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martes, 30 de junio de 2026

elDiario.es censura algo publicado


Ayer, elDiario.es Extremadura publicó, sorpresivamente, un artículo titulado «El nuevo armario: permiso para ser homosexual en tiempos queer». Firmaba Pablo Pacheco Domínguez, militante de Juventudes Socialistas de Cáceres.
Hoy, la censura del propio diario lo ha eliminado.
Lo dejamos aquí como testimonio de esa mano negra que silencia, amordaza e impide todo debate, toda opinión discordante, Ignacio Escolar.
«El Orgullo nació para defender la legitimidad del deseo homosexual. Hoy, una parte del discurso queer ha colonizado esa lucha: ha relegado el sexo, ha ocultado la opresión a las mujeres, ha diluido la orientación sexual, y ha desdibujado la experiencia de lesbianas, gays y bisexuales»

lunes, 22 de diciembre de 2025

ESCLAVISTAS SIGLO XXI (QUE NO SE ME ENFADEN LOS Y LAS DE LOS "LOS Y LAS". ESCLAVISTAS ELLAS Y ELLOS, TAMBIÉN ELLAS. SÓLO POR SER MUJER?

Mer Santiago

El video refleja las humillaciones a las que están sometidas algunas mujeres que trabajan en el manipulado en Almería. 

Gritos y un mensaje sorprendente: para ir al baño hay que "sellar" (fichar) y, si no se hace, "a casa inmediatamente". Una mujer advierte a las trabajadoras de que cuando se vaya al servicio, dos o tres minutos en cuatro horas, se debe fichar. De no hacerlo, despido fulminante. 

El sector del manipulado en Almería fue portada ya en varias ocasiones. En el 2017 varios medios se hicieron eco de la muerte de un compañero que falleció en la línea de producción y permaneció de cuerpo presente mientras los demás seguían trabajando. 

¿Mujer tenías que ser? No, no me vale esta expresión. Esta explotadora, con "a" de femenino, seguro que se manifiesta el día 8 de marzo. Al fin y al cabo, Letizia Ortiz así lo hizo, yendo a la huelga con las mujeres, como si de compañeras se tratara...¡Qué grande!

miércoles, 5 de noviembre de 2025

Franca Viola, la importancia de decir "no"

Tenía diecisiete años.
Y la ley decía que debía casarse con su violador… o ser deshonrada para siempre.
Ella dijo no.

En 1965, Franca Viola era una adolescente que vivía en Alcamo, Sicilia, cuando tomó una decisión que cambiaría la historia de Italia.
Pero antes de hacerlo, tuvo que sobrevivir.
Franca había terminado su relación con Filippo Melodia, un hombre con vínculos con la mafia que no aceptó el rechazo.

La casa del saber/facebook

El 26 de diciembre de 1965, Melodia y un grupo de hombres armados irrumpieron en la casa familiar. Golpearon a su madre.
Secuestraron a Franca y a su hermano pequeño, Mariano, de ocho años, que intentó desesperadamente defenderla.
Mariano fue liberado. Franca, no.
Durante ocho días, fue retenida, violada y amenazada, obligada a aceptar un matrimonio con su agresor.

Porque en la Italia de 1965, esa era la “solución”. Era la ley.
El artículo 544 del Código Penal italiano permitía que un violador evitara la cárcel si se casaba con su víctima.
A esto se le llamaba matrimonio reparador (matrimonio riparatore).
La idea era que el matrimonio “restauraría” el honor de la mujer, supuestamente destruido por la violación.
Su honor, no su crimen.
Y no hablamos de tiempos antiguos. Era 1965 — el año en que los Beatles cantaban Yesterday y Estados Unidos enviaba tropas a Vietnam.

En la Italia moderna, las mujeres violadas debían casarse con su agresor o vivir como parias, “manchadas” para siempre.
Cuando Franca fue finalmente liberada, todos —su comunidad, la sociedad, incluso parte de su familia— esperaban que hiciera lo que hacían todas las mujeres:
aceptar el matrimonio y seguir adelante con su vida “reparada”.

Pero Franca dijo no.
Ese simple “no” quebró un sistema que llevaba siglos oprimiendo.
Ante los jueces, los periodistas y todo el país, Franca Viola declaró:
“No quiero reparar un crimen que no cometí. Quiero justicia.”
Fue un escándalo.
En Sicilia, una mujer que se negaba a casarse con su violador no solo era “deshonrada”: también arrastraba la vergüenza sobre su familia.
Su padre recibió amenazas, pero nunca se rindió.
Dijo con firmeza:
“El honor no se repara con un matrimonio. Se pierde cuando se niega la verdad.”

El juicio, en 1966, fue histórico.
Filippo Melodia fue condenado a once años de prisión, un hecho sin precedentes.
Por primera vez, una mujer siciliana no fue vista como una víctima “sin honor”, sino como una mujer digna y valiente.

Italia tardó todavía años en cambiar la ley.
No fue hasta 1981, dieciséis años después del secuestro de Franca, que el Parlamento italiano abolió el matrimonio reparador.
Pero aquel día, en el tribunal de Alcamo, la historia ya había cambiado para siempre.

Franca Viola se casó años después, por amor, con otro hombre.
Vivió discretamente en su pueblo natal.
Siempre rechazó ser vista como una mártir:
“Solo hice lo que cualquier mujer debería hacer.
El verdadero deshonor es renunciar a la libertad.”

Hoy, su nombre se enseña en las escuelas italianas.
Es un símbolo del valor, la dignidad y la libertad femenina.
Una adolescente de diecisiete años que se atrevió a decir no cuando todo un país esperaba que guardara silencio.
Y ese no cambió Italia para siempre.

lunes, 5 de mayo de 2025

¿Y si te dijera que toda la historia de que el hombre es el proveedor es una mentira?


Texto completo:
Nos vendieron la historia del cavernícola valiente, pero la realidad es otra.

La caza era peligrosa e inestable, pero la recolección hecha por mujeres, sostenía la tribu.

La mayoría de las calorías no venían de la carne, venían de los vegetales.

El humano, a diferencia de otros primates, las mujeres dejan de tener hijos mucho antes de morir, ¿raro? no, evolución.

Una mujer menopáusica ya no se preocupa de criar más hijos y va a ser el arma logística de la tribu, y esto se llama la hipótesis de la abuela.

los humanos somos la única especie de primates con una esperanza de vida tan larga después de la edad reproductiva.

La longevidad masculina es un efecto secundario de la femenina. Sin abuelas no hay humanidad.

viernes, 25 de abril de 2025

El artículo vetado y su contexto - Debate sobre feminismos

Imagen de una manifestación que
no tiene relación directa con el artículo

Tras cinco años de colaboración semanal con el medio Público, este 21 de abril envié, como venía siendo habitual, una pieza de opinión para su publicación. No recibí entonces el habitual correo donde se me avisa de que había sido recibido. El día 22 por la mañana, al ver que el artículo no había sido publicado, mandé otro correo a la redacción, por si hubiera sido un despiste. Pasaron horas sin que nadie me dijera nada. Finalmente, la jefa de opinión me escribió un mensaje escueto donde me decía que había reenviado mi artículo al nuevo director de Público, Manuel Rico, para su «consideración».

Como otras veces, yo había adelantado de qué había escrito para mi columna semanal, por lo que mucha gente, al ser la sentencia de UK un tema de actualidad, preguntasteis enseguida por dicho artículo. Tuve que acabar contestando que, efectivamente, no solo no se había publicado sino que había esperado horas para recibir una respuesta donde seguía sin saber nada, solo sabía que el nuevo director lo estaba considerando. Al mediodía ya pregunté a la jefa de opinión lo siguiente: «Sigo a la espera. Nunca me ha pasado esto antes. ¿Puedo saber cuánto más se retrasará la publicación del artículo o cuándo sabré si es que ni se va a publicar? Van a dar las 12 y no sé ni por qué se está reteniendo».

