lunes, 21 de septiembre de 2026

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook

“Los hombres solo beben demasiado.”
“No se lavan las manos.”
“Son enfermizos por naturaleza.”
Era 1910. La industria rugía. Las chimeneas eran el símbolo del progreso.
Pero dentro de las fábricas, los hombres caían muertos. Perdían los dientes. Se les paralizaban las muñecas. Se volvían locos.
Los dueños se encogían de hombros. Culpaban a los trabajadores. Afirmaban que la “enfermedad industrial” no existía.
Entonces la doctora Alice Hamilton cruzó la puerta.
Era una mujer menuda, de voz suave, de una familia acomodada de Indiana. Parecía más de biblioteca que de taller.
Pero vivía en Hull House, en Chicago, la casa de acogida dirigida por Jane Addams. Vivía cerca de los barrios más duros. Veía a los obreros volver cubiertos de polvo, tosiendo sangre.
Decidió convertirse en detective.
Pero no de crímenes. De venenos.
El gobernador de Illinois la nombró para una comisión que investigara las enfermedades laborales. No había presupuesto. No tenía poder para entrar en fábricas. No tenía poder para multar a nadie.
Así que usó la única arma que tenía: la “epidemiología de suela de zapato”.
Fue donde ningún médico respetable (y desde luego ninguna mujer) se atrevía a ir.
Subía por escaleras tambaleantes para inspeccionar cubas de ácido. Se metía en talleres con polvo de plomo. Entraba en los bares donde bebían los trabajadores y les preguntaba por sus síntomas.
Persiguió a los asesinos silenciosos: plomo. Mercurio. Fósforo.
Su caso más famoso fue el de la industria del “plomo blanco”.
Los dueños decían que sus plantas eran seguras. Alice no les creyó.
Vigiló las fábricas. Observó que la ropa de los obreros quedaba cubierta por un polvo blanco y fino.
Demostró que los hombres no enfermaban por “sucios”. Enfermaban porque respiraban muerte.
Encontró hombres con “caída de la muñeca” (parálisis por plomo). Encontró hombres con la “línea del plomo” en las encías.
Reunió los datos. No gritó. Presentó estadísticas frías e irrefutables.
Fue a ver a los dueños y, en la práctica, les dijo: “Están matando a su gente. Y si no paran, haré pública esta lista de nombres”.
Los avergonzó hasta que aceptaron medidas de seguridad.
Y ayudó a que se reconociera que aquello eran daños del trabajo, no “cosas de la vida”.
Su trabajo fue tan contundente que el sistema ya no pudo ignorarla.
En 1919, la Facultad de Medicina de Harvard llamó.
Querían contratar a la mayor experta en medicina industrial. Solo había un “problema”: era Alice.
La contrataron de todos modos.
Se convirtió en la primera mujer nombrada para el profesorado de Harvard.
Pero Harvard seguía siendo Harvard.
Le dieron el puesto, pero le impusieron tres reglas:
No podía entrar al Club de la Facultad.
No podía participar en la procesión de graduación.
No podía pedir entradas para los partidos de fútbol americano.
A Alice no le importaban las entradas. Le importaba la tribuna.
Usó su posición para pelear la gran batalla del siglo XX: la gasolina con plomo.
En los años 20, General Motors y Standard Oil querían añadir plomo tetraetilo a la gasolina para que los motores funcionaran más suaves.
Alice se levantó y dijo: “Alto.”
Advirtió que expulsar plomo, una neurotoxina, por cada escape en Estados Unidos envenenaría a generaciones de niños.
Las petroleras la atacaron. La llamaron “histérica”. Pagaron a científicos para decir que el plomo era seguro.
Perdió esa batalla. La gasolina con plomo se extendió. (Décadas después, su retirada confirmó el daño que ella había anticipado).
Pero ganó la guerra.
Ayudó a fundar la salud laboral moderna.
Murió en 1970, a los 101 años, pocos meses antes de que el Congreso aprobara la ley federal de seguridad y salud en el trabajo que dio origen a la OSHA.
Cada vez que ves un cartel de “zona de casco obligatorio”… cada vez que un trabajador se pone un respirador… cada vez que una empresa recibe una sanción por condiciones inseguras…
Estás viendo el legado de Alice Hamilton.
Demostró que un salario no debería costarte la vida.
Fuente: Harvard University ("First Female Faculty at Harvard - Dr. Alice Hamilton", sin fecha)

BUROCRATIZACIÓN

 


El sociólogo Max Weber a principios del siglo XX definía el estado moderno por su creciente burocratización, y un siglo después ese diagnóstico se hace cada vez más cierto. En los años noventa con el desarrollo de la informática se nos decía que se iba reducir la burocracia y el consumo de papel, pero la realidad actual está desmintiendo esa tesis, pues el papeleo sigue creciendo. Si alguien tiene dudas de esta burocratización, basta con escuchar las quejas de profesores y diversos profesionales.

Una persona que comience cualquier actividad comercial o social verá que le exigen múltiples permisos burocráticos, ¡y que siguen aumentando! Por otra parte firmamos formularios de protección de datos a todas horas, mientras que en realidad nuestra vida personal nunca estuvo menos protegida. De hecho está más expuesta que nunca, como los autores que estudian el capitalismo de la vigilancia nos explican con datos y diversos argumentos.

Ante esta realidad es fácil de entender que mucha gente tenga nostalgia de aquella época en la que la palabra era como una firma, en la que la responsabilidad en el manejo de los datos de los demás era una obligación de conciencia para respetar el honor del prójimo, en la que las instituciones mantenían una seriedad y fidelidad en la defensa de las personas así como la protección de ellas.

Esta creciente burocratización en la sociedad y la praxis de tener que firmar tantos formularios de protección de datos desarrolla dos consecuencias deshumanizadoras: 
1) Genera una desconfianza creciente en las personas, incluidas las más próximas a cada uno. 
2) Alimenta un aumento en la sumisión a la burocracia estatal. Además ambas realidades se retroalimentan.

La desconfianza promovida hacia las personas próximas incrementa las actitudes individualistas y las ideologías correspondientes, que también promueven la mayoría de las películas y series. Este individualismo atraviesa los libros de texto, los planes educativos, las campañas publicitarias del estado y gobierno, los medios de comunicación, etc. Lógicamente esto deja las personas más solas y endebles, menos solidarias y con menos vínculos sociales para afrontar las adversidades y dificultades de la vida, pues están aisladas. De este modo tenderán a hacerse más dependientes del estado y sus instituciones. Como se escribe en el libro del Eclesiastés 4,10: “¡Ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante”.

La sumisión creciente a la burocracia estatal es la consecuencia lógica de esta soledad, debilidad e individualismo que nos hacen experimentar una incapacidad y una falta de recursos en orden a la colaboración por la existencia. El resultado es que dependemos cada vez más del aparato estatal, como si la salvación de las personas dependiera absolutamente del estado.

Todo esto nos permite entender por qué razón los estados no apoyan a las familias, sino que las van debilitando. También por qué combaten constantemente los grupos sociales autogestionarios y militantes... porque así la burocracia estatal se hace más imprescindible, al tiempo que aumenta su poder e influencia en la sociedad. En este sentido tiene explicación el interés persistente del gobierno en organizar lo que llaman “funerales de estado” con el fin de quitar a la sociedad, a los grupos y religiones el tránsito de las personas a la meta final con lo que aumentarán su poder y control social. Incluso construyen lo que los sociólogos de la religión llaman religión civil o religión política.

