lunes, 9 de septiembre de 2019

Estupidez turística

La estupidez turística ha dispatrado el despilfarro. 22.000 individuos tirando 145.000 jilos de tomate.
Un gancho para tirar del turismo.

miércoles, 28 de agosto de 2019

EL PRECIO DE LA NIEVE

LACABECERA.ORG

Si no existiese en Europa un país en donde se paga una contribución para disfrutar de la luz del día, podría causar maravilla el ver que en América se considera como propiedad del rey de España aquella capa de nieve que cubre la alta cordillera de los Andes.

Alexander von Humboldt. Ensayo político sobre el reino de la Nueva España

Así se asombraba el científico prusiano en una de sus expediciones por las propiedades americanas de los Borbones españoles a propósito del impuesto real que se aplicaba a la nieve, ya que ésta era un producto de lujo para enfriar las bebidas y refrescos de las clases más adineradas. Si en los primeros años del siglo XIX era insólito la tasa sobre los neveros que, inmanentes, permanecían en el continente desde hacía milenios, ¿cómo de insólitos son hoy los precios que sobre determinados productos -tan necesarios o más que la nieve andina- se imponen también con voluntad regia?

Eso es lo que se pregunta la Cátedra Universitaria Extraordinaria ‘Derecho a la salud y acceso a medicamentos’ de Farmamundi en la Universidad Complutense de Madrid en el curso que recientemente ha organizado en el marco de los Cursos de Verano de la UCM a propósito del precio de los medicamentos y al que tuvieron la amabilidad de invitarnos a acudir.

La indescifrable factura de los medicamentos. Adaptado de la ponencia de Irene Bernal durante el curso.

¿Cómo es, entonces, el modo de fijación del precio de los medicamentos? En 1994 aparecen en el seno de la Organización Mundial del Comercio los Acuerdos sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Es decir, las patentes. Podemos deducir del hecho de que este sea el marco en que nos movemos que el asunto de los fármacos es de índole comercial, no sanitaria. Primer strike. El acuerdo sobre los ADPIC proporciona al “descubridor” de una nueva molécula 20 años de exclusividad en el comercio de dicha molécula con la siguiente lógica: este monopolio de facto permite al industrial recuperar lo invertido en I+D y asimismo seguir invirtiendo en I+D y por tanto progresar en el campo de los tratamientos farmacológicos.

Pero incluso este generoso modelo es insuficiente para la industria y aparecen dos elementos perturbadores: por un lado, la negociación “país a país” de los precios del medicamento y la absoluta oscuridad en que se dan estas negociaciones. Por otro, las indignas prácticas de evergreening, esto es, la modificación superficial de la molécula en patente sin cambios innovadores para poder renovar la patente, alargando esos 20 años iniciales de exclusividad hasta más del doble en muchos casos. Algunas moléculas hoy en el día en comercio bajo patente llevan a sus espaldas la friolera de más de 100 patentes adjudicadas (1). De modo que parece que el supuesto retorno en I+D que procuraban los ADPIC no eran tal, especialmente si tenemos en cuenta que sólo alrededor del 30% de los nuevos fármacos e indicaciones de los últimos 10 años suponen un beneficio o novedad real (2).

Esta espiral desbocada de precios ascendentes estalló a principios del siglo XXI con la crisis de los antirretrovirales lo que llevó a la OMC en su conferencia de Doha del año 2001 a recordar a los miembros que los ADPIC no pueden suponer un obstáculo para la salud pública y que los distintos países pueden y deben hacer uso de las flexibilidades (excepcionalidades) recogidas en dichos acuerdos (3).

Aunque los distintos países no han hecho un uso precisamente desmedido de dichas flexibilidades –quizá más bien rácano-, la industria no quiso dejar al azar la posibilidad de que esto pudiera suponer un contratiempo en sus contabilidades anuales y empezó a promover un concepto hoy plenamente instaurado: el precio por valor. Es decir, el medicamento vale tanto como el beneficio en salud que genera. ¿Cuánto vale una vida entonces? Evidentemente, todo lo que estemos dispuestos a pagar (4). La industria mantiene así hoy una ambigüedad en la que justifica los altos precios por un lado en los ADPIC pero por otro lado niega este principio para hablar de precio por valor pero sin renunciar a sus monopolios. Con todos los frentes cubiertos, el gasto farmacéutico sigue siendo el peso pesado del presupuesto sanitario y no para de crecer ignorando crisis, recesiones y otros avatares de los ciclos económicos capitalistas.

