domingo, 27 de septiembre de 2020

MUJERES INTERNAS Y FALSO CRISTIANISMO



           Mingote: "Al cielo iremos los de siempre"

Trabaja de lunes a lunes, sin apenas descanso, cocinando, limpiando y cuidando durante más de 140 horas a la semana, por 800, 1000, 1200 euros… No tiene espacio propio, come, duerme e intenta descansar en su lugar de trabajo. No tiene intimidad, cuando habla con su familia, o con alguna amiga lo hace siempre bajito, para no molestar a los señores, y para que no escuchen sus preocupaciones y sus desvelos.

Siente que es duro, muy duro, que ni su cuerpo ni su alma pueden aguantar más, aunque el mantra que escucha sistemáticamente de familiares y compatiotras es el contrario, el de “AGUANTA”, “TIENES QUE AGUANTAR”, de tal manera que se ha llegado a creer que es una “floja” si tira la toalla, si dice basta a tantas humillaciones.

Lo peor no es el duro trabajo físico y psicológico, es saber que hay familias, que por una triste cantidad de dinero, sienten que pueden comprar tu vida. Y decidir si un día sale o no de casa, o dónde va, o con quién está en su tiempo libre, y recibir amenazas de despido, insistir en que no se quieren escuchar quejas, ni oír hablar de otras condiciones laborales, sin permitir una lágrima o una cara triste, repitiendo como una cantinela que las condiciones están cerradas, si las quieres las tomas, y si no, ya habrá otra que haga el mismo trabajo por menos sueldo. Aunque suene feo, y de otros tiempos, en nuestra ciudad sigue habiendo esclavitud y gente que se aprovecha de esta esclavitud, tristemente también entre los cristianos.

Es la vida de las internas, sin papeles, sin derechos, aceptando cada vez peores condiciones, sacrificando los mejores años de sus vidas por sacar a los suyos adelante. Y que se encuentran atrapadas, vendidas, por la necesidad de dar de comer y pagar facturas. Están en las manos de familias, de clase media y alta en la mayoría de los casos, muy probablemente buenos compañeros de trabajo, amantísimos padres de sus hijos, amigos de sus amigos, y hasta devotos cristianos, pero incapaces de ver a la mujer que trabaja en su casa, cuidando a sus ancianos, como a una persona, con dignidad, sentimientos y vida propia más allá de su trabajo.

El 27 de septiembre la iglesia entera celebra el día del Migrante y el Refugiado. Mi oración este año, será por tantos cristianos, que ni se han dado cuenta que es el mismo Señor Jesús, escondido en la vida pobre de la mujer interna, el que está recibiendo los desprecios y las ofensas.

Por tantos migrantes que claman con angustia y esperanza: “Libérame Señor, como liberaste un día a tu pueblo”. Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Ahora más que nunca: Dignidad para los últimos

Nuria Sánchez

martes, 22 de septiembre de 2020

AHORA TE CONFINO, AHORA TE DESCONFINO. EL DIARIO DE UNA MADRE Y MATRONA



Soy Matrona y madre de uno de los niños que va a la clase del CEIP Cisneros que ha estado erróneamente confinada 4 días tras la decisión adoptada por el órgano competente de la consejería de educación. Hoy publica el diario montañés (DM) que “Salud Pública ordenó el lunes una rectificación de semejante medida para decir que devolvía a los escolares a la actividad lectiva” (1). Y lo hace, porque un grupo de familias, tras leer el protocolo frente al covid-19 de aplicación en el ámbito educativo (2), que hicieron Consejería de Educación y Sanidad, entendimos que no se daban las condiciones que el protocolo exige para confinar el aula. Así que solicitamos por escrito a la Consejería de Educación y de Salud Pública la revisión de esa decisión.


En estos 4 días hemos tenido que ver cómo resolvemos el seguir trabajando y cuidando a los niños. Indagar para resolver algunas dudas, que no aclara la hoja informativa elaborada por Sanidad Pública y que se envía a los contactos estrechos. Dudas como si los hermanos de los niños considerados contacto estrecho pueden ir al colegio o no, o si algún padre puede pedir una baja por necesidad de cuidado del menor y qué papel debe presentar. A toda esta situación, se suma que según el protocolo anteriormente citado, nos llamarían desde Salud Pública (rastreadores) para hacer una PCR a los niños, e íbamos por el cuarto día de confinamiento sin ninguna comunicación con ellos. Cuando las familias llamábamos a nuestros pediatras para preguntar por esta cuestión, las respuestas fueron también distintas: Os llamarán para citaros, o no está indicada dicha prueba diagnóstica.

Al día siguiente de rectificar el confinamiento por parte de Salud Pública (teníamos razón los padres, nuestros hijos nunca debieron ser considerados contacto estrecho) empieza un nuevo follón. Nos llaman para hacer la PCR. El desconcierto y las dudas nuevamente surgen. ¿Pero cómo que una PCR ahora? ¿Pero no nos habían dicho que podíamos volver al cole? ¿Si nos hacen PCR es que somos contacto estrecho, no? ¿Y si somos contacto estrecho debemos estar 14 días aislados y sin ir a clase, verdad? Lo que pasó fue que desde Educación no avisaron a Salud Publica (rastreadores) de la rectificación de la medida de confinamiento tomada. Nuevo error que volvimos a resolver las familias. Hay un protocolo de coordinación entre conserjerías pero la descoordinación brilla por su ausencia.

Ayer, primer día de cole tras estos días de asilamiento, sólo han ido 6 niños a clase. También hoy ha sido así. De manera que se no se ha hecho real que Salud pública haya devuelto a los escolares a la actividad lectiva, tal como dice el DM. Las familias en su mayoría, estábamos muy tranquilas y contentas de la vuelta al cole. Pero claro, el caos y la confusión generada han sido de tal calibre, que han conseguido generar inseguridad. Conserjería de Educación y Sanidad han creado una comisión de coordinación muy tarde, la última semana de agosto, y “de aquellos barros estos lodos”.

Desde la consejería de educación explican la decisión de confinar contra el protocolo, diciendo que “actuaron con exceso de celo” (1). El 10 de Septiembre la Consejera Lombó dijo: “Tenemos el protocolo más estricto de España” (3). Pero no se trata de ser ni estrictos ni recelosos. Se necesita un protocolo basado en la evidencia científica y equilibrado (4), entre una seguridad sanitaria y las necesidades educativas de los alumnos, no en el miedo. Y se necesita cumplirlo. Se hubiera hecho muy bien empezando las clases en Junio. La incidencia de la enfermedad en aquel momento era incluso menor. Haber empezado, poco a poco, con la mitad de los alumnos en días alternos por ejemplo, hubiera permitido tomar el pulso a los protocolos, realizar investigaciones y especialmente romper el miedo en el sector educativo (5-7).