La burocratización lleva a que se actúe estrictamente según procedimientos y reglamentos. Es el “así está mandado”, “cumplo lo que está regulado”. En las parroquias sufrimos una consecuencia de eso pues muchas veces nos vienen a preguntar la fecha exacta de nacimientos, bodas y defunciones de familiares para después poder pedir los correspondientes documentos civiles, ya que si no dan la fecha concreta no se los buscan. Así de hecho solucionamos estas deficiencias de la burocracia estatal.

La existencia de una sociedad y estado cada vez más burocratizada le va imponiendo la burocratización a las otras realidades sociales e igualmente exige a la Iglesia que sea más burocrática, que incremente el papeleo y los procedimientos regulados. Esto lleva consigo que los sacerdotes sean más burócratas y menos profetas, cuestión a la que también contribuye la tendencia humana a dimitir de las responsabilidades y compromisos y, por tanto, a escudarse en las normas y protocolos. Es más cómodo ser burócrata que profeta, pero la conciencia cristiana y el evangelio nos llaman a ser militantes, a ser profetas del Reinado de Dios.

Ahora más que nunca: AUTOGESTIÓN

Antón Negro

domingo, 20 de septiembre de 2026

VICTORIA judicial histórica contra el loby sionista en España


Jasiel Paris

@jasielparis
-SEGUNDA querella inadmitida a ACOM, tras la de Antonio Maestre. En este caso especialmente humillante: se la tumban por no cumplir unos requisitos mínimos de forma, pero les piden que ni se molesten en intentar corregirla porque sus argumentos son inadmisibles. 
-Me querían acusar de delitos de odio, antisemitismo y ofensa al sentimiento religioso por el hecho de criticar a Israel y defender el derecho a la resistencia frente al genocidio. Pero el auto define estas posturas como "amparadas por el derecho a la crítica política y el derecho constitucional a la libertad de expresión". 
-Espero que mi caso sirva como precedente jurídico para todas las figuras públicas (sean de izquierda o derecha) injustamente denunciadas por esta panda de mercenarios inútiles. Os venceremos en todos los frentes.

sábado, 19 de septiembre de 2026

No lleves un logotipo en tu cuerpo




El cuerpo humano no es una valla publicitaria. El logotipo es un arma de destrucción masiva social.

El cuerpo humano no es una valla publicitaria. Es sagrado, digno y soberano. No es un muro para ser alquilado por las corporaciones. Sin embargo, hoy en día, la difusión multinacional de la cultura del consumo ha persuadido a millones de niños y adultos para que se marquen voluntariamente —llevando logotipos en sus camisetas, zapatos y gorras— como si su valor humano dependiera de una marca comercial. Este cartel es un llamamiento a recuperar nuestros cuerpos de la colonización corporativa. Llevar un logotipo es aceptar que uno es un objeto, un anuncio ambulante, un promotor no remunerado de un sistema que te explota.

Detrás de cada logotipo pulcro se esconde una arquitectura de explotación inhumana que, deliberadamente, nunca se permite ver al consumidor. Un logotipo no es simplemente un diseño; es un telón para ocultar crímenes. Las mismas prendas que resplandecen en los centros comerciales de Europa y América se fabrican en las sombras del Sur Global, en condiciones que violan todas las convenciones de derechos humanos. Las empresas multinacionales externalizan su producción a talleres de explotación donde niños pequeños trabajan como esclavos, donde jóvenes quedan atrapadas en condiciones equivalentes a la prostitución forzada, donde muchachos inhalan pegamentos tóxicos en fábricas de alfombras y cuero. La explotación es entonces blanqueada, empaquetada y oculta tras la belleza de un logotipo. El consumidor no compra una camiseta; compra un logotipo y, al hacerlo, financia sin saberlo la misma esclavitud que condena.

¿Por qué llamamos al logotipo un "arma de destrucción masiva social"? Porque no es un símbolo pasivo. Es un arma activa que desencadena una reacción en cadena de destrucción, algo demostrado tanto por la economía como por la historia. La lógica es inexorable: el logotipo aumenta artificialmente el consumismo; el consumismo aumenta artificialmente la demanda; el aumento de la demanda incrementa la presión para lograr una producción cada vez más barata; una producción más barata aumenta la demanda de mano de obra esclava e infantil; la esclavitud infantil crea una brecha catastrófica entre sociedades —los ricos que consumen y los pobres que sufren—; esa brecha social genera trata de personas; la trata genera conflicto social; el conflicto se convierte en violencia armada;...y la violencia armada se convierte en un mercado de armas. Así, un simple logotipo en una gorra en Lidköping está conectado con un mercado de armas en una zona de conflicto. El logotipo es el primer detonante de esta arma de destrucción masiva de nuestro tejido social.

Este mecanismo no es nuevo históricamente. Es la reencarnación moderna de la marca de esclavitud. Cuando se traficaba con esclavos africanos hacia Europa y las Américas, sus cuerpos eran marcados con hierro candente: una marca que declaraba: Este ser humano es mi propiedad. Era el signo supremo de la dictadura autoritaria y de la propiedad económica. Nadie más podía usar, vender o tocar a ese esclavo hasta que se pagara un precio. La ley de marcas de los logotipos modernos opera bajo el mismo principio psicológico y económico. Nadie más puede usar el logotipo de Nike, Adidas o Puma hasta que se pague un precio —una tarifa de licencia—. El cuerpo que lo viste se convierte en la propiedad que lo porta. El dueño ha cambiado de un amo de plantación a una corporación, pero la marca impuesta al cuerpo humano con fines de lucro persiste. En el pasado quemaban la carne para señalar la propiedad; hoy queman la mente. Queman la mente del niño que debe fabricar el producto y queman la mente del consumidor, a quien se le hace creer que sin el logotipo no es nada.

Por lo tanto, rechazar el logotipo no es una declaración de moda. Es un acto de resistencia histórica. Es afirmar que mi cuerpo no está en venta, que mi hijo no es un esclavo y que no participaré en una cadena que comienza con una marca comercial y termina con un arma. Hacemos un llamamiento a los líderes religiosos que enseñan la santidad del cuerpo, a los maestros que enseñan dignidad y a las universidades que enseñan pensamiento crítico para que se unan a esta campaña moral. No sean un cartel publicitario de la esclavitud.

Ehsan Ullah Khan
BLLF Global Sweden - Global Children's Voice
En marcha desde 1988
Artículo de la campaña global de BLLF en Suecia



lunes, 14 de septiembre de 2026

El saber ya no ocupa lugar


Antonio Muñoz Molina/El País

Dice el Tao Te Ching: “El que sabe, calla; el que habla no sabe”. Quizás el que sabe algo está tan ocupado en su aprendizaje o en su trabajo que no tiene tiempo de hablar; y también puede ser que calle no por propia voluntad sino porque nadie le pregunta. En el ya consabido espectáculo colectivo de los golpes de pecho y las acusaciones a otros después del último Informe PISA he oído opinar copiosamente a expertos universales de tertulia, a catedráticos de didáctica, a consejeros autonómicos, a portavoces virulentos de partidos políticos, incluso a una ministra de Educación que no había levantado la voz hasta ahora. Lo que no he visto ni oído en ningún medio impreso o digital, televisivo o radiofónico, ha sido a ningún maestro ni maestra, a ningún profesor de instituto, y ninguno de universidad, salvo los especialistas en saberes arcanos como la Didáctica o la Psicopedagogía.


