jueves, 7 de mayo de 2020

COVID19 ¿Pasaporte para "pobres viejos" o para "viejos pobres"?

Las residencias para viejos eran el lugar perfecto para el Covdi19
COVID 19: Las residencias para viejos como "morideros"

Los estremecedores datos respecto de las muertes de viejos en residencias no deben llevarnos a pensar que esta es una sociedad que margina todos los viejos. No todos los viejos van en el mismo barco.


Los datos de muertes por Covid-19 no pueden hacernos caer en el espejismo de que afecta a todos por igual. El Gobierno, y alguna parte de la sociedad, han vuelto a tirar del mito "todos juntos", como si las pirámides de Egipto las hubiera hecho realmente el faraón , o la recogida de la basura de nuestras ciudades la hiciéramos entre todos y no  los "operarios para la recogida de residuos sólidos urbanos", quienes deberían tener -en una sociedad justa- quizá el mismo sueldo del alcalde. La experiencia me dice que el mito "todos juntos" cae como un castillo de naipes en no más de diez minutos de conversación sincera.

El mito "todos juntos" es un discurso con variadas manifestaciones. "Entre todos" paramos el virus, "entre todos" remontamos la crisis, "entre todos" cuidamos de la naturaleza, "entre todos" mejoramos la educación. Pero es un mito. No todos vamos en el mismo barco, hay barcos y barcos. Hay cruceros de lujo y hay pateras. 

Incluso en el mismo barco, unos van en primera y otros en tercera. En el Titanic murieron muchos más de tercera. Incluso en el mismo crucero, después de los de tercera hay quien es trabajador. Y entre estos, la distancia entre el capitán y los últimos es enorme. Los últimos se pasan meses en habitaciones peores, largas jornadas, meses sin ver a la familia. Todo ello con las condiciones laborales del país de la bandera de conveniencia del barco, como puede ser Panamá.

Con los viejos españoles durante el Covid-19 no ha sido distinto. No creo que haya que hablar de los "pobres viejos" como si a todos les hubiera ido igual. A Amancio Ortega (84), Francisco González (76), Jordi Pujol (89), Felipe González (78) no creo que las haya faltado de nada. No le deseamos mal a nadie, pero Sabina, Baltasar Garzón o Carmen Calvo pudieron contar con un trato "de primera" en la clínica Ruber, la que usan los Reyes. No le deseamos mal a nadie cuando por el bien de todos buscamos la verdad. 

La verdad es que a todos nos afecta la edad y nuestro historial personal. La verdad es que con el Covid-19 se ha maltratado no a los "pobres viejos" sino a los "viejos pobres". Es más, entre los maltratadores de los "viejos pobres", ha habido muchos viejos que colaboraron con mayor o menor conciencia a preparar el terreno para que esta pandemia se encontrara el terreno abonado. No decimos que no haya pandemia. Decimos que no afecta a todos por igual. Decimos que no todos tenemos la misma responsabilidad. 

La verdad es que en España, en cifras redondas, la mitad de los muertos por Covid-19 fueron viejos de residencias. Pero en las residencias españolas solo viven el 4% de los viejos. Algo pasa en las residencias, "morideros" han sido llamados. Pasa en primer lugar que hay sobremedicación, pasa que uno siente que se lucran con él, pasa que la vida tiene menos sentido. Pasa que el lugar natural es la familia. Valgan todas las excepciones, pero como excepciones, no como negocio. Me gustaría saber si ha habido muertos por igual donde el objetivo es el negocio privado o el servicio al prójimo. ¿acaso ha habido esas carnicerías de viejos en las clásicas residencias llevadas por religiosas?  Dos o tres días antes del 8m, los religiosos de san Juan de Dios suspendieron un acto para evitar una reunión masiva y evitaron una tragedia. No sé si intentaron que otros siguieran su ejemplo.

El rey emérito, políticos como Felipe González, prestigiosos juristas de elevada edad, y todos los ancianos de buena posición política o económica, tienen una importante responsabilidad en la muerte de los viejos pobres. Y los jóvenes que llegaron en patera, los jóvenes sin vivienda, los jóvenes en paro, los que cuidan de sus viejos como pueden, e incluso a veces se ven obligados a llevarlos a residencias por razón de vivienda o laboral, no sé qué responsabilidad cabe imputarles diciendo que "la sociedad" (otra vez el falso "todos juntos") está marginando y maltratando a los viejos. No es verdad. Una mirada limpia, aunque sea acusada de ideologizada, verá que la pandemia no fue contra los viejos, sino contra los viejos pobres.