Ese mail ya nunca se me respondió. Isabel, la abogada que me defendió en la persecución judicial y ya, mi amiga, con la que había comentado lo que me estaba pasando, envió un burofax pidiendo que me contestaran si iban o no a publicar mi artículo, porque de no ser así, yo quería publicarlo igualmente y es que por contrato, yo solo puedo entregar a Público piezas inéditas.

Decidí hacer pública esta situación en redes: por primera vez en mi vida se me retenía sin explicaciones una columna, por primera vez en mi vida se me dejaban de contestar los correos, por primera vez en mi vida, el medio para que el que escribo, decide sin decirme por qué tratarme como si no me conociera, como si no mereciera ni una explicación, ni una llamada, nada. A las 23.30 de la noche, este medio decide contestar al burofax a través del abogado del medio para decirme dos cosas:Mi artículo ha sido rechazado (sin explicación alguna sobre los motivos).
Petición para que borre los mensajes que he puesto en redes, que pueden leer aquí. Como verán, ni mi artículo ni mis comunicaciones han sido irrespetuosas o agresivas en modo alguna. Nunca he mantenido ninguna comunicación con ningún medio en el que haya trabajado de otra forma que con educación y respeto.

El motivo que me dan para que elimine es porque, supuestamente, he faltado a la buena fe contractual al dar por hecho que mi columna iba a publicarse. Teniendo en cuenta que es mi única experiencia durante los más de cinco años que llevo escribiendo para Público (ni una sola vez en este u otro medio me habían rechazado nada), creo que acusarme de mala fe por darlo por hecho es solo una excusa para finalmente echarme, porque evidentemente no voy a borrar ningún mensaje.

Lo que ha ocurrido de puertas para adentro en Público, no puedo saberlo, lo único que sé a ciencia cierta es que la jefa de opinión decidió retener mi artículo y enviárselo al nuevo director, Manuel Rico, para su «consideración» y que este nuevo director tardó un mínimo de 12 horas en «considerarlo», para finalmente censurarlo. Y solo sé que en todo este tiempo, este medio no ha sabido o querido ver que soy una trabajadora autónoma que necesitaba una comunicación, que necesitaba saber y entender qué estaba pasando.

Por eso, y porque lo que se está intentando silenciar no solo es un contenido sobre feminismo, sino también mi derecho a expresarme, publico aquí el artículo que Público ha decidido vetar:

Por qué la sentencia en UK es una victoria feminista

La sentencia del Tribunal Superior del Reino Unido ha supuesto una victoria incontestable para el feminismo y para todas aquellas que, a pesar de la hostilidad mediática e institucional y la violencia simbólica —y muchas veces física—, han sostenido con argumentos una lucha que, por desgracia, se está alargando lastimosamente.

Como cada vez que el feminismo gana una batalla en este frente concreto, las hogueras han ardido con virulencia, las feministas hemos sido atacadas y dibujadas como mujeres sin alma que solo buscan odiar al vulnerable. El transactivismo ha vuelto a construir en torno a nosotras un hombre de paja contra el que lanzar antorchas. No pocos artículos he leído estos días haciendo esto mismo: decir que no tenemos motivos (roncas estamos de repetirlos, ¿tan difícil es rebatirlos con otros argumentos en vez de repetir que no tenemos?), decir que solo nos invade el odio, que somos tránsfobas y ese es el motor que nos mueve.

Yo no caeré en lo mismo en este artículo, no me inventaré un hombre paja sobre el que arrojar más fuego. Solo intentaré explicar, una vez más, el porqué de nuestra lucha. Sé que entre todo el ruido y las antorchas, hay gente que quiere entender.

¿Por qué este fallo es una victoria para el feminismo?

Porque reconoce algo que el feminismo lleva siglos denunciando: que las mujeres existen como clase oprimida por su sexo, no por cómo se autoperciben, no por su identidad. La identidad no constituye quién eres, lo hace la realidad material y tu biología, no solo vale para el sexo, también para la etnia, la edad, la altura, etc. Es como naces, y no hay nada de malo en ello, en todo caso es la sociedad quien construye en torno a estos elementos inamovibles todo un discurso que hay que eliminar: que el sexo femenino no importa y no es importante estudiarlo ni en medicina, que las personas que no les tocó ser blancas no merecen lo mismo que las que sí, que cuando cumples 50 años más vale que te retires de la esfera pública (si eres mujer, claro) porque ya no eres deseable, etc.

El discurso feminista lleva unas décadas siendo atacado por una ideología neoliberal y capitalista, que cala en la sociedad como el agua, y lo hace de una forma perversa: a través de mensajes Mr. Wonderful pero con mucha carga política como, por ejemplo, este: “los derechos trans son derechos humanos”. Llamo “mensajes Mr. Wonderful” a aquellos mensajes simplificados, aparentemente positivos e irrefutables, que desactivan el pensamiento crítico. Son ideas envueltas en empatía superficial, que apelan a las emociones más básicas (bondad, aceptación, amor), pero ocultan o desvían el foco de las estructuras de poder que perpetúan la desigualdad. Funcionan como eslóganes que parecen justos o compasivos, pero terminan sirviendo al sistema que dicen combatir.

Con el archiconocido “Los derechos trans son derechos humanos”, por ejemplo, te están diciendo que o estás con las exigencias del transactivismo o eres un fascista. Da a entender que las feministas queremos arrebatar derechos a las personas trans. Y quienes usan estos eslóganes, no necesitan explicar nada más después de frases como esa, porque ese eslogan apela a emociones, y ya el solo hecho de hacer preguntas te pone en la diana, ya te cataloga como persona que no respeta los derechos más básicos del ser humano. También funcionan muy bien réplicas que hemos escuchado incluso de boca de gente con poderosos altavoces, como el exvicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias —en prime time, por cierto—, cosas como: «eso que dices tú también lo dice Vox, por tanto, tú eres como Vox». Es curioso esto, porque el fascismo en Italia ha prohibido los vientres de alquiler pero no hay nadie tachándonos de fascistas por quererlo prohibir también aquí. Se ve que el ataque de que las feministas somos de derechas vale solo algunas veces. No es nuevo, a las feministas siempre se las ha tachado de conservadoras por los varones que se dicen de izquierdas. Todavía hay testigos de esto: todas las feministas vivas de la segunda ola que lucharon contra la pornografía y fueron aplastadas por una mancha ingente de varones que alegaban que no eran verdaderas feministas, sino mujeres mojigatas y conservadoras que querían lo mismo que la Iglesia. Y la sociedad los creyó a ellos. Y las mujeres, en su mayoría, los creyeron a ellos. Hoy vemos, demasiado tarde, que ellas llevaban razón.

