jueves, 13 de julio de 2017

Que nuestra camisa no la cosa un niño, que nuestra sanidad no se sostenga con limosnas

Conchi Palencia/Senadora de Podemos por Vitoria
Ocurrió hará 3 meses: me levanté revuelta, no me encontraba bien. Abrí la prensa del día y me encontré con la noticia: Amancio Ortega, por medio de su fundación, donaba una cantidad considerable a la sanidad pública para la renovación de los equipos de diagnóstico y tratamiento del cáncer en los hospitales públicos.

Felicitaciones de todas las esferas de poder y buena parte de los medios de comunicación, aplaudiendo la noticia, terminaron por hacerme vomitar. Los mismos medios de comunicación que al tiempo de aplaudir la generosidad del pro-hombre ocultaban la noticia sobre la condena de un tribunal de Brasil por mantener a trabajadores en condiciones de trabajo esclavo. En seguida vinieron a mi memoria recuerdos de otras épocas, de cuando los ricos de buena voluntad se ocupaban con su caridad de salvar la vida de algún afortunado que les caía cerca.

Se llamaba Valentina. Tenía 9 años y un diagnóstico de leucemia que hace 35 años era como una sentencia de muerte para la hija de una familia de clase trabajadora. Aunque nuestros padres tenían el reaseguro minero, sólo en clínicas oncológicas privadas católicas se ofrecían tratamientos con cierto éxito. Por supuesto, eran tratamientos exclusivos para las clases más pudientes de la época. El "Ortega" de la época de nuestro pueblo se ofreció a costear una parte del tratamiento, y el resto del dinero se consiguió con la solidaridad de las familias del pueblo, organizando rifas, colectas y otros actos benéficos.

La cuarta economía de Europa merece una Sanidad Pública de primera, financiada de forma suficiente con los impuestos de todas y todos, también de las grandes empresas.
Me niego a esta regresión que estamos viviendo en todos los aspectos de nuestra vida, y me niego, porque es mucho lo avanzado, lo conseguido en avances sociales como para perderlo. No debemos resignarnos a una clase política que lleva a toda la sociedad a un claro retroceso en materia de derechos sociales. No debemos permitir que nuestra clase política aplauda una limosna, disfrazada de buena acción, de empresarios que utilizan la ingeniería financiera para no pagar los impuestos que les corresponden en nuestro país, ni respetan condiciones laborales y salariales a sus trabajadores de aquí y de allá. Una limosna disfrazada de filantropía que sirve como blanqueador de reputaciones, beneficios y conciencias y que además, en este caso, le sale a devolver al donante.

Nuestra Sanidad se caracteriza por tener un importante problema de infrafinanciación, íntimamente ligado a que nuestro país es uno de los que menos impuestos recauda de todo nuestro entorno, porque las grandes empresas evaden contribuir a financiarla vía impuestos, montando entramados societarios complejos para pagar menos impuestos en España de los que les corresponderían si actuasen sin hacer sobreesfuerzos para evadir los miniesfuerzos del fisco español.

No es por casualidad que quienes más aplauden este tipo de filantropía son quienes más se oponen a reformar un sistema fiscal para que garantice una financiación sostenible, duradera y adecuada para las necesidades de nuestro sistema sanitario

Es obligado que la elaboración de un estudio de necesidades, (nada más y nada menos que del abordaje sobre el cáncer) tiene que darse dentro de una estrategia de salud y no dejar la decisión sobre prioridades de en qué, en dónde, cuándo y cómo dotamos a la Sanidad Pública de medios dependa de las preferencias de las voluntades más o menos mediáticas de una persona.

La cuarta economía de Europa merece una Sanidad Pública de primera, financiada de forma suficiente con los impuestos de todas y todos, también de las grandes empresas y no una Sanidad Pública de beneficencia ni un Sistema Nacional Patrocinado de Salud.

lunes, 10 de julio de 2017

Los medios esconden el trabajo esclavo de Zara en Brasil

Frecuentemente estamos acostumbrados a escuchar las bondades de Amancio Ortega: que si crea puestos de trabajo, que si dona dinero para reformar un hospital...

Sin embargo, el imperio de Inditex también guarda algunas miserias que acostumbramos a escuchar por parte de quien se supone que tiene la labor de informarnos. Junto a algunas acusaciones que hablan de ingenieria fiscal, durante la jornada del 31 de mayo saltó algo mucho más preocupante: un tribunal de Brasil había condenado a la compañía por mantener a sus trabajadores en condiciones de trabajo esclavo.
La empresa, de hecho, reconocía su culpablidad, y había decidido pagar una multa de 1,3 millones de euros tras pactar con la Fiscalía para que el caso no llegase a mayores. Al parecer, en 2011, un total de 15 trabajadores "fueron rescatados en condiciones degradantes" de una fábrica de la compañía. Les tenían ocultos y en unas condiciones inhumanas.
Los medios rápidamente recogían la noticia. Sin embargo, algunos usuarios de Twitter se percataban de que, al rato, algo cambiaba extrañamente...




La relación entre el Gran Poder y los medios de comunicación es una constante fuente de teorías de la conspiración y oscuros intereses ocultos. De modo que de vez en cuando, por lógica natural, surgen polémicas como la que ha dominado hoy Twitter: ¿ha sido multada Zara por trabajo esclavo en Brasil y han ocultado la noticia los medios de comunicación tratando de vender la historia como la "aportación" a trabajos sociales?
El origen de la polémica surge de los diversos titulares empleados por la agencia EFE a lo largo del día. Aunque ahora la mayor parte de ellos no existan, circulan capturas de pantallas de diversos medios de comunicación que comparan tanto la información original aportada por la agencia ("Zara deberá pagar 1,5 millones de dólares en Brasil por un caso de trabajo esclavo") con la actual ("Zara renueva y amplía acuerdo responsabilidad con Fiscalía de Trabajo Brasil").









VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España

Jasiel Paris @jasielparis -SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumb...