miércoles, 20 de julio de 2011

ZARA: Un imperio a costa de sus trabajadores

Más de mil cien millones de beneficios, sólo en 2010. Pero, para Zara no son suficientes para mejorar las condiciones de trabajo de sus empleadas. Ellas, lo han denunciado durante el primer día de rebajas con una concentración en Madrid, en el centro de la calle Preciados.






Para oir la entrevista haz click aquí:  Ir a descargar"> Ir a descargar

teleoperadores, explotación y lucha

“No es extraño ahora en este sector que temarches una mañana de la subcontrata en la que trabajas y que al día siguiente te digan que el servicio lo cubrirá otra empresa, que le sale aún más barata a la compañía contratista.Aunque en teoría están obligados a reabsorber gran parte de la plantilla, en la práctica, unas veces te quedas y otras te vas”. Me lo cuenta una teleoperadora de 48 años con dos hijos. “Desde hace años, parece que tenemos que dar las gracias a Movistar por mantener parte de sus servicios en España en vez de deslocalizarlos todos a Argentina, por ejemplo. Allí la situación es mucho peor. Hay gente que gana un sueldo muy por debajo de los 400 euros. Yo llevo años detrás de un horario estable y una jornada de ocho horas, pero la tónica ahora es tener gente más joven trabajando durante pocas horas al día. Deben de resultar más fáciles de contentar”.
“El convenio de los trabajadores de telemarketing está diseñado a la medida de la patronal. En la práctica perpetúa la precariedad porque, por ejemplo, no se reconoce el derecho de subrogación, lo que quiere decir que cuando se cambia de subcontrata las trabajadoras, ya que en un 90% son mujeres, pueden perder su empleo. De no hacerlo, tendrán que empezar de cero y se quedarán sin su antigüedad y todos los derechos adquiridos”, explica Igor Eizaguirre, del sindicato vasco Ela, uno de los más activos en la lucha por los derechos de los trabajadores de telemarketing. “Precisamente en estos momentos estamos trabajando por mejorar el convenio de los trabajadores de Euskaltely vemos que muchas mujeres están hartas y  se están arriesgando. Hay que tener en cuenta que se trata de un acto valiente porque en el próximo cambio de subcontrata podrán librarse de las que protesten con total sencillez”, explica.
Dosis tóxicas de incertidumbre. Cadenas infinitas de contratos enlazados, usados y tirados. Deseos de enganchar una campaña estable para poder tener unos meses de tranquilidad. Es el día a día descrito por muchos teleoperadores que confiesan acostumbrarse tanto al “estrés” de no saber qué será de sus vidas, que llega un momento en que lo consideran una forma normal de existir. “Creo que llega un momento en el que lo más difícil ya no es tu propia situación, sino sentir que estás contribuyendo a prácticas que detestas. Los coordinadores nos incitan a dar los precios sin tener en cuenta el IVA u omitir información que el cliente necesita para tomar una decisión. A veces tienes que decir que un servicio es gratis cuando no lo es, o no recordar el precio de instalación. Todos los días siento que tengo que buscar otra cosa, pero no resulta sencillo cuando dependes de unos ingresos”, explica una teleoperadora madrileña que trabaja actualmente para Vodafonepero que antes lo ha hecho para Movistar y dos compañías de venta de seguros. “A veces tienes que colgar al cliente para salvar tu puesto de trabajo porque te estás entreteniendo demasiado en la conversación y sabes que eso es algo muy mal visto en el call center. A los clientes que tienen un saldo bajo a veces les ponemos una música para que no se enrollen demasiado. A veces no sabemos la respuesta a lo que nos piden porque nos falta formación y en vez de buscarla tratamos de confundirle para que cuelgue y no nos ponga en un compromiso. La consigna que nos transmite la subcontrata no es dar un buen servicio, sino cumplir los ratios exigidos y ser escrupuloso con las normas”, detalla. 
Desde Perú, Sabina (nombre falso) me cuenta algunas vivencias que ha ido atesorando durante más de diez años como teleoperadora. “En Atento, la subcontrata de Movistar, nos hacían trabajar en locales que ni siquiera se habían terminado de acondicionar y estaban llenos de polvo, de cascotes. Unos compañeros me contaron que en 2007 estuvieron trabajando en un quinto piso durante las réplicas del terremoto de este año y veían rajas en las paredes. Tenían miedo. Respecto a nuestra vida diaria, el salario es de miseria aunque trabajes fines de semana y festivos. La actitud es totalmente prepotente. Actúan como si te estuvieran regalando el dinero que te dan”.



