lunes, 30 de noviembre de 2020
Los ÉXITOS de AYUSO resultados de la ESTUPIDEZ de la IZQUIERDA.
jueves, 26 de noviembre de 2020
Una película que emociona: "El blues de Beale Street", porque el amor lo vence todo.
Está basada en la novela de James Baldwin, un escritor de color y activista, y cuenta la historia de dos jóvenes negros neoyorquinos Fonny y Tish que intentan abrirse paso en una sociedad racista y competitiva. Se sitúa en los años 70 (que hermosa reconstrucción del Harlem de esa época). Ella queda embarazada justo cuando él acaba en la cárcel acusado de una violación que no ha cometido. La nueva madre tendrá que pasar todo su embarazo gracias al apoyo de su familia, mientras buscan desesperadamente testigos y pruebas para liberar a su prometido injustamente encarcelado.
Además de ser una película llena de un romanticismo nada cursi pues está entretejido con los hilos de la vida cotidiana, es también un manifiesto contra el apartheid, la discriminación, la desigualdad y la lucha de clases. Aun cuando el tema racial lo hemos visto tantas veces en el cine norteamericano, la película de Jenkins sabe arrancar con intensidad en el espectador la repulsa hacia unas situaciones que sufren los negros por causa de su color, pero también por la marginación y pobreza en la que viven. La historia que nos cuenta el filme nos pone por delante cómo el auténtico amor de una pareja se convierte en una verdadera resistencia a la presión social que padece la sociedad negra. En el filme se juntan problemas como es la acusación falsa de un inocente, la crisis familiar por causa del embarazo adolescente, la reacción hostil basada en una religiosidad integrista. Sin embargo, todas estas fuertes tensiones quedan muchas veces superadas por la actitud del intenso amor de la pareja protagonista.
El blues de Beales Street es una película conmovedora y de denuncia que despierta abiertamente nuestras emociones y hace que a la vez sintamos y percibamos una situación de injusticia qué nos hace reaccionar en medio de la rabia, el estupor y el desagrado. En la película, el amor se nos muestra como a tres niveles: el de una pareja, el amor en la familia y el amor de la solidaridad colectiva. Ante la situación lastimosa de los amantes no se busca la lágrima fácil ni poner paños calientes, ni tampoco cargar las tintas negras sobre los causantes de esta situación.
Es un gran homenaje a la bondad del corazón que a la par invita a la reflexión.
El blues de Beale Street (EEUU, 2019) de Barry Jenkins.
miércoles, 25 de noviembre de 2020
La LEY CELAÁ, desde los últimos
Viene a sustituir a la LOMCE, ley que fue igualmente aprobada sin consenso ni diálogo, y sin dar respuesta real a los grandes problemas educativos de nuestro país.
La LOMLOE afirma: “La finalidad de esta ley no es otra que establecer un renovado ordenamiento legal que aumente las oportunidades educativas y formativas de toda la población, que contribuya a la mejora de los resultados educativos del alumnado, y satisfaga la demanda generalizada en la sociedad española de una educación de calidad para todos”.
En España crece a pasos agigantados la pobreza y la desigualdad social. Que se hable de OPORTUNIDADES y CALIDAD PARA TODOS, suena bien, muy bien. Hay una brecha enorme entre la infancia empobrecida de nuestro país, y la infancia rica en estímulos y recursos personales, sociales, económicos y educativos. Y la escuela en estos momentos, no consigue, ni a penas se plantea, una auténtica y real compensación de las dificultades socioeconómicas y culturales del alumnado. Esta ley, a pesar de las buenas palabras, tampoco lo hace.
Si de verdad quisieran poner a los últimos en primer lugar, se buscaría un GRAN PACTO POLÍTICO EN EDUCACIÓN, sin prisas, con diálogo, sin chapuzas, sin aprobar algo que está llamado a durar lo que dure un gobierno.
Si de verdad importase el aprendizaje de los más pobres, se intentaría la COLABORACIÓN DE TODO TIPO DE ESCUELAS, sin enfrentarlas, dotando tanto a las escuelas de titularidad estatal, como a las concertadas de los recursos suficientes para poder sostenerse sin fondos proveniente de las familias que pueda servir de segregación. Pagar no digo 600, sino 60 euros al mes, es impensable para muchas familias. Es cierto que esta cantidad de dinero dificulta la entrada de familias con dificultades económicas. Es verdad que hay escuelas concertadas con ánimo de lucro, pero también es verdad que las hay, y muchas, con ánimo de servicio, que de hecho son deficitarias sin este apoyo de las familias. Las escuelas concertadas con voluntad de servicio pueden ser una pieza fundamental para la equidad educativa. La asfixia estatal de estas escuelas es además de un grave error estratégico, un fuerte ataque a la libertad de enseñanza.