Ahora más que nunca: mirada limpia

Eugenio A. Rodríguez

martes, 5 de mayo de 2020

Desobediencia y amor (2)




Ahora, cuando la mentira se ha convertido en un elemento imprescindible del poder político y mediático, no hay más remedio que desobedecer.

La organización de la mentira es un crimen y la coartada para nuevos crímenes. Una mentira normalmente necesita de otra mayor para ocultarse y esta a su vez otra, formando una espirar de mentiras a las que podemos acostumbrarnos hasta acabar asumiendo esa lógica como algo normal. No creo que a nadie le guste que le mientan pero, a fuerza de escuchar mentiras, podemos acabar eligiendo entre todas aquella que agrada a nuestros oídos o que ofrece algún consuelo a nuestras almas; podemos adoptarla como un mal menor una vez hemos desistido de buscar la verdad.

La sentencia de Jesús “la verdad os hará libres” es posiblemente una de las expresiones más acabadas para explicar el sentido de una revolución más que necesaria. Una revolución que está en marcha en alguna medida, cada vez que buscamos la verdad, que exigimos que se nos diga la verdad, que no aceptamos las mentiras que nos consuelan. Todo eso exige pequeñas o grandes desobediencias conscientes. Buscar la verdad, tal como está planteado el mundo, es un imperativo inexcusable para avanzar en nuestra libertad y será la fuente permanente de nuestra desobediencia.

La desobediencia deviene así en una acción que devuelve a la política su sentido más profundo, que le ofrece la posibilidad de ser de nuevo lo que debe ser, ya que rescata su vocación esencial de servir al bien común. No olvidemos que todas las mentiras pretenden servir al “bien” particular. Eso lo aprendimos y lo practicamos muchos desde pequeños. Las consecuencias de ello las podemos valorar cabalmente ahora como adultos.

Es urgente desobedecer a las mentiras, llamadas también medias verdades, que nos lanzan como redes muchos medios de comunicación:
  • Desobedecer a la polarización creciente de nuestro país que lleva a muchos a posicionarse a izquierda o a derecha, lo que implica fundamentalmente atacar las mentiras del bando opuesto sin caer en la cuenta de que las más graves son las del propio bando ya que es a este al que le otorgamos nuestra confianza. (Amicus Plato,sed magis amica veritas).
  • Desobedecer no aceptando el infantil “y tú más” que inunda las tertulias políticas y los parlamentos. Deberían saltar todas las alertas ante la evidencia del escaso valor de la verdad en la esfera política y mediática, ya que se considera implícitamente que la mentira de uno valida las de otro. Importa la dimensión, no el hecho.
  • Desobedecer a los intentos de reducción de la política a eslóganes publicitarios.
  • Desobedecer a la vivencia puramente sentimental de la política.
  • Desobedecer a la manipulación obscena de las luchas sociales en su intento de apropiación por parte del poder. La historia evidencia que sus grandes hallazgos fueron alcanzados precisamente en su confrontación con el poder.
  • Desobedecer a la sobreinformación que nada tiene que ver con el conocimiento.
En este contexto, el diálogo para buscar la verdad, con los que piensan como yo y sobre todo con los que no piensan como yo, constituye ya una forma de desobediencia. Ese diálogo, como todos los diálogos que se esfuerzan en ser honestos, conducirá a propuestas de acción que, al igual que ha sucedido en otros momentos de la historia, redundarán en nuevos espacios de libertad.

Seguiremos.

