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jueves, 30 de julio de 2026

¿ILEGALIZACIÓN DE LAS LLAMADAS EMPRESAS DE "DESOKUPACIÓN"?okupación”?

Creo importante abrir un debate serio sobre la ilegalización de las llamadas empresas de “desokupación”, que se esconden tras otras modalidades, falsas inmobiliarias, mediación, …, porque su actividad ha sido objeto de denuncias por presuntas prácticas de acoso, coacciones, intimidación y presión psicológica para conseguir que las personas abandonen una vivienda al margen de un procedimiento judicial y porque atacan a precaristas y personas en una situación económica transitoria, ocasionada por alquileres elevados, pérdida de empleo y hasta por enfermedades. También se puede comprobar su actividad en las redes, incluso en los propios portales de estas organizaciones.


El procedimiento para la recuperación de un inmueble tiene que realizarse únicamente a través de los tribunales y con todas las garantías legales.

Resulta especialmente preocupante que la mayoría de estas actuaciones se dirijan contra personas en situación de vulnerabilidad a través del miedo, la presión constante y las amenazas que hacen que en muchos casos, las víctimas ni siquiera se atrevan a denunciar y por ello, cuando existan indicios de delitos como coacciones, amenazas o acoso, la Fiscalía debería actuar de oficio, ya que el temor puede impedir que las personas afectadas soliciten protección o medidas cautelares.

Planteo esta reflexión ahora porque creo que no se debe normalizar o mirar para otro lado y es durante los meses de julio y agosto, cuando la actividad judicial suele reducirse, parece que algunas de estas empresas intensifican su actividad aprovechando la mayor sensación de indefensión de quienes sufren estas situaciones.

Ninguna familia o persona debería pasar por el sufrimiento de ver acosadas a sus hijas, hijos o familiares para abandonar una vivienda porque cuando se usa la violencia, la intimidación o las coacciones no suelen llevar razón y se vulnera el principio básico de cualquier democracia en la que solo los jueces pueden decidir sobre los derechos de las personas y toda resolución judicial puede ser recurrida con las garantías previstas por la ley.

Si te ves ante esta desagradable situación denúncialo desde el primer momento, desde la primera “visita”, desde el primer contacto.

¿Como actuar ante estas “empresas”?

No dejes que entren en tu vivienda sin autorización.
Llama a la policía.
Graba las situaciones de acoso o intimidación.
No te enfrentes y no respondas a las provocaciones.
Habla con tus vecinas y vecinos de lo que está ocurriendo.
Hazlo saber en tu ayuntamiento o concejalía de distrito.
Contacta con organizaciones de apoyo al derecho a la vivienda, como sindicatos de inquilinas o plataformas como Derecho al Techo, para recibir asesoramiento y acompañamiento.

Junto a estas empresas también existen formas de presión más discretas que son los llamados “desokupas de traje y corbata” quienes, en ocasiones, pueden actuar a través de determinadas agencias inmobiliarias, de supuestos personal shopper inmobiliarios o de otros intermediarios que recurren al desgaste psicológico, al chantaje emocional o a una actitud aparentemente amable y condescendiente para convencer a las personas de que abandonar su vivienda con aquello de que “es lo mejor para ellas”. Aunque los métodos sean diferentes, también pueden generar situaciones de enorme vulnerabilidad e indefensión.

Por otro lado, es imprescindible que las administraciones públicas creen oficinas y programas de información y defensa de las personas inquilinas. Estos servicios deberían actuar como observatorios de estas prácticas, ofrecer asesoramiento jurídico y social, acompañar a las personas afectadas y dotarlas de herramientas para defender eficazmente sus derechos frente a cualquier forma de acoso o presión ilegítima.

Los conflictos relacionados con la vivienda deben resolverse mediante jueces, leyes y políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda, pero nunca mediante el miedo, la intimidación o las coacciones. En una democracia, la Justicia no puede delegarse en empresas privadas, porque ninguna empresa privada, ya se presente como empresa de ‘desokupación’, agencia inmobiliaria o personal shopper inmobiliario, puede situarse por encima de la ley, ni sustituir las funciones que corresponden exclusivamente a los tribunales.

Javier Marrero

miércoles, 29 de julio de 2026

Alquiler Seguro desde dentro: tras la histórica multa de 3,6 millones, los abusos continúan

Martín Cúneo

@MartinCuneo78/El Salto

Mariana prefiere que no se conozca su nombre real. Aunque lo odia, no quiere perder el trabajo que le ayuda a pagar el alquiler. Después de convertirse en el centro de cientos de denuncias, artículos periodísticos y la mayor multa a una inmobiliaria española de la historia, la empresa lucha por defender su versión. Mariana trabaja para Alquiler Seguro y cuenta a El Salto cómo funciona por dentro.

Lleva varios años trabajando para esta inmobiliaria que presume de seleccionar inquilinos por su solvencia y asegurar el pago de la renta al casero el quinto día de cada mes, pase lo que pase. El 8 de abril de 2026, Consumo ratificó la multa de 3,6 millones por “prácticas abusivas contra los inquilinos”. Varios meses después, la empresa no ha cambiado su modus operandi, cuenta Mariana, aunque la sanción del ministerio que dirige Pablo Bustinduy obliga a “rectificar los incumplimientos detectados” y eliminar las cláusulas abusivas identificadas.

La multa fue recurrida por la compañía, que ha pedido medidas cautelares para no tener que pagar ni cambiar el modelo de negocio. Según confirman a El Salto desde Consumo, la sanción accesoria que obliga a que eliminen estas prácticas y la sanción económica están a la espera de decisión judicial. Mientras, la compañía no ha cambiado su funcionamiento y las cláusulas consideradas abusivas por el ministerio siguen vigentes. 

