sábado, 19 de septiembre de 2026

No lleves un logotipo en tu cuerpo




El cuerpo humano no es una valla publicitaria. El logotipo es un arma de destrucción masiva social.

El cuerpo humano no es una valla publicitaria. Es sagrado, digno y soberano. No es un muro para ser alquilado por las corporaciones. Sin embargo, hoy en día, la difusión multinacional de la cultura del consumo ha persuadido a millones de niños y adultos para que se marquen voluntariamente —llevando logotipos en sus camisetas, zapatos y gorras— como si su valor humano dependiera de una marca comercial. Este cartel es un llamamiento a recuperar nuestros cuerpos de la colonización corporativa. Llevar un logotipo es aceptar que uno es un objeto, un anuncio ambulante, un promotor no remunerado de un sistema que te explota.

Detrás de cada logotipo pulcro se esconde una arquitectura de explotación inhumana que, deliberadamente, nunca se permite ver al consumidor. Un logotipo no es simplemente un diseño; es un telón para ocultar crímenes. Las mismas prendas que resplandecen en los centros comerciales de Europa y América se fabrican en las sombras del Sur Global, en condiciones que violan todas las convenciones de derechos humanos. Las empresas multinacionales externalizan su producción a talleres de explotación donde niños pequeños trabajan como esclavos, donde jóvenes quedan atrapadas en condiciones equivalentes a la prostitución forzada, donde muchachos inhalan pegamentos tóxicos en fábricas de alfombras y cuero. La explotación es entonces blanqueada, empaquetada y oculta tras la belleza de un logotipo. El consumidor no compra una camiseta; compra un logotipo y, al hacerlo, financia sin saberlo la misma esclavitud que condena.

¿Por qué llamamos al logotipo un "arma de destrucción masiva social"? Porque no es un símbolo pasivo. Es un arma activa que desencadena una reacción en cadena de destrucción, algo demostrado tanto por la economía como por la historia. La lógica es inexorable: el logotipo aumenta artificialmente el consumismo; el consumismo aumenta artificialmente la demanda; el aumento de la demanda incrementa la presión para lograr una producción cada vez más barata; una producción más barata aumenta la demanda de mano de obra esclava e infantil; la esclavitud infantil crea una brecha catastrófica entre sociedades —los ricos que consumen y los pobres que sufren—; esa brecha social genera trata de personas; la trata genera conflicto social; el conflicto se convierte en violencia armada;...y la violencia armada se convierte en un mercado de armas. Así, un simple logotipo en una gorra en Lidköping está conectado con un mercado de armas en una zona de conflicto. El logotipo es el primer detonante de esta arma de destrucción masiva de nuestro tejido social.

Este mecanismo no es nuevo históricamente. Es la reencarnación moderna de la marca de esclavitud. Cuando se traficaba con esclavos africanos hacia Europa y las Américas, sus cuerpos eran marcados con hierro candente: una marca que declaraba: Este ser humano es mi propiedad. Era el signo supremo de la dictadura autoritaria y de la propiedad económica. Nadie más podía usar, vender o tocar a ese esclavo hasta que se pagara un precio. La ley de marcas de los logotipos modernos opera bajo el mismo principio psicológico y económico. Nadie más puede usar el logotipo de Nike, Adidas o Puma hasta que se pague un precio —una tarifa de licencia—. El cuerpo que lo viste se convierte en la propiedad que lo porta. El dueño ha cambiado de un amo de plantación a una corporación, pero la marca impuesta al cuerpo humano con fines de lucro persiste. En el pasado quemaban la carne para señalar la propiedad; hoy queman la mente. Queman la mente del niño que debe fabricar el producto y queman la mente del consumidor, a quien se le hace creer que sin el logotipo no es nada.

Por lo tanto, rechazar el logotipo no es una declaración de moda. Es un acto de resistencia histórica. Es afirmar que mi cuerpo no está en venta, que mi hijo no es un esclavo y que no participaré en una cadena que comienza con una marca comercial y termina con un arma. Hacemos un llamamiento a los líderes religiosos que enseñan la santidad del cuerpo, a los maestros que enseñan dignidad y a las universidades que enseñan pensamiento crítico para que se unan a esta campaña moral. No sean un cartel publicitario de la esclavitud.

