No es raro, en los últimos meses, oír hablar públicamente sobre las consecuencias que ha provocado la pandemia. Se insiste cada vez más en el daño que ha causando en la salud mental de la población, en lo laboral, en la economía o en el desarrollo de los niños.
Es innegable que, desde que se detectaron los primeros casos de COVID19, ha habido un importante deterioro en todos esos ámbitos, y quizá en algunos más. Es, además, una buena noticia que exista preocupación sobre ello.
Pero, quizá por ser demasiado quisquillosos, hay algo que no deja de chirriarnos. Y es esa suerte de prosopopeya que nos lleva a culpabilizar y responsabilizar a la pandemia de lo que estamos viviendo desde hace más de dos años.
La pandemia o, más concretamente, el SARS-CoV2, ha causado la enfermedad y la muerte de muchas personas. No seremos nosotros quienes discutamos que ello ha conllevado un impacto psicológico y social. Cualquier plaga de la Historia ha originado, además de enfermedad y muerte, sufrimiento, miedo y pobreza para muchos, y esta no iba a ser menos.
Lo que nos preguntamos es lo siguiente: ¿son el virus y su morbimortalidad los únicos causantes de tanto sufrimiento secundario? A nosotros mismos nos respondemos: no. El virus no ha decidido paralizar la vida, ni dejar morir a miles de personas en soledad (y, a veces, con -o de- hambre y sed), ni obligar a usar mascarillas a todos en todo momento y lugar, ni cerrar las escuelas, ni culpabilizar a los enfermos, ni utilizar el terror y la coacción como estrategias informativas o medidas de salud pública, ni...
Tenemos que dejar de culpar al virus, a la pandemia, a Pandemia, de todo lo que ahora sufrimos. Sé que es difícil asumirlo, pero es hora de reconocer que mucho de todo esto no ha sido responsabilidad de Pandemia, sino nuestra. Había otras maneras de hacer las cosas, pero no las contemplamos. Porque no pudimos o no supimos, pero así fue.
No pretendemos culpar a nadie. Hablar de responsabilidad no necesariamente es hablar de culpa, pero responsabilizar a Pandemia de todo no es más que una huida hacia adelante. Una huida que, al dificultar la honestidad en el análisis y la reflexión, nos puede convertir, ahora sí, en culpables.
Tenemos la tentación de pensar que, de haber algún culpable, desde luego no seremos nosotros. Nosotros no tomamos las decisiones. Más aún, algunas las hemos criticado. Pero no caemos en la tentación. Nosotros somos, como la mayoría, culpables de lo que quizá puede ser un pecado que añadir a los de pensamiento, palabra, obra y omisión: pecado por delegación.
No hablamos de la delegación de cierto grado de poder a representantes públicos elegidos. Eso es algo que, queramos o no, es fundamento de nuestro organización social.
Lo que nos asombra es cómo hemos delegado en los expertos y las autoridades nuestra capacidad para decidir sobre la propia vida y -aún más alarmante- cómo parece que incluso delegamos nuestra capacidad de pensamiento.
No crea quien esto lee que nos referimos únicamente a la época pandémica. Desde hace ya muchos años existe un fenómeno creciente que contribuye a esto y que Pandemia sólo ha exacerbado: la protocolización de la vida.
Se implementan por doquier protocolos para todo. Así, lo que diga el protocolo, lo que diga Protocolo, es lo que hay que hacer. No importa la circunstancia de las personas a las que Protocolo afecte, pues Protocolo debe ser obedecido aun en el caso de que sea ridículo o incluso dañino (sirva de muestra el ejemplo del tratamiento con hidroxicloroquina a pacientes con COVID19, tratamiento que indicaba Protocolo y que parece haber redundado en mayor mortalidad).
Merece la pena recalcar una cuestión importante: Protocolo (también víctima de la prosopopeya), habitualmente es anónimo y no argumenta sus instrucciones. Se manifiesta, eso sí, escudado por la autoridad experta y por la apariencia científica. ¿Cómo no entregarnos a él, que nos ayudará a agarrarnos a certezas (aunque sean ficticias) y nos eximirá de cualquier responsabilidad (incluso de la de pensar)?
