Diego Velicia Miranda/facebook
Aquí va mis conclusiones después de un mes de hospital acompañando a mi padre:
- Me he encontrado con señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos encantadoras, alegres, serviciales, delicadas, volcadas en el enfermo... Me he encontrado señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos huidizos, bordes, tipo sargento, desganados...
Conclusión primera: en todos los sitios hay de todo.
- He visto familias que se reconcilian gracias a la enfermedad de un padre y familias que se pelean por la enfermedad de un padre.
Conclusión segunda: La enfermedad, el dolor, el sufrimiento, pueden vivirse como algo que une o como algo que divide.
- He presenciado cómo aparatitos muy pequeños de nombres impronunciables salvan vidas.
Conclusión tercera: la técnica es una maravilla. El ser humano que la desarrolla también puede serlo.
- Me he cruzado con embarazadas de muchos meses que subían cuatro plantas por las escaleras, porque sólo hay un ascensor disponible para un hospital por el que a diario pasan miles de personas.
Conclusión cuarta: el "walking is good" del Ayuntamiento de Valladolid algunos lo hacen obligados.
- He asistido a inicios de amistad entre enfermos que coinciden en una habitación unos cuantos días. Otros pasan sin más.
Conclusión quinta: puedes hacer amigos en muchas situaciones en la vida. También puedes pasar sin más por muchas situaciones de la vida.
- He observado a personas que hacen piruetas con su trabajo, sus preocupaciones, sus familias, para ir al hospital a dar una palabra de ánimo, un beso, un relevo al que está de guardia.
Conclusión sexta: Si alguien piensa que "todo el mundo va a lo suyo" es porque no ha ido a un hospital con los ojos abiertos.
- He notado cómo hay personas que quieren conocer con claridad lo que les pasa a ellos mismos o a sus familiares. Otras en cambio prefieren no saberlo todo.
Conclusión séptima: tenemos formas diferentes de afrontar las cosas. El problema viene cuando yo quiero que tú afrontes las cosas a mi manera.
- Sólo he tomado un café en la cafetería del Clínico de Valladolid.
Conclusión octava: el café de la cafetería del Clínico es malísimo.
Gracias a todos los que os habéis interesado en este tiempo!!!
- Me he encontrado con señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos encantadoras, alegres, serviciales, delicadas, volcadas en el enfermo... Me he encontrado señoras de la limpieza, celadores, auxiliares, enfermeras y médicos huidizos, bordes, tipo sargento, desganados...
Conclusión primera: en todos los sitios hay de todo.
- He visto familias que se reconcilian gracias a la enfermedad de un padre y familias que se pelean por la enfermedad de un padre.
Conclusión segunda: La enfermedad, el dolor, el sufrimiento, pueden vivirse como algo que une o como algo que divide.
- He presenciado cómo aparatitos muy pequeños de nombres impronunciables salvan vidas.
Conclusión tercera: la técnica es una maravilla. El ser humano que la desarrolla también puede serlo.
- Me he cruzado con embarazadas de muchos meses que subían cuatro plantas por las escaleras, porque sólo hay un ascensor disponible para un hospital por el que a diario pasan miles de personas.
Conclusión cuarta: el "walking is good" del Ayuntamiento de Valladolid algunos lo hacen obligados.
- He asistido a inicios de amistad entre enfermos que coinciden en una habitación unos cuantos días. Otros pasan sin más.
Conclusión quinta: puedes hacer amigos en muchas situaciones en la vida. También puedes pasar sin más por muchas situaciones de la vida.
- He observado a personas que hacen piruetas con su trabajo, sus preocupaciones, sus familias, para ir al hospital a dar una palabra de ánimo, un beso, un relevo al que está de guardia.
Conclusión sexta: Si alguien piensa que "todo el mundo va a lo suyo" es porque no ha ido a un hospital con los ojos abiertos.
- He notado cómo hay personas que quieren conocer con claridad lo que les pasa a ellos mismos o a sus familiares. Otras en cambio prefieren no saberlo todo.
Conclusión séptima: tenemos formas diferentes de afrontar las cosas. El problema viene cuando yo quiero que tú afrontes las cosas a mi manera.
- Sólo he tomado un café en la cafetería del Clínico de Valladolid.
Conclusión octava: el café de la cafetería del Clínico es malísimo.
Gracias a todos los que os habéis interesado en este tiempo!!!
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