Habría bastado con consultar a dos o tres de ellos en estos últimos años para predecir lo que el informe, con su sobreabundancia de porcentajes tan específicos como dudosos, ha venido a revelar. Los grandes especialistas en cuestiones teóricas y en retorcimientos verbales que encubren prestigiosamente el vacío se parecen quizás a los miembros de los servicios secretos en que están tan ocupados en sus propias maquinaciones que no tienen tiempo de observar la realidad, o no la consideran digna de su egregia atención. Los miembros de la que se llamó hace años “la secta pedagógica” llevan décadas elaborando planes cada vez más complicados y más ininteligibles para mejorar de una vez por todas los sistemas educativos, y en convencer a los dirigentes políticos de la solidez de sus volubles innovaciones doctrinales y lingüísticas, pero ni unos ni otros han considerado nunca necesario consultar a los profesores acerca de la aplicación de sus teorías en las aulas, y menos aún de las condiciones en las que se ejerce a diario el oficio noble y desdeñado de enseñar.

Nada ofende más a los ideólogos de grandes planes redentores que la obcecación de la realidad en no acomodarse a sus vaticinios. Cualquier fracaso en la acelerada industrialización soviética se atribuía no al disparate organizativo de los planes quinquenales, sino a los sabotajes de ingenieros a sueldo de la contrarrevolución imperialista. Con mucha frecuencia, los comisarios políticos de la educación en España —tan aficionados a la burocracia como los soviéticos— echan la culpa del incumplimiento de los resultados que ellos esperan y exigen a la mala fe, a la indolencia, al conservadurismo de los profesores, que si tienen ya cierta edad son culpables de no saber adaptarse a los nuevos tiempos y a los nuevos métodos. Como no se les puede deportar —y ni siquiera despedir, en muchos casos— se ha intentado todo, hasta comprarlos. En eso fue pionera Andalucía en 2008, en tiempos de gobierno regional socialista: a los profesores se les ofrecía un bono si aumentaban el número de aprobados. Con eso no se mejoraba la enseñanza, y ni siquiera la economía siempre modesta del profesorado, pero sí se lograban estadísticas más vistosas, indicadoras del éxito contra el fracaso escolar.

No he hablado en los últimos años con ningún profesor que no mostrara su asombro y su alarma por una caída brusca no ya en esos resultados escolares que pueden cuantificarse, sino en la actitud de los alumnos, en su capacidad de atención y comprensión, en su interés por las cosas, lo mismo en el instituto que en la universidad. Un amigo me cuenta el primer día de su clase de historia contemporánea, en un aula lleva de estudiantes de primer año a los que se supone un interés en esa materia que al fin y al cabo han elegido. Empieza a hablar del 11 de septiembre de 2001 y del modo en que el atentado de las Torres Gemelas cambió de golpe la política mundial, y observa miradas de extrañeza y desconcierto en las caras jóvenes. Entonces se le ocurre pedir que alce la mano quien sepa qué ocurrió en Nueva York ese 11 de septiembre: solo una mano insegura se levanta, imagino que acompañada por el antiguo miedo escolar a que lo acusen a uno de empollón.

Esos alumnos estaban en una universidad española: hoy hemos sabido que a una parte considerable de la gente joven en Nueva York tampoco les suena, o solo vagamente, lo que ocurrió en su ciudad aquel día, y pareció que la marcaba para siempre. Alguno, un poco más informado, aventura que hubo un atentado con aviones, pero que se estrellaron contra el Empire State.

Nuestro consuelo de tontos es que el progreso de la ignorancia es universal, tan rentable para los nuevos fascistas y para los milmillonarios psicópatas y antisociales de las grandes compañías tecnológicas. Y la sórdida variante española es el espectáculo de los expertos de todo tipo pontificando sobre lo que no saben ni les importa y de los políticos utilizando un desastre que nos afecta a todos como munición para culpar a los otros y evitar cualquier autocrítica o asumir cualquier responsabilidad. Unos y otros son culpables por igual de la manía de imponer nuevas leyes de educación cada vez que llegan al poder, y de hacer atolondradamente, sin debate verdadero, sin rastro de consenso, sin prevenir los medios necesarios y por supuesto sin consultar a quienes tienen el oficio de poner en práctica esas leyes. Unos y otros son responsables desde hace muchos años de los bajos sueldos y la precariedad de muchos profesores, que no escapan de ella después de aprobar una oposición, de las bajas que no se cubren, las instalaciones que se deterioran sin que las arregle nadie, incluyendo una necesidad tan elemental en estos tiempos como la refrigeración en las aulas y la sombra en los patios, del papeleo incesante que estorba tanto la tarea de enseñar, y de la pérdida de respeto hacia los profesores, equivalente a la falta de consideración hacia el saber y de simple y anticuada buena educación.

En un país en el que los padres de un alumno de universidad pueden acudir al despacho del profesor para quejarse de la nota de su hijo se ve que hay responsabilidades muy compartidas, y que no todas ellas se remedian con medidas políticas. En su laberinto de estadísticas, el célebre informe mide el porcentaje del daño educativo que corresponde al desorden en las clases, según los minutos que un profesor tarda en imponer cierto grado de silencio, de modo que si queda algún alumno con capacidad de atención pueda aprender algo. En mis tiempos escolares, el orden en el aula estaba garantizado por la bofetada y la palmeta: en una sociedad democrática y bien educada, el valor que se atribuye al aprendizaje debería reflejarse en el respeto a quien lo imparte y a la comunidad igualitaria de estudio que él o ella forma con los alumnos.

Aquí las responsabilidades están más repartidas todavía. Está el profesor demagogo que se hace el payaso o el coleguita, y está el entorno en el que toda disciplina se vuelve sospechosa de imposición represiva, y está la familia que abdica del deber y la tarea fatigosa de educar, y en la que a los hijos se les pagan clases de piano o de jiu-jitsu, pero no se les enseña a ser considerados hacia los otros y a no cerrar de un portazo o no tirar al suelo el envoltorio de un helado. A leer no se aprende solo en la escuela: un padre, una madre, una abuela, lee en voz alta al niño y le enseña así el valor mágico de las palabras escritas, y cuando va con él por la calle y el niño señala un cartel y pregunta qué pone ahí se lo lee y se lo explica. Cuando veo un bebé con una pantalla delante, o un padre y una madre y unos hijos de ocho o nueve años perdidos cada uno en su teléfono en un restaurante, siento tristeza, ira, lástima. La lástima es hacia esos niños a los que se les están saboteando dos de las facultades mejores del ser humano, el conocimiento y la imaginación.

domingo, 13 de septiembre de 2026

Paulo Freire para comenzar el curso



Freire (1921-1997) fue un pedagogo, educador y filósofo brasileño cuya obra transformó para siempre la forma de entender la educación. Defensor de una pedagogía crítica y liberadora, nos invitó a no contentarnos con una educación que solo transmite contenidos, sino a construir una que despierte laconciencia, el diálogo y la capacidad de transformar la realidad. En este comienzo de curso, sus palabras nos animan a enseñar y a aprender con esperanza, respeto y compromiso. Que estas citas nos inspiren a ser educadores y educandos que piensan, cuestionan y crean juntos un mundo más justo.
                      Francisco Rey Alamillo

“Lucho por una educación que nos enseñe a pensar y no por una educación que nos enseñe a obedecer.”

“Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho.”

“El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas.”

“Enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción.”

“Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando.”

“Decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograrconcretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.”

“Solo educadores autoritarios niegan la solidaridad entre el acto de educar y el acto de ser educados por los educandos.”

“Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado.”

“La cultura no es atributo exclusivo de la burguesía. Los llamados ‘ignorantes’ son hombres y mujeres cultos a los que se les ha negado el derecho de expresarse y por ello son sometidos a vivir en una ‘cultura del silencio’.”

“Nadie libera a nadie, nadie se libera sólo. Los hombres libres se liberan en comunidad.”

“La educación no cambia al mundo: cambia a las personas que van a cambiar el mundo.”

“El maestro debe caminar con una legítima rabia, con una justa ira, con una indignación necesaria, buscando transformaciones sociales.”

“El maestro es, necesariamente, militante político. Su tarea no se agota en la enseñanza de las matemáticas o la geografía. Su tarea exige un compromiso y una actitud en contra de las injusticias sociales.”

“La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres y mujeres en proceso de permanente liberación.”

“No soy esperanzado por pura terquedad, sino por imperativo existencial e histórico. Esto no quiere decir, sin embargo, que porque soy esperanzado atribuya a mi esperanza el poder de transformar la realidad, y convencido de eso me lance al embate sin tomar en consideración los datos concretos, materiales, afirmando que con mi esperanza basta. Mi esperanza es necesaria pero no es suficiente. Ella sola no gana la lucha, pero sin ella la lucha flaquea y titubea. Necesitamos la esperanza crítica como el pez necesita el agua.”

“La educación verdadera es praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo.”

“Todos nosotros sabemos algo. Todos nosotros ignoramos algo. Por eso, aprendemos siempre.”

“Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo.”

“Enseñar exige saber escuchar.”

“La humildad nos ayuda a reconocer esta sentencia obvia: nadie lo sabe todo, nadie lo ignora todo. Todos sabemos algo, todos ignoramos algo. Sin humildad, difícilmente escucharemos a alguien al que consideramos demasiado alejado de nuestro nivel de competencia.”

“El amor es un acto de valentía, nunca de temor; el amor es compromiso con los hombres.”

“El sectario no crea nada porque no ama.”

“El lenguaje nunca es neutral.”

“Me fijé en un campesino y le pregunté ¿cuántos hijos tienes? Tres – respondió. ¿Sacrificarías a dos de tus hijos sometiéndolos a sufrimientos, para que el tercero pudiera estudiar? No –respondió… entonces ¿será de verdad Dios quien hace esas cosas?… No. No es Dios quien las hace. Es el patrón.”

Paulo Freire (1921 – 1997

martes, 8 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN SOBRE TECNOLOGÍA, EDUCACIÓN, FAMILIA Y SOCIALIZACIÓN - En diálogo con Ehsan Ulla Khan


Como siempre, cargando contra la escuela. Pero ¿por qué parece que todo lo que sucede con los niños de esta generación es responsabilidad de la escuela? ¿Acaso los niños de las generaciones de los años sesenta, setenta u ochenta no tuvieron dificultades? La escuela no estaba obsoleta, las tareas no eran excesivas... y todo ello sin la tecnología de la que disponemos hoy. ¿Es esto un error de la educación?

Quizá esta sea, en muchos aspectos, la generación de los «niños de cristal»: los que todo les parece demasiado, con una menor tolerancia a la frustración y a quienes, en ocasiones, se intenta evitar cualquier malestar.

Puede ser un error de la educación, pero no únicamente de la educación escolar. También deberíamos mirar hacia la educación familiar.

La primera escuela es la familia

A veces da la sensación de que algunos padres tienen miedo de que sus hijos se enfaden, pataleen o se frustren, y terminan consintiéndoles prácticamente todo con tal de evitar el conflicto. Pero la pregunta es: ¿estamos dedicando realmente tiempo de calidad a nuestros hijos?

¿Dónde quedaron, por ejemplo, los paseos de los domingos por el campo, los juegos al aire libre, explorar, aburrirse, ensuciarse o, simplemente, pasar tiempo juntos sin una pantalla de por medio?

Familia y escuela van de la mano

Nuestros niños tienen cada vez menos contacto con la naturaleza y, en cambio, cada vez más contacto con la tecnología. Y la tecnología, bien utilizada, puede ser una herramienta extraordinaria; el problema aparece cuando sustituye experiencias, relaciones y aprendizajes fundamentales para su desarrollo.

La familia constituye el primer y principal agente de socialización, mientras que la escuela amplía y complementa esa labor. Por su parte, la tecnología y los medios de comunicación también actúan como importantes agentes de socialización.

Es hora de dejar de preguntarnos únicamente qué está haciendo mal la escuela y empezar a preguntarnos también qué estamos haciendo como sociedad y como familias.



Por: Lidia Esther Rodríguez Sánchez

lunes, 7 de septiembre de 2026

La Tecnología como Emancipación, no como Esclavitud: Una Perspectiva Centrada en el Niño sobre el Aprendizaje Digital


Por Ehsan Ullah Khan

El discurso predominante que presenta la tecnología móvil y la inteligencia artificial como adversarias de la nueva generación es fundamentalmente erróneo. Por el contrario, la telefonía móvil y la inteligencia artificial no son enemigas de los niños; son instrumentos pedagógicos, maestros que desarrollan la conciencia, las capacidades críticas y la comprensión de la realidad al presentar una imagen auténtica del entorno.

Privar a los niños del móvil o de las herramientas digitales en nombre de la protección es un enfoque peligroso y contraproducente. Tal prohibición produce un efecto psicológico negativo. El niño, en lugar de sentirse protegido, experimenta una pérdida de libertad. Comienza a percibirse a sí mismo como si viviera bajo vigilancia y temor, como un esclavo, una condición antitética al concepto mismo de los derechos del niño y a la autoridad responsable de los padres y de la administración escolar en una sociedad democrática.

Los niños deben ser libres. Como proclamó mi hijo Iqbal Masih: "¡Somos libres! Los niños deben ser libres." Esta libertad no es meramente la libertad física del telar de trabajo forzado, sino la libertad intelectual para acceder al conocimiento, explorar e imaginar.

Es un error común entre muchos padres pensar que la fatiga y el desinterés de los niños en la escuela son causados por la tecnología y el uso del teléfono. Esto es empíricamente falso. Habiendo visitado cientos de escuelas en toda Europa, he observado que mucho antes de que existiera esta tecnología, los niños ya estaban agotados, desinteresados por la educación y alienados de materias como las matemáticas. La causa fundamental no era la tecnología, sino un sistema educativo obsoleto, caracterizado por jornadas excesivamente largas, exámenes sin propósito, tareas sin sentido, ausencia de derechos infantiles y ningún tiempo para el juego.

Por lo tanto, la solución no es prohibir la tecnología, sino reformar la educación. Debemos transformar nuestro sistema educativo en uno que sea creativo, integrado con la tecnología y adaptado al niño; un sistema que utilice la inteligencia artificial y el aprendizaje móvil como aliados para liberar la mente del niño, en lugar de utilizar la prohibición para crear una nueva forma de esclavitud psicológica.