Entre las infracciones reseñadas, destaca la “imposición” del llamado Servicio de Atención al Inquilino (SAI), una fórmula para encubrir los gastos de gestión inmobiliaria y formalización de los contratos, según el texto de la sanción. La ley estatal de vivienda de 2023 prohíbe a las inmobiliarias repercutir estos gastos a los arrendatarios. Pero ni la ley ni la histórica sanción han conseguido, por ahora, que Alquiler Seguro deje de hacerlo, relata Mariana. La compañía ha rechazado hacer comentarios a este medio.

La empresa cobra por este servicio una cuota inicial de 990 euros más IVA (1.197,90 euros) y, por su mantenimiento, una cuota anual de 24,20 euros. Se trata de un “servicio opcional”, tal y como ha repetido en todos los medios de comunicación. Y así figura en los documentos que guían la atención al cliente. Sin embargo, “de opcional no tiene nada”, afirma Mariana. “Son muy estrictos con esto. Hay que decir siempre que el servicio es opcional, pero si no lo eliges, no te van a dar el piso”, enfatiza. El modelo de negocio de esta empresa, que gestiona 23.000 propietarios y 60.000 arrendatarios, consiste en filtrar inquilinos. Tal como confirman las denuncias de usuarios, Consumo y organizaciones de consumidores e inquilinos, quienes no contratan el SAI y otros servicios “opcionales”, no pasan a la fase final, en la que el propietario tiene la última palabra.

El Sindicato de Inquilinos fue una de las primeras entidades en denunciar a esta inmobiliaria y organizar las primeras acciones de protesta. Desde este colectivo, que llevó esta denuncia a Consumo junto con CECU y Facua, confirman a El Salto que la empresa sigue repercutiendo los gastos de gestión e intermediación al inquilino, aunque ahora lo hace de una forma “más sofisticada”. Según cuentan, antes no tenían reparos en decir que era obligatorio, “ahora insisten en que es opcional”, pero si no lo coges “no te dan el piso y se lo dan a uno que sí lo coja o que no ponga ninguna pega”. Esta información, aseguran a El Salto, está confirmada con relatos de inquilinos, pero también de varios trabajadores de Alquiler Seguro. 

El largo proceso de alegaciones y posibles medidas cautelares en manos de jueces, la mayoría de ellos conservadores, “muestran los límites” de la Justicia para defender los derechos de los inquilinos, dicen desde el Sindicato. Por eso llevan meses organizando una gran huelga de alquileres en Alquiler Seguro para que la compañía devuelva el dinero estafado y no siga cometiendo abusos. Dado el modelo de negocio de esta compañía, basado en asegurar el pago de la renta a primeros de mes, una huelga inquilina podría acabar para siempre con estos “profesionales de la especulación”, dicen en el Sindicato.

En la página de reseñas de empresas Trustpilot, el 65% de las personas valora a Alquiler Seguro con la peor puntuación posible, un uno de cinco. Las quejas más repetidas son las dificultades para contactar con la empresa, la falta de respuesta a las incidencias y desperfectos a pesar de haber contratado un seguro de hogar, la exigencia de presentar nóminas y extractos bancarios o la obligatoriedad encubierta del SAI y otros servicios ofrecidos por la inmobiliaria.

Protocolos internos

Cuando un posible inquilino rechaza pagar el Servicio de Atención al Inquilino o expresa dudas, se activa un protocolo interno: se avisa vía mail al área inmobiliaria para que los comerciales desplieguen el argumentario previsto para convencerle. “El SAI no es obligatorio, pero nosotros lo recomendamos a todos los inquilinos porque la experiencia nos ha enseñado que un buen acompañamiento durante un alquiler es la mejor opción para poder estar tranquilo”, reza el Manual de Formación.

En ningún momento se lo dirán, pero si no se deja convencer y acepta pagar un extra de servicios —“porque la experiencia nos ha enseñado que un buen acompañamiento durante un alquiler es la mejor opción para poder estar tranquilo” (guiño, guiño)— se caerá del proceso de selección, asegura Mariana.

En los manuales cuentan con preguntas frecuentes y diálogos ficticios a modo de argumentario donde la insistencia da pistas entre líneas:

—¿Es obligatorio contratar el SAI?
—No, el SAI no es obligatorio, pero lo recomendamos.
—Ya bueno, pero esto lo veo un gasto innecesario, ya me lo gestiono yo todo…
—Te explico, en realidad el SAI es una inversión en tranquilidad.
—¿Y qué gano yo con el SAI?
—Ahorro de tiempo y preocupaciones.
—Buff, no me convence…
—Ten presente que, sin este servicio, tendrías que gestionar cualquier problema por tu cuenta, lo que implica, a la larga, mayores gastos, complicaciones y quebraderos de cabeza.

Todas las conversaciones se graban y los protocolos y guiones de conversaciones están regulados hasta el último detalle.

En las condiciones de alquiler, los comerciales informarán que los gastos de gestión de la inmobiliaria y formalización del contrato “correrán a cargo de los propietarios”, tal como obliga la ley, y que solo será necesario abonar un mes de fianza, un mes de depósito de garantía y otro mes de alquiler en curso. Sin embargo, para llegar a ser elegidos por los propietarios deben pasar por un casting inquilino, una carrera de obstáculos en la que tienen que justificar su solvencia y aceptar las cláusulas abusivas de Alquiler Seguro para llegar al final del proceso de selección, explica Mariana. Todo esto en un contexto de crisis de vivienda donde cada piso en una ciudad como Madrid puede contar con más de cien pretendientes.

Y el SAI no es la única cláusula abusiva por la que Alquiler Seguro ha sido sancionada por Consumo. El ministerio de Bustinduy también multó a la inmobiliaria por la imposición al inquilino de un seguro de hogar “en beneficio de la parte arrendadora”, la exigencia de cargos por reclamaciones judiciales y trabas para dejar de pagar el SAI, entre otras infracciones graves y muy graves.

