domingo, 4 de septiembre de 2016

"Un día fui al bingo y gané, fue mi ruina"

"Si el infierno existe, mi mujer ha estado allí. Vivir conmigo ha sido terrible. Me metí en el juego hace 24 años y perdí millones, familia, negocios, salud, ¡todo, todo! Hoy llevo 29 meses sin jugar". Eso contaba Agustín Almeida en agosto de 2013. Hasta hoy no ha vuelto a jugar.
En estos días Agustín está celebrando que la Asociación Aluesa, pionera en abordar un grave problema social como es la ludopatía, le ha entregado un diploma por haber vencido una enfermedad que entra en las vidas y sí la dejas se queda a vivir.
Aún hoy, seis años sin acercarse al juego, le fiscalizan el dinero que lleva en la cartera, ¿cinco euros?, pues debe explicar en qué lo gastará y traer tique hasta de un céntimo. "Hay que estar alerta porque un jugador puede recaer fácilmente en la trampa del juego".
Su mujer le acompaña a la entrevista, en principio sin otro papel que el de estar ahí para apoyarle. Curiosamente, mientras Agustín cuenta cómo empezó su adicción ella, Fátima Pérez, se va metiendo en la conversación con total naturalidad, entre otras cosas porque su marido la señala mil veces como "culpable" de haber salido del pozo negro. "La que merece el diploma es ella, de verdad te lo digo", comenta.
Le pregunto si le importa participar en el reportaje y no lo duda. "Pues sí; ya es hora". Y cuenta. Observo los ojos claros de Agustín y los veo alegres, risueños, nada que ver con el hombre que conocí hace años, cuando el juego lo había llevado a la ruina, cuando lloraba amargamente. "Ella ha sido medalla de oro pero tú de plata, campeón", le digo. Y se emociona de nuevo.
Mejor hablar de las circunstancias que pudieron llevar a este hombre a vivir 24 años en el juego. La ignorancia, sin duda. Su historia es la historia de un chico que cargó con una niñez sin padres, con una adolescencia que le invitó a correr en el trapecio sin que nadie le advirtiera los riesgos.
Su infancia transcurrió en la Casa del Niño, en San Cristóbal, conocido como orfanato o reformatorio, que trae malos recuerdos para niños "pobres de solemnidad". En el caso de Agustín y su hermano eran huérfanos que vivieron a merced de algunas monjas y maestros que impartían a rajatabla aquello de "la letra con sangre entra".
"Estar allí me marcó tanto que no veía la hora de irme y buscarme la vida. Mira; mi hermano y yo vimos ahí dentro palizas, peleas, violaciones y suicidios y yo no miento, créeme". No duda de la importancia que su dura niñez ha tenido en el desarrollo de su vida.
Lo cierto es que desde que le dejaron salir del orfanato, a los 14 o 16 años, Agustín trabajó en un bar de la calle Venegas y luego en una cafetería de la Guardia Civil, en San Cristóbal, donde era "así como medio encargado siendo un chiquillo".
¿Quiénes iban a ese bar? Pues los guardias civiles que se sentaban en un rincón y jugaban a las cartas, a la máquinas, a todo lo que se pudiera. A eso únele copas y sabe Dios qué más. Luego, cuando el bar cerraba, se iban al bingo. Un día me invitaron y esa fue mi perdición. "Ahí empezó mi ruina, ahí?"
Dice que hace pública su historia para que los que crean que entrar en una sala, jugar y ganar es una suerte, sepan que no lo es. "Yo mismo soy un ejemplo. Mi perdición fue ir a un bingo con veinte y pocos años y ganar en una noche 97.000 pesetas, más tarde 36.000 y la tercera vez fueron 42.000. Esa fue mi ruina", sentencia. "Esto es fácil, pensé. He ganado un pastón sin esfuerzo", añade.
¿Y cuándo pusiste freno a todo? "Te lo cuento. Mi historial no era flojo. Durante 24 años estuve jugando a escondidas hasta que un día me vi buscando en el bolso de mi mujer su tarjeta de crédito. Eso me partió el corazón. Ella me preguntó si la había usado y mentí porque los jugadores no somos de fiar. "A ti te pasa algo", me dijo ella y entonces se lo conté todo.
"Yo nunca he sido ni de mujeres, ni de bebida y le reconocí que llevaba años metido en el juego, que los negocios se los había llevado el bingo, las máquinas. Una dulcería familiar, una cafetería y otras propiedades", apunta. La respuesta de su mujer fue "ponerlo en la calle" hasta que no solucionara su problema, ni que se acercara por allí.
"Jamás pensé que todo era por juego, jamás. Creía que era un gastón pero lo otro, jamás. Para que te hagas una idea un día hablé con su jefe de entonces porque mi marido decía que no había cobrado y no era cierto. Le había pagado y se lo había gastado en el juego. Ese hombre, que no recuerdo su nombre, me preguntó si necesitaba dinero. Y le pedí algo para comprar leche para mis niños. Ni para eso tenía", relata Fátima.
Cuenta que cuando lo echó de casa es que "estaba harta de mentiras y lo odiaba". "Tenía dos niños y no lo quería a mi lado. Arreglé todo para separarme. Finalmente no lo hice, pero no quise saber nada más de él. No, no, no?", explica.
Comenta que un día Agustín le habló que había un sitio en el que le ayudarían a solucionar su problema. "Fue, se enteró y cuando le indicaron que necesitaba alguien de la familia como tutor, como vínculo entre los especialistas y el paciente, le dije que no contara conmigo. Bastante tenía ya con sacar adelante a nuestros hijos", resalta. Y en esas se mantuvo hasta que pasado el tiempo se dio cuenta de "que llevaba muy bien el tratamiento y un tiempo sin jugar y que lo quería".
Unos años más tarde Agustín dejó la casa de su hermana, donde vivió desde que su mujer le cerró la puerta y volvió a casa. Hoy lleva cuatro años sin acercarse al juego pero en casa siguen exigiéndole el tique "hasta de un pan que compre". "Es que siempre estás asustada, aunque él no ha tenido ni una recaída", añade.
Agustín reconoce que "no sabía ni lo que era la ludopatía. La primera vez que escuché esa palabra fue en Salud Mental del Servicio Canario de Salud. Después lo supe todo".
Y lo sufrió todo.