Y a nosotros como primaristas, ¿nos importa algo de todo esto -más allá de la evidente injusticia-? Debería, teniendo en cuenta que el precio de los medicamentos en sí mismo es una barrera al acceso a los tratamientos. Un alto precio sumado a sistemas de repago de medicamentos y estrategias de desabastecimiento por parte de los laboratorios para forzar el consumo de los medicamentos más caros es una combinación letal: hasta un 8% de los estadounidenses declaran saltarse dosis de medicación para ahorrar dinero (5) y se estima que un 3% de la población española no pudo pagar el medicamento prescrito por un profesional del sistema sanitario. La publicidad de enfermedades de dudosa entidad clínica –disease mongering– (6) y las indicaciones sin respaldo sólido en la evidencia en las que los profesionales a menudo participamos con entusiasmo magnifica este efecto a la par que las ganancias de la industria del medicamento.

Ante esta situación, son muchos los grupos y propuestas diferentes para abordar este problema. Las más conservadoras defienden la imposibilidad de echar abajo el sistema APID en este momento y la necesidad, por un lado, de hacer respetar los acuerdos de los ADPIC originales, fiscalizando el proceso de patentes con especial atención en las prácticas de evergreening o haciendo un mayor uso de las flexibilidades de los ADPIC y por otro, instaurar una transparencia total de los costes de I+D, ya que es en estos en los que se sustenta, al menos en la teoría, la razón de ser de los ADPIC.

Otras posiciones van un paso más allá y creen necesarios algunos cambios que, en cierto modo, cuestionan la esencia misma del sistema ADPIC. Entran en esta categoría las propuestas de inversión pública en todo el proceso de I+D (evitando así la parasitación por la industria de los costosos estadios iniciales del desarrollo que a menudo compran de entidades públicas una vez realizados), la supeditación de la investigación a las necesidades reales de los países y no a las decisiones de la industria o la implementación de sistemas de fijación de precios según el precio de genérico y no el fijado por la industria.

Finalmente, no nos gustaría acabar sin apuntar que en lo que tanto los más conservadores como los más radicales están de acuerdo es en el tremendo lastre que supone el precio por valor. Y es quizá en este último sentido que en Atención Primaria tenemos mucho que decir. En este paradigma la gran, quizá única, arma de negociación de la industria farmacéutica es el irremediable hecho de que “las vidas de todos están en sus manos”. ¿Irremediable? Desde la medicina de familia, al menos tal y como desde aquí la entendemos, el abandono del enfoque biomédico como modelo único y monolítico no es sólo deseable sino también necesario. Son otros elementos como la vivienda, el trabajo, los territorios, el género, la racialización… los que determinan en mayor medida nuestra salud. Trabajar desde esta perspectiva supone poner al medicamento en un lugar más realista en el gran espectro de la salud. Evidentemente muchos de ellos son extremadamente necesarios, pero también muchos de ellos aportan, como hemos visto, nada o casi nada a la salud de las personas. Así, la defensa de un sistema centrado en los determinantes sociales ve al fármaco como una herramienta más y no como un pilar en la construcción de la salud. Creemos, sinceramente, que esta perspectiva contribuiría enormemente a la desactivación del sistema de precio por valor.

Todas estas propuestas pasan, necesariamente, por el concurso de la sociedad civil, sin cuya participación en estas iniciativas es extremadamente difícil que se lleguen a desarrollar normativas e implementar políticas en alguna de estas líneas. Precisamente la información, movilización y trabajo de abogacía es el eje que articula la campaña de No Es Sano (7), que intenta poner en el centro del tablero el problema del precio de los fármacos. Queremos así terminar haciéndonos eco de su excelente trabajo y de la necesidad de colaborar todos, cada cual, desde su gran o pequeño ámbito de acción, a la solución de un problema que impacta cada día más y en más personas. 

Texto elaborado por Alberto Cabañas a raíz de su participación en el curso de la Cátedra Universitaria Extraordinaria ‘Derecho a la salud y acceso a medicamentos’ de Farmamundi en la Universidad Complutense de Madrid.