No deja de ser difícil de entender cómo el juicio humano, algo tan libre y glorioso, se ha ido viendo cada vez más constreñido por la protoclización y la algoritmización del pensamiento. Se habla desde hace años de la posibilidad de que la inteligencia artificial iguale a la humana. Seguimos considerándolo imposible, pero si cada vez parece que nos acercamos más, habrá que determinar si se debe al desarrollo de la inteligencia artificial o a la robotización de la humanidad.
Podrá pensarse que esta obediencia ciega a Protocolo es algo nuevo. No lo es. Ya en tiempos bíblicos las normas de la vida cotidiana a la que, por fe, se sometían los judíos, llevó en algunos casos a situaciones en la que los fieles se encontraban en la difícil tesitura de cumplir un mandamiento que les perjudicaba o desobedecer la ley de Dios para hacer un bien.
El símil, se podrá alegar, no es acertado, pues no podemos comparar ciencia y religión. Es ese un debate interesantísimo que postergamos de momento. Ahora nos basta con recordar, parafraseando, que el protocolo está hecho para servir a las personas, y no las personas para servir al protocolo.
Juan Diego Areta y Eliseo García.
Sobrino y tío.
Médicos.
miércoles, 18 de mayo de 2022
martes, 17 de mayo de 2022
LA CRUZ DE LOS NAUFRAGIOS
Galicia está en el extremo occidental del Imperio Romano, y este tenía establecida en su legislación como pena de muerte la crucifixión para los que no fuesen ciudadanos romanos, de forma que sirviese de escarmiento y escarnio público y además la agonía sucedería en un período de tempo más bien largo. Las cruces eran colocadas en un lugar visible, bien fuese en una vía de comunicación o en un pequeño monte junto a la ciudad.
En el extremo oriental del Imperio Romano fue condenado a muerte en la cruz Jesús el Nazareno. Desde entonces la cruz es fundamentalmente un signo de consuelo para el que sufre, pues en ella se percibe la solidaridad del Dios de Jesús con nosotros, y también el apoyo de los que quieren ser los seguidores de Jesucristo continuando su misión con el aliento de su Espíritu.
Estos días está en la parroquia de S. Francisco Javier de Lugo la CRUZ DE LAMPEDUSA, vinculada a la Cruz de Jesucristo, que lleva consigo muchos gestos y experiencias importantes de sufrimiento para los ciudadanos de hoy, para que no apartemos la mirada de los que sufren hoy y nos comprometamos con su liberación.
La Cruz de Lampedusa debe su nombre a una pequeña isla, Lampedusa, situada al sur de Italia, cerca de Libia, que está siendo la principal puerta de entrada a Europa para muchos migrantes. El primer viaje apostólico del Papa Francisco, el 8 de julio de 2013, fue a Lampedusa a poco más de tres meses del comienzo de su pontificado. Unos días antes había naufragado un barco con refugiados en el que murieron 349. Se calcula que cerca de 20.000 personas perecieron en el mar entre Libia e Italia en los últimos 20 años, y que la isla se está convirtiendo a menudo en un gran campo de refugiados. El Papa celebró la Santa Misa en un altar construido sobre un cayuco naufragado, y ante el mar Mediterráneo, que lleva camino de ser un gran cementerio de migrantes, el Papa denunció: “¿Dónde está tu hermano? ¿Quién es el responsable de esta sangre? ¡Nadie! Todos responden igual: no he sido yo, yo no tengo nada que ver... Hemos caído en la globalización de la indiferencia”.
La cruz fue construida por el artista Franco Tuccio aprovechando las tablas de los barcos naufragados en la isla. El 9 de abril de 2014 el Papa la recibió como regalo de la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti, una entidad de Milán que trabaja en favor de los pobres, y al bendecirla dijo: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la Cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”. Desde entonces la fundación puso en marcha el Viaje de la Cruz de Lampedusa por diversos lugares para promover la solidaridad y la paz, y combatir la globalización de la indiferencia.