No es obligatorio contar con un seguro de hogar, según la Ley de Arrendamientos Urbanos, y así lo reconoce la compañía en la información que transmite a los posibles inquilinos que se presentan al casting. Pero si no lo contratan no pasarán la prueba, cuenta Mariana a El Salto. Pueden hacerlo con una empresa externa o con Alquiler Seguro. Los comerciales insisten en que los servicios son parecidos —en prestaciones y precio, unos 130 euros al año—, pero si eligen el seguro de la casa lo más probable es que tarde o temprano se encuentren con que “el servicio no existe”, admite Mariana: “Se paga ese dinero, pero no tienes ninguna cobertura, se van pasando la pelota”.

Mariana confirma la persistencia de otra de las cláusulas abusivas denunciadas por Consumo: las trabas para dejar de pagar el SAI. “Cuando un arrendatario deja de pagar los 24 euros anuales del SAI, normalmente se bloquea la ficha como si fuera un impago de rentas aunque no lo sea”, relata. Esto puede traducirse, continúa, en que el inquilino tenga problemas para la renovación del contrato, que no lo ayuden en las gestiones en curso y en las incidencias o que se convierta en “un perfil que ya no interesa” de cara a aspirar a otro piso gestionado por Alquiler Seguro.

Al hablar con El Salto, Mariana es consciente de que está poniendo en juego su trabajo. Por la oficina pasan propietarios que “buscan seguridad”, se quejan que desde la pandemia “lo tienen todo en contra” y que prefieren “alquilar a ‘gente de aquí’”. También acuden aspirantes a inquilinos que necesitan un piso con urgencia. “Hay un problema real con la vivienda. Esto ya se sabe, pero hasta que no ves en qué condiciones está viviendo la gente, familias enteras que comparten una habitación, no te das cuenta de la dimensión del problema”, narra. 

En el casting de Alquiler Seguro, este tipo de perfiles poco tienen que hacer. “Hay familias que vienen hasta dos veces a la oficina pensando que les puedo ayudar —continúa— y realmente yo no tengo ningún tipo de poder para facilitarles una vivienda. Además, no les puedo decir si tienen la ficha bloqueada y que nunca van a conseguir cita. Lo tenemos prohibido”.

En el ambiente asfixiante de una inmobiliaria pensada para asegurar en exclusiva las necesidades de la propiedad, Mariana sentía la necesidad de hacer algo, de contarlo: “Por un lado, llegan propietarios que me gustaría echar por las barbaridades que llegan a decir y, por el otro, me viene gente llorando a la que no puedo ayudar. Y es más, a la que estoy obligada a venderles el SAI”, confiesa. 

sábado, 25 de abril de 2026

¿También al comprar vivienda hay extranjeros de primera y de segunda?

No siempre tenemos datos claros de cuantas viviendas se compran al año en España. Los notarios no siempre afirman tener daros claros. Se habla de unas 700.000 al año. Se dice que en algunas regiones como Canarias casi un tercio las compran extranjeros. 

Aquí ofrecemos un estudio referido al muy diferente precio que pagan los extranjeros

https://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2026/04/09/892180-los-marroquies-ya-compran-casi-tantas-casas-en-espana-como-los-britanicos-y-los



jueves, 11 de diciembre de 2025

LA VIVIENDA COMO VIOLENCIA. (Texto y audio)

La vivienda es materia básica del hogar. La vivienda siendo solo un hecho material es algo grande. No es un mero instrumento. Es una encarnación de lo que somos y soñamos. Es una revelación.

La chabola es violencia ¿alguien lo duda? Enfermedad, hacinamiento y violencia tienen a veces como origen el vivir en una chabola. El estudiante estudia peor, a la familia le falta espacio, el crecimiento se desarrolla mal y sin embargo el ser humano es tan grande que a veces hay hogar, hay familia en la chabola porque hay amor, porque hay entrega. Pero no romanticemos el dolor. Como con el pan, como con el paisaje, como con el cuerpo, propongamos a la materia ser noble.


En palacio tampoco hay hogar. Palacio como cualquier exageración suele ser un desastre. La familia real dice ser familia pero a la vista están los líos. La pareja reinante en la actualidad en España parece bien avenida pero los eméritos y todo el resto vaya lío. Los sobrinos son ejemplo de cómo no ser. Los nietos del emérito son modelo de cómo no ser. El palacio raramente es materia buena para ser hogar. Si hay criados -injusticia permanente- no hay hogar.


Vivienda a la medida humana, ni grande ni chica, es buena materia para ser hogar, para ser familia. La historia de la humanidad podría relatarse en parte describiendo la forma en que los hogares manejan su vivienda. La historia de la humanidad desde el paleolítico hasta aquí seguramente sea de ir mejorando y haciendo más viable que cada familia tenga su vivienda para hacer un hogar. Queda tarea, no menos de media humanidad carece de vivienda. Muchos serán hogar en medio de las dificultades porque entre los pobres nace la belleza pero no es justo, no está bien. En el mundo “desarrollado” íbamos mejorando pero la cosa se estancó y parece que empeora al menos la cuestión de la vivienda. Esto es violencia.


¿Alguien duda de llamar violencia a que haya más viviendas vacías que familias sin vivienda? ¿Alguien duda de llamar violencia a que si tienes hijos sea más difícil que te alquilen una vivienda? ¿Alguien duda de llamar violencia a que el alquiler se lleve hoy más porcentaje del sueldo que ayer? ¿Alguien duda de llamar violencia a tener que vivir en una autocaravana porque en la localidad en que trabajas no haya vivienda en alquiler? ¿Alguien duda de llamar violencia a que alguien tenga gran cantidad de viviendas para alquilar y siga acumulando bienes?