Acabo con una sugerencia de transparencia y ciencia “de andar por casa”. Cuando los profesionales sanitarios hacemos un protocolo, no hay línea que no tenga una referencia bibliográfica en la que se basa dicha afirmación. Y por supuesto, todos los profesionales nos identificamos con nuestros nombres y apellidos, no con el sello de la institución. Ambas cosas ausentes en el caso del citado protocolo. En breve saldrá uno nuevo. ¿Pueden usar estos mismos criterios? Así podremos ver el currículum de los autores y entender la razón científica que hay detrás de que, por ejemplo, el criterio para que un niño de 6 a 11 años sea considerado caso estrecho sea independiente de si ha llevado mascarilla o no (cuando con los adultos no se hace así y la evidencia científica dice que los niños contagian menor) (8) o que el confinamiento sea de 14 días (9) (ya menor en otros países) o…

Cuenten con las enfermeras para elaborar estos protocolos. Cuenten también con las familias. ¿Podría una enfermera escolar ayudar en la tarea de elaboración, aplicación y supervisión
 de los protocolos, y dejar a los profesores y equipos directivos centrase en lo que deben? (10) ¿Por qué no se pone en marcha la experiencia?

El pánico no puede ni debe cerrar las escuelas. ¿Sentimos como sociedad que la educación y que las escuelas no son un capricho sino prioritarias? En medio del COVID, pueden y deben ser mejores. Aprendamos todos a usar la circunstancia COVID como un aprendizaje de la vida, para que los niños sepan afrontar las adversidades y tomen protagonismo

AHORA MÁS QUE NUNCA: POLÍTICA SOLIDARIA

Manuela Contreras García

1.González N. Los padres de los niños desconfinados en el colegio Cisneros acusan a Educación de ignorar el protocolo. Cantabria: El Diario Montañés: 16 Sept 2020 [consultado 16 sept 2020]. Disponible en: https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/contagios-coronavirus-obligan-20200916195016-nt.html

2.Gobierno de Cantabria. Protocolo de coordinación entre la consejería de educación, formación profesional y turismo y la consejería de sanidad frente al covid-19 [Internet]. Santander: CEIP Cisneros; 8 Sept 2020. [Consultado 11 Sept 2020]. Disponible en: https://cpcisneros.es/wp-content/uploads/08_09_2020_Guia_de_actuacion_centros_educativos_v5.pdf

3.Martínez D. Lombo dice que la aparición de estos casos era algo esperado pese a tener los protocolos “más estrictos de España”. Cantabria: El Diario Montañés; 10 sept 2020[consultado 16 sept 2020]. Disponible en: https://www.eldiariomontanes.es/cantabria/lombo-dice-aparicion-20200910222705-ntvo.html

4.Rickett M. Coronavirus: there is an urgent need to re-open schools – this is how to make it happen. Australia: The Conversation; 5 May 2020 [consultado 13 sept 2020]. Disponible en: https://theconversation.com/coronavirus-there-is-an-urgent-need-to-re-open-schools-this-is-how-to-make-it-happen-137818?utm_source=twitter&utm_medium=bylinetwitterbutton

5.European Centre For Disease Prevention And Control. COVID-19 in children and the role of school settings in COVID-19 transmission [Internet] 2020 [Consultado 15 Sept 2020]. Disponible en: https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/COVID-19-schools-transmission-August%202020.pdf

6Vogel G, Couzin-Frankel J. Should schools reopen? Kids’ role in pandemic still a mystery [Internet] EEUU: Science; 4 May 2020 [consultado 8 sept 2020]. Disponible en: https://www.sciencemag.org/news/2020/05/should-schools-reopen-kids-role-pandemic-still-mystery 

7. Cheng SY,  Wang CJ,  Shen ACT,  Chang SC. How to Safely Reopen Colleges and Universities During COVID-19: Experiences From Taiwan. Ann Intern Med [Internet] 2020 [consultado 10 Sept 2020]; Disponible en: https://www.acpjournals.org DOI 10.7326/M20-2927

8..Redacción Consalud. Un estudio de Vall d’Hebron concluye que la transmisión del SARS-CoV-2 de los menores de edad con COVID-19 a los adultos con quienes conviven es baja. Barcelona: Consalud; 31 Ag 2020 [consultado 6 sept 2020].Disponible en: https://www.consalud.es/pacientes/especial-coronavirus/vall-hebron-concluye-transmision-menores-covid-19-adultos-convivientes-baja_84585_102.html

9.Rhee C, Kanjilal S, Baker M, Klompas M, MD. Duration of SARS-CoV-2 Infectivity: When is it Safe to Discontinue Isolation? Clin Infect Dis [Internet] 2020 [consultado 15 Sept 2020]; ciaa1249. Disponible en: https://academic.oup.com  DOI 10.1093/cid/ciaa1249

10..Rosario R. COVID-19 and Schools Closure:Implications for School Nurses.  J Sch Nurs [Internet] 2020 [consultado 1 Sept 2020]; 36(4):241-242. Disponible en: https://journals.sagepub.com DOI 10.1177/1059840520925533


"Con la escuela hemos topado". José Luis Corzo. Entrevista.


José Luis Corzo, escolapio, maestro, profesor y tantas otras cosas, nos presenta su libro "Con la escuela hemos topado". 
    En él nos plantea la necesidad de una AUTOCRÍTICA de la escuela. Una escuela que debe ser compensatoria, una escuela que debe tratar mejor a los más necesitados. Plantea que educar es diferente a instruir y -al tiempo- que la instrucción debe llevar a la educación. 
    Su mirada respecto de la llamada "escuela católica" es crítica, citando a Freire y a Milani pero también su experiencia y al Papa Francisco y los debates y textos del Vaticano II. 
    Esta entrevista ilumina la realidad y anima a la escuela a mirar la realidad porque nos educamos mediatizados por el mundo. "La escuela de hoy tiene que conmoverse ante el incendio en un campo de refugiados y hablar de ello en historia, geografía y matemáticas".  
    Mucho más que esto -sin excluir el tono entusiasta y compasivo- puedes escuchar en esta entrevista mucho más interesante que larga. Una entrevista sobre la escuela porque estamos "desafiados por la vida".