viernes, 2 de septiembre de 2016

“La cárcel no reinserta; solo sirve para que los ricos se sientan más seguros”

Para José Ángel Martínez Bujanda (Santa Cruz de Campezo, Álava, 1958), más conocido como ‘Txarly’, la cárcel hace mucho tiempo que perdió su capacidad de reinsertar, “si es que en algún momento la tuvo”. ‘Txarly’ es el capellán de la cárcel de Álava y desde esa posición ha visto cómo ha evolucionado el mundo en la prisión, cómo “cada vez entra gente más normal, nuestros vecinos, amigos…Gente que da dos veces positivo en un control de alcoholemia y es reincidente”. Según el capellán, incansable y aguerrido crítico de cualquier mala práctica penitenciaria, “la cárcel no reinserta; solo sirve para que los ricos se sientan más seguros”. Para los internos de la cárcel de Álava, ‘Txarly’ es lo más parecido que tienen a una esperanza, a una expectativa de salir.


Pregunta. ¿La cárcel provoca más problemas que soluciones?
Respuesta.  Desde luego que sí. Últimamente en la cárcel entra gente muy normal y esa no es la solución. Por ejemplo, para los detenidos por  alcoholemias. Se está metiendo a gente muy normalita, a nuestros vecinos, amigos…Delincuentes empezamos a ser todos. Ahora me paran dos veces y doy positivo en un control de alcoholemia y ya puedo ir a la cárcel.
P. ¿Quién hace las leyes?
R. Las leyes las hacen los ricos para los pobres. En Zaballa puede haber cinco presos peligrosos, los demás (hasta 700) son unos pobres desgraciados. El otro día una señora entró para siete días porque no podía pagar una multa de 280 euros. Tenía antecedentes de hace muchos años. ¿Cómo puede estar Bárcenas en la calle? Es un claro aviso de los que mandan: al que se meta con nosotros vamos a por él. Al que roba un millón se le hace un monumento. No se castiga el robo, se castiga el cómo. Si robo con un bolígrafo millones no entro en la cárcel, si robo con una navaja cien euros sí. Y yo pregunto: ¿Quién es más peligroso, el que va con una navaja y roba 100 euros o el que desahucia y deja a una familia sin nada, en la calle y la indigencia?
P. ¿Aumenta el número de suicidios en la cárcel?
R.  En la calle se suicida mucha gente pero no aparece en los periódicos; en la cárcel se suicida y aparece. Últimamente no ha habido suicidios, salvo alguna sobredosis. Los presos meten la droga como pueden, porque no saben vivir de otra manera. Pero la mayoría de los presos son pardillos y cada vez gente más normal.
P. ¿Es posible la reinserción?
R. De la cárcel se sale peor de lo que se entra. Hay que reinsertar, pero para eso previamente es necesario estar insertado. El que sí lo ha estado, sale de la cárcel y consigue integrarse. Los que no tenían nada, los sacas a la calle y seguirán al margen de la sociedad. A un extranjero con antecedentes nunca se le darán los papeles, salvo que le volvamos a necesitar para asfaltar carreteras. Mientras no le necesitemos, nos sobra.
P. Con el traslado a la nueva cárcel, ¿ha mejorado la calidad de vida de los internos?
R. La nueva cárcel es un pelotazo taleguero. No sirve para la reinserción; en todo caso para que los ricos se sientan más seguros. Lo único bueno es que en las celdas hay ducha. Las prisiones están construidas para que los internos no salgan de los módulos, para que no puedan trapichear. El interno está en su módulo, diseñado para que nadie salga.
P. ¿Qué expectativas tienen los presos?
R. La única expectativa que puedo dar yo a los presos es sacarlos un día a la calle. Y les saco un día cada dos o tres meses. La dirección concede muchas salidas y la junta de la prisión da la lista de los que pueden salir. Dicen que si sales una vez con el cura y no metes la pata, empieza una cuesta abajo, se hace la vida más fácil. La esperanza del día a día es esa. Allí nadie da nada. Entiendo que un funcionario no de un cigarro o pague un café. Ahí es el cura el que tiene la etiqueta de poder conseguir algo, mantas, tabaco... La salida de un día a andar por el monte es la gran esperanza.
