jueves, 12 de mayo de 2022

DESPUES DE OMICRON Endemia. ¿PERO QUE ENDEMIA?


Jose R. Loayssa

Una cuestión clave para el futuro de al pandemia cual es el resultado de la inmunidad producida por la infección natural en individuos ya vacunados. Si esta infección es capaz de proporcionar una inmunidad de calidad equivalente a la infección en personas que no han sufrido la infección previa, el futuro de la Pandemia se despeja, es decir que veremos ondas periódicas de carácter predominantemente estacional con una repercusión en términos de enfermedad grave y muerte escasa. Pero que sucedería si a causa de la denominada fijación a antígenos (AF) o pecado original antigénico (POA) la inmunidad de los vacunados incluso después de una infección natural no fuera a largo plaza tan efectiva como la inmunidad adquirida por infección en personas que no estaban vacunadas en el momento de esa infección. La endemización de la COVID-19 se acompañaría de más consecuencias que en si este fenómeno no se produjera, e incluso podría ser substancialmente mucho mayor. Veríamos en cada onda morir a muchos vacunados a pesar de que ya hubieran sufrido infecciones previas.

¿Es esta incapacidad de alcanzar una inmunidad potente, duradera y efectiva después una infección natural en una proporción por determinar de la población vacunada, una especulación sin ninguna base?. Creo que desde luego no se puede asegurar que sea un proceso que se de con gran frecuencia pero tampoco que sea imposible que se dé. La cuestión en todo caso sería su alcance. Los indicios cada vez más abundantes de que los vacunados se pueden contagiar y enfermar (en principio con enfermedad leve) en mayor proporción que los no vacunados apunta en una dirección preocupante. De momento no parece que los vacunados que se infecten sufran cuadros severos, pero esto puede ser algo transitorio y sobre todo ante nuevas variantes podría ocurrir como consecuencia de POA- AF.

En un reciente informe de la vigilancia vacunal en el Reino Unido se ha encontrado que los anticuerpos frente a la proteina N de los infectados que habían sido previamente vacunados declinaban más rápidamente que los mismos anticuerpos en personas que habían pasado la infección sin estar vacunadas. https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/1027644/Weekly_Flu_and_COVID-19_report_w42_v2.pdf. Aclaramos que la proteina N es una proteína de de la nucleocapside del virus que tiene capacidad inmunógena. La cuestión podría de relieve que la infección genera inmunidad frente al virus completo y no solamente frente a la proteína de superficie (proteina S)- Parece ser que la proteína N genera anticuerpos que se activan de forma energina inmediatamente después de la infección del virus, pero los anticuerpos frente a la proteína S, podrían precisar en un vacunado cantidades de proteína S que solo están presentes cuando el virus empieza a causar daño celular.. Eso explicaría que los vacunados trasmitan más la infección que los no vacunados que se re-infectan (hallazgo que también parece cada día más establecido). La cuestión verdaderamente preocupante sería si las vacunas dificultan (como el hallazgo de un decline rápido de los anticuerpos anti proteína N) un inmunidad de base amplia si hay una infección con posterioridad a la inyección vacunal.

lunes, 9 de mayo de 2022

Así es el 'experimento Monopoly' que teoriza sobre por qué los ricos son menos empáticos y más desagradables

la sexta.com

Un usuario de Twitter (@comuflauta) ha hecho viral un experimento que realizaron unos investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, y en el que se utilizó el juego del Monopoly para averiguar si la riqueza de las personas tiene relación con cómo se comportan con quienes son más desfavorecidos. La conclusión principal de este experimento es que cuando alguien tiene privilegios se vuelve menos empático y ético y más irrespetuoso con quien no los tiene.

Como explica en un hilo, los voluntarios tenían que jugar al Monopoly, un jugador contra otro jugador. Uno de ellos, al azar, tenía privilegios como recibir el doble de dinero, lanzar varios dados... Así, desde el inicio de la partida las cartas ya estaban echadas: no había posibilidad de que el jugador más desfavorecido ganase.

El jugador con privilegios, consciente al principio de la partida de la desigualdad, pronto empezaba a mostrarse más alegre. Mientras los voluntarios jugaban en una sala, los investigadores les observaban desde fuera.