Alberto Cabañas es residente de Medicina Familiar y Comunitaria del Centro de Salud Numancia (Puente de Vallecas, Madrid)

BIBLIOGRAFÍA:
  1.  Overpatented, Overpriced: How Excessive Pharmaceutical Patenting is Extending Monopolies and Driving up Drug Prices. I-MAK. 2018. Disponible en https://www.i-mak.org/overpatented-overpriced- excessive-pharmaceutical-patenting-extending-monopolies-driving-drug-prices/
  2. Drugs in 2017: a brief review. Prescrire Int 2018; 27 (192): 110-111.
  3. Declaración relativa al acuerdo sobre los ADPIC y la salud pública. Organización Mundial del Comercio. Doha. Adoptada el 14 de noviembre de 2001. Disponible en https://www.wto.org/spanish/thewto_s/minist_s/min01_s/mindecl_trips_s.htm
  4. A propósito del escándalo desatado por Martin Shkreli cuando era CEO de Turing Pharmaceuticals al elevar un 5.000% el precio de la pirimetamina para el tratamiento de toxoplasmosis en VIH, el también CEO de Nostrum, Nirmal Mulye, declaró que consideraba como “requisito moral” el cobrar todo lo posible por un medicamento. La noticia completa disponible en https://www.ft.com/content/48b0ce2c- b544-11e8-bbc3-ccd7de085ffe
  5. Explotación de datos de la Encuesta Nacional de Salud 2017 de Estados Unidos.
  6. Health metamorphosis: disease mongering and communication strategies. María Teresa Ruiz-Cantero y Belén Cambronero-Saiz. Gac Sanit. 2011;25(3):179–181. Disponible en http://www.gacetasanitaria.org/es-la-metamorfosis-salud-invencion-enfermedades-articulo- S0213911111000914
  7. Toda la información disponible en http://noessano.org/es/

miércoles, 19 de junio de 2019

Zara condenada por despedir a otra trabajadora que denunció tras encadenar docenas de contratos

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia acaba de condenar a Inditex a readmitir o indemnizar a una empleada que previamente había denunciado a la empresa en los juzgados de lo laboral. Este trabajadora de Zara encadenó 57 contratos temporales, 28 a través de ETT, en dos años y cuatro meses. Un "fraude en la contratación" que la Justicia también probó en varios otros casos sin que la empresa de Amancio Ortega haya modificado su apuesta por la precariedad.


La empleada ya había ganado en la magistratura de Trabajo. Ahora la Justicia le vuelve dar la razón, aunque no admite la violación de derechos fundamentales por discriminación que alegaba. El grupo de Amancio Ortega tendrá, eso si, que pagarle 3.424 euros de indemnización o readmitirla, según la sentencia que detalla Economía Digital.

Lo cierto es que este caso de una trabajadora de la tienda deAs Cancelas  es similar a la política de  "fraude en la contratación", que los sindicatos gallegos llevan años denunciando . Por ejemplo, el año pasado UGT lanzó una campaña alegando, precisamente, que Inditex encadenaba contratos temporales ilegamente durante años y, cuando las trabajadoras finalmente se atrevían a reclamar ser indefinidas, el grupo simplemente las despedía. 
e acuerdo a la versión sindical, si las operarias iban un paso más allá denunciando los hechos ante la Justicia, la compañía simplemente admitía el despido improcedente, pagaba la indemnización -unos pocos miles de euros, en la mayoría de los casos- pero no readmitía a la denunciante. Tan solo la substituía por otra joven, que empezaba, como todas, encandenando contratos a través de ETT.  

Gracias a la acción sindicalla Justicia forzó a la firma de Arteixo a readmitir a cinco  trabajadorasel pasado noviembre. Vista esta nueva sentencia parece que, pese a las protestas de los sindicatos, la política de Inditex sigue siendo la misma. 

"Inditex también firma acuerdos internacionales de cumplimiento de normativa laboral en los distintos países. Queda claro que es todo fachada, a su buque insignia, ZARA, le da igual todo esto", concluyó en su día UGT. 