En el libro podemos conocer las experiencias de Freire y Milani y para animar a leer el libro, dialogarlo y ponerlo en práctica ofrecemos dos breves textos:

"El deseo de expresar nuestro pensamiento y de comprender el pensamiento ajeno es el amor. Y el esfuerzo por expresar las verdades solo intuidas nos permite encontrarlas, a nosotros y a los demás. Por lo cual, ser maestro, ser sacerdote, ser cristiano, ser artista, ser amante y ser amado son en la práctica la misma cosa”  (Milani)

"Nos educamos en comunión, mediatizados por el mundo" (Freire)


Francisco visitó Barbiana para, de alguna manera, rehabilitar al -en su vida- denostado Lorenzo Milani, el maestro de Barbiana.


lunes, 21 de septiembre de 2020

¡Está claro!


Las personas que leemos podemos encontrar textos que son clarificadores para un mejor conocimiento de la realidad. A continuación transcribo uno que podría dejarlo como si fuese mío, pero considero más oportuno ahora hacerlo como cita literal:

“Salta a los ojos de todos, en primer lugar, que en nuestros tiempos no sólo se acumulan riquezas, sino que también se acumula una descomunal y tiránica potencia económica en manos de unos pocos, que la mayor parte de las veces no son dueños, sino sólo custodios y administradores de una riqueza en depósito, que ellos manejan a su voluntad y arbitrio.

Dominio ejercido de la manera más tiránica por aquellos que, teniendo en sus manos el dinero y dominando sobre él, se apoderan también de las finanzas y señorean sobre el crédito, y por esta razón administran, diríase, la sangre de que vive toda la economía y tienen en sus manos así como el alma de la misma, de tal modo que nadie puede ni aun respirar contra su voluntad.

Esta acumulación de poder y de recursos, nota casi característica de la economía contemporánea, es el fruto natural de la ilimitada libertad de los competidores, de la que han sobrevivido sólo los más poderosos, lo que con frecuencia es tanto como decir los más violentos y los más desprovistos de conciencia.

Tal acumulación de riquezas y de poder origina, a su vez, tres tipos de lucha: se lucha en primer lugar por la hegemonía económica; se entabla luego el rudo combate para adueñarse del poder público, para poder abusar de su influencia y autoridad en los conflictos económicos; finalmente, pugnan entre sí los diferentes Estados, ya porque las naciones emplean su fuerza y su política para promover cada cual los intereses económicos de sus súbditos, ya porque tratan de dirimir las controversias políticas surgidas entre las naciones recurriendo a su poderío y recursos económicos.

Últimas consecuencias del espíritu individualista en economía son esas que vosotros mismos no sólo estáis viendo, sino también padeciendo: la libre concurrencia se ha destruido a sí misma; la dictadura económica se ha adueñado del mercado libre; por consiguiente, al deseo de lucro ha sucedido la desenfrenada ambición de poderío; la economía toda se ha hecho horrendamente dura, cruel, atroz…”

Este texto lo he utilizado en mis actividades en diversos contextos. Cuando pregunto quién será su autor las respuestas son de lo más plural e incorrectas. Poco después de la crisis de 2008 y del rescate que se hizo de ciertas instituciones de crédito, me dijeron en algún claustro de profesores que describía la situación económica tal y como era. En alguna exposición formativa que hice, donde había personas que si habían leído el documento del que procede el texto, no lograron reconocerlo.

Esto me recuerda lo que le sucedió a Guillermo Rovirosa según nos contó un gran amigo suyo. Rovirosa a mitad del siglo pasado había hecho un artículo para una revista de la diócesis de Madrid y el censor le había tachado muchas líneas y párrafos. Cuando Rovirosa vio las correcciones le dijo que le acababa de enseñar lo mucho que le faltaba para ser fiel al magisterio de la Iglesia, porque en todo lo tachado no había nada de lo escrito por él, sino que eran afirmaciones literales del magisterio. Entonces el censor le comenta que deberían ir los textos del magisterio entre comillas, a lo que Rovirosa respondió que no, pues él quería hacer pensamiento propio las enseñanzas de la Iglesia. Por eso tiene lógica, y no nos debería extrañar, que Guillermo Rovirosa esté hoy en proceso de beatificación en la Iglesia.

Ciertamente que hoy también muchos cristianos suprimiríamos el texto que cité antes, porque no lo consideraríamos acorde con la fe cristiana. De hecho no está incluido en diversos programas de formación cristiana. Este texto pertenece a la encíclica Quadragesimo Anno de Pío XI, números 105 al 109. Del texto suprimí las palabras que tienen por finalidad dirigirse a los lectores y personalizarlos, y que son: “venerables hermanos y amados hijos” (nº 109), pero que no añaden nada al contenido de la citada encíclica papal.

Finalmente, también sorprende que este texto no aparezca citado por personas de fuera de la Iglesia y que, a mi no me cabe duda, están de acuerdo con los contenidos de estas afirmaciones del papa Pío XI, ¿o acaso estoy exagerando? 

Ahora más que nunca: Mirada limpia

Antón Negro

martes, 15 de septiembre de 2020

POEMA A CHAGO SUAREZ: ¡Llegó para quedarse!



Teresa García Miranda

Casa de Cultura y Encuentro, Las Palmas de GC 


¡Llegó para quedarse!


Fue su vida una vida llena de encuentro

Algunos desencuentros y cuentos de amistad.


Llegó para quedarse

Quedarse en el aire, de las notas de un timple

Rasgado en escalinatas de rejas florecidas

Unas rejas que en sueños dejaban fuera

Sueños de libertad.


Volar, volar con la imaginación 

De una baifita,

llena de letras Y palabras balando al viento;

¡Ansias de mejorar!


Mejorar como persona y

con entrega a los demás.

Sembrando en el campo

lazos de prosperidad.


En la tierra, creando surcos,

En el mar, estelas al pasar,

En la cárcel, noches de esperanza 

y en los barrios …

en los barrios reflejos de amistad.


Chago llegó, llego y quiso quedarse

Luchando en solidaridad,

Y aunque sus frutos de vida , laten

Su cuerpo ya yace en sintonía de paz.


Pero su alma sigue latiendo

En cada rincón donde llego a pasar,

Porque llegó para quedarse

En en esta hora ya está,

En la memoria no escrita…

latente en el corazón;

De todos los amigos, fieles y empobrecidos

Por los que él, supo luchar.


