viernes, 8 de mayo de 2026
jueves, 8 de enero de 2026
Los locos son buenas personas. Los canallas, no.
Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns Hopkins, Baltimore, Estados Unidos) y Mercedes Pérez-Fernández (especialista en Medicina Interna y médica rural jubilada) Equipo CESCA, Madrid, España.
jjgervas@gmail.com mpf1945@gmail.com www.equipocesca.org @JuanGrvas @juangrvas.bsky.social
“Trump está loco”, es explicación tranquilizadora, simple ¡y falsa!
Es frecuente tildar a personajes y dirigentes políticos de “psicópatas”, “locos” o “enfermos mentales”, sin más. Se escucha y lee para calificar, por ejemplo, a Donald Trump, Christine Lagarde, Ursula von der Leyen, Benjamin
Netanyahu, Emmanuel Macron, Javier Milei, etc.
Son discursos pobres que al examinar el desorden del mundo se centran en una única explicación personal: "Está loco". Y si se refiere a colectivos, más de lo mismo, más impulsos irrazonables, más “fuerzas oscuras”, más desvarío y trastorno mental como explicación, por ejemplo, de la violencia de los “hinchas” de equipos deportivos, de los fascistas, de las “fuerzas del orden”, de los pilotos y soldados israelíes, etc.
Estas interpretaciones, además de falsas, son ofensivas para quienes de verdad sufren por enfermedad mental pues tales dirigentes políticos y tales grupos violentos no sufren en “el ejercicio de su locura”, al contrario, disfrutan con su maldad, se regocijan con el daño que provocan, se ensañan con fanatismo, indecencia y provocación.
“Trump está loco”, es explicación tranquilizadora, simple ¡y falsa!
Se trata de una situación promovida por el neoliberalismo
Si alguien logra el poder, y recurre a obscenidades políticas, palabras indecentes y decisiones imperialistas y fanáticas, si cumple una agenda colonialista y racista, no se trata de una alteración mental sino de una situación promovida por la estructura capitalista desbocada, el neoliberalismo, como analizan en su libro “Pulsión”, Frédéric Lordon y Sandra Lucbert: “El fascismo no empieza con locos, empieza con estructuras. Las estructuras sociohistóricas determinan qué impulsos instintivos se permiten, distribuyen permisos y, al hacerlo, favorecen la trayectoria de ciertas estructuras psíquicas, aquellas más aptas para ejercer estos permisos, con mayor vigor cuanto más reciben el pleno respaldo de un orden de dominación. Por lo tanto, podemos llegar a decir que las estructuras sociales seleccionan las estructuras psíquicas que les resultan apropiadas[1].
No son los líderes los que se desmandan, sino son las estructuras las que hacen posible estos excesos y, sobre todo, los legitiman. El capitalismo ha logrado una desregulación que le permite todo, absolutamente todo, y promueve líderes deshumanizados que se satisfagan con el poder sin control, para tenerlos a su servicio.
El capitalismo desregulado ha aumentado el poder económico a través del dominio de los medios de comunicación, de las Redes y del “aparato de los partidos” y, por consecuencia, de la democracia. Además, ha manipulado para prometer la gratificación sin contención de los impulsos, personales y colectivos.
No son aberraciones inesperadas, son perfectamente esperables
Los líderes como Trump y Netanyahu no son una aberración sino la expresión esperable de un régimen donde la mediación se desmorona, donde el Estado se funde con los deseos del líder y donde la obscenidad se convierte en una respuesta política legítima. Así, la “locura” de acusar de terrorismo a quien escribe o grita “¡Viva Palestina libre!, o el control tipo Gran Hermano de las Redes para mantener una narrativa oficial de “asuntos espinosos” como el asedio estadounidense a Venezuela o el apartheid y el genocidio en Palestina.
En realidad no es "locura", sino un mecanismo perverso conectado a instituciones que promueven y autorizan desmanes hacia “arriba” (líderes) y hacia “abajo” (colectivos violentos).
Pretendemos aceptar que la enfermedad justifica todo, la progresiva medicalización de la vida cotidiana, incluyendo en este caso la presencia abrumadora de canallas entre los líderes (por arriba) y las organizaciones violentas (por abajo). No son enfermos, no. Son canallas seleccionados, promovidos y legitimados en sus acciones.Los políticos suelen ser canallas, no psicópatas ni enfermos mentales. Los políticos suelen representar a la hez de la sociedad, a lo peor del género humano, ya que son capaces de aguantar lo indecible durante años con tal de colmar su ambición de poder.