P. ¿No observa ninguna mejora en el sistema penitenciario?
R. ¿Mejoras? Ha empeorado. Hay enfermos y deficientes mentales, hay locos que tendrían que estar en otro sitio. Llenamos la cárcel de enfermos mentales. Cada vez se condena a personas normales que jamás hubieran pensado encontrarse en esta situación. Y de repente les catalogan de delincuentes. Lo de los ricos no está penado, las estafas y los engaños prescriben antes. Nos están quitando una serie de libertades a todos sin que nos demos cuenta. Cosas que antes se arreglaban en casa, ahora todo el mundo va al juzgado. No puedes andar sin un seguro o un abogado por la vida. La justicia será lo que sea, pero cuando empieza a funcionar no hay quien la pare. Ves a gente pagando penas de hechos cometidos en el año 2003. Las cárceles están hechas para llenarse, pero cada vez tienen menos gente porque es más fácil expulsar que mantener a los presos.
P. ¿Y privatizarlas?
R. Sería horroroso, solo se haría para que algunos ganaran dinero. Es un negocio redondo, despedir funcionarios, sin programas de reinserción. A gastar lo menos posible. Dos o tres talleres de actividades como mucho; todo lo que sea de trabajar, salir con los presos…Nada. La cárcel no hace nada. Todo lo que se hace con los presos se costea con el presupuesto de las ONG.

martes, 30 de agosto de 2016

"El suicidio es la primera causa de muerte entre los jóvenes españoles"

Miquel Roca es catedrático y co autor del estudio Crisis económica y salud mental en España.
«Desde el inicio de la crisis hemos visto un aumento significativo de los problemas de salud mental. Un 19% más de depresión y un 8% de trastornos de ansiedad».
«El desempleo y el no poder pagar una hipoteca son los factores que más se relacionan con los cuadros de depresión. Eso lo encontramos en el estudio Impact, que se hizo en las consultas de Atención Primaria durante la crisis».
«Hay más diagnósticos de depresión en mujeres que en hombres, pero hay más suicidios en ellos. Aproximadamente entre un ocho y un 15% de la población va a padecer depresión a lo largo de su vida, según la Organización Mundial de la Salud. En España, el riesgo lo tiene el 5% de los habitantes».
«Hay más muertes por suicidios que por accidentes de tráfico en España. De hecho, en la población joven esa es la primera causa de muerte. En un gráfico de evolución, si cruzamos las dos líneas, podemos comparar que la de suicidios sube y la de accidentes está bajando».
«En España, el impacto económico de la depresión supone más de 10.000 millones de dólares anuales. Eso es como el 1% del PIB. La necesidad de combatirla es también por la sostenibilidad del sistema. Las empresas no suelen disponer de programas de prevención y detección temprana, aunque más del 75% de las personas que tienen problemas de salud mental está en edad de trabajar».
«La depresión pasa desapercibida con frecuencia en el trabajo. A los problemas de salud mental se les asocia con estado de ánimo, con tristeza y no con falta de atención o de memoria, que también son síntomas. Al no poder reconocerlos, la discapacidad causada por la depresión es muy alta».
«La depresión tiene importantes efectos en el área laboral, además de las bajas médicas que provoca. También hay una merma en la productividad de los trabajadores, lo que se conoce como presentismo. Una persona puede, para no perder el trabajo, mantenerse con un cuadro depresivo y eso repercute en el día a día. Hay que buscar modelos de reinserción laboral para ellos».

viernes, 26 de agosto de 2016

Las AMPA piden a los centros que no cambien los libros

Las familias canarias agrupadas en la confederación de AMPA de las Islas reclaman a los centros educativos que no cambien los libros de texto para ahorrar un "gasto descomunal" de cara al curso que arranca en septiembre. Las asociaciones de madres y padres de estudiantes afirman que no es obligatorio el material adaptado a la Lomce.

Nosotros no podemos decir a las madres y padres que no compren libros de texto, pero sí exigimos a los colegios e institutos primero que faciliten otro tipo de material y si trabajan con libros que al menos no los cambien por la Lomce", añade el portavoz de más de 800 AMPA de Canarias. "Las editoriales tienen trucos, añaden material extra para que se compren sus libros, pero casi siempre no es necesario cambiarlos, porque los contenidos no lo han hecho", destaca Martín, quien afirma que "se debería obligar" a no modificar  los contenidos "así como así".

 El presidente de la confederación de AMPA resume en un caso el gasto "descomunal" que muchas familias sin recursos suficientes afrontan en el inicio de curso: "Imagina una pareja con dos niños que tiene 900 euros al mes de ingresos y el gasto al inicio de curso puede ser de 300 o 400 euros solo en libros de texto; si le añadimos todos lo demás como el resto de material o ropa tenemos que tendrían que invertir casi un sueldo en que sus hijos inicien las clases, y sin ayudas, esto no se puede permitir".


Las AMPA canarias reclaman a la Consejería de Educación  que suba el nivel de renta para poder tener cuota cero y obtener los libros de texto de forma gratuita. "Para que una familia tenga este curso el material no puede ganar más de 6.000 euros, algo más de 400 euros al mes, eso es insuficiente y deja fuera a muchas personas que no tienen recursos para afrontar este gasto. Exigimos la gratuidad para todos los que realmente lo necesiten", concluye Martín.

SEGUNDA PARTE: Grecia se vuelca en la autogestión

El Embros Theater de Atenas es uno de los mayores símbolos de la autogestión en Grecia. Tras años de abandono, el colectivo Kinivi Mavil ocupó este teatro público del distrito de Psiris. "Lo ocupamos tras la oleada de Syntagma, a finales de 2011, con doce días de discusiones, charlas e intervenciones", asegura Christina Thomopoulos, que trabaja con arte experimental. Christina modera una charla en el Embros que resume la pluralidad de la sociedad griega. También, la dificultad de diálogo.
El sexagenario Thomas Tsoutsos recuerda la ocupación de la plaza Syntagma con algo de desprecio. Habla de "caos", de "falta de organización", de "decepción personal". En el lado opuesto de la mesa se encuentra Xara Alexakis, una profesora de arte dramático. "A mí Syntagma me marcó. Era algo muy vivo. Había mucha gente que no tenía un pasado militante, interesada en la política", afirma Xara. Esta diferencia de posturas coincide con la conclusión de Jeza Goudi, tras un año de convivencia con activistas griegos: los movimientos sociales clásicos no se conectaron tanto con los Indignados de Sytagma. "Tienen mucha más ideologización que en la España del 15M. No hay un diálogo tan transversal. Los grupos de izquierdas que participaron en las revueltas de 2008 encuentran naivesa los de 2011".
Christina Thomopoulos, mientras modera la charla informal del Embros, tampoco toca la macropolítica. Ni rastro de partidos. Apenas habla de gestión colectiva, de detalles que abren puertas. "Investigamos nuevos caminos comunitarios, la producción artística, la convivencia", afirma Christina.