El niño no es esclavo de la escuela; la escuela debe convertirse en servidora del niño.

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿Manifestaciones solidarias con Ceuta o precampaña electoral?


Jornaleras de Huelva en Lucha

No te preocupas por lo tuyo, por los asuntos graves que ocurren en tu provincia, por la grave contaminación en la ría de Huelva por los fosfoyesos, que ha provocado que los vecinos de la barriada de enfrente tengan metales pesados en las uñas como mostró un estudio reciente; por los residuos nucleares que nos traen del norte de Europa al vertedero de Nerva el cual acaba de renovar la continuación de su gestión a pesar de las promesas de cierre; por la contaminación y el expolio minero; por la mala gestión del monte que ha llevado a sufrir este verano el ya catalogado como el peor incendio de Andalucía donde algunos pueblos lo han perdido todo; por los abusos en sectores como campo y la hostelería; por el recorte de personal de nuestros hospitales y las eternas listas de espera, por la falta de Urgencias en algunos pueblos, porque cada vez que vas a tu médico de cabecera te encuentras con uno diferente (si consigues sacar cita); por el expolio del agua en Doñana y su extracción a través de pozos ilegales que han hecho de nuestra joya natural un secarral; porque en pueblos del norte de la provincia estén teniendo que llevar el agua potable en camiones; por la educación pública cada vez más machacada, porque tu chiquillo no tenga aire acondicionao ni calefacción en el aula y se hacine junto a 35 compañeros más; porque tengamos una alimentación sana y asequible; por el derecho a una vida digna en los pueblos rurales cada vez más despoblados...

No has acudido en tu vida a una manifestación para apoyar lo anteriormente nombrado, que te afecta directamente a ti y a los tuyos y repercute en tu calidad de vida...

Pero el 2 de septiembre, fuiste a manifestarte contra las personas migrantes que entran en Ceuta en situación de extrema vulnerabilidad pa gritar "moro el que no vote", "musulmán el que no vote", y "Pedro Sánchez hijo de Put*a" 

Apenillas se os ve el plumero, ¡VALIENTES!

P.D: Todo nuestro apoyo al pueblo ceutí que está sufriendo las consecuencias de las políticas del juego sucio y el chantaje, y a quienes encima están usando para sacar rédito político y para sacudir las frustaciones de la gente que anda en esa pelea del último contra el penúltimo.

Todas las garantías y la protección del Derecho Internacional para las personas que se encuentran sufriendo todo tipo de ataques racistas y fascistas en estos momentos.

Y que Descansen En Paz quienes se han dejado la vida en el mar cuando lo único que pretendían era poder mejorarla. Nuestras condolencias a sus familiares y seres queridos 🖤

P.D.2: Se nos está quedando un mundo que da vergüenza, pena y miedo a partes iguales.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Ivan Illich y Valentina Borremans



Hoy hemos disfrutado de la charla de Enrique Gavilán. Puedes verla entera. Nosotros destacamos que tan importante como nuestro querido Ivan Illich es Valentina Borremans. Gavilán ha explicado que podría firmar como coautora


E igualmente colosal la aportación de ayer de Abel Novoa:


La semana que viene dos encuentros más:

este es el enlace para la inscripción
https://forms.gle/nzm5izVg5Dg34W6CA

4 videoconferencias, 4
Iván Illich, en la clínica, en el arte y en la vida
Miércoles 2 de septiembre. Jueves 3 de septiembre
Miércoles 9 de septiembre. Jueves 10 de septiembre
A las 19,00 h (hasta las 20,30 h). 45 min de presentación y 45 min de debate
En celebración del centenario del nacimiento de Iván Illich (el 4 de septiembre de 1926). Iván Illich demostró que la mayor amenaza para la salud mundial es la medicina, que el patógeno clave es la obsesión por la salud perfecta y que la escuela es una agencia de publicidad de la sociedad enferma. https://ahoramqnunca.blogspot.com/2026/04/ivan-illich-en-el-centenario-de-su.html

Miércoles 2 de septiembre
Abel Novoa. “El dolor expropiado: Ivan Illich y la medicalización del sufrimiento”
El dolor crónico constituye un problema sanitario de alta prevalencia y elevado impacto en discapacidad, calidad de vida y sostenibilidad del sistema sanitario. El paradigma biomédico reduccionista, centrado en la lesión tisular y la supresión farmacológica del síntoma, ha mostrado importantes limitaciones explicativas y terapéuticas, favoreciendo fenómenos de iatrogenia clínica, social y cultural.
Abel Novoa Jurado. Doctor en medicina. Médico de familia. Magister en bioética. Presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de la Región de Murcia (ADSP-RM) y expresidente de NoGracias. Interesado en la epistemología clínica, la bioética, la práctica generalista y los límites de la medicalización contemporánea. Autor de artículos y actividades docentes sobre atención primaria, filosofía del conocimiento médico, dolor crónico y pensamiento crítico en medicina. Participa habitualmente en iniciativas de análisis y defensa del sistema sanitario público, así como en actividades formativas y divulgativas dirigidas a profesionales sanitarios y ciudadanía.
https://www.nogracias.org/2018/12/10/medicalizacion-politicas-sanitarias-salud-autonomia-una-aproximacion-guiada-la-obra-ivan-illich-abel-novoa/

Jueves 3 de septiembre
Enrique Gavilán. "Iván Illich en la clínica"
Iván Illich (4 septiembre 1926—2 diciembre 2002). Librepensador fecundo y universal centró su ideario en la crítica a la industrialización, la burocracia y la profesionalización, y lo hizo en torno a tres argumentos: la contraproductividad, el humanismo radical y la convivencialidad.
La medicina y la sanidad fueron dianas perfectas de su minucioso análisis, dejándonos un legado impresionante que va más allá de su obra seminal "Némesis Médica". La iluminada y certera mirada de Iván nos permitió abrir los ojos ante la creciente medicalización de la sociedad, la mercantilización de la sanidad, el despotismo de la clase médica, la expropiación de la autonomía personal y los excesos de la tecnificación de la salud.
Sin embargo, para ser congruente con su propia propuesta, la crítica de Illich también debe ser sometida a crítica, actualización y debate, si de lo que se trata es de aprovechar su enorme empuje para lanzarnos a un futuro donde seguir disfrutando de la riqueza del encuentro con el paciente en un contexto clínico más amable, libre y consecuente.
Enrique Gavilán es médico de pueblo en el norte de Extremadura.
https://www.nogracias.org/2015/02/04/las-dos-muertes-de-ivan-illich/

Miércoles 9 de septiembre
Ana Uriarte Arteche. “A propósito de Ivan Illich. El arte de habitar-vivir”
El legado de Ivan Illich admite una aproximación desde un lugar no clínico, externo al mundo sanitario. Se proponen varios ejemplos de referentes iconográficos procedentes de las artes plásticas, algunos coetáneos del autor. La cultura es un ámbito que queda dentro de los intereses del propio Illich, quien se refiere a la iatrogénesis cultural como “dimensión que afecta la voluntad de sufrir la realidad”. El arte es un medio que expresa valores propios y trata de enfrentar la realidad.
Ana Uriarte Arteche. Trabajadora Social en equipos de valoración de dependencia del Colegio de Médicos de Bizkaia. Interesada en las prácticas narrativas del trabajo social, el impacto social del sistema sanitario y el arte contemporáneo.