Si de verdad existiese en esta propuesta un afán solidario, se evitaría la interesada confusión entre escuela PÚBLICA y ESTATAL. La escuela pública es del pueblo, de las familias, de la sociedad, que puede y debe organizarse y crear sus propios colegios, con pluralidad de planteamientos y sensibilidades. El Estado, con sus escuelas, debe llegar donde la sociedad no llega, de manera subsidiaria, no al revés. La “mercantilización” de la educación no es una buena noticia para el pueblo, pero la “estatalización” tampoco lo es.
Si de verdad se quisiese “compensar” las dificultades del alumnado que ni visita museos, ni se puede pagar clases particulares, o viajes al extranjero, el acento central de la ley sería el de ofrecer una enseñanza que permita dominar la palabra, el conocimiento, las lenguas, la matemática, la historia, la ciencia… Dejando en un plano muy secundario el AFÁN IDEOLOGIZADOR y de modelaje del alumnado que impregna toda la ley.
Si de verdad hubiese voluntad de promoción integral de los más débiles, no habría problema en aceptar la RELIGIÓN, COMO UNA ASIGNATURA MÁS, asignatura optativa, que completa y enriquece la formación personal, que ayuda a entender la cultura que hemos heredado y que ayuda a profundizar en las grandes cuestiones humanas.
Si de verdad el objetivo fuese evitar el fracaso educativo del alumnado con más dificultades, no se hubiese hecho esta ley sin escuchar a los equipos docentes, al profesorado, que desea un pacto educativo. Y sin escuchar al propio alumnado, especialmente al que tiene más dificultades, y a sus familias, a quienes sobran buenas palabras y falsos debates, y necesitan compromiso real y efectivo, y acuerdos globales y estables que ayuden a crear una escuela verdaderamente solidaria.
El sistema educativo, no es otra cosa que un subsistema al servicio del sistema económico, que busca más que promocionar integralmente, atender en cada momento las necesidades de éste. Es fácil imponer una ley educativa que hable de equidad, aunque si realmente se busca equidad y justicia, el verdadero desafío está una vez más en un sistema político y económico que actualmente aplasta a infancia y familias. Trabajo digno, vivienda digna, barrios dignos, transparencia y honradez política, son buenos puntos para empezar a trabajar por la justicia, si de verdad se quiere.
Ahora más que nunca: Verdad en política
Nuria Sánchez Díaz de Isla
Isabel García Blas
lunes, 23 de noviembre de 2020
¿Estar a favor de la Eutanasia es de izquierdas?
Luís Mª Ansón recuerda en el artículo “Una trampa en televisión” (El Mundo 16-09-20) lo que le enseñara Emilio Azcárraga, presidente de TELEVISA: que para condicionar la opinión pública se organizan espacios de debate en los que un intelectual, por ejemplo hostil a la Eutanasia, hace de coartada y cuatro favorables garantizan la victoria por 4 a 1. Más eficaz es no hacer el espacio en directo, sino entrevistarlos en sus casas y escoger adecuadamente lo que dicen. Al “intelectual-coartada” se le fracturan as sus explicaciones para que la derrota sea clara. Por tanto, atención a las tertulias y debates en los medios y la supuesta neutralidad (?) del moderador.
Espero colaborar a que el tema de la Eutanasia se vea con más justicia, verdad y objetividad. Ya en un artículo pasado (El Progreso 10-09-2017) preguntaba por qué los partidos políticos no dan formación política a sus miembros, ni siquiera un cursillo de presentación de las bases filosóficas, políticas y éticas en las que fundamentan su toma de decisiones. Analizando este tema se comprende también que no den formación.
Hoy en España se entiende que ser de izquierdas es promover la Eutanasia y ser de derechas oponerse. Pero levantemos la mirada y veamos lo que pasa en el país vecino, Portugal. En la página web del Partido Comunista de Portugal encontramos una Nota de su Gabinete de prensa, “Posición política del PCP sobre provocar la muerte anticipadamente” (24-05-2018), que dice lo siguiente:
((1 ...La legalización de la eutanasia no puede presentarse como una cuestión de opción o reserva individual. Incluir en la Ley el derecho a matar o matarse a sí mismo no es un signo de progreso, sino un paso hacia el retroceso de la civilización, con profundas implicaciones sociales, de comportamiento y éticas que cuestionan elementos centrales de una sociedad que se guía por los valores humanistas y solidarios.