Llegó para quedarse

Y su huella fijada esta;

en todas las personas que junto a él,

compartían solidaridad.


jueves, 10 de septiembre de 2020

¿Tendrá razón económica el Ofertorio?


Cuando una persona estudia los libros de economía es frecuente que encuentre la afirmación de que las fuentes de la riqueza son tres: a) LA TIERRA o los recursos naturales del subsuelo, del suelo y de la atmósfera. b) EL CAPITAL en su doble referencia de físico y financiero (máquinas, tecnología y dinero...). c) EL TRABAJO al que incluso se le llama Capital Humano.

Pero cuando un católico va a la Misa encuentra que en el Ofertorio el sacerdote, al presentar el Pan y el Vino, no dice que son fruto de la Tierra, del Capital y del Trabajo, sino que son “fruto de la TIERRA y del TRABAJO DE LOS HOMBRES”, y ahí se queda.

La persona humana se diferencia de los otros seres de la creación porque piensa (filosofa) y comparte su pensamiento con los demás para enriquecimiento mutuo. Así pensando en lo dicho anteriormente veo que hay diferencias importantes, comenzando por ver que no es lo mismo, a nivel de implicaciones sociopolíticas, hablar de Capital Humano que de Trabajo, que es una cualidad básica de las Personas. ¡Eso parece evidente!, pues en la primera expresión Humano es un adjetivo que acompaña al substantivo Capital, que es lo considerado valioso. Así vemos que con esto se está rebajando la dignidad de las personas.

Pero el Capital del que hablan los manuales económicos ¿qué es en realidad? ¿Cómo surgió? ¿Qué finalidad tiene? ¿Cuál es a su base?

En su origen el Capital-dinero no es más que un medio para facilitar el trueque, el intercambio. Es más, empieza siendo un MATERIAL VALIOSO (oro, plata...). Quien organiza la producción se queda con una parte proporcional, algo o mucho mayor a la de los otros trabajadores, igualmente sucede con quien facilita-organiza el trueque.

Ese metal para facilitar el trueque pronto llevará la imagen del poderoso (emperador) para que se vea dónde está el poder... más tarde es UN PAPEL que en un principio tiene el respaldo en oro del Banco Central del país (aún recuerdo “El Banco de España pagará al portador...”). Pronto desaparece ese cambio en oro y se convierte solo en un papel al que le prestamos confianza, fe... ¡Como para decir que la gente non se mueve por la fe!, como a veces dicen “los que se llaman materialistas del dinero”.

Hoy el dinero pasó a ser de PLÁSTICO, o más bien inmaterial, una anotación informática en una banca electrónica, o en la “NUBE”, que no sabemos dónde reside e incluso monedas virtuales como el bitcoin. Dependen de la fe que se les tenga y por eso son tan volátiles...

Pero volviendo a la Empresa tenemos que el Capital en su doble dimensión de fijo y circulante, o Financiero y Productivo (máquinas y tecnología) no es más que el trabajo de las personas acumulado a lo largo del tiempo. Trabajo no pagado a los trabajadores por su actividad, o trabajo añadido al trabajo de los inventores del pasado que permite hacer máquinas más eficientes con el eslabón que se añade al eslabón de la cadena de sus predecesores...

En la era económica post-informática, economía digital, muchos productos se pueden vender a millones de personas, seguir siendo dueño de ellos y seguir vendiéndolos a millones de personas... ¡Son fruto de la cooperación histórica de multitudes de personas y hay que ponerlos al servicio de la sociedad!.

No olvidemos que la capitalización de una empresa es fruto del trabajo de todas las personas (y de sus antepasados), que ejercen su actividad en la empresa (compra, producción, venta...). Por tanto, debería repartirse entre todos teniendo en cuenta las necesidades de reinversión y de colaboración al bien común. Se olvidamos eso colaboramos a la degradación de las personas y al expolio de los pobres. Afianzamos, como decía Pío XI, el Imperialismo Internacional del Dinero y la Dictadura Económica (Quadragésimo Anno 105-109).

Traigo aquí estas sabias palabras de la Doctrina Social de la Iglesia en la gran encíclica Laborem Exercens (1981), que invito leer con calma. De muchos textos interesantes, por espacio, me quedo con este:

“Entonces se debe constatar aquí que el conjunto de medios es fruto del patrimonio histórico del trabajo humano. Todos los medios de producción, desde los más primitivos hasta los ultramodernos, han sido elaborados gradualmente por el hombre: por la experiencia y la inteligencia del hombre. De este modo, han surgido no sólo los instrumentos más sencillos que sirven para el cultivo de la tierra, sino también - con un progreso adecuado de la ciencia y de la técnica - los más modernos y complejos: las máquinas, las fábricas, los laboratorios y las computadoras. Así, todo lo que sirve al trabajo, todo lo que constituye —en el estado actual de la técnica— su «instrumento» cada vez más perfeccionado, es fruto del trabajo (…) Conviene subrayar y poner de relieve la primacía del hombre en el proceso de producción, la primacía del hombre respecto de las cosas.”

Si vivimos el trabajo de esta forma, transformador de la naturaleza y colaboración entre las personas del pasado y del presente, servirá con sus frutos a la vida, a la liberación y a la humanización. De alguna manera, como se dice en Ofertorio, “serán Pan de Vida y Bebida de Salvación”.

Ahora más que nunca: Autogestión


Antón Negro

miércoles, 2 de septiembre de 2020

El espacio público como compensador de las desigualdades en el espacio privado

Javier Segura del Pozo(CuartoPoder

"Lo que se presentan como medidas de salud pública no dejan de ser iniciativas en las que cuesta reconocer su base científica, y que parecen pertenecer al orden policial"
"No debe escandalizarnos ver a familias modestas haciendo encuentros y meriendas en los parques, ni los bancos llenos de jóvenes que huyen del calor de sus casas"
"No prohibamos a nuestros jóvenes el botellón, sino pidámosles que lo practiquen con cabeza"

Un parque cerrado en la localidad madrileña de Tielmes. / Efe

La semana pasada hemos asistido a otro ejemplo de simpleza pandémica, es decir dar soluciones simples a problemas complejos. En este caso, la decisión de cerrar parques y espacios públicos deportivos al aire libre en Madrid, que tiene el riesgo de extenderse a otros municipios metropolitanos. Está en la misma línea de la recomendación de “no salir de sus casas”, dada por las autoridades de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid a los habitantes de los barrios populares del sur con mayor transmisión comunitaria del coronavirus, sin proporcionar alternativas habitacionales, laborales o sociales a este confinamiento voluntario. Estas alternativas son especialmente necesarias, y deberían acompañar a este nuevo “Quédate en casa”, para facilitar que las personas enfermas y sus contactos estrechos completen las cuarentenas domiciliarias.

