Baja el paro pero la juventud que accede a un puesto de trabajo en una gran empresa se queja de los malos horarios y los peores sueldos que tienen que sufrir. Estas son tres historias personales.
Manifestándose contra McDonald's
El trabajo llamado precario está en todas partes. No se libran las grandes compañías multinacionales o eso denuncian sus propios empleados. Raúl Rivas se manifestó en diciembre junto a sus compañeros en la Puerta del Sol contra las condiciones de “semiesclavitud” del nuevo convenio colectivo que quería establecer McDonald's Todavía hoy intentan llegar a un acuerdo tras la insólita imagen de ver a los empleados de la cadena de comida rápida gritar por sus derechos.
Raúl lleva cuatro años trabajando mientras estudia un módulo superior de informática. Asegura que este tipo de empleos ya no son algo temporal para compaginar con los estudios, “es el único trabajo posible al que podemos acceder”.
Luchan, por ejemplo, para impedir que los turnos partidos no tengan 5 horas de descanso entre la mañana y la tarde. “Es una auténtica salvajada sobre todo para la gente que no vive cerca del restaurante. Para trabajar seis horas tienes que estar 12 cerca de tu puesto de trabajo”, explica. Las quejas también están enfocadas a los turnos. “Es habitual que no tengas un horario fijo, que estés de noche, dentro de dos días de mañana, luego por la tarde… No tienes estabilidad y eso tiene efectos nefastos”.
Y por supuesto, el sueldo. “Nosotros no sabemos lo que es el mileurismo. Lo normal es que a la semana hagas entre 20 y 30 horas, por lo que el sueldo no puede ser más de 500 o 600 euros. Con ese salario, ¿qué persona puede vivir en esta ciudad?”, se queja. Las cuentas de McDonald's tienen más ceros que el sueldo de sus trabajadores. Según sus resultados, en 2013 la compañía obtuvo un beneficio en España de 52 millones de euros.
La compañía niega la mayor
McDonalds ha incluido a nuestro país entre los mercados con mayor potencial de expansión en los próximos años. Desde el departamento de Recursos Humanos en España, su director, Alberto Unzurrunzaga, niega las condiciones denunciadas por Raúl. Con una plantilla de 24.000 personas, Unzurrunzaga defiende que la compañía ofrece condiciones de trabajo “estables, con posibilidades de formación y desarrollo desde el primer día”.
Reconoce que el 78% de su plantilla trabaja a tiempo parcial, pero “cubre las necesidades de un sector de la población que busca la posibilidad de un empleo a tiempo parcial para compaginar con otras actividades como estudios o responsabilidades familiares”. Dice el director de recursos humanos que la prioridad es “la motivación de los empleados” y para ello habla de “flexibilidad horaria, condiciones salariales ventajosas, movilidad, conciliación, incentivos y posibilidades de promoción”. Dos versiones opuestas de una única compañía. En lo único que coinciden es en el salario. Recursos humanos habla de un salario de 9.000 euros al año si el empleado trabaja 24 horas a la semana, unos 750 al mes.
Las horas extras de Cortefiel
Marta es un nombre ficticio. Quiere contar lo que ha vivido dentro de Cortefiel pero sin que la compañía sepa su verdadera identidad para que no pueda perjudicarla en un futuro si tiene que volver a su plantilla. Con un contrato eventual de seis meses, firmó por 30 horas a la semana, “pero he llegado a acumular más de 100 extras”. “Tenía una jornada laboral de 4 horas al día y en Navidad llegué a trabajar 12 con una hora para comer”, explica. El sueldo, claro, iba a acorde a esas cuatro horas “600 euros al mes, pero había compañeras que con contratos formativos cobran 5 euros la hora”.
Marta, trabajadora de Cortefiel, de espaldas, durante la entrevista.
Esta estudiante también explica a este periódico que de una plantilla de 20 personas en la tienda sólo cinco tenían un contrato indefinido, un 25%. “Hay gente que está trabajando seis meses, la mandan otros seis al paro, y la vuelven a contratar para no hacerla indefinida”, denuncia. “Es lamentable y vergonzoso que Cortefiel, que va de marca española exitosa, tenga estas condiciones. Dentro de las marcas de ropa es la que peores condiciones ofrece a sus trabajadores”. Cortefiel ha publicado las cuentas de 2014 con una pérdidas de casi 13 millones de euros, frente los 15 millones que ganaron en 2013. Este periódico ha intentado ponerse en contacto con el grupo textil pero no ha recibido ningún tipo de respuesta.