La oposición del PCP a la eutanasia tiene su fundamento en la preservación de la vida, en la utilización de avances técnicos y científicos (incluida la medicina) para asegurar un aumento de la esperanza de vida y no para acortarla, en la dignificación de la vida en vida. Es esta consideración del valor intrínseco de la vida la que debe prevalecer y no la de la valoración de la vida humana en función de su utilidad, intereses económicos o patrones discutibles de dignidad social.
2 ...La ciencia ya cuenta en la actualidad con recursos que, si se utilizan y son accesibles, permiten reducir o eliminar el sufrimiento físico y psicológico… Hay una diferencia sustancial entre mantener artificialmente la vida o anticipar deliberadamente la muerte, entre disminuir o eliminar el sufrimiento en la enfermedad o precipitar el final de la vida.
4 ...La vida no sólo es digna cuando (y mientras tanto) puede ser vivida en pleno uso de las capacidades y las facultades físicas y mentales y la sociedad debe asegurar las condiciones para una vida digna en todas las etapas de la vida humana, desde las menos autónomas (ya sea la infancia o la vejez) a las de mayor autonomía; en presencia de condiciones saludables o enfermedades; dentro de la plena integridad de las facultades físicas, motoras o intelectuales, o de una discapacidad más o menos profunda, congénita o sobrevenida.
5 ...El PCP afirma su oposición a una legislación que institucionalice la provocación de la muerte anticipada, sea cual sea la forma que asuma -previa solicitud en forma de suicidio asistido o eutanasia-, así como cualquier propuesta de referendum al respecto.
6 …Ante los problemas del sufrimiento humano, de la enfermedad, de la deficiencia o de la incapacidad, la solución no es desresponsabilizar a la sociedad promoviendo la muerte anticipada de personas en estas circunstancias, sino el progreso social para asegurar condiciones para una vida digna, utilizando todos los medios y capacidades sociales, la ciencia y la tecnología para mitigar el sufrimiento y las enfermedades y garantizar la inclusión social y el apoyo familiar.
La preservación de la vida humana, no la renuncia a la vida, es un patrimonio que integra el humanismo real -y no solo de palabra- y que el PCP asume en los principios y en la lucha))
No hay espacio para el texto completo, ni para incluir la Intervención del diputado, Antonio Filipe, en la Asamblea de la República, aplaudida por el CDS, (29-05-2018) y el artículo de Avante (24-05-2018) sobre la provocación de la muerte anticipada, que están en la página web del PCP. Los textos están disponibles.
Hay razones para la pregunta del título, para poner en duda el dogma de que ser de izquierdas es estar a favor de la Eutanasia. Las izquierdas gobernaron y gobiernan los países de la UE, entonces ¿por qué sólo tienen ley favorable a la eutanasia Bélgica y Holanda? Lo mismo sucede en los otros países del mundo
Preguntémonos con seriedad: ¿Cuál es la postura más acorde con la ética, la del PCP o la de nuestras izquierdas? La conclusión no puede ser que el PCP sea un partido de derechas (!!!) Para mí no hay duda de que parece mucho más ética y razonable la postura de los comunistas portugueses. No nos dejemos manipular, pues un humanista serio sólo pode estar a favor de la vida y de los mejores cuidados (cuidados paliativos) cuando más se necesitan.
Antón Negro
domingo, 22 de noviembre de 2020
Vuelve la madre de los hijos de Zebedeo
jueves, 19 de noviembre de 2020
Encuentro Pedro Sánchez - Papa Francisco
Y para hacer pensar en todo esto, sin apuntar por supuesto a nadie, en un monólogo amable y paternal, sin homilía ni sermón, sin catequesis y menos apóstrofos retóricos, en solo nueve minutos habló el papa, sin un papel en la mano, más y mejor que un profesor de derecho constitucional; más y mejor que un buen lector humanista; más y mejor que un lejano amigo de España, que quisiera lo mejor para ella y para todos los países del mundo: La política, como una alta forma de caridad: Con la misión de hacer progresar el país, consolidar la nación y hacer crecer la patria. Y esto dicho, de una manera u otra, hasta tres o cuatro veces. Un lenguaje habitual para un argentino y para cualquier ciudadano de cualquier país del mundo. Menos para un progresista español. ¡Y los siete españoles, que estaban allí y le escuchaban, lo eran!