El temor al espacio público como un ámbito de alto riesgo de contagio, sin ninguna base científica, va de la mano de la obligación y vigilancia (policial y ciudadana) del uso de la mascarilla en la calle, aunque se mantenga la distancia espacial de seguridad. Como ya dije en el anterior artículo, es una medida que tampoco tiene un sólido sostén científico, pero que se ha acabado imponiendo como imprescindible y como un signo de responsabilidad cívica en el imaginario popular. Una cosa va seguida de la otra y se acepta concatenada desde ese “sentido común” generado, que también mencionaba en el anterior artículo. Si me puedo contagiar al cruzarme dos segundos con algún extraño en la calle, que vaya usted a saber qué ha hecho antes, debemos evitar que haya grupos de personas disfrutando de ese espacio público, aunque mantengan las medidas de precaución. Si además esas personas tienen rasgos “andinos” o “africanos”, o son jóvenes de barrio “apropiándose” de este espacio público, desconfío de su voluntad de cumplir esas precauciones, como hacemos los sensatos nativos adultos, y mejor que lo cierren para que no salgan de casa y no nos contagien. Es más barato que poner un policía las 24 horas del día vigilando en los parques sus prácticas descerebradas. Muerto el perro, se acabó la rabia.


De nuevo, lo que se presentan como medidas de salud pública no dejan de ser iniciativas que a los salubristas nos cuesta reconocer su base científica, y que parecen pertenecer más al orden policial, sustentadas no solo en la práctica de llevar al extremo el principio de precaución, sin considerar suficientemente los potenciales efectos secundarios dañinos, sino que son sospechosas de estar contaminadas de pulsiones discriminatorias hacia colectivos que se perciben como amenazantes al orden público: los pobres (aporofobia), los extraños (xenofobia) o los jóvenes de la calle o del banco (edadismo). Si además eres joven, pobre y de tez oscurita, no digamos.

La segunda ola pandémica, iniciada en la Comunidad de Madrid a mediados de julio, y que afortunadamente no está teniendo hasta ahora la agresividad1 de la primera iniciada en marzo, aunque no deje de ser una amenaza notable y preocupante, tiene una cosa positiva: ha llevado a que muchas personas descubran que existen las desigualdades sociales en salud (DSS) en las grandes ciudades de la Comunidad de Madrid. Que se enferma uno más en los barrios populares del sur que en los barrios de clase más alta del centro o noroeste de Madrid. Donde habitan personas que mayoritariamente “teletrabajan”, tienen viviendas amplias y confortables para confinarse o hacer la cuarentena, en caso necesario, que son limpiadas por trabajadoras domésticas, servidas por transportistas que llevan sus compras on line a pie de portal o por cuidadoras que se hacen cargo de sus familiares ancianos o discapacitados, o custodian sus infantes, si estos no puede ir a la guardería o el colegio. Y que estas limpiadoras, cuidadoras, canguros y transportistas, regresan diariamente en el transporte público a esos barrios populares donde residen. Es decir, descubrieron que la desigualdad social también se extiende a la diferencia de exposición al contagio por el coronavirus y a la posibilidad de cuarentenarte, si caes enfermo, sin riesgo de ser despedido por esas mismas personas que te emplean.

Les advierto que ahora me pondré un poco académico. Entendemos por DSS a las diferencias en salud que consideramos injustas por estar determinadas socialmente y, por tanto, son evitables. Esta es la definición. Pero no es extraño que algunas personas las hayan descubierto ahora, pues estas DSS suelen ser ajenas al discurso médico dominante y apenas están presentes en el debate público. Cuando aparecen, se confunden con la pobreza, como si solo los más pobres y excluidos tuvieran peores indicadores de salud y bastara con tener un buen seguro médico. Les doy una mala noticia: las DSS afectan a todo el gradiente social, aunque obviamente mucho más a las clases bajas, y el seguro médico no les va a hacer inmunes a ellas.

Las DSS están escondidos y solo se desvelan con gráficos que muestran un gradiente en la prevalencia de las principales enfermedades crónicas (hipertensión, diabetes, artrosis, depresión...) según clase social. Pero también en mapas como los de esperanza de vida media por barrios de Madrid, que muestran una diferencia de hasta 9 años entre los personas que viven en barrios más longevos (que coinciden con los más ricos) y menos longevos (los más pobres). En Madrid, estas diferencias siguen un patrón espacial característico noroeste/sureste (más rico/más pobre), matizado por otro centro/periferia. Este patrón lo encontramos no solo en los mapas que ilustran la distribución geográfica de las tasas de enfermedades crónicas, tumorales, o muertes prematuras, sino en la prevalencia de conductas nocivas de salud, como el sedentarismo, la obesidad, el tabaquismo, la alimentación no saludable, etc., que de nuevo se obstinan en estar más presentes en ese “incógnito” y “despreocupado” sur. Lo sabemos desde hace años y décadas (casi ya siglos), y seguimos empeñados en hacer nuevos gráficos y mapas para demostrarlo. Otra cosa es qué hacemos para cambiarlo...más allá de medir y preocuparnos (algunos).

Este patrón geográfico-sanitario se superpone casi milimétricamente al que muestran los mapas de distribución de renta per cápita por parcelas catastrales, que discriminan dónde residen los y la madrileñas con menores recursos económicos y las de mayor renta. Pero también coinciden con los mapas de calidad de la vivienda, es decir los que muestran los barrios y vecindarios con bastante baja calidad de la vivienda, comparadas con las zonas de buena calidad habitacional. Y es lógico, pues todos sabemos que la mayoría no vivimos donde queremos, sino principalmente donde nos lo permite nuestro bolsillo para pagar un alquiler o una hipoteca. Es decir, hay una relación entre la segmentación espacial de salud de Madrid y la segmentación económica y habitacional. Y la vivienda es un importante determinante social de la salud. Lo que en epidemiología social denominamos “determinante intermedio”, entre el determinante estructural (“distal” o “rio arriba”) de la renta y las diferencias de salud.