Ahora vuelve a pasar lo mismo de siempre. Las mujeres que pelean, especialmente si son grupos exclusivamente formados por mujeres, como es el caso de la victoria en UK, son tachadas de malignas, brujas, terfas… Hace solo una década, no había mucha gente digamos defendiendo que ser mujer no es algo que esté relacionado con la biología, o que ser mujer nada tiene que ver con nacer con el sexo olvidado por la medicina, o que no está vinculado con que te tocara en el sorteo genético que te parieran con el segundo sexo. Hoy en día, ese mensaje Mr. Wonderful aparentemente inocuo y buenrollista ha calado tan hondo que hay cantantes, actrices, cómicos y todo tipo de famosos repitiendo mensajes que, sin saberlo, apuntalan el sistema patriarcal. Incluso gente que nunca antes se ha pronunciado sobre feminismo más allá de felicitar el 8M estos días postea en sus redes sociales mensajes reaccionarios disfrazados de pacifismo, mensajes que desmovilizan la lucha feminista. Mensajes que bien pueden resumirse en el manido “vive y deja vivir” (hay quien lo ha dicho literalmente así). Mensajes no reflexionados, que simplemente repiten mantras y eslóganes vacíos de argumentos. No se molestan en rebatir el argumentario feminista que ha llevado a conseguir esta victoria porque no conocen dicho argumentario. Se han limitado a tragar el eslogan principal “los derechos trans son derechos humanos” y a creer que hay mujeres en escobas que desean que no disfruten de esos derechos humanos. Vive y deja vivir. Como si las mujeres que llevamos años dejándonos el pellejo en la lucha feminista lo hiciéramos porque no sabemos vivir y, por lo tanto, tampoco quisiéramos que los demás vivieran sus vidas. Como si fuera por el simple placer de fastidiar, por pura maldad.

Las leyes trans y los protocolos sanitarios para menores de edad empezaron a proliferar en países ricos, como ya sabemos, y pocos años después, esos mismos países empezaron, uno tras otro, a dar marcha atrás en sus decisiones. Decisiones muy rápidas y radicales, demasiado, sobre todo teniendo en cuenta que no había una masa social que estuviera presionando en las calles de esos países para que esas decisiones se tomaran. Las feministas sabemos cuánto cuesta conseguir leyes y protocolos que nos protejan. De hecho, seguimos sin conseguir puntos de la agenda feminista que son vitales para una democracia, y nuestras manifestaciones y reclamaciones caen en saco roto. (Por cierto, aquí tienen una lista de todos esos países que han tenido que dar marcha atrás, minuto cinco).

Esta sentencia es un balón de oxígeno para las compañeras británicas, que llevan unos años más que las españolas peleándose contra el entrismo del transactivismo. La justicia de UK ha frenado el intento de seguir desmantelando las protecciones legales conquistadas por el movimiento feminista para las niñas y mujeres. Es una victoria porque devuelve al plano político lo que se pretendía reducir a la autoafirmación individual. Y, sobre todo, es una victoria porque no ha sido regalada, como otras victorias que nunca son femeninas: ha sido conseguida con organización, con análisis riguroso, con argumentos, con agallas y con la resistencia de muchas mujeres que han sido insultadas, perseguidas, violentadas, despedidas y señaladas por defender lo más básico. El feminismo no celebra sentimientos: celebra avances materiales. Y esto lo es.

El otro día leí algo parecido a “Os alegráis porque os consideren coños andantes”. No creo que ni quien lo escribió se crea su propio mensaje, pero contestaré: nos alegramos de que se reconozca que las mujeres somos oprimidas por el hecho material de haber nacido con un sexo concreto porque vivimos en un sistema que oprime a ese sexo concreto. Desvincular nuestro sexo de nuestra opresión es hacer como si el patriarcado y toda su maquinaria violenta no existiera. Si haces como que no existe un sistema que oprime en base al sexo, todas las políticas que hagas no estarán bien orientadas, no funcionarán, no protegerán a las del segundo sexo. No puedes ignorar cómo opera el sistema en el que vives solo para satisfacer los deseos de otras personas, porque como bien avisaron aquí también están discriminando a las niñas y mujeres.

El feminismo no lucha para que se nos reconozca solo como biología, al revés, el feminismo lucha para que nuestra biología no sea un motivo de opresión y un permiso para explotarnos, violarnos, borrarnos y empobrecernos.

No es el útero lo que reivindicamos, es la realidad que ese útero —nos guste o no— significa en un régimen patriarcal. Y nos pelearemos siempre contra quienes busquen desvincular nuestro sexo de nuestra opresión y, por ende, de las políticas que hay que implementar para acabar con la discriminación y opresión y para protegernos mientras tanto.

Quienes aún intentan convertir el feminismo en una rama decorativa del mercado de la autoayuda deberían preguntarse por qué cada vez que las mujeres ganan algo real, lo hacen a contracorriente, sin aplausos, sin subvenciones, y con la certeza de que nadie las va a felicitar públicamente… más bien al revés: con odio a raudales, incluso de quienes nunca dicen ni mu.

¿Las personas trans quedan desprotegidas con esta sentencia?

Es rotundamente falso. Lo que dice el fallo es que las protecciones legales basadas en el sexo no pueden ser alteradas para incluir la identidad de género, es decir: que cuando una ley hable de “mujeres”, no puede interpretarse que se refiere también a alguien nacido varón pero autoidentificado como mujer. Esto no elimina ningún derecho de las personas trans: no les impide trabajar, acceder a la sanidad, a la educación, alquilar una vivienda o vivir como deseen. Solo pone límites a una apropiación jurídica que estaba perjudicando directamente a las niñas y mujeres en UK y que sigue haciéndolo en los países donde esta sentencia aún no ha llegado.

Quienes estén legítimamente preocupadas por las personas trans deben saber que éstas siguen estando protegidas por la legislación antidiscriminación del Reino Unido bajo la categoría de “identidad de género” o “transgénero”. Nadie las ha expulsado del amparo legal. Y debe saber también que lo que se ha conseguido es que se reafirmen los derechos conquistados por el feminismo, y quede patente que no pueden ser reescritos en detrimento de las de siempre. No se puede invadir una categoría legal construida sobre siglos de opresión material —el sexo— para acomodar una vivencia subjetiva que no comparte ni esa historia de opresión ni sus consecuencias materiales.

Si una mujer trans sufre violencia o discriminación, tiene derecho a denunciarlo y a estar protegida. Lo que no tiene es derecho a entrar en espacios creados para proteger a niñas y mujeres: protegerlas porque son violentadas precisamente por nacer con el sexo con el que nacieron. Y son violentadas sistemáticamente por el otro sexo. Muchos de esos espacios son refugios para víctimas de violencia machista y violencia sexual, donde por desgracia algunas volvieron a ser agredidas. También en cárceles hay presas que fueron violadas por varones autoidentificados como mujeres. Los espacios separados por sexo no fueron creados por transfobia, fueron creados porque el sexo masculino se cree con el derecho de poseer como si fueran cosas al sexo femenino. Y esto ocurre independientemente de cómo se identifique el del sexo masculino y de cómo se identifique su víctima. La socialización ocurre en torno al sexo, no en torno a lo que uno percibe que es. Estos espacios fueron creados para protegernos, y se han modificado para validar identidades, lo cual nos volvió a desproteger. Cuando el acceso se define por autoidentificación, la protección desaparece. Por eso esta sentencia vuelve a los orígenes: tener en cuenta nuestro sexo.

Entonces no, no se ha desprotegido a nadie. Lo que ha quedado protegido, por fin, es el significado político y jurídico de “mujer”. Y eso, en un sistema que nos viola, nos empobrece y nos asesina por haber nacido mujeres, importa, y mucho.

Este fallo no es producto del azar ni del “sentido común judicial”. Esta sentencia tiene nombres, apellidos, vidas y trayectorias concretas: la de las mujeres de For Women Scotland, que han llevado este caso hasta el final. Son ellas quienes han gastado años, dinero, energía y salud mental para enfrentarse a uno de los aparatos más potentes y bien financiados de los últimos tiempos: la maquinaria ideológica que pretende sustituir el análisis materialista del feminismo por una serie de mantras identitarios sin ninguna base material.

Han sido mujeres. Feministas. Progresistas. Que no contaban con campañas publicitarias o el apoyo de ningún poderoso lobby, pero sí un argumentario incontestable y un sentido de la justicia inquebrantable. Mujeres que sabían que si se borra la categoría «mujer», se borran nuestros derechos.