Jueves 10 de septiembre
Mariano Hernández Monsalve y Pilar Balanza. "Ivan Illich: psiquiatría, salud mental y sociedad". Aunque Ivan Illich apenas se ocupó directamente de las cuestiones específicas de la salud mental ni de la psiquiatría, lo cierto es que lo nuclear de su discurso, de sus apreciaciones y prospecciones parecerían haber sido escritas para estas” borrosas” disciplinas y prácticas profesionales, donde las iatrogenias y las expropiaciones han tenido tanta relevancia. Y además, a día de hoy, las nuevas propuestas en torno a los procesos de “recuperación personal”, donde la iniciativa y protagonismo de los propios afectados - están adquiriendo tanta pujanza ( ej , actividad de los “escuchadores de voces”, los GAM-grupos de ayuda mutua, y el movimiento “en primera persona” en términos generales) el discurso y las propuestas de Ivan Illich resuenan como de máxima actualidad en el área de la psiquiatría y la salud mental.
Mariano Hernández Monsalve. Psiquiatra, fue activo en el movimiento asociativo de la salud mental comunitaria en Madrid, y en los procesos de Reforma Psiquiátrica y de la Salud Mental en España y fue responsable de diversos equipos de salud comunitaria en Madrid. Profesor en el master de psicoterapia-perspectiva integradora de la U. de Alcalá de Henares, y en el de Rehabilitación Psicosocial de U. Jaume I de Castellón), y director del curso internacional anual de esquizofrenia y otras psicosis (actual 30ª edición )
Pilar Balanza. Psicóloga clínica. Trabajadora de los servicios públicos de salud mental en diferentes dispositivos. Docente en diferentes programas tanto en el servicio Murciano de salud, cómo en formación universitaria y en la Escuela de Terapia Familiar. Colaboradora con diferentes grupos relacionados con el activismo en salud mental y derechos humanos.
https://fubipa.org.ar/wp-
content/uploads/2023/02/Psicopatologia_y_Recuperacion_Personal.pdf
https://scielo.isciii.es/pdf/neuropsiq/v37n131/10.pdf

sábado, 29 de agosto de 2026

Ceuta y Melilla, una reivindicación ficticia


José Palazón/facebook

Marruecos no tiene petroleo ni gas. El trato diferente de las fuerzas de seguridad marroquíes en Ceuta y Melilla pone en evidencia que Marruecos mantiene la reivindicación de ambas ciudades de manera ficticia, y que lo que realmente busca es crear una dependencia política y prebendas económicas de España, y Europa, mediante el chantaje utilizando la cuestión migratoria para ello. 

Los "invasores" de Ceuta no han manifestado aún ninguna reividicación de soberanía. Los "invasores" no portaban ningún tipo de armas con el fin de invadir el territorio. Muchos de los "invasores" "desertaron" voluntariamente. 

Por lo tanto el grupo de "invasores" que quedan en Ceuta son víctimas de las estrategias políticas de chantaje a España que se vienen efectuando desde Marruecos, al igual que son víctimas la población española. 

Estas acciones en el lado español hacen que la ultraderecha utilice el desastre humanitario que sufren los "invasores" que quedan y el cabreo de parte de los españoles que "no les gusta el nuevo paisaje" para radicalizar a la gente, crear odio, difundir todo tipo de bulos etc. Este es, sobretodo, el principal problema que se tiene en España. 

Así Marruecos desestabiliza la política y a los gobiernos de turno españoles, así se crea el miedo, el conflicto queda así servido y la sumisión asegurada.

domingo, 23 de agosto de 2026

ANIVERSARIOS



El año inicialmente abarcaba desde el inicio de una primavera hasta el comienzo de otra como se ve en el nombre de los meses: séptimo (septiembre), octavo (octubre), noveno (noviembre) y décimo (diciembre). Así, marzo (comienzo de la primavera) era el primer mes del año. En la cultura judía, de la que somos herederos, el primer mes del año es “Nisán” y en él celebran la Pascua el día 14 (luna llena pues el mes comenzaba con la luna) como relata el libro del Éxodo 12, 1-11. En la Pascua los judíos celebran que Dios los liberó de la esclavitud en Egipto para ser un pueblo libre, el pueblo de la Alianza. La fiesta venía de la época nómada en el paso del invierno a la primavera cuando invocaban la protección de Dios para salir a los pastos de las montañas. El Faraón, como opresor que es, no les deja ir a celebrar al desierto esta fiesta (Ex. 5, 1-18) y les impone duros trabajos para que no piensen en fiestas.

Los seres humanos para comunicarnos y hacer memoria en nuestro vivir y convivir necesitamos concretar espacios temporales. Del año, ahora medido por una vuelta completa de la tierra alrededor del sol, hacemos tiempos más breves: cuatro estaciones (primavera, verano, otoño e invierno), cada una dividida en tres meses (doce en el año). El mes lunar se divide en cuatro fases, es decir, semanas, cada una de siete días y el día va de un amanecer al siguiente (una vuelta de la tierra sobre su eje). El día también lo dividimos en períodos más cortos. Con esto podemos situar los acontecimientos (la historia) en minutos, horas, días, semanas, meses, estaciones, años, lustros, centurias...

Esta periodización nos hace datar los momentos concretos de nuestro vivir, tanto para conmemorar lo ya pasado como para proyectar el futuro a construir teniendo un marco común que favorece la cooperación con los que caminan con nosotros. Así vamos haciendo la historia personal engarzada en la historia compartida con los demás, pues como dice el refrán “un palo solo no hace un cercado”. La cooperación para ser realmente humanizadora tiene que tener como horizonte la fraternidad de toda la humanidad, pues los horizontes parciales generan enfrentamientos debido a los intereses partidarios de cada colectivo.

Es un hecho bastante común que las personas celebremos los aniversarios de los acontecimientos de la historia personal como el nacimiento (los 50 años), las bodas (de plata, de oro)... De hechos sociales como inicio de la democracia, acuerdo de paz, éxito deportivo o de otra índole, acceso al poder de tal partido o persona, muerte de ciertas personas relevantes... de fenómenos naturales como terremotos, volcanes, eclipses, nevadas...

Celebrar aniversarios nos llevan fácilmente a creer que es el tiempo el que pasa a nuestro lado e incluso corre cada vez más rápido, pero en realidad somos nosotros los que pasamos, que vamos gastando el tiempo de vida en este mundo, ¡y sin saber cuánto nos queda! Por ello no debemos retardar el bien que podamos realizar para no encontrarnos con las manos vacías al final de la vida. La vida es un regalo para cumplir una misión que, si uno no la hace, quedará sin hacer y otro llevará más carga.

Conmemorar acontecimientos propios tiene el peligro de hacernos autorreferenciales, ponernos en el centro y que los demás giren de alguna manera alrededor de nosotros y, por tanto, ocupemos el lugar principal y queden los secundarios para los demás. Tampoco debemos olvidar que celebrar tiene aspectos positivos pues es un hecho social de compartir para crear una realidad de amistad y alegría que hace familia, comunidad y sociedad. Celebrar los hechos de la vida nos hace salir fuera de nosotros e ir al encuentro de los demás con el fin de tejer redes de colaboración y solidaridad. Para afianzar los aspectos positivos es necesario que uno trabaje sobre si mismo para dejar de ocupar el primer lugar, y así avance la justicia y fraternidad en la humanidad mediante una actitud de servicio a los necesitados para que el bien crezca.