Moisés Mato.
Ahora más que nunca Noviolencia

Desobediencia y amor (1): 
https://ahoramqnunca.blogspot.com/2020/04/desobediencia-y-amor-1.html




viernes, 1 de mayo de 2020

"Todo bien y servicio es hijo del trabajo, no de la renta" -Luis Argüello-

Cada día es más clara la diferencia entre las Bases de la izquierda y la cacareante falsa izquierda, la que habla "de la gente".  Las élites apoltronadas con chalet, chófer, hipoteca de privilegio, cambios estatutarios, etc, explotan miserablemente el esfuerzo gratuito, cotidiano, de sus admirables Bases, que les defienden con sacrificio porque están hartas -con razón- de las barbaridades del capitalismo que tantas veces defiende una derecha inhumana. Pablo Iglesias, Podemos, los de "Iglesia por el trabajo decente", "Redes cristianas"... etc quedan a la derecha del portavoz de la Conferencia episcopal, Luis Argüello. 

Hacia los años ochenta, los apoltronados del PSOE, a quienes quedaba al menos una pizca de honestidad intelectual, reconocieron que Juan Pablo II les pasaba por la izquierda. Hoy lo ha hecho el Secretario general de la Conferencia episcopal diciendo: "Todo bien y servicio es hijo del trabajo, no de la renta". Todo el paternalismo que cita una y otra vez un Informe Foessa que no ha leído ha puesto el grito en el cielo, manipulando las palabras de Francisco (que usa la palabra "salario" y no "renta" ¡oh casualidad!) a quien en el otro extremo (¿para menospreciarlo?) llaman "ciudadano Bergoglio". En fin: progres y regres. Una vieja historia.


Ahora más que nunca: Mirada limpia


Eugenio A. Rodríguez


Recomendable ver el texto completo:
https://encuentroysolidaridad.net/1o-de-mayo-renta-basica-y-doctrina-social-de-la-iglesia-por-luis-arguello/

jueves, 30 de abril de 2020

martes, 28 de abril de 2020

Desobediencia y amor (1)



¿Es el momento de la desobediencia?


        H. D. Thoreau, a mediados de siglo XIX, creía en la necesidad de “ salvar la conciencia antes que el mundo” apuntando, con esta expresión provocadora, a la imposibilidad de salvar el mundo sin la concurrencia de una conciencia formada y operante en la realidad. Para él, el gobierno era un mal necesario del que solo cabe esperar que gobierne lo menos posible. Algo que sólo es posible si existe un mayor protagonismo político por parte de la sociedad. Soñaba nuestro autor en sus largos paseos por las orillas del lago Walden con una sociedad de personas libres y responsables que constituyeran un verdadero contrapoder. También soñaron y trabajaron en esa dirección, maestros de la desobediencia cono M. L. King, quién desde la cárcel de Birmingham escribía: “Existen dos tipos de leyes: las justas y las injustas. Yo soy el primero en defender que se obedezcan las leyes justas (...). Pero, todos tenemos la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas”

      Si las personas hemos evolucionado, como afirma Erich Fromm, gracias a actos de desobediencia, es porque en ellos se eleva nuestra capacidad para ser libres y responsables, es decir, ser libres responsablemente y responsables libremente. La primera sin la segunda no pasa de rebeldía adolescente y la segunda sin la primera es una sumisión en toda regla por mucho que se disfrace de revolución.

        Lorenzo Milani dirá, que “no hay que despreciar a los que están abajo, pero hay que despreciar siempre a los que apuntan bajo”. “Apuntar bajo” es dejar que se desarrollen las ambiciones mediocres, ceder a la facilidad, dejar que cunda lo vulgar, perder la armonía, aceptar vivir con una máscara. Milani invita a ser soberanos, apuntar alto, no conformarnos con “yo hago lo que puedo” sin intentar un “quiero hacer lo que debo”. Con su fino bisturí dialéctico, nuestro autor, nos alerta ante la pereza de los ideales. Sabe que sólo aquellos que son poseídos por un ideal se atreven a desafiar las leyes, escritas o no escritas, que atentan contra las personas. A la vez que denuncia la “soberanía” estúpida de aquellos que creen poseer los ideales, como si se tratara de un mero producto que podemos adquirir en el supermercado de las buenas intenciones.

       La desobediencia que obedece a una conciencia formada, que se enfrenta a las leyes injustas, que se empeña en ser libre y responsable, que “apunta alto”, es más necesaria que nunca. Esa desobediencia es un acto de amor. Perfectamente posible si decidimos organizarnos con otros y comenzamos a hacer algunas experiencias que nos permitan enfrentarnos mejor a las próximas e inevitables crisis de salud, medioambientales o económicas.

Seguiremos.