Las cajeras de Carrefour también se quejan
En siete años que lleva como cajera en Carrefour, Sandra Duque ha visto empeorar, y mucho, las condiciones de trabajo. No solo las suyas, que también, sino la de los nuevos empleados. Con las modificaciones en el convenio colectivo, Sandra denuncia que “nos han exprimido al máximo”. “Hay horarios partidos que van de 9 a 14 y de 18 a 23, están todo el día metidos aquí. Trabajamos domingos y festivos de forma gratuita... Y no hay previsión de horario. Te avisan de hoy para mañana. Tu vida depende de Carrefour”, critica de carrerilla.
Sandra está en línea de cajas, “en un habitáculo de 2x2”. “No te dejan ir al baño cuando la carga de trabajo es muy alta porque somos pocas y eso hace unos años era impensable”. Pero quiere dar la cara también por el resto de sus compañeros. “Los contratos de verano, de Navidad o vacaciones pueden ser de días, de 20 días. Los compañeros están metidos mañana y tarde allí para ganarse 300 euros”. No es lo único. “Hay contratos formativos de 40 horas por 500 euros”. Los supermercados franceses obtuvieron en 2013 en nuestro país 47,3 millones de euros de beneficios frente a las pérdidas de 21,7 millones de 2012. El Confidencial sigue esperando una respuesta de la compañía a la denuncia de su trabajadora.
Sandra Duque, trabajadora de Carrefour.
La frustración
Raúl, Sandra y Marta comparten un trabajo precario pero también una sensación: “Frustración”, define Raúl. “Me dan ganas de llorar”, aporta Sandra. “No hay futuro”, señala Marta.
“El debate ahora es si hay empleo o no pero no se habla de las condiciones de los trabajadores, se quedan en segundo o tercer plano”, explica Víctor, también nombre ficticio. Pertenece a la Oficina Precaria, una entidad que nació tras el movimiento 15M y que pretende dar “visibilidad” a la precariedad. Tienen asesoría legal gratuita para los que tienen contrato y para quienes ejercen de becarios y sospechan que están cubriendo el puesto de un trabajador.
“La precariedad viene de un trabajo que no te permite planificar tu vida ni poder vivir independiente y del que tampoco te puedes quejar porque te echan”. Víctor define así ese problema llamado precariedad, y el profesor e investigador de Salud Pública en la Universidad Pompeu Fabra, Joan Benach también rechaza equiparar precariedad con temporalidad, como se ha hecho hasta ahora. “Hay que mirar los contratos, los salarios, la vulnerabilidad, la falta de derechos y tu incapacidad para defenderlos”, explica el también director de GREDS-EMCONET (grupo de investigación sobre la salud de las desigualdades y las condiciones del empleo). Benach explica que un trabajador precario puede sufrir “ansiedad, trastornos depresivos, insomnio… Una precariedad muy alta puede ser equiparable a una situación de desempleo”.
Desde el departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Esteban Sánchez, también apunta a que diversos estudios muestran un impacto de la precariedad en los accidentes laborales, la salud y el bienestar psicológico. “El trabajo se ha convertido en el principal problema de la juventud”, apunta este sociólogo. Argumenta que desempleo y precariedad son los dos términos que “mejor describen la situación sociolaboral de los jóvenes. Ellos han asumido que es algo normal cuando salgan al mercado laboral”.
Los trabajadores precarios están menos comprometidos con la empresa y tienen una menor productividad, según su opinión. “Si esto sigue así, en diez años aumentará el individualismo y cada persona será más frágil: se incrementará el riesgo social”. Muy crítico con la última reforma del Gobierno -“facilita e incentiva la contratación a tiempo parcial”- este sociólogo avisa de que si España no cambia su estructura productiva y su forma de crear riqueza tendemos a que nuestro país “se convierta en la periferia productiva y laboral de Europa”. Avisa: “Esto significaría un retroceso notable en la calidad de vida y el empleo y una mayor desigualdad social”.
