martes, 13 de mayo de 2014

FRENTE A LA CAZA DEL MIGRANTE


El martes 13 de mayo, el SAIn convocaba un acto en solidaridad con los inmigrantes denunciando las redadas habituales en la estación de autobuses.
Decenas de personas han acudido, incluyendo miembros de las principales asociaciones que trabajan con inmigrantes. El acto estaba presidido por una gran pancarta en la que se podía leer "Basta de perseguir a los inmigrantes". Diversas personas repartían octavillas informativas a los usuarios y trabajadores de la estación de autobuses y a los ciudadanos en general, mientras desde la megafonía se denunciaba la inmoralidad de la actuación del Subdelegado de Gobierno, responsable de las redadas.

viernes, 9 de mayo de 2014

“Con la comida que se tira podrían alimentarse 2.000 millones de personas”

Olivier de Schutter, profesor de Derechos Humanos en la Universidad de Lovaina (Bélgica), deja su cargo de relator de la ONU por el Derecho a la Alimentación, una responsabilidad que ha ejercido desde 2008. El informe final presentado al término de su mandato a Naciones Unidas en Ginebra el pasado 10 de marzo alerta de que el sistema internacional de producción agroalimentaria no es sostenible por más tiempo y critica con dureza la liberación a que ha sido sometido este sector, que incluso cotiza en las bolsas internacionales. De Schutter reclama un cambio de paradigma en el modelo agroalimentario mundial, pero no sólo por los motivos expuestos sino también porque, a pesar de todos los desmanes que ha implicado dicho modelo, no ha servido siquiera para resolver su principal objetivo: acabar con el hambre en el mundo. El sistema, arguye, se ha basado sólo en la producción de alimentos sin límite, pero sin que el modelo se haya vinculado a políticas de nutrición o sanitarias sino a las meras leyes de la economía de mercado: producción masiva en un mercado desregulado para ofrecer productos baratos en un mercado a gran escala, eso sin contar con el enorme impacto ambiental que este sistema de producción está suponiendo en el mundo y su influencia cada vez mayor en el cambio climático

martes, 6 de mayo de 2014

Todos en el mismo barco

Felix García Moriyón
Está claro, muy claro. Los seres humanos somos seres sociales por naturaleza. Siempre ha sido así, y nuestros rasgos específicos nos convierten en una de las especies más solidaria y cooperativa del planeta. El lenguaje o la larga duración de la infancia, por seleccionar dos rasgos muy importantes, refuerzan esa dimensión social y cooperativa de nuestra especie. Una metáfora, relativamente reciente, expresa esa idea de que vamos juntos y dependemos los unos de los otros. Es la comparación de la Tierra con un barco en el que todos navegamos compartiendo nuestro destino: si el barco se hunde, todos nos hundimos con él.

Decir esto, con ser cierto, no es suficiente. Junto al apoyo mutuo ha existido siempre el conflicto entre los seres humanos. Por un lado está lo que algunos autores han llamado la lucha por el reconocimiento: queremos ser reconocidos como pasajeros del barco, con todos los derechos y en igualdad de condiciones con los demás pasajeros, algo que no está dado como punto de partida. Por otra parte, como bien señalaban otros autores, luchamos por el estatus social y por el acceso en condiciones favorables a los medios que garantizan nuestras necesidades. En algunas situaciones, la lucha está marcada por la escasez de recursos, que puede ser tal que la supervivencia de todos no esté garantizada fácilmente; en otras situaciones, lo que se pretende es lograr la parte que nos corresponde de los excedentes de producción que existen en una determinada sociedad. Algunos, mejor dotados quizá por la naturaleza, intentan llevarse una parte mayor, considerando que son superiores sus méritos.

La igualdad auspiciada por ese sentido, que también es exigencia, de apoyo mutuo, queda así permanente cuestionada por la lucha por hacerse con los recursos necesarios para vivir, incluso con más recursos de los necesarios, como si se pretendiera conjurar peligros futuros de escasez. Comunitaristas como lo han sido Aristóteles, Tomás de Aquino, Tomás Moro, Hegel o Kropotkin, por citar solo unos cuantos autores de épocas diversas, han tenido como opositores intelectuales a otros autores más individualistas, especialmente frecuentes en la tradición occidental, sobre todo desde Hobbes en adelante. Es por eso por lo que la metáfora del barco, tal y como es utilizada en la actualidad por algunos pensadores y responsables políticos, puede inducir a confusión. Claro que vamos en un mismo barco, pero no todos viajamos en las mismas condiciones. Si nos atenemos a la imagen del barco, en un barco hay tripulación y pasajeros, y en ambos grupos las condiciones de existencia no son en absoluto las mismas. Dentro de la tripulación están los marineros que apechugan con el trabajo que mantiene el barco en condiciones de navegación y garantiza la vida cotidiana de los pasajeros; pero también están los oficiales y el capitán del barco en la cúspide de la pirámide. Y por otra parte, hay pasajeros de primera y de segunda, incluso existen pasajeros de tercera en algunas situaciones. O pasajeros reducidos a la condición de mercancías, como ocurría en los barcos dedicados al negocio de esclavos.