Hay un acontecimiento a celebrar, el día del santo/a, que en si no es autorreferencial pues la referencia es el santo/a, y que hoy está en bastante desuso, pues en esta sociedad se tiene poco en cuenta los deberes sociales y el compromiso cara el bien. Celebrar el santo invita a mirar a una persona que hizo el bien, que cumplió su misión y entregó su vida a la causa del Reino de Dios y su justicia. Así nos sirven de espejo, de ejemplo y estímulo para cumplir nuestra tarea, a la vez que le pedimos una ayuda. Me contaron que un señor, José, pidió un sermón en el día de su santo; el predicador glosaba las virtudes de San José y terminaba cada una de ellas con, “y ved vosotros lo que va de José a... José”.

Ahora más que nunca: Solidaridad
Antón Negro

martes, 18 de agosto de 2026

Medicina gráfica: cuando los cómics dibujan lo que doctores y pacientes no consiguen decir

Tommaso Koch/El Pais

Los médicos, y el resto del mundo, lo llamaban por lo que era: cáncer de páncreas. Pero, cuando se lo diagnosticaron a la madre de Alfonso Casas, hijo y progenitora se inventaron una historia. Un inquilino molesto, “El Bicho”, se había instalado sin permiso en el cuerpo de ella. Se resistía a marcharse, se portaba cada vez peor y reclamaba más espacio. Empezó a ponerse agresivo. Finalmente, el cuento no terminó como querían: El Bicho se adueñó del piso entero, cambió la cerradura y obligó a la anfitriona a irse. Tiempo después, el artista encontró en un libro un papelito doblado. Aún se podían leer lugar y fecha: Hospital Universitario Miguel Servet. Sala de Espera de Oncología. 23/11/2024. “Aquella fue la única cita a la que no pudiste acudir”, escribe Casas en su último cómic. Porque, cuando se quedó solo, el hijo acudió de nuevo a las historias. Contó la que habían sufrido y compartido. Y la que ahora trata de vivir él, sin ella. Llenó las viñetas de los mismos monstruos y fantasmas que poblaban su cabeza. Y lo tituló, simplemente, Rosa.

“Dicen que cuando conviertes algo en una historia, vive para siempre. Dibujar es mi manera de entenderme a mí y al mundo. Pensé que, si hasta ahora me había ayudado con la vida, quizá podría suceder con la muerte”, señala el creador.

La japonesa Hilnama también recurrió a los lápices ante la enfermedad: el manga Tengo cáncer terminal, pero estoy bien la retrata ya desde la portada como una conejita con maleta, tablet, sonda en las venas y bomba de infusión. El reciente Respira, de Àurea Muñoz Pérez y Judith Crehuet, muestra la ansiedad en viñetas, y El paréntesis fue la forma en que Élodie Durand resumió, y diseñó, la epilepsia que la atacó a raíz de un tumor. “Escribí para no olvidar, para seguir adelante, para dejar de hablar de ello y para compartir, de forma más amplia, las reflexiones sobre la memoria, la identidad y la familia”, explica la autora.

La experiencia de lidiar con el VIH, alucinaciones, el alzhéimer o el párkinson también tiene sus cómics. Porque los historietistas y sus seres queridos los sufren, igual que los demás. La diferencia es que los artistas pueden dibujar su dolor. Y cada vez más hospitales, universidades e investigaciones reconocen su poder: expresar en viñetas algo que suele dejar sin palabras. Útil para paciente y doctor, para familiares y, en el fondo, para cualquiera. Incluso catártico, a veces. Sin olvidar el placer lector. Tanto que ha surgido una corriente internacional que reivindica este subgénero: Medicina Gráfica.

¿Cómo empezó? Todas las respuestas conducen al mismo nombre: Ian Williams. “Creé el término en 2007, por accidente y porque sonaba bien”, se ríe este médico de familia británico. Cuenta que andaba terminando un máster en Humanidad Médica y buscaba una excusa para procrastinar. Se puso a escribir reseñas online de tebeos sobre asuntos sanitarios, pero empezó a sumar lectores y preguntas. Especialmente, una: ¿qué significaban esas dos palabras que daban nombre a su web? Williams descubrió que no bastaba con idear la expresión Medicina gráfica. También debía definirla. “Es cualquier cosa que sucede en la intersección entre cómic y salud”, aclara.

Tres años después, se celebró una primera conferencia, en Londres. Con tal éxito que la noche acabó con los asistentes organizando, entre copas, la segunda. “Fue un día mágico, cambió mi vida”, agrega Williams. Los congresos mundiales dedicados a medicina gráfica ya superan la decena, y países como España hasta tienen los suyos propios. Hace años surgió la organización italiana. La europea acaba de nacer. El propio impulsor constata que su ocurrencia se ha convertido en un “movimiento”.

Lo componen esencialmente sanitarios, dibujantes y profesionales que juntan los dos oficios. Pero, en cuanto a las obras, Williams defiende el enfoque más inclusivo posible: incluye memorias gráficas sobre enfermedades, tebeos educativos para estudiantes o pacientes, manuales y trabajos académicos dibujados, tiras sobre salud, reportajes en viñetas o talleres que cuenten con elementos de cómic, entre otras formas de expresión. El médico ve con buenos ojos incluso los relatos personales que no hayan pasado por un filtro científico, aunque no necesariamente puedan llamarse Medicina Gráfica. Antivacunas y conspiranoicos figuran entre las pocas personas non gratas del club. Sus obras solo se admiten para enseñar lo que no hay que hacer.


SemGraf, la asociación española, amplía incluso el foco original: abarca ilustraciones e infografías. De su empuje ha brotado hasta una editorial ad hoc, Saludarte. Y la organización lleva revisadas más de 350 patografías gráficas ―cómics sobre una persona enferma creados por ella misma o alguien cercano―, en el recuento de su impulsora, la doctora y artista Mónica Lalanda, que también ha lanzado el primer máster de Medicina Gráfica. Ella valora mucho Y si sale mal, de los hermanos Franco Benito, No solo tiembla, de Ramón Ricart, o El duelo, de Paula Cheshire, entre otros. Y la organización, en general, otorga su reconocimiento a los tebeos que considera capaces de ayudar, aparte de entretener y explicar con rigor. “Nuestra colección empieza a ser una referencia para otros estudios”, presume Rafael Marrón Tundidor, presidente de SemGraf, en una pausa de su turno hospitalario en Urgencias.

“Hay un aumento generalizado de la incidencia de problemas de salud mental tanto reales como autopercibidos y una disminución del prejuicio y el tabú para hablar de ellos. El peculiar lenguaje del cómic, donde no hay reglas para describir emociones, donde puedes jugar con colores, luces y sombras, onomatopeyas, metáforas, metonimias, coexistencia de lo que se dice y lo que se piensa y un largo etcétera lo hacen perfecto para expresar sufrimiento”, reflexiona Lalanda. Ella misma relató en viñetas los abortos de repetición que debió afrontar, así como la llegada de la menopausia. Y acaba de lanzar Vivir hasta el final, creado con Daniel Ramos, médico de cuidados paliativos. El último trabajo ilustrado de Marrón se titula Inés y las bacterias. Y el propio Williams está elaborando un tebeo sobre un doctor que sufre un cáncer: él mismo.