Pronto empezaron a notar patrones comunes entre los privilegiados, los que en el juego eran 'ricos'. Solían hacer "más sonido al mover las ficha" y tenían "más señales de dominio y fuerza en los mensajes no verbales", explica el tuitero. Además, los jugadores beneficiados cogían más comida de la que había en la mesa que los jugadores 'pobres'.

"El patrón más interesante encontrado fue precisamente que los jugadores ricos se volvían más irrespetuosos y prepotentes con los pobres", señala en el hilo.Además, cuando al finalizar el juego se preguntaba a los jugadores ricos por qué habían ganado, ninguno hacía referencias a sus ventajas, sino que afirmaban haber tenido una "mejor estrategia de compra".

Los resultados de este experimento se respaldaron con otros experimentos que realizaron el mismo grupo de investigadores y que quedaron recogidos en un estudio publicado en la revista 'Nature'.

Por ejemplo, en otro de ellos personas con diferentes rentas tenían 10 dólares que se podían quedar para ellos mismos o compartir con una persona anónima. Las conclusiones fueron arrolladoras: "las personas que cobraban menos de 25.000 dólares al año dieron un 44% más de dinero que las personas con rentas entre 150.000 y 250.000 dólares", destaca el tuitero.

domingo, 8 de mayo de 2022

Dormir en la puerta del Albergue municipal de Melilla

Desde el 27 de Abril hasta hoy 04 de Mayo ha hecho bastante frio, ha llovido suficiente y ha pasado bastante tiempo como para que los responsables políticos de la pareja que duerme en las puertas del albergue municipal de Melilla, además a la vista de todo el mundo, les hubieran buscado al menos un lugar donde dormir y pasar el día.

¡Pues no! no han hecho nada porque la pareja sigue en la calle, sigue lloviendo, sigue haciendo frio...

Las políticas de desamparo y abandono que caracterizan la gestión de Bienestar Social de Melilla siguen superándose a sí mismas a través del tiempo.

Ahora más que nunca: Justicia económica

José Palazón

viernes, 6 de mayo de 2022

Perfume, fragancia y esencia del amor, eso es la Resurrección

¿Alguien prefiere una Declaración de amor a un Acto de amor? No lo creo. Preferimos los actos de amor. También nos gustan las palabras de amor, las declaraciones de amor.... cuando van acompañadas de actos de amor, cuando ponen color a la belleza del amor, cuando aclaran el sentido del amor. Todos queremos una Declaración de Paz por parte de Putin si va acompañada de Actos de paz.

Todos, o casi todos, amamos algunas siglas que representan organizaciones. Unos aman la ONU, otros al PSOE, otros al PP, otros UP, otros VOX, otros la Unión deportiva.... o lo que sea, pero todos amamos más esa realidad (la que sea) que las siglas.

En el cristianismo siempre ha habido debate sobre si Cristo está donde se nombra a Cristo, o donde se ama como Cristo, o donde se dan las dos cosas al tiempo. Pero la escala de grises es enorme. ¿Dónde está la Resurrección de Cristo hoy? ¿En una campaña de anuncio explícito de la Resurreección en marquesinas como la de la ACdP (https://omnesmag.com/actualidad/eres-feliz-la-pregunta-que-acdp-esta-semana-santa/) ? ¿Cantando "Resucitó" por las calles? como hacen los neocatecumenales. A mí ambas cosas me parecen no solo inútiles sino contraproducentes? El Vaticano II recogió una vieja pregunta que nos hacemos muchos cristianos de todos los tiempos y de la que he podido dialogar con no pocos padres angustiados: ¿No habrán dejado de creer nuestros hijos por nuestra forma de vivir la fe? ¿por nuestra vida más de fe proclamada que de amor vivido? ¿por nuestra tristeza? ¿por nuestro ritualismo? ¿por esto o lo otro?