Ehsan Ullah Khan
BLLF Global Sweden - Global Children's Voice
En marcha desde 1988
Artículo de la campaña global de BLLF en Suecia



lunes, 14 de septiembre de 2026

El saber ya no ocupa lugar


Antonio Muñoz Molina/El País

Dice el Tao Te Ching: “El que sabe, calla; el que habla no sabe”. Quizás el que sabe algo está tan ocupado en su aprendizaje o en su trabajo que no tiene tiempo de hablar; y también puede ser que calle no por propia voluntad sino porque nadie le pregunta. En el ya consabido espectáculo colectivo de los golpes de pecho y las acusaciones a otros después del último Informe PISA he oído opinar copiosamente a expertos universales de tertulia, a catedráticos de didáctica, a consejeros autonómicos, a portavoces virulentos de partidos políticos, incluso a una ministra de Educación que no había levantado la voz hasta ahora. Lo que no he visto ni oído en ningún medio impreso o digital, televisivo o radiofónico, ha sido a ningún maestro ni maestra, a ningún profesor de instituto, y ninguno de universidad, salvo los especialistas en saberes arcanos como la Didáctica o la Psicopedagogía.


Habría bastado con consultar a dos o tres de ellos en estos últimos años para predecir lo que el informe, con su sobreabundancia de porcentajes tan específicos como dudosos, ha venido a revelar. Los grandes especialistas en cuestiones teóricas y en retorcimientos verbales que encubren prestigiosamente el vacío se parecen quizás a los miembros de los servicios secretos en que están tan ocupados en sus propias maquinaciones que no tienen tiempo de observar la realidad, o no la consideran digna de su egregia atención. Los miembros de la que se llamó hace años “la secta pedagógica” llevan décadas elaborando planes cada vez más complicados y más ininteligibles para mejorar de una vez por todas los sistemas educativos, y en convencer a los dirigentes políticos de la solidez de sus volubles innovaciones doctrinales y lingüísticas, pero ni unos ni otros han considerado nunca necesario consultar a los profesores acerca de la aplicación de sus teorías en las aulas, y menos aún de las condiciones en las que se ejerce a diario el oficio noble y desdeñado de enseñar.

Nada ofende más a los ideólogos de grandes planes redentores que la obcecación de la realidad en no acomodarse a sus vaticinios. Cualquier fracaso en la acelerada industrialización soviética se atribuía no al disparate organizativo de los planes quinquenales, sino a los sabotajes de ingenieros a sueldo de la contrarrevolución imperialista. Con mucha frecuencia, los comisarios políticos de la educación en España —tan aficionados a la burocracia como los soviéticos— echan la culpa del incumplimiento de los resultados que ellos esperan y exigen a la mala fe, a la indolencia, al conservadurismo de los profesores, que si tienen ya cierta edad son culpables de no saber adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos métodos. Como no se les puede deportar —y ni siquiera despedir, en muchos casos— se ha intentado todo, hasta comprarlos. En eso fue pionera Andalucía en 2008, en tiempos de gobierno regional socialista: a los profesores se les ofrecía un bono si aumentaban el número de aprobados. Con eso no se mejoraba la enseñanza, y ni siquiera la economía siempre modesta del profesorado, pero sí se lograban estadísticas más vistosas, indicadoras del éxito contra el fracaso escolar.

No he hablado en los últimos años con ningún profesor que no mostrara su asombro y su alarma por una caída brusca no ya en esos resultados escolares que pueden cuantificarse, sino en la actitud de los alumnos, en su capacidad de atención y comprensión, en su interés por las cosas, lo mismo en el instituto que en la universidad. Un amigo me cuenta el primer día de su clase de historia contemporánea, en un aula lleva de estudiantes de primer año a los que se supone un interés en esa materia que al fin y al cabo han elegido. Empieza a hablar del 11 de septiembre de 2001 y del modo en que el atentado de las Torres Gemelas cambió de golpe la política mundial, y observa miradas de extrañeza y desconcierto en las caras jóvenes. Entonces se le ocurre pedir que alce la mano quien sepa qué ocurrió en Nueva York ese 11 de septiembre: solo una mano insegura se levanta, imagino que acompañada por el antiguo miedo escolar a que lo acusen a uno de empollón.