POLÍTICA DE SILENCIO
La compañía téxtil nunca ha respondido a las críticas de los sindicatos y tampoco comenta las sentencias laborales cuando los medios le piden su opinión, como hizo en reiteradas ocasiones Galiciapress.

lunes, 10 de junio de 2019

El patriotismo de los millonarios

Manuel Rivas/El País
A Amancio Ortega habría que medirlo, en justicia, con otros grandes acaudalados españoles. No se les ve competir en donaciones
UN GRUPO de grandes millonarios españoles, agrupados en la asociación Riqueza Responsable, se ha dirigido a los miembros del Congreso recientemente constituido y al presidente Sánchez para que acuerden una subida de impuestos. “Les pedimos que se opongan a cualquier legislación que exacerbe aún más la desigualdad”, afirman en el manifiesto enviado a los diputados. También critican la eliminación del impuesto de sucesiones, acordada ya en muchas autonomías. Consideran inmoral y lesivo para el país el “transferir legados masivos a los herederos” sin ninguna contribución al erario público.
Una noticia así sería inverosímil, ni siquiera como broma en la revista Mongolia y publicada el Día de los Santos Inocentes. Pero algo semejante ocurrió de verdad en un lugar del mundo llamado Estados Unidos. Al comienzo del mandato de Trump, cuando el multimillonario presidente puso en marcha la reforma para ampliar las ventajas fiscales a los más ricos, además del previsible rechazo de la oposición demócrata, se produjo este insólito movimiento denominado Responsible Wealth (Riqueza Responsable), al que se sumaron 400 millonarios. Estos altos ejecutivos consideraban que la salud económica del país no pasaba por “dar un respiro impositivo a quienes tienen mucho”. La alternativa era invertir en mejores servicios públicos y en la formación de la gente. En consecuencia, lo que correspondía a los intereses de la nación no era una rebaja de impuestos, sino un incremento.
Esa petición de subida de impuestos por parte de gente adinerada había tenido un precedente ejemplar en plena tempestad económica, en el año 2010. Cuarenta personas, dueñas de grandes fortunas, que se presentaron como Millonarios Patriotas por la Fortaleza Fiscal, reclamaron el fin de los privilegios tributarios implantados en el periodo presidencial de George Bush. Yo desconfío por principio de la gente que alardea de ser “políticamente incorrecta”. Ese suele ser el escudo de bravucones mediáticos que se pasan el día vapuleando a la gente más vulnerable. Ser machista o xenófobo no es ser “políticamente incorrecto”. Son averías groseras del pensamiento. Que un grupo significativo de millonarios, empresarios y ejecutivos españoles defendiese el patriotismo fiscal, esa sí que sería una espléndida y sísmica “incorrección” en el sistema actual, donde tantos políticos de garboso patriotismo ignoran o se callan que el principal problema del país es el enorme fraude fiscal. La suma de beneficios ocultos y la evasión ilegal de capitales. Muchos miles de millones de euros.
El gesto de donar equipamiento médico avanzado para la sanidad pública por parte de la fundación de Amancio Ortega, el hombre más rico de España y flamante casero de Amazon en Estados Unidos, ¿respondería a esa denominación de Riqueza Responsable? La donación, por importe de más de 300 millones de euros, motivó la más encendida polémica en los últimos días de la pasada campaña electoral. Y creo que la de más enjundia. El asunto va más allá de la morbosa tentación de adelantar la fecha del juicio final para poner en la balanza de san Miguel al señor Ortega. El detonante fue la denuncia pública de Isa Serra, candidata de Unidas Podemos: la sanidad pública no puede aceptar donaciones, y además finalistas, sino financiarse con los impuestos. A Isa Serra le llovieron piedras. Incluso la popular Andrea Levy le lanzó una piedra por chavista. Qué chévere. El caso es que Isa Serra tenía razón, pero a otros tampoco les faltaba.
Los ricos pagan pocos impuestos en España. Y cuanto más ricos, menos. Es una realidad que no van a reconocer. Y dudo que se organicen a la manera Riqueza Responsable o Millonarios Patriotas. Eso sí que sería una revolución. Si los pobres no pueden hacer la revolución, que la hagan los ricos. Debe de ser una aventura más interesante que romperse la crisma en deportes de riesgo. Volviendo a los impuestos, la diferencial con países semejantes no es tanto el tipo de tributación, sino toda la maraña que permite incentivos, deducciones, exenciones y mecanismos de escaqueo donde se luce la ingeniería del escapismo.
No son incompatibles las donaciones con el patriotismo fiscal. A Amancio Ortega, en este caso, habría que medirlo, en justicia, con los otros grandes millonarios españoles. Se benefician igualmente de un sistema fiscal muy indulgente, pero no se les ve competir en donaciones. Estarán preparando la revolución. 

El día que Domitila Barrios cuestionó los feminismos de élite en la ONU

En 1975 Domitila Barrios irrumpió en la testera de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer de la ONU con una fuerza irrebatible y una transversal, hasta entonces, invisibilizada por los feminismos hegemónicos: los conflictos de clase.