No se trata de un caso aislado. Según el Gobierno brasileño, los dos talleres de Sao Paulo en los que inmigrantes ilegales fabricaban ropa para Zara en condiciones que rozaban la esclavitud son sólo la punta del iceberg. El Ministerio de Trabajo del gigante suramericano asegura que al menos en otros 33 talleres subcontratados por la firma gallega se habrían detectado las mismas irregularidades: hacinamiento, condiciones insalubres de trabajo y salarios de miseria. Pero la multinacional Inditex, propietaria de Zara, insiste en que se trata de una "situación excepcional", según señaló ayer a El Confidencial un portavoz oficial del grupo textil fundado por Amancio Ortega. Según reveló ayer la auditora fiscal del Ministerio de TrabajoJuliana Cassiano al diario O Globo, el de mayor tirada del país, la mayoría de los 15 inmigrantes bolivianos y peruanos liberados en los dos talleres de Sao Paulo no tenían documentos, habían sido introducidos clandestinamente en Brasil por redes de tráfico de seres humanos y trabajaban en unas condiciones "terribles". Su jornada laboral era de hasta 16 horas diarias, hacinados con cinco menores de edad en un espacio minúsculo que servía a la vez de taller y vivienda, con un solo cuarto de baño sucio y sin agua caliente, "y todo para ganar 200 o 300 reales [entre 90 y 130 euros] y estar endeudados con las mafias. La situación era muy, muy grave".
Inditex volvió ayer a responsabilizar a la firma AHA, uno de sus más de 50 proveedores en Brasil, de haber subcontratado de forma "no autorizada" la fabricación de prendas de Zara en los dos talleres textiles clandestinos descubiertos por las autoridades de aquel país. Pero los inspectores del Ministerio de Trabajo rechazan los argumentos de la multinacional de Arteixo (A Coruña). "Si nosotros podemos rastrear la cadena de producción, Inditex también puede hacerlo", sostiene Cassiano. "Y si Inditex es capaz de controlar la calidad de sus productos durante todo el proceso de producción, ¿por qué no hace lo mismo con la mano de obra que emplea?". Segunda operación desde mayo
El pasado mes de mayo, una operación similar a la desplegada en Sao Paulo permitió a la Superintendencia Regional de Trabajo y Empleo desmantelar varios talleres clandestinos en la ciudad de Americana, en el interior de la región paulista. En aquella ocasión fueron liberados 52 trabajadores, casi todos de nacionalidad boliviana, que estaban siendo explotados y sometidos a unas condiciones laborales degradantes. Según fuentes de la cadena de televisión Band -la segunda de Brasil, cuyos reporteros destaparon las presuntas irregularidades cometidas por Zara en Sao Paulo-, la mayoría de los 52 trabajadores esclavos liberados también elaboraba prendas de ropa para la firma de moda española.
El portavoz de Inditex consultado por El Confidencial aseguró que "la seriedad de esta compañía es modélica", y señaló que el grupo textil realiza anualmente más de un millar de auditorías a proveedores de sus marcas en todo el mundo para asegurarse de que cumplen su código de conducta. "Estamos colaborando con las autoridades brasileñas para revisar los sistemas de producción de nuestros proveedores y evitar que casos como el de Sao Paulo vuelvan a producirse". El representante de la multinacional gallega eludió comentar, sin embargo, la denuncia del Ministerio de Trabajo sobre la existencia de al menos otros 30 talleres clandestinos ligados a Zara
La guerra siria está dejando historias estremecedoras. Prueba de ello es esta entrevista, de la que se hace eco «The Daily Mail», en la que un niño sirio asegura que está tan hambriento que él y su familia se han visto obligados a comer hierba para sobrevivir.
En las imágenes, colgadas a su vez a través de «Youtube», se ve a un pequeño, que no tiene más de cinco años, que responde a las preguntas desde una habitación y con un aspecto desaliñado: la cara sucia, el pelo despeinado y unos grandes ojos marrones muy cansados. «¿Estás hambriento, niño?», le pregunta el hombre que graba el vídeo. «Sí», responde el pequeño, que asegura que la última vez que comió fue hace dos días.
La conversación entre ambos sigue y el niño le dice que le encantaría «desesperadamente» poder tener un poco de pan, algo que no ha probado «en mucho tiempo». Es en ese momento cuando se le pregunta que qué están comiendo para poder sobrevivir, a lo que él responde que hierba.