La estructura de los partidos políticos (“el aparato”) controla el flujo de candidatos y sólo promueve a quienes son corrompibles, insensibles, manipulables, obscenos y taimados.
Las estructuras económicas y políticas seleccionan y promocionan a los líderes canallas
No es que todos los políticos sean canallas, es que los canallas tienen más posibilidades en política pues el capitalismo los necesita y los partidos los promueven.
Es decir, las buenas personas tienen pocas posibilidades de promoción para llegar al poder. Alguna lo consigue, pero es infrecuente lograrlo.
No todos los políticos son iguales, por supuesto. Algunos, ya lo hemos dicho, no son canallas.
En todo caso, es muy injusto calificar de psicópata, loco o enfermo mental a los canallas que nos dirigen. No tienen ningún sufrimiento mental. Son, simplemente, malas personas (del estilo de aquel que se metió en política “para forrarse”).
Ponen su obscena ambición por encima de cualquier ética y valor, y su ambición la sostienen cumpliendo los mandatos de quienes poseen la riqueza.
No son psicópatas, no son locos, no son enfermos mentales
Son malas personas.
Son sinvergüenzas.
Son miserables.
Son criminales.
Son canallas.
No son psicópatas, no son locos, no son enfermos mentales.
Son personas seleccionadas por las estructuras económicas y políticas para facilitar el enriquecimiento creciente de las élites con desprecio a todo derecho, solidaridad y ternura.
Vivimos “tiempos recios”, en palabras de Teresa de Ávila para referirse al peligro de la Inquisición en la España de 1559 (en su autobiografía “Vida de la Madre Teresa de Jesús”, capítulo 33), al ambiente de recelo que rodeaba su libertad para hablar de Dios y su experiencia mística: «Iban a mí con mucho miedo a decirme que andaban los tiempos recios y que podría ser me levantasen algo y fuesen a los inquisidores».
En la actualidad también los tiempos son recios pues todo lo justifica la “lucha contra las drogas” y la “lucha contra el terrorismo”, incluyendo las obscenidades políticas y las decisiones imperialistas que pretenden justificarse por la locura de los líderes. Lo mismo cuenta para los desmanes de, por ejemplo, los militares israelíes, las fuerzas de “orden público”, los “hinchas” y otros grupos similares.
No es locura, no, es la estructura del capitalismo sin control.
Por favor, no tildes a canallas (malas personas) de psícópatas, ni de locos, ni de enfermos mentales. Los enfermos mentales sufren. Los enfermos mentales son buenas personas.
[1] Frédéric Lordon & Sandra Lucbert. Psychés débridées pour capitalisme déchaîné. https://www.monde-diplomatique.fr/2026/01/LORDON/69186 Unbridled psyches for unbridled capitalism. https://communispress.com/unbridled-psyches-for-unbridled-capitalism/
jueves, 18 de diciembre de 2025
"El arte de hacer el mínimo daño en salud mental. Intervenciones farmacológicas, psicológicas y físicas"
45 minutos ponencia, 45 minutos debate.
https://saludcienciacriticayetica.com/dw-is/doku.php?id=videos#Alberto_Ortiz-171225
Por Alberto Ortiz Lobo
Adjunto, una captura de pantalla de "la gran pregunta", cuestión clave:
https://amsm.es/2016/09/30/el-arte-de-hacer-el-minimo-dano-en-salud-mental/
"Psicopatologización de la vida diaria / Psicopatologização da vida quotidiana" https://www.youtube.com/watch?v=BIceKaZx8O0
https://www.youtube.com/watch?v=qZjf7wtYkfc
https://amsm.es/2013/12/14/hemos-leido-hacia-una-psiquiatria-critica/
martes, 4 de abril de 2023
Las medidas tomadas en pandemia aumentan problemas de salud mental
"El 40% de los 25.000 nuevos pacientes psiquiátricos de Osakidetza son menores.
