Pregunta: ¿Se percibe en vuestro trabajo un cambio en el perfil de las familias que acuden a pedir ayuda?
María: Sí. Para empezar, no pasa semana sin que alguien nos diga que “si no fuera por mis hijos me tiraba por el puente, me quitaba la vida”. Este es un indicador claro del grado de desesperación de la gente, y ves que te lo dicen con el corazón en la mano, lo hablas con otros compañeros de otros distritos y te cuentan casos similares.
Laura: Sí. Nosotras como educadoras sociales somos teóricamente servicio de prevención, pero todas las familias en las que intervenimos son riesgo grave o muy grave. Hay una normalización de cosas que antes eran escandalosas.
María: Y es muy grave, porque al final que un niño solo coma una vez al día te parece normal, cuando hace tres años era impensable.
Laura: El año pasado empezamos a notar el aumento increíble de número de personas que no tenían comida suficiente y el aumento de personas en esa situación de “me quiero suicidar”.
María: Sí. Para empezar, no pasa semana sin que alguien nos diga que “si no fuera por mis hijos me tiraba por el puente, me quitaba la vida”. Este es un indicador claro del grado de desesperación de la gente, y ves que te lo dicen con el corazón en la mano, lo hablas con otros compañeros de otros distritos y te cuentan casos similares.
Laura: Sí. Nosotras como educadoras sociales somos teóricamente servicio de prevención, pero todas las familias en las que intervenimos son riesgo grave o muy grave. Hay una normalización de cosas que antes eran escandalosas.
María: Y es muy grave, porque al final que un niño solo coma una vez al día te parece normal, cuando hace tres años era impensable.
Laura: El año pasado empezamos a notar el aumento increíble de número de personas que no tenían comida suficiente y el aumento de personas en esa situación de “me quiero suicidar”.
María: Hay gente que aguanta sin operarse para no perder el trabajo. Yo atiendo a una mujer que se tiene que operar de la rodilla, y no se opera porque no se puede permitir una baja en su trabajo. Tiene tres hijos, es víctima de violencia de género. Lo que hace es ir a urgencias los fines de semana, le ponen analgésicos y así tira como puede.
Laura: Si tú tienes una tara eres un producto defectuoso. Tras una baja porque tienes la rodilla mal te pueden echar del trabajo, y si sales del mercado laboral no vuelves a entrar. La gente no se puede permitir ni ir al médico porque no pueden faltar al trabajo, aunque sea algo grave. Y ¿cómo dices a alguien vete al médico y que al día siguiente le echen del trabajo?
"Niños mareados por no comer"
Laura: La necesidad ya no es porque 'se me ha caído un diente o se me han roto unas gafas'. Ahora la gente viene pidiendo ayuda para comida, para vacunas, para velas. No para pagar la luz, sino directamente para las velas o para pagar bombonas de butano porque no tienen gas. Cada vez hay más empalmes de luz en ciertos barrios.
María: Estamos encontrando ya niños en el instituto que se marean por no comer lo suficiente. Tengo un amigo argentino que hace dos años, cuando yo le decía que percibía un empeoramiento de la situación, él me decía que todavía nos faltaba por ver niños mareados por no comer. Pues ya lo estamos viendo. Chavales que se marean y en el momento en el que rascas un poco encuentras que no han cenado ni desayunado. Los comedores de Cáritas y otros comedores están desbordados, hay tanta demanda que no hay suficiente cantidad de verdura, proteínas, fruta...
Laura: Antes siempre había una rendija de luz. Ahora no. Ahora la sensación es que se van ahogando. Es: 'El agua está aquí [hace un gesto señalando al cuello], sé que no va a bajar y cruzo los dedos para que no suba más; que me suba puede ser que el niño se ponga malo y tenga que comprarle medicinas'. Eso ya es un problema.
Laura: La necesidad ya no es porque 'se me ha caído un diente o se me han roto unas gafas'. Ahora la gente viene pidiendo ayuda para comida, para vacunas, para velas. No para pagar la luz, sino directamente para las velas o para pagar bombonas de butano porque no tienen gas. Cada vez hay más empalmes de luz en ciertos barrios.
María: Estamos encontrando ya niños en el instituto que se marean por no comer lo suficiente. Tengo un amigo argentino que hace dos años, cuando yo le decía que percibía un empeoramiento de la situación, él me decía que todavía nos faltaba por ver niños mareados por no comer. Pues ya lo estamos viendo. Chavales que se marean y en el momento en el que rascas un poco encuentras que no han cenado ni desayunado. Los comedores de Cáritas y otros comedores están desbordados, hay tanta demanda que no hay suficiente cantidad de verdura, proteínas, fruta...
Laura: Antes siempre había una rendija de luz. Ahora no. Ahora la sensación es que se van ahogando. Es: 'El agua está aquí [hace un gesto señalando al cuello], sé que no va a bajar y cruzo los dedos para que no suba más; que me suba puede ser que el niño se ponga malo y tenga que comprarle medicinas'. Eso ya es un problema.
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