Estas diferencias, esta “brecha” (social y de salud), se ha evidenciado claramente durante el confinamiento primaveral, en el que nuestro único espacio disponible era el espacio privado (la vivienda). No todos los confinamientos fueron iguales. Al estar vetado entonces el uso del espacio público, confirmamos que ese espacio público es el compensador de las desigualdades en el espacio privado (la vivienda). El veto a su acceso fue sufrido más por las personas con peores viviendas. Y, por ello, no solo la vivienda, sino el acceso y la calidad del espacio público es un importante determinante social intermedio de la salud.

El espacio público y los equipamientos públicos (bancos, plazas, fuentes, transportes, áreas deportivas, zonas verdes, etc) tienen una especial importancia para las clases populares. Igual que ocurre con la sanidad pública, la educación pública y los servicios sociales. Los aprovechan y necesitan especialmente las clases sociales que tienen menos “libertad de elección” de los servicios privados (sanidad privada, colegios o universidades privadas). Los bienes públicos y comunes, actúan siempre como compensadores del déficit de los bienes privados.

No nos debe sorprender que los parques y las canchas deportivas al aire libre sean enseguida “ocupadas” y aprovechadas por las clases populares, incluidas las provenientes de la inmigración. No debe escandalizarnos ver a familias modestas haciendo encuentros y meriendas en los parques, ni los bancos llenos de jóvenes que huyen del calor de sus estrechas y hacinadas casas en la canícula estival. No tienen otras alternativas privadas.


Sabemos por estudios epidemiológicos que la calidad del espacio público de proximidad en los barrios con mayores necesidades habitacionales y de salud, favorece la equidad en salud y la mejora de los indicadores colectivos de salud. Y dentro del espacio público, están las zonas verdes y deportivas. Hay evidencias científicas sobre la asociación entre vivir en la proximidad de zonas verdes, menor contaminación atmosférica/acústica y mejores indicadores de mortalidad, morbilidad, salud mental y bienestar social. También entre el acceso a espacios públicos para hacer actividad fisca regular y la disminución de la obesidad, la diabetes, enfermedades osteorartículares, cardiovasculares, etc. Por no mencionar el importante papel del espacio público en la sociabilidad, el trenzado de redes comunitarias de apoyo mutuo y la prevención de la soledad no deseada.

Soy consciente que muchos lectores aun estando de acuerdo con esto, pensarán que, sin embargo, debemos limitar el uso de este espacio en la actual situación pandémica. Una vez más, creen que más vale pasarse que quedarse corto. Razonan que si se mantienen abiertos los parques, favoreceremos el botellón y su peligro de transmitir el coronavirus. Sin ánimo de ofender, es otra simpleza pandémica. Primero deberíamos definir qué entendemos por botellón. Si nos referimos a la manifestación básica actual de la sociabilidad de la población adolescente y juvenil de nuestros barrios, deberíamos pensar que prohibirlo no evitará su práctica, sino que puede dar lugar a otras prácticas de mayor riesgo, por ejemplo desplazar esta sociabilidad a espacios cerrados, mal ventilados y hacinados.

La sociabilidad de los y las jóvenes está muy organizada alrededor del consumo de productos que se llevan a la boca (bebida, comida, tabaco), como ocurre, por otra parte, con la de los adultos en sus reuniones familiares y de amigos, sean en el ámbito doméstico o público-comercial. En este último, además se exime del uso de la mascarilla durante el consumo de bebidas y comidas en terrazas o mesas interiores. Sin embargo, la juventud, y muy especialmente la de menores recursos, tiene menos posibilidades de consumir en los espacios comerciales al uso y por ello usan el espacio público para ese fin. Pero lo más importante, es que desde el punto de vista del análisis epidemiológico de riesgo, coincide que este espacio público al aire libre es el más seguro frente al contagio. Igual que es más seguro el consumo en terraza que en interior, o el acudir al cine al aire libre en vez de en locales cerrados, o comprar en los mercadillos de calle (incluido El Rastro y otros rastrillos), en vez de en los supermercados o grandes centros comerciales.

Sin embargo, dicho esto, no deja de ser cierto que el botellón va unido a una serie de prácticas de riesgo para el contagio, como compartir botella o cigarrillo. No menciono la relajación de la distancia física o del uso de mascarilla, por el efecto euforizante de la bebida que favorece que se baje la guardia, pues este riesgo también se da en los espacios de consumo comerciales. Pero si pensamos que el riesgo es la mala práctica, no la practica en sí, no tenemos que responder eliminando la práctica, sino minimizando su daño.

Lo mismo ocurrió en los años 80 con la epidemia de heroína en los barrios populares de Madrid y su área metropolitana. Una vez que se comprobó que las medias policiales y legales no eran suficientes para controlar el contagio de VIH, hepatitis y otras enfermedades trasmitidas por el uso de la jeringuilla, sino que incluso la propia clandestinidad creaba problemas añadidos, se optó por medidas llamadas de reducción de daños, como el proporcionar jeringuillas desechables gratuitas o el acceso a narcosalas en los lugares de venta.

No prohibamos a nuestros jóvenes el botellón, sino pidámosles que lo practiquen con cabeza: que usen botes de bebidas individuales, en vez de compartir la botella de cerveza, que no se pasen cigarrillos y que extremen las precauciones al compartir papel de fumar o tabaco, o al servir de una botella común, solo por poner algunos ejemplos. Démosles instrumentos para prevenir este contagio. No sé ustedes, pero yo no estoy rodeado de “jóvenes descerebrados” que no están preocupados por la posibilidad de trasmitir la infección a sus padres o abuelos. Tal vez estoy rodeado de jóvenes despistados e indignados por ser estigmatizados, especialmente si viven en los barrios populares. No quiero decir con esto que no regulemos el uso del espacio público o que nos abstengamos de vigilar su buen uso. Pero si insisto que su cierre, además de injusto (sobre todo para los más vulnerables, por las razones antes expuestas) puede ser contraproducente al encarrilar a las personas expulsadas a otros espacios y a otras prácticas de mayor riesgo.

Los barrios populares de Madrid y de otras ciudades del área metropolitana no están sobrados en su proximidad de espacios públicos verdes y deportivos de calidad. Por ello, no ensanchemos la brecha social y sanitaria cerrando los pocos que hay. Son un recurso muy útil frente al control de la pandemia. Eso sí, como en otros temas en los que hemos apostado por una respuesta comunitaria en el control pandémico, su accesibilidad debe acompañarse con una educación para la salud a pie de calle, dialógica y contextualizada, que entienda la necesidad de los colectivos más vulnerables, proporcionándoles instrumentos, recursos y estrategias para satisfacerlas. Como siempre se ha hecho en el trabajo comunitario, para que los meros consejos y mensajes (fáciles de dar), se puedan transformar en cambios de conductas (más difíciles de hacer).