Estos días son momentos oportunos para hacer ante la cruz una pequeña parada en el camino de nuestras vidas, revisar cómo está siendo nuestro caminar personal y social, y luego volver al camino con actitudes renovadas y fuerzas nuevas. Este detenerse debe hacernos ser conscientes entre otras cosas de:
-Las realidades de grave sufrimiento siguen presentes en nuestras sociedades y no podemos apartarlas de nuestro caminar por la vida. Prescindir de los que están sufriendo sería deshumanizarnos.
-Los inmigrantes y refugiados existen, no sólo los de Ucrania. La mayoría de ellos sufren muchas penalidades de todo tipo, y ¡son miembros de la única humanidad existente!
-Tener que salir de la propia tierra por hambre, miseria, explotación, violencia o persecución de cualquier tipo es un atentado contra los derechos humanos.
-La solidaridad con los empobrecidos y perseguidos es una obligación para toda persona que quiera tener un mínimo de responsabilidad, que quiera ser persona. Por eso con razón en el Código Penal aparece el delito de DENEGACIÓN DE AUXILIO, y puede aplicarse con justicia si no ayudamos a los que están en peligro.
-En nuestras sociedades estamos consintiendo que se le dé más valor al capital que a las personas y sus derechos, el dinero es antes que los seres humanos, lo que es una grave injusticia.
-Se habla del derecho a divertirse de las personas y de los jóvenes pero, ¿aparece ese derecho en alguna declaración de Derechos Humanos? Lo que sí aparece es el derecho a ser atendido cuando alguno se encuentre necesitado, y todos tenemos la obligación de dar respuesta a ese derecho de un hermano.
-Ya hay países que externalizan a los solicitantes de asilo a otros países más pobres, mientras se tramita su permiso de entrada o su rechazo. ¿Nos parece esto humano y justo?
Muchas más reflexiones, preguntas y compromisos de vida nos pueden surgir ante la Cruz de Lampedusa. ¡No perdamos esta oportunidad!
Ahora más que nunca: Verdad en migraciones
Antón Negro
En el extremo oriental del Imperio Romano fue condenado a muerte en la cruz Jesús el Nazareno. Desde entonces la cruz es fundamentalmente un signo de consuelo para el que sufre, pues en ella se percibe la solidaridad del Dios de Jesús con nosotros, y también el apoyo de los que quieren ser los seguidores de Jesucristo continuando su misión con el aliento de su Espíritu.
Estos días está en la parroquia de S. Francisco Javier de Lugo la CRUZ DE LAMPEDUSA, vinculada a la Cruz de Jesucristo, que lleva consigo muchos gestos y experiencias importantes de sufrimiento para los ciudadanos de hoy, para que no apartemos la mirada de los que sufren hoy y nos comprometamos con su liberación.
La Cruz de Lampedusa debe su nombre a una pequeña isla, Lampedusa, situada al sur de Italia, cerca de Libia, que está siendo la principal puerta de entrada a Europa para muchos migrantes. El primer viaje apostólico del Papa Francisco, el 8 de julio de 2013, fue a Lampedusa a poco más de tres meses del comienzo de su pontificado. Unos días antes había naufragado un barco con refugiados en el que murieron 349. Se calcula que cerca de 20.000 personas perecieron en el mar entre Libia e Italia en los últimos 20 años, y que la isla se está convirtiendo a menudo en un gran campo de refugiados. El Papa celebró la Santa Misa en un altar construido sobre un cayuco naufragado, y ante el mar Mediterráneo, que lleva camino de ser un gran cementerio de migrantes, el Papa denunció: “¿Dónde está tu hermano? ¿Quién es el responsable de esta sangre? ¡Nadie! Todos responden igual: no he sido yo, yo no tengo nada que ver... Hemos caído en la globalización de la indiferencia”.