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Y Publico rescinde el contrato





jueves, 20 de marzo de 2025

Abolir la prostitución - CORINA FUKS


 


Damos la bienvenida en solidaridad a Corina Fuks, que además de ser profesora y licenciada, hoy hablamos con ella, porque pertenece a la Federación Estatal de Mujeres Abolicionistas, está en la Junta Directiva, también es fundadora de Liberata, y creemos que puede aportar mucha información de muchos temas de la realidad actual y ante el reciente 8M, pero especialmente del abolicionismo. Muy buenas.

C: Muy buenas, Eugenio, gracias por la entrevista.

E: ¿Qué es el abolicionismo?

C: El abolicionismo es parte del feminismo, es intrínseco al feminismo, trabajamos por la abolición de la prostitución, los vientres de alquiler y el género. Por resumirlo.

E: Parece difícil que a estas alturas de la historia eso esté todavía así, ¿no? No parece muy lógico.

C: La verdad es que hay mucho dinero detrás, y como todo aquello en lo que hay mucho dinero detrás, parece difícil de creerlo, y también es difícil llegar a que haya leyes abolicionistas y una mentalidad detrás, tiene que ver también con la educación.

Cuando se quiere luchar contra algo que deja mucho dinero de por medio, nunca es fácil porque además el sistema y quienes se benefician del sistema lo tienen claro y entonces empiezan a reformular aquello que la sociedad empieza a ver que es una barbaridad, como puede ser el tema de la prostitución o el acceso al cuerpo de niñas y mujeres y cada vez más niños. Entonces, empieza a rearmarse, a reformular el tema y a planteártelo de una forma muy engañosa para que se vea que detrás está la libertad de la persona para ser esclavizada si así lo considera. No es una táctica nueva, ni que se usa solo en el tema del abolicionismo. Aparece una nueva figura que es el regulacionismo, bueno, no tan nueva, pero que te lo vende de otra forma. Por eso cada vez se plantean más en la sociedad falsos debates, nuevos debates para algo que ya las feministas lo tenían claro desde el principio del feminismo, que la prostitución es una forma de esclavitud de la mujer, sobre todo de las mujeres más pobres. Ahora aparecen otras posturas que se meten dentro del feminismo para que eso no se pueda lograr.

E: Hablemos un poco de este fenómeno en general que algunos decimos, en el lenguaje un poco nuestro de la iglesia, que es un “signo de los tiempos” que al menos parece un lugar común, que creo que lo acepta la mayor parte de la sociedad y en las escuelas y en los libros de historia, el fenómeno contemporáneo del feminismo que tiene raíces, etc., es un acontecimiento de gran nivel. Es muy importante, es un avance, diríamos, de la humanidad como puede haber habido otros, ¿no? Pero enseguida nos dicen, cuando afirmamos esto, enseguida nos salen con que el feminismo está dividido. Ahí han encontrado un flanco de ataque los enemigos del feminismo muy fuerte. ¿Está dividido el feminismo?

C: Claro, esto interesa. Decir que el feminismo está dividido interesa, ¿no? ¿Por qué interesa decir esto? Primero, hay discursos que son muy fáciles de tragar, por decirlo de alguna forma. Entonces son muy fáciles de explicar y sabemos que, en general, en la política, pasa con todos los populismos. Lo primero es entender, a ver si lo puedo explicar, lo primero es entender que no somos un colectivo discriminado, somos mitad de la población. Somos un grupo social, las mujeres, el más numeroso que existe. Lo primero es entender eso para cualquier avance civilizatorio, como dice Rosa Cobo, que es una especialista en este tema, de las más relevantes que tenemos en España. El feminismo es un grupo social, el más numeroso que existe.

Y siempre hubo dentro del feminismo, ramas, no divisiones, sino ramas. El feminismo de la igualdad, de la diferencia, que eran diferentes formas filosóficas de entenderlo. Después estaba el feminismo de corte marxista, el ecofeminismo, pero la agenda era la misma, la forma de entender el feminismo era la misma. Después cada grupo, cada asociación tiene sus batallas: contra los vientres de alquiler, contra el problema de las mujeres sin hogar, contra la violencia obstétrica, etcétera, etcétera.

¿Qué pasa con la última ola del feminismo, que es la que estamos viviendo ahora, que es la cuarta ola del feminismo? Coincide con que se venía perdiendo ya el sujeto político de la izquierda, porque están muy relacionadas. El sujeto político de la izquierda es el movimiento obrero, ¿no? ¿Pero qué pasa? Se diluye en luchas identitarias… porque conviene. ¿Por qué conviene? Hay luchas que son la lucha antirracista, contra la discriminación contra las personas musulmanas, contra los indígenas, etcétera.

Es decir, hay luchas que pueden ser muy justas, pero que no son el centro político de la lucha de la izquierda, que son los obreros, las obreras, las condiciones del trabajo. ¿Qué pasa? Esto también afecta al feminismo, que se considera como un colectivo más, y no como un movimiento transversal, y que tiene que estar transversal a cualquier avance social. Entonces, también tenemos que luchar las feministas, porque es verdad que en los avances que ha habido a nivel social, no se ha tenido en cuenta a las mujeres, mismo dentro de las luchas obreras, o de la lucha comunista, o de la que fuera.

Entonces, ¿qué pasa? Hay una desviación, y se reemplaza al sujeto político del feminismo, que son las mujeres, y buscar el fin de la discriminación, de las violencias que sufrimos, a luchas identitarias. Las personas tendrán sus razones para luchar, pero te dicen que esas luchas identitarias son diferentes feminismos. ¿Qué pasa con lo que se llama el feminismo clásico? O sea, a lo que yo pertenecería, el feminismo clásico es el que es el feminismo, es el que tiene y mantiene una coherencia entre lo que es la realidad material y los conceptos que definen el feminismo y su agenda política. Porque de lo contrario, es imposible mantener un diálogo. Un movimiento no es lo que tú te sientes hoy, digamos, te autopercibes feminista, te autopercibes de izquierda, te autopercibes mujer, hombre, lo que quieras. Tú no puedes ser de izquierda y estar a favor de los intereses del capitalismo, o no puedes ser feminista y estar a favor de que a las mujeres las exploten en la prostitución, en la pornografía. Entonces, ¿qué pasa con las mujeres que pertenecemos a ese feminismo clásico? O dentro del feminismo clásico, al feminismo radical, no porque salgamos a quemar contenedores, sino porque vamos a las raíces de los problemas. Entonces, estas mujeres, no podemos marchar junto con personas que defienden los intereses de los proxenetas. Y además, porque en la última manifestación, por lo menos en Madrid, en la que marchamos juntas, nos agredieron físicamente. Entonces, a partir de esto, se van formando diferentes manifestaciones. De las personas que se creen o sienten feministas, no digo que todas tengan unos intereses detrás, a veces hay formas de entender la realidad que no coinciden, pero no podemos marchar juntas porque tenemos intereses diferentes.

E: Esa es la razón. Bueno, en Las Palmas no hubo dos marchas, pero en muchas ciudades de España hubo dos.

C: Yo creo que en Gran Canaria hubo una marcha feminista, lo juraría.

E: ¿Dos?

C: Una marcha abolicionista, lo juraría.

C: Otra cosa es que no las hayan dado [publicidad]

E: O sea, ¿crees que dos marchas en Las Palmas?

C: No sé si eran Las Palmas. No sé si eran Las Palmas.

E: Pero bueno, vamos a hablar en general por nuestros oyentes... ¿Por qué hay dos? Se llega a que en muchas ciudades, yo creo que en Las Palmas no, pero puede que sí, en muchas ciudades, se llega a hacer dos marchas. Esto es un poco un drama, ¿no? ¿Cómo lo ves?

