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sábado, 25 de abril de 2026

De los ambulatorios a los centros de salud y, tras 40 años, vuelta a los mismos ambulatorios (y se sabía, es un caso de “malicia sanitaria”)

Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos) y

Mercedes Pérez-Fernández (especialista en Medicina Interna y médica rural jubilada) Equipo CESCA, Madrid, España.

jjgervas@gmail.com mpf1945@gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas @juangrvas.bsky.social


La reforma de los ambulatorios y consultorios franquistas se inició en 1984, y en 1986 se aprobó una más amplia Ley General de Sanidad.

Se realizó una reforma “pro-contenido”, de implantación sin experimentación del modelo “único” de centro de salud para todas las Españas.

Hubo mucho entusiasmo, pero poco (o ningún) conocimiento de organización de servicios.

Fue un caso de “malicia sanitaria”, de hacerlo mal por orgullo e ideología sin ciencia, de ignorar todo lo que conocía en el mundo, de despreciar críticas y sugerencias, de negarse a aprender del mundo al que pertenecíamos (por ejemplo, de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Países Bajos, Reino Unido y Suiza).

Se implantó la reforma a sangre y fuego, ignorando toda crítica por más constructiva que fuera.

Fue una reforma “pro-contenido”, una mejora de estructuras y personal, no una reforma “pro-coordinación” que hubiera dado el poder al médico de cabecera para organizar la atención total precisa, para que los especialistas focales fueran consultores, para que el sistema, también hospitalario, girara alrededor de los pacientes (y no al revés, como sucedió y sucede).

En los centros de salud los pacientes giran en torno a los profesionales como demuestran la rigidez de sus citas y programas, el rechazo a los avisos a domicilio, los problemas de acceso, la rotación del personal, la desvinculación con pacientes/barrios/pueblos y el rechazo a los turnos de tarde.

La opción final y única de 1984, modelo de los centros de salud, fue franquista en realidad, a favor de una organización burocrática, jerarquizada, militarizada y presta a la corrupción. Y en corrupción han acabado, con profesionales que llegan tarde, “reciben” a los representantes, toman café, mucho café, y se van pronto.

Se comparaban, ¡y todavía comparan!, los nuevos centros de salud con los ambulatorios y consultorios del franquismo, tras 40 años de su existencia (desde la Ley de Bases de Sanidad Nacional de 1944) y de abandono por dicha dictadura.

Pero tras 40 años de reforma psocialista, los centros de salud se han transformado en casi peor que dichos ambulatorios y consultorios.

Peor, pues las listas de espera son lo común en los centros de salud, es habitual las dos semanas para ver al médico de cabecera, y no es atención primaria aquella en que se precisan más de 24 horas para ver al propio médico de cabecera.

Peor, pues hay una constante rotación de personal y los pacientes acaban no sabiendo quién es su médico.

Peor, pues son constantes las bajas y ausencias de profesionales, sin que se cubran dichas bajas y ausencias.

Peor, pues se cumplen protocolos y guías “sin conciencia”, sólo para cumplir con los indicadores y conseguir los incentivos, lo mismo en vacunas que en citologías, o en programas sin ningún fundamento, como de la menopausia y del niño sano.

Peor, porque los edificios giran en torno a inmensas salas de espera y son simples consultorios con ínfulas de “generar” salud.

Peor, pues la actividad se centra en programas, campañas y protocolos de promoción y prevención sin fundamento, dañinos, de forma que al final los pacientes molestan (“qué bien estaríamos sin enfermos, el centro funcionaría la perfección” hemos llegado a oír).

Peor, por las miles de horas empleadas en inútiles diagnósticos de salud, “mapeos” y actividades “comunitarias” en que se pretende adoctrinar sin escuchar.

Peor, porque la especialidad en Medicina General se llama Medicina de Familia y no tiene nada ni de familia ni de general ya que los residentes se pasan cuatro años básicamente en el hospital haciendo guardias en urgencias (dedican más horas a dichas guardias que a estar en el barrio-pueblo en que se forman) de forma que no aprenden lo básico: el control de la incertidumbre, el control del tiempo y el valor de la longitudinalidad.

Peor, pues en plena Era de la Medicina Basada en Pruebas persisten prácticas insanas como demuestra el perfil de uso de medicamentos, un escándalo mundial por las resistencias provocadas por el abuso de antibióticos.

Peor, pues persiste una mística de “equipos” pero lo que hay son macrocentros con microespecialistas que prestan una atención fragmentada.

Peor, pues cada vez los pediatras invaden más campo y el ideal “desde la cuna a la muerte” se destruye también por los “equipos de paliativos” que copan la atención al morir en casa.

Peor, pues hasta el hospital invade la atención primaria (que no funciona) con sus “programas de hospitalización a domicilio”.

Peor, pues se desprecia la longitudinalidad (la relación en el tiempo con un médico de cabecera propiamente dicho) pese a que dicha longitudinalidad se asocia a menor mortalidad, mejor calidad de vida y menor coste.

Peor, por el descrédito absoluto de esta atención primaria que rechazan quienes pueden como los dos millones de funcionarios y sus familiares (MUFACE y Cía) y los trece millones de quienes pueden pagarse un seguro privado.

Peor, pues la atención primaria se relega a los pobres (una pobre atención primaria).

Peor, pues se continua con una suficiencia que carece de fundamento y bien se expresa en el artículo que sigue, publicado en “El País”, donde todas las opiniones que se recogen son de parte interesada, de comprometidos con el error y el daño provocado por los centros de salud.

Peor, pues ahora es mucho más difícil lograr un cambio digno dados los desmadrados intereses capitalistas y la sociedad enferma de “ansia de salud".

Por supuesto, se hizo algo bien como ampliar los horarios de consulta de los médicos, el trabajo con historia clínica, las mejoras materiales de las consultas, la especialización en Medicina General y el despertar de la investigación en atención primaria.

Por supuesto, hay centros de salud que escapan de la miseria moral pero son excepción y no se utilizan de ejemplo y estímulo (para “benchmarking”). Por ejemplo, San Pablo en Zaragoza, Cudillero en Asturias, Besós, La Mina y El Raval en Barcelona, Daroca en Madrid, Camarenilla y Arcicollar en Toledo y Almanjáyar y Cartuja en Granada.

Llevamos proponiendo desde hace 40 años reformas en línea con lo que debería ser una atención primaria fuerte, a la europea y renacentista, generalista, con profesionales independientes y trabajo por cuenta propia que girasen en torno a pacientes y comunidades. Pero ello va contra el afán franquista de control y desconfianza que impregnó e impregna la reforma y los centros de salud psocialistas, lo que se defiende, por ejemplo, en el texto que sigue de “El País”.

 

NOTA

Para saber más

“La destructiva pulsión focal de la medicina general/de familia (y de la sociedad)”

https://saludineroap.blogspot.com/2026/02/la-destructiva-pulsion-focal-de-la.html

“¿Qué queremos? ¡Más salud! ¿Cómo la conseguiremos? Mejorando la sociedad y la sanidad (con menos hospitales, menos médicos, menos gestores-políticos y menos prevención)”

https://saludineroap.blogspot.com/2026/04/que-queremos-mas-salud-como-la.html

“Reforma de la atención primaria a la europea y renacentista. De nadar en una piscina a nadar en alta mar”. Madrid, Mercurio, 2023

https://www.nogracias.org/2023/06/10/reforma-de-la-atencion-primaria-a-la-europea-y-renacentista-de-nadar-en-una-piscina-a-nadar-en-alta-mar-por-mercedes-perez-fernandez-y-juan-gervas/

“Análisis crítico y personal de la reforma psocialista de la atención primaria en España”. Cuadernos Gestión. 1996; 2: 173-6

http://equipocesca.org/analisis-critico-y-personal-de-la-reforma-psocialista-de-la-atencion-primaria-en-espana/

“El fracaso de la reforma sanitaria”. El País, 30 noviembre, 1993.

https://equipocesca.org/el-fracaso-de-la-reforma-sanitaria/

“La reforma de la atención primaria en España, una propuesta pragmática”. Gac Sanit. 1989; 3: 476-81.

http://equipocesca.org/wp-content/uploads/2014/04/La-reforma-de-la-Atenci%C3%B3n-Primaria-en-Espa%C3%B1a-Una-propuesta-pragm%C3%A1tica.pdf

 

Un poco de historia

En Estados Unidos, el cambio de Medicina General a Medicina de Familia no se hizo por voluntad propia, pues la primera propuesta de la American Academy of General Practice fue la de crear la especialidad de Medicina General. Pero los especialistas del Consejo de Educación de la Asociación Médica Estadounidense (AMA, American Medical Association) señalaron que nada que fuera “general” podía ser “especial, concreto, limitado”; es decir, que un médico generalista no podía aspirar a ser especialista.

Como expuso Gabriel Smilkstein, los médicos generales estadounidenses hicieron cirugía cosmética y cambiaron el “general” por “family” al escoger la familia como campo de trabajoxvi. O, al menos, como un paraguas, “una área compleja, concreta y delimitada en que desarrollar conocimientos y habilidades específicos”, y se transformaron en médicos de familia. Crearon la American Academy of Family Physician, y en 1969 lograron la aprobación de su especialidad, Medicina de Familia.

En otros países como Australia, Dinamarca, Nueva Zelanda, Noruega, Países Bajos y Reino Unido, se renovó la Medicina General y se mantuvo el médico general como tal.

En España, la atención primaria tuvo influencia estadounidense a través del Hospital Puerta de Hierro, Madrid, y de su director, José María Segovia de Arana (que creó la especialidad de Medicina de Familia en 1978, muy influido por la visión de “internista en atención primaria” y la residencia formativa básicamente en el hospital) y de ahí la solución “a la americana” respecto a la Medicina General.

La Medicina General propiamente dicha tiene en España una historia centenaria, con médicos “titulares”, profesionales independientes que tenían responsabilidades de salud pública (aguas, viviendas, bares, mataderos, etc.), contratos con las autoridades e “igualas” con los pacientes (pago por capitación por el influjo de los ya citados “cupos” de los gremios medievales). En el mismo sentido se desarrolló la enfermería, con los “practicantes”. Y la farmacia, con las farmacias comunitarias llevadas por “boticarios” profesionales autónomos. También la atención al parto, con matronas en trabajo independiente.

La atención primaria de la “Seguridad Social” se desarrolló en los años 60 y 70 del pasado siglo, mediante médicos generales y pediatras, que atendían niños hasta los 7 años (pero el médico general podía también ser de cabecera de menores de 7 años si la familia lo solicitaba). Eran profesionales independientes con trabajo a tiempo parcial en consultorios públicos, y cobro por capitación, con monopolio del primer contacto (filtro para los especialistas focales).

Tales consultorios también acogían a practicantes en condiciones similares a los médicos, y apoyo de enfermeras y personal administrativo.

La reforma de 1984 creó los centros de salud con médicos generales/de familia a tiempo completo, la desaparición de la figura del practicante y el trabajo en equipo con pediatras (atendiendo a niños hasta los 14 años), enfermeras, auxiliares, trabajadora social y personal administrativo.

En España los centros de salud son tipo soviéticos, con sus equipos orgánicos según plantillas, no elección entre los miembros de los equipos, el pago por salario, la estructura jerárquica y la presencia de pediatras. Todo ha sido siempre muy militar en España como corresponde a una sociedad impregnada de ello por casi 40 años de dictadura militar.

Ahora se han añadido profesionales en la periferia, como especialistas en terminales, en urgencias y en avisos a domicilio y otros y se reclama añadir farmacéuticos, psicólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, ginecólogos, geriatras y más.

Cada Comunidad Autónoma es peculiar campo fértil en este “regar” la atención primaria de especialistas, los llamados “nuevos perfiles profesionales”. Por ejemplo en Cataluña, en enfermería en atención primaria, lleva a haber la enfermera de pediatría, la de adultos no complejos, la de cronicidad avanzada, la gestora de casos, la de atención a domicilio y la de pacientes terminales en casa.

Bajo el epígrafe de nuevos perfiles profesionales se engloba una amplia variedad de figuras con requisitos y funciones distintas: personal administrativo (gestores de salud, asistentes clínicos, administrativos asistenciales), de enfermería (gestoría de casos, enfermería de práctica avanzada en atención primaria), dietistas-nutricionistas, fisioterapeutas, farmacéuticos, agentes comunitarios de salud y profesionales de salud mental, entre otros”xvii.

Lo dicho, macrocentros con microespecialistas, la destrucción de la atención primaria fuerte que precisa la población.



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De los ambulatorios a los centros de salud: qué aportó y en qué falla la Ley General de Sanidad 40 años después
Pablo Linde/El País
En los años ochenta, las consultas de los médicos de familia en muchos barrios funcionaban “como una carnicería”, recuerda Vicente Baos, facultativo ya jubilado. “Uno llegaba, cogía un número y esperaba su turno”. Era un modelo en el que la sanidad pública estaba vinculada al empleo y quien no lo tenía se le atendía por una suerte de beneficencia. Todo cambió con la Ley General de Sanidad, que entró en vigor el 25 de abril de 1986, hace exactamente 40 años. 
Aquel país acababa de salir de la dictadura. Estaba rehaciendo sus instituciones y creando derechos y un Estado de bienestar. La norma impulsada por el socialista Ernest Lluch convirtió la asistencia sanitaria en un derecho vinculado a la ciudadanía, apostó por un sistema financiado con impuestos y situó la universalidad y la equidad como principios rectores.
“Fue uno de los grandes hitos sociales de la democracia”, resume Raquel Rodríguez Llanos, que entonces ya trabajaba como enfermera y hoy es vicepresidenta del Consejo General de Enfermería. “Pasamos de un modelo restrictivo a un sistema público, universal y centrado en las personas”.
La ley puso orden y dirección a una transformación que ya había empezado a abrirse paso. Antes de su aprobación, la reforma de la Atención Primaria ya estaba en marcha. España comenzó a levantar centros de salud donde antes había consultas dispersas y precarias, y desplegó una nueva generación de profesionales formados específicamente para ese modelo. “Había una sociedad que quería cambiar, un Gobierno que quería mejorar los servicios públicos y una generación de médicos jóvenes que veníamos con otra mentalidad”, recuerda Manuel García Encabo, uno de los arquitectos de aquella reforma.
Entre los años ochenta y noventa se levantaron centenares de centros de salud y en menos de una década la inmensa mayoría de la población estaba ya cubierta por el nuevo modelo. Llegaron también los hospitales comarcales, que evitaron a miles de personas desplazamientos engorrosos. La atención sanitaria se acercó a barrios y pueblos donde antes no existía. “La gente lo percibió enseguida. Hubo un momento de entusiasmo”, recuerda Baos, que terminó la residencia en 1987, en plena expansión del sistema.
Cuatro décadas después, pocos cuestionan los fundamentos de aquella ley. Incluso quienes hoy reclaman reformas profundas, siguen defendiendo sus principios esenciales. Rafael Bengoa, exconsejero vasco de Sanidad, considera que el gran acierto estratégico fue elegir un sistema universal financiado vía impuestos y no uno basado en seguros sociales, como otros países europeos. “Fue una decisión muy sabia. Si España hubiera ido por el otro camino, probablemente hoy tendría un sistema más caro y no necesariamente mejor”, afirma.
Tras décadas de éxito en cobertura y resultados, el sistema empezó a mostrar señales de agotamiento: envejecimiento de la población, cronicidad, dificultades para retener profesionales. El punto de inflexión fue la pandemia. A partir de ese momento, muchos indicadores empeoraron y no se han vuelto a recuperar: las listas de espera quirúrgicas acaban de batir un récord, la Atención Primaria sufre demoras incompatibles con su propio sentido y la percepción de la ciudadanía, aunque sigue siendo positiva, no para de empeorar.
“No podemos defender la sanidad pública como está ahora. Hay que defender sus principios, sí. Pero no unas estructuras rígidas que te están llevando al deterioro por inacción”, advierte Baos.
El diagnóstico se repite con distintas palabras. “No es un problema de falta de recursos”, sostiene García Encabo, “sino de organización y gestión”. Bengoa habla de un sistema “gripado lentamente” por la rigidez burocrática. José Ramón Repullo, jefe del Departamento de Planificación y Economía de la Salud de la Escuela Nacional de Sanidad, alerta de una gobernanza fragmentada y excesivamente politizada. Y Vicente Ortún, profesor emérito de Economía en la Universidad Pompeu Fabra, resume así el desafío: “Hay que mejorar la gobernanza, profesionalizar la gestión y alinear incentivos con resultados. No se trata de rehacer el modelo, sino de hacerlo funcionar mejor”.
“El sistema fue extraordinariamente eficaz para resolver problemas agudos, episodios concretos de enfermedad”, explica Bengoa. “Pero ahora necesitamos complementar ese modelo con otro pensado para pacientes crónicos, pluripatológicos y con necesidades sociales complejas”. Eso exige una integración mucho más estrecha entre atención primaria, hospitales y servicios sociales, algo que España sigue sin resolver. “Sabemos hacia dónde hay que ir, pero las barreras de gestión actuales lo impiden”, añade.
Es uno de los consensos entre los expertos consultados: el principal cuello de botella no es tanto presupuestario como de gestión. En la última década, el gasto sanitario ha aumentado más de un 80% y, desde 2019 se han incorporado al sistema público más de 45.000 médicos y enfermeras. Sin embargo, esto no se está traduciendo en mejores resultados.
A juicio de Repullo, el debate público se ha simplificado hasta extremos engañosos: faltan médicos, faltan enfermeras, falta dinero. “Todo eso puede ser en parte cierto, pero no explica por sí solo el atasco actual”, señala.
Baos lo describe desde la experiencia de 30 años en una consulta de Atención Primaria en la sierra de Madrid: plantillas inestables, sustituciones que no se cubren, administrativos sin formación específica, enfermeras infrautilizadas, médicos desbordados por tareas burocráticas. “Todo acaba en el médico”, resume.
También denuncia que el modelo laboral se ha vuelto disfuncional. Las oposiciones masivas, pensadas para garantizar igualdad y transparencia, dificultan la estabilidad real de los equipos. “Formas a gente durante años y de repente una OPE [oferta pública de empleo] te desmonta medio servicio”, resume Bengoa sobre una de las quejas más repetidas entre gestores hospitalarios.
Repullo plantea sistemas mucho más ágiles de contratación y selección para evitar interinidades eternas y rotaciones permanentes. Baos va incluso más lejos y defiende un modelo laboral más flexible, con mayor autonomía para los centros y más capacidad para premiar o penalizar el desempeño. Este médico resume el problema con una frase lapidaria: “La derecha quiere solucionarlo; la izquierda no sabe”.
El otro gran cuello de botella está en la Atención Primaria, el gran orgullo histórico del sistema y hoy también su principal foco de desgaste. García Encabo sostiene que España hizo muy bien la reforma estructural —construyó centros de salud y extendió la cobertura—, pero descuidó dos elementos esenciales: la accesibilidad razonable y la longitudinalidad; es decir, que el paciente mantenga una relación estable con el mismo profesional durante años. 
El espejo británico aparece varias veces en las conversaciones. Bengoa recuerda cómo algunos hospitales reorganizaron quirófanos y consultas para reducir listas de espera sin necesidad de grandes reformas legales. Baos cita el modelo Pharmacy First del Reino Unido, donde las farmacias resuelven problemas menores sin pasar por el médico. Ninguno plantea copiar modelos extranjeros de forma mecánica, pero sí incorporar una cultura mucho más pragmática de innovación organizativa. 

Mayor flexibilidad

Una crítica recurrente es la excesiva centralización de las decisiones. “La innovación no va a venir del ministerio ni de las consejerías, sino de abajo arriba”, insiste Bengoa. Durante la pandemia, recuerda, cuando los protocolos resultaban insuficientes, muchos hospitales reorganizaron camas, respiradores, profesionales y circuitos asistenciales en cuestión de horas. 
Sin embargo, ese margen para experimentar prácticamente ha desaparecido. Directivos y jefes de servicio tienen poca autonomía real para reorganizar equipos, introducir cambios o retener talento. Y cuando el sistema público no ofrece flexibilidad, emerge una solución aparentemente sencilla: derivar actividad al sector privado.
Ahí aparece una de las mayores fracturas políticas del debate sanitario. Repullo advierte de que la discusión se ha simplificado entre quienes demonizan cualquier colaboración público-privada y quienes presentan la externalización como solución mágica. Bengoa cree que algunas comunidades han impulsado privatizaciones “mal diseñadas”. Y Raquel Rodríguez Llanos alerta directamente de que algunos principios básicos del sistema pueden erosionarse.
Nadie plantea derogar la ley. De hecho, casi todos desaconsejan abrir ahora una gran batalla legislativa. Repullo define la norma como “un gran perchero” sobre el que se han ido colgando desarrollos sucesivos. Prefiere reformas más quirúrgicas: estatuto marco, gobernanza, evaluación tecnológica, coordinación territorial.
Entre sus propuestas figura incluso crear una agencia independiente del Sistema Nacional de Salud, al estilo de la AIReF (la autoridad independiente de responsabilidad fiscal),con capacidad técnica para coordinar a comunidades autónomas y Estado, reducir ruido político y generar soluciones compartidas.
Cuarenta años después, la cuestión se parece a la de 1986: cómo adaptar la sanidad a la España real. Entonces, el reto era universalizar derechos. Ahora es preservarlos en una sociedad más envejecida, más exigente, más desigual en algunos ámbitos y atravesada por cambios tecnológicos, climáticos y demográficos que nadie imaginó entonces.

lunes, 5 de mayo de 2025

¿Y si te dijera que toda la historia de que el hombre es el proveedor es una mentira?


Texto completo:
Nos vendieron la historia del cavernícola valiente, pero la realidad es otra.

La caza era peligrosa e inestable, pero la recolección hecha por mujeres, sostenía la tribu.

La mayoría de las calorías no venían de la carne, venían de los vegetales.

El humano, a diferencia de otros primates, las mujeres dejan de tener hijos mucho antes de morir, ¿raro? no, evolución.

Una mujer menopáusica ya no se preocupa de criar más hijos y va a ser el arma logística de la tribu, y esto se llama la hipótesis de la abuela.

los humanos somos la única especie de primates con una esperanza de vida tan larga después de la edad reproductiva.

La longevidad masculina es un efecto secundario de la femenina. Sin abuelas no hay humanidad.

martes, 23 de julio de 2013

SEGUNDA PARTE: Stanley Payne: “El español medio se ha convertido en un ser anestesiado y con pocas ambiciones trascendentales”

ENTREVISTA a Stanley Payne, prestigioso hispanista e historiador, es un gran conocedor de la Historia de España en el siglo XX,

¿Cómo evitar la partitocracia sin caer en una especie de caudillismo “a la italiana” lleno de “berlusconis” y “beppes grillos”?
Fortaleciendo la sociedad civil, con ciudadanos bien informados y gran sentido de responsabilidad. Esto no es nada fácil. Italia lo intentó con la “revolución de los jueces” a principio de los 90. Pero luego reconstruyó el sistema de partidos con los mismos fallos y defectos del antiguo sistema.
¿Y por qué es tan difícil?
Porque la sociedad española está anestesiada por anti-valores que desmovilizan a la gente: la telebasura, los deportes, el hedonismo, el consumismo... Con una ciudadanía absorbida por estas realidades resulta muy complicado que surja una movilización para mejorar las estructuras políticas. El horizonte vital de la mayor parte de la gente consiste en disfrutar de la mejor forma posible. El español medio se ha convertido en un ser anestesiado y con pocas ambiciones trascendentales.
EL "BUENISMO", LA IDEOLOGÍA MODERNA QUE PROMUEVE EL CONFORMISMO
El presidente de Metroscopia nos decía que el español es menos apasionado de lo que se piensa. ¿Está de acuerdo?
Sí, es cierto. Es algo que también sorprende a muchos extranjeros que visitan España. Tienen la imagen del español exaltado de hace cien años y de la Guerra Civil. Pero aquello se acabó. La cultura se ha transformado. El español medio actual es un ser sosegado. No pide demasiado; pide algo, pero no mucho. Es modesto en sus apetitos. Acepta lo que tiene y trata de disfrutar lo mejor que pueda.
¿Y las ideologías? En España actuaron como palancas de los grandes movimientos sociales.
Ahora no hay ideologías nuevas que puedan actuar como palancas de la sociedad. Si acaso, en España se ha impuesto el “buenismo”, lo políticamente correcto. Pero este “buenismo” no busca azuzar grandes revueltas, sino al revés. El buenismo está en contra de las revueltas. Pretende dominar la sociedad, pero promoviendo conformismo, no revueltas.
¿Un cambio del sistema electoral puede servir cambiar las cosas?
No totalmente, pero sí sería un primer caso. Las listas abiertas acortarían las distancias entre votante y diputado, además de aumentar el pluralismo político. Ahora el diputado está pendiente de lo que opina el líder que le coloca en las listas, no del ciudadano que le vota.
"LOS REVOLUCIONARIOS DE HOY NO QUIEREN CAMBIAR ESTRUCTURAS POLÍTICAS, SINO LA IDENTIDAD INDIVIDUAL"
Parece que la diferencia entre izquierda y derecha se ha difuminado. Es una crítica que hacen a PP y PSOE.
Es misma crítica se escuchaba también en la época de la Restauración borbónica, referida al Partido Conservador y al Partido Liberal. El PP y el PSOE se diferencian por el papel que cada uno atribuye al Estado en la economía. El PP quiere que intervenga poco y el PSOE lo contrario. El problema de estos años de crisis es que ni uno ni otro tienen margen de maniobra para cambiar la política económica. Como el PSOE necesita diferenciarse del PP (y no puede hacerlo por la parte económica) se ha volcado de lleno sobre la revolución cultural.

¿A qué revolución cultural se refiere?
A cosas como la ideología de género, el ecologismo, el lobby gay, la hostilidad contra la Iglesia... es decir: en todo lo que sea incidir en un estilo de vida alternativo al tradicional y cosas así...España se ha convertido en un país de clase postmodernista. Los radicalismos políticos casi se han extinguido totalmente. Han sido sustituidos por expresiones de la revolución cultural, pero sin capacidad de movilizar a las masas.
Esto me recuerda a lo que decía un político socialista con cierta sorna: “Debemos darle caña a la la Iglesia porque es lo único que nos queda de rojos”.
Efectivamente, la expresión del nuevo radicalismo occidental es de tipo cultural. Al contrario de los antiguos revolucionarios políticos, estos nuevos revolucionarios culturales no pretenden cambiar las estructuras políticas, sino la identidad individual.
¿Dónde han quedado las grandes masas populares que provocaban cambios políticos como la revolución rusa o la llegada de la II República española?
Han desaparecido totalmente o se han reducido a la mínima expresión. El movimiento social más importante de la España del siglo XX fue el anarquismo. Ya casi murió. Tampoco existe en Europa, a excepción de Grecia, donde aún queda cierta vida anarquista con capacidad de radicalizar las revueltas de las calles.
"LOS PAÍSES ÁRABES TIENDEN AL DESPOTISMO POR LA AUSENCIA DE SOCIEDAD CIVIL"
Las sociedades islámicas parecen estar despertando. ¿Por qué no también las occidentales?
Es un problema muy distinto. Lo que está ocurriendo en los países árabes (no me refiero a los islámicos en general, sino a los árabes en particular) es una reacción contra el despotismo, que es el sistema político natural al que tienden estos países.
¿Por qué?
Porque en ellos apenas existe sociedad civil, ni educación cívica o política. Cuando eliminan el despotismo, los países árabes tienden a la fragmentación. Y entonces se imponen los islamistas, porque tienen un mensaje que la gente entiende fácilmente. Pero este mensaje es difícilmente compatible con el concepto de sociedad civil tal y como lo entendemos en Occidente.
¿Podrá Europa integrar la inmigración musulmana?
Supone un desafío enorme. Europa nunca aceptará costumbres islámicas como la sharía. Los musulmanes tendrán que vivir bajo las mismas leyes de cada país y, en parte, bajo la misma cultura. El multiculturalismo no existe. Cada país tiene una cultura cívica única y todos los ciudadanos deben aceptarla.

Stanley Payne: “El español medio se ha convertido en un ser anestesiado y con pocas ambiciones trascendentales” PRIMERA PARTE

PRIMERA PARTE
Según Stanley Payne la gente se pregunta por qué no estalla una revolución social, como pasó en nuestro país a principios del siglo XX.

Porque estamos en un época muy diferente de aquélla. Entre los siglos XIX y XX acontecieron en poco tiempo grandes cambios políticos, sociales, demográficos y tecnológicos. Al juntarse todos ellos terminaron revolucionando los ánimos de las masas.
Ahora también hay grandes avances tecnológicos...
Pero no han sido tan fuertes como para movilizar a una sociedad en la misma medida que lo hicieron las grandes rotativas, la radio o el telégrafo. Los grandes cambios tecnológicos conocidos desde la muerte de Franco más bien han conseguido atomizar a los españoles. La implantación del Estado del Bienestar también ha anestesiado a la sociedad, al igual que ha ocurrido en otros países desarrollados.
Pero... ¿acaso no vemos ahora un gran descontento social?
Por supuesto que lo hay, y mucho. Pero pasar del descontento a la rebelión implica atravesar un trecho largo y complicado. En España, además, el Poder está en manos de una estructura partitocrática dominada por cuadros políticos, los cuales dificultan cualquier solución a las reivindicaciones ciudadanas.

lunes, 11 de marzo de 2013

TOMAR POSESIÓN DE LAS MÁQUINAS


On March 7, 1942, 89-year-old Lucy Parsons died in a house fire in Chicago. On this anniversary of her death and in honor of Women’s History Month, we share this essay about her life by William Loren Katz. As Katz explains, Parsons was such a renowned labor organizer and orator that one Chicago official called her “more dangerous than a thousand rioters.” While missing from most history textbooks today, Parsons played a major role in many of the historic events of the late 19th and early 20th century including the Haymarket affair, the Industrial Workers of the World (IWW), the anti-lynching crusade, the campaign to save Sacco and Vanzetti, the Knights of Labor, and more. She called for the use of nonviolence and sit-ins decades before Gandhi, King, the sit-in movement, and the occupy movement. Read here: http://bit.ly/xb8aqw Image: Lucía González de Parsons by Carlos Cortez, Linocut, 1986 Chicago, Ill. 90 x 61 cm #2277.
— con Affirm Gabnet.

domingo, 25 de marzo de 2012

Trabajo y feminismo

Es necesario proclamar hoy más que nunca que las ideologías han nublado el pensamiento. El día 8 de marzo pertenece a la historia de solidaridad de los pobres, y como tal hay que reivindicarlo y celebrarlo de esta manera. 



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sábado, 30 de abril de 2011

GUILLERMO Y CATERINA SE CASAN

Lujo. Boato. El vestido como el secreto mejor guardado. Diseño. Tradición… Honores de todo tipo.Todo junto y más en la boda de Guillermo y Caterina.

Televisiones de todo el mundo han retransmitido las palabras del Arzobispo de Canterbury diciéndole a los contrayentes con un mundo global por testigo que se unían para servir, y que lo hacían como imagen mística de la unión de Cristo con la Iglesia.

Miles de policías y soldados, camareros, conductores, limpiadores… han trabajado duro, sirviendo, durante meses para que Guillermo y Caterina comiencen a prestar sus servicios. Cifras record de gastos (45 millones), cifras record de ingresos (700 millones) Negocio. Interés. ¿Servicio?

Hace 89 años también se casaron otros Guillermo y Caterina. En silencio, sin honores, sin lujos… y consagraron sus vidas a la promoción de militantes obreros pobres. Matrimonio que no tuvo hijos, pero que ha sembrado la historia de niños con sus nombres, y que gastaron su vida en miles de cursos y realidades que pusieron en marcha por toda España desde 1946. En plena dictadura, mientras el PSOE en el exilio decía que no se podía hacer nada, y comenzaban sus 40 años de vacaciones.

Asociaciones de pobres (HOAC), editoriales de cultura obrera (ZYX), semanarios de información (TÚ)… e incluso leyes que la dictadura no tuvo más remedio que aceptar como la ley se Sociedades Anónimas Laborales… que cuando llegó la Transición evitaron otra Guerra Civil.

Los empobrecidos de la Tierra tienen hoy en Guillermo Rovirosa y Caterina Canals una referencia en quien mirarse. Un matrimonio que sirvió a los obreros cuando estos eran la España empobrecida, y que se hicieron pobres con ellos.

Los militantes que se formaron a su lado, Julián Gómez del Castillo especialmente, nos enseñaron que para aquellos que reclamen todos los honores es obligatorio exigirles todas las responsabilidades. Con gran fuerza nos hicieron ver que es antes el derecho de cualquier ciudadano a comer a que el Rey coma segundo plato.

Guillermo y Caterina, pobres, optaron por servir de verdad, por eso hoy Rovirosa está en proceso de beatificación.

A Guillermo y Caterina, recién casados, les deseo que se cumpla en ellos las promesas de servicio que acaban de formular. Trato de entender la dificultad de servir a los demás, abajándose humildemente, cuando se tiene el título de Alteza. Pero no podrá ser de otra manera si queréis cumplir con lo prometido. Otros reyes han conseguido llegar a la santidad sirviendo a su pueblo. Sois hijos de un pueblo que parió a Santo Tomás Moro, que antepuso la conciencia al cargo pagando ese servicio con la vida.
  
Julián García. Miembro de la candidatura del Partido SAIn en Alcalá de Henares.

Alice Hamilton (27 feb 1869-22 sep 1970)

La Casa del Saber/facebook “Los hombres solo beben demasiado.” “No se lavan las manos.” “Son enfermizos por naturaleza.” Era 1910. La indust...