miércoles, 10 de febrero de 2016

La pobreza energética no es un mito, existe y mata

Esta historia real tiene lugar en San Cristóbal de los Ángeles, un barrio de Madrid donde vive gente trabajadora, en muchos casos en situación de pobreza, que tiene la renta de alquiler más baja de Madrid y donde el precio de los pisos es también el más barato.
Aquella tarde decidí ir a ver a Aminata, que acababa de tener un bebé. Hacía unos días que el frío era grande, ese frío de enero en Madrid. Cuando entré en la portería no sentí ese consuelo que nos suele dar un techo cubierto cuando entramos desde el aire libre. Al abrirme la puerta de su piso me acogió con su sonrisa cálida, pero, al abrazarla, noté que estaba helada. En el interior de la casa, muy arreglada, otros tres niños jugaban en el pequeñísimo salón sobre una manta y en un carrito vi un bebé recién nacido tapado hasta los ojos. "¿Puedo cogerlo?", pregunté. "Sí", respondió Aminata. Al cogerlo, noté que estaba aterido y pálido. "¿Con qué calientas al niño?", pregunté. Me miró sorprendida. "Con la manta", respondió. "No -le dije- él no tiene energía suficiente para calentarse con éste frío. Hay que dársela". Me levanté y fui a la farmacia, donde la farmacéutica me enseñó los modelos de mantas eléctricas. La más barata eran 45 euros. Me fui a casa y saqué el dinero que tenía en un cajón para emergencias y compré la manta. El bebé reaccionó enseguida y pasada una hora tenía otro color. Mientras, los otros peques seguían jugando en el suelo sobre la otra manta. "Tendrías que calentar un poco la casa", le advertí. "No puedo", dijo, tajante. "El gas es muy caro, la caldera está rota. No puedo pagar el arreglo y menos cada mes el gas", me explicó.
Fui al día siguiente, de nuevo. Los niños estaban solos. Mamá se había ido al hospital porque el bebé estaba malito y papá no había llegado aún del trabajo. El pequeño estuvo ingresado 15 días y afortunadamente se recuperó. Pero salió con un problema de asma y delgadito como un fideo. ¡Y de frío se hubiera muerto de no poner remedio! Aún así la manta eléctrica no ha evitado una enfermedad que quizá le dure de por vida…
En esta historia se unen dos factores. Por un lado, la falta de conocimiento de la cultura del frío por parte de Aminata y su marido, que son senegaleses. Y, por otro, la pobreza energética, es decir, la falta de ingresos suficientes para poder pagar la energía necesaria para la satisfacción de necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud.
¿Hay soluciones? Por supuesto. Para el primer caso, existen centros municipales de formación de adultos, instituciones y asociaciones, donde se trabaja en la integración de los colectivos inmigrantes, abordando temas como la alimentación, la salud, el sistema educativo o la utilización de tecnología nueva para algunos: gas, electricidad, informática...
En cuanto a la pobreza energética, no queda duda de que no es un mito. Es real y es asesina. Según un informe de la Asociación de Ciencias Ambientales, podría estar detrás de unas 2.000 muertes prematuras al año en nuestro país. Pero también es invisible. ¿Acaso somos conscientes de que en España  cuatro millones de personas sufren este tipo de pobreza? Y los niños y niñas son los más afectados, ya que en el 88% de los hogares donde hay pobreza energética residen menores de 16 años. 
No se puede permitir que las compañías energéticas se sigan enriqueciendo con la sangre de inocentes. Hay que investigar soluciones. Por ejemplo, se podrían estudiar sistemas de utilización de la energía eléctrica en momentos de bajo consumo, para activar automáticamente – y gratis- el funcionamiento de radiadores que mantendrían todas las casas templadas y el agua caliente. Tenemos que impedir que derechos fundamentales, como vivir en una vivienda digna con una temperatura confortable, sigan siendo vulnerados. Desde Educación, Cultura y Solidaridad creemos que abrir los ojos a esta situación es el primer paso.
Ángela Palomera es voluntaria de la Asociación Educación, Cultura y Solidaridad.