C: Es un drama que haya tanta gente engañada, pero no pasa solo con el feminismo. Hay gente que se llama izquierda a un popurrí de cosas que no son izquierda. Recién más o menos lo expliqué. Hay dos marchas porque hay una marcha que es la oficialista, la que cuenta con el apoyo del Estado, la que cuenta con el apoyo institucional, que sirve a intereses institucionales. A veces decimos que, si no molesta no es feminista

E: tú estarías en una marcha diferente que las oficialistas.

C: Sí, totalmente, claro. Estoy en la marcha que para mí es la marcha feminista, porque si no, no estaría en esa.

E: Por lo que yo entiendo, ahora mismo hasta el Parlamento parece que camina España hacia el abolicionismo. No me termina de encajar esto, ¿no?

C: si, pero,…

E: Son básicamente las que fueron a la famosa marcha justo antes de la pandemia, Carmen Calvo, etcétera. Son abolicionistas, claramente. El PSOE es más bien abolicionista.

C: Bueno, ahí más espacio. El PSOE se manifiesta abolicionista. Y desde FEMAB, evidentemente, estamos en diálogo con todos los partidos políticos porque queremos caminar hacia la abolición. ¿Qué pasa? Te tienes que manifestar abolicionista si buscas el fin de la explotación sexual comercial, que es la prostitución, es uno de los grandes males, es una barbarie. Entonces, tú te manifiestas abolicionista, porque el PSOE se manifiesta abolicionista desde siempre, digamos, de alguna forma.

Pero luego tenemos en el último Pacto de Estado contra la violencia de género, que la prostitución no está incluida como violencia contra las mujeres. Entonces, ¿qué pasa? Se escudan en que, bueno, como es un pacto de todos los partidos políticos, si incluían eso, no salía, pero tampoco hay una intención de incluir por lo menos un perfil que vaya caminando hacia el fin de la prostitución. Y cada 8 de marzo nos dicen, sí, queremos una ley abolicionista, vamos a sacar una ley abolicionista. Y el PP también dice que es abolicionista. Señoras y señores, sentaros y dejad de lado vuestros intereses políticos partidarios en pos de los intereses de las niñas, de las mujeres y, en definitiva, de los hombres, porque al final, cuando tú erradicas esa violencia de tu vida, aunque le cueste a los hombres ver que hay privilegios de los cuales disponen, que al final los deshumanizan y los convierten en agresores sexuales. Si vamos al fondo de la cuestión, es un beneficio también para los hombres.

E: Bueno, además, oye, la mayoría no nos beneficiamos ni siquiera en el peor sentido de la palabra beneficio. No es la mayoría de hombres la que acude a la prostitución .

C: Mira, no es una mayoría, pero es un número muy alto y preocupante. Y además la prostitución, perdón, Eugenio, pero aquí me gustaría meter algo, porque a veces entendemos que la prostitución es ir a un burdel, que la prostitución es, no sé, ir a un piso, porque ahora gran parte de la prostitución no está en los burdeles, sino en los pisos, pero consumir pornografía, y aunque nos califiquen muchas veces de moralistas, neomonjas, no sé, bueno, de todo, consumir pornografía también es consumir prostitución, porque la pornografía es prostitución filmada.

E: No sabía que había esta duda, te confieso que no sabía que había gente que...

C: Entonces a veces decimos, no, porque no todos los hombres consumimos prostitución. ¿Estás seguro de que no consumes prostitución? ¿Con qué te excitas sexualmente cuando los vídeos más buscados en las páginas porno son violaciones grupales, o son incestos? ¿Qué está alimentando el imaginario sexual de los hombres?

E: Aquí hemos entrevistado a hombres y mujeres, sobre todo de Islas Baleares, que tampoco afirman que la mayor parte de los hombres consuman pornografía. Hay campañas muy serias,

C: Hombres y cada vez más mujeres. Una cosa es ver pornografía, otra cosa es consumir habitualmente pornografía. Cada vez se consume más pornografía y desde más jóvenes.

E: Pero hay campañas en contra, es decir, yo te puedo aceptar el dato de que hay mucho consumo de pornografía, hay quien dice que se busca más pornografía que otros temas, que es la victoria del presidente de Estados Unidos, ¿no? De eso hay datos serios. Pero hay instituciones relativamente potentes haciendo campañas en contra de eso, es decir, que yo no me atrevo a afirmar que la mayor parte de la población sea favorable.

Lo que pasa, como con muchos otros temas, es que la mayor parte de la población sí que ve mal combatir eso, que es la actitud que tú tienes y yo también, claro. Eso se debería de combatir porque es injusto, como tantas cosas injustas que hay. Pero no creo que la mayoría consuma...

C: Yo difiero. Ya ni siquiera te digo mayores de 40, sino te diría hasta gente rondando los 40, o sea que estoy hablando de gente joven, no nos estamos enterando de lo que está pasando.

Quiero decir, hay diferentes tipos de pornografía cuando hablamos de pornografía. Hay una pornografía que es hasta los 18 años, que es un tipo de pornografía que consume la gente más joven. Hay una pornografía que va más o menos de los 18 a los 28, que es otro tipo de pornografía, porque evidentemente el mercado se va adaptando al diferente tipo de demanda que ha ido generando.

Esto es muy importante de entender. Tú no puedes pasar de la pornografía que se veía hace 30 años, que era el típico caso del hombre que iba y que era el plomero y tal y cual, a los grados de violencia de la pornografía que se ve en la actualidad, que es de violencia extrema, donde ya la pornografía, para que te des una idea, incluye la pornografía infantil… no me gusta llamarlo pornografía infantil, la explotación sexual infantil en la pornografía, donde se incluye eso y donde se incluyen otros actos de violencia extrema. Ya ni siquiera es sexo, es violencia.

Te voy a dar un dato para que te des cuenta. En la pornografía antes lo que se fingía era que la mujer disfrutaba en esa relación. En la pornografía actual la mujer sufre.

Esto es importante, no es un dato banal. Es decir, ha cambiado ese imaginario sexual en el cual el producto que excita es ver sufrir a la mujer. Hay distintos tipos, de 18 a 28, de 28 a 38 y ya lo demás es historia.

Pero no nos estamos enterando que los chicos cada vez acceden a este contenido a edades más tempranas y que lo normalizan. Esto no significa que les deje de afectar, pero sí que normalizan esa violencia. Además se normalizan plataformas. ¿Qué pasa? Si vamos a entender como pornografía a una página como puede ser Pornhub, quizás no todas y todos consumen Pornhub, pero sí consumen OnlyFans, y otras plataformas detrás de las cuales están empresas como MindGeek, que tienen muchas...

O TikTok, que es una plataforma que te introduce a la pornografía y que te va cambiando la mentalidad. O sea, a veces cuando decimos “no, no se consume tanta”, no, no es verdad. Y hay muchas campañas que son muy engañosas, que enseñan a los padres y a las madres a cómo bloquear, por ejemplo, cómo bloquear el contenido.

E: Lo que llaman las peores formas, ¿no? Como en casi todos los temas sociales.

C: Exacto.

E: Las peores formas de esclavitud, las peores formas...

C: Y hay muchas campañas que son de Google, y que las estamos reproduciendo nosotros mismos. Cuidado, porque la campaña no es cómo impedir que tu chico de 10 años acceda a tal cosa, es que tu chico de 10 años no necesita un móvil, no necesita una tableta.

E: Claro.

C:Pero vamos a...

E: Le perjudica.

C : Una campaña…

E: En eso está avanzando la sociedad también, en darse cuenta.

C: Sí, en ese sentido sí.