Los grandes medios de comunicación ponen la lupas sobre la minoría violenta de okupas, que a su vez también son una minoría. Los medios agrandan ese problema y deforman la realidad. Los okupas (en general) son pocos (el 0,06% de las viviendas en España) pero además es que las casas ocupadas son en general promociones sin terminar que pertenecen al “banco malo” o “fondos buitre”. Pero en los medios aparece una pobre mujer que necesita la vivienda. En ese extraño caso podemos decir que ESE okupa concreto ejerce violencia. Ese, muchas veces no una familia. Les recomiendo ver “Precaristas”, un hermoso documental accesible en internet donde se presenta como una importante promoción abandonada está siendo utiliza de manera satisfactoria en Gran Canaria sin generar ningún problema a nadie. Estas personas no son violentas, más bien de manera noviolenta están resolviendo comunitariamente un problema.


Lo que sí creo sea violento es crear empresas y hacer negocio con esto. Por un lado esas empresas que se venden -incluso en el nombre- como tranquilizadoras de los propietarios. Un referente de la noviolencia como Tolstoi decía que “la tranquilidad es una bajeza moral”. Se cuenta que Franco dijo “Qué bruto eres” a un ministro que le dijo que “tranquilidad viene de tranca”. Y violentas son las empresas para desocupar. Otro negocio.


Desde hace poco años, en el siglo XXI, estamos en España ante la primera generación que vive peor que sus padres y una de las realidades que lo demuestran es que le es más difícil hacer un hogar. ¿Qué ha pasado? Algo muy simple. Así como siempre el capital hace negocio de las necesidades humanas en este tiempo el negocio de la vivienda se ha hecho más suculento. En la medida en que los trabajadores han logrado mejorar sus salarios el capital ha visto como forma de recuperar el capital “pagado” subiendo el precio de la vivienda.


Hay muchas formas de violencia. La guerra lo es, el machismo lo es, el acoso lo es, la explotación lo es. El precio actual de la vivienda habitualmente lo es. El alquiler habitualmente lo es. No es casualidad. Es el sistema. Es la injusticia hecha ley y hecha costumbre. Hay que acabar con la violencia de la vivienda. La chabola es violencia, el palacio es violencia. La dinámica del mercado tiene mucho de violencia, la dinámica del Estado tiene mucho de violencia. Hay que cambiar el mercado y el Estado. También esto es tarea de la noviolencia.

Ahora más que nunca: VERDADERO SOCIALISMO

Eugenio A. Rodríguez 

jueves, 15 de mayo de 2025

El 16% de los hogares españoles ingresa rentas y el 16% de hogares españoles paga alquiler

Radiografía de un país de 'pequeños' rentistas: tres millones de familias tienen ingresos por alquiler

Uno de cada cinco declarantes de IRPF con una renta entre 30.000 y 60.000 euros brutos al año tiene unos ingresos medios de casi 800 euros al mes por arrendar propiedades inmobiliarias. Estas cifras se disparan según aumenta lo que se gana en el país europeo con más inquilinos en riesgo de pobreza

Eldiario.es/2 julio 2024
Algo más de tres millones de familias tienen ingresos por el alquiler de propiedades inmobiliarias en nuestro país. La cifra es algo inferior a la del total de autónomos que trabajan en España. La comparación sirve para medir la dimensión política y económica de los 'pequeños' (y no tan pequeños) rentistas.

La última estadística detallada del IRPF (Impuesto de la Renta de las Personas Físicas), con datos de 2022, ofrece una radiografía de los declarantes con ingresos por arrendar viviendas, locales o plazas de garaje. Por ejemplo, muestra que una de cada cinco familias con una renta entre 30.000 y 60.000 euros brutos al año tiene unos ingresos medios de casi 800 euros al mes por alquilar propiedades inmobiliarias. Exactamente, son 923.512 rentistas en este tramo.


Estas cifras se disparan según aumenta lo que se gana, y eso que no incluyen los vehículos de inversión en vivienda (sociedades, fondos, socimis...) de los más ricos o grandes tenedores, que no tributan IRPF. En el tramo de renta entre 60.000 euros y 150.000 euros, son tres de cada diez declarantes (315.186 en total) los que tienen rentas por alquilar sus propiedades. Unos ingresos que ascienden a casi 1.300 euros al mes (siempre en promedio). De esta cifra se desprende que tienen arrendadas viviendas más grandes o más de una propiedad.

Los números crecen en los siguientes tramos de renta. Entre 150.000 y 601.000 euros, un 40% de estas familias ricas declaran ingresos por alquilar (60.681 declarantes con 2.000 euros brutos al mes). En el tramo de los ultra ricos, por encima de 601.000 euros de renta, son cerca de la mitad (7.109 declarantes con 2.600 euros). Pero hay que tener en cuenta que son más los que entre estas grandes fortunas invierten en vivienda para obtener rentabilidad a través de empresas (que pagan el impuesto de Sociedades), de socimis o de fondos colectivos, y que, por tanto, no están recogidos por esta estadística del IRPF.


Por debajo de 30.000 euros brutos al año, también aparecen rentistas en la estadística de los declarantes del impuesto de la Renta. Medio millón, un 12% del total, entre 21.000 y 30.000 euros. Otro medio millón, entre 12.000 euros y 21.000 euros (un 10% del total). Ambos, con ingresos que rondan los 600 euros al mes. Los porcentajes de uno de cada diez se mantienen incluso entre los más pobres.

La misma estadística también permite calcular que el crecimiento de los ingresos por alquilar propiedades que tributan IRPF fue del 12% entre 2021 y 2022. Esta tendencia se ha mantenido en 2023 y en lo que va de 2024, según otras fuentes del mercado inmobiliario. Los precios son asfixiantes, sobre todo para los más jóvenes y en las grandes capitales y los principales destinos turísticos, donde se concentran la mayor parte de los puestos de trabajo y de la oferta de alquiler vacacional.