Ahora más que nunca Noviolencia

Moisés Mato


sábado, 25 de abril de 2020

Negocio con la tercera edad

En las noticias del telediario de fallecidos por Covid 19 en las Residencias me llamó la atención la imagen de un anagrama de color verde claro, que aparecía en la fachada de algunas de ellas. En la placa se leía el nombre de “DomusVi”, que está en Residencias de Madrid, Cataluña, Galicia, Extremadura… Por tanto un nombre que unifica la España de las Autonomías.

DomusVi es una multinacional de origen francés, que se extiende por Europa e, incluso, fuera de Europa. Su capital es básicamente de un Fondo de Inversión Británico, Intermediate Capital Group (ICG), y de Sagesse Retraite Santé (SRS) del francés Yves Journel su fundador y habitual en los ránkings de los más ricos de Francia. Hay más multinacionales en este sector como Orpea, Amavir, Colisee...

Si Santa Teresa Journet Ibars (1843-1897), fundadora de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, levantara la cabeza y viera esto, seguro que le daba un soponcio y no entendería nada. El Neocapitalismo ha convertido en negocio, en empresa, en inversión rentable la ASISTENCIA a las personas mayores.

En la actualidad el Neocapitalismo, con el modo de vida y de trabajo que establece, ha hecho muy difícil, casi imposible, cuidar a los mayores y enfermos en su ambiente familiar… para instaurar a partir de ahí un NICHO DE NEGOCIO, las Residencias de la tercera edad. Con ello se entiende que el Gobierno Central y los Autonómicos de los diversos partidos promovieran tanto las residencias… a beneficio final del Neocapitalismo.

El Neocapitalismo también se caracteriza por DIVIDIR a las personas por grupos de INTERESES. En consecuencia, esto empuja a que, los que quieran mejorar la sociedad, se centren en luchas por objetivos parciales sin visión ni objetivo global, objetivos parciales que son un pequeño lavado de imagen del sistema.

Esta forma de SEGREGAR a los ancianos de una vida relacionada con las otras edades, que está imponiendo el Neocapitalismo vigente, hace a estos mucho más vulnerables a los brotes infecciosos, epidemias… como la actual del coronarivus, y también ante otras realidades legales e institucionales como por ejemplo una Ley de Eutanasia, que también está en proceso.

Estamos perdiendo la visión global de lo que es una vida humana en todo su proceso histórico y la solidaridad intergeneracional. “¡¡Que lejos dejamos aquel proyecto social: “que cada uno aporte según sus capacidades y reciba según sus necesidades!!”, aunque la cooperación está más en el alma humana que la división neocapitalista por intereses y enfrentamientos. La cooperación ha sido y es la principal fuente de progreso de la humanidad en su historia.

Por eso ahora más que nunca… ¡Solidaridad y Autogestión!

Antón Negro

viernes, 24 de abril de 2020

La pobreza y la exclusión social son los mayores factores de riesgo de la Covid-19

Doménico Chiappe/El Norte de Castilla

La pobreza es un factor de riesgo determinante en la propagación y mortalidad del coronavirus. Las clases socioeconómicas más desfavorecidas se encuentran más expuestas incluso en España, que cuenta con un fuerte sistema sanitario público. La cuestión es estructural. Las consecuencias más graves del covid-19 se desarrollaron en los pacientes con patologías previas, que se desarrollan con mayor frecuencia en los pacientes de bajos recursos. Un tercio de aquellos que tienen los ingresos más bajos presentan dos o más afecciones crónicas, mientras que esa cantidad de afecciones sólo se observa en la cuarta parte de los que tienen las rentas más altas, según el informe 'Salud de un vistazo 2019' de la OECD.

«Las enfermedades crónicas son más frecuentes en hogares de renta baja que alta, y en este caso de coronavirus incide en una mayor mortalidad», afirma Liliana Marcos, investigadora de Políticas Públicas y Desigualdad de Oxfam Intermón. Entre estas enfermedades que se prolongan más de seis meses destacan la diabetes y las coronarias. En cuanto a la evidencia científica, un estudio realizado por el Hospital de La Paz y la Universidad Autónoma de Madrid concluye que la mortalidad por causas cardiovasculares tiene correlación con la riqueza. A menos renta de una región, más casos letales por episodios cardíacos y menor disminución de su letalidad con el paso del tiempo, en comparación con otras de mayores recursos.