La cruz fue construida por el artista Franco Tuccio aprovechando las tablas de los barcos naufragados en la isla. El 9 de abril de 2014 el Papa la recibió como regalo de la fundación italiana Casa dello Spiritu e delle Arti, una entidad de Milán que trabaja en favor de los pobres, y al bendecirla dijo: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la Cruz de Lampedusa como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes…”. Desde entonces la fundación puso en marcha el Viaje de la Cruz de Lampedusa por diversos lugares para promover la solidaridad y la paz, y combatir la globalización de la indiferencia.
Estos días son momentos oportunos para hacer ante la cruz una pequeña parada en el camino de nuestras vidas, revisar cómo está siendo nuestro caminar personal y social, y luego volver al camino con actitudes renovadas y fuerzas nuevas. Este detenerse debe hacernos ser conscientes entre otras cosas de:
-Las realidades de grave sufrimiento siguen presentes en nuestras sociedades y no podemos apartarlas de nuestro caminar por la vida. Prescindir de los que están sufriendo sería deshumanizarnos.
-Los inmigrantes y refugiados existen, no sólo los de Ucrania. La mayoría de ellos sufren muchas penalidades de todo tipo, y ¡son miembros de la única humanidad existente!
-Tener que salir de la propia tierra por hambre, miseria, explotación, violencia o persecución de cualquier tipo es un atentado contra los derechos humanos.
-La solidaridad con los empobrecidos y perseguidos es una obligación para toda persona que quiera tener un mínimo de responsabilidad, que quiera ser persona. Por eso con razón en el Código Penal aparece el delito de DENEGACIÓN DE AUXILIO, y puede aplicarse con justicia si no ayudamos a los que están en peligro.
-En nuestras sociedades estamos consintiendo que se le dé más valor al capital que a las personas y sus derechos, el dinero es antes que los seres humanos, lo que es una grave injusticia.
-Se habla del derecho a divertirse de las personas y de los jóvenes pero, ¿aparece ese derecho en alguna declaración de Derechos Humanos? Lo que sí aparece es el derecho a ser atendido cuando alguno se encuentre necesitado, y todos tenemos la obligación de dar respuesta a ese derecho de un hermano.
-Ya hay países que externalizan a los solicitantes de asilo a otros países más pobres, mientras se tramita su permiso de entrada o su rechazo. ¿Nos parece esto humano y justo?
Muchas más reflexiones, preguntas y compromisos de vida nos pueden surgir ante la Cruz de Lampedusa. ¡No perdamos esta oportunidad!
Ahora más que nunca: Verdad en migraciones
Antón Negro
jueves, 12 de mayo de 2022
DESPUES DE OMICRON Endemia. ¿PERO QUE ENDEMIA?
Jose R. Loayssa
Una cuestión clave para el futuro de al pandemia cual es el resultado de la inmunidad producida por la infección natural en individuos ya vacunados. Si esta infección es capaz de proporcionar una inmunidad de calidad equivalente a la infección en personas que no han sufrido la infección previa, el futuro de la Pandemia se despeja, es decir que veremos ondas periódicas de carácter predominantemente estacional con una repercusión en términos de enfermedad grave y muerte escasa. Pero que sucedería si a causa de la denominada fijación a antígenos (AF) o pecado original antigénico (POA) la inmunidad de los vacunados incluso después de una infección natural no fuera a largo plaza tan efectiva como la inmunidad adquirida por infección en personas que no estaban vacunadas en el momento de esa infección. La endemización de la COVID-19 se acompañaría de más consecuencias que en si este fenómeno no se produjera, e incluso podría ser substancialmente mucho mayor. Veríamos en cada onda morir a muchos vacunados a pesar de que ya hubieran sufrido infecciones previas.