Esos alumnos estaban en una universidad española: hoy hemos sabido que a una parte considerable de la gente joven en Nueva York tampoco les suena, o solo vagamente, lo que ocurrió en su ciudad aquel día, y pareció que la marcaba para siempre. Alguno, un poco más informado, aventura que hubo un atentado con aviones, pero que se estrellaron contra el Empire State.

Nuestro consuelo de tontos es que el progreso de la ignorancia es universal, tan rentable para los nuevos fascistas y para los milmillonarios psicópatas y antisociales de las grandes compañías tecnológicas. Y la sórdida variante española es el espectáculo de los expertos de todo tipo pontificando sobre lo que no saben ni les importa y de los políticos utilizando un desastre que nos afecta a todos como munición para culpar a los otros y evitar cualquier autocrítica o asumir cualquier responsabilidad. Unos y otros son culpables por igual de la manía de imponer nuevas leyes de educación cada vez que llegan al poder, y de hacer atolondradamente, sin debate verdadero, sin rastro de consenso, sin prevenir los medios necesarios y por supuesto sin consultar a quienes tienen el oficio de poner en práctica esas leyes. Unos y otros son responsables desde hace muchos años de los bajos sueldos y la precariedad de muchos profesores, que no escapan de ella después de aprobar una oposición, de las bajas que no se cubren, las instalaciones que se deterioran sin que las arregle nadie, incluyendo una necesidad tan elemental en estos tiempos como la refrigeración en las aulas y la sombra en los patios, del papeleo incesante que estorba tanto la tarea de enseñar, y de la pérdida de respeto hacia los profesores, equivalente a la falta de consideración hacia el saber y de simple y anticuada buena educación.

En un país en el que los padres de un alumno de universidad pueden acudir al despacho del profesor para quejarse de la nota de su hijo se ve que hay responsabilidades muy compartidas, y que no todas ellas se remedian con medidas políticas. En su laberinto de estadísticas, el célebre informe mide el porcentaje del daño educativo que corresponde al desorden en las clases, según los minutos que un profesor tarda en imponer cierto grado de silencio, de modo que si queda algún alumno con capacidad de atención pueda aprender algo. En mis tiempos escolares, el orden en el aula estaba garantizado por la bofetada y la palmeta: en una sociedad democrática y bien educada, el valor que se atribuye al aprendizaje debería reflejarse en el respeto a quien lo imparte y a la comunidad igualitaria de estudio que él o ella forma con los alumnos.

Aquí las responsabilidades están más repartidas todavía. Está el profesor demagogo que se hace el payaso o el coleguita, y está el entorno en el que toda disciplina se vuelve sospechosa de imposición represiva, y está la familia que abdica del deber y la tarea fatigosa de educar, y en la que a los hijos se les pagan clases de piano o de jiu-jitsu, pero no se les enseña a ser considerados hacia los otros y a no cerrar de un portazo o no tirar al suelo el envoltorio de un helado. A leer no se aprende solo en la escuela: un padre, una madre, una abuela, lee en voz alta al niño y le enseña así el valor mágico de las palabras escritas, y cuando va con él por la calle y el niño señala un cartel y pregunta qué pone ahí se lo lee y se lo explica. Cuando veo un bebé con una pantalla delante, o un padre y una madre y unos hijos de ocho o nueve años perdidos cada uno en su teléfono en un restaurante, siento tristeza, ira, lástima. La lástima es hacia esos niños a los que se les están saboteando dos de las facultades mejores del ser humano, el conocimiento y la imaginación.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Paulo Freire para comenzar el curso



Freire (1921-1997) fue un pedagogo, educador y filósofo brasileño cuya obra transformó para siempre la forma de entender la educación. Defensor de una pedagogía crítica y liberadora, nos invitó a no contentarnos con una educación que solo transmite contenidos, sino a construir una que despierte laconciencia, el diálogo y la capacidad de transformar la realidad. En este comienzo de curso, sus palabras nos animan a enseñar y a aprender con esperanza, respeto y compromiso. Que estas citas nos inspiren a ser educadores y educandos que piensan, cuestionan y crean juntos un mundo más justo.
                      Francisco Rey Alamillo

“Lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer.”

