Por María del Val
Según han denunciado varias asociaciones de inmigrantes, hace un par de semanas, un joven marroquí tuvo que ser trasladado desde la Comisaría de Policía de Guadalajara hasta la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Universitario.
El 1 de marzo sobre las 21:00 horas de la noche y mientras estaban jugando al fútbol, se acercó una pareja de la Policía Nacional para identificar al joven, Abdellah El Asli. Éste, al carecer de papeles, fue trasladado a dependencias policiales. Al parecer, Abdellah tenía una carta de expulsión, por lo que se iniciaron los trámites para su traslado al Centro de Internamiento de Extranjeros.
Sus compañeros de piso y amigos, Braim, Hicham, Daniel y Pedro, al no tener noticias acudieron el día 6 de marzo a la Comisaría para preguntar por él "con nombre y apellidos" y, según detalla la presidenta de Asociación Al Amal, "desde allí les dijeron que le habían expulsado a Marruecos".
En este momento, lo que se está investigando es qué ocurrió para que el joven necesitara la asistencia médica de una ambulancia de urgencia que “fue reclamada desde la propia Comisaría”. Al parecer, Abdellah precisó una intervención de urgencia al presentar daños en las cervicales, lo que le ha podido producir un estado de paraplejia.
Los inmigrantes han enriquecido España. En la crisis no sabemos como deshacernos de la mano de obra sobrante. Basta de ya de tratar como mercancías a las personas.
Impresionante el cinismo de UpyD de Guadalajara, que quiere dejar claro que no cuestionan en ningún momento el trabajo de la Policía. Asistimos una vez más a la intrumentalización partidista de los empobrecidos.
En la tierra de mis abuelos se llamaba tortura. En la España de los Rubalcabas, Rajoys y Rosas Díez cuando se habla de inmigrantes empobrecidos solo se habla de irregulares. Hoy quiero unirme al grito Monseñor Santiago Agrelo, arzobispo de Tánger:¡Basta ya de llamar irregulares a los que nosotros hemos empobrecido, explotado, y desangrado.! ¡Basta ya de hacerlos culpables de su desgracia, de su pobreza y de su muerte.! ¡Basta ya de reclamar para nosotros, los ricos, derechos que se pagan con la sangre de los pobres!
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