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viernes, 26 de junio de 2026

La justicia confirma la sanción a un médico por atender en su consulta privada a pacientes que vio en la sanidad pública

elPeridico.com

Europa Press

El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) ha confirmado la sanción impuesta a un otorrinolaringólogo por la Consejeria de Sanidad por atender en consulta privada a pacientes que vio en la pública y en relación a mismas patologías. Lo hace tras la dictada en el mismo sentido por el Juzgado de lo Contencioso-administrativo 1 de Santiago de Compostela, que ahora el alto tribunal gallego ratifica.


El fallo recoge que el demandante, sancionado con suspensión durante dos años, por infracción muy grave sobre incompatibilidades -- y que atendía en el complejo hospitalario de Santiago (CHUS) -- tiene reconocida la compatibilidad para el ejercicio de la actividad privada.

Sin embargo, se consideró reconocido que había infringido "el deber previsto relativo al régimen de incompatibilidades ya que, en este caso, atendió pacientes con los que tenía vínculo asistencial en la sanidad pública, en relación al mismo proceso patológico". "Consta el expediente que a determinadas pacientes las atendió su consulta privada, pero que ciertas pruebas se realizaron dentro del sistema público, y también prescripción de vacuna a cargo de la sanidad pública", se señala.

Lo hace, según el fallo, al desestimar el recurso de apelación interpuesto por este después de la condena fijada por el anterior juzgado. En ella, se respaldaba la decisión de la Consejería de Sanidad de suspenderle, en 2022, de sus funciones durante dos años como autor de una falta muy grave.

En concreto, el médico alegaba que no había irregularidad por la atención que prestó en un hospital privado, en los años 2019 y 2020, -- actividad que compatibilizaba con la pública -- al no ser cita directa por el apelante sino "programada de consultas externas".

En relación a algún caso, argumentaba también que "no estaba justificado" en el expediente que hubiese sido visto en la consulta privada por el mismo proceso patológico por el que se le trató en la pública.

miércoles, 21 de enero de 2026

El orgullo de limpiar culos

Diario de un sanitario/facebook

Hoy volvió a sonar, con esa media sonrisa de superioridad:
«En el fondo, lo que haces es limpiar culos para ganarte la vida».
No es la primera vez. Ni la décima.
Por eso lo digo fuerte y sin bajar la mirada:
SÍ. Limpio culos.
Corto uñas de los pies que parecen fósiles de otra era. Desenredo cabellos que guardan meses de olvido. Visto cuerpos que ya no obedecen. Ducho personas que llevan demasiado tiempo sin sentir el consuelo del agua tibia. Les doy de comer cucharada a cucharada cuando las manos les tiemblan tanto que la comida termina en la barbilla. Hago todo eso y otras cien cosas que no caben en un tuit.
Y lo hago por personas que siguen siendo personas, aunque su cuerpo ya no les deje serlo como antes.
Pero claro, seguid reduciendo doce horas de empatía, técnica, paciencia y cariño a solo «limpiar culos». Es fácil. Provoca una risita rápida y barata.
Estoy harta del desprecio que esconden esas palabras.
No todos valemos para todo.
Yo, por ejemplo, jamás podría pasarme la vida sentada frente a una pantalla haciendo que unos pocos acumulen millones mientras otros pierden el techo. No podría vender humo con una sonrisa perfecta ni mentir por un bonus de fin de año. Y sin embargo, esos trabajos suelen venir con sueldos altos y palmadas en la espalda.
El mío, en cambio, parece quedar en el último escalón solo porque a veces incluye el culo de un adulto mayor.
A los que les parece tan gracioso: de corazón espero que nunca necesitéis que alguien os limpie el vuestro.
Lo deseo de verdad.
Pero la vida no pregunta opinión.
Un día puede llegar un ictus, una caída, una enfermedad degenerativa, la vejez implacable… y de repente estaréis en esa cama, vulnerables, dependiendo de unas manos ajenas.
Y os lo prometo: cuando ese día llegue, una de nosotras estará ahí.
Os limpiaremos con cuidado, con respeto, con profesionalidad.
Os hablaremos con cariño, os haremos reír si podemos, os miraremos a los ojos y nunca, jamás, os haremos sentir menos.
Dejaremos la habitación oliendo a limpio y la dignidad intacta.
Así que, por favor, dejad de usar «limpiaculos» como burla o como insulto.
Porque el día que estéis ahí tumbados, con el corazón acelerado y el orgullo herido, rogando en silencio que os traten como seres humanos y no como un estorbo…
en ese preciso instante entenderéis quiénes son los héroes de verdad.
Con la cabeza alta, los guantes bien puestos y el corazón en su sitio,

Una auxiliar de enfermería orgullosa de limpiar culos y de devolver dignidad,
turno tras turno.

lunes, 2 de junio de 2025

ME PARO AQUÍ...


Jesus Sanchez Etxaniz/FACEBOOK

He decidido parar y tomarme un descanso para recuperar energías y motivación, para tratar de seguir haciendo lo que me gusta, mientras mis limitaciones físicas no me lo impidan. 
Estoy enfadado, rabioso y decepcionado con mis superiores jerárquicos, cansado de dar cabezazos contra un muro. 

Hace 13 años inicié mi andadura en el ámbito de los Cuidados Paliativos Pediátricos domiciliarios. En aquel entonces era la primera y única unidad en la Comunidad Autónoma Vasca. Y la organización enseguida presumió de este hecho, que fue un avance sin duda. 

Es cierto que desde el principio me remarcaron que ese servicio sólo lo podíamos dar de lunes a viernes no festivos, de 8.00 a 15.00h. Yo desde el principio argumenté que la muerte en los niños no entiende de horarios. Y que no era ético permitir que una familia pidiera ir a su casa para morir en su hogar, en vez del hospital, y luego dejarles sin esa asistencia el resto de las horas. Entonces pensé que estábamos empezando y que este aspecto iría mejorando con el tiempo. Desde el principio en el equipo decidimos prolongar de forma voluntaria la asistencia más allá de nuestro horario oficial en los finales de vida.

Lo hemos hecho durante 13 años, mañanas, tardes, noches y festivos. Nunca nos lo han reconocido como trabajo, a pesar de solicitarlo repetidamente en los siguientes años. Pero al menos, hasta esta semana, nos daban una palmada en la espalda y miraban para otro lado. Nos dejaban hacer, bajo nuestra responsabilidad. 

En las últimas 4 semanas hemos asistido al final de vida a una niña de 4 años. El control de síntomas ha sido complicado, y los aspectos emocionales que concurrian en esta familia más. Hemos acudido en varias ocasiones al domicilio de madrugada. Ha supuesto un desgaste para las 2 enfermeras, la psicóloga y los dos pediatras. Pero nos quedaba el agradecimiento de la familia. 

Pero, sorprendentemente, al día siguiente del fallecimiento nos amonestan nuestros superiores por "estar en la calle, con los recursos del hospital" a unas horas para las que no tenemos permiso. Y nos recuerdan que "si ocurre algo" no vamos a tener la cobertura legal del hospital.

No puedo entenderlo. Desde hace unos años desde Pedpal (Sociedad española de Cuidados Paliativos Pediátricos) está solicitando al Ministerio de Sanidad la promulgación de una ley que recoja el derecho a la asistencia Paliativa 24x7, y que ponga los recursos necesarios para poder implementarla.

En estas condiciones me resulta muy difícil seguir trabajando, a pesar de la medicación que me han prescrito. Quiero descansar para recobrar energías y motivación. Confío en volver.

Pero mientras tanto, quiero que la Sociedad conozca esta situación, que me consta que también ocurre en otras Comunidades. Y que cuando una familia pida ir con sus hijos a fallecer en su casa, exijan que se les dé atención continuada. Quizás las familias tengan más capacidad de convencer a los responsables.
Hasta la vuelta.
#jesussanchezetxaniz

sábado, 17 de mayo de 2025

Pruebas médicas innecesarias


Rafael Gazo Lahoz/Facebook

Cuando adquirí experiencia suficiente en mi profesión de médico llegué a la siguiente conclusión: Nunca hay que hacer ninguna prueba complementaria sin antes agotar todos los medios diagnósticos sencillos, a saber:

1.- ANAMNESIS DETALLADA con un intenso estudio de los ANTECEDENTES FAMILIARES y PERSONALES.

2.- INSPECCION del PACIENTE, con todo detalle (lo que podemos observar de él con nuestros sentidos). Siempre dije que en realidad a los pacientes habría que desnudarlos para explorarlos correctamente. Por ejemplo, un paciente puede venir a consulta por un catarro, cuando su verdadero problema reside en un tumor dermatológico que él es incapaz de valorar, y que la ropa oculta.

3.- EXPLORACIÓN COMPLETA NO INVASIVA. Me refiero a todo lo que podemos hacer en una consulta con nuestros sentidos y aparatos simples, por ejemplo, auscultación cardiopulmonar y abdominal, toma de constantes, palpación, percusión, otoscopia, laringoscopia indirecta, exploración del sistema nervioso, ecografías (en todos los Centros de Salud debería de haber un ecógrafo) etc...

Con todo lo anterior perfectamente realizado nos podremos acercar a un DIAGNÓSTICO CERTERO en un 95% de las veces.
Las pruebas diagnósticas invasivas, incluidas en ellas radiografías, tac, análisis, y no digamos biopsias, sólo deberíamos pedirlas en ese pequeño porcentaje del 5%.

Hoy los MALDITOS PROTOCOLOS han INVERTIDO el porcentaje.
Así va la MEDICINA.

domingo, 17 de noviembre de 2024

En siete palabras: “vale la pena vivir y no callar”. O: “vale la pena vivir aunque seamos perdedores”

Juan Gérvas, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España

jjgervas@gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas

Mercedes Pérez-Fernández, especialista en Medicina Interna, jubilada, Equipo CESCA. mpf1945@gmail.com

 

Escribe un colega a propósito del “Manifiesto por la paz, en solidaridad con quienes cuidan y se comprometen con la ciencia, la ética y la vida en Palestina y Líbano[i]”, contra la destrucción sistemática de instalaciones sanitarias y el asesinato selectivo de profesionales de la sanidad por Israel:

"Me pregunto que se ha conseguido (por parte de la izquierda) tras tanta protesta por los bombardeos en Gaza?

Respuesta: nada".

 

Hemos respondido con:

De acuerdo en la pregunta, en desacuerdo con la respuesta.

Podríamos hacer la misma pregunta acerca de nuestra experiencia y vida, sobre las organizaciones en que nos hemos volcado desde su inicio, y contestar con el todavía más duro “nada de nada”. Lo haremos, pero es falso y al final explicaremos el porqué.

 

Podríamos hacer la misma pregunta (y se ha hecho) con respecto al Equipo CESCA (fundado en 1980)

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de profesionales comprometidos) tras tanta crítica y actividad docente e investigadora por los problemas de la medicina, especialmente la primaria?

Respuesta: nada de nada”.

 

Podríamos hacer la misma pregunta (y se ha hecho) con respecto a la Red Española de Atención Primaria (fundada en 1987)

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de profesionales comprometidos) tras tanto trabajo para resolver los problemas de la atención primaria y la promoción de la investigación?

Respuesta: nada de nada”.

 

Podríamos hacer la misma pregunta (y se ha hecho) con respecto a los Seminarios de Innovación en Atención Primaria, SIAP (fundados en 2005)

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de profesionales comprometidos de los SIAP) tras tanta actividad y propuestas de innovación por los problemas de la primaria?

Respuesta: nada de nada”.

 

Podríamos hacer la misma pregunta (y se ha hecho) con respecto a NoGracias (fundada en 2008)

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de profesionales comprometidos) tras tanta difusión de conocimiento y propuestas de cambio sobre los problemas de la medicina que daña, y sus relaciones enfermizas con las industrias?

Respuesta: nada de nada”.

 

Por no referirnos solo a nosotros dos, podríamos hacer la misma pregunta con respecto a los informes de autopsias en personas muertas en soledad que hacía Verónica G Gordo[ii]: "Como médica forense y como sanitaria tengo el deber moral de dar testimonio de las personas que fallecen en soledad, dar a conocer el contexto y las circunstancias tanto de su muerte como de su vida, permitiendo evidenciar que al menos esas personas han existido"

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de forenses comprometidas) tras tanto informe bien hecho de la autopsia de "nadies"?

Respuesta: nada de nada”.

 

Y más general, también podríamos hacer la misma pregunta (y nos la hemos hecho) respecto a nuestras propias vidas

“Me pregunto que se ha conseguido (por parte de los vivos) tras tanta vida, dedicación, compromiso, protesta e iniciativas para el cambio de una sociedad enferma?

Respuesta: nada de nada”.

 

El “nada de nada” es falso

Discrepamos profundamente con la respuesta, una respuesta que anula la fuerza necesaria para estar alegre y conscientemente vivo y para participar en el esplendor de la vida.

Ese "nada", ese “nada de nada”, es en realidad "mucho", o mejor, "muchísimo". Como mínimo da sentido a nuestras vidas y hace que haya valido la pena vivir.

Somos perdedores, sí, perdedores a lo largo de la vida[iii], pero en ese perder está nuestra dignidad y solidaridad personal y profesional y la dignidad y solidaridad de pacientes, familias, comunidades y sociedades que conservan la capacidad de asombro y denuncia, de rechazo y dolor y de propuestas de cambio y mejora.

No estamos anestesiados ni tenemos miedo de denunciar, buscamos una vida en plenitud, nos sentimos solidarios con los marginados, con quienes viven en pobreza, con quienes sufren persecución, torturas y muerte, con quienes son encarcelados, viven en la calle, ejercen la prostitución, tienen que emigrar, carecen de “documentos” y/o mueren en soledad, con quienes sufren en general y con los “nadie”.

Se trata de revertir la injusticia epistémica testimonial (“cuestión de no creer”), por la que se niega el testimonio de quien sufre, y la injusticia epistémica hermenéutica (“cuestión de no entender”), la dificultad de compartir experiencias y sentimientos de forma que sea entendible lo que se sufre.

Damos fe del sufrimiento, somos testigos del mismo y ayudamos a ponerlo en su contexto. Al ser testigos del sufrimiento, al darle voz, al valorarlo y darle la importancia que merece, estamos cambiando el mundo, por supuesto, al menos el mundo en "lo pequeño", el mundo de “las pequeñas cosas”, en nuestros corazones, en nuestras humildes consultas y despachos, en los humildes hogares de nuestros pacientes, en nuestras propias casas y familias, en nuestro círculo de amigos y colegas, en nuestro barrio-pueblo, en nuestro “círculo de influencia”, etc.

Al final haremos posible y lograremos el cambio que vislumbramos en el horizonte, quizá no nosotros mismos pero sí quienes están ahora tomando la antorcha y la pasarán generación tras generación sin miedo a discrepar y a denunciar a los poderosos.

Sí, somos perdedores de largo recorrido, incombustibles e indomables,

testigos y denunciantes de las atrocidades y daños de una sociedad enferma, y en el caso Palestina y Libia, de la brutalidad en esencia pura del sionismo, y por ello damos crédito al sufrimiento y denunciamos y proponemos cambios para evitarlo.

Lo de Gaza, Palestina, Líbano y demás es horrible, es ver una matanza inconcebible, y no podemos callar, al menos no podemos estar en silencio pues quien calla aprueba.

Creemos en los derechos humanos, pero "si un genocidio -que podemos ver en nuestros propios teléfonos, casi a diario- no causa ningún cambio drástico en las políticas de los gobiernos, significa que lo que pensábamos que eran derechos civiles humanos sagrados, solo lo son cuando un país no occidental los viola[iv]". No podemos comulgar con el silencio culpable de la sociedad “occidental” patológica a la que pertenecemos.

Promovemos e impulsamos cambios por más que "estos cambios pueden parecer lejanos y casi utópicos desde la base, desde nuestras humildes consultas y centros de salud públicos frecuentemente abandonados, pero no conviene el desánimo. Además, ya sabemos que la utopía es como la Osa Mayor, que nos ayuda a orientarnos y a localizar la Estrella Polar, y con ello a encontrar la ruta a seguir guiándonos por nuestro compromiso ético, profesional y social con los marginados, sabiendo que no callar es mantener la esperanza y que la desesperanza en una forma de deslealtad (que dijo Gabriel Marcel)[v]".


En siete palabras: “vale la pena vivir y no callar”. O: “vale la pena vivir aunque seamos perdedores”. A sabiendas de que el hablar claro y valiente (parresía) implica un compromiso con la verdad de lo que se dice, un compromiso radical, porque a menudo nos pone en peligro. Y de tales peligros sabemos nosotros mucho.



[i]Health Workers For Palestine – Spain (Trabajadores de la Salud por Palestina – España). Manifiesto de profesionales de la sanidad por la paz y en solidaridad con Palestina  · La sociedad humana se basa en la paz y la solidaridad. El sistema sanitario es una manifestación política y práctica de esos dos principios y su destrucción socava los principios mismos de la Humanidad.

https://cryptpad.fr/form/#/2/form/view/+Qrfcqvv-6Fmkliu0kPeBTkWLkX1iTDDy9yPWwxEEYA/

https://kalewche.com/manifiesto-de-profesionales-de-la-sanidad-por-la-paz-y-en-solidaridad-con-palestina/

[ii]G Gordo V. La muerte en soledad en el domicilio. Vivencias forenses y 7 testimonios de casos reales de profesionales sanitarios https://www.nogracias.org/2024/10/24/la-muerte-en-soledad-en-el-domicilio-vivencias-forenses-y-7-testimonios-de-casos-reales-de-profesionales-sanitarios-por-veronica-gordo/  

[iii]Gérvas J, Pérez-Fernández M. Perdedores de largo recorrido, incombustibles e indomables.

https://osalde.org/perdedores-de-largo-recorrido-incombustibles-e-indomables/

[v]Gérvas J, Pérez-Fernández M. La Ley de Cuidados Inversos en la clínica, la comunidad y la salud pública https://encuentroysolidaridad.net/la-ley-de-cuidados-inversos-en-la-clinica-la-comunidad-y-la-salud-publica/

sábado, 12 de noviembre de 2022

Medicina Basada en la Indefensión Aprendida


federicorelimpio.com

El concepto de indefensión aprendida es científico, basado en datos experimentales. De modo resumido: si a un animal (humano o no) se le castiga con severidad, privándole de cualquier modo de evitar el daño, el vertebrado aprende que nada de lo que haga le servirá para evitar el dolor. Así, el aprendizaje le lleva a sufrir sin intentar escapar ni oponerse.

Supongamos ahora una situación laboral en la que se niega al trabajador la capacidad de controlar su medio. Por ejemplo, sometiéndolo a una sobrecarga de trabajo cambiante, según la demanda del momento. O, si el trabajador trata al ciudadano, se le restringen los tiempos de atención mientras se le mantienen todas las exigencias de responsabilidad. Y se le imponen, además, unas evaluaciones donde se cuestionan los méritos y se recalcan los objetivos incumplidos. Recordando, en tantos casos, que la renovación del contrato depende de un «buen comportamiento». Y, por si todo esto fuera poco, se le expone a un clima de agresiones contra el que nada puede, sino esperar que el golpe sea llevadero. Creo que está claro de qué profesión se trata.

Admito la posibilidad de toparme con la sonrisa despectiva de cierto perfil de lector. Y, en cierto sentido, es comprensible: todas las profesiones tienen sus gajes. Con todo, permítanme exponer algo que la Medicina tiene de peculiar. Para ello, es preciso conocer antes las inquietantes consecuencias de la indefensión aprendida. Cito textualmente:

«Las personas que caen en este estado interpretan que su conducta no tiene efecto alguno sobre el entorno y ‘aprenden’ a no hacer nada, aunque lo estén pasando muy mal».

Cuando este mal se extiende entre los médicos, el resultado es doblemente perverso: por un lado, los galenos aprenden a escurrir el bulto, a la espera de que el jefe o el agresor potencial descarguen sus iras en otro compañero o compañera. Por el otro, los facultativos eluden el debate público, de modo que el abordaje de los problemas colectivos queda postergado sine die.

En cualquiera de las dos vertientes, perdemos todos. Pero pierde sobre todo el enfermo y su familia. Por lo tanto, la indefensión aprendida del médico no es solo un grave problema para él/ella y su familia, sino que la termina padeciendo toda la sociedad. Porque el papel del médico es irreemplazable.

No se insiste lo suficiente en que esta situación admite un tratamiento eficaz; hay datos científicos contundentes al respecto. Volviendo a la fuente que citaba antes:

«Habrá que proporcionar a cada uno los recursos y el clima propicio para revertir las frustrantes vivencias pasadas por ocasiones para experimentar, conocer y poner a prueba sus plenas potencialidades reales, siempre dentro de un ambiente favorable».

Creo no equivocarme si equiparo la situación anímica de la profesión médica en nuestro país a la indefensión aprendida. Con todo, la buena noticia es que el mal es reversible. Claro que, para ello, hay que replantear el contrato social que tiene este país con la Medicina.

lunes, 30 de agosto de 2021

“La pandemia de la obesidad es peor que la del coronavirus”

Miguel Ángel Martínez-González, director del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y catedrático visitante en la Universidad de Harvard, presenta su último libro ¿Qué Comes? Ciencia y conciencia para resistir, escrito junto a la periodista científica Marisol Guisasola. Los estudios de Martínez-González (Málaga, 63 años) han contribuido al asesoramiento hecho desde Harvard a Michelle Obama, la ex primera dama de EE UU, para mejorar la salud pública y alimentación en su país.


Martínez-González ha liderado la red de investigadores del Predimed, el mayor ensayo realizado hasta ahora en Europa sobre los efectos de la dieta mediterránea en la salud. En entrevista con EL PAÍS, el epidemiólogo de la nutrición con más publicaciones científicas de España habla de los miles de muertos que han generado los conflictos de interés entre las farmacéuticas, la agroindustria y la investigación científica; critica la gestión del coronavirus, sobre todo la falta de prevención y los retrasos en la contratación de médicos, denuncia la falta de recursos para la ciencia y recomienda la dieta mediterránea como la mejor manera de enfrentar la pandemia de la obesidad.

Pregunta. Su nuevo libro se llama ¿Qué Comes? Ciencia y conciencia para resistir. ¿Contra quién o contra qué hay que resistir?

Respuesta. Hay que resistir a las presiones de ciertos sectores de la industria alimentaria. Un ciudadano que está bien formado, tiene criterio y lee este libro está capacitado para resistir a esas presiones comerciales. Para eso hace falta guiarse por la investigación seria y libre de conflictos de interés, no por la última celebridad de Internet o por un blog o por una dietista pagada por las multinacionales. Mucha de la información de nutrición que la gente recibe está motivada por intereses económicos, no por intereses de salud pública. El otro significado es que se resiste mucho mejor a una pandemia infecciosa, como el coronavirus, si uno está bien nutrido, con una dieta mediterránea.

P. En el libro denuncia la relación de la industria farmacéutica y agroalimentaria con la investigación científica. ¿Cómo funciona y por qué es tan grave?

R. No se puede demonizar a la industria farmacéutica en bloque, pero ha habido millones de muertes en el mundo debido a los conflictos de interés de médicos con estas multinacionales porque han tergiversado u ocultado resultados de estudios que no les convenían. Además de las muertes, hay millones de personas enfermas que han sido maltratadas; no han recibido la medicación basada en la mejor evidencia científica, sino en la que podía producir mayor beneficio económico.

P. ¿Pasa algo similar con la industria agroalimentaria?

R. Si, el problema es que esto nos afecta a todos, no solo a los que están enfermos. Todos tenemos que comer, tres veces al día, todos los días. Los patrones alimentarios insanos también matan a muchos millones de personas. Solo la obesidad causa la muerte de cuatro millones de personas cada año. Entonces aquí los conflictos de interés son mucho más graves, solo que no están tan comprobados ni tan documentados como en la industria farmacéutica.

P. ¿Qué alternativa propone para superar estos conflictos de interés?

R. No me vale la excusa de los investigadores que dicen que como los fondos públicos son difíciles de conseguir, entonces reciben dinero de las empresas que tienen interés en que se venda su producto. Los científicos no podemos ser los lacayos del poder de las multinacionales. Eso no es una excusa válida. Los fondos públicos están ahí y si uno los trabaja bien y forma un equipo potente consigue dinero nacional y extranjero.

P. Pero muchos científicos dicen que los fondos públicos no alcanzan...

R. Por su puesto que el Gobierno español tiene parte de la culpa. Es lamentable lo poco que se destina a investigación científica en nuestro país. Resolveríamos muchos problemas del sistema de salud si la investigación biomédica fuese mejor financiada y estuviese mejor enfocada hacia la práctica clínica y preventiva. Ahora hemos visto las consecuencias de la poca inversión. Estamos en los peores puestos del mundo en gestión de la pandemia. Tenía que haberse invertido muchísimo más en investigación, epidemiología y salud pública.

P. ¿Cómo ve la sanidad pública en España?

R. En la ley dice que lo prioritario tiene que ser la atención primaria orientada a la prevención de la salud, pero esa asignatura todavía está pendiente. Tenemos un buen sistema de cuidados agudos, si alguien tiene una enfermedad grave y requiere tecnología sofisticada y carísima, la va a encontrar gratuitamente y con cobertura universal. Eso no es suficiente. La atención primaria está muy quedada. Hay pocos médicos de familia, están superados, agobiados, no dan abasto, tienen 10 minutos o menos por paciente. No se entiende por qué este año los médicos que hicieron el MIR y tenían que incorporarse a los hospitales en mayo, no se han incorporado sino hasta final de septiembre. Esto es escandaloso. Son 5.000 médicos que han estado en paro cuatro meses, mientras los hospitales los necesitaban.

P. Volvamos al libro, usted dice que unos hábitos alimenticios sanos ayudan a prevenir y enfrentar mejor enfermedades como el coronavirus ¿Por qué?

R. Antes de que llegara el coronavirus, teníamos la mejor evidencia posible de la prevención de enfermedades virales y sus consecuencias con vitamina D. La vitamina D no actúa en solitario, tiene que estar acompañada de otros nutrientes, vitaminas y minerales. Está muy claro que cuando un patrón alimentario es de alta calidad se reduce el riesgo de adquirir infecciones virales. Ahora mismo es fundamental conservar y mantener una dieta sana y equilibrada para enfrentar la pandemia del coronavirus.

P. En el libro usted propone que la dieta mediterránea es la más saludable, ¿de qué alimentos se compone?

R. Sabemos mucho de lo que hay que consumir más: más verdura, más fruta, más legumbres, más pescado, más aceite de oliva, más frutos secos. Pero no se suele decir lo que hay que consumir menos: menos carnes rojas, menos dulces, menos bebidas azucaradas, menos ultraprocesados.

P. ¿Cuáles son los tres alimentos imprescindibles en la compra de una familia para una alimentación sana?

R. Aceite de oliva virgen extra, frutos secos variados y legumbres: alubias, lentejas, garbanzos, guisantes.


P. En el libro usted dice que la obesidad es más grave que el coronavirus, ¿puede explicar mejor esa afirmación?

R. En 1980 había 100 millones de personas obesas en el mundo, ahora hay 700 millones, se ha multiplicado por más de seis el número de obesos en el mundo en las últimas décadas. Es una barbaridad. En EE UU el 42% de la población adulta tiene obesidad y el 8% tiene obesidad mórbida, que requiere operarse. No hay sistema sanitario que aguante esto. Como dije al principio de la entrevista, la obesidad mata al menos a cuatro millones de personas al año a través de enfermedades cardiovasculares como diabetes, cánceres asociados, insuficiencia renal. La pandemia de la obesidad es peor que la del coronavirus. Además, ahora está clarísimo que con coronavirus el cuerpo de los jóvenes con obesidad se comporta como el de alguien de 70 años, van a tener un mal pronóstico, mayor riesgo de cuidados intensivos y más mortalidad.

P. ¿Qué razones hay detrás de ese aumento de la obesidad?

R. Acá se juntan dos grupos de causas, nada en salud pública es unifactorial. Unas están relacionadas con lo que hablamos antes de los conflictos de interés entre la industria agroalimentaria y la ciencia, sobre todo porque algunos pocos investigadores aliados con multinacionales que venden comida basura han minimizado el problema e intoxicado la opinión para confundir a las personas. Pero junto a esto hay una cultura con varias dimensiones que fomentan la obesidad.

P. ¿Cuáles?

R. La primera es el relativismo que nos hace creer que en nutrición no hay nada seguro. La segunda es la permisividad en las familias, se les da mucha azúcar a los niños para premiarlos, los llevan a hamburgueserías para celebrar el cumpleaños. La tercera es el consumismo, vivimos en una sociedad donde hay una propaganda salvaje para consumir y sobre todo para comer más de lo que no necesitamos. La última es el hedonismo, buscamos gratificaciones a corto plazo, nos hemos acostumbrado a tener todo al alcance de un clic. Eso junto es explosivo, y si se combina con los conflictos de interés de la industria tenemos el cóctel que hace que nunca la humanidad haya engordado tanto como ahora.

P. ¿A ese cóctel de ismos se le puede añadir el sedentarismo?

R. Sí, el sedentarismo hay que sumarlo, pero muchas veces las industrias de bebidas azucaradas le han echado la culpa de todo al sedentarismo. Por supuesto que hay que moverse, pero eso solo no sirve. Hay que comer un poco menos de todo. Ese es el mensaje que no le interesa a ninguna industria agroalimentaria. Es más importante la nutrición que la actividad física para combatir la obesidad.

P. ¿Cuál es el papel de regulación pública de los gobiernos ante esta cultura de la obesidad?

R. Es muy importante que los gobiernos tomen medidas estructurales para hacer que lo más fácil sea elegir lo más sano. El etiquetado frontal en las etiquetas de comida basura tiene que ser obligatorio y no voluntario para las industrias de ultraprocesados. Los gobiernos tienen que ser menos complacientes con las multinacionales. Los impuestos a las bebidas azucaradas hay que emplearlos para abaratar los alimentos sanos. Es un escándalo que la gente pobre no pueda comprar alimentos sanos porque son muy caros. El gobierno que le pone impuestos a la comida basura tiene que usar esos fondos para hacer que la comida saludable sea accesible a las clases económicamente más desfavorecidas.

lunes, 27 de noviembre de 2017

El Estado podría ahorrarse 16.425 millones al año si los españoles mejorasen sus hábitos de vida

Problemas de salud como la enfermedad isquémica del corazón, la diabetes o la osteoporosis son cada vez más comunes entre los españoles. Sus efectos son muy preocupantes, en tanto que repercuten no sólo en la salud, sino también en la calidad de vida de quienes las padecen. Pero las consecuencias no se quedan ahí: también repercuten en el bolsillo de todos los españoles. El tratamiento de estas tres enfermedades le cuesta cada año al Estado un total de 26.489 millones de euros, lo que representa un 3,15% del Producto Interior Bruto (PIB), aunque un informe acaba de desvelar que si los ciudadanos cambiasen sus hábitos de vida, cuidasen su alimentación, realizasen ejercicio e incluso dejasen de fumar y de consumir alcohol y drogas, el coste para las arcas públicas se reduciría considerablemente.
Dieta inadecuada, sedentarismo, fumar y beber... todo ello influye negativamente y causa problemas de salud que podrían evitarse
Así se asegura en el informe 'Coste de la enfermedad potencialmente prevenible con cambios de estilo de vida', que han presentado este martes en Madrid Fundación Mapfre y la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En él se pone de manifiesto que un cambio en los hábitos de vida reduciría considerablemente las afecciones por enfermedad isquémica del corazón, la diabetes y la osteoporosis, permitiendo así ahorrar al Estado un 62% del coste social atribuible a estas tres enfermedades, es decir, 16.425 millones de euros, que es una cantidad cercana al presupuesto previsto para becas y ayudas al estudio para los próximos 10 años.
ep fonendo medico salud medicina
El estudio se ha realizado tomando como base datos del Ministerio de Sanidad y del Institute of Health Metrics and Evaluation (IHME), y se centra en analizar la trascendencia económica, social y sanitaria de estas tres patologías en España. De ellas, la enfermedad isquémica del corazón se alza como la más preocupante, sobre todo entre los hombres. Dicha patología, explica el informe, se produce como consecuencia de la obstrucción de las arterias coronarias y en la mayoría de los casos deriva en angina de pecho o infarto de miocardio. Tiene una elevada tasa de mortalidad, aunque también es cierto que presenta una menor discapacidad que las otras dos enfermedades.
Por el contrario, la diabetes y la osteoporosis, que se asocia con un incremento en las fracturas de cadera, columna vertebral y muñecas, entre otros, presentan menor mortalidad, pero una elevada carga de enfermedad asociada a pérdida de calidad de vida de las personas que las padecen.
¿CUÁNTO CUESTA UN INGRESO HOSPITALARIO?
Según recoge el informe, el 2014 el coste medio de un ingreso hospitalario por fractura de cadera fue de 8.500 euros; mientras que en el caso de una enfermedad cardiovascular ascendió a 5.947 euros; y el coste fue de 3.000 euros para ingresos de pacientes afectados por diabetes. No obstante, hay que tener en cuenta que estas cifras podrían llegar hasta los 34.600 euros en el caso de que el enfermo requiriese alguna intervención quirúrgica.
En total, el coste sanitario directo medio anual de cada paciente con diabetes supera en 2.145 euros el coste medio de una persona sin esa patología. Para la enfermedad isquémica del corazón, el sobrecoste sanitario anual se estima en 967 euros y para la osteoporosis, en 783 euros. En lo que se refiere a carga económica, la diabetes podría alcanzar el 2,5% del PIB, la enfermedad cardiovascular, el 0,32%, y la osteoporosis, el 0,33% del PIB.
Costes que podrían reducirse si hubiese un cambio de hábitos. Y es que los factores de riesgo más importantes vinculados a estas tres enfermedades se asocian, tal y como se explica en el informe, con una dieta inadecuada, que implica un coste de 9.927 millones de euros y representa el 60% del coste atribuible total. Pero no sólo eso, ya que también influye la baja actividad física (5.122 millones de euros); el tabaco (1.572 millones de euros); el alcohol (523 millones euros) y dos factores de riesgo prevenibles de carácter metabólico, como un elevado índice de masa corporal (IMC), asociado por ejemplo a una dieta inadecuada, y una baja densidad mineral ósea (DMO), vinculada, entre otros, a la ingesta de alcohol.
El tabaco también es una fuente de problemas, dado que en 2015 influyó directamente en la enfermedad isquémica del corazón, haciendo que el índice de carga de enfermedad (años perdidos por muerte prematura y años vividos con discapacidad) haya sido del 23,62% en hombres y del 10,74% en mujeres. El estudio incide en que en esta enfermedad influye también la dieta inadecuada, que es el factor identificable de riesgo conductual con mayor impacto en la carga de enfermedad tanto en esta caso como en el de la diabetes; seguida del consumo de alcohol y drogas; y del sedentarismo, directamente relacionado con un porcentaje significativo de los afectados por diabetes.

domingo, 5 de febrero de 2017

Clavijo ordenó en agosto a los gerentes de los hospitales públicos recortar 50 millones "sin importar dónde"

 


 Responsables de distintas áreas de salud de las Islas relatan las presiones de Clavijo para acometer ajustes, su desinterés por la calidad asistencial y su obsesión por el control presupuestario "sobre todas las cosas"

 "No tenía ningún interés en escucharnos, toda su preocupación era que nos ajustáramos al presupuesto. Nunca me habían tratado así en una reunión", asegura una EXGERENTe

jueves, 18 de septiembre de 2014

Experto danés alerta de que los medicamentos son la tercera causa de muerte

Barcelona. (Efe).- Las multinacionales farmacéuticas corrompen los sistema de salud y esconden que los fármacos son la tercera causa de muerte del mundo, tras las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, según el danés Peter Gøtzsche, que hoy ha presentado el libro Medicamentos que matan y crimen organizado.
Gøtzsche, profesor de medicina y farmacología clínica de la universidad de Copenhague y director y profesor del Nordic Cochrane Center, ha comparado a las farmacéuticas con el crimen organizado porque, en su opinión, capitalismo y salud casan mal.
"No trabajan para mejorar la salud, sino para obtener los máximos beneficios" y para ello "extorsionan, cometen fraude, violan la legislación y mienten", ha denunciado.
El libro, editado por Los Libros del Lince, cifra en 200.000 los muertos en EE.UU. al año por fármacos y, según el farmacólogo Joan Ramón Laporte, que introduce la edición española, en Europa al menos 197.000 personas fallecen anualmente por esta causa.
Gøtzsche es conocido por criticar las mamografías sistemáticas a partir de los 40 años porque, en su opinión, generan más daño que beneficios ya que asegura que dos de cada tres cánceres de mama que se detectan son falsos y llevan a la mujer a la quimioterapia y a tratamientos con importantes efectos adversos.
El experto danés ha sido especialmente crítico con los antipsicóticos y antidepresivos, de los que ha dicho que "deberían estar prohibidos en adolescentes y jóvenes".
El autor y Laporte, que también ha participado en la presentación, han remarcado que los antidepresivos no son efectivos contra la depresión, "sino que aumentan la tasa de suicidios del 2 al 4,5% anual". Además, Gøtzsche ha recordado que la fluoxetina se aprobó por primera vez en Suecia con sobornos y la agencia reguladora alemana la consideró totalmente inadecuada contra la depresión.
Los expertos han denunciado que empresas como Pfizer, Glaxo o Lilly, en psiquiatría, y otras compañías, han vendido fluoxetina y antidepresivos ocultando que incrementan la tasa de suicidio en lugar de reducirla, igual que Merck no dijo que su antiinflamatorio Vioxx producía infartos antes de tener que retirarlo del mercado.
Para Laporte, que ha cifrado en 200 las personas que mueren al año en Catalunya a causa de los antidepresivos, el problema es que el 95% no los receta un psiquiatra, sino un médico generalista a personas que no están deprimidas, sino tristes.
Los expertos han sido muy críticos con la invención de nuevas enfermedades para vender tratamientos, como el TDAH (Transtorno por Déficit de Atención) que apareció tras las quejas de los maestros de niños que no atienden en clase.
En EE.UU., el 11% de los escolares están diagnosticados de TDAH, los fármacos que toman actúan como la anfetamina y la cocaína y sólo mejoran el comportamiento en clase, pero no su rendimiento escolar.
Además, estos medicamentos, según estudios con animales citados por estos expertos, producen lesiones cerebrales. También han alertado contra la polimedicación y han citado como ejemplo Dinamarca, un país con 5,5 millones habitantes donde se toman ocho millones de dosis diarias y una de cada 8 personas toma 5 medicamentos o mas al día.
Cuando un médico extiende una receta los pacientes deben preguntar al médico -según han coincidido en señalar los dos expertos- para qué sirve, qué beneficios se esperan, cuánto tiempo hay que tomarlo, si se puede esperar para ver si hay una mejoría espontánea y si es compatible con otros medicamentos.
También hay que luchar para que la formación continuada de los médicos sea independiente y no la financien los laboratorios, como ocurre en España, en donde el 95% depende de la industria.
La industria farmacéutica es el tercer sector de la economía, tras el armamento y el narcotráfico, y en EE.UU. tiene unos beneficios cuatro veces más altos que los otros sectores industriales, además de ser el sector acumula más delitos por estafa al Gobierno.
Los directivos de este sector cobran sueldos "obscenos" y en el 2010 cuatro de los diez ejecutivos mejor pagados de EE.UU. trabajaban en el sector farmacéutico, con sueldos de hasta 145 millones de dólares al año.
Otro logro de esta industria es ser el principal actor de su propia regulación, hasta el punto de que las agencias reguladoras son servidoras de la industria, según han denunciado los dos expertos. 

miércoles, 22 de enero de 2014

FARMAMAFIA: Premio Nobel denuncia que farmacéuticas bloquean los medicamentos que curan porque no son rentables

El ganador del Premio Nobel de Medicina, Richard J. Roberts, denunció a los grandes consorcios farmacéuticos que operan bajo un concepto capitalista, colocando primero los beneficios económicos a los de la salud de las personas y deteniendo el avance científico en la búsqueda de curas a enfermedades que son rentables para ellos.

viernes, 29 de noviembre de 2013

Más desastres de la FARMAMAFIA...

Al menos 23 mujeres que tomaban una popular píldora anticonceptiva podrían haber muerto en Canadá a consecuencia de coágulos de sangre presuntamente provocados por el medicamento, dijo hoy la televisión pública canadiense CBC.
Documentos del Ministerio de Sanidad canadiense obtenidos por CBC indican que doctores y farmacéuticos vinculan las píldoras, comercializadas bajo los nombres de Yaz y Yasmin, con las muertes de al menos 23 mujeres en el país.

martes, 5 de noviembre de 2013

El alto desempleo juvenil "es una emergencia sanitaria"

El alto desempleo juvenil en España "es una emergencia sanitaria" y tendrá consecuencias para futuras generaciones, según aseguró hoy en Londres el autor de un estudio para la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las desigualdades de salud en Europa, Michael Marmot. Como relata en su trabajo, a largo plazo, los desempleados sufren "más problemas físicos de salud", hasta el punto de que los parados tienen "una tasa de mortalidad un 20 % más alta" que las personas empleadas.

martes, 25 de junio de 2013

LA AUSTERIDAD MATA

XXXIII JORNADAS DE ECONOMÍA DE LA SALUD. Cantabria.
La crisis económica, las medidas de austeridad aplicadas para atajarla y el paro han hecho que las depresiones aumenten en España, hasta el punto que amenazan con marcar a toda una generación de jóvenes que pueden presentar síntomas depresivos por la falta de empleo.
La advertencia la ha lanzado este miércoles el profesor de la Universidad de Oxford David Stuckler, coautor del libro "Por qué la austeridad mata. El coste humano de las políticas de recorte", que se publica esta semana en España.
Los estudios realizados por este investigador junto a Sanjay Basu han constatado un aumento del 20 por ciento entre los años 2006 y 2010 en el número de pacientes que acuden a los centros de atención primaria españoles con cuadros depresivos.
También se han incrementado los casos de dependencia del alcohol y de ansiedad, unos datos, todos ellos, que se multiplican por tres entre las personas que han perdido su vivienda por desahucios.
El desempleo es otro de los factores que están detrás de algunas de estas patologías. Según las investigaciones de estos dos expertos, uno de cada tres varones que pierden el empleo presenta síntomas depresivos.
La respuesta médica a estos casos se ha traducido en un aumento de los antidepresivos recetados en España, con el consecuente incremento del coste económico.
Pero el profesor Stuckler ha alertado también de lo que puede llegar, porque, según dice, el paro puede hacer que una generación de jóvenes quede marcada por la depresión, y eso puede ser un "impedimento para conseguir" el pleno empleo, además de suponer costes económicos en tratamientos.

Conejillos de India

David Jiménez/El Mundo

Las multinacionales encuentran en India costes que reducen la inversión en un ensayo clínico a la mitad, regulaciones que rara vez se cumplen, 600.000 médicos mal pagados —y dispuestos a ganar un dinero extra— y un número interminable de potenciales pacientes que incluyen 40 millones de asmáticos, 34 millones de diabéticos y tres millones de enfermos de cáncer , la mayoría sin seguros médicos y dependientes del arcaico sistema público de salud.

Miles de campesinos, miembros de las castas más bajas, analfabetos, menores e incluso discapacitados , están siendo reclutados en hospitales de India y sometidos a pruebas clínicas encargadas por las mayores multinacionales farmacéuticas del mundo. El hospital Maharaja Yashwantrao, donde en los últimos siete años se han llevado a cabo ensayos en más de 3.000 pacientes, es uno entre las decenas de laboratorios donde los pacientes son utilizados como conejillos de indias.

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...