RENTAS ALTAS:
1. Menos enfermedades crónicas:Una cuarta parte padece dos o más patologías.
2. Empleos con teletrabajo:Mejores trabajos con modificación de horarios.
3. Movilidad en coche particular:El contagio es nulo en los desplazamientos.
4. Viviendas con más metros cuadrados:Se puede practicar la distancia social.
5. Un hogar por núcleo familiar:Los padres viven sólo con sus hijos menores y los abuelos tienen su propio domicilio.
6. Pueden almacenar más cantidades de alimentos:Más capacidad de refrigeración.
7. Segundas residencias en lugares con menos contagio:Antes o durante el confinamiento se han ido de las ciudades más afectadas.

En España, así como la percepción de salud disminuye con los años, también cae en picado según la situación laboral, señala la más reciente Encuesta Nacional de Salud, con casi diez puntos de diferencia con respecto a los desempleados. «A medida que se desciende en la clase social, disminuye la valoración positiva del estado de salud» hasta un 20%, señala el INE.

«La renta 'per capita' es la variable que más influye en los factores determinantes de la salud», asegura Julio Villalobos, investigador de la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) y director de su máster de Gestión de Salud. «En España hay un nicho de pobreza importante y se está poniendo de manifiesto con la crisis del coronavirus. La salud es más que curar enfermedades, porque es bienestar físico, psíquico y social, y el 80% depende de los estilos de vida y los factores socioeconómicos». Con la crisis sanitaria todavía lejos de remitir, no se han publicado conclusiones específicas sobre la relación entre la pobreza y la pandemia. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha vinculado la situación socioeconómica con el origen de la población, hispana o afroamericana, para avanzar el impacto diferente en las clases sociales.
Fractura social

En España las cifras de contagio o mortalidad por comunidades autónomas o por distritos son inexactas para determinar correlaciones directas entre el 'rich-poor gap', como se denomina al factor económico sanitario, y la Covid-19. Los datos podrían estar distorsionados por la existencia de un foco de infección, como las residencias de mayores, en una zona; o por haber en una misma demarcación rentas altas y bajas. Por ejemplo, las regiones con mayores recursos han sido las más atacadas: Barcelona, Bilbao y Madrid, pero allí también existe una mayor desigualdad entre sus pobladores. En el último caso, yendo por barrios, la incidencia en Vallecas es similar a la de Chamberí por cada 100.000 habitantes e inferior a la de Retiro. Frente a la anomalía de Leganés con más de 700 contagiados por cada 100.000, el resto de la periferia, como Getafe, tiene entre 101-200 casos por cada 100.000 personas.
RENTAS BAJAS:
1. Sufren más enfermedades crónicas:Un tercio padece dos o más patologías.
2. Empleos de cara al público o presenciales:Trabajos precarios como la construcción o domésticos.
3. Usuarios de transporte público:Recorren grandes distancias en bus, metro o tren.
4. Menos espacio en casa para mantener las distancias:Hay hacinamiento.
5. Viven con los abuelos:Las familias comparten vivienda tres generaciones.
6. Van con frecuencia al supermercado:No tienen mucha capacidad de refrigerar ni disponen de dinero.
7. Barrios con mayor densidad de población:Las zonas populares tienen más domicilios y menos parques.

Los factores determinantes de la salud también mejoran entre los de clases sociales más altas, según los datos oficiales: mejoran «en los grupos de posición socioeconómica más favorecida», indica la Encuesta Nacional de Salud. «Mejora el tabaquismo, se reduce el consumo de alcohol, aumenta la actividad física, la lactancia natural y el consumo de fruta». Lo que se suele reducir a «tabaco, dieta y ejercicio» influye en la aparición o tratamiento de las enfermedades crónicas. «A los estilos de vida se les atribuye el 30% de la salud», sostiene Villalobos.

Cuando la crisis sanitaria se convierta en una crisis económica, algo que ya se da por hecho con una caída pronunciada del PIB español, la incidencia del coronavirus seguirá mordiéndose la cola, con un efecto de retroalimentación que generará más población vulnerable, por patologías previas o por imposibilidad de cumplir con el aislamiento preventivo. «Cuando desaparezca la epidemia va a haber un segundo momento con consecuencias sociales», aseguraFrancisco Lorenzo, director de Acción Social de Cáritas. «La desigualdad puede aumentar».

