A lo largo de las luchas sociales del siglo XX se fue acuñando una idea realmente luminosa: "privatización de beneficios y socialización de pérdidas". Yo la escuché a Julián Gómez del Castillo. Luego he sabido que la han usado muchos otros en todo el mundo, especialmente en el último tercio del siglo XX, a partir de los análisis del movimiento obrero.
El origen real de la frase es la observación atenta y persistente de la realidad. Para que se dé una respuesta hace falta una primera observación de la realidad, que es percibir el sufrimiento del otro como algo injusto. Si lo ves natural, no hay respuesta. Todas las revoluciones han partido de ver, sentir y empatizar con el sufrimiento. Pero después de esta empatía hay dos formas extremas (paradigmáticas) de afrontarlo, además de todas las posibles intermedias.Una respuesta frecuente parte de hacer algo que alivie aquello, una asistencia que se queda normalmente ahí, y a veces se consagra en forma de asistencialismo Otra respuesta -muy distinta- se plantea afrontar las causas del problema, y puede llegar a plantearse cambios importantes, que frecuentemente se denominan “revolución”. Hay todo un arco de formas intermedias.
La idea (experiencia, muchas veces) que se resume en “privatización de beneficios, socialización de pérdidas” se convierte en una herramienta de análisis que cambia la visión. Escandalizó a algunos que Pablo VI en su tiempo no menospreciara el marxismo como herramienta de análisis. Las herramientas siempre influyen mucho, hasta a la hora de hacer una pequeña obra de fontanería o de electricidad. Si se aplica la idea que venimos señalando como “herramienta sociológica”, se pueden entender algunos hechos, la acción difícilmente caerá en el asistencialismo y, muy posiblemente, buscará formas revolucionarias. Apliquemos esta “llave” de comprensión a lo que está sucediendo en Ceuta.
En Ceuta entran migrantes. Que no los necesitan los pobres de Europa, sino la burguesía de Europa. Es la clase alta, y también la clase media -creo-, la que se beneficia de esta entrada de migrantes. El beneficio de las migraciones puede parecer universal, pero eso no lo tengo yo tan claro. Los salarios de los limpiadores, o de las jornaleras ¿no subirían si no hubiera migrantes desesperados que se ofrecen para esos trabajos? ¿Es marxismo recalentado decir que el capitalismo necesita el “ejército de reserva del proletariado”? ¿O es un hecho constatable?
Y a la hora de pagar los costes que también generan los migrantes ¿se cargan a los más pobres o a los más ricos? Algunos dirán que, si esos servicios se pagan con impuestos, los están pagando los más ricos. No estoy tan seguro. Démosle una vuelta.
Los ricos de Ceuta han podido enviar a sus hijos a pasar las vacaciones a otro sitio. Los pobres, en cambio, se han quedado sin playa este verano. Los políticos, los altos funcionarios y los ricos que han visitado Ceuta, de todos los colores, probablemente habrán pernoctado en hoteles. Los trabajadores de servicios sociales, policía, ejército... están malviviendo, ¿es así o no?
¿Estamos ante una nuevo hecho de “privatización de beneficios, socialización de pérdidas”? Eso me parece. Las herramientas de análisis son imprescindibles. El diálogo, contrastando hechos, también.
















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