Todos los caminos llevan a Exarcheia

En la Atenas social, todos los caminos llevan a Exarcheia, el barrio anarquista. En la terraza del centro social Nosotros, Christine Papadopoulou hace un minucioso repaso cronológico de la ocupación de Syntagma. "Fue una llamada de los Indignados españoles. Alguien en la puerta del Sol colocó un cartel tipo "silencio, que vamos a despertar a los Griegos". Y la gente se lanzó a las plazas", afirma Christine.  A partir del 25 de mayo de 2011, los griegos tomaron la plaza Syntagma de Atenas y cientos de plazas en todo el país. 100.000 personas rodearon el Parlamento, con un gran cartel en español: "Estamos despiertos. ¿Qué hora es? Es hora de que se vayan".
Christine habla de Syntagma con emoción: "Yo nunca había tenido contacto con la política. Muchos nos conocimos en  Syntagma y empezamos a hacer cosas juntos. En el inicio no había ni banderas de partidos. Poco a poco, comenzaron a llegar los infiltrados de grupos organizados". Syntagma fue un divisor de aguas. Christine comienza a enumerar alternativas que surgieron de la ocupación de Syntagma, como la Campaña Ciudadana de Auditoría de la Deuda, el Banco del Tiempo de Atenas, el Bazar de Intercambio solidario o el grupo de Democracia Directa. "El formato asamblea se expandió por barrios y ciudades. El boom de la economía solidaria es fruto de Syntagma", matiza Christine.
Todos los caminos, todas las luchas, llevan a Exarcheia. La revolución de 1973 empezó en la universidad politécnica, en la calle Stournari. El asesinato del adolescente Alexis Grigoropoulos, que dio pie a las revueltas de 2008, ocurrió a pocos metros del centro social Nosotros. Una esquina desconchada sirve de memorial colectivo. Una fotografía recuerda a Alexis Grigoropoulos, al lado de un cartel con el rostro de Salvador Puig Antich (ejecutado por el franquismo). Durante el estallido de 2008, tras la muerte de Alexis, una frase que apareció en una pared de Atenas viralizó por el país: "Somos una imagen del futuro".
Aquella imagen del futuro fue la ocupación de Syntagma en 2011. O las protestas de diciembre de 2014, las primeras masivas de los últimos años. Para James Roos, editor de Roar Magazine, "el futuro distópico es ahora". La nueva imagen del futuro son las revueltas en solidaridad con Nikos Romanos, el preso anarquista que acaba de terminar una huelga de hambre. Pero la imagen del futuro también es pasado. El 2 de diciembre, la represión policial en Exarchia se agudizó en la entrada de la Universidad Politécnica, el lugar exacto del levantamiento estudiantil de 1973 que acabaría derrumbando al régimen de los coroneles. "Hay un sentimiento generalizado de que la nueva generación tiene que levantarse hacia el desafío de nuestros tiempos, como sus padres lo hicieron en los setenta", asegura James Roos.
Pero tal vez no sea un futuro tan distópico. Nikos Romanos ha forzado al Parlamento a concederle un régimen abierto. El Gobierno se tambalea. Los coroneles de la troika tiemblan. Syriza está más cerca del poder que nunca. Aunque tal vez la imagen del futuro que inquieta a la troika no es la de un pueblo en las calles. Es la imagen de un país volcado en la autogestión que está cocinando una atractiva narrativa que sobrepasa el neoliberalismo.

