-ENTREVISTA A Gustavo Vera
-¿Cómo ves la situación con respecto a la urbanización y la vivienda en la Ciudad?
- Dos cosas. Primero, la ciudad de Buenos Aires está estructurada en pos de la especulación inmobiliaria. Tiene una política cero de acceso a la vivienda. Hoy no tiene acceso a la vivienda ningún ciudadano porteño que tenga un sueldo menor a diez mil pesos y que no esté bajo convenio. Es un porcentaje muy bajo el que puede tener acceso a la vivienda. Después se da una situación bastante escandalosa donde tenes quinientas mil personas en situación de emergencia habitacional y hay trescientas setenta mil viviendas ociosas. Países como Holanda, Dinamarca o Suecia, plantean leyes en que la vivienda tiene una función social. Si no le das un uso en el mercado en determinado tiempo, te cobran impuestos mes tras mes, cada vez más gravoso. Al sexto mes que no le diste ninguna función, el Estado te alquila la vivienda, y te deposita judicialmente el monto del alquiler. Por dos años, no tenes derecho a reclamo hasta que se venza el contrato. Una vez que recuperas la propiedad, vuelve a correr el plazo para que le des una utilidad social. Pagas impuestos mucho más graves o le das un uso social. En una sociedad, el derecho a la vivienda es un derecho humano y no puede estar debajo del derecho a la propiedad. Por otra parte, hay otra cuestión. En el 2011, Argentina estuvo a punto de ser expulsada del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional). De las veintitrés condiciones que había pactado junto con ciento sesenta países para combatir el lavado de dinero, Argentina no cumplía veintiuna por lo cual estaba en la picota entre los países más lavadores de dinero. El GAFI ponía especial acento en la cuestión inmobiliaria. El origen de los fondos del boom inmobiliario y la construcción que tuvo el país en los últimos años, tenía que ver con el lavado de dinero. Había un festival de fideicomiso y presta-nombres, donde el dinero sucio estaba volcado en el ladrillo. Un origen y una utilización espuria porque no se le está dando una función social, provocando que esta sea una ciudad expulsiva respecto al ciudadano porteño al cual se le hace muy cuesta arriba el alquiler. Soy locatario…
- Dos cosas. Primero, la ciudad de Buenos Aires está estructurada en pos de la especulación inmobiliaria. Tiene una política cero de acceso a la vivienda. Hoy no tiene acceso a la vivienda ningún ciudadano porteño que tenga un sueldo menor a diez mil pesos y que no esté bajo convenio. Es un porcentaje muy bajo el que puede tener acceso a la vivienda. Después se da una situación bastante escandalosa donde tenes quinientas mil personas en situación de emergencia habitacional y hay trescientas setenta mil viviendas ociosas. Países como Holanda, Dinamarca o Suecia, plantean leyes en que la vivienda tiene una función social. Si no le das un uso en el mercado en determinado tiempo, te cobran impuestos mes tras mes, cada vez más gravoso. Al sexto mes que no le diste ninguna función, el Estado te alquila la vivienda, y te deposita judicialmente el monto del alquiler. Por dos años, no tenes derecho a reclamo hasta que se venza el contrato. Una vez que recuperas la propiedad, vuelve a correr el plazo para que le des una utilidad social. Pagas impuestos mucho más graves o le das un uso social. En una sociedad, el derecho a la vivienda es un derecho humano y no puede estar debajo del derecho a la propiedad. Por otra parte, hay otra cuestión. En el 2011, Argentina estuvo a punto de ser expulsada del GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional). De las veintitrés condiciones que había pactado junto con ciento sesenta países para combatir el lavado de dinero, Argentina no cumplía veintiuna por lo cual estaba en la picota entre los países más lavadores de dinero. El GAFI ponía especial acento en la cuestión inmobiliaria. El origen de los fondos del boom inmobiliario y la construcción que tuvo el país en los últimos años, tenía que ver con el lavado de dinero. Había un festival de fideicomiso y presta-nombres, donde el dinero sucio estaba volcado en el ladrillo. Un origen y una utilización espuria porque no se le está dando una función social, provocando que esta sea una ciudad expulsiva respecto al ciudadano porteño al cual se le hace muy cuesta arriba el alquiler. Soy locatario…
-Yo también
…
-…y el alquiler es casi el 60% del salario. Una locura. Más allá de la polémica no-urbanización de las villas
, del incumplimiento de la ley 1770 y unas cuantas más que tienen que ver con el urbanizar las villas porteñas, lo cierto es que el Gobierno tampoco permite el acceso a la vivienda a los sectores medios asalariados. Ni por la vía de los créditos hipotecarios, ni por la vía de volcar los inmuebles ociosos. Hemos presentado una ley para gravar los inmuebles ociosos, para afectarlos al alquiler. El 23 de junio lo vamos a presentar públicamente. Ya tiene estado parlamentario. También estamos trabajando por la urbanización de las villas, oponiéndonos a esta “urbanización light” que pretende llevar adelante el Gobierno de la Ciudad. Lo que se pretende hacer con el Plan Maestro de Lugano es darle a cada ciudadano de la villa, la titularidad de la parcela que ocupa, desentendiéndose el Estado de lo que tiene que ver con redes cloacales, eléctricas, apertura de calles, ambulancias, etc. Esto me hace acordar cuando se disolvió la Unión Soviética y se le entregaba a cada ciudadano una acción, diciéndoles que eran “propietarios” pero los tipos terminaban vendiéndola a dos pesos porque no tenían un mango para nada, concentrándose todo en grandes monopolios y empresas. Es un movimiento en dos tiempos donde primero se le crea la ilusión al ciudadano de la villa de ser propietario, y después viene un gran monopolio que te compra toda la tierra por dos pesos con cincuenta.