Desde esta concepción del espacio público como compensador de las desigualdades del espacio privado (vivienda y recursos privados), quiero acabar recordando un hito histórico en la equidad de salud en Madrid, que se dio dos semanas después de proclamarse la II República. Esta cedió al pueblo de Madrid el uso público de la Casa de Campo: 1.700 Ha de bosque, que había estado durante cinco siglos privatizado como coto de caza de la Monarquía. Ese pueblo de Madrid se precipitó a disfrutarlo en esa merienda popular de la fiesta del 1 de mayo de 1931. Sigamos valorando y defendiendo estos recursos públicos, ahora más que nunca, y si tenemos que cerrar algo, que sea el cierre del paso a nuevas simplezas pandémicas.

1 Me refiero a la velocidad de incremento de la curva, la proporción de casos sintomáticos, la gravedad de los casos, la capacidad del sistema sanitario para contenerla en el medio extrahospitalario, la capacidad diagnostica, el conocimiento clínico adquirido en su manejo para disminuir la letalidad, etc.)

martes, 1 de septiembre de 2020

NACHO DE BLAS: "Los veterinarios llevamos trabajando con los coronavirus 90 años y estas vacunas no suelen funcionar bien"

Lleva media vida estudiando coronavirus y epidemias. En la facultad les decían que nunca les faltaría trabajo, porque cada cinco años surge una nueva enfermedad en cada especie animal; y cuando erradicas una, solo dejas sitio a otra. Con la globalización, eso "ocurrirá en humanos", dice

DONOSTIA – ¿Está más tranquilo o más preocupado que cuando empezó esta pandemia?

–Más tranquilo porque sabemos más cosas, pero esas cosas que sabemos tampoco hacen que te quedes mucho más tranquilo, porque nos hace ver que esto va a ser algo para largo. No es una enfermedad de estas apocalípticas, con mortalidad muy alta, excepto en colectivos muy concretos, que son las personas mayores. Para ellos sí que es una enfermedad muy grave. Pero sabemos que la inmunidad dura muy poquito, que hay muchas personas asintomáticas que se han infectado y luego presentan algún tipo de secuelas de tipo respiratorio o nervioso. Y estamos hablando de gente joven. Todo lo que sea a largo plazo todavía es una incógnita.

¿No hemos sido conscientes de que esto era una carrera de fondo?

–Y creo que las autoridades tienen un poquito de culpa. Tengo la sensación de que estamos tratando a la sociedad como si fueran niños pequeños; hay una infantilización de la sociedad, de darnos todo mascadito. Se ha minimizado mucho el problema.

¿No es peor causar alarma?

–En Salud Pública hay que ser pesimista por naturaleza. Y presentar un plan de contingencia. ¿Que luego no hace falta aplicarlo? Mejor. Claro, luego hay dos extremos. Por un lado están los optimistas patológicos, que son peligrosísimos: la vacuna va a estar en dos meses, no va a haber reinfectados... Y en el otro extremo están los apocalípticos: que todo va a ser un desastre. Ni una cosa ni la otra. Un pesimista pragmático hay que ser en salud pública.

Explíqueme qué está pasando.

–Muchas de estas cosas las sabemos los veterinarios desde hace 90 años, porque tenemos coronavirus en animales. El principal problema de las gallinas y los pollos es un coronavirus, la bronquitis infecciosa aviar, desde 1930. Llevamos décadas trabajando con coronavirus. Sabemos perfectamente cuáles son las vías de transmisión, los comportamientos estacionales, que los anticuerpos duran de seis a doce meses en el mejor de los casos, sabemos perfectamente que las vacunas son una porquería y son complejísimas.

¿Está diciendo que las vacunas no son eficientes?

–Los coronavirus en animales es igual que en los humanos. Sabemos que estas enfermedades, cuando aparecen por primera vez en una población producen un pico epidémico super fuerte, independientemente de la estación del año; y luego ya se llega a un equilibrio, a la inmunidad de rebaño, y se dan picos por la pérdida de inmunidad. Sabemos incluso que las vacunas en algunos casos han sido contraproducentes. En perros, las que había registradas de coronavirus se han retirado del mercado todas.

¿Por qué?

–Porque no protegen. Estamos hablando de vacunas que están superprobadas y no funcionan. Y las vacunas mejores que hay para coronavirus son las que inducen una buena respuesta frente a muchos antígenos distintos, tanto con anticuerpos como con respuesta celular. Y eso, de momento, solo lo consiguen vacunas que sean atenuadas, que tardan años en desarrollarse; y no vacunas que sean inactivas, como muchas de las que se están desarrollando. La inmunología es supercompleja.

¿Dentro de las vacunas que se están planteando, no hay ninguna de las que usted llama "buenas"?

–Las inactivadas son mas fáciles, se coge al virus y se le inactiva, pero apenas activan la respuesta celular, con lo cual solo estamos activando la mitad del sistema inmunológico. Es como tener las armas contra un antígeno, pero no a los policías. Las vacunas por excelencia, son las atenuadas, coger ese virus y hacerle olvidar que se comporte de forma agresiva. Esa vacuna tiene todas las armas, y además activa la respuesta celular, pero actualmente no hay ninguna en desarrollo. Y para cuando haya una vacuna atenuada en el mercado, esta enfermedad ya no será de interés.

¿No sería más fácil, entonces, centrarse en los tratamientos eficaces en vez de la vacuna?

–Estás metiendo el dedo en la llaga. Los laboratorios farmacéuticos quieren algo que impacte y que se venda rápido. Las inactivadas son rápidas, pero sabemos que van a funcionar poco y mal. Claro, en muy poco tiempo tienes un modelo de vacuna: es el modelo de Oxford, el de los rusos, italianos y varias chinas. Luego están las recombinadas y hay otras más modernas, las de tipo genético, que son la vacuna de Moderna en EEUU o la de BioNTech, que la va a comercializar Pfizer en Alemania. Queda muy bien sobre el papel, pero todavía no hay ninguna vacuna registrada con esa tecnología ni en animales ni en humanos.

¿O sea que nuestra esperanza está depositada en un experimento?