miércoles, 24 de agosto de 2016

PRIMERA PARTE: Grecia se vuelca en la autogestión

13.00 horas, Egnatia, periferia de Salónica, la segunda ciudad más importante de Grecia. Dimitris Koymatsiouli es el único guardián de la fábrica Vio.me. Su camiseta contiene un lema inequívoco: "La lucha es lo que hace dar vueltas al engranaje". Dimitris sabe que la autogestión de esta fábrica de productos de limpieza es un mito de muchos movimientos y pensadores del mundo. Desde la sala de controles, llena de emoción cada frase: "Naomi Klein estuvo aquí. Estamos en una lucha global. Lo que hagamos aquí sirve de ejemplo al mundo". Eleni Dimitriadou, la socióloga que se ofrece de traductora, hace una breve introducción sobre Vio.me: "Los dueños quisieron cerrar la fábrica en el año 2011. Tenían beneficios, pero querían aprovechar la crisis para deshacerse de los trabajadores sin pagar despidos".
Los trabajadores decidieron, según explica Dimitris, "mantener la planta en funcionamiento y sobrevivir". El proceso fue arduo. Trabas judiciales. Amenazas. "Nos les interesábamos. Entonces, la mayoría de los 45 trabajadores votaron a favor de continuar con la producción de forma auto gestionada", afirma un entusiasta Dimitris. Vio.me funciona de forma horizontal. Realizan varias asambleas a la semana, algunas abiertas a movimientos sociales y ciudadanos. Mientras muestra las naves de la fábrica, Dimitris enumera otras actividades que realizan, como performances o cine. También cita a intelectuales internacionales que les apoyan, como David Harvey o John Holloway. Al final de la charla, aparece Syriza, "la política". Pero a Dimitris no le interesa demasiado. Vio.me es su prototipo y utopia. "Somos uno, estamos juntos, es la base de todo", asegura en la despedida.
El texto 'Transformando crisis en Krisis' aborda la mutación social griega de los últimos años: "Estas iniciativas emergentes han sentado las bases de una red invisible, no regulada y autónoma que se ha llamado economía solidaria y cooperativa". Grecia se vuelca en la autogestión. Sus ciudadanos se organizan sin el Estado, que les ha fallado. La plataforma Omikron Project acaba de lanzar la segunda edición de su guía 'Ouzo-Drinking Lazy Greeks? Grassroots groups in Greece'. En ella encontramos la Grecia que no aparece en los medios, cientos de proyectos que configuran una nueva sociedad en marcha.
La Athens Wireless Metropolitan Network es una red de malla que provee internet comunitaria. La Red Solidaria de Profesores de Larisa suple los déficits educativos en dicha ciudad. Nea Guinea incentiva la autosuficiencia energética desde el  paradigma de la tecnología libre. El proyecto Telaithrion evove alrededor de la permacultura. Nuevos medios como omnia.tv tejen redes a partir de la comunicación libre. Encuentros como el Commons Fest y el Festival de Economía Solidaria y Cooperativa de Atenas visibilizan y conectan esa vibrante Grecia paralela. "La robustas redes de solidaridad y de cooperativas ayudarán a catalizar esta transición hacia los comunes", asegura a eldiario.es, Vasilis Kostakis, una de las voces griegas del procomún más respetadas.

lunes, 22 de agosto de 2016

“Tratar a un perro como un ser humano también es maltrato animal”

En la actualidad las mascotas han ocupado un gran espacio entre los seres humanos. Incluso, los perros y los gatos se han convertido en hijos y miembros de la familia. Tanto así, que el experto en caninos Cesar Millán considera que ese exceso de cariño se ha transformado en maltrato animal. 

César Millán dice que humanizar a los perros también es maltrato animal
El amor por los animales hace que las personas los traten como seres humanos y por eso se pueden ver restaurantes de lujo para perros, escuelas, fiestas de cumpleaños, clubes, peluquerías, almacenes de ropa y otros establecimientos dedicados a someter a los animales a actividades propias de las personas.
Cesar Millán explicó que si bien los dueños de los perros hacen esto porque quieren mucho a sus mascotas, eso no significa que sea un buen trato. Por el contrario, humanizar a los animales hace que pierdan su identidad, que se sientan frustrados, ansiosos e inseguros.
“No se están teniendo en cuenta las necesidades del animal. El ser humano se ha enfocado en ser profesional y no en tener familia. Por eso quieren llenar ese vacío con los animales. Pero los animales se sienten incompletos porque no son seres humanos y tienen otras necesidades físicas y psicológicas”, aseguró Millán en una entrevista con la revista mexicana Contenido
Millán también dijo que hace 50 años los problemas psicológicos de los perros no eran tan frecuentes porque eran tratados como animales y estaban en espacios grandes. Ahora viven dentro de una casa, aburridos y sin actividad física.
“Un perro de la calle se comporta mejor que uno que vive dentro de la casa. – Agregó Millán - Tiene ese reto de sobrevivir, de buscar alimento y desarrolla todas sus capacidades. El perro que vive en la casa no tiene trabajo, no camina más de 15 minutos, no tiene propósito”.
Esta problemática ya está siendo analizada por otros expertos como el estadounidense Gary Francione, abogado y especialista en derechos de los animales, quien considera que la humanización de los animales es moralmente negativa ya que les impone sufrimientos innecesarios. Francione considera que los dueños les imponen reglas humanas irrespetuosas que van desde los peinados hasta el maquillaje, y que atentan contra la identidad del animal.  
El debate ahora sobre el derecho de las animales consiste en averiguar quién vive más feliz: ¿El perro vagabundo que sigue libremente sus instintos, sin estar sometido a ninguna regla, o aquel que está en el sofá de una casa aislado del resto de sus congéneres?

Ceuta, cuentas y pago de facturas

A lo largo de las luchas sociales del siglo XX se fue acuñando una idea realmente luminosa: "privatización de beneficios y socializació...