lunes, 8 de febrero de 2016

Francia prohíbe por ley desperdiciar la comida sobrante de los supermercados

Francia se ha convertido en el primer país del mundo que prohíbe a los supermercados tirar o destruir los alimentos que no vendan. En lugar de eso, serán obligados por ley a donarlos a organizaciones benéficas y bancos de alimentos, que serán las encargadas de distribuirlos entre los necesitados.
La ley es la respuesta del Gobierno francés a una campaña puesta en marcha en los últimos meses por Arash Derambarsh, de 35 años, un concejal del municipio de Courbevoie, suburbio al noroeste de París, quién calificó de “escandaloso y absurdo” el desperdicio de comida por parte de las grandes superficies.
A la iniciativa del joven político le sucedieron protestas de consumidores y activistas contra la pobreza. Según sus cálculos, en Francia se echan a perder 7 millones de toneladas de alimentos al año. Los activistas esperan ahora persuadir a la UE a adoptar una legislación similar en todos los estados miembros.
Francia prohíbe por ley desperdiciar la comida sobrante de los supermercados

JACQUES BAILET
Presidente de Banques Alimentaires
La normativa ha sido aprobada por unanimidad por el Senado francés y entrará en vigor el próximo miércoles. A partir de entonces, los supermercados no podrán almacenar comida de buena calidad que se acerque a su fecha de caducidad. En su lugar, firmarán convenios de colaboración con organizaciones benéficas, que podrán multiplicar el número de comidas gratuitas que distribuyen cada día.
La normativa también prevé multas de hasta 75.000 euros para los supermercados que destruyan deliberadamente los alimentos con el fin de evitar que sean recuperados por las personas que los recogen de los contenedores próximos a las tiendas. En los últimos años ha crecido en Francia el número de familias, estudiantes, desempleados y personas sin hogar que se alimentan de los productos que recogen de la basura.
Según algunos informes, ciertos supermercados rocían con lejía los alimentos que tiran a la basura para evitar para impedir que sean aprovechados por otras personas. Otros establecimientos almacenan la comida sobrante en depósitos cerrados para su recogida directa por parte camiones de basura.

Los bancos de alimentos franceses tendrán más alimentos para distribuir


sábado, 6 de febrero de 2016

Las camareras de piso, auténticas estrellas de los hoteles

Encontramos pocos libros de investigación o ensayo relacionados con las condiciones de trabajo en los distintos sectores productivos y oficios en las estanterías de las librerías. En comparación con la generosa cantidad de trabajos y estudios que se generan en la mayoría de países europeos, en nuestro país se estudia muy poco el mundo del trabajo. Quizás podríamos encontrar la razón en el escaso valor que nuestra sociedad da al trabajo, prácticamente desaparecido de nuestra cultura, sea cine, teatro, música o literatura, donde los protagonistas suelen ser profesionales liberales, periodistas, profesores,  altos ejecutivos o empresarios, y donde muy pocas veces las historias giran en torna a la vida de la mayoría de la sociedad, reflejando la realidad de las condiciones de trabajo en un oficina, una fábrica o un hotel.



Por esto, es casi un acontecimiento la reciente publicación del libro “Las que limpian los hoteles” de la editorial Icaria sobre las condiciones de trabajo de las camareras de pisos que limpian los hoteles, escrito por el investigador Ernest Cañada con la colaboración de las federaciones del sector de servicios de CCOO y UGT, presentado en Barcelona y en Madrid  los días 5 y 6 de noviembre, y donde se describe la dura realidad del trabajo de las casi 100.000 trabajadoras encargadas de la limpieza de las habitaciones de los hoteles.


El libro ha dado la voz a decenas de trabajadores limpiadoras de piso de hoteles de todas las zonas turísticas y grandes ciudades españolas que explican sus condiciones trabajo y las enfermedades musculares y óseas con que suelen acabar. Se ha convertido en una herramienta eficaz para reforzar la campaña mundial por la dignificación y la mejora de las condiciones de trabajo y de vida de las centenares de miles de mujeres “limpiadoras de piso” que hay en el mundo.