La Red pública de Salud Mental atendió el pasado año a 60.000 personas en Bizkaia, un 11% más que antes de la aparición del covid
La pandemia ha tenido un doble efecto sobre la salud mental. Su incidencia ha sido directa sobre el aumento de los casos, pero también ha logrado que deje de ser..." . (artículo aqui)
El impacto que las medidas tomadas en la pandemia (escribirlo así nos obliga a responsabilizarnos mucho más claramente que cuando escribimos "la pandemia" -ese fenómeno metereológico que nos vino dado- han tenido y tienen sobre la salud global y también la mental y la pobreza y etc. están encima de la mesa desde hace 3 años, construyéndose según avanzaba el tiempo evidencia cada vez más robusta. Que ocupe un titular ahora y no mucho antes, llama la atención.
Que escribamos "pandemia" y no "las medidas que hemos tomado durante la pandemia", llama la atención.
El otro día, estuvimos hablando con unos 20-30 jóvenes en el Gaztetxe de nuestro pueblo al respecto. Lo más interesante fue escucharles. Fue duro escuchar su desesperanza, pero eran capaces de pedir y ponerse a trabajar por cambios sociales y estructurales. A mi me llamó la atención la petición prioritaria (?) de más psicólogos y más psiquiatras que abanderaban... y lo cansad@s que estaban en el intento de lucha de lo estructural ( que influye no solo sobre lo socioeconómico sino también sobre lo biográfico, sobre lo familiar).
¿ Cansad@s de la lucha estructural (incluso l@s convencid@s), nos entregamos a la psicologización/psiquiatrización de nuestras vidas?
Ahora más que nunca: sanidad solidaria
Isabel Canales
viernes, 31 de marzo de 2023
PSICOLOGÍA DEL EMBARAZO SUBROGADO - IBONE OLZA
La práctica de que mujeres pobres gestaran bebés para mujeres o parejas de clases privilegiadas infértiles es más que antigua. En las últimas décadas, en torno a la industria reproductiva, se ha generalizado en algunos países como algo aceptable, nombrándose como subrogación o calificando todo el proceso de “técnica” de reproducción asistida. La práctica de que una mujer geste un bebé que criarán otros es en la actualidad legal en algunos países, con mayor o menos transparencia en lo que se refiere a la retribución que recibe la mujer que gesta, lo que recibe el calificativo de “altruista” o “comercial” según el caso. Las investigaciones sin embargo refieren que incluso cuando se califica de altruista rarísimamente es así. Por el contrario, la dificultad de encontrar mujeres que acepten dichos contratos en los países ricos ha generado toda una deslocalización de esta industria que ha florecido en países más pobres como Ucrania o los países del sudeste asiático, donde con frecuencia son las madres más empobrecidas las que gestan por dinero. Diversas asociaciones, investigadoras y activistas feministas vienen denunciando las abusivas condiciones de esos contratos y las prácticas que implican, calificando todo el proceso de explotación reproductiva (Guerra-Palmero 2017). La relatora de Naciones Unidad también ha expresado su preocupación por la posible trata de seres humanos recién nacidos.
En España la subrogación del embarazo se ha beneficiado de una laxitud regulatoria. En los medios de comunicación las personas o lobbies más interesadas en legalizar esta práctica la han retratado eufemísticamente como una técnica más de reproducción asistida o un ejemplo de altruismo y generosidad entre mujeres etc. Nada más lejos de la realidad, las investigaciones y el mencionado informe de la relatora de la ONU publicado en 2018 describen un panorama muy diferente, que equipara la práctica de gestar bebés para otros con la trata y el tráfico de recién nacido, describiendo todos los abusos que se pueden dar etc. Según dicho informe:
“las redes comerciales de gestación por sustitución trasladan a madres de alquiler de un país a otro, a veces cuando están embarazadas, para eludir la legislación nacional; en un caso, las autoridades tailandesas descubrieron y liberaron a 15 mujeres vietnamitas, a raíz de lo cual se presentaron cargos por trata de personas en el contexto de un plan de criadero de bebés”.
Lo que indica una realidad de explotación reproductiva que con la reciente pandemia por COVID aun ha quedado más visible, al quedar numerosos recién nacidos en países como Ucrania al cuidado de las clínicas durante meses.