“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.”

“El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.”

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.”

“Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.”

“Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograrconcretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.”

“Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.”

“Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.”

“La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados ‘ignorantes’ son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una ‘cultura del silencio’.”

“Nadie libera a nadie, nadie se libera sólo. Los hombres libres se liberan en comunidad.”

“La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

“El maestro debe caminar con una legítima rabia, con una justa ira, con una indignación necesaria, buscando transformaciones sociales.”

“El maestro es, necesariamente, militante político. Su tarea no se agota en la enseñanza de las matemáticas o la geografía. Su tarea exige un compromiso y una actitud en contra de las injusticias sociales.”

“La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres y mujeres en proceso de permanente liberación.”

“No soy esperanzado por pura terquedad, sino por imperativo existencial e histórico. Esto no quiere decir, sin embargo, que porque soy esperanzado atribuya a mi esperanza el poder de transformar la realidad, y convencido de eso me lance al embate sin tomar en consideración los datos concretos, materiales, afirmando que con mi esperanza basta. Mi esperanza es necesaria pero no es suficiente. Ella sola no gana la lucha, pero sin ella la lucha flaquea y titubea. Necesitamos la esperanza crítica como el pez necesita el agua.”

“La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo.”

“Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.”

“Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.”

“Enseñar exige saber escuchar.”

“La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia.”

“El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres.”

“El sectario no crea nada porque no ama.”

“El lenguaje nunca es neutral.”

“Me fijé en un campesino y le pregunté ¿cuántos hijos tienes? Tres – respondió. ¿Sacrificarías a dos de tus hijos sometiéndolos a sufrimientos, para que el tercero pudiera estudiar? No –respondió… entonces ¿será de verdad Dios quien hace esas cosas?… No. No es Dios quien las hace. Es el patrón.”

Paulo Freire (1921 – 1997

martes, 8 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN SOBRE TECNOLOGÍA, EDUCACIÓN, FAMILIA Y SOCIALIZACIÓN - En diálogo con Ehsan Ulla Khan


Como siempre, cargando contra la escuela. Pero ¿por qué parece que todo lo que sucede con los niños de esta generación es responsabilidad de la escuela? ¿Acaso los niños de las generaciones de los años sesenta, setenta u ochenta no tuvieron dificultades? La escuela no estaba obsoleta, las tareas no eran excesivas... y todo ello sin la tecnología de la que disponemos hoy. ¿Es esto un error de la educación?

Quizá esta sea, en muchos aspectos, la generación de los «niños de cristal»: los que todo les parece demasiado, con una menor tolerancia a la frustración y a quienes, en ocasiones, se intenta evitar cualquier malestar.

Puede ser un error de la educación, pero no únicamente de la educación escolar. También deberíamos mirar hacia la educación familiar.

La primera escuela es la familia

A veces da la sensación de que algunos padres tienen miedo de que sus hijos se enfaden, pataleen o se frustren, y terminan consintiéndoles prácticamente todo con tal de evitar el conflicto. Pero la pregunta es: ¿estamos dedicando realmente tiempo de calidad a nuestros hijos?

¿Dónde quedaron, por ejemplo, los paseos de los domingos por el campo, los juegos al aire libre, explorar, aburrirse, ensuciarse o, simplemente, pasar tiempo juntos sin una pantalla de por medio?

Familia y escuela van de la mano

Nuestros niños tienen cada vez menos contacto con la naturaleza y, en cambio, cada vez más contacto con la tecnología. Y la tecnología, bien utilizada, puede ser una herramienta extraordinaria; el problema aparece cuando sustituye experiencias, relaciones y aprendizajes fundamentales para su desarrollo.