Estas imágenes se cree que fueron grabadas en Alepo, pero no está claro ni tampoco cuál es la identidad del niño
La pobreza infantil en España aumentó un 8,10 por ciento entre 2008 y 2012. De esta forma, ocupa el puesto número 35 de 41 estados de la OCDE analizados en el informe de Unicef Los niños de la recesión: el impacto de la crisis económica en el bienestar infantil en los países ricos, presentado este martes a nivel internacional.
Concretamente, la tasa de pobreza infantil en España pasó del 28,2 por ciento al 36,3 por ciento, en este periodo. Igualmente, el estudio pone de manifiesto que el ingreso medio de los hogares españoles se ha retrotraído al de hace una década.
"El mayor incremento de la pobreza infantil se ha producido en los países del sur de Europa –España, Grecia e Italia– así como en Croacia, los tres Estados bálticos y otros tres Estados muy castigados por la recesión: Irlanda, Islandia y Luxemburgo", asegura el texto.
Por el contrario, en 18 países la pobreza infantil disminuyó, a veces de forma notable. Australia, Chile, Finlandia, Noruega, Polonia y la República Eslovaca redujeron su tasa en torno a un 30 por ciento.
Crecimiento de jóvenes que ni estudian ni trabajan
Igualmente, la investigación apunta que la recesión ha golpeado especialmente con más dureza a los jóvenes de 15 a 24 años. El número de jóvenes que ni estudia ni trabaja -denominados ninis- se ha incrementado de forma "dramática" en muchos países entre 2008 y 2013. En la Unión Europea, 7,5 millones de jóvenes (casi el equivalente a la población de Suiza) fueron clasificados como nini en 2013.
En esta clasificación, España ocupa el puesto número 36 de 41 países, con un incremento del 4,1 por ciento, pasando de una tasa del 14,3 en 2008 al 18,6 por ciento en 2013. Solo le superan en este ranking Italia, Rumanía, Croacia, Grecia y Chipre. España se encuentra también entre los países en los que las percepciones negativas de la población en relación a la crisis económica más han aumentado.
A nivel mundial, la investigación resalta que la crisis económica ha dejado a 2,6 millones de niños por debajo del umbral de la pobreza en los países desarrollados desde 2008, por lo que el número total de niños que viven en pobreza en el mundo desarrollado se eleva ya a unos 76,5 millones.
El impacto negativo de los recortes presupuestarios
Entre las conclusiones, Unicef destaca que, aunque los programas de estímulo económico temprano adoptados por algunos países fueron efectivos a la hora de proteger a los niños, en 2010 la mayoría de los países pasaron bruscamente de una política de estímulo presupuestario a los recortes presupuestarios, con un impacto negativo en los niños, sobre todo en la región mediterránea.
"Muchos países ricos han sufrido un gran salto hacia atrás en términos de ingresos de los hogares, y el impacto en los niños tendrá secuelas prolongadas para ellos y para sus comunidades", valoró el director de Política y Estratégica Global de Unicef, Jeffrey O'Malley.
Unicef precisa que los datos de este nuevo informe confirman el análisis que ya recogía su informe La infancia en España 2014. El valor social de los niños: hacia un Pacto de Estado por la Infancia.
2,3 millones de niños pobres en España Este estudio, presentado el pasado mes de junio, revelaba que en España hay 2,3 millones de niños por debajo del umbral de la pobreza y que el número de familias con menores que tienen a todos los adultos en paro ha aumentado un 209%. En esta línea, ponía de manifiesto que el Gobierno central y las comunidades autónomas redujeron la inversión en Infancia un 14,6% entre 2010 y 2013, lo que significa que se recortaron 775 euros por cada niño, volviendo así a cifras previas al año 2007 y rompiendo la tendencia presupuestaria al alza que se mantenía desde entonces.
Entre las propuestas para España, Unicef propone establecer una ayuda universal por hijo a cargo de 1.200 euros anuales por cada menor de 18 años y, entre tanto se implementa, incrementar como medida de emergencia la ayuda por hijo a cargo de la Seguridad Social (en la actualidad 291 euros al año para familias con bajos ingresos) hasta los 1.200 euros anuales.
Quiere que esta medida entre en el debate público y que sea parte de la constitución de un gran pacto de Estado, que abarque otros asuntos, como dar más visibilidad a los niños, actualizar el marco legislativo de protección de la infancia, o asumir y extrapolar a España las metas del programa nacional de Reformas de la UE, es decir, 255.000 niños menos en riesgo de pobreza y exclusión en 2019 respecto a 2009.