no tóxicas”, viajé de vez en cuando a Lago Agrio, Quito y otros lugares para “oxigenarme” un poco, aprendí educación popular y comprendí que no había ido allí a enseñar a pescar, sino a aprender como pescaban allí (Posteriormente escuché al profesor de Sociología Tomás R. Villasante que a Latinoamérica hay que ir a aprender). 

La cooperación clásica era ineficiente. En nuestra zona atendíamos a una población de 80.000 personas, muy dispersa y donde sólo había cuatro ONG (dos nacionales y dos extranjeras), mientras que en zonas de clima agradable y abundantes comodidades como Cuenca, estaban llenas de ONG de todas las nacionalidades que manejaban grandes sumas de dinero, mayormente para sueldos e infraestructuras. 

En cambio, descubrí que había personas que con muy pocos medios, acompañaban a los pueblos indígenas, a las mujeres, a los jóvenes, y a otros grupos y a sus líderes para que se empoderaran, para que aprendieran a organizarse, a coordinar, a tejer acuerdos y confluencias. Eran los facilitadores de procesos, (una profesión que entonces no existía en España). Con su apoyo, el movimiento indígena pasó de estar ninguneado, a convertirse en la tercera fuerza política del país (más tarde, la coalición alianza país formada por organizaciones sociales sostendría en el poder al presidente Rafael Correa que le ha dado la vuelta a la situación política y económica de Ecuador en unos pocos años).

A mi regreso a España, enseguida comprendí que las organizaciones y movimientos sociales no tendían precisamente a la confluencia, ni al entendimiento, y que eso era aprovechado por el status quo para perpetuarse en el poder y perpetrar toda clase de abusos. Así es que con mi nueva vocación y oficio de facilitador, me lancé a practicar en toda clase de organizaciones y a tratar de aprender la compleja idiosincrasia hispánica que hacía que en nuestro país haya sido uno de los últimos países europeos en entrar la facilitación. Hoy, la mayoría de la población española comprende los efectos de la crisis, pero sigue faltando la organización efectiva para darle la vuelta a la realidad.

Veinte años después de la aventura amazónica, y a pesar del sufrimiento inicial, tengo un recuerdo entrañable del país y de su gente. Los cambios sociales no tardan días sino años. Las organizaciones no se organizan en días sino en meses. Hoy en nuestro país y en el mundo entero, muchas personas cuentan los minutos que les faltan para salir de su particular infierno. Un vistazo hacia las experiencias pasadas, nos permite una perspectiva suficiente para mirar hacia el futuro. Un futuro, que estamos empezando a construir desde un presente sereno y esperanzado.


¿SÓLO LO ENTIENDE QUIEN LAS PASÓ…?


En mi vida me encontré varias veces con personas que afirman que sólo pueden hablar de ciertas cuestiones de la vida humana y entender de la realidad que ellos están viviendo, si esas personas ya vivieron esa misma situación. Pero yo dudé y dudo de la veracidad de esa conclusión. Ser persona que tiene experiencia de vida no va estrictamente vinculado a tener que pasar existencialmente por unos hechos, pues la vida me ha mostrado frecuentemente que hay personas que aprenden y escarmientan en cabeza ajena mientras que no lo hacen otras ni sufriendo las realidades en la propia.


Un cristiano, que lea el evangelio con la mente abierta, sabe que en el monte Gólgota había tres personas condenadas a morir en la cruz: Jesús y dos bandidos (la tradición les da los nombres de Dimas y Gestas). Las tres personas responden de manera muy distinta en la misma situación, que se manifiesta en una interrelación y comunicación entre las tres con serenidad, confianza, rabia, odio, humildad... en las que aparecen insultos, reproches, peticiones, respuestas cariñosas... viven la misma situación de condena pero no tienen evidentemente la misma vivencia.