La familia constituye el primer y principal agente de socialización, mientras que la escuela amplía y complementa esa labor. Por su parte, la tecnología y los medios de comunicación también actúan como importantes agentes de socialización.

Es hora de dejar de preguntarnos únicamente qué está haciendo mal la escuela y empezar a preguntarnos también qué estamos haciendo como sociedad y como familias.



Por: Lidia Esther Rodríguez Sánchez

lunes, 7 de septiembre de 2026

La Tecnología como Emancipación, no como Esclavitud: Una Perspectiva Centrada en el Niño sobre el Aprendizaje Digital


Por Ehsan Ullah Khan

El discurso predominante que presenta la tecnología móvil y la inteligencia artificial como adversarias de la nueva generación es fundamentalmente erróneo. Por el contrario, la telefonía móvil y la inteligencia artificial no son enemigas de los niños; son instrumentos pedagógicos, maestros que desarrollan la conciencia, las capacidades críticas y la comprensión de la realidad al presentar una imagen auténtica del entorno.

Privar a los niños del móvil o de las herramientas digitales en nombre de la protección es un enfoque peligroso y contraproducente. Tal prohibición produce un efecto psicológico negativo. El niño, en lugar de sentirse protegido, experimenta una pérdida de libertad. Comienza a percibirse a sí mismo como si viviera bajo vigilancia y temor, como un esclavo, una condición antitética al concepto mismo de los derechos del niño y a la autoridad responsable de los padres y de la administración escolar en una sociedad democrática.

Los niños deben ser libres. Como proclamó mi hijo Iqbal Masih: "¡Somos libres! Los niños deben ser libres." Esta libertad no es meramente la libertad física del telar de trabajo forzado, sino la libertad intelectual para acceder al conocimiento, explorar e imaginar.

Es un error común entre muchos padres pensar que la fatiga y el desinterés de los niños en la escuela son causados por la tecnología y el uso del teléfono. Esto es empíricamente falso. Habiendo visitado cientos de escuelas en toda Europa, he observado que mucho antes de que existiera esta tecnología, los niños ya estaban agotados, desinteresados por la educación y alienados de materias como las matemáticas. La causa fundamental no era la tecnología, sino un sistema educativo obsoleto, caracterizado por jornadas excesivamente largas, exámenes sin propósito, tareas sin sentido, ausencia de derechos infantiles y ningún tiempo para el juego.

Por lo tanto, la solución no es prohibir la tecnología, sino reformar la educación. Debemos transformar nuestro sistema educativo en uno que sea creativo, integrado con la tecnología y adaptado al niño; un sistema que utilice la inteligencia artificial y el aprendizaje móvil como aliados para liberar la mente del niño, en lugar de utilizar la prohibición para crear una nueva forma de esclavitud psicológica.

El niño no es esclavo de la escuela; la escuela debe convertirse en servidora del niño.

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿Manifestaciones solidarias con Ceuta o precampaña electoral?


Jornaleras de Huelva en Lucha

No te preocupas por lo tuyo, por los asuntos graves que ocurren en tu provincia, por la grave contaminación en la ría de Huelva por los fosfoyesos, que ha provocado que los vecinos de la barriada de enfrente tengan metales pesados en las uñas como mostró un estudio reciente; por los residuos nucleares que nos traen del norte de Europa al vertedero de Nerva el cual acaba de renovar la continuación de su gestión a pesar de las promesas de cierre; por la contaminación y el expolio minero; por la mala gestión del monte que ha llevado a sufrir este verano el ya catalogado como el peor incendio de Andalucía donde algunos pueblos lo han perdido todo; por los abusos en sectores como campo y la hostelería; por el recorte de personal de nuestros hospitales y las eternas listas de espera, por la falta de Urgencias en algunos pueblos, porque cada vez que vas a tu médico de cabecera te encuentras con uno diferente (si consigues sacar cita); por el expolio del agua en Doñana y su extracción a través de pozos ilegales que han hecho de nuestra joya natural un secarral; porque en pueblos del norte de la provincia estén teniendo que llevar el agua potable en camiones; por la educación pública cada vez más machacada, porque tu chiquillo no tenga aire acondicionao ni calefacción en el aula y se hacine junto a 35 compañeros más; porque tengamos una alimentación sana y asequible; por el derecho a una vida digna en los pueblos rurales cada vez más despoblados...