Dolores, Angelina, Isabel, Soledad, María, Lola, Eulalia, Antonia, Esther, Melani y así hasta treinta mujeres trabajadoras en hoteles de Baleares, Costa Brava, Valencia, Costa del Sol, Extremadura, Barcelona, Madrid, Galicia que dicen: “ Estamos hechas polvo, seguimos trabajando a fuerza de pastillas”; “Vamos sobrecargadas, llevamos un trabajo enorme y el cuerpo pasa factura”; “vamos reventadas”; “Donde se necesitan 20 camareras solo hay 14 o 15” “A mí me han robado la salud y como a mí a todas mis compañeras”, “Siento que no tengo tiempo para hacer el trabajo bien, después de tantísimos años no te sientes profesional”,  “te hacen un contrato de un año y luego te echan a la calle, porque si no te tiene que hacer fija”, “Recibimos un burofax diciendo que habíamos sido externalizadas. Desde entonces vivimos en la incertidumbre”, “El hotel fue prescindiendo de las supervisoras porque cogían a estudiantes de turismo en prácticas”, “No sabes cuándo vas a trabajar hasta el día antes, tienes que estar siempre disponible”, “La externalización ha sido un desastre” "casi ninguna de nosotras llega  trabajando a la edad de la jubilación".
Dicen que los bajos salarios, las lumbalgias, las ciáticas y los dolores de espalda, la falta de pausas, de descansos y de criterios ergonómicos en el mobiliario de las habitaciones, quedan tapados por las estrellas de los lujosos hoteles. Facilitada por la última Reforma Laboral, cuentan la infernal tendencia de que los hoteles externalicen el servicio con Empresas de Servicios Integrales, que aplican el salario de un convenio propio pues les permite pagar salarios por debajo del convenio del sector, y fraccionar un contrato en dos para mejorar la productividad, como si de una carrera de relevos se tratara, entendiendo que en un trabajo duro como éste, producen más dos empleadas de cuatro horas, que una de ocho horas. Nos han contado que muchos hoteles pagan 0,90 euros por habitación, un euro por habitación doble y 1,25 euros por suite.


Aunque iniciada hace pocos meses, esta campaña sindical global y mundial está teniendo ya efectos positivos, porque está permitiendo dar conocer a las instituciones públicas, a las fuerzas políticas y al conjunto de la sociedad la necesidad dignificar una de las figuras profesionales más decisivas para garantizar el buen servicio al cliente en un hotel, como es la limpieza de las habitaciones. Está motivando el activismo de centenares de militantes sindicales para promover la afiliación sindical como mejor garantía para la defensa de los derechos, impulsando la creación de redes sociales  y la innovación en formas de comunicación entre las camareras de pisos de los distintos hoteles y de diferentes países para difundir sus experiencias y apoyarse. Nuevas formas que están significando una verdadera innovación en las formas coordinación sindical que acabarán, sin duda, siendo un ejemplo del sindicalismo en red, a imitar por otros muchos otros sectores de la producción.


limpiadoras
Esta es una lucha justa que merece el compromiso también de los clientes. Por esto, apoyando a esta campaña sindical, sería muy útil y positivo que los huéspedes de los hoteles, cuando leemos las hermosas palabras de la publicidad formando grandes frases referidas a la sostenibilidad, los valores de la responsabilidad social y empresarial, además del saludo y una sonrisa de reconocimiento de la dureza del trabajo de las camareras de piso, convendría interesarse por las condiciones de trabajo y si responden a contratos precarios y de explotación, para en el caso de que así sea, hacerlo constar en ese generoso libro de sugerencias o esas encuestas de satisfacción que tienen la mayoría de los hoteles. Porque no habrá turismo responsable y de calidad sin trabajo de calidad de sus trabajadores y trabajadoras.
“Las que limpian los hoteles” han empezado una larga e inteligente lucha que merecen el total apoyo del sindicalismo nacional e internacional. Ellas son las auténticas estrellas de los hoteles y así lo demuestra el brillo de su lucha.

miércoles, 3 de febrero de 2016

POR UN SALARIO QUE GARANTICE UN NIVEL DE VIDA DIGNO

Europa denuncia que el salario mínimo en España no garantiza un nivel de vida digno.