¿Es esta incapacidad de alcanzar una inmunidad potente, duradera y efectiva después una infección natural en una proporción por determinar de la población vacunada, una especulación sin ninguna base?. Creo que desde luego no se puede asegurar que sea un proceso que se de con gran frecuencia pero tampoco que sea imposible que se dé. La cuestión en todo caso sería su alcance. Los indicios cada vez más abundantes de que los vacunados se pueden contagiar y enfermar (en principio con enfermedad leve) en mayor proporción que los no vacunados apunta en una dirección preocupante. De momento no parece que los vacunados que se infecten sufran cuadros severos, pero esto puede ser algo transitorio y sobre todo ante nuevas variantes podría ocurrir como consecuencia de POA- AF.
En un reciente informe de la vigilancia vacunal en el Reino Unido se ha encontrado que los anticuerpos frente a la proteina N de los infectados que habían sido previamente vacunados declinaban más rápidamente que los mismos anticuerpos en personas que habían pasado la infección sin estar vacunadas. https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/1027644/Weekly_Flu_and_COVID-19_report_w42_v2.pdf. Aclaramos que la proteina N es una proteína de de la nucleocapside del virus que tiene capacidad inmunógena. La cuestión podría de relieve que la infección genera inmunidad frente al virus completo y no solamente frente a la proteína de superficie (proteina S)- Parece ser que la proteína N genera anticuerpos que se activan de forma energina inmediatamente después de la infección del virus, pero los anticuerpos frente a la proteína S, podrían precisar en un vacunado cantidades de proteína S que solo están presentes cuando el virus empieza a causar daño celular.. Eso explicaría que los vacunados trasmitan más la infección que los no vacunados que se re-infectan (hallazgo que también parece cada día más establecido). La cuestión verdaderamente preocupante sería si las vacunas dificultan (como el hallazgo de un decline rápido de los anticuerpos anti proteína N) un inmunidad de base amplia si hay una infección con posterioridad a la inyección vacunal.
¿Es esta incapacidad de alcanzar una inmunidad potente, duradera y efectiva después una infección natural en una proporción por determinar de la población vacunada, una especulación sin ninguna base?. Creo que desde luego no se puede asegurar que sea un proceso que se de con gran frecuencia pero tampoco que sea imposible que se dé. La cuestión en todo caso sería su alcance. Los indicios cada vez más abundantes de que los vacunados se pueden contagiar y enfermar (en principio con enfermedad leve) en mayor proporción que los no vacunados apunta en una dirección preocupante. De momento no parece que los vacunados que se infecten sufran cuadros severos, pero esto puede ser algo transitorio y sobre todo ante nuevas variantes podría ocurrir como consecuencia de POA- AF.
En un reciente informe de la vigilancia vacunal en el Reino Unido se ha encontrado que los anticuerpos frente a la proteina N de los infectados que habían sido previamente vacunados declinaban más rápidamente que los mismos anticuerpos en personas que habían pasado la infección sin estar vacunadas. https://assets.publishing.service.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/1027644/Weekly_Flu_and_COVID-19_report_w42_v2.pdf. Aclaramos que la proteina N es una proteína de de la nucleocapside del virus que tiene capacidad inmunógena. La cuestión podría de relieve que la infección genera inmunidad frente al virus completo y no solamente frente a la proteína de superficie (proteina S)- Parece ser que la proteína N genera anticuerpos que se activan de forma energina inmediatamente después de la infección del virus, pero los anticuerpos frente a la proteína S, podrían precisar en un vacunado cantidades de proteína S que solo están presentes cuando el virus empieza a causar daño celular.. Eso explicaría que los vacunados trasmitan más la infección que los no vacunados que se re-infectan (hallazgo que también parece cada día más establecido). La cuestión verdaderamente preocupante sería si las vacunas dificultan (como el hallazgo de un decline rápido de los anticuerpos anti proteína N) un inmunidad de base amplia si hay una infección con posterioridad a la inyección vacunal.
lunes, 9 de mayo de 2022
Así es el 'experimento Monopoly' que teoriza sobre por qué los ricos son menos empáticos y más desagradables
la sexta.com
Un usuario de Twitter (@comuflauta) ha hecho viral un experimento que realizaron unos investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, y en el que se utilizó el juego del Monopoly para averiguar si la riqueza de las personas tiene relación con cómo se comportan con quienes son más desfavorecidos. La conclusión principal de este experimento es que cuando alguien tiene privilegios se vuelve menos empático y ético y más irrespetuoso con quien no los tiene.