E: Lo que ocurre, como en casi todo, es que a los más pobres, estas informaciones llegan mucho después. La clase media, la clase más formada, ya está impidiendo estos dispositivos a sus hijos, y los ves proliferar en los barrios más pobres.

Pero mira, no quería dejar un tema que has mencionado, porque es el tema de la violencia que me parece gravísimo, y sin embargo es un tema viejo. De hecho, el sadismo, el marqués de Sade, es una filosofía vieja. Siempre ha habido una vinculación peculiar entre placer y violencia.

C: Claro. Mira, perdona, me quedó algo que dijiste recién.

E: Venga.

C: Que con los chicos y los adolescentes se está trabajando para que no tengan acceso a los móviles. Es verdad que eso hay que hacerlo, pero al mismo tiempo hay que ver que las pantallas reflejan la sociedad.

Quiero decir, el problema no es la pantalla en sí solamente, porque a veces parece que es una lucha contra las pantallas nada más, y las pantallas al final no reflejan Marte, lo que está pasando en Marte (aunque también) Pero bueno, por ir a lo que tú me decías. Sí, el sadismo siempre se ha relacionado, ha existido, no es algo nuevo. ¿Qué pasa? Que lo que antes era considerado como algo sádico y era entendido socialmente como una desviación en lo que tiene que ver con lo sexual. De hecho, yo no soy psicóloga, ni mucho menos, pero sí se estudian diferentes tipos de parafilias sexuales, ¿no? Y dentro de esas parafilias, ojo, porque dentro de las parafilias también está la pedofilia, porque la pornografía también camina hacia la normalización de la pedofilia y del incesto. Pero bueno, por no meterme en ese tema ahora. Todo esto que eran prácticas que se llaman BDSM, que es el sadomasoquismo, antes se veían como prácticas extremas, prácticas de personas perversas, pero eso está incluido ya hoy en el día a día. Nuestros jóvenes y nuestras jóvenes practican el sadomasoquismo en sus relaciones sexuales. Es decir, a ver si somos capaces de entender cómo está evolucionando este fenómeno, la pornografía es una forma de socialización también.

Porque la ven los jóvenes... Entonces, se ha ido más allá de lo que era la pornografía y lo que era la prostitución, la pornografía mal educa. Educa tanto para que exista, tanto en la prostitución, digamos, para que las mujeres sepan qué se espera de ellas, por decir de alguna forma, y educa al hombre en la violencia, o sea, educa al hombre sobre qué le puede pedir a una mujer prostituida. O sea, hasta aquí es válida toda esta humillación, toda esta violencia, toda esta misoginia, tú la puedes pedir, porque te la mostramos. Pero también educa a la sociedad que la está viendo. Entonces, ¿qué pasa? Cuando eso pasa a la sociedad, que es lo que está pasando, porque tú hablas con... No sé qué puedo decir en el programa de radio para que no suene muy fuerte, pero las peores formas de humillación y de vejación que nos podemos imaginar y no imaginar que se pueden cometer contra un ser humano, contra una mujer, no cualquier ser humano, sobre todo contra una mujer, cuando eso se pasa a la sociedad, ¿qué pasa? Putificas y pornificas la sociedad.

Eso ya ocurre. Cuando tú has putificado y pornificado la sociedad, estás normalizando una situación y creando más materia prima para esa industria y más crecimiento, mayor crecimiento de consumidores.

E: Sí, tremendo.

¿Entiendes? Entonces, esta idea de que hay una campaña… es que la campaña tiene que ser de fondo. O sea, están las campañas que se permiten hacer. Aquí hay cortes drásticos que hay que hacer en cuanto a educación y en cuanto a legislación, porque la pornografía es violencia, es poder, es dominio, va en contra de lo humano.

Va en contra del humano. Y así se está educando cada vez a sociedades, a los jóvenes desde edades más tempranas. Entonces no es algo banal la pornografía, ¿sabes?

E: Yo creo que ha quedado claro que las abolicionistas también están en contra de la pornografía y te pediría para terminar una especie de conclusión. O sea, ¿qué es lo que ustedes piden? ¿Qué debemos de hacer la sociedad que tengamos estas ideas? ¿Cómo seguir? ¿Cómo seguir la acción?

C: Nosotras primero, especialmente desde el trabajo que yo estoy haciendo, que llevo más de 10 años haciendo en este tema, pedimos, por supuesto, leyes abolicionistas, como en los países donde hay leyes abolicionistas y una coeducación sexoafectiva integral, con esta perspectiva de la que estaba hablando, que respete la dignidad de todo ser humano y que vea a las mujeres como compañeras en la vida y no como objetos, sino como sujetos. Entonces, primero eso. Que haya una coeducación sexoafectiva integral, campañas que desincentiven la demanda y leyes abolicionistas muy firmes en las que la prostitución se considere como cualquier otra forma de agresión sexual contra una mujer. Por supuesto, también estamos luchando en la misma línea contra los vientres de alquiler, por los mismos motivos, porque las mujeres tenemos una dignidad, no se nos puede tratar como vasijas, no se nos puede tratar como objetos.

Y a la sociedad, a veces los hombres dicen que somos feministas, que apoyamos el feminismo clásico y somos feministas. Bueno, los hombres tienen que hacer su trabajo. Nosotras no podemos hacer el trabajo nuestro y el de los hombres. Entonces los hombres tienen también que asociarse, también ver que es por su propia evolución, por su propia humanidad, que tienen que plantarse ante otros hombres, tienen que luchar contra este modelo de masculinidad tan dañino, tan destructivo de la persona, y tienen que hacer su trabajo dentro de los ambientes donde os encontráis. En el feminismo muchas veces hablamos de la fratría. ¿Qué es la fratría? Lo llamamos así. Es esos hombres que ven que se está abusando de una mujer y miran para otro lado, o que encubren, que no se plantan en sus ambientes y que no se asocian también, porque la situación es tan dramática que también hace falta la asociación de los hombres.

Y lo último, la esperanza. Yo siempre digo que hay que tener esperanza de que la humanidad avanza, de que evoluciona a pesar de que nos parezca que no, a pesar de que haya muchas cosas que no entendemos, pero si miramos 500 años atrás, vamos evolucionando.

Entonces, en ese sentido, esperanza de que si luchamos va a llegar el momento que la humanidad va también a avanzar e ir al fondo, educar en amor, en empatía, en respeto, en querer tu cuerpo… Yo creo que hay que ir también al fondo porque si no es muy difícil enfrentarse a este monstruo.

E: Corina Fuks, nos alegra mucho contar con esta información, sobre todo por una perspectiva, diríamos, integral, una perspectiva que se plantea las causas del problema y que tenemos que seguir adelante.

C: Pues sí.

E: Corina Fuks, de la Federación Estatal de Mujeres Abolicionistas. Un fuerte abrazo.

C: Un abrazo y muchas gracias, Eugenio.

miércoles, 19 de febrero de 2025

20 años del libro Nacer por cesárea

Ibone Olza

“Soñábamos con parir a nuestros hijos mucho antes de estar embarazadas. Tal vez desde el día en que nos vino la primera regla, o puede que antes. «Ya eres mujer», nos dijeron. Y, en el fondo, sabíamos que esa sentencia encerraba un tesoro, una fuerza, una promesa: un día podríamos dar a luz. E, inevitablemente, la fantasía: parir, amar, procrear, amamantar. Imágenes que llevamos en el inconsciente desde muy jóvenes, desde niñas.