“País de propietarios”

La preferencia de los españoles por la propiedad de la vivienda quedó marcada en una frase que pasó a la Historia: “Queremos un país de propietarios y no de proletarios”. La pronunció el ministro de Vivienda franquista José Luis Arrese en 1957. Desde hace años, esa dualidad entre la vivienda en propiedad y en alquiler viene marcada, sobre todo, por la renta. Los últimos datos publicados por el Banco de España –que corresponden a 2021– señalan que el 16% de los españoles alquila el piso en el que habita, cuando en 2011, después del estallido de la burbuja inmobiliaria, era el 13,5%.

La renta de los caseros prácticamente duplica la de los inquilinos, como resume el análisis 'El Mercado del alquiler. Fuente de desigualdad', elaborado por el Grupo de Estudios Críticos Urbanos, que contamos en este tema. Un análisis que desglosa cómo la ratio de ingresos de los arrendadores es hasta 2,58 veces superior a la de quienes alquilan sus pisos y que ese diferencial se mantendría en el tiempo aunque bajasen los arrendamientos.

Además, a día de hoy, alquilar una vivienda para vivir se come los ahorros que podrían dar acceso a una hipoteca. “Se estima que, en 2021, un 61% de los hogares que residían en alquiler o en una vivienda cedida no disponían del ahorro necesario para adquirir una vivienda en el municipio en el que residían”, ha reconocido el Banco de España, en un reciente análisis. Además, el supervisor apunta que España es el país europeo donde hay más inquilinos en riesgo de pobreza. Y hay una generación de españoles, de entre 30 y 40 años que acumulan una riqueza financiera de apenas 30.000 euros, lo que les impide acceder a una vivienda en propiedad, cuando sus padres a su edad ya disponían de una riqueza de entre 100.000 y 200.000 euros.

Tensiones políticas por la vivienda

Esta configuración de pequeños propietarios que sí han sido capaces de comprar inmuebles y ciudadanos que no disponen de riqueza financiera para alcanzar esa meta se ha colado en el discurso político y provocado fricciones en el seno del Gobierno de coalición.

“Quiero tener también un mensaje de tranquilidad y de esperanza, de sensibilidad con los pequeños propietarios. Tranquilidad, porque este Gobierno pisa la calle y somos conscientes de que en España, muchas personas, especialmente personas mayores, dedicaron todo su esfuerzo, todo su trabajo, todos sus ahorros, a la compra de una segunda vivienda que hoy complementa sus rentas. A ellos también les vamos a proteger”, aseguró la ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, durante la toma de posesión de su cargo.

Unas palabras que provocaron la reacción de Sumar. El actual portavoz del grupo parlamentario, Íñigo Errejon, criticó esa defensa de los propietarios en la red social X. “No es por aquí”, señaló. “Esto es seguir alimentando el bloque social rentista que después hostiga cualquier intento de avance en derechos. Gobernar tiene que ser una herramienta para democratizar los poderes que no pasan por las urnas. Si no, siempre serás inquilino en el Estado”. También la ahora eurodiputada de Podemos y exministra de Igualdad, Irene Montero, criticó esa premisa de Rodríguez. “¿De quién necesita el Gobierno de Sánchez proteger a los pequeños propietarios? A quien hay que proteger de los buitres es a las familias, a las personas que alquilan, a las que desahucian las entidades financieras”, indicó en la misma red social.

Unas críticas a las que respondió la ministra de Vivienda en una entrevista con elDiario.es. “¿En qué pienso cuando hablo de pequeños propietarios? Pienso en personas que han dedicado toda una vida al esfuerzo en ahorrar, que no han disfrutado de un vino o de un viaje porque creían que un piso era el mejor patrimonio que podían dejar a sus hijos en herencia. Un piso que ahora también puede complementar sus pensiones. Personas que tienen miedo a ponerlo en alquiler ante las amenazas y el populismo de la extrema derecha”, justificó. “El Estado les tiene que dar seguridad y tranquilidad para que lo pongan en alquiler asequible. Vamos a responder con garantías públicas”, prometió.



lunes, 5 de mayo de 2025

Los ingresos por alquileres marcan récord y el capital ya supera el 10% de todas las rentas por primera vez desde 2008

Los ingresos de las familias por alquilar inmuebles (viviendas, locales o garajes) en nuestro país se han disparado en los últimos años por las subidas de precios y los arrendamientos turísticos hasta alcanzar máximos históricos en 2024.

Estas ganancias por los arrendamientos, que perciben algo más de tres millones de hogares (sin contar los que se obtienen a través de empresas), se han duplicado desde 2008 hasta rebasar los 31.500 millones en 2024.

Ya son la principal renta del capital en España, por delante de las financieras y las ganancias patrimoniales, según el último informe de recaudación de la Agencia Tributaria, publicado este jueves.


Estas tres fuentes de ingresos —los alquileres, el capital mobiliario (dividendos, intereses de los depósitos...) y las ganancias patrimoniales (plusvalías tras vender viviendas o acciones)— superan el 10% de todas las rentas de los hogares —las principales son las del trabajo (sueldos y pensiones)—. Un hito que no ocurría desde el estallido de la burbuja inmobiliaria, como se observa en el segundo gráfico de esta información.


El crecimiento de las rentas de los arrendadores fue del 6,5% en 2024. “Hay que tener en cuenta que el año anterior (2023) crecieron más, un 7,6%”, apunta Raquel Jurado, experta del servicio de estudios del REAF del Consejo General de Economistas (CGE). El aumento acumulado desde 2008 es exactamente del 95%, mientras que el acceso a la vivienda para los inquilinos se ha hecho más y más difícil y asfixiante, sobre todo en los últimos años.