Difícil tarea en verdad la de ese hipotético político: Construir la patria con todos. Eso no es fácil. Construir la patria donde no nos es permitido el borrón y cuenta nueva. ¿Le habrían dicho al papa quizás que un politico, devoto suyo en varias ocasiones solemnes, que es el único que habla a veces en España de patria (como Estado plurinacional) y habla tambén del borrón y cuenta nueva? Y prosigue el pontífice: En una empresa es permitido, en la patria no, porque es algo que hemos recibido. Y tampoco nos es permitido irnos a refugiarnos allá en lo que fue hace cincuenta, cien años. Seguramente que el papa, como buen argentino, sabe también que en nuestro país a un populismo del borrón y cuenta nueva se le opone otro nostálgico de hace medio siglo.
Para el papa -¡y dale que te pego!-, lo más difícil del político es hacer crecer la patria (la nación querida y amada, pueblo consciente y unido, con proyecto de futuro), no solo el país, no solo el Estado, su organización jurídico-política, que parece ser la única aspiración de casi todos los políticos españoles. Y ahí vienen las ideologías, que sectarizan, que deconstruyen la patria. Y para eso nada mejor que citar el libro de un comunista italiano sobre el nacional-socialismo alemán: ¡máxima autoridad sobre un campo indiscutible! En fin, la política no como maniobra sino como servicio en las tres vertientes; país, nación, patria. Y una última evocación de un popular compositor bonaerense de tangos y milongas: ¡Se nos murió la patria! ¿Otra vez?
¿Quién podría pensar que el papa Francisco, siempre distante cuando le invitan a venir a España -«¡Que se arreglen primero entre ellos!»- se refiriera en esa visita, delante del presidente del Gobierno español, precisamente a España?
sábado, 14 de noviembre de 2020
Ambigüedad moral de la “GRAN” recogida de alimentos
Pero años de “recogidas de alimentos” e incluso siglos ya, no han acabado con el hambre. Sí, hambre. Sabemos -entre otras cosas- por los colegios que hay muchos niños que sólo comen bien una vez al día. La alimentación sana es un auténtico lujo casi para la mayoría. Algo se está haciendo mal cuando las recogidas de alimentos, lejos de disminuir, van creciendo cada año. Cada vez hacen falta más voluntarios, más grandes superficies colaboradoras, y más y más kilos donados. La llamada a la sociedad busca conseguir un nuevo récord, superar el del año pasado.
Es loable la intención de paliar las necesidades más urgentes de quienes lo pasan mal. Pero “el infierno está lleno de buenas intenciones” se dice. Todos los que entregamos alimentos o tarjetas para alimentos sabemos que son sólo son parches. ¡Parches! Y ya son tantos los parches que apenas se ve el neumático. Y uno no puede dejar de preguntarse si habrá alguien (o alguienes) haciendo un negocio con los parches. Porque a la vista está que ahora las mascarillas sí que son un negocio.
Y volvemos con la eterna cantinela: si se quiere resolver el problema hay que ir a las causas de los problemas. Y es legítimo preguntarse: ¿las grandes recogidas de alimentos resuelven el problema o más bien lo ocultan? ¿Se parecerán a un antitérmico que baja la fiebre para que no se note el covid19? ¿Se parecerá a un inhalador que mejore nuestra sensación pero no solucione el problema? ¿Será insulina que baja la glucosa pero no cambia el modo de vida y alimentación? ¿Será gasolina en un depósito agujereado?
Las grandes recogidas sirven para tranquilizar la conciencia de los ciudadanos, sobre todo ante la gran fiesta del hiperconsumismo en que se ha convertido la navidad junto a los blacfraidei de turno. Depositamos un par de paquetes de arroz y uno de galletas, muchas veces por vergüenza de no hacerlo, y en la caja dejamos la solución al problema y nuestro cargo de conciencia.
También sirven estas promociones regaladas para engordar las arcas de los grandes supermercados. Ponen a su disposición decenas de miles de voluntarios que instan a los compradores a colaborar con la tarea. Una fantástica campaña publicitaria que incrementa sus ventas, además de mejorar su imagen -que reflejan en sus informes de Responsabilidad Social Empresarial- e incluso les reporta desgravaciones por donaciones a mayores. Redondo.
El resultado de todo ello es que se recogen muchos millones de kilos de alimentos, pero no se mueve ni un ápice la conciencia sobre las causas que provocan estas necesidades. Más bien lo contrario. No están organizadas para hacer pensar, para analizar, para cuestionar la realidad. Ponemos la tirita encima de la hemorragia y ahí se acabó nuestra contribución.
Por poner un ejemplo, ¿se imagina que ese fin de semana de recogida, le llegan 25 ó 30 millones de mensajes a los políticos de turno? A buen seguro que estaríamos poniendo las bases para detener esta injusta hemorragia social que es el hambre. ¿Y si exigimos auténticas soluciones llegadas las elecciones? ¿Y si exigimos tener datos y estudios reales de las causas de los problemas? ¿Y si se sube el salario mínimo y se establece un salario máximo?