Manifestación de teleoperadores en Argentina

martes, 19 de julio de 2011

DRAGADOS. Usar y tirar

Cada historia es diferente. Todas forman un mosaico en el que cualquiera podría entrar en cualquier momento. Hasta hace mes y medio, por ejemplo, la de Pepe Luís era igual a la de muchos trabajadores de la construcción que se han pasado la vida recorriendo España. Esos que han levantado autopistas, túneles o traviesas del AVE por toda la Península. Pero su vida sufrió un giro brusco de timón. "Estaba bien, tenía comida, cama, oficio y en cuatro días quedé tirado, perdido", explica este trabajador de la construcción con más de 29 años abonados a la seguridad social. 
Durante dos décadas trabajó en Dragados, una de las grandes constructoras de obra civil de España. Pero lo perdió todo. "Que cómo estoy. Imagínate, fatal. No te acostumbras nunca. Cada día me levantaba por las mañanas e iba a trabajar. Ahora estoy tirado", asegura.

lunes, 18 de julio de 2011

Un PARADO angustiado es el "atracador" de Vallecas



El 'atracador' que irrumpió este 16 de julio de 2011 en un bar del madrileño barrio de Vallecas y retuvo a dos personas durante casi cuatro horas en el interior del establecimiento es un "parado angustiado que quería llamar la atención sobre su situación".



Lo han contado los dos negociadores del Cuerpo Nacional de Policía que consiguieron que el asaltante se entregara y el suceso se resolviera sin heridos y sin necesidad de intervenir a tiros para reducirlo.
J.C.A.L de 49 años y nacionalidad española, es vecino de la zona y no tiene antecedentes policiales.

domingo, 17 de julio de 2011

OBLIGADOS A PARECER CONTENTOS


"Ya, ya, sabemos que está en paro, pero con esa actitud negativa no se llega a ninguna parte. Sonría, sonría". "Sí, sí, puede que tenga cáncer pero no interiorice lo que le está pasando como una desgracia sino como un desafío". No, no es un diálogo inventado. Estas frases se han convertido en un lugar común y resumen la corriente de pensamiento de que la desgracia en sus variadas formas no es, en realidad, un infortunio sino un reto, y que acabar en las filas del desempleo o contraer una enfermedad grave, por ejemplo, es una oportunidad de cambiar de vida, de superación personal.
La llegada de la crisis más dura desde la Gran Depresión de 1929 ha acentuado esta teoría conocida en Estados Unidos como pensamiento positivo. Esta seudoideología casi infantil es suscrita al alimón por economistas, políticos, psicólogos, médicos y estrellas de la televisión. Según la misma, las víctimas de la crisis no solo tienen que sufrir en silencio su desgracia sino que casi se ven obligadas a estar contentas, como ha denunciado la escritora estadounidense Barbara Ehrenreich en su libro Sonríe o muere (Editorial Turner, 2011), que ha resultado todo un alarido contra "la trampa del pensamiento positivo".
La autora ejemplifica este pensamiento en el acoso psicológico que sufren los parados en los seminarios de motivación y cursos de recolocación, tan de moda ahora, sobre todo tras los ajustes en las grandes empresas. "Había gente a la que habían echado del trabajo y que se dirigía cuesta abajo y sin frenos hacia la pobreza, a la que se decía que debía ver su situación como una oportunidad digna de ser bienvenida. También en este caso el resultado que nos prometían era una especie de cura; la persona que pensaba en positivo no solo se sentiría mejor mientras buscaba trabajo, sino que para ella ese trámite acabaría antes y más felizmente".

Ceuta, cuentas y pago de facturas

A lo largo de las luchas sociales del siglo XX se fue acuñando una idea realmente luminosa: "privatización de beneficios y socializació...