Crecimos, aprendimos, vivimos y, en determinado momento, amamos. Deseábamos un hijo, o tal vez no. Nos embarazamos. Nos sorprendimos. Engordamos, nos redondeamos, nuestro cuerpo se desparramó...y volvimos a soñar. Soñamos con parir: parir con amor, parir rápido, en cuclillas o acostadas, en casa o en el hospital, con nuestro marido o con nuestra hermana, gritando o en silencio, bajo la luz de los focos o en la penumbra de las velas. Aullando de dolor o anestesiadas.

Con miedo o con risa. Todas soñamos con el parto, con mil partos diferentes, pero siempre, al final, con un abrazo, con un bebé que lloraba y era nuestro bebé, con nuestras lágrimas al ver su cara y olerlo al fin.

Sin embargo, casi ninguna de nosotras imaginó nunca que su hijo nacería por cesárea. Las mujeres solemos tener pocas dudas sobre nuestra capacidad para parir. Podemos temer el dolor en el parto, o que algo malo le pase al bebé, pero a muy pocas se nos ocurre imaginar que el bebé no podrá salir por la vagina y que, en vez de eso, tendrá que salir por la tripa.

No imaginábamos que sería por cesárea. Nunca soñamos con despertar solas en un quirófano, heladas de frío. Con la tripa vacía y cosida, atontadas por el dolor o los sedantes, esperando a que se acercase la enfermera para poder preguntar: «¿Y mi hijo? ¿Y mi hija? ¿Dónde está? ¿Cómo fue todo?». Esforzándonos por salir del sueño sin imágenes de la anestesia, intentando no volver a caer en él. «¿Dónde está? ¿Y mi pareja? ¿Cuándo los podré ver? ¿Puedo beber agua?». Y por dentro, una herida indescriptible, un dolor ciego, sordo, que no sabemos dónde está ni qué es. Un dolor que no identificamos, que nunca antes habíamos experimentado. «Será la herida». Es la herida. La herida emocional.”

En 2005 publicamos este libro: "Nacer por cesárea. Evitar cesárea innecesarias, vivir cesáreas respetuosas" coescrito entre el obstetra Enrique Lebrero y yo. La primera edición llevaba un prólogo de Casilda Rodrigáñez, del que extraigo:

Creo que estamos en un momento de recuperación de la maternidad; y ello requiere crear un cultura nueva de la maternidad que reconozca que la ‘dirección’ del proceso de una maternidad la lleva el propio cuerpo: el cuerpo entendido no como un aséptico contenedor sino como unidad psicosomática en donde lo fisiológico, lo sexual y lo emocional de la mujer van unidos. Nuestros cuerpos saben parir, y el útero se puede abrir «suave y lentamente, sin calambres», como dice Leboyer en su libro El Parto: crónica de un viaje. La medicina, para saber estar en su sitio, para conocer el lugar que debe ocupar en la maternidad, debiera darle la mano a la sexología; y así entender qué es un parto, cómo funciona su fisiología, de qué depende de que encuentre su ritmo y que el proceso se desarrolle de modo placentero, amable:

En vez de contraerse ‘en bloque y brutalmente’,
el útero lo hace lenta, progresivamente y casi con dulzura
cuando la contracción llega a su punto límite
observamos cómo, después de una pausa que, aun siendo breve,
no deja de ser muy nítida, el útero se relaja,
y lo hace con la misma lentitud extrema, la misma progresividad
con una nueva pausa en total reposo.
Esta lentitud, que solo tiene parangón en los movimientos
voluntariamente lentos del tai-chi-chuan, determina
que las contracciones, vistas en conjunto, se asemejen a la respiración lenta, profunda y completamente sosegada de un niño
cuando duerme y disfruta de un reposo sin par.
(...)
Los primeros planos que muestran el vientre de la mujer
no dejan lugar a dudas en cuanto a la realidad de estas contracciones.
A su vez, los primeros planos de su cara mientras sigue avanzando en ‘su trabajo’ expresan con elocuencia que, esa joven mujer, en lugar de ‘retorcerse de dolor’ avanza lentamente hacia el ‘éxtasis’.

El modo de dilatación del útero que nos relata Leboyer abre un camino de esperanza para las mujeres, al tiempo que constituye un reto para todos y todas las profesionales que trabajan en torno a la maternidad.


El libro se reeditó en 2013 con Obstare, se tradujo al portugués y al italiano, y ha seguido rulando de madre a madre. Creo que no exagero si digo que ha contribuido a que muchas madres puedan nombrar la violencia obstétrica que sufrieron en sus cesáreas, a sanar la herida emocional, a que otras muchas lograran partos gloriosos después de cesáreas, y a que las cesáreas en general se hagan de forma un poquito más cuidadosa, aunque aun queda muchísimo por hacer para lograr que todas sean respetadas.

PD: El libro está ahora disponible en formato electrónico en kindle.

domingo, 19 de enero de 2025

Contra el feminismo blanco- Rafia Zakaria

Detrás de un título algo provocador -, una abogada feminista pakistaní, escritora, columnista en varios medios de comunicación, que, harta de ver cómo el racismo y la blanquitud se reproducen en la academia, el activismo, las ONG y también en el feminismo, se puso a escribir un manual no apto para ofendiditos u ofendiditas occidentales. Zakaria diserta desde la experiencia concreta y desde todo el conocimiento y experiencia acumulado, no solo desde la teoría, sino desde la práctica, que ella reivindica como fundamental, por encima de nociones elitistas de feminismo que alejan a muchas mujeres de él. Hace unas semanas, la abogada y escritora estuvo en Madrid para participar del ciclo de pensamiento organizado por la asociación Mujeres de Guatemala y La Casa Encendida.



¿Cómo define feminismo blanco y por qué acabar con él?

Uno de los conceptos centrales del libro es la idea de blanquitud, no en el sentido del color de la piel, sino como un sistema de dominación. La blanquitud es el sistema de colonialismo y subyugación, el deseo de mantener ese sistema y su centralidad en nuestro mundo, de modo que, de forma directa o indirecta, se mantiene el statu quo. Implica poner a la gente blanca esencialmente en el centro y priorizar sus preocupaciones y agendas. La razón por la que escribí este libro es que sentía que había un montón de interacciones que estaban teniendo lugar atravesadas por la raza y que, sin embargo, funcionaban bajo la idea de que en general, tienen lugar en igualdad de condiciones, con la misma cantidad de poder. Y eso era completamente erróneo. Hoy en día es muy raro que alguien vaya a ser abiertamente racista, la mayor parte del racismo sucede debajo de la superficie. Así que este concepto busca crear un vocabulario que permita que eso salga a la luz para que la gente entienda que todas nuestras interacciones están cargadas de diferencias de poder y, si no las reconocemos, entonces estamos participando de ello.

Sentía que había un montón de interacciones que estaban teniendo lugar atravesadas por la raza y que, sin embargo, funcionaban bajo la idea de que en general, tienen lugar en igualdad de condiciones. Y eso es erróneo

¿Cómo diría que funciona el feminismo blanco, de qué maneras concretas se reproduce la blanquitud, también en el feminismo?

Uno de los principales problemas es que las mujeres blancas asumen que la cultura blanca, es decir, la cultura europea occidental y norteamericana, es más adecuada para la igualdad de género y para la libertad de las mujeres que otras culturas. Voy a dar un ejemplo que me acaba de pasar. Hace un par de días hablaba con un grupo de mujeres, la mayoría blancas, y me preguntaban dónde había estado en los últimos tiempos. Conté que acababa de volver de Qatar e inmediatamente una de ellas dijo 'oh la situación de las mujeres allí debe ser muy mala, debe haber sido difícil para ti estar allí'. Cuando la gente se entera de que soy musulmana sé que van a empezar con el '¿qué opinas del velo? '. No puedo decirte el número de veces que como mujer marrón y musulmana sufro esta suposición de que vengo de una cultura que es extremadamente represiva en la que las mujeres no tienen idea de cómo luchar por su libertad, así que tenemos que hacerlo por ellas y decirles qué hacer.