Hay campañas que son una trampa. Son paternalistas, asistencialistas, y estigmatizantes para los que reciben los alimentos. Planteémonos seriamente exigir un cambio en las políticas, de las que derivan las causas de los problemas, pero que también tienen la posibilidad de ser la solución a los mismos… si hay voluntad.
Exijamos que el Gobierno de España reconozca el derecho a la alimentación dentro de la Constitución española. Ahora que andan enredados en cambiarla por asuntos menores, muy lejanos a la justicia social que dicen proclamar, que éste sea uno de los cambios fundamentales, como ya están haciendo otros países, ¿O no es lo más importante para cualquier sociedad?
También exijamos que ratifique el Acuerdo sobre de los Derechos de los Campesinos de la ONU, en el que nuestro Gobierno, supuestamente internacionalista, se abstuvo, frente a una inmensa mayoría de países que votaron a favor. Es necesario que se promuevan, con carácter de urgencia, leyes de aprovechamiento de los recursos alimentarios y contra el despilfarro.
viernes, 13 de noviembre de 2020
Los pobres se mueven por trabajo y los ricos por ocio: así nos desplazamos en 2020
Mientras que el confinamiento provocó que la diferencia en movilidad entre las rentas bajas y las altas se disparase, la reapertura provocó un 'boom' en la movilidad de las más altas
Héctor G. Barnés
El repetido eslogan 'El virus no entiende de clases sociales' ha quedado como el recuerdo de un tiempo pasado de inocencia sociológica, porque cada día queda más claro que sí entiende de variaciones socioeconómicas, y mucho.
Puede ser que el SARS-CoV-2 no mire la cartera antes de infectar a nadie, pero es obvio que factores como la movilidad, que influyen de manera directa en la propagación del virus, sí dependen sensiblemente de la ocupación u orígenes socioeconómicos de la población.
Es lo que defiende un ‘preprint’ titulado 'Desigualdades sociales en la movilidad humana durante el confinamiento y el postdesconfinamiento español en la pandemia de covid-19 de 2020', que a partir de los datos de renta españoles y los movimientos de sus ciudadanos, muestra que cada nivel socioeconómico tiene sus razones (u obligaciones) para desplazarse. No solo las clases más bajas tienen que moverse una mayor distancia a causa de sus empleos, sino que cuando llega la época de descanso, los roles se invierten y las rentas altas se mueven mucho más, como ocurrió este verano. La diferencia llegó hasta un 47% durante el confinamiento, cuando las rentas bajas se movían de media 3,3 kilómetros, por 900 metros de las altas.
“El incremento del teletrabajo es una medida útil para prevenir la exposición al covid-19, pero no es igualitaria, debido a que no todos los tipos de trabajo pueden adscribirse a esta modalidad”, concluye el trabajo. “De hecho, el radio de giro postconfinamiento nos dice que la movilidad se reduce más en la mitad superior del rango de salarios que en la inferior”. En concreto, mientras que los hábitos del primer grupo se redujeron significativamente durante el confinamiento (pero aumentaron en vacaciones), los del segundo mostraron datos relativamente estables.
¿Los pobres se desplazan para trabajar y los ricos para irse de vacaciones? “En general, todos se mueven, pero si miramos las diferencias, parece que los datos refuerzan el cliché”, admite el físico Alberto Hernando, autor principal del estudio junto a David Mateo, Ignacio Barrios y Angelo Plastino, de la Universidad Internacional de La Plata. “Este año, también se ha sumado que al estar limitado el viaje internacional, se ha visto una explosión del turismo local, también reforzada por las ganas de salir tras tantos meses encerrados. Sin embargo, los barrios con rentas menores han seguido trabajando en verano o sin irse muy lejos del lugar de residencia en las vacaciones”.
Fuente Kido Dynamics.
La investigación se basa en los datos de renta media disponibles del atlas del INE respecto al lugar de residencia (en el ámbito de sección censal) junto a los metadatos agregados geoposicionados de telefonía móvil gestionados por Kido Dynamics, empresa cofundada por Hernando para obtener las ratios de movilidad media diaria. Pero ¿cuál ha sido nuestra evolución de movilidad a lo largo de este año?