¿Puede ocurrir una fractura social? «España no es un país que se fracture fácilmente en términos violentos, porque la familia ha jugado un papel crucial de pegamento social», dice Lorenzo. «Pero hay que entender que los servicios públicos son los auténticos garantes de los derechos. No sólo la sanidad, también la educación o la vivienda». La pobreza severa afecta a 4,2 millones de personas en España, calcula Oxfam, y la brecha económica podría repercutir en los servicios sanitarios, como ocurrió en 2008, y desproteger a la población en situación de exclusión social.

A menor ingreso familiar,más riesgo de contagio

Los ingresos familiares determinan las posibilidades de seguir las medidas de seguridad recomendadas por las autoridades sanitarias, como la distancia social o el confinamiento. «No hablamos de un único rostro», expone Francisco Lorenzo, director de Acción Social de Cáritas. «Por pobreza hay personas que viven en hogares hacinados, pequeños y con situaciones de insalubridad o poca higiene. Con problemas de relación entre ellos, de alcoholismo o de violencia. personas que están en una olla a presión».

En el microcosmos demográfico la rapidez de contagio se puede inferir por «lógica», pues «la pobreza hace imposible seguir las medidas de prevención en familias de menor renta», advierte Liliana Marcos, investigadora de Políticas Públicas de Intermón Oxfam, ONG que estima que la tasa de hacinamiento es más del doble en el 10% más pobre de la población con respecto al promedio. «En los hogares de renta baja se vive con los abuelos, están más expuestos y no pueden mantener de aislamiento social». A la población más vulnerable, no obstante, «es imposible identificarla con los datos disponibles porque no están desagregados».

A partir de los aspectos sociales la brecha sanitaria se amplía en diferentes aspectos, refieren los expertos consultados. Con una renta 'per capita' por encima de la media pueden disponer de coche particular y no viajar en transporte público; hay mayor espacio en casa para separar a las personas con síntomas y más áreas para hacer ejercicio físico; disponen de mejores y más grandes frigoríficos o pueden comprar equipamiento adicional para almacenar más víveres y salir menos al supermercado. También, como se vio durante el confinamiento blando inicial, poseen una segunda residencia en lugares con menos contagios, a donde han ido a vivir durante el estado de alarma.

El aspecto más importante de todos, sin embargo, está en que «a mayor renta, mejor educación y, a mayor educación, mejores empleos y viviendas», dice Julio Villalobos, investigador de Gestión de Salud de la UOC. Con un peor nivel de cualificación los empleos suelen estar expuestos al público o ser obligatoriamente presenciales, como los servicios domésticos o la construcción, sin que exista la posibilidad de ocuparlos por vías digitales.

«En España dos de las principales fuentes de crecimiento económico tienen que ver con los sectores de servicio y construcción, y han generado mucho empleo precario, que evidentemente no puede teletrabajar. O lo pierdes o te expones», indica Francisco Lorenzo, director de Acción Social de Cáritas. «A ellos se les hará más difícil la reincorporación después de la epidemia». Además la apertura del confinamiento expone especialmente a estos tipos de empleo ejercidos por los estratos inferiores de la escala social, «donde no es habitual mantener el sueldo sin hacer la tarea».

En un país que cuenta con un sistema sanitario público de alta calidad y con notables elementos de salubridad (agua, aire, medio ambiente), al final de la línea de la pobreza se encuentran los colectivos absolutamente expuestos. No son pocos. El INE ha reportado que los que acuden a los centros de atención a personas sin hogar rondan las 20.000 cada año en los últimos periodos. «En 2018 se alojaron 18.001 personas de media diaria, mientras que se dieron unas 48.000 comidas, ambos baremos en ascenso con respecto al bienio anterior.

«Los que están fuera de los sistemas de protección general son las personas sin hogar, con enfermedades de salud mental o adicciones», dice Lorenzo, «que carecen de una vivienda en condiciones, con una alimentación inadecuada o con niveles de estrés muy altos por la inseguridad de la precariedad económica».

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