Desde posicionamientos feministas se viene denunciando la gestación subrogada como una forma especialmente cruel de explotación reproductiva que vulnera los derechos de madres y recién nacidas. Aunque por razones de extensión no vamos a entrar en todos los matices y complejidad de la cuestión, remitiendo a otras fuentes, nos parece necesario visibilizar brevemente en este capítulo los aspectos que nos hacen calificar la gestación subrogada como situación de alto riesgo tanto para la gestante como para el bebé que nace. Mas allá del contexto, consideramos necesario en un libro de psicología del embarazo revisar las premisas que se pueden dar en esos embarazos, sintetizándolas en los siguientes puntos:
1/ El deseo de embarazo en la gestación subrogada. Las investigaciones muestran que las motivaciones que llevan a gestar para otros casi siempre pasan por una necesidad económica (Saravanan 2013). Es posible además que la motivación para la gestación venga de terceros, como puede ser la pareja, en contextos de violencia de género y/o explotación reproductiva, por no hablar de los casos más graves de trata de mujeres para gestación que se han reportado sobre todo en países del sudeste asiático.
B) Si la gestante logra distanciarse y no vincularse de un bebé que no siente como suyo, surge la pregunta de cómo afectará este distanciamiento materno a la salud del bebé que gesta. Las experiencias de adultos que vivieron durante el embarazo el rechazo materno pueden ayudarnos a pensar en las consecuencias de la subrogación para el bebé.
“Tenía mucho miedo a que el bebé fuera retrasado, y entonces no lo fueran a querer y tuviera que quedármelo yo: ¿qué iba a ser de mi con un bebé retrasado?” Mucho miedo a perderlo en un aborto y no ganar el dinero. “No cubrieron todos mis gastos”
En el mismo estudio las mujeres nombraban la difícil situación que vivían con sus maridos y otros hijos anteriores:
“Mi marido dejó de tener relaciones conmigo…No me dijo porque, pero me imaginé que era por miedo a dañar al bebé. Me molestó mucho, pero me aguanté para no molestarle…”
“No supe que decirle a mi hija pequeña. Me preguntaba a menudo: Mamá: ¿me vas a traer un hermano o una hermana? No fui capaz de decirle nada”.
“Tenía miedo a que lo supiera el resto de la familia. Nosotros no teníamos más hijos por dinero, ¿qué iba a decir si me preguntaban? Mi marido me decía que les dijera que había sido un accidente…” (Ahmari Tehran et al. 2014).
REFERENCIAS
martes, 28 de marzo de 2023
Atención Primaria. Diálogo con Juan Gérvas y Mercedes Pérez Fernandez
viernes, 24 de marzo de 2023
Cuidados y respeto a las normas: una reflexión para el diálogo
La respuesta de muchos médicos burgaleses ha sido el enfado monumental llegando a solicitar la dimisión de la Junta Directiva del Colegio en pleno. Además, el escrito se filtró a la prensa con lo que este caso alcanzó un importante eco mediático desde el primer día. El Colegio como respuesta envió un nuevo escrito pidiendo disculpaspor los errores de redacción de la carta inicial y convocó a los colegiados a una asamblea extraordinaria de la que se emitió un comunicado conjunto tras horas de debate en el que la Junta Directiva pide perdón por su escrito inicial y se compromete a depurar responsabilidades.
Resulta llamativo, a mi juicio, la reacción, en algunos casos desmedida por parte de cierto número de sanitarios que ha llegado al acoso por vía redes sociales a los miembros de la Junta Directiva del Colegio de médicos. Es un buen ejemplo de la facilidad con la que en nuestros tiempos cualquier conflicto se polariza al máximo en cuestión de horas en lugar de encauzarse mediante el diálogo.
Cuando un protocolo de actuación es ciego ante el sufrimiento humano que puede causar y está redactado desde despachos alejados de las habitaciones en las que este drama reside hay que ser muy cautelosos. Así lo recogieron desde los primeros meses de la pandemia organismos como el Comité de Bioética de España en sus recomendaciones y con ese espíritu se redactaron ya en 2021 instrucciones para respetar el necesario acompañamiento de los pacientes moribundos enfermos por COVID. Una lección que podemos aprender de todo esto es que los excesos en el cumplimiento de la norma en una realidad siempre cargada de incertidumbre, puede causar mucho daño incluso años después. Los sanitarios y otros muchos profesionales se han dejado la piel en esta pandemia pero es muy saludable que seamos capaces de reflexionar desde la autocrítica sobre todo aquello que hicimos o dejamos de hacer durante la pandemia para humanizar el cuidado de los sufrientes.