Preconfinamiento: una pequeña diferencia
Como cabe esperar, las rentas inferiores se desplazan más en circunstancias normales, puesto que sus empleos tienen menos posibilidades de teletrabajo y por sus condicionantes socioeconómicos viven más lejos de sus centros de trabajo. Antes de la pandemia, el radio medio recorrido rondaba los 6,9 kilómetros en el 50% de rentas más altas y 8,1 kilómetros en el 50% de rentas más bajas. Una asimetría del 17% en los datos recogidos entre el 1 de enero y el 15 de marzo.
Confinamiento: una gran diferencia
Como cabe esperar, el confinamiento redujo sensiblemente la movilidad en todos los niveles sociales, pero más en unos que en otros. Es durante este periodo (comprendido entre el 15 de marzo y el 20 de junio) cuando más acentuadas fueron las diferencias entre rentas, lo que muestra que el confinamiento disparó esas diferencias. Mientras que la movilidad en las rentas superiores descendió de los 6,9 kilómetros a los 900 metros, en las bajas lo hizo de 8,1 km a 3,3. La asimetría aumentó del 17% al 266%.
“Lo que observamos es una movilidad mucho mayor en las zonas de menor renta en pleno confinamiento, debido a que muchos de los trabajadores esenciales se encuentran en ese segmento”, recuerda Hernando. “Un confinamiento perimetral en un barrio tradicionalmente obrero tendrá igualmente a muchos de sus trabajadores saliendo del perímetro, ya que es causa justificada y es menos posible el teletrabajo, mientras que en un área de renta más alta, sí se reduce más la movilidad, ya que muchos trabajadores pueden hacer teletrabajo y muchas de las salidas antes de confinar eran por ocio o vacaciones”.
Vacaciones: los ricos salen
Quizás el hallazgo más revelador de la investigación sea mostrar que, una vez el confinamiento se terminó el 20 de junio y toda España (en principio) pudo salir de sus residencias, las rentas altas lo hicieron mucho más y más lejos que las bajas… que se quedaron prácticamente igual. De repente, las rentas altas batieron todos los récords con un radio de 11 kilómetros de alcance diario, mucho más que cualquier nivel en cualquier otro momento del año, incluida la prepandemia.
Un efecto rebote que no se refleja en las rentas más bajas, que se mantuvieron en los mismos niveles. Simplemente, se limitaron a volver a los niveles prepandemia, lo que hace a los autores pensar que “la mayoría de estos trabajadores de ingresos más bajos siguieron trabajando presencialmente y no viajaron durante sus vacaciones”. Es decir, el aumento de casos en determinadas regiones que se produjo hasta el 15 de septiembre, la última fecha que recoge el estudio en este periodo, no puede relacionarse con una movilidad de la clase baja.
La nueva normalidad: la era del teletrabajo
Desde mediados de septiembre hasta el 20 de octubre, el último día recogido por el estudio, el teletrabajo implantado en muchas empresas ha permitido reducir la movilidad a niveles por debajo de la prepandemia. Una vez más, y como ya ocurrió en el confinamiento, esto favorece a las rentas más altas, que se mueven alrededor de 4,7 kilómetros de media (2,2 menos que antes del confinamiento), y mucho menos a las bajas, con desplazamientos de 6,9 kilómetros (1,2 menos).
¿Nueva normalidad? Lo que demuestran los datos es que la situación de retorno al trabajo desde septiembre ha generado una brecha mayor que nunca (de un 47%) entre los desplazamientos de las rentas más bajas y las más altas. “La nueva normalidad marcada por el teletrabajo no ha arreglado el problema, ya que la diferencia en movilidad entre rentas se ha duplicado. Muchas de las profesiones de menor renta no permiten el teletrabajo y conllevan una mayor exposición para estos trabajadores —ya sea en el propio puesto de trabajo o de camino a él en el transporte público—, que al final del día se lo llevan de vuelta a sus casas, donde conviven con el resto de inquilinos o miembros de la familia”.
La importancia del último metro
Los autores insisten en que habría que tener en cuenta estos datos a la hora de que las medidas tomadas este invierno “sean lo más sociológicamente equilibradas posible”. Hernando matiza que “nosotros aportamos datos y son las autoridades las que toman las decisiones, y las sugerencias que podemos aportar se focalizan en lo que podemos hacer con los datos”.
“Por ejemplo, dado que muchos de los trabajadores en barrios de menor renta no pueden adoptar el teletrabajo y necesitan desplazarse en transporte público pese a definir confinamientos perimetrales, sería adecuado evitar aglomeraciones en horas punta y distribuir la hora de entrada según dónde vive y trabaja la gente”, propone. “Es decir, aplanar también la curva de la demanda de transporte público. Con los datos que tenemos de movilidad, es sencillo determinar la forma óptima de aplanar la curva de demanda a base de adelantar o retrasar 30 minutos las horas de entrada y salida según los pares de origen y destino y el número de viajes que se producen por cada par”. Aunque los casos de contagio reportados en transporte público no son elevados, es complicado tener “el nivel de precisión necesario”, por lo que una medida así “podría reducir la exposición a lugares cerrados y con mucha densidad de personas, sobre todo en invierno”.