No has acudido en tu vida a una manifestación para apoyar lo anteriormente nombrado, que te afecta directamente a ti y a los tuyos y repercute en tu calidad de vida...

Pero el 2 de septiembre, fuiste a manifestarte contra las personas migrantes que entran en Ceuta en situación de extrema vulnerabilidad pa gritar "moro el que no vote", "musulmán el que no vote", y "Pedro Sánchez hijo de Put*a" 

Apenillas se os ve el plumero, ¡VALIENTES!

P.D: Todo nuestro apoyo al pueblo ceutí que está sufriendo las consecuencias de las políticas del juego sucio y el chantaje, y a quienes encima están usando para sacar rédito político y para sacudir las frustaciones de la gente que anda en esa pelea del último contra el penúltimo.

Todas las garantías y la protección del Derecho Internacional para las personas que se encuentran sufriendo todo tipo de ataques racistas y fascistas en estos momentos.

Y que Descansen En Paz quienes se han dejado la vida en el mar cuando lo único que pretendían era poder mejorarla. Nuestras condolencias a sus familiares y seres queridos 🖤

P.D.2: Se nos está quedando un mundo que da vergüenza, pena y miedo a partes iguales.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Ivan Illich y Valentina Borremans



Hoy hemos disfrutado de la charla de Enrique Gavilán. Puedes verla entera. Nosotros destacamos que tan importante como nuestro querido Ivan Illich es Valentina Borremans. Gavilán ha explicado que podría firmar como coautora


E igualmente colosal la aportación de ayer de Abel Novoa:


La semana que viene dos encuentros más:

este es el enlace para la inscripción
https://forms.gle/nzm5izVg5Dg34W6CA

4 videoconferencias, 4
Iván Illich, en la clínica, en el arte y en la vida
Miércoles 2 de septiembre. Jueves 3 de septiembre
Miércoles 9 de septiembre. Jueves 10 de septiembre
A las 19,00 h (hasta las 20,30 h). 45 min de presentación y 45 min de debate
En celebración del centenario del nacimiento de Iván Illich (el 4 de septiembre de 1926). Iván Illich demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma. https://ahoramqnunca.blogspot.com/2026/04/ivan-illich-en-el-centenario-de-su.html

Miércoles 2 de septiembre
Abel Novoa. “El dolor expropiado: Ivan Illich y la medicalización del sufrimiento”
El dolor crónico constituye un problema sanitario de alta prevalencia y elevado impacto en discapacidad, calidad de vida y sostenibilidad del sistema sanitario. El paradigma biomédico reduccionista, centrado en la lesión tisular y la supresión farmacológica del síntoma, ha mostrado importantes limitaciones explicativas y terapéuticas, favoreciendo fenómenos de iatrogenia clínica, social y cultural.
Abel Novoa Jurado. Doctor en medicina. Médico de familia. Magister en bioética. Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de la Región de Murcia (ADSP-RM) y expresidente de NoGracias. Interesado en la epistemología clínica, la bioética, la práctica generalista y los límites de la medicalización contemporánea. Autor de artículos y actividades docentes sobre atención primaria, filosofía del conocimiento médico, dolor crónico y pensamiento crítico en medicina. Participa habitualmente en iniciativas de análisis y defensa del sistema sanitario público, así como en actividades formativas y divulgativas dirigidas a profesionales sanitarios y ciudadanía.
https://www.nogracias.org/2018/12/10/medicalizacion-politicas-sanitarias-salud-autonomia-una-aproximacion-guiada-la-obra-ivan-illich-abel-novoa/