Como explica en un hilo, los voluntarios tenían que jugar al Monopoly, un jugador contra otro jugador. Uno de ellos, al azar, tenía privilegios como recibir el doble de dinero, lanzar varios dados... Así, desde el inicio de la partida las cartas ya estaban echadas: no había posibilidad de que el jugador más desfavorecido ganase.
El jugador con privilegios, consciente al principio de la partida de la desigualdad, pronto empezaba a mostrarse más alegre. Mientras los voluntarios jugaban en una sala, los investigadores les observaban desde fuera.
Pronto empezaron a notar patrones comunes entre los privilegiados, los que en el juego eran 'ricos'. Solían hacer "más sonido al mover las ficha" y tenían "más señales de dominio y fuerza en los mensajes no verbales", explica el tuitero. Además, los jugadores beneficiados cogían más comida de la que había en la mesa que los jugadores 'pobres'.
"El patrón más interesante encontrado fue precisamente que los jugadores ricos se volvían más irrespetuosos y prepotentes con los pobres", señala en el hilo.Además, cuando al finalizar el juego se preguntaba a los jugadores ricos por qué habían ganado, ninguno hacía referencias a sus ventajas, sino que afirmaban haber tenido una "mejor estrategia de compra".
Los resultados de este experimento se respaldaron con otros experimentos que realizaron el mismo grupo de investigadores y que quedaron recogidos en un estudio publicado en la revista 'Nature'.
Por ejemplo, en otro de ellos personas con diferentes rentas tenían 10 dólares que se podían quedar para ellos mismos o compartir con una persona anónima. Las conclusiones fueron arrolladoras: "las personas que cobraban menos de 25.000 dólares al año dieron un 44% más de dinero que las personas con rentas entre 150.000 y 250.000 dólares", destaca el tuitero.
Un usuario de Twitter (@comuflauta) ha hecho viral un experimento que realizaron unos investigadores de la Universidad de California, en Berkeley, y en el que se utilizó el juego del Monopoly para averiguar si la riqueza de las personas tiene relación con cómo se comportan con quienes son más desfavorecidos. La conclusión principal de este experimento es que cuando alguien tiene privilegios se vuelve menos empático y ético y más irrespetuoso con quien no los tiene.
Como explica en un hilo, los voluntarios tenían que jugar al Monopoly, un jugador contra otro jugador. Uno de ellos, al azar, tenía privilegios como recibir el doble de dinero, lanzar varios dados... Así, desde el inicio de la partida las cartas ya estaban echadas: no había posibilidad de que el jugador más desfavorecido ganase.
El jugador con privilegios, consciente al principio de la partida de la desigualdad, pronto empezaba a mostrarse más alegre. Mientras los voluntarios jugaban en una sala, los investigadores les observaban desde fuera.
Pronto empezaron a notar patrones comunes entre los privilegiados, los que en el juego eran 'ricos'. Solían hacer "más sonido al mover las ficha" y tenían "más señales de dominio y fuerza en los mensajes no verbales", explica el tuitero. Además, los jugadores beneficiados cogían más comida de la que había en la mesa que los jugadores 'pobres'.
"El patrón más interesante encontrado fue precisamente que los jugadores ricos se volvían más irrespetuosos y prepotentes con los pobres", señala en el hilo.Además, cuando al finalizar el juego se preguntaba a los jugadores ricos por qué habían ganado, ninguno hacía referencias a sus ventajas, sino que afirmaban haber tenido una "mejor estrategia de compra".
Los resultados de este experimento se respaldaron con otros experimentos que realizaron el mismo grupo de investigadores y que quedaron recogidos en un estudio publicado en la revista 'Nature'.