No puedo decirte el número de veces que como mujer marrón y musulmana sufro esta suposición de que vengo de una cultura que es extremadamente represiva

MÁS INFO: LA CASA DE MI TÍA


lunes, 9 de diciembre de 2024

Senegal: otro paraíso sexual para las abuelas europeas ricas






Julia Puentes/ https://www.sinfiltros.com/sin-filtros/senegal-paraiso-sexual-abuelas-europeas

Senegal es un verdadero paraíso de sol y mar. Sin embargo, el turismo de balneario y ocio ha cedido su lugar al turismo sexual, como atractivo principal, en este destino africano. Es practicado, principalmente, por mujeres europeas mayores de cincuenta años y se ha establecido como una forma de vida para una gran cantidad de jóvenes senegaleses. ¿Cómo se desarrolla esta actividad que muchos llaman prostitución y otros, romance? Sinfiltros tiene los detalles

¿Cómo funciona el turismo sexual?

El turismo sexual es un fenómeno con enormes implicaciones en el ámbito social y económico del país donde se realiza. Sin duda, este es un tema controversial que la mayoría de la gente prefiere no comentar. No obstante, viajar proporciona a los turistas mantener una sensación de anonimato y libertad que los anima a efectuar actividades que normalmente no harían.

Algunas personas consideran que el turismo sexual consensuado, sea por el intercambio monetario o no, representa una forma de liberación de deseos y frustraciones. Un tipo de libertad que los individuos no se permiten expresar en la vida cotidiana.

Senegal, el paraíso sexual para las abuelas europeas

Este país africano se localiza en la costa atlántica. La ciudad de Saly, en concreto, es famosa por ofrecer las condiciones necesarias para encontrar una pareja que satisfaga los deseos femeninos más profundos. No en vano, ofrece las cuatro “S” ideales durante unas vacaciones: sol, arena, mar y sexo (sun, sand, sea, sex).

El relato de una relación hecha sin filtros

Todo comienza con un plácido paseo por una playa de arena dorada y un tanto pedregoso con un mar azul profundo y cálido de fondo. Las mujeres caminan solas en bañador o bikini, atentas a lo que las rodea, pero transmitiendo una apariencia relajada y segura.

En determinados puntos, frente al mar, existen instalaciones básicas de entrenamiento para que los jóvenes senegaleses se ejerciten y muestren sus habilidades deportivas. Decenas de muchachos entre 18 y 25 años sudan bajo el sol y a la vista de todos, o mejor dicho, de todas.

Las mujeres maduras son las principales admiradoras de los torsos desnudos, piernas fuertes, brazos bien torneados y abdomen marcado. Luego, basta una mirada profunda, una incipiente sonrisa o un ademán sugerente para que el afortunado se acerque a la dama.

A veces, el contacto se realiza a través de referencias o amigos de amigos, aunque la conversación se inicia igual. ¿De dónde eres? ¿Cuánto tiempo estarás en nuestras playas? ¿Qué te gusta? Si la conversación se desarrolla de una manera fluida y cómoda para ella, es posible que lo invite a un refresco o una copa.

Luego, llega la invitación de él para que conozca los “lugares escondidos y más encantadores de Saly”. Empieza el coqueteo y las atenciones hasta el romance, y por supuesto, los obsequios. Esos regalos que no se establecen, pero que ambos dan por hecho y que dependen de la generosidad de la señora. En ocasiones, estos presentes se materializan en ropa, aparatos electrónicos, lociones y, en otras, en obsequios de mayor valor, como coches o, incluso, una casa. Otras parejas acuerdan un pago mensual cuando ella regresa a su hogar (400 euros, aproximadamente).

Una nueva época de libertad, ¿y felicidad?

La verdad sea dicha: las abuelas europeas están rompiendo paradigmas en la forma de gestionar su tiempo libre. Esquivan las formalidades sociales y morales al proveerse de experiencias “únicas” para su vida y edad.

Sin embargo, estas mujeres deben tener claro que no son y nunca serán “las únicas mujeresen la vida de su hombre”. La mayoría lo sabe y, de hecho, es lo que busca. No obstante, otras llegan a encariñarse demasiado y luego pagan las consecuencias.

Para ellos, la historia es distinta. Su único motor es el dinero, y aun cuando están recibiendo una paga mensual, siguen en busca de otra relación. Muchos jóvenes están casados y tienen hijos, lo que no les impide ser acompañantes sexuales. Es más, con esta actividad son capaces de ofrecer una mejor calidad de vida a su familia.

Pobreza que fomenta el turismo de amor

Este paraíso sexual femenino tiene sus raíces en la pobreza y escasez de trabajo para los hombres jóvenes del país. Según un informe de la Organización Internacional del trabajorealizado en 2020, nueve de cada diez trabajadores senegaleses tienen un empleo informal. Y la persona promedio en Senegal gana alrededor de $ 3 por día, según el Banco Mundial.

Para muchos, esto es “una cuestión de supervivencia”. Algunos lo llaman prostitución masculina, otros dicen que ellas hacen lo que los hombres de mediana edad han hecho durante siglos: tener sexo con alguien de la mitad de su edad y pagar por ello.

Los lugareños no están seguros si el turismo sexual realmente ha aumentado en Saly o simplemente se ha vuelto más visible en los últimos años. De cualquier modo, según algunas personas, es explotación por ambos lados, lo que ha mancillado la reputación del país y corrompido a su juventud.

Pecado o satisfacción personal

No hay mafias de por medio y ambas partes consienten la relación sin restricciones. Así, los dos ganan de una manera u otra. Las abuelas europeas, principalmente francesas, italianas y españolas, experimentan placeres que se les antojan irreales o prohibidos y ellos engordan su bolsillo.

Incluso puede cristalizarse un destello de amor y terminar en boda, no hay nada escrito. Lo que sí es una realidad es que cientos de mujeres están dispuestas a pagar generosas sumas todos los años. Y cientos de jóvenes, si no miles, aceptan este dinero sin protestar.

No obstante, nada de esto elimina la terrible verdad que conllevan este tipo de prácticas. La señora europea se aprovecha de la situación precaria del joven senegalés para su goce y disfrute. Es un racismo profundo y denigrante que encasilla a un individuo en función de su color de piel o el tamaño de su pene. No importa que ella argumente la mejora en su economía.

Al final, esta actividad agrava determinados prejuicios que merodean constantemente a África y frena el desarrollo de labores más fructíferas y estables.

De esta manera, Senegal se vuelve un destino con impactos positivos y negativos. Un sitio donde las cuatro «S» se mezclan en un coqueteo que permite una práctica, moralmente peligrosa, al mismo tiempo que de oportunidad.

Fuentes de referencia:
  • https://www.redalyc.org/journal/674/67457300009/html/ 
  • https://www.ilo.org/travail/info/publications/WCMS_735752/lang–en/index.htm 
  • https://primiciadiario.com/archivo/2019/senegal-paraiso-sexual-las-abuelas/ 
  • https://www.larazon.es/viajes/20200521/vdb3ofarcvh7fmrtu7ivj2zyue.html 
  • https://www.lavanguardia.com/vida/20160822/404132708342/senegal-paraiso-sexual-maduritas-sinfiltros.html 
  • https://theworld.org/dispatch/senegal/100428/senegal-news-sex-tourism?page=0 
  • https://newsone.com/501322/female-sex-tourism-in-senegal-attracts-women-who-will-pay-for-romance/ 
  • https://theworld.org/dispatch/general/100421/sex-tourism-jamaica-prostitution 
  • https://www.sinfiltros.com/historias

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...