ESTRASBURGO (FRANCIA), 22 Ene. (EUROPA PRESS) - El salario mínimo establecido en España para los trabajadores del sector privado y de los contratados de la función pública "no garantiza un nivel de vida digno", según reflejan las conclusiones del Comité Europeo de Derechos Sociales del Consejo de Europa, que ha evaluado el cumplimiento de la Carta Social Europea y de su protocolo adicional.



        

El análisis sostiene también que en España la jornada laboral puede exceder las 60 horas semanales en algunas categorías de trabajadores y denuncia que no se hayan establecido medidas compensatorias para todos los trabajadores expuestos al tratamiento de residuos de riesgo. Asimismo, el Comité del Consejo de Europa concluye que el Estatuto de los Trabajadores no garantiza en España un incremento de la remuneración o del tiempo de libranza por las horas extras.



lunes, 1 de febrero de 2016

“Si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”

Simon Estes, bajo-barítono, nieto de esclavos.Cumplo 78 años. Nací en Centerville, Iowa, viví muchos años en Zurich y ahora soy catedrático en la Universidad de Iowa. Casado, tengo tres hijas. Todos deberíamos aprender a vivir juntos con amor, paz y compasión. Hay que tener el valor de perdonar. Hoy vivo para servir a Dios y a los niños.



“Si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”
Su abuelo era esclavo.
Lo vendieron por 500 dólares. Mis tres hermanas y yo nacimos en una casita de cuatro metros cuadrados, sin electricidad ni agua ni lavabo.
¿Padre analfabeto?
Sí, trabajaba en una mina de carbón. Y yo a los 11 años ya era limpiabotas. Tuve que fregar lavabos, suelos y ventanas para pagarme la universidad. A menudo no tenía suficiente dinero para comer, pero nunca le dije a nadie que tenía hambre.
Arreciaba la discriminación en EE.UU.
No se nos permitía ir a las piscinas en las que nadaban los blancos, ni sentarnos en la platea en el cine, y no había justicia para nosotros. Pero mi madre decía que debía rezar por las personas que me discriminaban.
A veces hay que rebelarse y no solo rezar.
A mi padre lo ingresamos por un fuerte dolor en el abdomen pero el médico diagnosticó problemas de corazón. Cuando pedí consultar con un cardiólogo se enfadó muchísimo: “¿Dónde ha aprendido usted esa palabra? Su padre es un viejo y va a morirse de todos modos”. Al día siguiente murió tras grandes sufrimientos y la autopsia reveló que lo mató una apendicitis.
¡Qué rabia!
“No odies a este médico por lo que le ha hecho a tu padre, reza por él –me dijo mi madre–. Nunca odies a quien te daña, porque si la amargura logra instalarse en tu corazón, enfermarás”. Me resultó muy difícil pero la obedecí.
Denunciar no es odiar.
Era el año 1961, ni se me pasó por la cabeza. Sobrevivir nos ocupaba la vida. Pero aunque fuéramos pobres siempre fuimos felices. En casa teníamos un viejo piano que mi madre tocaba.
¿Qué decidió estudiar?
Psicología, hasta que un profesor me oyó cantar en el coro y me dijo que tenía voz de cantante de ópera. Yo no había oído una ópera en mi vida y me prestó unos discos. “Señor Kellis, esta cosa me gusta”, le dije al día siguiente, y acabé en una escuela de música en Nueva York. En 1965 empezó mi carrera en la ópera de Berlín.
¿Aprendieron a valorarle en EE.UU.?
Vivía en Nueva York, había actuado en Berlín, París, Viena, Londres, Madrid... Recuerdo que de nuevo llamé a mi madre llorando: “Madre, no me dejan cantar en las óperas de mi propio país”. Y mi madre volvió a repetirme: “Pues arrodíllate y reza por esas personas. Nunca te conviertas en una persona amarga, sigue siendo humilde y acabarás triunfando”. Obedecí.
Y cantó en la Metropolitan Opera.
Sí, en todas las operas de EE.UU. Pero el único país que me pagó lo mismo que a mis compañeros fue España.
¿Y sus compañeros no señalaban esa discriminación?
No, he cantado con Pavarotti y Plácido Domingo compartiendo protagonismo y ellos cobraban muchísimo más que yo. Pero Placido siempre me invitó a cantar y me pagaba un poco más de lo habitual.
La suya es una historia increíble.
He cantado 102 papeles diferentes con 115 orquesta del mundo en 84 teatros líricos distintos de todos los continentes salvo en la Antártida.
Se negó a cantar en Sudáfrica.
A causa del apartheid. Entonces me ofrecieron una enorme suma de dinero y les dije que cantaría si la mitad del público eran negros y me concedían una entrevista televisada con el presidente Botha.
Es usted un hombre de principios, qué gusto.
Los principios son mucho más importantes que el dinero. Cuando Mandela subió al poder fui el primer negro que cantó allí en la ópera.
Ha cantado usted para reyes, seis presidentes norteamericanos y varios Nobel…
Cuando pienso en mi pasado no puedo créemelo, y todo gracias a que mi padre y mi madre me enseñaron a amar, a ser fuerte, a ser honrado y seguir siendo siempre humilde.
Parece que el racismo está reviviendo.
Hoy ya no te linchan ni te cuelgan, pero los negros, entre otras injusticias, seguimos cobrando menos que los blancos como ocurre con las mujeres. La manera de luchar contra eso es a través de la educación: cuando las personas se forman saben comunicarse y cómo luchar para defender sus derechos, por eso siempre he donado la mitad de mis ingresos para que jóvenes sin recursos puedan ir a la universidad.
¿Sufrió discriminación en la universidad?
En el instituto era el único negro de mi clase. Un día mis amigos blancos me propusieron ir al cine con ellos. Entramos y yo me fui directo arriba, junto a los lavabos, que es donde se sentaban los negros, pero mis amigos insistieron en que fuera con ellos. Entonces el director me chilló. “¿Dónde te crees que vas?”, y mis amigos, niños ricos de Centerville, le dijeron que o callaba o harían que lo despidieran.
¿Los jóvenes tienen menos prejuicios?
Sí. A partir de entonces mis amigos negros también se sentaron abajo.
¿Qué ha entendido del ser humano?
El amor es la mayor fuerza que tenemos, pero le sigue el odio muy de cerca. El ser humano nunca ha vivido en paz. Nos enfrascamos en guerras y sólo cuando ya hay miles de muertos los líderes se sientan a negociar.
Absurdo, sí.
Al final todo tiene que ver con el control y la posición de fuerza. Los líderes envían a la gente a morir mientras ellos se quedan en sus despachos. Solo el amor puede acabar con eso.