Según la interpretación de Adorno y Horkheimer, la metáfora más adecuada para describir la condición humana no es la del barco, sino la que ofrece un barco concreto, el barco en el que Odiseo (Ulises) y sus compañeros se esforzaban por regresar a la patria de la que habían salido en busca de gloria y botín. Pues bien, cuando el barco se acercaba al peligroso lugar en el que las sirenas seducían a las tripulaciones con sus cantos, Odiseo, persona famosa por su astuta inteligencia, inventa un procedimiento sugerente: el permanecerá atado al poste, disfrutando del canto de las sirenas, pero no participará en el trabajo de remar, mientras que sus compañeros se dedicarán a remar, pero con los oídos bien tapados para no caer en la trampa urdida por las malévolas sirenas.

La metáfora queda así más próxima a la real condición humana, no a aquella que debería ser, incluso que debería ser para garantizar a todos las mejores condiciones. Es la metáfora de una sociedad en la que unos trabajan y acceden al pan necesario para seguir trabajando, pero no disfrutan de las rosas de la vida, mientras que otros, muchos menos, disfrutan a espuertas de algo más que pan y sobre todo de las rosas, pero no trabajan, mucho menos en aquellos trabajos que son más duros, pero probablemente más necesarios.

La metáfora del barco adquiere así una nueva luz y permite una comprensión más ajustada de lo que nos está ocurriendo en las últimas décadas. Por un tiempo, pareció que nos acercábamos a una sociedad que lograba generar riqueza para todo el mundo y la repartía además repartirla de forma aparentemente más equitativa. Había pan y rosas para todos, más bien para casi todos, aunque solo en algunos países sin duda privilegiados. Pero pronto empezamos a percibir que algunos pasajeros y parte de la tripulación del barco consideraban que debían quedarse con una parte mayor de los recursos, y actuaron para conseguirlo así.

Mientras las condiciones fueron favorables, permitieron que la mayoría accediera a niveles confortables de existencias, pero garantizaron que ellos se quedaban con la mejor parte y que su riqueza se incrementaba notablemente. La desigualdad incluso disminuía, por más que el reparto no era del todo equitativo. Y la codicia y afán acaparador de esas minorías no tenía límites. Espoleados por esa codicia y surgidas nuevas y complejas circunstancias, no han tenido ningún problema en imponer un modelo en el cual unos pocos se apropian de los beneficios y otros muchos cargan con el peso de las dificultades y las penurias, mientras siguen trabajando para que el barco llegue a puerto. Se describe así mejor una sociedad en la que unos mejoran en sus condiciones de vida y consolidan sus posiciones de privilegio, mientras otros perciben claramente que sus condiciones de existencia se han deteriorado.

Lo decisivo, por tanto, no es estar en un mismo barco, sino el tipo de barco en el que estamos.

lunes, 5 de mayo de 2014

La lucha de miles de peruanas esterilizadas: "La enfermera me dijo: ya no parirás como una cerda"

En 1996, el gobierno de Alberto Fujimori inició una radical política de control de la natalidad que duró un lustro, en el cual fueron esterilizadas a unas 300.000 mujeres, al menos 2.000 de ellas a la fuerza
La ONG Instituto de Defensa Legal y la fiscalía anticorrupción han pedido un juicio por crímenes de lesa humanidad

domingo, 4 de mayo de 2014

El olvidado origen del “Día de la Madre”

En 1870 la escritora estadounidense Julia Ward convocó a todas las madres del mundo a rebelarse contra la guerra, en una desgarradora proclama pacifista que mantiene su vigencia.
La proclama convocaba a un Congreso Internacional de Madres para promover alianzas entre diferentes nacionalidades y el arreglo amistoso de cuestiones internacionales.
Las reacciones conservadoras lograron traducir aquella propuesta en la celebración comercial del Día de la Madre que se ha generalizado en buena parte del mundo.
¡Levántense, mujeres de hoy! ¡Levántense todas las que tienen corazones, sin importar que su bautismo haya sido de agua o lágrimas! Digan con firmeza: ‘No permitiremos que los asuntos sean decididos por agencias irrelevantes. Nuestros maridos no regresarán a nosotras en busca de caricias y aplausos, apestando a matanzas. No se llevarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que hemos podido enseñarles acerca de la caridad, la compasión y la paciencia’. Nosotras, mujeres de un país, tendremos demasiada compasión hacia aquellas de otro país, como para permitir que nuestros hijos sean entrenados para herir a los suyos. Desde el seno de una tierra devastada, una voz se alza con la nuestra y dice ‘¡Desarma! ¡Desarma!’ La espada del asesinato no es la balanza de la justicia. La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión.
Julia Ward, Proclama del Día de las Madres, 1870

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...