María prieto
A
veces el miedo es real. Todavia recuerdo subir a los trenes cercanias
de Madrid, después de los brutales atentados del 11-M y mirar vagón por
vagón, aver cual podría ser el mejor sitio para sentarse y si volviera a
pasar que no te pillara.Por no decir que mirabas con lupa las mochilas y
maletas de los viajeros.Ese 15 de Marzo que tuve que coger de nuevo el
tren de Alcalá a Atocha, esos 30 minutos que parecían no acabar nunca.
Tarde una semana más en poder subir al vestíbulo de Atocha,inundada de
velas y flores,estampas de santos,mensajes anónimos de solidaridad y
allí lloramos todos,hartos del dolor . Homenaje del pueblo de Madrid
ante el sinsentido terrorista.¿Hasta cuando tendremos que esperar para
que los que gobiernan, los que mandan, los que tienen en sus manos el
futuro, se den cuenta que sus actos siempre los pagan los mismos?.

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