El secretario general de Gestha (Sindicato de técnicos del Ministerio de Hacienda), José María Mollinedo, advierte de que el fuerte crecimiento de los ingresos por alquileres está recogido el afloramiento de las viviendas arrendadas para usos turísticos, en los que la Agencia Tributaria ha puesto el foco en los últimos años y que en su mayoría permanecían ocultos en las declaraciones del IRPF.

Este trabajo de la Agencia Tributaria puerta a puerta ha elevado la recaudación y ha mejorado la calidad de los datos tributarios registrados del mercado del alquiler después de haber levantado más de un millón de declaraciones “que incluyen rendimientos inmobiliarios”.

“Un mal endémico de nuestra economía”

“Las elevadas rentabilidades que se consiguen con las inversiones inmobiliarias son un mal endémico de nuestra economía”, lamenta Íñigo Macías, investigador de Oxfam Intermón, una de las organizaciones que lidera la lucha por una fiscalidad más justa y contra la desigualdad.

2024 también fue un gran año para quienes tienen ingresos financieros. Las rentas del capital mobiliario (dividendos, intereses...) saltaron de golpe casi un 50% desde 2023, de cerca de 20.000 millones hasta establecer otro récord histórico en España por encima de los 30.000 millones. Por una parte, “se debe a la subida de los tipos de interés” del Banco Central Europeo (BCE) que las entidades financieras trasladaron en parte a los depósitos de sus clientes, según destaca Raquel Jurado. Por otro lado, responde a un muy buen año para las empresas, que obtuvieron beneficios récord y repartieron importantes dividendos entre sus accionistas, como se explica en esta información.

Además, pegaron otro buen repunte, de algo más de 5.000 millones en solo doce meses (un 22%), las rentas de las familias por ganancias patrimoniales. Es decir, por las subidas de precios de los inmuebles y también de los activos financieros (principalmente acciones y fondos de inversión).

Por supuesto, estas tres formas de ganar dinero de los hogares se concentran en las capas más altas, las más ricas. Con la ventaja añadida de que estas rentas del capital pagan menos IRPF que las rentas del trabajo. Un ejemplo hipotético: si un millonario español ingresa por su sueldo como directivo tres millones de euros en un año, pagaría muchos más impuestos que si la misma persona hubiera obtenido todos sus ingresos del capital.


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lunes, 7 de abril de 2025

Jaime Palomera: Vivimos una especie de Monopoly, si entras tarde a jugar estás perdido

"Vivir de las rentas no es inofensivo, hace daño, porque ese dinero sale del bolsillo de alguien"
Victor López/Publico 4.4.25 (enlace)


La España de propietarios que quería Franco cristalizó en una sociedad "neofeudal" y rota por el rentismo. La vivienda se ha convertido en una gallina de los huevos de oro; pero la cosecha la recogen cada vez menos ricos. Los grandes tenedores y los fondos de inversión son los "dueños" de la selva inmobiliaria. Y el fetichismo de la renta; ese que te cuelan los influencers cuando te dicen que "la hipoteca se paga sola", hace más daño del que pensamos. Jaime Palomera aborda todas estas cuestiones en El secuestro de la vivienda (Península). El doctor en antropología económica y activista por el derecho a la vivienda cuestiona cada uno de los mitos que giran en torno a un mercado tan rentable como enloquecido. Y lo hace con la experiencia de haber jugado muchas tardes al Monopoly. Eso sí, sabe que esta partida está completamente "amañada".

El título del libro es contundente, ¿quién tiene secuestrada la vivienda?

Las personas que tienen dinero están comprando casas y acumulando cada vez más activos; cuantas más casas compran, más suben los precios. Lo que está secuestrado es la función social de la vivienda. Vivimos en una especie de Monopoly: si tú entras en una partida que está empezada, te vas a encontrar con casi todas las calles compradas, cuesta mucho encontrar una libre y cada vez que das una vuelta, tienes que pagar alquileres más altos. En poco tiempo te darás cuenta de que estás arruinado y fuera de la partida, pero es que además, hablamos de un Monopoly amañado.

Los que tienen muchas casas reciben dinero público –mediante deducciones fiscales– para comprar todavía más viviendas. La gente trabajadora que quiere adquirir un piso, en cambio, paga más impuestos que nadie. Es importante darle la vuelta a esto. Tenemos que subir los impuestos a quien tiene muchas casas y sólo quiere acaparar, para bajárselos a los que tienen por delante un futuro cada vez mas negro. Los ricos se están comiendo a la gente trabajadora y a las clases medias...

Habla de un "Monopoly amañado" por los beneficios fiscales que tienen los propietarios y la facilidad con la que suben los precios. ¿Cuántas partidas van a aguantar los jugadores más pobres y precarios?

Las clases trabajadoras han crecido con la idea de que su propio esfuerzo les permitiría labrarse un futuro como el de sus padres y abuelos, tener un piso en propiedad. Es una quimera. Los ricos están acaparando cada vez más casas y han convertido el negocio inmobiliario en su principal fuente de riqueza. La sociedad de propietarios se está estrechando cada vez más y si nada cambia, llegaremos a un modelo de pirámide social en el que los ricos tendrán cada vez más patrimonio y habrá masas enormes de gente cada vez más pobre. Estamos en ese camino.

Y no sólo hablamos de gente trabajadora; muchas personas que en su día han podido comprar una casa ahora tienen que venderla para recibir los cuidados que necesitan y pasar una jubilación decente. Los datos hablan por sí solos. El mercado del alquiler ha aumentado durante los últimos diez años en 1,3 millones de viviendas. Estas casas no se han construido. ¿De dónde salen? Pues de pequeños propietarios que las han ido perdiendo con las sucesivas crisis y han acabado en manos de personas con dinero que abogan por ponerlas en el mercado del alquiler. Esto lo que está haciendo es disparar la desigualdad.