lunes, 25 de enero de 2016

"Ropa Limpia", un modelo de producción textil libre de trabajo esclavo

Dispuestos a multiplicar sus experiencias, más de 20 marcas que producen en talleres con condiciones dignas de trabajo y cuidando el medio ambiente conformaron "Ropa Limpia", una red para "desnaturalizar la explotación y fomentar la creación de un modelo productivo justo y sustentable para cada eslabón de la cadena de valor".






 "La mayoría de la ropa, el calzado y los accesorios que utilizamos está 'manchada' con la sangre de quienes la producen. Desde Ropa Limpia buscamos generar conciencia sobre esta problemática y tratar de cambiar esta realidad", indicó a Télam Tamara Rosenberg, de la cooperativa textil 20 de diciembre, la pata productiva de La Alameda, una organización referente de la temática.

Tras el incendio del 27 de abril en el taller textil de Flores en el que murieron dos niños (Rodrigo de 10 años y Rolando de 5) varias personas se comunicaron con La Alameda para informarse sobre la situación.

"Nosotros tenemos una vasta experiencia en denunciar talleres clandestinos, pero nos pasó que la gente nos preguntaba por la positiva, es decir, dónde podían comprar indumentaria que no tuvieran esta forma de producción esclava detrás", relató.

La primera idea fue armar un listado de las marcas que producían en la cooperativa, luego se incorporaron aquellas que lo hacían en otros talleres con condiciones dignas de trabajo hasta que surgió la iniciativa de hacer un desfile.

"El desfile se llevó a cabo en junio de 2015 en el Mercado de la Economía Solidaria de la calle Bonpland (en Palermo). Y fue muy exitoso, no sólo por la convocatoria, sino porque en la organización se conformó un colectivo con un objetivo: luchar por el trabajo digno", recordó Tamara.

Desde entonces, los hacedores de aquellas marcas del desfile (en su mayoría diseñadores independientes) junto a otros que se fueron sumando empezaron a juntarse una vez por mes para llevar adelante tareas en función a ese objetivo aglutinador.

"Por un lado está la visibilización de la problemática, contar lo que pasa en los talleres en donde se da explotación en diferentes niveles; por el otro mostrar que se puede producir distinto, asesorar a aquellos talleres que quieran hacer las cosas bien, acercar a los diseñadores a los talleres que producen dignamente, y también crear conciencia en los consumidores", resumió Tamara.

Verónica Virasoro , diseñadora y artista plástica, llegó a la Alameda en busca de información cuando todavía tenía una marca junto a otra socia.

"Mandábamos a coser y la persona que nos tomaba el trabajo no nos dejaba conocer los talleres, eso a mí me hacía un ruido terrible porque recordaba el incendio de la calle Luis Viale donde murieron seis personas y cómo se trabajaba en estos lugares y no quería esto para mi marca", relató la mujer.

Después de tres años, Verónica decidió emprender su propia marca -Vero Vira- y desde el nacimiento realizó la confección en la cooperativa 20 de diciembre.

"Las jornadas son de ocho horas, tienen vacaciones, aguinaldo, días por enfermedad de familiar, es decir, lo que establece la ley de contrato de trabajo, lo que debería ser normal, pero nos hemos acostumbrado a que no lo es, y esto es lo que hay que romper", sostuvo.

Para poder arrancar con su proyecto, Verónica utilizó el financiamiento colectivo, modalidad que todavía sostiene: "esto me permite producir lo justo, con un pequeño excedente para ir creciendo, pero sin tener que tirar material o liquidarlo".

Y añadió: "Por otro lado, yo utilizo telas muy buenas y esto también tiene un concepto que va en contra de la idea del consumo constante. Yo apunto a que mi ropa dure, sea cómoda y accesible, no algo descartable. Esta también es una manera de cuidar el medio ambiente", sostuvo.

Clara A es otra marca de Ropa Limpia que produce desde bolsos hasta agendas, pasando por regalos empresariales, remeras o souvenires.

"A mí no me importa qué fabrico, lo que me interesa es el sistema de producción, que la producción sea ética, poner por arriba valores sociales", aseguró por su parte Laura Mendez, creadora de Clara A.

Laura es diseñadora y en 2012 consiguió trabajo en la fábrica de una marca que realiza calzado para niñas y niños: "no era el taller clandestino que está en nuestro imaginario, pero las condiciones laborales eran de explotación", señaló.

Ambientes sin ventilación, maquinaria de riesgo ubicada en lugares inapropiadas, maltrato verbal, y jornadas que se extendían hasta que el patrón obtenía la producción que deseaba para ese día, fueron algunas de las situaciones que Laura veía cotidianamente.

"En quince días renuncié. Desde entonces trabajo free lance y lo que busco es que toda la cadena de producción esté sostenida sobre trabajo digno", afirmó.

Miembro de la comisión de comunicación de Ropa Limpia, Laura aseguró que "todavía queda una gran tarea de divulgación: A veces somos crudos con lo que mostramos pero creo que la gente realmente no es consciente de la importancia de conocer a quién le está comprando un producto, cómo se hizo", indicó.

martes, 19 de enero de 2016

La Industria Farmacéutica es un Crimen Organizado

Cuando un científico se atreve a criticar a la industria farmacéutica, enseguida se le critica porque no la conoce bien. Pero al médico danés Peter C. Gøtzsche es difícil pillarle por este flanco. Durante 30 años, Gøtzsche ha trabajado en ensayos clínicos y regulación de medicamentos para varias farmacéuticas y ha publicado más de setenta artículos científicos en las Big Five, las cinco principales revistas científicas. Y es por esto por lo que afirma con rotundidad que la industria farmacéutica está corrompida hasta la médula, extorsiona a médicos y políticos, y mantiene enormes beneficios a fuerza de medicar innecesariamente a la población.

A continuación veamos un vídeo sobre el médico danés y su explicación sobre la industria Farmacéutica y el crimen organizado. 
https://youtu.be/KZIhpYXOFgg

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...