Ahora miremos en nuestro entorno y descubramos que en hechos como un accidente, ruptura afectiva, muerte, catástrofe... no todas las personas los comprenden, viven y responden de la misma manera. Vamos a ver a modo de ejemplo cuatro respuestas diferentes en los hijos ante un padre/madre con alzheimer y que pueden variar con el tiempo y tener grados diferentes de intensidad:

-En algunos casos quieren continuar la misma relación con ellos. Se enfadan porque se comportan de otra manera y mismo pueden deprimirse, ya que no los reconocen como hijos, ni asimilan ni recuerdan lo que les explicaron con detalle y paciencia. Les hace sufrir mucho cuando los tratan de padre/madre, abuelos, hermanos...

-Otras personas lo que hacen es visitar y acompañar a sus progenitores cada vez menos, porque no son reconocidos y eso lleva consigo que su cuidado recaiga progresivamente en otros familiares o instituciones. Como ya no saben quién son, dicen, la relación con ellos pierde interés.

-También pueden asumir que su cuidado les exige ser psíquicamente flexibles, lo que les hace un bien al tener que explorar y enriquecerse con nuevas formas de comunicarse y amar. La nueva condición familiar que les conceden revela la gran importancia que adquieren en ese momento de dependencia, enfermedad y debilidad vital. Esta situación les da la posibilidad de conocer mejor la condición humana y aumentar su capacidad para la comunicación, encuentro y amor hacia esas personas.

-Luego están los que renuncian al encuentro y relación con el que padece esa enfermedad, pues prefieren quedarse con la “imagen de él/ella cuando estaba bien”. ¿Qué pensarán y harán los otros familiares?

Por tanto pasar por una situación determinada no es definitivo para adquirir experiencia de ella, pues hasta puede darse el caso de hacer experiencia de esa situación sin vivirla y, al contrario, de no haber comprendido nada a pesar de atravesar esa realidad. Así que trabajemos, estudiemos, reflexionemos y dialoguemos para ser cada día un poco más “expertos en humanidad”.

Acepto que tiene mucho de verdad la expresión de que “las penas compartidas son menos penas y las alegrías compartidas se hacen más plenas”. Sé que no se le puede dar un valor absoluto a ese dicho, ya que en la manera de realizarlo puede llevar a que compartir las penas sea un mundo de lamentaciones que desemboca en la depresión o en un camino hacia el infierno. También la manera de compartir las alegrías puede ser una forma de exhibicionismo o humillación a los demás.

La vida humana sana nos exige vivir una libertad que humanice y no deshumanice a los demás, exige escucha, diálogo y solidaridad/fraternidad. Es estimulante para la vida sabernos imagen y semejanza de un Deus Trinitario, comunidad de amor, que es nuestro Padre común.

Decía Dom Hélder Cámara que “en lo que estás en desacuerdo conmigo, me enriqueces”, pues eso lleva a ahondar en las propias opciones vitales, a modificarlas en parte o a cambiarlas según proceda, ya que siempre es valioso caminar hacia el bien, la justicia y la verdad. Tengamos, pues, esta actitud positiva en la relación con los que en la vida son compañeros de camino.

Ahora más que nunca: AUTENTICIDAD

Antón Negro

sábado, 24 de octubre de 2026

Premio 2026 a la Mejor labor de una Institución Científica-Sanitaria, concedido a los Seminarios de Innovación en Atención Primaria (SIAP) por la Asociación Acceso Justo al Medicamento (ASJM)1


Texto de base para la entrega de dicho premio, en Noblejas (Toledo) el 24 de octubre de 20262


Agradecemos la concesión del premio a sabiendas de que no somos ninguna “institución” pues no tenemos registro legal, ni domicilio alguno, ni cuenta bancaria, ni estatutos, ni nada de nada, salvo entusiasmo y ganas de mejorar las cosas.

Lo recibimos en nombre de miles de profesionales de sanidad que han participado en los SIAP, profesionales que creen que otro mundo es posible, en lo general y en lo sanitario.