Por ejemplo, en otro de ellos personas con diferentes rentas tenían 10 dólares que se podían quedar para ellos mismos o compartir con una persona anónima. Las conclusiones fueron arrolladoras: "las personas que cobraban menos de 25.000 dólares al año dieron un 44% más de dinero que las personas con rentas entre 150.000 y 250.000 dólares", destaca el tuitero.
domingo, 8 de mayo de 2022
Dormir en la puerta del Albergue municipal de Melilla
Desde el 27 de Abril hasta hoy 04 de Mayo ha hecho bastante frio, ha llovido suficiente y ha pasado bastante tiempo como para que los responsables políticos de la pareja que duerme en las puertas del albergue municipal de Melilla, además a la vista de todo el mundo, les hubieran buscado al menos un lugar donde dormir y pasar el día.
¡Pues no! no han hecho nada porque la pareja sigue en la calle, sigue lloviendo, sigue haciendo frio...
Las políticas de desamparo y abandono que caracterizan la gestión de Bienestar Social de Melilla siguen superándose a sí mismas a través del tiempo.
Ahora más que nunca: Justicia económica
José Palazón
viernes, 6 de mayo de 2022
Perfume, fragancia y esencia del amor, eso es la Resurrección
¿Alguien prefiere una Declaración de amor a un Acto de amor? No lo creo. Preferimos los actos de amor. También nos gustan las palabras de amor, las declaraciones de amor.... cuando van acompañadas de actos de amor, cuando ponen color a la belleza del amor, cuando aclaran el sentido del amor. Todos queremos una Declaración de Paz por parte de Putin si va acompañada de Actos de paz.
Todos, o casi todos, amamos algunas siglas que representan organizaciones. Unos aman la ONU, otros al PSOE, otros al PP, otros UP, otros VOX, otros la Unión deportiva.... o lo que sea, pero todos amamos más esa realidad (la que sea) que las siglas.
En el cristianismo siempre ha habido debate sobre si Cristo está donde se nombra a Cristo, o donde se ama como Cristo, o donde se dan las dos cosas al tiempo. Pero la escala de grises es enorme. ¿Dónde está la Resurrección de Cristo hoy? ¿En una campaña de anuncio explícito de la Resurreección en marquesinas como la de la ACdP (https://omnesmag.com/actualidad/eres-feliz-la-pregunta-que-acdp-esta-semana-santa/) ? ¿Cantando "Resucitó" por las calles? como hacen los neocatecumenales. A mí ambas cosas me parecen no solo inútiles sino contraproducentes? El Vaticano II recogió una vieja pregunta que nos hacemos muchos cristianos de todos los tiempos y de la que he podido dialogar con no pocos padres angustiados: ¿No habrán dejado de creer nuestros hijos por nuestra forma de vivir la fe? ¿por nuestra vida más de fe proclamada que de amor vivido? ¿por nuestra tristeza? ¿por nuestro ritualismo? ¿por esto o lo otro?
La experiencia de amor que más me ha llamado la atención estos meses es la que aquella pareja amamantando a su criatura a través de una verja en una protesta que incluyó "la toma" de viviendas populares en Argentina (https://factual.afp.com/la-foto-de-una-joven-amamantando-un-bebe-traves-de-un-alambrado-fue-tomada-en-2013-en-argentina). Eso es amor. Sean creyentes o no, es un acto de amor en todos los sentidos. Hoy mismo habrá habido enfermeros, médicas, bomberos, policías, ladrones, electricistas y un largo etcétera de personas que más allá de sus siglas hayan exhalado el perfume, la fragancia, la esencia del amor. Eso es la Resurrección.
viernes, 29 de abril de 2022
ALFONSO DÍEZ PRIETO. Entrevista de radio sobre MILANI Y FREIRE. A propósito de "Con la escuela hemos topado" de J. L. Corzo
Eugenio Rodríguez conversa con Alfonso Díez Prieto sobre los grandes maestros Freire y Milani a partir de "Con la escuela hemos topado".
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