La clave, no obstante, sigue encontrándose en el último metro, que no depende de confinamientos perimetrales ni de movilidad, que tan solo afectan a las largas distancias. “Los confinamientos sirven para cortar las largas distancias, ya que esas las hace el virus subido a nosotros”, concluye Hernando. “Sin embargo, posiblemente las más relevantes son las cortas distancias, el último metro de distancia que tiene que recorrer el virus para saltar de una persona a la otra. No hay medida general que lo evite, más que seamos prudentes y sigamos las reglas de higiene necesarias, en todos sitios, dentro o fuera de casa. En invierno nos toca estar en lugares cerrados, con poca ventilación y con muchas personas, y ahí solo cuentan nuestras propias decisiones”.
+info y opiniones de los lectores en:
https://www.elconfidencial.com/espana/2020-10-30/trabajo-vacaciones-desplazamientos-espana_2812019/
Melilla: compran silencios y complicidades de ONGs
Es una vergüenza ver como ONGs programan y vienen realizando talleres muy bien pagados sobre enfermedades de transmisión sexual, utilización de condones, vaginas peligrosas, se les pone vídeos en castellano que no entienden sobre violencia doméstica cuando muchos menores vienen precisamente escapando de ese problema...
Los chavales se quejan y están cansados de que se les meta en bases de datos y no saben para que se hace eso, necesitan otras ayudas, necesitan que se denuncie que no se les documenta, que las condiciones de habitabilidad del centro son lamentables, que hay de 60 a 130 jóvenes en la calle y sin más alternativa que intentar pasar en barco a la península jugándose la vida cada noche, que no tienen acceso al sistema educativo en muchos casos, ni a una sanidad aceptable.
ONGs que en otros lugares realizan un buen trabajo, aquí en Melilla callan y dan cursos y hacen cosas absurdas que solo valen para esconder el estado de rechazo que sufre el grupo de menores más abandonado por las instituciones, es decir, los menores no acompañados y especialmente aquellos que quedan fuera del sistema de protección, los que quedan en la calle.
Tan indecente es a mi parecer que los responsables locales de estas ONGs programen estas actividades de forma tan prioritaria cuando hay otras mucho más necesarias, como que desde las instituciones se facilite cualquier cantidad que pidan y así comprar silencios y tener complicidades.
Ahora más que nunca: solidaridad
José Palazón
miércoles, 11 de noviembre de 2020
SINDEMIA, NO PANDEMIA
Laura Plitt BBC News Mundo 9 octubre 2020 (PINCHAR AQUÍ)
Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.
Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.
Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.
"Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno", escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.
Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.
Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.
Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.
No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.
Uno más uno es más que dos
El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.
Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que "dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades".
"El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto", le explica Singer a BBC Mundo.
La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

FUENTE DE LA IMAGEN,MERRILL SINGER
Singer acuñó el término "sindemia" en los años 90.
El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.
Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.
En el caso del covid-19, "vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas", explica Singer.
Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.
¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?
En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.
"Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común soncontrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla".
Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.
Cambio de estrategia
Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.
Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.
"Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia", opina Singer.
"Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada", agrega.
"El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación".
El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: "No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará".
Y concluye: "A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19".
martes, 10 de noviembre de 2020
Comunicado de CAS ante el anuncio del gobierno de compra de vacunas a laboratorio privado
Es bien sabido que una de las consecuencias esperadas de la pandemia, es el colosal negocio para las multinacionales farmacéuticas derivado de la compra de millones de dosis de vacuna.
Ahora, gigantes empresariales que exhiben anualmente unos márgenes de beneficios que superan con creces a los de la banca, ni siquiera tendrán que arriesgar sus inversiones. El dinero público de los estados de la UE, entre ellos el español, compra por adelantado millones de dosis de vacuna. Y lo hace antes de que se haya demostrado la validez, eficacia y seguridad de la misma.
A mediados de junio el Ministro de Sanidad anunciaba la adhesión de España al Acuerdo de Compra Anticipada de Vacunas (4) contra la COVID 19. Mediante dicho acuerdo, la UE decidió invertir gran parte de los 2.700 millones de euros del Instrumento de Apoyo a Emergencias, para «aportar al despliegue de la vacuna». Es decir, se acordó financiar por anticipado su producción.