La política del ladrillo tampoco ayudaría a sofocar la emergencia habitacional, ¿no?. El tablero del Monopoly es limitado...

Claro. Los economistas nos han contado el cuento de que el mercado de la vivienda es un mercado donde la oferta y la demanda se autorregulan; nos han dicho que cuanta más oferta, más bajarán los precios. La historia nos enseña que esto es mentira. En los últimos 70 años todos los booms inmobiliarios donde se ha construido más que nunca han coincidido también con las mayores subidas de los precios. Los mercados de la vivienda no son mercados competitivos. Las casas están construidas sobre un bien naturalmente escaso que es el suelo; nadie puede ampliar la superficie que nos ha dado la naturaleza.

El suelo es un bien de primera necesidad. Lo podemos ver con un caso práctico. Si las naranjas suben de precio, puedes sustituirlas por mandarinas o por manzanas, incluso puedes dejar de consumir fruta. Eso no ocurre con la vivienda; siempre vas a necesitar una casa. Los que poseen terrenos e inmuebles lo saben y por eso los precios suben por encima de los salarios y de la economía real. Es lo que pasa cuando la vivienda está en manos del mercado: los precios siempre van a subir, por mucho que se apueste por la construcción
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Y por si fuera poco, tenemos ahora otro conflicto: jugadores que quieren pagar sus rentas, pero tienen caseros que prefieren poner sus casillas en el mercado turístico, para exprimir todavía más el negocio. ¿Qué deben hacer las administraciones?

Las casas no fueron creadas para convertirse en hoteles. Lo que ocurre es que la gente que tiene mucho dinero disfruta de una serie de incentivos para dedicar su riqueza a la compra de más bienes inmuebles. El mercado turístico tiene rentabilidades altísimas, mucho más que el de los alquileres convencionales. Las administraciones han tomado medidas paliativas que actúan –de manera tímida– sobre los síntomas, tratan de limitar los usos especulativos de la vivienda. El problema es que mientras las casas sigan siendo un activo como el oro y los ricos no tengan ningun impedimento para especular, todo va a seguir igual.

Franco diseñó un modelo de sociedad en el que había perdedores y ganadores, los que tenían muchas propiedades y los que no tenían ninguna. ¿Ha estallado este modelo?

El problema del rentismo es consustancial a la historia de las ciudades modernas. Los gobiernos de principios del siglo pasado, conscientes de la enorme desigualdad que se estaba generando, propusieron crear sistemas regulados de vivienda pública para sacar el suelo y las viviendas de la máquina rentista. Franco, en cambio, apostó por una democracia de propietarios. Este modelo funcionó durante 50 años para dos generaciones, pero la gente pronto empezó a endeudarse: los precios subían más rápido que los salarios y la deuda era la única forma de acceder a una vivienda en propiedad.

La sociedad de propietarios está en crisis. El modelo se está rompiendo tanto por arriba como por abajo, para dar paso a una estructura casi neofeudal. Lo que define ahora tu futuro no es tu capacidad de ahorro, sino la familia en la que has nacido, las posibilidades que vas a tener de heredar. Esto explica que los jovenes crean cada vez menos en las democracias.

Verdad o mito. ¿España es un país de pequeños propietarios?

La mayoría de la sociedad sigue siendo propietaria, pero cada vez cuesta más acceder a una casa y crece el número de personas que viven de alquiler. Es importante entender que buena parte de la oferta está en manos de personas que tienen al menos tres viviendas alquiladas, es decir, multipropietarios que tienen tres rentas. Y aquí sí que tenemos que romper un mito. No es verdad que la gente trabajadora dependa de las rentas que recibe. El alquiler sólo representa entre el 7% y 9% de lo que ganan. Los que dependen realmente de este negocio son los que tienen ingresos de más de 600.000 euros al año. En estos casos, la proporción de lo que representa el alquiler crece hasta el 35%.

El hecho de que casi toda la población sea propietaria puede explicar las dudas a la hora de intervenir el mercado en favor de la minoría que no lo es, ¿no?

Esto es en parte otro mito. Lo que nos enseñan los datos es que la inmensa mayoría de las personas estarían a favor de que la vivienda fuese más barata aunque eso implicase una bajada del precio de su propiedad. El 75% de la gente respondió en una encuesta reciente que le parecería bien la medida si así los ciudadanos que no pueden acceder a una vivienda digna tienen más posibilidades. Los padres y abuelos están angustiados porque ven que sus hijos y nietos van a tener complicado heredar una casa o comprar un piso, ven que el mercado del alquiler los está empobreciendo. Las nuevas generaciones lo van a tener difícil para subirse a esa sociedad de propietarios.


Ver vídeoJaime Palomera: "La casa no trabaja por ti, es un inquilino que está trabajando todo el día"Jaime García-Morato

Entonces, ¿caminamos hacia un país de inquilinos?

Caminamos hacia una sociedad rota donde cada vez más gente vive con sus padres o tiene que pagar un alquiler. Y esto va a ir creciendo. Es cierto que a largo plazo casi todos vamos a tener que vivir de alquiler, incluso quienes tienen una propiedad, porque van a tener complicado manetenerla dentro de la familia. Los cuidados muchas veces se pagan con la única fuente de riqueza, que es la vivienda, y los que esperaban heredar posiblemente se lleven un fiasco.

Aitana, Dulceida y otras figuras públicas han presumido de sus inversiones en vivienda. Esto por no hablar de los influencers inmobiliarios. ¿Cómo pueden impactar sus discursos a nivel social?