–En un coronavirus, con las complejidades que sabemos que tiene, esperar que te va a salir bien a la primera, pues no sé si es un muy realista. Y estamos hablando de que la Unión Europea iba a comprar a Moderna 80 millones de dosis. Multiplícalo por 35 euros que vale cada una... Estamos hablando de 2.500 millones de euros. Una empresa de seis años y que no tiene ningún producto en el mercado; y solo en Europa vende 2.500 millones de un producto que no existe. Es increíble, para que luego Anthony Fauci (inmunólogo de EEUU) diga que a lo mejor se queda solo en el 50% o 60% de efectividad, que ni siquiera llegas a la inmunidad de rebaño. En veterinaria nos exigen el 75% para comercializar algo.

¿Entonces?

–Volviendo a tu pregunta, no interesa un tratamiento que pueda desmontar tal negocio. Quiero decir que hay muchas moléculas que pueden ser candidatas a ser un tratamiento efectivo, pero que no interesa financiar porque no tienen tanta rentabilidad como una vacuna o como el Redemsivir famoso, que son 3.000 euros el tratamiento y la mejora que tiene es la que es: solo sirve para pacientes graves intubados, donde se consigue bajar la letalidad del 18% al 12%.

¿Estaba cantado que pasaría algo así algún día?

–Sí. Bill Gates ya dijo hace unos años que la amenaza para la humanidad son los virus que van a saltar de poblaciones silvestres a los humanos. El 75% de las enfermedades víricas y bacterianas que tenemos lo humanos proceden de los animales, son de origen zoonótico y aún así, los conocimientos de los veterinarios no se están considerando para nada.

¿Qué planes tienes para las vacaciones del año que viene?, ¿volveremos a la normalidad?

–(Resopla). Para dentro de dos años, estoy convencido de que casi seguro que sí. Para el año que viene..., depende de muchos factores. Asumiendo que no va a haber ninguna mutación relevante, que eso también es importante, porque si se vuelve más agresivo, todo lo que estamos dibujando se nos iría a la mierda. De hecho, lo que le pasó al SARS es que tuvo una mutación, pero en este caso se erradicó por sí solo.

¿Podría autoeliminarse el virus?

–Podría ocurrir. Lo que pasa es que SARS y MERS, dos coronavirus malos, solamente eran contagiosos los enfermos, no había portadores asintomáticos, y este tiene algunas cosas malas como SARS y MERS, pero el comportamiento que tiene es como un virus respiratorio, como los cuatro coronavirus estacionales que tenemos continuamente en invierno.

¿Usted también cree que el virus nos va a volver loco en la vuelta al cole?

–Cuando los niños tengan mocos en el colegio, va a ser el caos. El problema es el optimismo patológico. Estábamos convencidos de que esto en verano se iba a pasar, y como somos super responsables, vamos a empezar el curso y, además, en octubre va a estar la vacuna. Estábamos haciendo el cuento de la lechera.

¿Es usted partidario de medidas drásticas frente al coronavirus?

–Mientras no tengamos una vacuna efectiva, sí. Y como pronto, comenzaremos a vacunar a algunos colectivos de riesgo en enero o febrero, con suerte, porque la de Moderna está atascada por falta de candidatos en la fase tres y la de Oxford dice que el 3 de noviembre saca las primeras unidades al mercado, pero hasta que la pongan, funcione y veamos que no hay efectos adversos... Es que luego hay una fase cuatro que nadie comenta, donde hay que ver si tiene reacciones adversas y hacer seguimiento de personas y ver si se infectan... Espera a que empiece a aparecer gente vacunada que dé síntomas y positiva en los hospitales y vas a ver el tortazo que se pegan los optimistas patológicos.

¿Y la economía?

–El problema es que aquí se ha priorizado abrir los bares a abrir los colegios. Los veterinarios nos enfrentamos a enfermedades con letalidades de hasta el 90% y hemos tenido que aprender a ser muy drásticos. Y también tenemos en cuenta el tema económico. Hay situaciones en que tienes que sacrificar la granja entera de cerdos y las que hay en diez kilómetros a la redonda. A lo mejor 100.000 animales. En humanos no se puede, claro, el equivalente es el confinamiento. En la primera fase, un confinamiento nacional lo entiendo, porque había muchas incógnitas, pero si hay que hacerlo, hay hacerlo bien. Si sabes que los mayores de 70 son el colectivo de riesgo, pon toda la carne en el asador y en ese punto. Yo obligaría al confinamiento absoluto a personas mayores de 70 años.

¿Cree que nos volverán a confinar?

–Creo que no. A lo mejor en alguna localidad concreta, que tenga los casos disparados, habría que plantearlo. Sería insostenible desde el punto de vista económico e injustificado, teniendo en cuenta los conocimientos que tenemos.

¿Se imagina un virus que se transmita como este y mate con el ébola?

–Te pongo un ejemplo que está pasando ahora. La peste porcina de África, que hay un montón de brotes activos en Polonia. Alemania está construyendo un muro en toda la frontera, de dos metros de altura, porque el problema lo van a tener con los jabalís infectados, que son bastante resistentes, y eso pasa porque no hay vacuna. Esta enfermedad la conocemos desde los años 50 y se carga al 99% de los cerdos en cuestión de 72 horas. No hay vacuna. Se transmite por todas las vías que te puedas imaginar, aire, insectos, contacto directo, ingestión...si tuviéramos una peste porcina africana en versión humana, apaga y vámonos. A una cosa así, sí que tengo miedo.

¿Entiende que haya padres que se nieguen a llevar a los niños al cole?

–¡Ojo!, y hay jueces que apoyan la medida y eso es lo malo. Y que están desautorizando al gobierno. Desautorizando medidas de tipo sanitario. Esto desde el punto de vista científico no se comprende.

¿Qué nota le da a la gestión de la crisis a nivel mundial y local?

–Ha habido mucha descoordinación, porque la OMS no ha sido el líder que se buscaba para dar soluciones globales. Ha habido países que les ha ido bien, como Alemania, y hay otros, como Reino Unido y EEUU, que se han encabezonado en hacerlo todo mal. Y a nivel nacional, ha habido también bastante descoordinación. Hay comunidades que lo han hecho mejor, como La Rioja, que abordó muy bien el primer brote. El País Vasco hacía unos informes cojonudos hasta que el que los hacía se le hincharon las narices y el diagnóstico es espectacular, con triple turno, que es para quitarse el sombrero; Castilla y León tiene un servidor de datos abiertos espectacular; y Aragón, que está liderado por un veterinario, se ha enfrentado a situaciones inesperadas, como el tema de los temporeros, y ha reaccionado bien. Pero en general, suspendidos, tanto la OMS como a nivel nacional, por falta de liderazgo.

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...