La carrera entre las grandes farmacéuticas la ha ganado por ahora la británica AstraZeneka que ha recibido de la UE 1.200 millones de euros por 300 millones de dosis.
Es llamativo que el acuerdo de financiación y el desembolso del dinero se haya producido cuando aún no ha culminado la fase III, mientras llovían las críticas por la presentación de la vacuna rusa exactamente en las mismas condiciones.
Por otra parte, tanto AstraZeneka como otras multinacionales han conseguido de los gobiernos de la UE a los que suministrará la vacuna, no sólo asegurarse indemnizaciones en el caso de que las empresas sean condenadas a pagar por posibles efectos secundarios de la vacuna (5) .También están tratando de conseguir ser eximidas por completo de responsabilidad civil.
Ante una grave situación en la que como ha sucedido en otras ocasiones, el poderoso lobby del medicamento conseguirá fabulosos beneficios (aprovechando la angustia y el miedo de la población ante la enfermedad y la muerte -inoculado desde los medios de comunicación a grandes dosis-), la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad:
Denuncia que el resultado de la investigación biomédica realizada con fondos públicos en el Estado español (que se ha reducido un 25% en los últimos diez años) se transfiere sistemáticamente a la empresa privada (6). De esta forma, y una vez más, el desmantelamiento o la parasitación de lo público, deja a la sanidad sin instrumentos propios y favorece el colosal negocio de la empresa privada.
Afirma que el dinero público abonado a multinacionales farmacéuticas por vacunas aún sin testar y en detrimento de instituciones públicas, supondrá recortes en otros servicios, especialmente graves en momentos de una crisis sanitaria, social y económica como la que vivimos.
Valora que, cuando se adoptan decisiones contra natura como la que analizamos, suele suceder que años más tarde se descubre que las empresas beneficiadas han sobornado a quienes estaban implicados en tales resoluciones.
Recuerda que, como se ha sabido después, los miembros del comité de expertos de la OMS sobre la gripe A, estaban financiados por las multinacionales Roche y Glaxo, fabricantes respectivamente del Tamiflú y Relenza. De esa forma se ocultó que esos fármacos eran ineficaces contra el virus H1N1 y además producían importantes efectos secundarios no declarados. La OMS instó a los gobiernos a invertir en estos medicamentos cerca de 5.000 millones de euros en 2009, justo cuando se iniciaban los drásticos recortes en servicios públicos por el estallido de la crisis. En el Estado español, los millones de envases de ambos fármacos comprados por la ministra de sanidad Trinidad Jiménez (para el tratamiento de supuestos 12 millones de casos) caducaron en los almacenes (7), según informe de 2017. Además se gastaron cerca de 300 millones de euros en vacunas contra una epidemia que nunca existió. Los laboratorios implicados facturaron 700.000 millones de dólares al año.
Por todo ello, la Coordinadora Antiprivatización de la Sanidad exige que:
De forma inmediata se constituya un comité científico con acreditada independencia de la industria farmacéutica, que evalúe la validez, eficacia y seguridad de las vacunas disponibles, incluidas las producidas por instituciones públicas de otros países.
Se tomen las medidas necesarias para fortalecer la investigación pública, asegurando su independencia del capital privado. Y que se cree una industria farmacéutica pública capaz de fabricar los medicamentos considerados como esenciales por la OMS, entre ellos, las vacunas.
CAS, septiembre de 2020
Referencias
1 https://rebelion.org/la-distorsion-de-la-medicina-basada-en-la-evidencia/
2 Gotzsche, Peter.C, (2014)Medicamentos que matan y crimen organizado. https://www.researchgate.net/publication/260251698_Medicamentos_que_matan_y_crimen_organizado
3 https://www.eldiario.es/consumoclaro/cuidarse/medicamentos-psiquiatria-psicofarmacos-peligros_128_3990459.html
4 https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2020-9132
5 https://www.publico.es/internacional/vacuna-coronavirus-ue-protege-economicamente-farmaceuticas-frente-posible-fallo-vacuna-covid-19.html
6 https://saludporderecho.org/wp-content/uploads/2019/01/Interes_Publico_Inovacion_Biomedica.pdf
7 Informe oficial publicado en 2017 https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/medicamentosusohumano-3/2017-muh/ni-muh_13-2017-stock-oseltamivir/
Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)
La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...
-
Juan Gérvas , médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de salud pública, universidad Jonhs Hopkins, Estados U...
-
Santiago Agrelo (2018) Santiago Agrelo Lo que ha pasado en Ceuta durante esta semana, poco o nada tiene que ver con el drama -con la tragedi...
-
Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...