Jueves 3 de septiembre
Enrique Gavilán. "Iván Illich en la clínica"
Iván Illich (4 septiembre 1926—2 diciembre 2002). Librepensador fecundo y universal centró su ideario en la crítica a la industrialización, la burocracia y la profesionalización, y lo hizo en torno a tres argumentos: la contraproductividad, el humanismo radical y la convivencialidad.
La medicina y la sanidad fueron dianas perfectas de su minucioso análisis, dejándonos un legado impresionante que va más allá de su obra seminal "Némesis Médica". La iluminada y certera mirada de Iván nos permitió abrir los ojos ante la creciente medicalización de la sociedad, la mercantilización de la sanidad, el despotismo de la clase médica, la expropiación de la autonomía personal y los excesos de la tecnificación de la salud.
Sin embargo, para ser congruente con su propia propuesta, la crítica de Illich también debe ser sometida a crítica, actualización y debate, si de lo que se trata es de aprovechar su enorme empuje para lanzarnos a un futuro donde seguir disfrutando de la riqueza del encuentro con el paciente en un contexto clínico más amable, libre y consecuente.
Enrique Gavilán es médico de pueblo en el norte de Extremadura.
https://www.nogracias.org/2015/02/04/las-dos-muertes-de-ivan-illich/

Miércoles 9 de septiembre
Ana Uriarte Arteche. “A propósito de Ivan Illich. El arte de habitar-vivir”
El legado de Ivan Illich admite una aproximación desde un lugar no clínico, externo al mundo sanitario. Se proponen varios ejemplos de referentes iconográficos procedentes de las artes plásticas, algunos coetáneos del autor. La cultura es un ámbito que queda dentro de los intereses del propio Illich, quien se refiere a la iatrogénesis cultural como “dimensión que afecta la voluntad de sufrir la realidad”. El arte es un medio que expresa valores propios y trata de enfrentar la realidad.
Ana Uriarte Arteche. Trabajadora Social en equipos de valoración de dependencia del Colegio de Médicos de Bizkaia. Interesada en las prácticas narrativas del trabajo social, el impacto social del sistema sanitario y el arte contemporáneo.

Jueves 10 de septiembre
Mariano Hernández Monsalve y Pilar Balanza. "Ivan Illich: psiquiatría, salud mental y sociedad". Aunque Ivan Illich apenas se ocupó directamente de las cuestiones específicas de la salud mental ni de la psiquiatría, lo cierto es que lo nuclear de su discurso, de sus apreciaciones y prospecciones parecerían haber sido escritas para estas” borrosas” disciplinas y prácticas profesionales, donde las iatrogenias y las expropiaciones han tenido tanta relevancia. Y además, a día de hoy, las nuevas propuestas en torno a los procesos de “recuperación personal”, donde la iniciativa y protagonismo de los propios afectados - están adquiriendo tanta pujanza ( ej , actividad de los “escuchadores de voces”, los GAM-grupos de ayuda mutua, y el movimiento “en primera persona” en términos generales) el discurso y las propuestas de Ivan Illich resuenan como de máxima actualidad en el área de la psiquiatría y la salud mental.
Mariano Hernández Monsalve. Psiquiatra, fue activo en el movimiento asociativo de la salud mental comunitaria en Madrid, y en los procesos de Reforma Psiquiátrica y de la Salud Mental en España y fue responsable de diversos equipos de salud comunitaria en Madrid. Profesor en el master de psicoterapia-perspectiva integradora de la U. de Alcalá de Henares, y en el de Rehabilitación Psicosocial de U. Jaume I de Castellón), y director del curso internacional anual de esquizofrenia y otras psicosis (actual 30ª edición )
Pilar Balanza. Psicóloga clínica. Trabajadora de los servicios públicos de salud mental en diferentes dispositivos. Docente en diferentes programas tanto en el servicio Murciano de salud, cómo en formación universitaria y en la Escuela de Terapia Familiar. Colaboradora con diferentes grupos relacionados con el activismo en salud mental y derechos humanos.
https://fubipa.org.ar/wp-
content/uploads/2023/02/Psicopatologia_y_Recuperacion_Personal.pdf
https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v37n131/10.pdf

BUROCRATIZACIÓN

  El sociólogo Max Weber a principios del siglo XX definía el estado moderno por su creciente burocratización, y un siglo después ese diagnó...