miércoles, 6 de abril de 2016

Así viven las 'niñeras esclavas' de Irlanda

"Yo tenía 34 años y estaba en paro. Había estudiado un módulo de turismo y me había sacado el pasaporte marítimo a través del Inem para trabajar en cruceros, peronecesitaba un nivel de inglés importante, así que decidí irme a Irlanda. Siempre me había atraído el país: tenía la idea de que la gente era más cálida que en Inglaterra, me gustaban sus paisajes... Mi academia de inglés lo gestionó todo con la agencia irlandesa y yo pagué 400 euros. Llegué a Dublín en verano de 2014".
[Paula, nombre ficticio acordado con ella, habla acelerada. Su difícil aventura durante un año en Irlanda la ha convertido en la defensora de las au pairs extranjeras en ese país, a raíz del respaldo que le acaba de dar la Comisión de Relaciones Laborales, dependiente del Ministerio de Trabajo irlandés. En la isla hay 20.000 au pairs (el 98% mujeres, el 28% españolas y no siempre veinteañeras: el 15% tiene, como ella, entre 31 y 35 años) que son acogidas en familias locales para asistir a clases de inglés a cambio de echar una mano con los niños. Se supone que es un intercambio cultural. Pero las caras guarderías hacen que esta figura no regulada esté sirviendo para que los padres consigan al mismo tiempo una canguro y un ama de casa por muy poco. Varios estudios vienen denunciando su explotación laboral pura.
A las nanny slaves -así las llaman: niñeras esclavas-, en teoría sólo estudiantes, la televisión pública irlandesa les ha dedicado un programa de investigación y los principales periódicos, decenas de páginas. Hasta el Gobierno las apoya: «Tienen derecho a toda la protección de la legislación laboral», ha dicho el ministro Richard Bruton. El caso de Paula, que prefiere preservar su identidad por consejo de sus abogados, ha acaparado portadas en una decisión que la prensa irlandesa ha calificado de histórica. Aquí habla por primera vez]. «Me asignaron a una casa cerca de Galway, pero estaba lejos de todo, así que la agencia me buscó otra familia, pero la señora quería que me hiciera cargo de un bebé durante todo el día y que a las seis de la tarde tuviera lista la cena para toda la familia. Me negué. Entonces busqué una casa por mi cuenta».
«La encontré por internet, en un pueblo a las afueras de Dublín. El matrimonio era de ir mucho a la iglesia y tenía tres hijos, dos niñas de nueve y siete años y un niño de seis. En principio lo que tenía que hacer era levantar a los niños, darles el desayuno, prepararles el almuerzo y llevarles al colegio. Después tendría horas libres hasta las tres, cuando debía recogerles y en todo caso llevarles a alguna actividad extraescolar. Eso era todo».
[En Au Pair World, el principal portal del sector, 1.004 chicas españolas más otros 266 chicos) buscan una familia de acogida en Irlanda. A su vez, 541 familias irlandesasdemandan una au pair española. Las promesas suelen ser ésas: cuidar durante unas horas de los niños y colaborar, como uno más de la familia, en las tareas del hogar. No siempre es así].

Conforme pasaron los días me fue cayendo más trabajo encima. Cobraba 100 euros a la semana y trabajaba 10 horas al día.
No tenía ni tiempo ni dinero para estudiar; ni ganas. Era la madre y la criada de esa casa. Dejé de cenar, no podía más. Sólo quería meterme en la cama".
Acudí a la Citizens Office [oficina de ciudadanos] y prácticamente se rieron de mí: 'No llevas ni un año aquí', 'Esto es para trabajadores'... La gente se cree que es fácil, pero ¿a dónde te vas en un país extranjero, dónde duermes? (...) Hablé con un amigo y le conté mi problema. Los dos leímos una noticia de que un centro de inmigración había defendido el caso de dos au pairs brasileñas a las que incluso tenían retenidas en casa sin dejarlas salir. Era el Centro de Derechos de los Inmigrantes de Irlanda [MRCI]. Ellos me ayudaron mucho; me aconsejaron que saliera de la casa cuanto antes".
En navidades regresé a España y a la vuelta busqué una nueva casa.
Irlanda es uno de los pocos países de la UE que, a diferencia de España, no han firmado el Acuerdo Europeo de Colocación de Au Pairs, que fija un máximo de cinco horas diarias de dedicación y la garantía de que el estudiante podrá costearse las clases. Paula cobraba unos dos euros la hora; el salario mínimo en Irlanda alcanza los 9,15. Descontando la comida y el alojamiento, au pairs como ella deberían cobrar no 400 sino823 euros al mes, según coinciden varios expertos en la legislación laboral irlandesa, y trabajar bastante menos. La realidad es muy distinta: según una encuesta del citado MCRI, el 80% no tiene contrato, un tercio trabaja más de ocho horas al día y la mitad cobra menos de 120 euros a la semana].

"Hay muchas como yo"

Esto no ha hecho más que empezar. Hay muchas au pairs como yo o mucho peor". [El centro de inmigrantes que la auxilió asegura estar tramitando otros 40 casos como el suyo]
Sólo espero que esto sirva para que se regule el sector. Las agencias de au pairs saben perfectamente lo que ocurre y se callan, y las chicas quedan bien con la familia diciendo que todo ha sido estupendo y le pasan el marrón a otra. (...) Quiero que quede claro un mensaje y que las familias españolas lo sepan: cuando mandan a sus niñas deau pairs a Irlanda, en realidad las mandan como criadas sin derechos. Ahora mismo pueden explotarlas sin reglas. Es la selva. Una verdadera selva».

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