Tenemos una parte del mercado inmobiliario que hace mucha propaganda de lo que se conoce como vivir de las rentas. A mí me salen constantemente vídeos de YouTube donde te explican cómo puedes liberarte de la nómina y lograr la libertad financiera; hacen cursos y eventos en los que te dicen que con 20.000 euros te puedes comprar un piso en un barrio obrero. Si luego lo pones en alquiler turístico o de temporada, tienes ingresos para comprar un segundo piso con otra hipoteca. Te dicen que "la casa trabaja por ti" y que "la hipoteca se va pagando sola". Esto es el fetichismo de la renta; esconde las relaciones sociales que hay detrás de la riqueza que se va generando.

La hipoteca no se paga sola, te la paga un inquilino. La casa no trabaja por ti, trabaja un inquilino todo el día y te paga una parte cada vez más elevada de su salario. Estos discursos tienen más impacto del que creemos, salen cada dos por tres en los programas de televisión. Vivir de las rentas no es inofensivo, hace daño, porque ese dinero sale del bolsillo de alguien. Esto es lo que diferencia el rentismo de la economía productiva.

El foco se suele poner en los jóvenes, no tanto como víctimas de la especulación, sino como personas que no pueden acceder a una casa en propiedad por la falta de "cultura del esfuerzo", por "vivir la vida" o irse de vacaciones...

Los jóvenes gastan parte de sus ahorros en un iPhone o en irse de fin de semana porque lo conciben como el sustitutivo de la vida que en realidad les gustaría tener. Las compras pueden parecer superfluas, pero con ellas intentan tapar la frustración que arrastran por no poder realizar el tipo de compras serias y adultas que hicieron sus padres cuando tenían su edad. Es una manera de sobrellevar el shock que supone ver que todo va a peor.

El de la vivienda no es un problema que sólo afecte a las nuevas generaciones, hablamos de una crisis estructural.

Exacto. Los jóvenes son quienes más viven de alquiler, pero no los únicos. Si miramos el conjunto, la mayoria de los inquilinos tienen más de 35 años. La gente que se empezó a hacer adulta tras la crisis de 2008 no ha conocido otra cosa que no sea vivir de alquiler; hablamos de personas que tienen ahora entre 35 y 45 años.

Las administraciones se empeñan en mirar hacia la okupación, un monstruo que tiene las patas bien cortas, pero ahí sigue, caminando. ¿Por qué?

La okupación sólo afecta al 0,05% del parque inmobiliario, normalmente casas vacías y abandonadas de grandes tenedores o bancos. Es interesante. La población ahora mismo cree que al menos una de cada dos casas están o han estado okupadas. El fantasma del okupa es lo último que les queda a los más ricos para que no hablemos de cómo están acaparando cada vez más patrimonio en detrimento del futuro de las personas trabajadoras y de las clases medias. Es lo mismo que ocurre con la figura del inmigrante, de hecho, muchas veces se mezclan ambas cuestiones.

A la derecha extrema y a las nuevas derechas les encanta hablar de okupas y migrantes; decir que el problema son los okupas que te van a robar la casa es la manera que tienen de que te olvides de que tu hijo de 30 años todavía vive contigo. Esto es una batalla ideológica fuerte. No es causalidad que en un momento en el que la gente ha empezado a protestar cada vez más por la asfixia de la vivienda tengamos en todos los platós de televisión a una persona supuestamente afectada por la okupación y a otra que te está explicando cómo vivir de las rentas. Es una batalla cultural. La realidad es distinta. ¿A cuánta gente sacan las plataformas antiokupación a la calley cuánta está saliendo para decir basta a la especulación?

¿El Gobierno moverá ficha tras las movilizaciones de este fin de semana?

El Gobierno ha empezado a cambiar el diagnóstico. En el último año han empezado a hacer otra lectura de la realidad. Esto es innegable, pero si nos paramos a analizar la situación, vemos que desde las manifestaciones del último otoño no han movido ficha. Los únicos actores que han hecho algo aquí son los sindicatos y los movimientos sociales. Estos grupos están plantándose ante las subidas y organizando las primeras huelgas de alquiler en lo que va de siglo. Si queremos que los gobiernos pongan fin a las dinámicas rentistas tenemos que movilizarnos, tenemos que construir un movimiento amplio que no va a obtener una victoria mañana. Es un proceso mucho más largo.

¿Esa organización sindical y social tiene la llave para recuperar toda la vivienda secuestrada?

La realidad es que los movimientos sociales han logrado evitar expulsiones y han frenado subidas abusivas; hablamos de millones de personas que, teniendo las leyes en su contra, han demostrado que podían detener este tipo de abusos. La clave está en la fuerza colectiva, pero también son imprescindibles cambios estructurales. A la administración le cuesta mucho perseguir el fraude. El mercado inmobiliario está muy bien organizado y siempre encuentra grietas por las que escaparse. La manera de frenar el problema es actuar sobre la raíz: conseguir que la compra de viviendas no sea una opción para quienes tienen mucho dinero. Y eso sólo lo puedes lograr con impuestos.

Singapur lo ha conseguido, no sólo tiene un parque público gigante, sino que hace una cosa: si tú te quieres comprar tu primera casa te ayudan fiscalmente, pero a partir de la segunda y la tercera te cosen a impuestos. Estamos hablando de un bien de primera necesidad. Lo que tienes que lograr como gobierno es que todo el mundo tenga al menos una casa. Singapur es una isla y la escasez de suelo es brutal, pero ha conseguido que la inmensa mayoria de la población pueda tener un proyecto de vida. Lo que necesitamos son medidas que vayan a la raíz. Si no intervenimos el mercado, los precios de la vivienda se van a multiplicar por dos en los próximos cinco años. Estamos en una espiral absolutamente endiablada y tenemos que cambiar las reglas del juego.

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