La experiencia de amor que más me ha llamado la atención estos meses es la que aquella pareja amamantando a su criatura a través de una verja en una protesta que incluyó "la toma" de viviendas populares en Argentina (https://factual.afp.com/la-foto-de-una-joven-amamantando-un-bebe-traves-de-un-alambrado-fue-tomada-en-2013-en-argentina). Eso es amor. Sean creyentes o no, es un acto de amor en todos los sentidos. Hoy mismo habrá habido enfermeros, médicas, bomberos, policías, ladrones, electricistas y un largo etcétera de personas que más allá de sus siglas hayan exhalado el perfume, la fragancia, la esencia del amor. Eso es la Resurrección.

viernes, 29 de abril de 2022

jueves, 28 de abril de 2022

MULTAR MENDIGOS. LA ORDENANZA DE LA VERGÜENZA

El pasado 15 de febrero el pleno del Ayuntamiento de Alicante aprobó la ordenanza de Convivencia Cívica en sesión extraordinaria y telemática. Esta normativa salió adelante con los votos y el apoyo de PP, Cs y Vox (16 votos) y el rechazo de PSPV, Unidas Podemos-EU y Compromís (13 votos).

Con esta tristemente famosa ordenanza de la vergüenza, el gobierno local afirma que pretende terminar con las mafias, la prostitución y la mendicidad en las calles de la ciudad. Mientras que la oposición y varios colectivos sociales afirmamos que es un ataque hacia estos colectivos vulnerables.

Las medidas que se aprueban en esta ordenanza y que han generado más polémica suponen sancionar actitudes supuestamente incívicas como dormir, orinar o lavarse en la calle y buscar en contenedores. Tal vez esas medidas punitivas serían justificables si las personas infractoras tuvieran alternativas y pese a ello, no hicieran uso de las mismas. El problema se da cuando esas personas no tienen alternativas. Y eso implica, por tanto, criminalizar estas conductas. Implica en esencia sancionar la pobreza, establecer multas (de hasta 3.000€) que no se cobrarán pero que pueden suponer un lastre vital a muchas personas a la hora de tratar de salir de la marginalidad. Pero es que además se les genera una situación de indefensión ante un procedimiento sancionador, porque quien no tiene domicilio ni informes económicos, difícilmente puede defenderse en un procedimiento de estas características ni, en su caso, acudir a abogados y procuradores de oficio por carecer de la documentación necesaria para acceder al beneficio de justicia gratuita.

La ordenanza que ha servido de base propuesta por la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias), cuyas infracciones copia la de Alicante, establece en estos casos alternativas desde acción social: informe social y traslado a centros médicos o de acogimiento, seguimiento por los servicios sociales y conmutación de la sanción. También incluso "toques de atención" previos a sancionar. En la ordenanza de Alicante todo esto desaparece y por eso ha generado un rechazo muy mayoritario en el tejido social. Por poner algunos ejemplos: Cáritas, Médicos del mundo, la mesa Alicante trata cero, las entidades que se coordinan en REAPSHA (Red de Entidades para la Atención a Personas Sin hogar de la ciudad de Alicante), la plataforma contra la pobreza de la ciudad, los sindicatos. De nada han servido las críticas ni las alegaciones presentadas.

De este modo es como se ha aprobado una medida que penaliza la pobreza. La penalización de la pobreza es el castigo social al hecho de ser pobre. Este castigo se evidencia de forma llamativa en cómo el sistema se comporta de forma excluyente y discriminatoria con todas las personas que se desvían de la normalidad, y en especial con quienes se sitúan fuera del sistema de producción y consumo. Las formas de encarar y gestionar la miseria y la exclusión social se están transformando y en la actualidad, las políticas se decantan más por un tratamiento penal de la miseria y el aumento de la estigmatización que por la búsqueda de soluciones asistenciales o de bienestar. Las nuevas formas de control, ejercen una vigilancia diferenciada sobre quien es diferente y sobre todo, sobre quien se encuentra fuera del mundo del consumo; al tiempo que las desigualdades siguen aumentando. Esto se traduce de facto, en un tratamiento punitivo de las personas en situación de exclusión.

El Gobierno municipal de Alicante conoce perfectamente a qué personas van dirigidas algunas de las conductas típicas que redacta en su ordenanza, especialmente en lo referente a conductas como dormir, orinar o asearse en la vía pública: las personas en situación de exclusión social y sin alternativa habitacional o asistencial.

El control policial y la sanción sobre las prácticas sexuales únicamente en espacios públicos (en la calle) sólo persigue la finalidad de que esta no sea visible. Realmente no se persigue la explotación sexual sino eliminar la visibilidad de la prostitución de la vía pública sin importar la situación de las mujeres y sus necesidades.

La Ordenanza va a obligar a la clandestinidad de la prostitución, a situaciones y lugares más escondidos y más vulnerables para las mujeres. O se traslada a clubes y pisos donde terceras personas adquieren parte de sus ganancias, da lugar a más proxenetismo y/o situaciones de explotación sexual y de trata de personas o se traslada a polígonos o áreas más apartadas donde hay menos seguridad para las mujeres y van a ser más susceptibles de ser víctimas violencia de género, abusos y conductas delictivas. Además, conlleva imposibilidad y mayor dificultad de las entidades sociales para llegar a donde están las mujeres, impidiendo que se pueda velar por su bienestar y que puedan ser informadas de los derechos y recursos a los que pueden tener acceso.

Básicamente esta norma somete a las personas más perjudicadas por el sistema a una más difícil situación, en la que poder sobrevivir, aun en el espacio público, les está prohibido y les es injustamente sancionado. Esta Ordenanza de la Vergüenza no busca la inclusión social ni resolver los problemas de las personas alicantinas más desfavorecidas.

Lo que está en juego con esta norma es que Alicante no se deshumanice. Que no deje de dolernos y comprometernos la elocuencia del sufrimiento de estas personas con unas vidas suficientemente maltrechas. No tiene sentido multarles "para acabar con las mafias", como afirman los representantes políticos que la pretenden justificar.

Humanizar la política pasa por humanizar las decisiones que se toman y que afectan a las personas que más necesidades tienen. Pobres, excluidos y excluidas y ahora multados. Legislar contra los pobres y no contra la pobreza es señal de haber perdido el norte en política.

Ahora más que nunca: Fraternidad

Manolo Copé

lunes, 25 de abril de 2022

MASCARILLAS. Renuncio a la inmortalidad



Estos días hay cierto revuelo, parece, con el tema de las mascarillas. El Gobierno ha determinado que dejan de ser obligatorias también en espacios interiores con algunas excepciones. Pensaba que la noticia sería recibida con un alivio general y, efectivamente, creo percibir que así ha sido para la mayoría. Aun así, me sorprendió escuchar, en mi vida cotidiana y en diversos medios de comunicación, cómo no pocas personas afirman que siguen y seguirán usando la mascarilla en interiores (y algunos también en exteriores).

Vaya por delante que ante una decisión libre como es usar una mascarilla cuando a uno le parezca bien, no tengo nada que objetar. Lo que me ha llamado la atención no es esa decisión, sino la repetición machacona de los mismos argumentos. A saber: que el coronavirus sigue aquí, que se previenen también otras enfermedades víricas, que la gente está más tranquila si vamos enmascarados, que es casi una cuestión de conciencia y respeto a los demás y que, por precaución, sería conveniente que a partir de ahora la lleváramos siempre que estemos en un sitio cerrado o con mucha gente.

Es relevante que ese argumentario esté exclusivamente basado -¡cómo no!- en la que sería la razón última: la Ciencia (en mayúscula, como la Religión) ha demostrado que el uso de las mascarillas salva vidas. He intentado repetidamente comprobar que esa afirmación es cierta, pero no he podido más que concluir, hasta la fecha, que las mascarillas puede que prevengan enfermedades si son usadas en algunos contextos concretos y de forma adecuada. En cambio, no he sido capaz de llegar al convencimiento de que el uso masivo y permanente de mascarillas en la vida cotidiana tenga utilidad.

A pesar de la multitud de artículos científicos a este respecto, realmente sigo sin saber, supino ignorante como soy, en qué evidencia se han basado los ‘expertócratas’ que decidieron que era necesario el abuso de mascarillas sin atender a los posibles efectos adversos que ahora parecen comenzar a percibirse (ansiedad al descubrir la cara en adolescentes, trastornos del desarrollo del lenguaje en niños…).