Declaramos no tener conflicto de interés con ninguna industria ni institución. Aceptamos el premio, sin valor monetario ni académico, como un reconocimiento por pares, algo valiosísimo que nos hace pensar que no lo estamos haciendo del todo mal.

Declaramos un fortísimo conflicto de interés con la equidad y la eficiencia sanitarias que nos lleva a enfrentamientos casi cotidianos al promover ese “otro mundo posible”.

¿Qué son los SIAP?

Los SIAP son encuentros de atención primaria, multiprofesionales [abiertos a toda profesión sanitaria y también a la ciudadanía], multigeneracionales y multilingües [en castellano, portugués, catalán, euskera, aimara, etc pues los idiomas son puentes que unen no barreras que separen] que facilitan la participación y aprendizaje tanto a distancia como presencial, con el objetivo de mejorar el trabajo relacionado con la sanidad y en especial con la atención primaria. En general, se tratan cuestiones clave en el ejercicio profesional que se suelen ignorar en el pre y postgrado.

No hay cuotas, el presupuesto es de cero euros, nadie cobra nada, cada cual (ponentes, asistentes y organizadores) cubre sus gastos y buscamos locales gratuitos. En el encuentro presencial promovemos la participación con bebés y prole y también con “dependientes”, que cuidamos en común.

¿Cuál es el lema clave en los SIAP?

Todo el mundo tiene mucho que aprender y algo que enseñar. Todo el mundo es todo el mundo, en una relación horizontal que permite crear conocimiento colectivo. Una relación también “segura” que permite hablar con franqueza sin miedo a malas interpretaciones.

¿Cuántos SIAP se han realizado y sobre qué cuestiones?

En 21 años se han realizado 60, con una media de 200 participantes entre virtuales y virtuales-presenciales (miles en total, pues). Los tres últimos sobre las relaciones de profesionales con las industrias, la atención en zonas geográficas marginadas y la gordofobia. Los tres próximos sobre seguridad y medicamentos, fecundidad y reproducción asistida y ternura clínica. Hemos tenido, además y como ejemplo, SIAP sobre pacientes que lloran, covid, vacunas, errores clínicos y fantasías de errores, soledad, pacientes invisibles, el final de la vida, etc.

Teniendo una tres SIAP anuales, ¿no hay más actividad?

Los SIAP no acaban nunca; tiene tres fases, un mes previo al encuentro por correo electrónico, dos días de encuentro presencial...y años de seguimiento por correo electrónico. Por ejemplo, siguen vivos y activos los SIAP sobre vacunas, prevención, salud de la mujer, covid, etc.

No obstante, los SIAP se complementan con las videoconferencias del ciclo de “Inteligencia Sanitaria” (“Salud, Ciencia Crítica y Ética”) que recogen la actividad de los propios SIAP y otras muchas más en relación con sus contenidos. Las tres últimas para celebrar el centenario del nacimiento de Iván Illich, la crisis de Ceuta, y los psicofármacos, medicamentos que matan (de Peter Gøtzsche). La próxima, “Sin vivienda no hay salud”.

¿Qué palabras resuenan más en los SIAP?

Ciencia, conciencia y coraje. Altruismo, compromiso, dignidad, parresía, solidaridad y ternura.

La parresía (del griego: παρρησία) es el habla franca, hablar con libertad y sinceridad, hablar que se entienda. Implica libertad de expresión y, también, la obligación de decir la verdad por el bien común, incluso con riesgo personal si llega el caso.

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1Para saber más de los SIAP, este texto preparado para la nota de prensa del premio de la Asociación Acceso Justo al Medicamento: https://saludineroap.blogspot.com/2026/10/premio-2026-la-mejor-labor-de-una.html

2 Recogieron el premio Mercedes Pérez-Fernández y Juan Gérvas, fundadores de los Seminarios de Innovación en Atención Primaria

 






Ese inmenso dolor

Antonio Turiel/ https://crashoil.blogspot.com Queridos lectores: La opinión pública española está consternada. Un nuevo accidente ferroviari...