Domitila Barrios

En la Tribuna aprendí mucho también. Y en primer lugar, aprendí a valorizar más la sabiduría de mi pueblo. Allí, cada cual que se presentaba al micrófono decía: “Yo soy licenciada, represento a tal organización”… Y blá-bláblá, echaba su intervención. “Yo soy maestra”, “Yo soy abogada”, “yo soy periodista”, decía otra. Y blá-blá-blá, empezaba a dar su opinión.
Entonces yo me decía: “Aquí hay licenciadas, abogadas, maestras, periodistas que van a hablar. Y yo… ¿cómo me voy a meter?” Y me sentía un poco acomplejada, acobardada. E incluso no me animaba a hablar. Cuando por primera vez me presenté al micrófono frente a tantos títulos, como cenicienta me presenté y dije: “Bueno, yo soy la esposa de un trabajador minero de Bolivia”.

Estamos seguras que te gustará revisar: ¡Celebramos a Domitila Barrios compartiendo sus memorias!

Con un temor, todavía, ¿no? Y me animé a plantear los problemas que estaban siendo discutidos en ahí. Porque esa era mi obligación. Y los he planteado para que todo el mundo nos escuche a través de la Tribuna.
Esto me llevó a tener una discusión con la Betty Friedman, que es la gran líder feminista de Estados Unidos. Ella y su grupo habían propuesto algunos puntos de enmienda al “plan mundial de acción”. Pero eran planteamientos sobre todo feministas y nosotras no concordamos con ellos porque no abordaban algunos problemas que son fundamentales para nosotras, las latinoamericanas.
La Friedman nos invitó a seguirla. Pidió que nosotras dejáramos nuestra “actividad belicista”, que estábamos siendo “manejadas por los hombres”, que “solamente en política” pensábamos e incluso ignorábamos por completo los asuntos femeninos, “como hace la delegación boliviana, por ejemplo” —dijo ella.
Entonces yo pedí la palabra. Pero no me la dieron. Y bueno, yo me paré y dije:
Perdonen ustedes que esta Tribuna yo la convierta en un mercado. Pero fui mencionada y tengo que defenderme. Miren que he sido invitada a la Tribuna para hablar sobre los derechos de la mujer y en la invitación que me mandaron estaba también el documento aprobado por las Naciones Unidas y que es su carta magna, donde se reconoce a la mujer el derecho a participar, a organizarse. Y Bolivia firmó esta carta, pero en la realidad no la aplica sino la burguesía.
Y así, seguía yo exponiendo. Y una señora, que era la presidente de una delegación mexicana, se acercó a mí.


Ella quería aplicarme a su manera el lema de la Tribuna del Año Internacional de la Mujer que era “Igualdad, desarrollo y paz”. Y me decía:
Hablaremos de nosotras, señora… Nosotras somos mujeres. Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo. Por un momento, olvídese de las masacres. Ya hemos hablado bastante de esto. Ya la hemos escuchado bastante. Hablaremos de nosotras… de usted y de mí… de la mujer, pues.
Entonces le dije:
Muy bien, hablaremos de las dos. Pero, si me permite, voy a empezar. Señora, hace una semana que yo la conozco a usted. Cada mañana usted llega con un traje diferente; y sin embargo, yo no. Cada día llega usted pintada y peinada como quien tiene tiempo de pasar en una peluquería bien elegante y puede gastar buena plata en eso; y, sin embargo, yo no. Yo veo que usted tiene cada tarde un chófer en un carro esperándola a la puerta de este local para recogerla a su casa; y, sin embargo, yo no. Y para presentarse aquí como se presenta, estoy segura de que usted vive en una vivienda bien elegante, en un barrio también elegante, ¿no? Y, sin embargo, nosotras las mujeres de los mineros, tenemos solamente una pequeña vivienda prestada y cuando se muere nuestro esposo o se enferma o lo retiran de la empresa, tenemos noventa días para abandonar la vivienda y estamos en la calle. Ahora, señora, dígame: ¿tiene usted algo semejante a mi situación? ¿Tengo yo algo semejante a su situación de usted? Entonces, ¿de qué igualdad vamos a hablar entre nosotras? ¿Si usted y yo no nos parecemos, si usted y yo somos tan diferentes? Nosotras no podemos, en este momento, ser iguales, aun como mujeres, ¿no le parece?’

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...