Seguramente, tras leer el párrafo anterior, muchos podrían lapidarme con “evidencias” arrojadas como piedras: ¡las mascarillas nos protegen del coronavirus y de otros virus!, ¡si las usamos habrá menos enfermedades infecciosas!

Bueno, vale, ¡tampoco es para ponerse así! Supongamos que sí, que es así, que me convenzo de ello, que la evidencia es indiscutible… Pues, resulta que, aun así, me sigo oponiendo al uso generalizado y permanente de las mascarillas. Más aún, incluso si la mascarilla nos confiriera inmortalidad, renunciaría a las dos, a la mascarilla y a la inmortalidad. Esto, dicho así, sugiere obstinación, estupidez, tal vez locura. No niego ninguna de esas acusaciones, aunque intentaré explicarme.

A nadie se le puede escapar que lo que aquí he expresado es únicamente mi posición personal y vital. Además, en estos tiempos de cientismo duro, es preciso también recordar que un posicionamiento vital no se basa sólo en datos científicos, que la vida humana incluye muchas otras facetas. Y es en este recordatorio en el que, de eso sí estoy convencido, se encuentra el principal escollo en estos debates.

Desde la Revolución Científica de los siglos XVI-XVII, la Ciencia se ha ido progresivamente consolidando como la única fuente de verdadero conocimiento. Así, el saber tecnocientífico, con su búsqueda constante de cada vez mayor certeza, con su método, ha ido desplazando a otras formas de conocimiento (Filosofía, Teología) o dando un barniz “científico” a lo que no puede serlo (Medicina, Psicología, Sociología).

Esto, como parece lógico, ha terminado originando una sociedad hipertecnificada, gobernada cada vez más por ‘tecnócratas’ y ‘expertócratas’, que poco a poco parece olvidarse de que lo humano es mucho más que lo científico; que ha creído en las promesas de la Ciencia, que asegura que será posible desentrañar todos los Misterios y que llegaremos a controlarlo todo.

Memento mori, se recordaban hace ya muchos siglos. Memento mori, quiero recordar yo hoy. Pese a las falsas promesas y a los espejismos que la Ciencia nos ofrece, la muerte nos va a llegar. Y la gran cuestión no es si hay vida después de la muerte, sino si la hay antes.

Por eso me opongo a la inmortalidad, porque es imposible. Y por eso me opongo al enmascaramiento permanente y general, porque impide vivir antes de morir. Porque vivir es besar, es abrazar, es sonreír, es amar, es odiar, es compartir, es bailar, es vernos, es tocarnos, es encontrarnos, es llorar y reír juntos, es morir… y es muchas más cosas que no podemos “cientificar”.

La vida es riesgo, siempre. Podemos y debemos evitar ciertos riesgos innecesarios e imprudentes, como conducir borrachos, pero la vida es riesgo, siempre. Y lo hemos olvidado. Y hemos llegado a creer que es mejor, más humano, no visitar a la abuela, porque así le evitamos riesgos. Y estamos obsesionados con la seguridad, con la salud y con el control. Y esa obsesión nos está impidiendo vivir -o vivir humanamente-; nos está convirtiendo en individuos aislados y manipulables, en temerosos y asustadizos, en ‘homo ignavus’. La ingente cantidad de malestares psicosociales que padecemos, ¿no tendrá al menos parte de su origen en la frustración y la alienación que son provocadas por creer en unas promesas irrealizables?

Quizá tengo una edad en la que, como canta Drexler, la certeza caduca. Lo cierto es que no tengo respuestas definitivas para casi nada. Por eso este breve texto no debe tomarse como nada más que como lo que es: la expresión de una actitud ante la vida, de un posicionamiento personal que nace también de la preocupación ante la posibilidad de un futuro en el que sea difícil encontrar otras formas de vivir.

Juan Diego Areta Higuera
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Síndrome de disfunción sexual cuando ya no se toma alguna medicación - Carmen Hernández

¿QUÉ ES EL síndrome de disfunción sexual post ISRS, CONOCIDO POR LAS SIGLAS PSSD? Es un síndrome que puede aparecer después de haber tomad...