Pablo Muñoz Cifuentes
Estos días en los que se cumplen tres años del primer estado de alarma resulta conveniente hacer un ejercicio de retrospección para analizar qué cosas hicimos mal en aquellos momentos, cada uno en ámbito de actuación. No se trata de ajustar cuentas pendientes, ni de intentar cambiar el curso de los acontecimientos, sino de pararnos un momento a pensar si nuestro comportamiento en esos terribles momentos fue el más adecuado.
Por eso me parece valiente la actitud del Colegio de Médicos [de Burgos] que ha intentado promover una reflexión sobre las decisiones que tomó el colectivo entonces y que provocaron que muchas personas murieran en soledad con un enorme sufrimiento que se extendió también a todo su entorno familiar. Tal vez se equivocaron en la forma de redactar su ya famoso comunicado; quizá no estuvieron atinados al señalar a los facultativos del HUBU que entiendo que se limitaron a cumplir los protocolos que desde la Consejería de Sanidad les hicieron llegar, pero aplaudo su intención de abrir de debate al respecto. Solo así se puede aprender de lo ocurrido y tener las herramientas necesarias para saber cómo tenemos que actuar si volvemos a pasar por una situación parecida: me niego a imaginar que algo similar pueda volver a ocurrir.
Entre marzo y junio de 2020, los hospitales nos mostraron su mejor y su peor cara. En el lado positivo, la labor de los profesionales, dejándose la piel, literalmente, todos los días en medio de una total incertidumbre. Médicas dedicando las mañanas a curar y las noches a formarse intentando averiguar lo máximo posible sobre una enfermedad de la que se ignoraba todo. Enfermeros yendo más allá de lo que la lógica aconsejaba dando consuelo a unos pacientes que se veían morir sin más ayuda que su mirada de complicidad y alguna caricia furtiva sobre la frente, que además violaba el reglamento establecido.
La cruz hay que buscarla en el excesivo seguimiento a las órdenes dictadas desde un despacho. El déficit de empatía que algunos profesionales demostraron con pacientes moribundos, y también con sus familiares y amigos, que desde la distancia sentían con rabia e impotencia como sea pagaba su allegado. Los sanitarios no fueron culpables por acatar esas directrices, pero si por no rebelarse ante una práctica inhumana.
También los periodistas tendríamos que hacer una fuerte autocrítica. Analizar si contamos esa situación tal y como se estaba produciendo o nos autoanestesiamos con los aplausos de las ocho y los retos virales. Si pusimos frente al espejo a quienes tomaron decisiones como abandonar a su suerte a los ancianos de las residencias o si no peleamos lo suficiente por obtener determinadas imágenes que, aunque escabrosas, iban a servir para concienciar a la población de lo que realmente estaba pasando. También es bueno analizar si denunciamos con la rotundidad que merecían a esos políticos que se metieron debajo de la mesa en cuento la situación se torció y no salían de las cuatro paredes de su casa par ano contagiarse mientras otros pagaban con su salud el exceso de celo.
Todos hicimos lo que pudimos en una situación extrema para la que nadie puede estar preparado nunca. Pero tampoco pasa nada si, tres años después, analizamos qué podíamos haber hecho mejor.
lunes, 26 de septiembre de 2022
Encuentro-asamblea de la Red el Hueco de mi vientre
En el fin de semana han resonado algunas experiencias que se pueden articular en torno a las palabras:
viernes, 1 de julio de 2022
Juan Antonio García - "La ética de las pequeñas cosas", SIAP TOLEDO
Puede verse una propuesta del Seminario de Innovación en Atención Primaria celebrado en Toledo, en su fase presencial, los días 10 y 11 de junio de 2022
http://equipocesca.org/atencion-primaria-en-espana-donde-estamos-y-a-donde-queremos-ir/
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Juan Gérvas , médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España. Exprofesor de salud pública, universidad Jonhs Hopkins, Estados U...
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ACTUALIZACIÓN 23 DE MARZO DE 2026 Israel, con apoyo de Estados Unidos (y de la "comunidad occidental"), lleva a cabo una guerra de...
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Juan Gérvas (Doctor en Medicina, médico general rural jubilado, Equipo CESCA, Madrid, España, exprofesor de salud pública, Universidad Johns...







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