“Dibujar mis emociones convertidas en monstruos es mi forma de darles un espacio, de escuchar lo que tienen que decirme. Pero también me sirve para separar su voz de la mía, para no confundirla. Nuestros monstruos tienen mucho que contarnos, aunque no suele ser una conversación fácil y buscamos continuamente la forma de aplazarla. Mis últimos cómics son esa conversación hecha viñetas”, agrega Alfonso Casas. En un momento de Rosa, un fantasma le obliga a decir en alto que su madre ya no está. Solo así, el protagonista consigue no ahogarse. Bea Lema llegó a dibujar a su madre justo mientras intentaba hundirse en el mar. Y retrató a los demonios sentados alrededor de su familia en El cuerpo de Cristo, Premio Nacional de Cómic de 2024. Durand recuperó en El paréntesis los “dibujos rápidos” que realizó durante su convalecencia y le reconectaron consigo misma. Y en el arranque de Una posibilidad, de Cristina Durán y Miguel Á. Giner Bou, ella está tumbada tras dar a luz. La cuna a su lado, sin embargo, está vacía. E incluso cuando la pequeña Laia vuelve, un abismo empieza a delinearse debajo de la pareja.

En el tebeo de Durán y Giner Bou, las primeras explicaciones que reciben sobre los problemas de su hija están impartidas por batas sin rostro. Críticas parecidas, más o menos explícitas, vuelven en la mayoría de estas obras. “Los humanos tenemos mayor capacidad para retener el contenido visual que lo que leemos u oímos. Los conceptos que intentamos transmitir los sanitarios son complejos, con asimetría de información y con una gran componente emocional. La formación de los médicos en comunicación es un déficit histórico: aprendemos a bofetadas, con la realidad. Cuando le estás dando una noticia complicada a un paciente, a menudo sale de la consulta diciendo: ‘No me he enterado de nada, me bloqueé’. A veces estamos haciendo un pequeño esquema en la consulta, y se los llevan, para recordar mejor”, apunta Marrón Tundidor.

Tanto Lalanda como Williams se suman a la autocrítica. El inglés cree que poner el foco sobre ello enriquece el debate, y con suerte la comunicación de los futuros profesionales. Y la española añade: “El médico solo ve a los pacientes en la consulta, pero el cómic le abre la posibilidad de observar cómo es la vida si se sufre un herpes, una depresión o un dolor crónico. Aporta contexto, coloca la enfermedad en la rutina”.

En cada entrega de su manga, Hilnama contó aspectos y fases distintas del día a día con cáncer terminal. La incertidumbre, los altibajos, el dolor de su pareja, las pruebas, los efectos de la quimioterapia. Apuntó las frases que nunca querría haber escuchado, como “Tú tranquila, ¿vale?” o “al marido de mi tía también se lo detectaron…”, y las que le sentaron bien, como “si estás mal, no te lo guardes” o “si hay algo que quieras que haga, o dejes de hacer, dímelo sin cortarte”. A medida que el impacto de la obra crecía, la dibujante explica en un capítulo que recurrió a la supervisión de dos médicos. Incluso siendo ella la enferma, dibujar tan delicado tema desde sus “conocimientos del montón” le parecía “una irresponsabilidad”. Y Durand también verificó muy a fondo toda la información científica de El paréntesis. Aun así, la francesa subraya la importancia de la narrativa, más allá de (auto)terapias: “La historia tenía que valerse por sí misma, sin mí”. Por eso llamó a la protagonista Judith, su segundo nombre, ordenó lo mejor que pudo la memoria y dejó pasar años antes de sentarse a diseñar lo que había vivido.
“Es la forma de explicármelo a mí y luego a los demás”, contaba hace años Miguel Gallardo, sobre Algo extraño me pasó camino de casa. No hay tebeo que ahora sirva para explicar la ausencia del historietista. Ni siquiera el suyo propio. Pero quien lo lea podrá recordarlo. Y, tal vez, encontrar alivio o identificación ante sufrimientos semejantes. “Dibujar Rosa fue catarsis y refugio. Me hizo comprenderme a mí mismo en un momento en el que había estado en ‘piloto automático’ por no ser capaz de procesar lo que estaba ocurriendo. Volver a sus páginas me hace sentir que sí estuve presente, y me reconforta. Pasar por un duelo no me hace ningún experto en la materia, pero si este cómic consigue que los lectores se sientan acompañados y entendidos en una situación parecida, es todo lo que puedo desear”, apunta Casas. Lalanda agrega: “Sueño con que algún día prescribamos cómics que ayuden a pacientes a navegar aguas similares”. Para curar, por supuesto, están médicos y fármacos. Pero los tebeos, quizás, puedan dibujar otro auxilio.

NOTA
El mundillo de la Medicina Gráfica es sorprendente. Os invitamos a echar un vistazo al repositorio de títulos de novelas gráficas, organizados por especialidades y temas. Hay verdaderas joyas.

«Elegía primera», de Miguel Hernández (A Federico García Lorca, poeta)



[...]

"¡Qué sencilla es la muerte: qué sencilla,

pero qué injustamente arrebatada!

No sabe andar despacio, y acuchilla

cuando menos se espera su turbia cuchillada.


Tú, el más firme edificio, destruido,

tú, el gavilán más alto, desplomado,

tú, el más grande rugido,

callado, y más callado, y más callado.


Caiga tu alegre sangre de granado,

como un derrumbamiento de martillos feroces,

sobre quien te detuvo mortalmente.

Salivazos y hoces

caigan sobre la mancha de su frente.


Muere un poeta y la creación se siente

herida y moribunda en las entrañas.

Un cósmico temblor de escalofríos

mueve temiblemente las montañas,

un resplandor de muerte la matriz de los ríos.


Oigo pueblos de ayes y valles de lamentos,

veo un bosque de ojos nunca enjutos,

avenidas de lágrimas y mantos:

y en torbellino de hojas y de vientos,

lutos tras otros lutos y otros lutos,

llantos tras otros llantos y otros llantos.


No aventarán, no arrastrarán tus huesos,

volcán de arrope, trueno de panales,

poeta entretejido, dulce, amargo,

que al calor de los besos

sentiste, entre dos largas hileras de puñales,

largo amor, muerte larga, fuego largo.


Por hacer a tu muerte compañía,

vienen poblando todos los rincones

del cielo y de la tierra bandadas de armonía,

relámpagos de azules vibraciones.

Crótalos granizados a montones,

batallones de flautas, panderos y gitanos,

ráfagas de abejorros y violines,

tormentas de guitarras y pianos,

irrupciones de trompas y clarines.


Pero el silencio puede más que tanto instrumento.


Silencioso, desierto, polvoriento

en la muerte desierta,

parece que tu lengua, que tu aliento,

los ha cerrado el golpe de una puerta.


Como si paseara con tu sombra,

paseo con la mía

por una tierra que el silencio alfombra,

que el ciprés apetece más sombría.


Rodea mi garganta tu agonía

como un hierro de horca

y pruebo una bebida funeraria.

Tú sabes, Federico García Lorca,

que soy de los que gozan una muerte diaria."


(en Vientos del pueblo, 1937)

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...